Veinticinco años del BRIE: guía para el uso del Barómetro del Real Instituto Elcano

Una calle concurrida de Barcelona (España) al atardecer, con el movimiento difuminado de la gente que camina. La calle está flanqueada por edificios altos y árboles, iluminados por una mezcla de luz natural y artificial, lo que crea un ambiente animado y bullicioso.
Multitud de personas cruzando por un paso de cebra en Barcelona (España). Foto: Orbon Alija / Getty Images.

Mensajes clave

  • Se cumplen 25 años de existencia del Barómetro del Real Instituto Elcano (BRIE), dedicado a conocer la opinión de los españoles sobre temas internacionales y de política exterior.  Desde 2002 se han realizado 45 oleadas de la encuesta.
  • Con ocasión del 25º aniversario del Real Instituto Elcano se pone a disposición de los interesados un listado que permite identificar qué oleada del BRIE ha tratado qué tema, lo que permite encontrar en nuestra web los resultados correspondientes. Los temas incluidos en el listado son asuntos sobre los que se ha preguntado reiteradamente, aunque la formulación concreta de las preguntas haya variado.
  • El análisis de los datos obtenidos en estos 25 años indica que la sociedad española está cada vez más interesada en lo que ocurre fuera de España y en la política internacional. Su cultura de defensa sigue siendo débil, aunque la invasión rusa de Ucrania ha provocado un aumento de la percepción de amenazas externas. El nivel de conocimiento sobre la Unión Europea (UE) en España ha mejorado en estos años, pero es aún muy pequeño, a la vez que se mantiene un fuerte europeísmo

Análisis

En este año 2026 se cumple el 25º aniversario de la fundación del Real Instituto Elcano y también 25 años de su esfuerzo continuado para conocer las preferencias, conocimientos, opiniones y actitudes de los españoles respecto a los temas más relevantes en cada momento en la política exterior española y en las relaciones internacionales.

Cuando se creó el Instituto no era habitual que los think tanks de relaciones internacionales realizasen estudios de opinión pública, pero la presencia en él desde sus inicios del catedrático de Sociología, Emilio Lamo de Espinosa, su primer director y más adelante, presidente de la institución, con experiencia directa en la elaboración de estudios de opinión, está en la raíz de este carácter excepcional del Real Instituto Elcano. En la actualidad, otros think tanks de relaciones internacionales realizan también encuestas de opinión, pero en el año 2002, cuando se lanzó el primer BRIE, Elcano era el único instituto europeo que dedicaba fondos, esfuerzos y tiempo a conocer y divulgar la opinión pública en estos temas.

Elcano venía así a cubrir en España un hueco relevante que ninguna otra institución atendía. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) siempre ha prestado poca atención a los aspectos internacionales. Por su parte, otras entidades (como la empresa ASP, creada y dirigida por Juan Díez Nicolás) realizaban estudios comparativos internacionales sobre aspectos estables de las culturas políticas de los países y no tanto sobre las reacciones de las sociedades a elementos coyunturales de las relaciones internacionales.

Esto segundo, la coyuntura, el momento, ha sido el foco principal de los sucesivos BRIE (45 en total) que se han realizado desde 2002. Su objetivo siempre ha sido ofrecer una foto fija de las actitudes y opiniones de los españoles ante diferentes elementos de la “actualidad” internacional, seleccionados por el Instituto en función de su relevancia. Esta perspectiva de la inmediatez, que ha dominado la elección de los temas de las sucesivas oleadas de los BRIE ha resultado en un cambio continuo de los asuntos por los que se ha preguntado en sus más de 1.700 preguntas (1.756) en el total de los 45 BRIE.[1] Los Barómetros nunca se formularon con la intención de crear bases longitudinales de respuestas que permitieran analizar a posteriori tendencias en la opinión pública española sobre temas estables. Por ello, el recorrido por los informes de los sucesivos BRIE es un paseo por la historia mundial de los últimos 25 años vista desde los ojos españoles.

