Sequía, escasez y estrés hídrico: soluciones para afrontar este reto global

Imagen de montañas y vegetación del Embalse de Canelles ubicado entre las provincias de Hueca (Aragón) y Lleida (Cataluña) en España. Sequía
Embalse de Canelles entre las provincias de Hueca (Aragón) y Lleida (Cataluña). Foto: Juanje Orío (CC BY-NC-ND 4.0 Deed)

La sequía, definida como un período de condiciones meteorológicas anormalmente secas, suficientemente prolongado como para que la falta de precipitaciones cause un grave desequilibrio hidrológico (WMO,1992), es un fenómeno natural, recurrente en diversas regiones del mundo, exacerbado por el cambio climático. La escasez es el desequilibrio entre la oferta disponible y la demanda de agua dulce en un área determinada, bajo las disposiciones institucionales (incluyendo la “fijación del precio” del recurso y los costes acordados para el consumidor) y las condiciones de infraestructura existentes (FAO,2013) y el estrés hídrico se produce cuando la demanda de agua es más importante que la cantidad disponible durante un periodo determinado o cuando su uso se ve restringido por su baja calidad (PNUMA, 2003) y en España es extremadamente alto, como puede apreciarse en la Figura 1.

Figura 1. Estrés hídrico, riesgo de sequía y agotamiento del recurso hídrico

En las últimas semanas, las noticias que informan sobre la peor sequía en la historia de Cataluña se han sucedido de manera constante. La reciente activación de la fase de emergencia en esta región, de acuerdo con lo establecido en el Plan Especial de Sequía (PES), ha marcado un hito crítico. Esta fase implica la implementación de restricciones más severas en el uso de agua en los sectores agrícola e industrial, así como en el consumo doméstico (hasta un máximo de 200 litros por habitante y día). Para actuar frente a las sequías, los PES, en el marco de la planificación hidrológica, buscan minimizar los impactos ambientales, sociales y económicos de situaciones de sequía, optimizando la gestión de los recursos hídricos disponibles.

Además de los impactos sobre sectores económicos, la sequía tiene un efecto perjudicial en los ecosistemas acuáticos y la biodiversidad.

El efecto económico delas sequías en Europa es notable. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente ocasionan hasta 9.000 millones de euros en daños económicos al año. Dicho coste podría dispararse hasta los 25.000 millones anuales si el planeta se calienta 1,5ºC con respecto a los niveles preindustriales, un nivel de aumento medio anual de las temperaturas que podría superarse por primera vez en 2024 según el Centro de Supercomputación de Barcelona (BSC-CNC). Además de los impactos sobre sectores económicos, la sequía tiene un efecto perjudicial en los ecosistemas acuáticos y la biodiversidad.

Las previsiones científicas señalan que en el futuro habrá menos recursos hídricos disponibles a escala global (40% de disminución de los recursos hídricos según previsiones de las Naciones Unidas en 2030) y que el acceso a los mismos será menos previsible. Ante esta realidad, es necesario adaptar la planificación y gestión de los recursos hídricos para asegurar un suministro de agua adecuado para las generaciones presentes y futuras.

Para abordar el desafío de la sequía, las soluciones que se están llevando a cabo pasan por mejorar la eficiencia en el uso del recurso a través de la digitalizacióny fomentar y potenciar el uso de recursos alternativos, como el agua residual regenerada (reutilizada) y las aguas desaladas. Estos recursos, de carácter estratégico en zonas de mayor escasez, se encuentran aún infrautilizados.

La reutilización del agua es uno de los campos donde más posibilidades existen, dado que cada vez son más los usos para los que el agua puede ser regenerada una vez utilizada: recarga intencionada de acuíferos, suministro para sistemas agrícolas, usos industriales como la refrigeración, riego de parques y jardines, baldeo de calles e, incluso, para el abastecimiento de poblaciones (la normativa española prohíbe el uso del agua regenerada para consumo humano directo, salvo situaciones de declaración de una catástrofe).

En este contexto, la reutilización ha demostrado ser efectiva en extensas zonas urbanas afectadas por la escasez de agua en diversas partes del mundo. Ejemplos notables de esta práctica se encuentran en Estados Unidos (EEUU), Singapur e Israel, donde la reutilización del agua forma parte integral de sus recursos hídricos. España es el líder europeo en reutilización de agua y ocupa la quinta posición a nivel mundial en cuanto a capacidad de reutilización instalada. Según la Asociación Española de Desalación y Reutilización (AEDYR), se estima que ya reutilizamos, en media, entre el 7% y el 13% del agua residual tratada, llegando al 98% en Comunidades Autónomas como Murcia.

