La proyección actual de España en la India: imagen y relaciones políticas

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Documento de trabajo

Ver también versión en inglés: Spain’s current standing in India: its image and political relations.

Introducción

Objetivos y metodología de trabajo

El presente documento de trabajo forma parte de una iniciativa del Real Instituto Elcano cuyo propósito es analizar las relaciones de España con países claves de Asia. Dicho esfuerzo se enmarca en la creciente importancia que esta región del mundo está adquiriendo en el sistema internacional, fundamentalmente en los ámbitos político y económico.

La ausencia de una imagen país significativa en las capitales asiáticas más importantes, el desconocimiento de las capacidades tecnológicas y comerciales de nuestras empresas con mayor vocación internacional, así como el histórico bajo perfil de las relaciones políticas, son obstáculos que España tiene que afrontar para propiciar una nueva dinámica en nuestras relaciones con esta región. El gobierno español, consciente de la importancia de este reto, puso en marcha a través del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación los Planes-Marco Asia-Pacífico en el año 2000. Sucesivas ediciones de estos planes han coordinado los esfuerzos públicos para aumentar nuestra presencia y visibilidad en la zona, buscando nuevas vías de potenciación de la imagen y actuación de España en la región con más futuro y proyección del mundo.

El esfuerzo de esta iniciativa del Real Instituto Elcano viene a contribuir a esta reflexión sobre la posición que ocupa nuestro país en Asia y el espacio que debe tener la dimensión asiática en nuestra política exterior, con un enfoque específico en nuestros vínculos con países clave del continente asiático. En este marco, el objetivo del presente documento de trabajo es presentar una serie de propuestas para mejorar la imagen de España en la India y consolidar una nueva etapa en las relaciones políticas bilaterales.

El documento de trabajo está estructurado en tres partes principales: una introductoria sobre la relevancia de la India como objeto de interés para nuestra política exterior y económica, seguida por dos capítulos más amplios centrados en la imagen de España en la India y las relaciones políticas entre los dos países.

Para la elaboración del informe se ha partido del conocimiento personal del autor de la realidad india y las relaciones entre ambos países,[1] reforzado por la consulta de documentación actualizada sobre las mismas y de manera especial por un trabajo de campo con entrevistas personales y cuestionarios realizados a diplomáticos, funcionarios públicos, políticos, empresarios, académicos, periodistas y representantes de organizaciones no gubernamentales, tanto de la India como de España. El autor quiere agradecer a todas estas personas que le han dedicado una parte de su valioso tiempo y conocimiento en los últimos meses, y de manera particular a aquellos que han leído versiones iniciales del presente texto y han propuesto sugerencias e ideas para su mejora. Las aportaciones de todos ellos han contribuido decisivamente al desarrollo de este documento de trabajo.

El 60 aniversario de las relaciones diplomáticas entre España y la India y el reto de consolidar una nueva etapa

En julio de 1988 el entonces primer ministro de la India, Rajiv Gandhi, realizó una visita de Estado de tres días a España. Durante la misma mostró su admiración por la evolución política y económica de nuestro país tras la transición democrática e intentó convencer a sus interlocutores españoles, entre ellos al presidente del gobierno, Felipe González, para estrechar los lazos comerciales, establecer mecanismos de cooperación política en temas como la lucha contra el terrorismo y promover la transferencia de conocimientos en campos como el turismo y el proceso de integración regional europeo.

La delegación india estaba muy interesada en promover un mayor intercambio comercial y aumentar las relaciones políticas con España. Alfred Gonzalves, secretario de Estado de Exteriores indio, comentó al periódico El País durante la visita que “el peso político que la democracia española ha alcanzado en la esfera internacional en los últimos años no te permite mantener en su diplomacia el agujero de la India”. Otro de los miembros de la delegación del primer ministro indio, en un tono más escéptico, también comentó a dicho medio que las relaciones entre España y la India eran buenas, pero sólo “porque no existen”.[2] A pesar del claro interés por la parte india y las buenas palabras e intenciones de ambos lados, la visita no produjo resultados significativos y las relaciones continuaron siendo “buenas”, pero prácticamente inexistentes en los años siguientes.

