Sistema de Indicadores de la Distancia entre Imagen y Realidad (SIDIR). Análisis del caso español. Novena edición 2022

Sistema de Indicadores de la Distancia entre Imagen y Realidad (SIDR). La Catedral de Santa María de Sevilla con la Giralda al atardecer

Resumen

El objetivo del SIDIR es comparar la realidad española con la evaluación que se hace de España por parte de la opinión pública internacional, en concreto por los ciudadanos de los países del antiguo G-8. Este ejercicio comenzó en 2014, cuando España sufría una crisis de prestigio internacional originada por su crisis económica, y se propuso identificar aquellos aspectos en los que la realidad española era claramente superior a su imagen en el exterior. La detección de esos elementos es de interés para todos los que, desde las instituciones públicas o desde ámbitos privados, empresariales o de la sociedad civil, actúan para mejorar la reputación y la imagen españolas.

En los años transcurridos desde que se elaboró el primer SIDIR, el prestigio internacional de España ha experimentado una mejora sustancial. Si en los primeros años encontrábamos muchos aspectos de la realidad española en que ésta superaba a su imagen internacional, el balance ha ido invirtiéndose y ahora son mayoría los aspectos en los que la opinión pública internacional sobreestima la realidad española. Este es el resultado de una muy buena imagen global de nuestro país, que impregna la evaluación que los entrevistados hacen de cualquier elemento concreto de la economía, la sociedad, la política u otros aspectos de la realidad española.

De los 19 aspectos que se someten a medición y comparación en este SIDIR, en nueve los datos objetivos indican una realidad inferior a la valoración externa, en cuatro ocurre lo contrario (desde fuera se infravalora la realidad española) y en los restantes seis, imagen y realidad coinciden. Los datos objetivos con los que se contrasta la imagen en esta ocasión se refieren al año 2020, y varios de ellos fueron seriamente dañados por las consecuencias de la pandemia del COVID-19, como el turismo y el PIB. Sin embargo, en el ranking de imagen, la posición española se mantuvo y, como consecuencia de esta evolución diferente de los datos objetivos y los de reputación, se produce ese mayor desajuste entre ambos.

(1) Introducción y metodología

El análisis que realiza el SIDIR permite medir la distancia entre la posición de España en los rankings internacionales de imagen y su posición en los rankings elaborados con datos objetivos, relativos a las 55 primeras economías del mundo: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, EEUU, México, Perú, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Finlandia, Grecia, los Países Bajos, Hungría, Irlanda, Italia, Noruega, Polonia, Portugal, el Reino Unido, la República Checa, Rusia, Rumanía, Suecia, Suiza, Arabia Saudí, Australia, Corea del Sur, China, Filipinas, la India, Indonesia, Irán, Irak, Israel, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Pakistán, Qatar, Singapur, Taiwán, Tailandia, Turquía, los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Argelia, Egipto, Nigeria, Sudáfrica, Bangladés y Vietnam.

La fuente utilizada para medir la imagen externa de España es la encuesta anual que desde el año 2009 ha elaborado anualmente el Reputation Institute en colaboración con el Real Instituto Elcano, el llamado Country RepTrak. En concreto, se utiliza la imagen proyectada por España en los países del antiguo G-8 (EEUU, Canadá, Francia, Italia, Alemania, el Reino Unido, Rusia y Japón), de tal manera que la valoración obtenida por España en estos ocho países se compara con la obtenida por los otros 54 países sometidos a evaluación en el antiguo G-8.

La imagen de España, tal y como resulta convertida en variable operativa en las clasificaciones de dicha encuesta, se compone de 24 elementos de valoración: 17 de ellos miden el grado de acuerdo, en una escala de 1 a 100, con frases que indican posibles aspectos positivos de un país (“es un país hermoso”, “es un país que valora mucho la educación”, “es un país seguro”, etc.), y los siete restantes recogen el grado de acuerdo, en la misma escala, con frases que indican actitudes positivas hacia el país, tales como “recomendaría ese país para estudiar”, “para trabajar”, “para vivir” o “para visitar”. En conjunto, los 24 elementos abordan los principales aspectos relevantes en la configuración de la imagen de un país, desde el aspecto político-institucional al económico y tecnológico, pasando por el cultural, el educativo y el relativo a la calidad de vida. Según los resultados obtenidos en las encuestas, los 55 países son clasificados por orden de valoración media en cada uno de los elementos en evaluación. Como ejemplo, bajo estas líneas puede observarse la clasificación de los países según la valoración que recibieron en función de su seguridad. En este caso, España aparecía en 2021 en la 16ª posición en un ranking encabezado por Suiza.