Por su parte, la desalación puede constituir uno de los círculos más cerrados en el uso de los recursos, ya que capta directamente el agua del mar y/o aguas salobres para tratarla posteriormente, eliminando la concentración de sales y cualquier organismo o compuesto que impida su uso. Además de trabajar en la reducción de los costes energéticos, que hoy en día no son tan elevados como en el pasado, se están desarrollando aplicaciones para la salmuera resultante, buscando minimizar los efectos ambientales asociados con su vertido. Aunque actualmente es el recurso no convencional más caro, los expertos sostienen que a largo plazo se convertirá en una solución con un precio competitivo, gracias en parte al despliegue de las energías renovables.

Según datos de AEDYR, España cuenta con 765 desaladoras y es el cuarto país del mundo en cuanto a capacidad instalada, sólo por detrás de Arabia Saudí, EEUU y Emiratos Árabes Unidos. En España se producen alrededor de 5.000.000 de m³/día de agua desalada para abastecimiento de la población, riego y uso industrial.

Además de ampliar la oferta hídrica reduciendo la presión sobre los recursos convencionales, la solución ante este reto también implica poner el foco en las políticas de gestión de la demanda, adaptando los usos del agua a los nuevos patrones hidrológicos.

Aceptación social

En el contexto actual de cambio climático, es esencial promover mecanismos que faciliten la integración de la perspectiva ciudadana en la lucha contra este fenómeno. Organismos como el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) han puesto de manifiesto la importancia de incluir la percepción y a las experiencias de la población como fuentes de información complementarias a las evidencias científicas en la gobernanza del agua.

La sociedad, salvo ámbitos muy específicos, desconoce el potencial de los mecanismos de adaptación al cambio climático en materia de agua, en especial, el de la reutilización del agua y los beneficios que para el estado de las masas de agua y las garantías hídricas puede suponer. Incertidumbres relativas a la calidad del recurso, la seguridad alimentaria, el precio o las normativas de regulación constituyen factores de rechazo a la reutilización del agua.

A finales de 2023, el Real Instituto Elcano realizó una encuesta a 1.000 sujetos representativos de la sociedad española con el objetivo de analizar el conocimiento, las actitudes y la disposición a actuar para mitigar y adaptarse al cambio climático de los ciudadanos españoles.

En relación con la capacidad auto percibida de los españoles para reducir su consumo de agua, los datos presentados en la Figura 2 reflejan que aproximadamente la quinta parte de los encuestados afirma que tiene margen para ahorrar agua, estando además dispuestos a consumir agua potable reciclada un porcentaje muy similar de personas entrevistadas.

En cuanto a las prioridades en materia de adaptación a los efectos del cambio climático, el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNAC) 2021-2030, reconoce la importancia de incluir la visión de los ciudadanos. Como muestra la Figura 2, entre las distintas medidas propuestas (que corresponden a mejoras en el capital natural, el capital social y el capital fabricado por el hombre), las medidas de ahorro de agua para limitar el impacto de las sequías es la segunda opción de los ciudadanos españoles, después de la limpieza de los bosques para luchar contra los incendios. La diferencia cuando dicho porcentaje se calcula sobre la muestra de los que están a favor de que el gobierno dedique parte de los presupuestos del Estado, que vienen de sus impuestos, para adaptar España a las olas de calor, las sequías, las inundaciones y los incendios (N=890), y el total de la muestra (N=1.000), varía tan sólo un punto porcentual.

Figura 2. Medidas del Gobierno más urgentes para adaptarnos al cambio climático

Figura 2. Medidas del Gobierno más urgentes para adaptarnos al cambio climático
Fuente: “Los españoles ante el cambio climático. 2ª oleada”, elaboración propia.

La sequía es un desafío complejo y persistente que afecta a múltiples aspectos de la sociedad y el medio ambiente. Para garantizar la seguridad hídrica, la aceptación de las medidas de adaptación a la disponibilidad limitada de agua, la participación pública y la implicación de todas las partes interesadas, serán cruciales para el éxito de estas soluciones innovadoras en la adaptación al cambio climático.


Tribunas Elcano

Iniciativa del instituto que pretende recoger los análisis realizados por expertos/as sobre temas que están dentro del ámbito de nuestra agenda de investigación. Su publicación no está sujeta a periodicidad fija, sino que irán apareciendo a medida que la actualidad o la importancia de los acontecimientos aconsejen que acudamos en busca de la interpretación que pueda proponer la amplia comunidad académica que colabora con el Real Instituto Elcano, o miembros del equipo de investigación del Instituto.