Desde la guerra de Irak (que en 2002 estaba preparándose), el terrorismo islamista, la Convención para el Futuro de Europa, la proliferación nuclear, la ampliación de la UE, las primaveras árabes, Gibraltar, relaciones de España con Marruecos, imagen de Estados Unidos (EEUU), Tratado de Lisboa, crisis económica de 2008, impacto exterior del independentismo catalán, base militar de Rota, conflicto Israel-Palestina,  autonomía/independencia del Sáhara, “crisis de refugiados” de 2015, diferentes crisis latinoamericanas, auge de China, cambios políticos relevantes en otros países, relaciones con Portugal… Hasta, mucho más recientemente, el cambio climático, la guerra en Ucrania, la permanencia en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y, de nuevo, el conflicto Israel/Palestina (Gaza)… son decenas los elementos de la realidad internacional a los que se ha dedicado el BRIE en estos 25 años.

Junto a los temas “de actualidad” de cada momento, el BRIE ha incluido en ocasiones series de preguntas para tratar temas más “estructurales”, como las actitudes hacia la globalización en España o, en varias oleadas, el conocimiento, opiniones y actitudes hacia la UE. En varios casos esto se ha hecho con el objetivo añadido de comparar los resultados españoles con los de otros países, en los que se han desarrollado también encuestas con las mismas preguntas (Francia, Alemania, Italia). 

Aunque prácticamente no hay preguntas que se hayan mantenido idénticas desde el primer BRIE hasta el presente, sí se han realizado series de preguntas que se han repetido durante varias oleadas: valoraciones de líderes internacionales (obviamente cambiantes), de la “situación internacional”, de países (incluyendo España), preferencias de prioridades para la política exterior, percepción de amenazas externas y prioridad dada al gasto en defensa. Respecto a conflictos externos, sin efecto directo en España, el más importante y a la vez longevo es el que enfrenta a Israel y Palestina, que ha tenido siempre un gran eco mediático en España.

Son algunos de estos temas los que nos permiten ahora trazar los rasgos de la evolución de la opinión pública española respecto a ellos. En concreto, vamos a analizar aquí la evolución de las siguientes variables, elegidas por su relevancia y por contar con datos de respuestas a preguntas idénticas o muy similares a lo largo de los años:

  • Interés hacia los asuntos internacionales.
  • Conocimiento sobre la UE, identidad europea y valoración de la pertenencia de España a la Unión.
  • Prioridades de temas y regiones a los que debería dedicarse la política exterior española.
  • Percepción de amenazas exteriores a la seguridad española.
  • Actitud hacia el gasto en defensa.
  • Opinión sobre responsabilidades en el conflicto Israel-Palestina.

Interés hacia los asuntos internacionales

En este cuarto de siglo la sociedad española ha evolucionado desde un cierto desinterés y aislamiento emocional respecto a los acontecimientos que afectan al resto del mundo, hacia una mayor atención a la política internacional.

España permaneció en el siglo XX al margen de grandes procesos y sucesos que afectaron de modo muy intenso a otras naciones europeas: las dos grandes guerras mundiales, la formación de las Comunidades Europeas y la pérdida de las posesiones coloniales en África y Asia en la segunda mitad del siglo. España había perdido los restos de su imperio en el siglo XIX, se mantuvo ajena a ambas guerras mundiales, vivió en un notable aislamiento internacional durante todo el periodo franquista y no participó en los inicios de las Comunidades Europeas (posteriormente UE), a la que se incorporó a finales de siglo. Por todo ello, la población española era a comienzos del siglo XXI bastante ajena a la vida internacional, como muestran los datos que señalan que sólo un 40% decía sentirse algo o muy interesado en la política internacional.

En estos 25 años la población española ha cambiado su exposición a lo externo: es una sociedad mucho más “viajada”, en la que el turismo internacional se ha convertido en una experiencia habitual en las clases medias, lo que aumenta el interés por los acontecimientos y los cambios de las regiones que se visitan. Por otra parte, se ha producido una internacionalización de la economía española, con un gran número de empresas presentes en otros países. Además, la población española ha crecido desde el año 2000 en casi una cuarta parte, por la incorporación de 10 millones de inmigrantes, que transmiten interés por lo que sucede en sus regiones de origen. Por último, se ha producido un avance sustancial en el nivel educativo medio de la sociedad española, un factor que está relacionado con el interés por la realidad internacional. Las nuevas generaciones han vivido desde el principio en un mundo más conectado, accesible fácilmente a través de internet y con experiencias directas en otros países, no sólo como turistas sino como estudiantes Erasmus, por ejemplo.

