Si logran polarizar, ganan

(*) Publicado el 8/1/2014 en Elmundo.es.

Sean quienes sean los autores materiales e intelectuales del ataque criminal contra el semanario francés Charlie Hebdo, lo presentarán como un acto en defensa del islam. No debería sorprender a nadie. Eso es lo que hacen todos los días -sí, todos los días- quienes asesinan a inocentes en otros lugares del planeta en nombre del islam. Y les da igual que la mayoría aplastante de los asesinados sean musulmanes. Que esa información no llegue a esta parte del mundo no significa que no exista ni nos afecte.

Los matones de Charlie Hebdo ya han logrado un objetivo: que millones de personas vean imágenes y vídeos de extrema crudeza en los que se escuchan consignas islámicas. Pocos se enterarán de que el policía rematado en el suelo de un tiro en la cabeza se llamaba Ahmed Merabet. La mayoría se quedará con la sensación de miedo y rabia por semejante salvajada cometida por motivos supuestamente religiosos.

A muchos les dará igual que los matones de París no sepan de religiones. Que sólo busquen excusas para polarizar y enfrentar a unos contra otros en función de sus orígenes, razas o religiones. Poco importará que ese policía de origen musulmán muriera en acto de servicio protegiendo a ciudadanos franceses.

Los extremistas de todos los bandos están de enhorabuena. Toda escalada de fanatismo, incomprensión, odio e indignación refuerza a los extremos. Las percepciones son lo que cuenta y la desconfianza suele generar reacciones guiadas por el miedo y el rechazo. Esos fanáticos creen que así se pueden erosionar los valores de la libertad, la convivencia y el respeto a la diversidad. Saben que esa es la fortaleza de sociedades como la francesa. Intentarán seguir golpeando para hacer más daño. Tratarán de que la reacción se produzca al margen del Estado de derecho, de la igualdad y de la justicia.

Triste es para una religión que quienes dicen defenderla sean los mismos que, con sus actos, manchan su imagen y dan argumentos a quienes sólo ven el lado negativo. En el caso del islam, esos salvarreligiones fanatizados son una minoría, pero su capacidad de hacer ruido y daño está amplificada por la atención que reciben sus actos. La mayoría absoluta de los 1.400 millones de musulmanes del planeta no se alegran ni justifican el ataque contra Charlie Hebdo. Pero no hay que llevarse a engaños. Existe una corriente religiosa rigorista, totalitaria y excluyente dentro del islam, cuyos orígenes ideológicos y geográficos son de sobra conocidos. El autoritarismo, la represión, la injusticia, el rechazo del Otro y las verdades absolutas son la amenaza real para la convivencia, allí y aquí. La lucha contra esos males debe unir a quienes no queremos vivir sometidos a sus dictados.

Haizam Amirah Fernández es investigador principal de Mediterráneo y Mundo Árabe del Real Instituto Elcano y profesor de Relaciones Internacionales en el Instituto de Empresa | @HaizamAmirah