Libros para entender el mundo: La posverdad – 6X17

Composición de numerosas letras del alfabeto suspendidas en el aire sobre un fondo negro. Los caracteres, en tonos grises y blancos, aparecen distribuidos de forma caótica y a distintas profundidades.
Libros para entender el mundo: La posverdad – 6X17

En un contexto marcado por la sobreabundancia de información, la polarización y el protagonismo de las redes sociales, distinguir entre hechos y opiniones resulta cada vez más difícil. La posverdad se ha convertido en uno de los conceptos clave para entender cómo se construye hoy la opinión pública y por qué cuestiones fundamentales del debate político, social e internacional están cada vez más condicionadas por emociones, identidades y creencias personales.

Este episodio de Conversaciones Elcano, coincidiendo con la celebración de la Feria del Libro de Madrid, explora la relación entre literatura, pensamiento crítico y posverdad. Fernando Gijón y Blanca González conversan con la politóloga y escritora Máriam Martínez-Bascuñán a partir de su libro El fin del mundo común: Hannah Arendt y la posverdad para analizar cómo hemos llegado a un escenario en el que la desinformación, las narrativas simplificadas y la fragmentación del espacio público dificultan el debate racional, erosionan los hechos compartidos y favorecen la polarización social y política.

¿Qué es la verdad?

La filósofa Hannah Arendt distinguió entre las verdades de razón, como las matemáticas o la lógica, y las verdades de hecho. Estas últimas se refieren a acontecimientos concretos que ocurrieron de una determinada manera y que dependen de pruebas, documentos, testimonios y recuerdos para ser conocidos y preservados.

Precisamente por ello, los hechos son frágiles. Pueden ocultarse, manipularse o desaparecer si se destruyen las evidencias o se silencian los testigos. Y, sin embargo, constituyen la base sobre la que se desarrolla el debate democrático. Para Arendt, la verdad de hecho es una condición indispensable para mantener un mundo común compartido y un debate público basado en la realidad.

La posverdad

Aunque el término posverdad se popularizó en 2016, el fenómeno al que hace referencia es mucho más antiguo. El origen de la palabra se remonta a 1992, con la publicación del dramaturgo Steve Tesich de un ensayo publicado en The Nation, donde sostenía que, como sociedad libre, habíamos decidido vivir en un mundo de posverdad. Años después, Ralph Keyes profundizó en esta idea en The Post-Truth Era (St. Martin’s Press, 2004), una obra que analizaba cómo las narrativas y las emociones comenzaban a imponerse sobre la exactitud de los hechos en la vida pública.

El concepto alcanzó notoriedad mundial durante la campaña del Brexit y la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Ese mismo año, el Diccionario de Oxford eligió posverdad como palabra del año y la definió como una situación en la que los hechos objetivos influyen menos que las emociones y las creencias personales en la formación de la opinión pública. Sin embargo, la tendencia por la progresiva fragilidad de los hechos y por la capacidad del poder para moldear la realidad ya había sido planteada décadas antes por pensadores como Hannah Arendt.

Relativismo frente a posverdad

La posverdad suele confundirse con el relativismo, pero existe una diferencia fundamental. El relativismo sostiene que una misma realidad puede interpretarse desde distintas perspectivas, algo compatible con el pluralismo democrático. La posverdad, en cambio, no niega la existencia de la verdad; simplemente hace que deje de importar.

En la era de la posverdad, el problema no es que existan opiniones diferentes sobre los hechos, sino que la distinción entre verdadero y falso pierde relevancia. Las emociones, las identidades o las lealtades políticas pasan a pesar más que la evidencia.

Esta situación está relacionada con el deterioro de las instituciones que tradicionalmente han contribuido a establecer hechos compartidos, como los medios de comunicación, la universidad o la ciencia. Cuando su autoridad es cuestionada, la discusión deja de centrarse en la realidad y pasa a girar en torno a narrativas enfrentadas. Sin una base mínima de hechos comunes, resulta cada vez más difícil mantener un debate público racional y una conversación democrática basada en la realidad.

La posverdad en el orden internacional

La posverdad también tiene importantes consecuencias para las relaciones internacionales. En este ámbito, la desinformación se ha convertido en una herramienta de poder utilizada para influir en sociedades, debilitar adversarios y moldear la percepción de la realidad.

En muchos casos, el objetivo no es tanto convencer de una mentira concreta como generar confusión y desconfianza. Al inundar el espacio público con narrativas contradictorias, se erosiona la capacidad de distinguir entre información fiable y propaganda. Sin hechos compartidos, resulta más difícil exigir responsabilidades, construir consensos o mantener un debate informado.