En conjunto, la población española está hoy mucho más “globalizada” que, a comienzos de siglo, mucho más atenta a lo que sucede fuera de las fronteras de nuestro país y más consciente de que lo externo, lo internacional, influye sobre lo interno.

Los datos de sucesivos BRIE que incluyeron preguntas sobre esto muestran una clara línea ascendente en el interés de los españoles por lo internacional, con picos relacionados con acontecimientos específicos. De forma sistemática, los hombres se interesan más por estos temas que las mujeres y lo mismo ocurre con las personas de mayor nivel educativo respecto a los de menor formación. 

Figura 1. Interés con el que se siguen las cuestiones de política y relaciones internacionales (% “Mucho” o “Bastante”)

España ante la UE

Entre los factores externos que influyen en la vida española, obviamente el de mayor impacto visible, continuado y estructural es el formado por las decisiones que se toman en el seno de la UE, nuestro contexto geopolítico más relevante.

Desde la incorporación de España a las Comunidades Europeas en 1986 (posteriormente UE), ésta se ha visto desde nuestro país como una garantía de estabilidad democrática y de anclaje en la modernidad. Los temores de los primeros años sobre los posibles efectos adversos de la entrada en las Comunidades Europeas en varios sectores económicos (astilleros, siderurgia, vino, lácteos…) desaparecieron en los años 90 gracias a las compensaciones recibidas por los fondos europeos. Desde entonces, los españoles destacan en el conjunto de Europa por su alto apoyo a la UE, con una confianza en las instituciones europeas y una identidad europea que sobresale sobre la media. En concreto, el 70% de los españoles se siente europeo, frente al 63% de la UE (Eurobarómetro EB 102, 2024). España es uno de los cinco Estados miembros más europeístas, junto con Irlanda, Luxemburgo, Suecia y Chipre.

Sin embargo, ese apoyo a la UE convive con un gran desinterés hacia su funcionamiento, que se traduce en desconocimiento sobre cómo se toman las decisiones en su seno, quién dirige las principales instituciones y cuáles son sus funciones, o cuáles son los intereses que se enfrentan en su seno. En conjunto, la actitud de los españoles ante la UE tiene mucho de fe ciega y poco de confianza basada en información. Este resultado es el que transmiten los diferentes BRIE que han indagado en el tema. Así, por ejemplo, sólo un 23% de los españoles sabe qué es la Política Agraria Común (PAC), pese a que ésta es una de las mayores contribuciones de fondos desde la UE hacia España y pese a que se ha convertido en imprescindible para la supervivencia de la agricultura española (BRIE 40, 2018). Del mismo modo, sólo un 25% sabe qué son los fondos Next GenerationEU, que han sido vitales para la economía española tras la crisis del COVID-19 (BRIE 42, 2021).

Otro indicio de esta falta de interés y desconocimiento es la respuesta obtenida a la pregunta “¿Recuerda usted alguna decisión que haya tomado la Unión Europea en los últimos tiempos y que le parezca positiva?”, a la que un 42% de los entrevistados contesta que no recuerda nada. (BRIE 43, 2023).

Figura 2. ¿Recuerda usted alguna decisión que haya tomado la Unión Europea en los últimos tiempos y que le parezca positiva?

La buena noticia, a pesar de todo, es que el grado de conocimiento de los españoles sobre la UE aumenta poco a poco y es hoy bastante superior al que era hace 10 años.

Por ejemplo, en 2014 sólo el 30% de los españoles conocía el nombre del presidente de la Comisión Europea (José Manuel Durão Barroso), pese a que éste llevaba entonces nueve años ocupando el cargo. Ahora (BRIE 45, 2025) un 50% de los entrevistados recuerda que Ursula von der Leyen preside la Comisión, lo que supone un gran avance. Otro indicio positivo en el mismo sentido es el aumento de los que creen entender cómo funciona la UE, que han pasado del 19% al 44% en los últimos 11 años.