La imagen de España, tal y como resulta convertida en variable operativa en las clasificaciones del Country RepTrak, se compone de 24 elementos de valoración

La posición de España en el ranking de cada una de estas 24 clasificaciones es el indicador utilizado para hacer operativa la variable “imagen”, que va a compararse con la realidad española obtenida a través de diversas fuentes estadísticas internacionales. Los datos de esas fuentes se ordenan a su vez de mejor a peor para obtener la posición de España en esos rankings.

Esa comparación plantea varios desafíos: (1) definir las variables objetivas que pueden considerarse equivalentes en la realidad al elemento que se valora en la encuesta; (2) identificar fuentes estadísticas en las que se recojan datos para todos los países valorados en la encuesta sobre imagen; (3) simultanear en el tiempo las mediciones de imagen y realidad; y (4) identificar la evolución española al margen de su posición en los rankings.

(1.1) Definir las variables objetivas que pueden considerarse equivalentes en la realidad al elemento valorado en la encuesta

En ocasiones este ejercicio es sencillo, como sucede en el caso de la posición de España según el número de homicidios por habitante. Esta es una variable sobre la que existe información fiable y que puede compararse con la imagen de España como “lugar seguro tanto para visitantes como para sus habitantes”. En este caso, la posición de España en la variable de imagen es la 16ª mundial, mientras que en el indicador objetivo, que recoge el número de homicidios por habitante, España ocupa la 10ª posición. Sin embargo, en otras ocasiones la identificación de una variable objetiva ha resultado imposible porque el elemento que se valora es intrínsecamente subjetivo. Por ejemplo, este sería el caso del atributo “la gente de ese país es simpática”, pues no existe ninguna medición objetiva que permita conocer el grado de “simpatía” de los individuos de un país. De la misma forma, tampoco existen estadísticas internacionales respecto a la “calidad de productos y servicios” o la “confiabilidad de la población”. En relación con este último atributo existen encuestas que miden hasta qué punto los ciudadanos de cada país confían los unos en los otros, pero eso no equivale a un indicador que muestra hasta qué punto cumplen su palabra y dicen la verdad (y, por tanto, son confiables). Por estas razones, cinco de los ítems que componen la imagen han tenido que ser excluidos de la comparación con variables objetivas, los tres nombrados más el “uso eficiente de los recursos públicos” y “ocio y entretenimiento”, quedando el listado final reducido a 19 elementos frente a los 24 recogidos en la encuesta de imagen.

En otras ocasiones, la frase utilizada en el cuestionario para pedir la puntuación de los entrevistados define un atributo internamente heterogéneo que dificulta la elección de un único indicador objetivo para su comparación. Esto ocurre, por ejemplo, con el atributo “educación” (“ese país valora la educación; tiene universidades de gran calidad y un sistema educativo excelente”) o con el atributo “responsabilidad internacional” (“ese país es un participante responsable en la comunidad global; apoya buenas causas, y sus líderes son personas respetadas internacionalmente”) y también con el relativo a la cultura y al entorno económico.

En anteriores informes del SIDIR este problema era solventado incluyendo varios indicadores objetivos para cada uno de estos atributos, duplicándose, triplicándose e incluso cuadruplicándose las comparaciones imagen y realidad correspondientes. Así, la valoración internacional de España en lo relativo a los atributos “entorno económico”, “responsabilidad internacional”, “cultura”, “sistema educativo” y “ocio y entretenimiento” era comparada en cada caso con más de una variable objetiva.

Desde la séptima edición del SIDIR se ha optado por comparar esos atributos internamente heterogéneos con un solo indicador objetivo, eligiendo aquel que se ha considerado que lo refleja mejor; mientras que el atributo “ocio y entretenimiento”, como ya se ha indicado anteriormente, ha sido excluido de la comparación al estimarse que ninguna de las variables disponibles lo refleja de manera suficientemente fiel.

No obstante, en el Anexo se incorporan los datos correspondientes a esos indicadores objetivos ahora excluidos del cuerpo central del informe, para permitir a los interesados seguir su evolución temporal en relación con las ediciones anteriores del SIDIR.

Existen dos atributos en los que un mismo indicador es utilizado como contraparte objetiva: “lo recomendaría como país para vivir” y “lo recomendaría como país para trabajar”. Aunque es importante saber que España resulta más atractiva como país para vivir que como país para trabajar, no existen dos indicadores objetivos diferentes para comparar ambos atributos, puesto que trabajar en un país exige generalmente vivir en él y, análogamente, muchos de los que deciden trasladarse a vivir a un país necesitan trabajar en él para mantenerse. En este caso el indicador utilizado es la tasa de migración neta per cápita, definida como la diferencia entre el stock de inmigrantes y de emigrantes (incluyendo a los individuos inactivos) con respecto a la población total del país.

