Las reglas de la guerra

Daños en la Franja de Gaza durante el octubre de 2023.

Daños en la Franja de Gaza durante el octubre de 2023. Foto: Agencia Palestina de Noticias e Información (Wafa) en contrato con APAimages, (Wikimedia Commons/CC BY-SA 3.0).

[1]Ante la brutal agresión de Hamás, el bloque occidental cerró filas con Israel. Incluso la Unión Europea (UE), que normalmente adopta posiciones más matizadas que las de Estados Unidos (EEUU) en lo que concierne a Israel, esta vez fue terminante.

Quizás porque por su complejidad, sofisticación, planificación y ejecución se trató de un atentado múltiple de una escala nunca vista. En relación con la población, las muertes que provocó este atentado son 13 veces mayores a las de las Torres Gemelas. Unas Torres Gemelas con 40.000 muertos.

El único matiz de la UE lo hizo explícito el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en su cuenta de X (antigua Twitter) y luego fue ratificado por los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 Estados miembros de la UE: Israel tiene derecho a defenderse, pero conforme al derecho internacional humanitario “garantizando la protección de todos los civiles en todo momento.”

Un matiz similar expresó el secretario de Estado de EEUU, Anthony Blinken, en su visita a Israel: “Israel tiene el derecho, de hecho, la obligación, de defenderse (…).  Cómo lo haga importa. Las democracias nos distinguimos de los terroristas esforzándonos por tener estándares diferentes (…). Por eso es tan importante tomar todas las precauciones posibles para evitar dañar a civiles.”

No todo vale

Para decirlo sin anestesia: aun en la guerra no todo vale, hay reglas. Reglas para matar ajustado a derecho.

¿Quién establece las reglas y quién está a cargo de aplicarlas?

Las reglas destinadas a poner límites a la barbarie de la guerra se establecen mediante la Convención de Ginebra. La Convención de Ginebra es un conjunto de cuatro convenios internacionales adoptados en Ginebra (Suiza) en 1949, y tres protocolos adicionales (dos de ellos adoptados en 1977 y uno en 2005), que regula el derecho internacional humanitario y el derecho de la guerra. Los convenios y protocolos de Ginebra han sido ratificados por la mayoría de los países miembros de las Naciones Unidas.

Sin pretensión de ser taxativos la Convención de Ginebra establece normas para la protección de los heridos y enfermos de las fuerzas combatientes, los prisioneros de guerra, la población civil, los bienes indispensables para la supervivencia de la población civil. También establece normas que prohíben el uso de armas químicas y biológicas y los ataques indiscriminados, que no distinguen entre objetivos militares y civiles.

Las transgresiones graves del derecho internacional humanitario constituyen crímenes de guerra. Algunos ejemplos de trasgresiones graves incluyen: el homicidio intencional, la tortura o los tratos inhumanos, la toma de rehenes incluso si son militares, la deportación o los traslados ilegales de civiles, los ataques intencionales contra la población civil, los ataques contra bienes civiles (ej. escuelas, hospitales).

Los crímenes de guerra son punibles por los tribunales nacionales o por los tribunales internacionales, como la Corte Penal Internacional (CPI). La CPI, con sede en La Haya, es un tribunal internacional permanente, a cargo de aplicar las normas, es decir de investigar y juzgar a las personas acusadas de crímenes de guerra y de otros crímenes graves como el genocidio, crímenes de lesa humanidad y el crimen de agresión.

Para decirlo una vez más y sin filtro: aun en la guerra no todo vale, hay reglas. Hay normas jurídicas internacionales que rigen y una Corte Penal que las aplica, cuando esto último es posible.

Un dilema moral

En su brutal ataque a Israel, Hamás cometió atrocidades, algunas de las cuales fueron filmadas en directo, que no cabe duda constituyen violaciones graves del derecho internacional humanitario: asesinatos a sangre fría, tratos inhumanos, secuestro de civiles, incluyendo niños, mujeres y ancianos.

Israel ha respondido con furia. Eso explica el llamamiento de la UE y EEUU a ejercer su derecho a defenderse con moderación, de acuerdo con la legislación internacional.

Los bombardeos aéreos, si bien tienen como objetivo destruir instalaciones militares y no objetivos civiles, han provocado un gran número de víctimas civiles; el bloqueo de la Franja de Gaza, que la dejó sin suministro de electricidad, agua y combustible; el desplazamiento forzado de un millón de civiles, que, si bien está destinado cumplir con las normas internacionales que estipulan que la población civil debe ser evacuada de las zonas que se espera serán objeto de operaciones militares, esas normas también estipulan que la evacuación de la población civil debe ser llevada a cabo de manera segura y ordenada, proporcionando a los civiles alimentos, agua, refugio y atención médica.

No sabemos a ciencia cierta lo que va a ocurrir. Una mayoría de los analistas prevé una operación terrestre de Israel en la Franja de Gaza. El presidente Biden viajó a Israel para intentar disuadir al gobierno israelí, en parte porque hay consenso entre los especialistas de que una operación terrestre sería un error estratégico y en parte por el temor a una escalada regional del conflicto.

Sea como fuere, en lo que pueda suceder, Israel no sólo se enfrenta a un dilema militar y político, sino también a un dilema moral: eliminar a un enemigo empeñado en destruirlo, sin violar las normas internacionales a las que las que democracias occidentales estamos comprometidos y que se espera que respetemos.

Los que abogamos por el derecho del Estado de Israel a existir y por la creación de un Estado palestino independiente y viable, que convivan en buena vecindad y en paz, albergamos la secreta esperanza de que esta tragedia movilice a la comunidad internacional y a los ciudadanos de buena voluntad israelíes y palestinos, para darle un nuevo impulso a la vía política y buscar una solución de fondo a un conflicto que cumplió 75 años.


[1]  En el momento de escribir este post, las autoridades de la Franja de Gaza acusan a Israel de haber bombardeado un hospital de Gaza y provocado 500 muertos y cientos de heridos. El Ejército israelí, a su vez, dice que la explosión fue causada por el lanzamiento fallido de un cohete de la Yihad Islámica.