Figura 3. Evolución de la comprensión del funcionamiento de la UE, % “Sí”

Figura 4. Evolución del conocimiento de la persona que preside la Comisión Europea

El masivo apoyo a la UE en España sólo ha sufrido un declive en el periodo de la anterior gran crisis económica (2008-2014), cuando nuestro país reprochaba a la UE y a algunos de los Estados miembro más influyentes en ella (Alemania, Países Bajos…) falta de solidaridad con el nuestro y con el conjunto de los Estados más golpeados por aquella crisis.  En la actualidad, un 83% de los españoles considera positiva la pertenencia de nuestro país a la UE.  

La confianza en la UE se relaciona con la desconfianza en las instituciones estatales propias: la Comisión Europea y el Parlamento Europeo reciben más confianza que el Gobierno español o que el Congreso de los Diputados, en un indicio más de lo que todas las encuestas confirman: la fuerte crisis española de confianza en el sistema de representación y de gobierno. Los datos sugieren que una parte importante de la población percibe a la UE como un marco institucional más estable y confiable que las instituciones nacionales.

Figura 5. Grado de confianza en instituciones, 2023

Curiosamente, en estos años se ha producido una inversión de la relación entre posición ideológica y satisfacción por la pertenencia de España a la UE. En 2014 los individuos de derecha o centro eran más “europeístas” que la izquierda (más proclive la izquierda a criticar a la UE por su apoyo a la economía de mercado o “capitalista”), mientras que en 2025 la situación es la contraria, quizá por la insatisfacción de parte de la derecha con las normas europeas medioambientales o sobre la inmigración. En cualquier caso, conviene recordar que los entrevistados “de centro” forman el mayor grupo respecto al total de entrevistados y al conjunto de la sociedad española, y en este grupo la satisfacción por la pertenencia a la UE ha crecido en 23 puntos entre 2014 y la actualidad.

Figura 6. Imagen de la UE en España

Figura 7. Evolución del porcentaje de los que consideran beneficiosa para España su pertenencia a la UE, 2014-2025 (según ideología)

Prioridades para la política exterior española: la preocupación por el cambio climático

Durante varios años, desde 2016, los sucesivos BRIE han utilizado una batería semejante de ítems para testar las prioridades de los entrevistados respecto a la política exterior española. Lo más destacable en el periodo 2016-2022 es el descenso de la preocupación por el terrorismo yihadista (los últimos grandes atentados se produjeron en 2017 en Las Ramblas de Barcelona y en Cambrils) y el aumento de la prioridad dada a la lucha contra el cambio climático, que pasó del segundo al primer puesto en esos años.

La invasión de Ucrania por Rusia en 2022, con sus consecuencias económicas y energéticas, alteró el orden de prioridades, que pasó a estar encabezada en 2023 por el objetivo de asegurar el abastecimiento energético. La ansiedad provocada en torno a este tema en 2022 se calmó posteriormente, de tal modo que en 2024 (BRIE 44) la lucha contra el cambio climático volvió a colocarse en primer lugar.

Pese al gran peso que las energías renovables ocupan ya en el “mix energético” español, el petróleo sigue siendo la principal fuente de energía para la movilidad individual y el transporte de mercancías, por lo que cualquier amenaza a su suministro (como la reciente con el cierre del estrecho de Ormuz) se convierte en la primera inquietud de los ciudadanos.

Figura 8. Objetivos considerados prioritarios para la política exterior española

Figura 9. Objetivos considerados prioritarios para la política exterior española

Figura 10. Prioridades de la política exterior española

Respecto a los países o regiones a los que, según la opinión pública española, debería dirigirse de modo prioritario la política exterior, Europa aparece siempre en primer lugar muy por encima del resto, en una respuesta que implica la consciencia sobre la importancia de esta relación.  Dejando al margen esa obvia prioridad de las relaciones intraeuropeas sobre las extraeuropeas, en lo que respecta al resto del mundo los españoles consideran América Latina como la región de mayor interés, a la que debería dedicarse la mayor atención por parte de la política exterior española. Tras América Latina se sitúa Marruecos, por razones muy diferentes, como veremos a continuación. El grado de importancia que los ciudadanos otorgan a cada región es variable en función de los acontecimientos: por ejemplo, Oriente Medio ha adquirido una gran preeminencia a raíz de la guerra en Gaza, mientras que EEUU la ha perdido por el rechazo que la gran mayoría de los españoles experimenta hacia su actual Presidencia. Pero, al margen de estos vaivenes, se aprecia una estabilidad en el peso que se da a América Latina y, en segundo lugar, a Marruecos.

