El comercio internacional atraviesa una transformación profunda: ya no está liderado exclusivamente por Estados Unidos ni se rige por un sistema normativo único. El comercio ha dejado de ser garantía de estabilidad global y se ha convertido en una herramienta coercitiva para reducir vulnerabilidades en cadenas de suministro vinculadas a países considerados rivales.
El actual orden comercial internacional contrasta con el modelo surgido tras la Segunda Guerra Mundial, donde el sistema estaba basado la cooperación y resolución de conflictos dentro de un marco común protegía a unos países que operaban bajo las mismas normas. Sin embargo, hoy ese orden se encuentra en crisis y la economía sirve como palanca de negociación: Washington adopta políticas proteccionistas, Pekín refuerza su control sobre materias primas críticas y la Unión Europea busca mejorar su competitividad en un contexto de gran incertidumbre.
El libre comercio frente a la incertidumbre de Trump
La transición de la lógica de beneficios mutuos a la coerción económica tiene un gran protagonista. El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, junto con su agresiva política arancelaria, ha generado tensiones con aliados y socios comerciales. A pesar de que, recientemente, el Tribunal Supremo de EEUU declaró ilegales algunos de los aranceles impuestos, el proteccionismo estadounidense sigue condicionando el sistema global.
Paralelamente, China utiliza su peso en las cadenas de suministro para ejercer presión internacional, a través de la instrumentalización de sus exportaciones y el dominio en las cadenas de suministro críticas.
A pesar de este contexto, lo que se observa es una reconfiguración del comercio internacional más que un retroceso. Aunque el comercio bilateral entre Estados Unidos y China se ha reducido de forma significativa, han aumentado los flujos entre China y el resto del mundo, así como entre otras economías. El libre comercio persiste, pero más fragmentado y con un mayor peso de los intercambios entre socios y aliados.
El futuro del comercio internacional
El comercio internacional evoluciona desde un sistema global unificado hacia un modelo de “dos sistemas solares”, un concepto del economista Richard Baldwin. Antes, la Organización Mundial del Comercio (OMC) articulaba reglas comunes bajo el liderazgo de Estados Unidos. Hoy, ese modelo se fragmenta en dos grandes polos.
Por un lado, la Unión Europea impulsa nuevos acuerdos; por otro, el Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP, por sus siglas en inglés) agrupa a economías clave sin Estados Unidos ni China. Este giro implica menos reglas comunes y más riesgo de estándares divergentes, en un sistema comercial más fragmentado y caótico.
Estrategias de near-shoring y friend-shoring
En este contexto de gran rivalidad geopolítica y fragmentación, las cadenas globales de suministro están siendo replanteadas. La globalización como juego de suma positiva pierde fuerza, y la interdependencia económica se percibe cada vez más como una vulnerabilidad estratégica.
Como respuesta, se han consolidado dos estrategias. Por un lado, el friend-shoring, que consiste en priorizar socios políticamente afines. Y, por otro, el near-shoring, que busca acercar la producción para reducir riesgos y dependencia. Además de estas dos tendencias, se observa un creciente impulso por producir productos de sectores estratégicos dentro del propio país, incluso a mayor coste, por motivos de seguridad nacional.
La UE en el nuevo escenario geoeconómico
La Unión Europea se enfrenta a un entorno internacional cada vez más marcado por la geoeconomía y la erosión de las reglas multilaterales. Bruselas busca reducir su dependencia a EEUU y China y diversificar sus relaciones comerciales. Al mismo tiempo, reivindica su papel como espacio basado en normas, que ofrece mayor previsibilidad y seguridad jurídica.
En este contexto, la UE ha acelerado la firma de acuerdos comerciales que llevaban años bloqueados, como el de Mercosur, además de avanzar en pactos con India, Indonesia o Australia. Estos acuerdos permiten abrir nuevos mercados y asegurar el acceso a recursos estratégicos, pero también plantean retos, como la competencia para ciertos sectores europeos o las diferencias regulatorias.
La gran incógnita es si la Unión Europea puede liderar un orden económico internacional basado en reglas tras la hegemonía de Estados Unidos. Aunque Europa sigue siendo una potencia comercial clave y defiende un modelo de apertura y seguridad jurídica, liderar este sistema exige también capacidad financiera y de seguridad.
En este sentido, la UE aún tiene margen de mejora. Para consolidar su papel, deberá reforzar su autonomía en defensa, profundizar su integración económica y mantener su impulso comercial.
La asamblea de primavera del FMI
Entre el 13 y el 18 de abril, el Fondo Monetario Internacional (FMI) abordó en su Asamblea de primavera, de forma prioritaria, los cambios geopolíticos y sus efectos en el comercio internacional.
En particular, el foco estuvo en Irán como uno de los principales factores de riesgo. La inestabilidad en una región clave para el suministro energético global, y las posibles disrupciones en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz situaron este conflicto en el centro del análisis, con previsiones de menor crecimiento y una subida de la inflación, especialmente en los países asiáticos.
En paralelo, durante el foro, surgieron debates sobre el papel del dólar, el impacto de la IA en el empleo y la capacidad futura de respuesta ante las crisis, con un FMI cada vez más condicionado por EEUU.
¿Estamos ante el fin de la globalización?
El consenso es claro: no estamos ante el fin de la globalización, sino ante su transformación. Los cambios, sin embargo, son estructurales. El modelo basado en reglas comunes impulsado por la OMC y el liderazgo de Estados Unidos se debilita ante el auge de China y una economía cada vez más multipolar.
El resultado es una globalización más fragmentada y politizada, con menos estabilidad y cooperación, a la que gobiernos, empresas y ciudadanos deberán adaptarse.
Recursos:
La reconfiguración del comercio mundial y el papel de la Unión Europea. Federico Steinberg. 23 de abril de 2026.
Hegemonía quebrada: la rivalidad entre Estados Unidos y China en la nueva era de la política de fuerza. José Juan Ruiz. 7 de abril de 2025.
Europa ante el desafío de Trump: ¿acomodación o autonomía? Pablo del Amo. 18 de marzo de 2025.
Resiliencia y fragilidad: las dos caras de la economía mundial. Federico Steinberg, Martín H. Barros. 30 de octubre de 2025.
El shock arancelario global de Trump. Enrique Feás, Miguel Otero Iglesias, Federico Steinberg. 4 de abril de 2025.
La Sentencia del Tribunal Supremo que invalida los aranceles de Trump y el futuro del proteccionismo estadounidense. Judith Arnal, Federico Steinberg. 27 de febrero de 2026.
Créditos de audio:
Intervención de Ngozi Okonjo-Iweala, directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en la 14.ª Conferencia Ministerial de la OMC. Fuente: Reuters. 26 de marzo de 2026. (26/03/2026).
Buque portacontenedores en el puerto de Hamburgo de noche. Foto: Julius Silver.
