Los futuros de Egipto: el bueno, el malo y el feo
Egipto ha vivido una sucesión frenética de cambios desde enero de 2011. Hoy día, se pueden vislumbrar tres “futuros” para Egipto, aquí descritos como el bueno, el malo y el feo
Egipto ha vivido una sucesión frenética de cambios desde enero de 2011. Hoy día, se pueden vislumbrar tres “futuros” para Egipto, aquí descritos como el bueno, el malo y el feo
Durante el año 2013 la presión migratoria en las fronteras exteriores de la UE se ha incrementado de manera notoria, a causa del conflicto en Siria y de la inestabilidad en Egipto, Libia y en menor medida Túnez.
Túnez ya tiene su primera Constitución democrática, fruto del consenso y de una ardua negociación dentro y fuera de la Asamblea Constituyente.
La aprobación de la nueva constitución en Túnez apenas ha merecido alguna mención, cuando estamos ante un hecho de gran relevancia, que va más allá de la escena política del país que inició lo que trivialmente se dio en llamar «la primavera árabe».
En Egipto los sobresaltos no han acabado, ni se han puesto las bases para enderezar una transición convulsa y errática. Mañana se cumple el tercer aniversario de lo que los egipcios aún llaman la «revolución del 25 de enero» que descabezó el régimen de Hosni Mubarak y generó un gran interés mundial. En ese tiempo, el país ha vivido numerosas sacudidas que han disparado los niveles de incertidumbre y de polarización social, al tiempo que se ahondaban los graves problemas sociales y económicos causantes de las revueltas.
La presencia global de los países de América Latina, Asia y el Magreb y Oriente Medio ha crecido significativamente en las últimas décadas. No obstante, esto no refleja necesariamente un proceso homogéneo de catching-up.
Víktor Yanukóvich, presidente de Ucrania, presionado hasta el extremo por su propia opinión pública y por las apetencias de Bruselas y Moscú.
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