Orientaciones políticas sobre las relaciones UE-China en materia de semiconductores: una perspectiva sobre la agenda bilateral y multilateral

Fotografía de una oblea de semiconductores de 12 pulgadas de bancos de pruebas microelectrónicos
Una oblea semiconductora de microelectrónica. Foto: DrHughManning (Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0)

La agenda internacional en materia de semiconductores no es únicamente una cuestión de rivalidad entre Estados Unidos (EEUU) y China. La Unión Europea (UE) desempeña un papel relevante en términos económicos, de política industrial y de seguridad. Asimismo, junto con las instituciones de la UE, cada Estado miembro ha de decidir qué enfoque desea adoptar con respecto a los semiconductores, China y la gobernanza tecnológica mundial.

Los semiconductores han sido abordados desde una perspectiva de seguridad económica. Sin embargo, no se trata de una cuestión que pueda abordarse únicamente de manera bilateral. Entender cómo se enmarcan las asociaciones tecnológicas de la UE con países terceros nos aportará orientaciones políticas sobre cómo la Unión puede aproximarse a China, su relación mutua y cómo ambas partes reflejan sus propias agendas en foros internacionales y diálogos multilaterales en los que los semiconductores adquieren un papel cada vez más estratégico.

Análisis de las cadenas de suministro mundiales de semiconductores

Durante décadas, los gobiernos han desarrollado agendas digitales, pero los semiconductores rara vez se han perfilado como un elemento central en ninguna estrategia. Sin embargo, la pandemia del COVID-19 propició una transformación digital sin precedentes en los servicios, sectores y aplicaciones, así como un replanteamiento de las disrupciones y shocks en las cadenas de suministro de los semiconductores de las que dependen un gran número de industrias, desde la automoción hasta el transporte marítimo, pasando por los dispositivos médicos.

Si bien la UE representó el 25% de la fabricación mundial de chips en el año 2000, en 2022 este porcentaje se redujo al 8%.[1] La UE tiene varios actores relevantes, como el Instituto de Investigación y Desarrollo belga (IMEC), el neerlandés ASML, que fabrica máquinas y equipos de litografía ultravioleta extrema, o Infineon y STMicoelectronics, que son importantes para algunos mercados en concreto, como los semiconductores de potencia. Con todo, la presencia industrial de la UE en el mercado sigue siendo limitada en la cadena de valor mundial de los semiconductores.

Otros actores, no europeos, tienen un papel de mayor peso.[2] EEUU es líder en la mayoría de los esfuerzos de investigación y desarrollo, las llamadas empresas sin fábrica (fabless), los fabricantes de dispositivos integrados (IDM) y parte de la fabricación de equipos de alta tecnología. Japón, por su parte, lleva la delantera en la etapa de los materiales (que se sitúa en la parte alta de la cadena de suministro de alta gama), mientras que Taiwán es líder en los servicios de Ensamblaje y Pruebas de Semiconductores Externalizados (OSAT) y en fundiciones. Las fundiciones más importantes y punteras se encuentran en Taiwán y Corea del Sur y los servicios de pruebas y empaquetado de chips se concentran en Taiwán y Malasia. Aunque los OSAT se sitúan en la parte baja de la cadena de valor, representan un importante cuello de botella que puede provocar bloqueos y disrupciones aguas abajo en caso de no prestarse o distribuirse los OSAT en todas las empresas dependientes.

La estrategia poliédrica de China

En la profundamente fragmentada cadena de valor mundial de los semiconductores, la presencia global de China en los mercados se divide en dos bloques. Por un lado, China ostenta un cierto liderazgo en los nodos trailing-edge (20-45nm) y los nodos maduros (>45nm) o, dicho de otra forma, la generación más antigua de semiconductores, que sigue siendo esencial para bienes básicos como los electrodomésticos. Por otro lado, su cuota de mercado y rentabilidad sigue siendo baja en los semiconductores de alta gama, que se han convertido en el centro de la competencia geopolítica actual. Aunque el país posee la mayoría de las materias primas críticas para la fabricación de chips, como el galio y el germanio, lo cierto es que ninguna empresa china tiene un papel de liderazgo en ninguna de las subetapas de la cadena de valor de la alta tecnología.