Figura 11. Regiones que se consideran prioritarias para España

Percepción de amenazas exteriores a la seguridad española

España es un país excepcionalmente confiado en su seguridad: a diferencia de lo que ha ocurrido en gran parte de los Estados europeos, cuyas fronteras han estado sujetas a conflictos con sus vecinos a lo largo de siglos y han variado hasta muy recientemente, las españolas se mantienen prácticamente idénticas desde finales del siglo XV. Además, como se señalaba antes, España no ha participado en ninguna de las dos guerras mundiales del siglo XX y, en general, no ha visto amenazada su integridad territorial ni su soberanía por ninguna potencia vecina, excepto en el caso de la intervención francesa en el siglo XIX. Esta historia, que podríamos calificar de apacible, está en la base de la despreocupación que la mayor parte de los españoles siente hacia todo lo relacionado con la seguridad y la defensa.

Alrededor de un 60% de los entrevistados en los BRIE más recientes responden negativamente a la pregunta sobre si la seguridad de España está amenazada por algún otro país. Entre los que perciben amenazas, la reclamación marroquí sobre Ceuta y Melilla aparecía de modo estable como la principal amenaza a la integridad/seguridad del territorio español, hasta que en 2022 se produjo la invasión rusa de Ucrania y Rusia pasó a ser percibida en España, como en toda Europa, como una amenaza, más inminente en Europa del este, pero también preocupante en el resto del continente.

Los españoles son también excepcionales por su actitud hacia EEUU, país al que consideran una amenaza a la seguridad del nuestro. Este temor no es resultado de las políticas recientes del presidente Donald Trump, aunque éstas sin duda lo han exacerbado. Ningún otro país de la UE o de Europa Occidental tiene una opinión tan negativa sobre EEUU como España. Los datos del Global Attitudes Survey del Pew Research Center (primavera 2025) indican que en España un 31% de los entrevistados identifica a EEUU como la principal amenaza externa, frente a sólo un 19% que opinaba lo mismo en Alemania, un 16% en Francia, un 20% en los Países Bajos y un 11% en Suecia.

El antiamericanismo español tiene sus raíces en la pérdida de las últimas colonias (Cuba, Filipinas, Puerto Rico) en la que EEUU desempeñó un papel clave, pero también en el apoyo de sucesivos gobiernos estadounidenses a la dictadura franquista, sus intervenciones contra gobiernos democráticos en América Latina en los años 70 y, ya en el presente, su apoyo a Israel en sus ataques a los territorios poblados por palestinos. Sobre un fondo previo de antiamericanismo extendido en la sociedad española, que se había suavizado notablemente durante la presidencia de Barack Obama y Joe Biden, las decisiones y actitudes de Donald Trump han vuelto a acrecentar el rechazo a EEUU en España.

Figura 12. Porcentaje de entrevistados que consideran una amenaza a cada uno de estos países

Actitud hacia el gasto en defensa

Una derivada de este espíritu confiado en la seguridad del país y del relativo desinterés en las relaciones internacionales, es la muy escasa preeminencia que los españoles otorgan al gasto en defensa. Tanto si se refiere al Estado español como a la UE, los entrevistados en España suelen priorizar cualquier otro gasto al referido a la defensa. Sólo recientemente, debido al cambio en la percepción de seguridad que se ha producido por la invasión rusa de Ucrania y, después, por las amenazas de Donald Trump a la integridad de un Estado europeo (Dinamarca), los que creen que debe gastarse más en defensa (37%) son más que los que opinan que, al contrario, debe reducirse ese gasto (27%).

Figura 13. Preferencia por el aumento del gasto en defensa

Figura 14. ¿Cree que España debería gastar más en defensa, aunque eso implique gastar menos en otras políticas?

Incluso en el presente, pese a esta mayor sensación de peligro, las presiones de Donald Trump para que cada país miembro de la OTAN incremente su presupuesto en defensa, han actuado en el sentido contrario en España, donde las demandas estadounidenses motivan de inmediato una reacción de rechazo. Así, en el BRIE más reciente, de 2025 (nº 45), el 51% de los españoles se oponían a la posibilidad de que España aumentase su gasto en defensa si eso implicaba menos fondos disponibles para otras políticas. El resto, 49%, estaba a favor de ese incremento.

