Con motivo de su 25 aniversario, el Real Instituto Elcano reúne las voces de su equipo de investigación en Claves para un mundo en cambio, una serie especial de cuatro episodios del pódcast Conversaciones Elcano para comprender el presente a partir del pasado, anticipar el futuro y explorar las transformaciones que definirán las próximas décadas.
En este primer episodio, Carola García-Calvo, Carlota García Encina, Mario Esteban, Manuel Gracia Santos, Federico Steinberg e Iliana Olivié analizan las principales transformaciones que han marcado el orden internacional en los últimos 25 años y las dinámicas que hoy están redefiniendo los equilibrios de poder y las relaciones entre países.
Los atentados del 11 de septiembre de 2001
Los atentados del 11-S marcaron un punto de inflexión en el orden internacional y en la forma de entender la seguridad. La amenaza terrorista dejó de percibirse como un problema circunscrito a las fronteras de un Estado y pasó a concebirse como un desafío transnacional que exigía una respuesta coordinada. La cooperación internacional, el intercambio de información de inteligencia y el refuerzo de las capacidades antiterroristas adquirieron entonces una importancia central.
Como explica Carola García-Calvo, el 11-S también alteró el equilibrio entre seguridad, libertad y privacidad. Veinticinco años después, el terrorismo ya no ocupa el mismo lugar en la agenda internacional y ha perdido centralidad frente a otras prioridades estratégicas. Al mismo tiempo, la respuesta internacional frente a esta amenaza es hoy más fragmentada.
Estados Unidos y el nuevo equilibrio global
Estados Unidos comenzó el siglo XXI como la potencia dominante del sistema internacional, pero su papel ha cambiado. Como explica Carlota García Encina, Washington ha pasado de una lógica de primacía y liderazgo global a una posición más selectiva, condicionada por el coste de las intervenciones exteriores, las divisiones internas y la competencia con otras potencias.
Este giro se ha hecho especialmente explícito con Donald Trump: America First cuestionó las alianzas permanentes y el papel tradicional de Estados Unidos como garante del orden internacional.
En paralelo, China ha pasado de ser considerada un posible socio dentro del sistema internacional a convertirse en el principal competidor estratégico de Estados Unidos. La rivalidad entre ambas potencias condiciona hoy buena parte de la política exterior estadounidense.
China y la transformación del poder
La entrada de China en la Organización Mundial del Comercio en 2001 aceleró su integración en la economía global y su ascenso como potencia. Según Mario Esteban, este crecimiento se apoyó en la apertura económica, la inversión en infraestructuras, educación, ciencia y tecnología. Un modelo caracterizado por la prioridad en la economía y el mercado, pero con un fuerte control político.
Su ascenso económico ha ido acompañado de una visión propia sobre cómo debería organizarse el sistema internacional. China busca un orden más ajustado a sus intereses y valores, con un mayor peso de la soberanía de los Estados, renegando de un modelo político, económico y social universal protagonizado por occidente. Al mismo tiempo, defiende una mayor multipolaridad y una representación más amplia del sur global.
La globalización en las últimas décadas
La globalización ha sido clave en las relaciones internacionales desde los años noventa. La apertura comercial, la deslocalización de las cadenas de producción y la creciente interdependencia transformaron la economía mundial y también las relaciones políticas y sociales. Como explica Manuel Gracia Santos, investigador principal del Real Instituto Elcano, es un fenómeno que va más allá de la economía, como refleja el Índice Elcano de Presencia Global, que incorpora también las dimensiones militar y blanda.
En las últimas décadas, sin embargo, algunos de sus principios han cambiado. La interdependencia, antes asociada a estabilidad y seguridad, se percibe ahora también como una fuente de vulnerabilidad. Además, la rivalidad entre Estados Unidos y China y los conflictos en Ucrania y Oriente Medio han reforzado la dimensión militar. Al mismo tiempo, la globalización ha avanzado de forma desigual: Estados Unidos, la Unión Europea y China han concentrado buena parte de la integración económica y productiva, lo que apunta a una reorganización en torno a intereses estratégicos y áreas geográficas diferenciadas.
La crisis del orden liberal multilateral
El orden liberal multilateral construido después de la Segunda Guerra Mundial se apoyó en instituciones y normas comunes para regular las relaciones entre los Estados. Hoy, ese sistema atraviesa una profunda crisis. Como explica Federico Steinberg, investigador principal del Real Instituto Elcano, las instituciones multilaterales no se han adaptado plenamente a los cambios de la economía mundial, al ascenso de China y otras potencias emergentes ni al rechazo a la globalización en algunas economías avanzadas. Al mismo tiempo, las grandes potencias recurren cada vez más a instrumentos económicos al margen de las reglas existentes.
El proteccionismo, los aranceles y la coerción económica reflejan este cambio, pero no han provocado un colapso del comercio internacional. Los intercambios se mantienen, crecen los servicios y cambian los patrones y la geografía del comercio. Ante el desacoplamiento entre Estados Unidos y China y el debilitamiento del marco multilateral, proliferan nuevos acuerdos preferenciales y alianzas comerciales, como los aprobados recientemente por la Unión Europea.
El papel creciente del sur global
El peso económico y político del llamado sur global ha aumentado de forma sostenida durante este siglo. Como explica Iliana Olivié, investigadora principal del Real Instituto Elcano, su participación en el comercio mundial ha pasado de alrededor del 23% en 2000 a cerca del 45% en la actualidad. Estos países son además cada vez más diversos, más asertivos y cuentan con una mayor capacidad de influencia en los equilibrios internacionales.
Este cambio obliga a Europa y a España a revisar su relación con el sur global, más allá de la cooperación al desarrollo y de una visión homogénea de estos países. Comercio, inversión, ciencia y tecnología ganan peso en unos vínculos cada vez más amplios y también más transaccionales, en un contexto marcado por las crisis económicas, la pandemia, la guerra en Ucrania y el creciente peso de la seguridad.
Veinticinco años después, el orden internacional sigue en proceso de redefinición. El ascenso de nuevas potencias, la fragmentación de la globalización, la crisis del multilateralismo y el mayor peso del sur global dibujan un escenario más competitivo, diverso e incierto, en el que todavía están por definirse las reglas y equilibrios de las próximas décadas.
Recursos:
Hegemonía quebrada: la rivalidad entre Estados Unidos y China en la nueva era de la política de fuerza. José Juan Ruiz. 7 de abril de 2025.
EEUU y China después de Washington: gestionar la rivalidad, repensar Europa. Mario Esteban, Carlota García Encina, Miguel Otero Iglesias. 28 de septiembre de 2026.
Entre narrativas y un nuevo relato de la globalización: análisis de los resultados de la edición 2026 del Índice Elcano de Presencia Global. Manuel Gracia Santos, Blanca González. 17 de junio de 2026.
La erosión del orden liberal internacional y la transición hacia un nuevo sistema. Pablo del Amo. 3 de enero de 2025.
Un sur global geopolítico, híbrido y multipolar. Andrés Rugeles. 9 de noviembre de 2023.
Créditos del audio:
Así fue la retransmisión en directo del 11-S de Matías Prats y Ricardo Ortega en 2001. Antena 3. 10 de septiembre de 2021.
Tony Blair’s conference speech 2005. The Guardian. 27 September 2005.
Speech: Donald Trump Announces New Tariffs at a Rose Garden Event – April 2, 2025. Roll Call. 2 April 2025.
Globo terráqueo sobre tablero de ajedrez. Foto: Tetra Images / Getty Images.