Aunque no debemos pasar por alto la generación más antigua de semiconductores, habida cuenta de que alimenta las industrias tradicionales, el presente análisis se centra en la cadena de valor de los semiconductores avanzados y de vanguardia (<17mn).

El principal artículo de importación de China son los semiconductores (33.000 millones de dólares al año), que en 2015 superaron por primera vez al petróleo como principal importación del país. Al mismo tiempo, China es el mayor consumidor de semiconductores del mundo (40% de las ventas mundiales de semiconductores). Si bien su capacidad de fabricación aumentó hasta alcanzar el 24% en 2021 y ha adquirido capacidades significativas de fabricación de chips de >7nm gracias a la inyección de fondos públicos nacionales en empresas chinas, la capacidad de fabricación de los chips más competitivos se encuentra en otros países. A título ilustrativo, los chips de <3nm se fabrican principalmente en Corea del Sur y Taiwán y los de entre 5 y 7nm fundamentalmente en Taiwán, Corea del Sur y (cada vez más) en EEUU. Las empresas chinas fabrican sobre todo chips que van desde los 7 hasta los 16nm, pero su cuota sigue siendo baja.

El país ha abordado los semiconductores a través de una serie de iniciativas que emanan de la política industrial del gobierno. Con la estrategia “Made in China 2025” y las “Directrices Nacionales para el Desarrollo y la Promoción de una Industria de Circuitos Integrada” del Consejo de Estado de 2014, el gobierno chino ha tratado de reducir la dependencia de las importaciones en la industria china de los chips. Más concretamente, ha movilizado dos fondos de circuitos integrados (Big Funds) a nivel nacional, que se suman a un mínimo de 15 fondos públicos locales a nivel municipal y provincial. Tanto los grandes fondos nacionales como los locales han aportado 150.000 millones de dólares en un periodo de seis años, entre 2014 y 2020. Esta financiación pública ha estado acompañada de ayudas estatales, préstamos a tipos de interés bajos e incentivos fiscales (como desgravaciones fiscales y a tipos inferiores a los de mercado).

Tipo de inversión respaldada por el gobiernoFinanciaciónNivel administrativo
Primer Gran Fondo Nacional21.000 millones US$Nacional
Segundo Gran Fondo Nacional35.000 millones US$Nacional
15 fondos públicos localesAl menos, 25.000 millones US$Municipal y provincial
Ayudas públicas, incentivos fiscales y préstamos a tipos de interés bajos50.000 millones US$Nacional
Fuente: elaboración de la autora basada en HKUST IEMS[3] (2022) y Bruegel[4] (2022).

No obstante, estas iniciativas no sólo persiguen el crecimiento y la competitividad, en términos económicos, de los ecosistemas industriales, sino que ilustran también el creciente interés de Xi Jinping por incluir la tecnología como un activo estratégico en un concepto de seguridad más amplio y exhaustivo.Enmarcado en la Iniciativa de Seguridad Mundial[5], este concepto más amplio aspira a ser un paraguas bajo el cual Pekín pretende desarrollar una arquitectura diplomática y de seguridad a nivel mundial a través de coaliciones multi y plurilaterales. Abarca ámbitos políticos que van desde el crimen transnacional hasta el tráfico de drogas, pasando por la salud pública, el cambio climático, la ciberseguridad, la inteligencia artificial y la bioseguridad.

La gran dependencia de China de países terceros, fundamentalmente Japón, Corea del Sur y EEUU, la tiene cada vez más atrapada en una red de cuellos de botella. Desde que comenzaran las sanciones dirigidas por EEUU[6] contra empresas chinas en mayo de 2019, las limitaciones a las exportaciones, licencias suspendidas y restricciones específicas han evolucionado desde un régimen parcialmente restrictivo en el que algunas entidades chinas en determinados ámbitos tecnológicos eran sancionadas con bloqueos temporales desde 2019 hasta agosto de 2020, hasta un escenario con niveles más elevados de sanciones contra empresas chinas, un mayor número de sectores y calendarios de cumplimiento más breves.  