Las líneas ideológicas son claras aquí: la derecha y el centroderecha están mucho más interesados en la seguridad y la defensa que la izquierda o el centroizquierda, en una relación que se mantiene estable a lo largo de los años. Pese a que las Fuerzas Armadas constituyen la institución pública que goza de mayor prestigio en España (por encima de gobiernos, parlamentos, partidos, prensa, Iglesia y monarquía), algo que corroboran de forma continuada diferentes encuestas (BRIE y Barómetros del CIS), esta buena reputación no se traduce en una disposición a aumentar su presupuesto.

El caso español contrasta con el de los grandes países de la UE (Italia, Francia, Alemania), cuyas poblaciones son mucho más sensibles a los riesgos a la seguridad y muestran mayor predisposición a la inversión en defensa.

Figura 15. Grado de acuerdo con la frase: “Los Estados europeos deben dedicar más dinero a la defensa”

También el Eurobarómetro constata esa importante diferencia entre España y los otros grandes Estados europeos, esta vez con datos más recientes y posteriores al ataque de Rusia a Ucrania. Este ataque ha sido el detonante del aumento muy relevante de la preocupación por la seguridad en toda Europa, incluida España.

Figura 16. Porcentaje que menciona “La seguridad y defensa de la UE” como uno de los cuatro temas que le gustaría que fuesen prioritarios para el Parlamento Europeo

Evolución de la opinión pública sobre el conflicto entre Israel y Palestina

El conflicto entre Israel y Palestina (o entre Israel y los palestinos, para ser más precisos) existe desde el inicio de la fundación del Estado de Israel, hace casi 80 años, y ha estado ocupando un lugar muy reseñable en la “actualidad” recogida por los medios de comunicación españoles. Probablemente es el conflicto internacional de larga duración con mayor incidencia continua durante décadas en la opinión pública española.

Debido a esta recurrencia del conflicto, el tema ha sido objeto de preguntas en el BRIE en diferentes años, empezando en 2008, lo que nos permite observar cómo ha cambiado la opinión pública y la actitud de los españoles en este asunto. Por este motivo lo seleccionamos aquí como ejemplo de evolución registrada por los BRIE.

Conviene recordar que, durante décadas, en el periodo franquista, España desarrolló una retórica antijudía y anti-Israel, y una política internacional pro-árabe y favorable a la causa palestina en su enfrentamiento con Israel. Sin embargo, pese a tantos años de esta política y esta posición netamente propalestina, la opinión pública española era en 2008 –la primera ocasión en la que el BRIE abordó el tema–, mayoritariamente negativa hacia ambas partes: el 63% opinaba que palestinos e israelíes eran igualmente responsables de la persistencia del conflicto.

Desde entonces, en líneas generales, se aprecia un continuo desplazamiento de la opinión pública española hacia una mayor toma de partido: En 2025 eran menos de la mitad, el 46%, los que pensaban que ambas partes eran responsables por igual de la situación en Gaza en ese año. La opinión se ha ido moviendo hacia una mayor culpabilización de una de las partes, especialmente de los israelíes. Si en 2008, el 14% los consideraba los principales responsables de que fracasaran las conversaciones de paz, en 2024 el 44% opinaba que Israel era la principal responsable de que el conflicto siguiera existiendo, y en 2025, el 46% consideraba que Israel era la mayor culpable de la situación en Gaza en ese año. Mientras tanto, el porcentaje de los que se decantan por “Palestina” o “los palestinos” como principales responsables ha pasado del 6% en 2008 al 8% en 2025. En 2024, pocos meses después del ataque de Hamás a Israel (octubre de 2023), este porcentaje llegó al 16%, pero la respuesta del Estado israelí en Gaza volvió a colocar a la opinión pública española en su contra y a favor de los palestinos.

Figura 17. ¿Quién cree usted que es el culpable del fracaso de las negociaciones de paz en Oriente Próximo?

Figura 18. Como sabe, existe desde hace muchos años un conflicto entre Israel y Palestina. En su opinión, ¿quién tiene más responsabilidad en que este conflicto siga existiendo?

