El G20 de Nueva Delhi sitúa a la India en el centro del tablero geopolítico

Primer Ministro de la India Narendra Modi durante la apertura de la Cúpula del G20 – Sesión "Una tierra", 09.09.2023. 

Primer Ministro de la India Narendra Modi durante la apertura de la Cúpula del G20 – Sesión "Una tierra", 09.09.2023. Foto: Ricardo Stuckert / PR (CC BY-ND 2.0)

Pese a las crecientes tensiones geopolíticas entre EEUU y China, y las dudas que había por las posiciones encontradas sobre la invasión rusa de Ucrania, la India ha logrado casi un milagro este pasado fin de semana y conseguido que el G20 haya emitido una declaración conjunta, salvando así los muebles de este foro cada vez más moribundo.

Muchos apostaban por un posible fracaso de la cumbre. Pocas semanas antes del encuentro en Nueva Delhi, el presidente chino, Xi Jinping, ya había indicado que no iba a asistir a la misma (haciéndole un feo a su vecino y rival geoestratégico). Esto, junto a negativa de muchos países del Sur Global (aunque sería mejor utilizar el término “Sur Plural”) a condenar la agresión rusa, presagiaba un desenlace sin acuerdo. Hubiera sido una muy mala noticia, pues sería la primera vez que una cumbre de jefes de Estado y de gobierno del G20 no terminaría con un texto consensuado.

Pero el presidente indio, Narendra Modi, y sus diplomáticos, han logrado su objetivo de convertirse en el país bisagra de la geopolítica mundial y, lo que es más sorprendente si cabe, es que prácticamente todas las delegaciones salieron de la capital india diciendo que habían cosechado una victoria. Rusia, con el firme apoyo de China, puede alardear de que, en el comunicado de Delhi, a diferencia del de Bali del año pasado, ya no se habla de la “agresión de la Federación Rusa a Ucrania” ni se declara que “la mayoría de miembros [del G20] condenan la guerra”.

EEUU y los países europeos, por su parte, ensalzan que en esta ocasión se dice explícitamente que todos los miembros deben respetar los principios de integridad territorial y soberanía consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, y que eso les ayudará a ejercer una mayor presión sobre países clave del Sur Plural como la India, Brasil y Sudáfrica para que se atengan a lo que han firmado con respecto a Rusia. Sin embargo, la reacción desde Ucrania no es tan positiva. El portavoz del Ministerio de Exteriores ucraniano, Oleg Nikolenko, lo ha expresado claramente: “En relación a la agresión rusa contra Ucrania, el G20 no puede estar orgulloso de nada”.

Los indios, en cambio, sacan pecho y declaran que, gracias a un lenguaje más suave sobre la invasión rusa, se ha conseguido que todas las partes, incluida Rusia, se hayan comprometido a salvaguardar la exportación de cereales ucranianos al resto del mundo. Un asunto crucial para el Sur Plural. En general, los indios se han quedado muy satisfechos con los resultados finales de la cumbre. Y no es para menos. Han salvado la reputación del G20 como lugar de encuentro de las grandes potencias a pesar de las tensiones. Incluso China ha logrado introducir muchas de sus posiciones en el texto final, como que el G20 tiene que ser un foro dedicado primordialmente a asuntos económicos y que se incluya a la Unión Africana (UA) como miembro permanente. Ojalá eso sirva a la hora de resolver las posibles, y necesarias, reestructuraciones de deuda en el continente africano bajo el marco multilateral del G20.

Los indios se han quedado muy satisfechos con los resultados finales de la cumbre. Y no es para menos. Han salvado la reputación del G20 como lugar de encuentro de las grandes potencias a pesar de las tensiones.

India también ha logrado mayores compromisos a la hora de ampliar el mandato de los bancos multilaterales de desarrollo, empezando por el Banco Mundial, para ayudar a los países más necesitados a que logren los objetivos de desarrollo sostenible, incluida la transición a economías más verdes, un mayor consenso a la hora de regular las cripto-monedas (calificadas como un activo altamente especulativo por la Reserva Federal de la India) y una mayor cooperación entre los bancos centrales en la posible futura emisión de monedas digitales soberanas (CBDCs, por sus siglas en inglés) y, lo más significativo en este campo, un reconocimiento explícito del éxito de su modelo de infraestructura digital pública, que ha logrado ni más ni menos que 1.300 millones de indios tengan un carné de identidad digital y que además puedan realizar pagos digitales instantáneos a través de su móvil (tipo Bizum en España) sin ningún coste extra. Toda una proeza para un país en desarrollo.

Y todavía hay más. Aprovechando la cumbre del G20, Modi y el primer ministro británico de origen indio (detalle importante), Rishi Sunak, han asegurado que es probable que se cierre un tratado de libre comercio entre los dos países en los próximos meses. Un acuerdo que todo parece indicar que va a ser mucho más favorable a las posiciones indias (sobre todo en materia de libre circulación de personas) de lo que se podría esperar hace unos años. Otro reflejo más de que el poder de las potencias europeas no es el que era.

Sin embargo, el acuerdo más sorprendente para muchos, y que demuestra que la India se está posicionando en el centro del tablero geopolítico mundial como líder del Sur Plural, ha sido el memorándum de entendimiento entre la India, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, la UE, Alemania, Francia e Italia y EEUU para crear un corredor ferroviario y marítimo que conecte mejor la propia India con el Golfo Arábigo y Europa a través de Jordania e Israel. Esto se está interpretando por muchos analistas como una alternativa clara a la Franja y la Ruta desarrollada por China, y así sería si se llevase a cabo, pero también es verdad que hay muchas dudas sobre su viabilidad. Curiosamente (o no tanto), al igual que en su momento en Occidente había muchas dudas sobre la Nueva Ruta de la Seda China, ahora son los comentaristas chinos los que son escépticos sobre este nuevo proyecto.

En todo caso, quien crea que con este movimiento la India se posiciona claramente en el campo de Occidente frente a China y Rusia se va a quedar decepcionado. Durante todo este año de su presidencia del G20, la India, que es posible que en un futuro próximo se rebautice como Bharat (o así lo ha insinuado Modi en esta misma cumbre), siempre ha mostrado cierta equidistancia entre las diferentes potencias. En un mundo cada vez más multipolar, Nueva Delhi se cree un polo independiente y piensa que tiene muchas más posibilidades de serlo que la UE. Y lo mismo lo piensa el próximo país de los BRICS que va a ejercer la presidencia del G20 el próximo año: Brasil. Lula da Silva ya ha dicho que invitará a Putin y que no hay ninguna posibilidad de que sea detenido pese a la orden internacional de arresto emitida contra él por la Corte Penal Internacional. Veremos si el G20 sobrevive a este órdago.

Estos días he aprovechado para preguntar a mis contrapartes chinas si no creen que la ausencia de Xi en el G20 le ha dado una mayor plataforma a Modi y la respuesta más repetida que he recibido es que el G20 cada vez tiene menos importancia. Esta es una mala noticia para el multilateralismo. Otra más.


Tribunas Elcano

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