El último cambio, y también el más estricto,se produjo en octubre de 2022, cuando EEUU decidió (1) dirigirse a todas las entidades chinas y extranjeras; (2) añadir nuevas categorías de productos prohibidos (chips de computación avanzados, ordenadores y equipos relacionados y software de apoyo equipado con chips avanzados de computación, equipos específicos de fabricación de chips); (3) extender las restricciones a artículos con chips desde <10nm (con el umbral fijado en las sanciones de diciembre de 2020) hasta nuevos tipos de nanómetros (chips de <16 y <14nm, chips de memoria de <18nm o menos, chips de memoria NAND de 128 capas); y (4), por primera vez, prohibir a las personas estadounidenses y empresas extranjeras que utilizan tecnologías estadounidenses apoyar a fabricantes de chips chinos en las categorías anteriormente mencionadas.

Si bien las empresas chinas aún no son líderes en la cadena de valor, algunas en concreto, como Huawei y HiSilicon, han ido ganando terreno como fabricantes de equipos para semiconductores a nivel mundial. Debido a las sanciones, han reducido su cuota de mercado fabless en China. Es importante mencionar otro problema importante, pero a menudo ignorado, que no es otro que el “efecto de bola de nieve” de los cuellos de botella de los semiconductores hacia otros sectores tecnológicos de relevancia en los que China se está convirtiendo en un líder mundial. Más concretamente, las sanciones impuestas a las Unidades de Procesamiento Gráfico (GPU) y otros Circuitos Integrados para Aplicaciones Específicas (ASIC), que están limitando la fabricación de semiconductores en China, también están teniendo un efecto[7] en el diseño y entrenamiento de sistemas de Inteligencia Artificial (IA) generativa, que dependen en gran medida de la potencia computacional que desencadenan las GPU y los ASIC. A medida que los Grandes Modelos de Lenguaje (LLM) crecen y se sofistican, el acceso a los semiconductores capaces de gestionar grandes volúmenes de datos se vuelve necesario.

En el marco de este análisis de los efectos tanto directos como directos sobre el poder tecnológico chino, el presidente Xi Jinping ha lanzado lo que ha denominado el enfoque “Xiconomic”[8], que ha ido cobrando importancia en los últimos años. Aunque en el pasado el foco estaba puesto en la reforma de los mercados para impulsar la competitividad económica, ahora se incide en mayor medida en conceptos tales como la “seguridad” y la “ciencia y tecnología” como elementos necesarios para alcanzar una ventaja competitiva. Dichos conceptos han alimentado lo que el gobierno denominó por primera vez en 2020 estrategia de “circulación dual”, que pretende ampliar la demanda nacional e impulsar el crecimiento interno (circulación interna) al tiempo que reduce la dependencia de los mercados extranjeros, pero siempre permaneciendo abierto a la economía exterior al mantener una estrategia de desarrollo orientada a las exportaciones (circulación externa).[9]

Un ejemplo claro de cómo China ha impuesto restricciones[10] desde agosto de 2023 sobre las exportaciones de galio y germanio, los metales de color blanco plateado necesarios para la electrónica, incluidos los semiconductores, teléfonos inteligentes, fibra óptica, paneles solares, lentes de cámaras, sistemas espaciales y sensores de presión. Al invocar “intereses de seguridad nacional”, el Ministerio de Comercio chino exigirá a las empresas obtener primero una licencia de exportación para comercializar productos que contengan estos dos materiales.

Esta respuesta resulta particularmente relevante porque China ocupa una posición claramente dominante a nivel mundial en estas dos materias primas, produciendo entre el 80-95% del galio[11] y el 60% del germanio mundial.[12] Aunque la iniciativa China es por encima de todo una reacción a las sanciones impulsadas por EEUU, otros actores, como la UE, también ostentan ciertas posiciones de dominio en la geopolítica de los semiconductores y pueden verse, por tanto, igualmente afectados.

