Los derechos de las mujeres también son nuestros valores

Manifestación contra la guerra en Ucrania (Calgary, Canadá). Foto: Ahmed Zalabany (@zalab8)
Manifestación contra la guerra en Ucrania (Calgary, Canadá). Foto: Ahmed Zalabany (@zalab8)

Con el objetivo de conmemorar el 8 de marzo, el Comité de derechos de las mujeres e igualdad de género del Parlamento Europeo tenía previsto abordar, entre otros asuntos, la igualdad de género en el teletrabajo y el trabajo de cuidados no remunerado tras la pandemia. Como no podía ser de otra manera, el Comité modificó el orden del día para abordar la situación en Ucrania. A la reunión se sumaron la presidenta del Parlamento Europeo, la ministra francesa de Igualdad de Género, la primera ministra de Islandia, la vicepresidenta de la Comisión y comisaria de valores y transparencia, y la presidenta del Comité para la integración de Ucrania en la UE, Ivanna Klympush.

La presidenta Roberta Metsola elogió la valentía de las mujeres de Ucrania “que luchan, obligadas a refugiar a sus seres queridos en búnkeres, dando a luz en estaciones de metro, y liderando la línea del frente”. La ministra de Igualdad francesa recordó que “las mujeres y las niñas son siempre las primeras víctimas de las crisis, a pesar de lo cual se las excluye de los debates e intercambios estratégicos sobre la seguridad y la paz”. Por su parte, Ivanna Klympush declaró: “me hubiera gustado unirme a ustedes hoy para hablar de la igualdad de género, pero hablaré de la guerra.  Miles de mujeres con hijos intentan trasladarse a un lugar más seguro. Algunas tienen dificultades para acceder a productos básicos como alimentos para bebés, mientras que otras están dando a luz en los refugios”. Esto es, también, la guerra.

Las pérdidas de vidas, de militares y civiles, se contabilizarán como resultado de los ataques. Pero serán también las de las mujeres que mueran dando a luz por no contar con acceso a atención de salud materna crítica (se estima que 80.000 mujeres darán a luz en los próximos tres meses en el país, lo que supondrá que el parto será, en muchas ocasiones y en este contexto, una amenaza para la vida). A esto hay que sumar el riesgo de violencia sexual, una amenaza a la paz y seguridad internacionales cuyo impacto fue reconocido por la Resolución 1820 del CSNU (2008). Según un estudio del Fondo de Naciones Unidas para la Población, alrededor del 75% de las mujeres ucranianas que han vivido el conflicto en el este del país durante los últimos 8 años informaron haber experimentado algún tipo de violencia desde los 15 años, y una de cada tres informó haber experimentado violencia física o sexual. Esto es, también, la guerra.

En el siglo XXI, defender el orden liberal internacional basado en el derecho internacional, el multilateralismo, la democracia y los derechos humanos o el progreso económico y social, en el interior de los estados y en el conjunto de la comunidad internacional, es también promover y garantizar los derechos de las mujeres y las niñas en todo el mundo. Nuestra condición europea de ciudadanía y la comunidad de derechos y libertades en la que descansa y sobre la que se construye el proyecto europeo, es también defender y garantizar los derechos de las mujeres y las niñas, en Europa y en nuestra proyección exterior.  

La guerra, como señala el manifiesto del movimiento feminista ruso (uno de los más activos en la oposición al presidente Putin, con presencia en al menos treinta ciudades rusas) “significa violencia, pobreza, desplazamientos forzados, vidas rotas, inseguridad y falta de futuro. Agrava la desigualdad de género y hace retroceder muchos años las conquistas de los derechos humanos. La guerra trae consigo no sólo la violencia de las bombas y las balas, sino también la violencia sexual. La guerra actual, como demuestran los discursos de Putin, también se libra bajo la bandera de los “valores tradicionales”, que incluyen la desigualdad de género, la explotación de las mujeres y la represión estatal contra aquellos cuya forma de vida, autoidentificación y acciones no se ajustan a las estrechas normas patriarcales. Necesitamos que el mundo entero apoye a Ucrania en este momento, y se niegue a ayudar al régimen de Putin de ningún modo”.

Este año, el lema de ONU Mujeres para conmemorar el 8 de marzo, “Igualdad de género hoy para un mañana sostenible”, enlaza también con el tema central de la 66 Comisión sobre la situación de las mujeres (CSW), que en unos días centrará sus trabajos en el logro de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas en el contexto de los programas y las políticas de cambio climático y la reducción de los riesgos de desastre y ambientales. Como en tantas ocasiones, lo urgente –hoy sin duda la invasión rusa de Ucrania–, puede volver a relegar algunas de las cuestiones importantes. Cabe recordar que los valores en los que se fundamenta el orden liberal internacional incluyen, también, la promoción, defensa y garantía de los derechos y libertades de las mujeres. Los derechos de las mujeres son también derechos humanos. Son también nuestros valores.


Imagen: Manifestación contra la guerra en Ucrania (Calgary, Canadá). Foto: Ahmed Zalabany (@zalab8).