Figura 19. ¿Quién es más responsable de lo que ocurre ahora en Gaza?

Conclusiones

Los 25 años del BRIE permiten observar cómo ha evolucionado la mirada de la sociedad española hacia lo internacional en un periodo de transformaciones globales. Aunque el BRIE no fue concebido como una herramienta para un análisis evolutivo, la acumulación de más de dos décadas de datos y 45 oleadas permiten identificar tendencias y cambios en las actitudes de la ciudadanía española sobre el exterior en algunos aspectos.

El cambio más destacado es el cada vez mayor interés de la sociedad española hacia lo que ocurre fuera de nuestras fronteras. La globalización de la economía española, la extensión entre los españoles del turismo internacional, la recepción de flujos importantes de inmigrantes, el programa Erasmus o el acceso cada vez más fácil a la información sobre cualquier parte del mundo, han sido factores que han contribuido a este cambio.

Este aumento del interés por los asuntos internacionales se traduce, entre otras cosas, en un mejor conocimiento entre los españoles del funcionamiento de nuestro principal socio, la UE. España era y sigue siendo uno de los países más europeístas de la Unión, pero ese respaldo ha descansado siempre más en una confianza difusa que en un conocimiento sobre el funcionamiento de sus mecanismos o la lógica de sus políticas. El europeísmo español coexiste con un nivel de información sobre la UE que, pese a haber aumentado en estos años, sigue siendo muy bajo.  

Los datos también nos muestran que las prioridades de política internacional de los españoles son muy sensibles a la coyuntura: un ataque terrorista, el inicio de una guerra o algún suceso que ponga en riesgo el suministro energético alterará el orden de las prioridades dadas por los españoles a los objetivos de la política exterior de nuestro país. En lo que se refiere a las regiones prioritarias para la acción exterior española, la opinión pública coloca a Europa siempre en primer lugar, seguida por América Latina.

Respecto a la seguridad, los BRIE revelan la permanencia en España de una débil cultura de defensa, en comparación con la de otros países europeos. La mayoría no percibe riesgos que vengan del exterior, de otros países y en consecuencia la sociedad española es siempre reacia a priorizar la defensa como uno de los elementos de la política o del gasto estatal.

Del análisis de lo sucedido en la opinión pública respecto al conflicto que nos ha acompañado a lo largo de toda la existencia del BRIE, el que enfrenta a Israel y Palestina, se deduce un notable deslizamiento de los españoles: han pasado de considerar, genéricamente, que ambos grandes actores, israelíes y palestinos, son responsables por igual de la persistencia del conflicto, a señalar específicamente a Israel.

En resumen, los 25 años del BRIE revelan una sociedad que está hoy más interesada en el exterior que hace un cuarto de siglo, que sigue siendo muy europeísta, aunque aún con carencias importantes en el conocimiento sobre elementos fundamentales de la UE y con una débil cultura de seguridad.

Los informes sobre los sucesivos BRIE están disponibles en la web del Real Instituto Elcano, en la subsección de Encuestas en Publicaciones. La guía que se ofrece a continuación permite identificar qué oleada del BRIE ha tratado qué tema, de entre una selección hecha sobre aquellos temas que se han repetido a lo largo de los años o en un grupo de años específico.