El papel de la Unión Europea y los Estados miembros

Si bien IMEC y ASML son empresas líderes en el mundo desde hace años y han representado el grueso del liderazgo europeo en la cadena de valor mundial, los semiconductores no han sido un “elemento político” de debate político en la UE hasta el discurso del Estado de la Unión[13] de 2021 por parte de la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen. En ese momento, la presidenta de la Comisión anunció la visión para la estrategia comunitaria de crear de forma conjunta un ecosistema de chips europeo conectado, más sofisticado y de mayor escala en la investigación, el diseño, las pruebas y la producción.

Cuando en febrero de 2022[14] la UE anunció una propuesta para una Ley de Chips, un instrumento legislativo que acabara desembocando en una serie de obligaciones y requisitos vinculantes, la principal reacción que se produjo aludió a la referencia explícita al posible uso de subsidios, que se topó con admiración, sí, pero fundamentalmente con críticas. Las asociaciones estadounidenses rechazaron la idea de que se inyectaran ayudas públicas para reforzar un sector tecnológico que, desde su punto de vista, debía regirse por la ley de la oferta y la demanda. Sin embargo, unos meses más tarde, en agosto de 2022[15], el Congreso estadounidense aprobó el Proyecto de Ley de Chips y Ciencia, que destina 52.700 millones de dólares a la investigación, desarrollo, fabricación y capacitación de la mano de obra en el sector de los semiconductores. Esto incluye 39.000 millones de dólares para iniciativas de fabricación, de los cuales 2.000 millones corresponden a los chips tradicionales utilizados en los sistemas de automoción y de defensa, 13.200 millones para I+D y capacitación de los trabajadores y 500 millones para garantizar la seguridad internacional de las tecnologías de información y comunicación y las actividades de la cadena de suministro de los semiconductores.

En la UE, la Ley de Chips fue aprobada y entró en vigor en septiembre de 2023 y aspira a movilizar inversiones públicas y privadas por valor de 43.000 millones de euros. Sus tres pilares de acción son: (1) la “Iniciativa Chips para Europa” (para establecer una Plataforma de Diseño, desarrollar líneas piloto, desarrollar chips cuánticos y crear una red de centros de competencia en toda la Unión, y facilitar el acceso a la financiación de la deuda y el capital, en particular para las empresas emergentes, las empresas en expansión, las pymes y las pequeñas empresas de mediana capitalización); (2) un marco para garantizar la seguridad de suministro y la  resiliencia del sector; y (3) un mecanismo de coordinación entre la Comisión, los Estados miembros y las partes interesadas para reforzar la complementariedad.

La UE, EEUU y China están todos ellos aportando fondos públicos a las empresas de semiconductores para garantizar su competitividad. En el caso de la UE, se conceden ayudas públicas cuando el mercado no logra operar por su cuenta y se cumplen tres criterios: las ayudas públicas han de ser proporcionales a las necesidades, han de tener un efecto paneuropeo (no pudiendo conducir a desigualdades geográficas entre los Estados miembros) y no podrán ser discriminatorias.

En segundo lugar, la Ley Europea de Chips y otros mecanismos de política industrial, como el Proyecto Importante de Interés Común Europeo (PIICE) o la figura de la Empresa Común (Joint Undertaking), van más allá de una orientación económica y buscan impulsar la competitividad europea en el comercio mundial. Asimismo, un pilar importante es contribuir a la seguridad de suministro europea. Para ello, la UE ha aportado la definición de dos tipos de instalaciones que han de promoverse en el territorio, a saber: las “fundiciones abiertas de la UE” (OEF, por sus siglas en inglés), que son instalaciones que diseñan y fabrican componentes fundamentalmente para otros actores industriales, y las “instalaciones de producción integrada” (IFS), que son fábricas que diseñan y producen componentes que abastecen su propio mercado. Si dichas plantas se consideran “pioneras” (first of a kind) en Europa, podrán beneficiarse de un acceso acelerado a una licencia en el Estado miembro para que estas plantas se puedan construir y operar con fondos públicos. También podrán tener acceso preferente a líneas piloto, que son plataformas[16]  para el desarrollo de procesos, pruebas y experimentación para la investigación y desarrollo europeos con una perspectiva industrial con miras a dar el salto del laboratorio a la fábrica.