Por otra parte, en algunos casos es inevitable que la fuente utilizada como variable objetiva tenga un componente significativo de percepción subjetiva o esté básicamente construida sobre ella. Así, para los atributos relativos al “entorno político e institucional” y al “entorno económico” se han utilizado como fuente los Worldwide Governance Indicators del Banco Mundial, que a su vez se elaboran a partir de la opinión de expertos. Esto es debido a la falta de fuentes de datos objetivos que midan estos aspectos con criterios y metodología similares para el conjunto de países incluidos en la muestra. Como ocurre con otros índices que intentan medir fenómenos difícilmente cuantificables (como, por ejemplo, el de Transparencia Internacional sobre corrupción), la percepción de individuos bien informados por su posición social, económica o política es lo más cercano que existe a una medición objetiva.

En otro caso, la variable objetiva de la comparación está formada, a su vez, por un conjunto de encuestas. Se trata del atributo “el país ofrece un estilo de vida atractivo, la gente disfruta viviendo allí”. Aquí se trata de medir el disfrute o la felicidad de los individuos de cada país, y, siendo la felicidad por definición un estado de ánimo y por tanto subjetivo, la única comparación posible es la que puede realizarse con los datos que miden esa felicidad a partir de encuestas a los individuos. En este caso se han utilizado los datos del World Happiness Report elaborado por la ONU, que se basa a su vez en varias encuestas internacionales.

(1.2) Identificar fuentes estadísticas en las que se recojan todos los países valorados en la encuesta sobre imagen

Este requisito implica, por ejemplo, desechar las numerosas fuentes estadísticas que se refieren sólo a la UE o sólo a los países de la OCDE. En los casos en que la fuente estadística utilizada recoge la mayoría del resto de los 55 países valorados en la encuesta, pero deja fuera a algunos de ellos, éstos últimos han sido eliminados también de la clasificación de imagen para hacer comparables ambas escalas. El caso más destacado es el de Taiwán, que aparece recogido en el Country RepTrak pero que está ausente en numerosas estadísticas internacionales dado su limitado reconocimiento internacional.

(1.3) Simultanear en el tiempo las mediciones de imagen y realidad

La publicación de estadísticas internacionales suele sufrir un retraso de al menos un año respecto al momento al que hacen referencia los datos. En esta ocasión, se utilizan las fuentes estadísticas referidas al año 2020 y se comparan con los resultados del Country RepTrak realizado en el primer trimestre de 2021.

(1.4) Mostrar la evolución anual de la imagen y de la realidad españolas al margen de su posición en los rankings

El objetivo del SIDIR es proporcionar, para cada momento, la medición de la distancia entre la posición de España en el ranking de imagen y su posición en las clasificaciones basadas en datos objetivos. No obstante, al tratarse de la medida de una distancia, su evolución en el tiempo puede deberse tanto a cambios en la posición en el ranking de valoración subjetiva como a cambios en la posición en las clasificaciones de indicadores objetivos. Por tanto, la lectura e interpretación de la evolución de la distancia debe ser muy cuidadosa, ya que la posición en un ranking internacional puede alterarse a raíz de cambios experimentados por terceros países. De tal manera, España podría mejorar en cualquier atributo y, sin embargo, ver disminuida su posición en el ranking porque otro país ha mejorado más o porque nuevos países con un resultado mejor que el español han sido incluidos en la encuesta.

Por ello, para medir específicamente el avance o retroceso de la distancia entre imagen y realidad españolas de año en año, se realiza una comparación entre el porcentaje de aumento o retroceso de la puntuación obtenida por España en cada uno de los atributos de la encuesta (en una escala de valoración 0-100) y el porcentaje de aumento o retroceso en los indicadores objetivos. Esta comparación permite medir la evolución de la distancia entre la imagen de España y su realidad, al margen de cuál haya sido la evolución de los demás países. Es decir, no mide los cambios de posición en un ranking internacional, sino únicamente la evolución nacional.

En algunos casos la fuente utilizada para conocer los datos objetivos ha introducido ciertos cambios metodológicos o sufrido retrasos en su actualización que impiden una comparación adecuada. En esos casos no se presentan los datos de evolución temporal.


Imagen: La Catedral de Santa María de Sevilla con la Giralda al atardecer. Foto: Henrique Ferreira (@rickpsd).