Anexo

TemaBRIE en los que se incluyen preguntas sobre cada tema
Valoración de líderes internacionales1 a 6; 8 a 16; 18 a 41; 45
Valoración global de países1; 6; 12; 13; 16; 22 a 26; 28 a 33; 35 a 41; 44; 45
Valoración global de España2; 3; 6; 25; 26; 28; 29; 32; 33; 35 a 38; 40; 42
Imagen y valoración de España en aspectos concretos2 a 4; 8 a 12; 14; 16; 18 a 21; 23 a 40; 43
Simpatía hacia ciudadanos de otros países1; 38; 39; 45
Confianza en organismos internacionales11; 15; 24 a 36
Permanencia de España en la OTAN40 a 42; 42bis; 45
Gasto/inversión en defensa1; 2; 4; 5; 7; 11; 14; 18; 21; 24; 25; 27 a 34
Conflicto Israel-Palestina2 a 4; 8; 9; 11; 15; 17; 18; 24; 25; 26; 28; 31; 38; 39; 42; 44; 45
Amenazas para la seguridad de España1; 2; 4 a 6; 8; 9; 11 a 32; 37; 40; 42; 42bis; 44; 45
UE: valoración, conocimiento de la presidencia de la Comisión Europea, importancia del Parlamento, ampliación1; 5 a 7; 9; 11 a 18; 21; 22; 34 a 36; 38 a 40; 43 a 45
Conocimiento e interés por la política internacional2; 3; 6; 14; 21 a 32; 35; 37; 38; 40
Prioridades para la política exterior española37 a 44
Valoración de la situación internacional1 a 6; 8 a 39
Federalización de la UE5 a 7; 33 a 35
Irak: invasión, papel de España, retirada de tropas1 a 5
EEUU como potencia hegemónica, mundo unipolar-multipolar, competencia con China1 a 3; 5; 8; 19 a 22; 45
Terrorismo yihadista1; 2; 4 a 6; 8; 42 a 44
Primavera árabe30 a 34
Gibraltar1; 8; 10; 29 a 31; 34; 37
Tratado de Lisboa17; 18; 20 a 23
Cambio climático1; 2; 8; 9; 11 a 18; 21 a 32; 35 a 45
Crisis 2008: crisis financiera/económica/deuda, rescates, Grecia, euro, consecuencias económicas18 a 37
Independentismo catalán31; 39
Bases militares Rota y Morón28; 37; 39 a 41
Pandemia COVID-19 y salud global42; 43
Sáhara1; 5; 8; 9; 15; 23; 25; 29; 36; 44
Guerra en Ucrania42bis a 45
China como potencia rival de EEUU1; 2; 8; 9; 11; 14; 16 a 18; 35; 36; 41; 42; 45
Crisis de refugiados37; 38
Venezuela8; 16; 18
Áreas geográficas prioritarias para la política exterior española1; 3; 7; 10; 18; 28; 35; 37; 40; 42; 44
Constitución europea 20044 a 15
Cuba (bloqueos, sanciones, cambio de régimen…)8; 9; 13; 16; 19; 22; 25; 28; 31
Globalización1; 2; 8 a 11; 14; 16 a 22; 24; 26; 35; 36; 38; 39
Presencia de tropas españolas en otros países4 a 6; 8 a 17; 20 a 34; 39; 45
Alianza de Civilizaciones8; 10 a 13
Giro a la izquierda en América Latina11; 12; 16; 18
Programa nuclear de Irán11; 12; 14 a 16; 18; 28 a 31
Estatus internacional de España: presencia en el G8, G20 y cumbres internacionales6; 14; 16; 19; 20; 21; 22; 25; 26; 28; 32; 34
Iniciativa Marca España9; 30 a 40
Ayuda al desarrollo8; 12; 16; 18; 26; 28; 33; 34; 37; 38; 42 a 44
Energía y medioambiente (energía, energía nuclear, energías renovables, medioambiente, calentamiento global, cambio climático, protocolo de Kyoto…)1; 2; 8; 9; 11 a 18; 20 a 33; 35 a 45
Inmigración y opinión sobre la integración de migrantes en España1; 2; 4; 8 a 16; 18 a 22; 25 a 28; 31; 32; 34 a 39; 41; 42; 43 a 45
Relaciones bilaterales España-Marruecos1; 2; 5; 6; 8; 9; 10; 12; 13; 15; 16; 19; 21 a 23; 25; 26; 28; 29; 31 a 34; 36; 37; 39; 44
Diplomacia cultural y presencia de la cultura y lengua española en el exterior9; 21; 27; 28; 30 a 34; 37 a 39; 41; 42
Política interior de EEUU8; 13; 14; 17 a 23; 25; 29; 30; 31; 38; 41; 44; 45
Relaciones bilaterales de España con otros países21; 23; 25; 26; 32; 33; 34
Política interior de Francia15; 25; 29; 30
Democracia y derechos humanos2; 3; 10; 11; 13; 17; 20; 21; 33; 34; 40; 42; 45

[1] La periodicidad de los BRIE era en sus comienzos cuatrimestral (tres al año) para pasar más adelante a una periodicidad menor y finalmente a la anual actual (aunque en algunos casos excepcionales se ha realizado más de un BRIE en el mismo año).