Casi tres décadas después, sin embargo, la relevancia global que ha alcanzado la India desde un punto de vista económico y político ha propiciado un escenario muy diferente en cuanto a la relación bilateral. El crecimiento del país asiático ha generado un enorme interés por parte de otros actores de la sociedad internacional, incluido nuestro país, por profundizar y ampliar las relaciones diplomáticas y comerciales y ahora son las misiones diplomáticas de alto nivel las que llegan de forma constante a Nueva Delhi para conseguir la atención de su gobierno y sus empresarios y buscar acuerdos con el nuevo gigante asiático.

Desde el punto de vista indio, España sigue siendo un país relativamente desconocido del sur de Europa, cuya relevancia para su acción exterior es muy escasa, aunque similar a la que puedan tener otros Estados de nuestro entorno y dimensión como Italia y los Países Bajos. Es fundamental tener esto en cuenta al encontrarnos ante una relación asimétrica toda vez que la India genera un gran atractivo en España y en la mayoría de países europeos, que, básicamente por razones económicas, están muy interesados en mejorar las relaciones con Nueva Delhi a corto y medio plazo.

Desde la perspectiva española hay que enmarcar también esta situación en un dilema clave para nuestra propia acción exterior en el siglo XXI. Por una parte, los países asiáticos como la India no forman parte del núcleo duro, ni por tanto de las prioridades tradicionales, de nuestra política exterior que se ha centrado desde la llegada de la democracia en Europa, América Latina y el norte de África. Sin embargo, forman parte de la región del mundo con mayor dinamismo político y económico en la actualidad y las proyecciones apuntan que lo seguirá siendo en el corto y medio plazo. Como explica Mario Esteban, investigador principal de Asia Pacífico del Real Instituto Elcano, “el gran problema de la política exterior española hacia Asia es el acusado desequilibrio entre los medios que se destinan a esta zona y lo que allí nos jugamos. No hay ninguna otra zona del mundo en la que este desajuste sea mayor, de ahí la gran urgencia por aumentar la presencia española en este espacio geográfico”.[3]

Una posible respuesta para este dilema pasa por un enfoque realista que permita gestionar con una perspectiva estratégica y cualitativa los recursos existentes, priorizando propuestas innovadoras y con impacto. Mario Esteban pone un ejemplo claro en esta línea: no parece tener mucho sentido mantener 10 consulados abiertos en Francia mientras que ciudades indias tan importantes como Kolkata (la antigua Calcuta), Chennai (la antigua Madrás) y Bangalore no cuentan con representación diplomática española.

En esta línea, los gobiernos españoles independientemente de su orientación política han intentado desde comienzos de siglo y en el marco de los planes Asia-Pacífico romper esta dinámica bilateral con la India marcada por el desconocimiento y un nivel bajo de relaciones. Durante la última década se han desarrollado una serie de iniciativas para poner en marcha una nueva etapa en las relaciones bilaterales que supere lo que denominó el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en su visita de Estado a Nueva Delhi en julio de 2012, como “cortés desconocimiento mutuo”. La creación de instituciones como Casa Asia con sedes en Madrid y Barcelona y la Casa de la India en Valladolid, la inauguración de la sede en Nueva Delhi del Instituto Cervantes y los Planes de Mercado España-India elaborados por la Secretaría de Estado de Comercio, son ejemplos de esta estrategia.

Esta nueva manera de afrontar de manera más activa y ambiciosa esta importante relación bilateral por parte del gobierno no se entiende sin el empuje de la iniciativa privada. Su desarrollo ha venido primero precedido y luego acompañado de un desembarco creciente en la India de muchas grandes y medianas empresas españolas con vocación internacional. Las cifras de intercambio comercial e inversión han aumentado considerablemente desde unos puntos de partida bastante exiguos y existe un gran potencial para que la expansión continúe. La Fundación Consejo España-India, una institución promovida desde el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación con la participación de más de 40 entidades privadas para impulsar las relaciones bilaterales, es desde 2009 un ejemplo de la colaboración público-privada en este campo y del interés del empresariado español en las oportunidades de negocio e inversión que supone la India para sus compañías.