Aunque las IFS están siendo aprobadas en algunos de los países anteriormente mencionados, las fundiciones abiertas de la UE han suscitado un debate en torno a qué instalaciones europeas de“otros actores industriales” deberían dedicar sus esfuerzos a exportar sus productos. China está totalmente inmersa en este debate. En junio de 2023, el gobierno de los Países Bajos anunció[17] restricciones a las exportaciones de algunos equipos de semiconductores tras el programa de sanciones liderado por EEUU a los componentes de alta tecnología de China. Invocando el “interés de seguridad nacional”, empresas neerlandesas como ASML,[18] líder mundial en el suministro de impresoras para fabricar chips, han de solicitar una licencia para poder exportar sus sistemas de litografía DUV. La lista de restricciones fue fruto de una negociación a tres bandas entre EEUU, los Países Bajos y Japón, que se sumó también al programa.

La decisión unilateral de un Estado miembro de la UE de incorporarse al programa de sanciones de un país tercero contra China desató un debate interno sobre el nivel de coordinación y cooperación real entre los Estados miembros de la UE en cuestiones tecnológicas. Aunque la decisión de los Países Bajos de sumarse al régimen de control de las exportaciones impulsado por EEUU es válida con arreglo a la ley (los criterios de sanciones se acuerdan a nivel comunitario pero su aplicación e interpretación dependen de consideraciones nacionales), ilustra hasta qué punto es necesaria una aplicación genuina de las medidas colectivas en la UE.

Durante el mismo mes, la UE presentó su propuesta de una Estrategia de Seguridad Económica,[19] que aspira a abordar los riesgos de seguridad económica derivados de ciertos flujos y actividades económicas que puedan verse negativamente afectadas o amenazadas en el contexto actual de tensiones geopolíticas y desarrollo tecnológico acelerado. La estrategia se basa en un enfoque de tres pilares o tres “P”: promoción de la base económica y la competitividad de la UE; protección frente a los riesgos; y partenariados con países para abordar preocupaciones e intereses comunes. Los cuatro ámbitos que requieren una evaluación de riesgos son: la resiliencia de las cadenas de suministro, incluida la seguridad energética; la seguridad física y cibernética de las infraestructuras críticas; la seguridad y las fugas tecnológicas; y la militarización de las dependencias económicas o de coerción económica.

Uno de los primeros entregables ha sido la propuesta de una lista de tecnologías críticas,[20] que anima a los Estados miembros a aportar evaluaciones de riesgos y conduce a un esfuerzo colectivo por determinar qué medidas precisas y proporcionadas deberán adoptarse para promover y proteger ámbitos tecnológicos concretos, así como propiciar asociaciones en los mismos. De un total de 10 ámbitos tecnológicos, la primera prioridad es la de los semiconductores avanzados (que incluye la microelectrónica, la fotónica, los chips de alta frecuencia y los equipos de fabricación).

El principal interrogante es cómo abordarán los semiconductores los distintos Estados miembros al realizar las evaluaciones de riesgos nacionales que deben remitir a la Comisión Europea antes de que finalice el 2023: como un riesgo de seguridad, una amenaza o un desafío; como una cuestión meramente económica; o como un tema que ha de ser abordado únicamente a través de la regulación (más concretamente, la Ley de Chips). Como ha ocurrido con otras propuestas, como la caja de herramientas 5G, los Estados miembros pueden tener enfoques políticos, de seguridad y de mercado diferentes hacia un mismo tema.  

Otro punto relevante es el hecho de que ni la Estrategia de Seguridad Económica ni la lista de tecnologías críticas hace referencia alguna a China. Sin embargo, desde principios de 2023, la presidenta de la Comisión Europea ha promovido el enfoque europeo hacia el de-risking, que busca alejarse del decoupling de China. Pese a que el enfoque de reducción del riesgo fue criticado inicialmente por algunos países que consideraron que la aproximación de la UE hacia China carecía de firmeza, EEUU ha terminado abrazando el mismo discurso, tal y como ha reiterado el asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan.

