Oriente Medio: un año después de la Cumbre de Sharm el-Sheikh

Ceremonia de firma del acuerdo de alto el fuego en la Cumbre en Sharm el-Sheikh (Egipto). En primer plano las palabras “Peace 2025”, en la mesa sentados sosteniendo las carpetas del acuerdo destacan Abdelfatah al Sisi (presidente de Egipto) y Donald Trump (presidente de EEUU). Al fondo las banderas de EEUU, Egipto, Qatar y Turquía, el resto de lideres mundiales, y una pantalla con las palabras “Peace in the Middle East”.
Firma del acuerdo del alto al fuego entre Israel y Hamás durante la Cumbre en Sharm el-Sheikh (Egipto). Foto: Daniel Torok - Official White House Photo (Dominio público).

El 13 de octubre de 2025 se celebró en la ciudad egipcia de Sharm el-Sheikh la Cumbre para la Paz, que reunió a más de 30 líderes internacionales y estuvo presidida por el presidente de Egipto, Abdelfatah al Sisi, y el de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump. El encuentro de alto nivel buscó sellar un plan para finalizar la guerra en la Franja de Gaza, además de servir de punto de inflexión para la estabilidad y seguridad de todo Oriente Medio. Sin embargo, la Franja y la región siguen marcadas por una violencia que pone en entredicho los objetivos presentados hace ya un año.

1. El alto el fuego en Gaza y la Junta de Paz

La vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025 tuvo repercusiones inmediatas en Oriente Medio. El mandatario estadounidense quería buscar una rápida salida a la crisis en Gaza. El posible camino a la paz terminó canalizado en tres procesos. Por un lado, el Plan de 20 puntos presentado junto al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, el 29 de septiembre de 2025. Por otro, la Cumbre de Sharm el-Sheikh, que buscó el compromiso internacional para la seguridad en la zona. Por último, la creación de la Junta de Paz (Board of Peace) promovida por la Casa Blanca en enero de 2026.

El Plan de 20 puntos fue un programa diseñado directamente por el equipo de Donald Trump, que se estructuro en tres fases. A corto plazo, la suspensión de las operaciones; la liberación de los rehenes; la retirada paulatina de las tropas israelíes; el desarme de Hamás y la liberación de palestinos en cárceles de Israel. A medio plazo, la entrada de ayuda humanitaria a la Franja; y la puesta en marcha de un plan económico y de reconstrucción. A largo plazo, la creación de un Gobierno de Transición supervisado por una Junta de Paz y con la ayuda de una Fuerza Internacional de Estabilización.

La Cumbre de Sharm el-Sheikh por la Paz sirvió para legitimar la hoja de ruta señalada por la Casa Blanca, aunque en la mediación entre las partes palestina e israelí desempeñaron un papel relevante Turquía, Qatar y Egipto. En la reunión estuvieron presentes los principales líderes de la zona, mandatarios europeos y el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres. Todo ello sirvió para darle mayor legitimidad al acuerdo. Sin embargo, hubo ausencias notables, ya que no asistieron representantes de Israel ni de Hamás, ni tampoco Irán y otras potencias globales como China y Rusia.

La Junta de Paz es un órgano que aparece recogido en el Plan de 20 puntos de Donald Trump y que ha sido impulsado directamente por la Casa Blanca. El propósito inicial de este organismo internacional era, aparentemente, la estabilidad y el desarrollo en Gaza, pero sus pretensiones parecen ser más generales, incluyendo promover la estabilidad en cualquier zona en conflicto del mundo. Trataría más bien de intentar contrarrestar al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La peculiar institución está inicialmente compuesta por 26 Estados, con ausencias muy notables entre las principales potencias de cada región.

2. Resultados y desafíos tras la Cumbre de Sharm el- Sheikh

La ciudad egipcia de Sharm el-Sheikh ha acogido numerosos encuentros y cumbres, siendo sede de diversos acuerdos alcanzados en las últimas décadas, sobre todo en lo referido al conflicto entre palestinos e israelís. La Cumbre para la Paz de 2025 estaba llamada a ser un nuevo capítulo para el complejo proceso de estabilidad y seguridad en Oriente Medio. El propósito no era solo poner fin a la violencia en la franja de Gaza, sino servir como el contexto idóneo para reconfigurar por completo los equilibrios de poder y tensiones en toda la región.

Un año después del Plan de los 20 puntos, la Cumbre de Sharm el-Sheikh y la Junta de Paz, los resultados son ambivalentes. En los primeros días y semanas del alto el fuego se produjo, de manera más o menos efectiva, la liberación de rehenes israelís en Gaza y de palestinos en cárceles de Israel. Además, se inició la entrada de ayuda humanitaria en la franja, aunque bajo circunstancias muy complicadas. No obstante, la retirada de las tropas israelís queda lejos de ser completa, mientras que Hamás mantiene todavía una importante capacidad armamentística y los bombardeos se han ido repitiendo en estos últimos meses.

La Cumbre de Sharm el-Sheikh no ha logrado ser el acicate para impulsar la paz y estabilidad en Oriente Medio. El panorama en la zona está condicionado por los enfrentamientos en el estrecho de Ormuz, la guerra en Yemen, los ataques de Israel en el sur del Líbano y las tensiones y violencia en los territorios palestinos. Las expectativas diplomáticas generadas hace un año quedan lejos de cumplirse en el terreno, donde prácticamente todos los países del entorno se ven, de una forma u otra, afectados por conflictos que impactan también en la estabilidad y porvenir de la sociedad internacional.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) calcula que cerca 1,8 millones de personas en Gaza se encuentran desplazadas y necesitan asistencia, mientras que la Agencia de las Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) cifra en alrededor del 82% de las infraestructuras dañadas, unos 200.000 edificios. La Junta de Paz responsable de la reconstrucción apenas ha concretado sus funciones, mientras que no se plantea aún el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización. Los últimos acontecimientos en Oriente Medio han desviado gran parte de la atención mediática, pero la situación en la Franja de Gaza continúa siendo de una enorme fragilidad y vulnerabilidad humanitaria.