Esta dinámica afecta también al orden internacional. Las normas, acuerdos e instituciones sobre las que se ha sustentado la cooperación entre estados desde el final de la Segunda Guerra Mundial requieren una mínima confianza en los hechos y en los compromisos adquiridos. Cuando esa base común se debilita, también lo hacen la capacidad de negociación, la cooperación internacional y la estabilidad del sistema.

Los “hechos alternativos”

Uno de los ejemplos más conocidos de la posverdad aparece reflejado en el comienzo de El fin del mundo común: Hannah Arendt y la posverdad (Taurus, 2005). En enero de 2017, Kellyanne Conway, asesora de Donald Trump, defendió unas afirmaciones incorrectas sobre la asistencia a la investidura presidencial calificándolas como “hechos alternativos”. La expresión se convirtió rápidamente en un símbolo de la nueva era informativa.

Lo llamativo no fue la mentira en sí, sino la naturalidad con la que se presentó como una versión legítima de la realidad. Tradicionalmente, quien mentía reconocía implícitamente la existencia de una verdad que intentaba ocultar. La idea de los “hechos alternativos”, en cambio, sugiere que los hechos pueden tener múltiples versiones igualmente válidas.

Cuando desaparece la base común de los hechos contrastables, deja de existir un terreno compartido para el debate. La posverdad no genera simplemente desacuerdos sobre una misma realidad; crea realidades paralelas entre las que resulta cada vez más difícil dialogar. Y sin hechos compartidos, el consenso y la deliberación democrática se vuelven mucho más complicados.

Recomendaciones lectoras

Máriam Martínez-Bascuñán

Máriam Martínez-Bascuñán propone como punto de partida la obra de Hannah Arendt, especialmente Verdad y política, La mentira en política y Los orígenes del totalitarismo, textos fundamentales para comprender la relación entre verdad, poder y democracia. También destaca a Jürgen Habermas y su reflexión sobre la calidad de la deliberación pública. Entre las lecturas contemporáneas recomienda The World Beyond Your Head: On Becoming an Individual in an Age of Distraction, de Matthew B. Crawford (Farrar Straus & Giroux, 2015), sobre la atención como recurso disputado en la era digital, y Les institutions invisibles, de Pierre Rosanvallon (Seuil, 2024), una obra que analiza la crisis de confianza en las instituciones.

Asimismo, señala el interés de las aportaciones de la teoría feminista de autoras como Iris Marion Young, Carole Pateman, Nancy Fraser y Judith Butler, que cuestionan la aparente neutralidad del espacio público y reflexionan sobre quién puede ser escuchado y considerado creíble. En el ámbito literario, recomienda a George Orwell, Joseph Conrad y las hermanas Brontë, cuyas obras permiten explorar cuestiones relacionadas con la verdad, la ambigüedad moral y la construcción de un mundo compartido.

Fernando Gijón

Fernando Gijón recomienda La hora de los depredadores, de Giuliano da Empoli (Seix Barral, 2025), una obra que analiza los cambios políticos y estratégicos que están transformando el orden internacional y la creciente convergencia entre poder político y grandes empresas tecnológicas.

Blanca González

Por su parte, Blanca González propone la lectura de Prisioneros de la geografía, de Tim Marshall (Ediciones Península, 2021), una introducción accesible a cómo los factores geográficos condicionan la política exterior, las relaciones internacionales y las dinámicas geopolíticas contemporáneas.

Recursos:
Martínez-Bascuñán, M. (2025). El fin del mundo común: Hannah Arendt y la posverdad. Taurus.
Necesitamos una realidad compartida: Hannah Arendt, el antídoto contra los hechos alternativos. Mariám Martínez-Bascuñán. El País. 23 de noviembre de 2025.
2016—2020: el germen de la polarización. Mariám Martínez-Bascuñán. El País. 1 de mayo de 2026.
Informe IBERIFIER “El impacto estratégico de la desinformación en España. Ángel Badillo Matos, Félix Arteaga. Febrero de 2024.
Conversaciones Elcano 5X14: La desinformación: miedo, bulos y poder. Ignacio Urbasos Arbeola, Marta Driessen, Ángel Badillo Matos. 25 de abril de 2026.


Imagen: Letras suspendidas sobre un fondo negro. Foto: Haberdoedas (@haberdoedas).