Como punto de inflexión en esta fase de acercamiento, el gobierno español, en colaboración con su homólogo indio, pretende dar un carácter simbólico al próximo año 2016, con la conmemoración del 60 aniversario del establecimiento de relaciones bilaterales entre los dos países. España reconoció a la India como Estado soberano a raíz de su independencia en 1947, pero no se establecieron relaciones diplomáticas plenas hasta nueve años después, en noviembre de 1956. Este aniversario se presenta para el gobierno español como un momento idóneo para simbolizar esta nueva etapa de relaciones con la India con una serie de acontecimientos especiales, entre los que se espera pueda incluirse una visita a nuestro país del primer ministro Narendra Modi, dentro de una gira europea en el próximo año, que todavía está pendiente de confirmación.

Precisamente la llegada al poder a mediados del 2014 del primer ministro Modi con un ambicioso programa de reformas y apertura económica al exterior ha propiciado otra razón más para fomentar la relación bilateral. Modi consiguió una histórica victoria electoral con una campaña centrada en cambiar el modelo económico indio desde la prioridad tradicional al sector terciario y de servicios a otro basado en el impulso a la industria exportadora, con fuertes inversiones en infraestructuras, el sector energético y la urbanización, acercándolo más al paradigma típico de las economías de Asia Oriental. Los positivos datos de crecimiento en el tercer trimestre de 2014, en torno al 7,5% del Producto Interior Bruto, han servido como un incentivo a este nuevo giro económico, a lo que hay que añadir que la inflación ha bajado al 5,1% y el déficit por cuenta corriente está también por debajo del 2% ciento del PIB.

Con este programa de reformas, España tiene una oportunidad adicional para reforzar sus vínculos económicos con el país asiático, ya que en el desarrollo de infraestructuras y las energías renovables, por destacar dos sectores claves para la India, nuestro país cuenta con empresas punteras internacionales. El gobierno de Modi tiene como una de sus grandes prioridades la mejora de dichas infraestructuras para evitar que la deficiente dotación se convierta en un cuello de botella para la consecución de sus objetivos de desarrollo como le sucedió al anterior gobierno del Partido del Congreso. Las carencias de partida son notables: se requieren grandes inversiones en el sistema eléctrico, tanto de transporte como de distribución, en energía eólica y solar, en la modernización de la red ferroviaria, de puertos y de aeropuertos, en la ampliación de la red de carreteras y en el reforzamiento de los servicios públicos urbanos (agua potable, recogida y tratamiento de basuras, red de alcantarillado…). España y la India tienen que aprovechar este contexto para trabajar juntos. Los dos capítulos posteriores de este documento pretenden facilitar esta cooperación presentando propuestas para mejorar la imagen de España en la India y desarrollar las relaciones políticas bilaterales.

Rubén Campos Palarea
Coordinador de Programas del Club de Madrid y experto en Asia del Sur


[1] En el ámbito de las relaciones bilaterales España-India cabe destacar las siguientes obras del autor: Rubén Campos Palarea (2008), “Una nueva etapa política para España en la India”, Fundación Alternativas, Madrid; Rubén Campos Palarea (2012), “La India emergente como asignatura pendiente de la política exterior española”, ARI, nº 64/2012, Real Instituto Elcano; y Rubén Campos Palarea (2014), “Histórica victoria electoral de Modi abre un nuevo ciclo político en la India”, ARI, nº 28/2014, Real Instituto Elcano.

[2] Georgina Higueras (1988), “España tiene que llenar el vacío indio, asegura el secretario de Exteriores de Rajiv Gandhi”, El País, 18/VII/1988.

[3] Mario Esteban (2014), “Asia-Pacífico: el mayor desequilibrio de la política exterior española”, Estrategia Exterior Española 10/2014, Real Instituto Elcano, Madrid.

(España – India. Foto: Newslive)