Dinámicas y retos en la relación UE-China en materia de semiconductores

A pesar de que China y la UE no tienen empresas líderes ni de gran tamaño en las etapas más altas de la cadena de valor mundial de los semiconductores, es importante destacar que ambos poseen fortalezas individuales en etapas concretas de la cadena que hacen que otros actores sean dependientes de ellos.

Por otra parte, China tiene una posición dominante en las materias primas críticas para los semiconductores, sobre todo el galio y el germanio, de los que dependen en gran medida los objetivos de la UE en la transición ecológica y digital de aquí a 2030. La UE ha impulsado una propuesta de Ley de Materias Primas Fundamentales,[21] que establece parámetros para la extracción, procesamiento y reciclaje nacional de una lista identificada de materias primas estratégicas. En 2023, la UE calificó de “fundamentales” 34 materias primas[22] con arreglo a una evaluación de su importancia económica y los riesgos de suministro para la UE.

Durante más de una década, la UE ha participado en debates multilaterales con países afines sobre cómo garantizar el suministro de estas materias primas fundamentales. En 2011, por ejemplo, se creó un foro tripartito EEUU-Japón-UE sobre el tema, que ha sido ampliado recientemente para incluir a Australia y Canadá.[23] Todas las partes del foro confirmaron que sus respectivos países y regiones seguirán avanzando en sus esfuerzos de colaboración para garantizar un suministro estable de estas materias primas críticas.[24] En 2023, la UE propuso la creación de un Club de Materias Primas Fundamentales para todos los países afines interesados en reforzar las cadenas de suministro mundiales, fortalecer el papel de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y luchar contra las prácticas comerciales desleales.  No es casualidad que, tras las restricciones a las exportaciones de galio y germanio por parte de China, un portavoz de la Comisión Europea instara[25] a China a basar su política comercial en consideraciones de seguridad, en línea con la OMC.

Entre tanto, la aplicación de las sanciones de los Países Bajos a las empresas chinas constituye un importante cuello de botella para los fabricantes chinos. Lo que queda por saber es cuál será el efecto de esta decisión en cómo se asocian otros Estados miembros de la UE con empresas chinas en lo referente a los semiconductores y otros ámbitos tecnológicos.Actualmente, Europa produce sólo el 10% de los chips mundiales, principalmente para aplicaciones industriales y de la industria de la automoción. En lo que se refiere al diseño, Europa carece de capacidades para diseñar chips punteros y representa sólo el 2% del mercado mundial de diseño de chips al margen de las empresas que se dedican tanto a la fabricación como al diseño.[26]

Ahora bien, los Estados miembros de la UE tienen capacidades y actitudes distintas hacia la influencia geopolítica china. Taiwán es un importante proveedor de semiconductores en el mercado mundial, pero la forma en la que cada país se relaciona políticamente con Taiwán puede cambiar su propia relación nacional con el ecosistema industrial chino. Por ejemplo, cuando Lituania animó a Taiwán a abrir una oficina de representación con el nombre de Taiwán (Embajada) en lugar de Taipei (que ha sido la norma desde hace mucho tiempo en Europa con las Oficinas Comerciales de Taipei), China impuso bloqueos a las exportaciones lituanas y presionó a las empresas para que eliminaran componentes lituanos de las cadenas de suministro al exportar a China. Esta situación reforzó la necesidad de un Instrumento contra la Coerción (ACI, por sus siglas en inglés)[27], un mecanismo que la UE ya ha propuesto basándose en la consideración de que la Administración de EEUU, liderada por el expresidente Trump y Türkiye utilizaron también el comercio como una herramienta política. El conflicto entre China y Lituania aceleró el proceso y justificó un mayor foco en China.

Más allá de la cuestión taiwanesa, las últimas prohibiciones de chips impuestas por EEUU pueden tener un fuerte impacto en la facilidad (o dificultad) con la que las empresas europeas colaboran con empresas chinas. Las sanciones de octubre de 2022 impidieron a ciudadanos estadounidenses apoyar a fabricantes de chips chinos, además de imponer restricciones a las empresas extranjeras que utilizaban tecnología estadounidense a la hora de asociarse con sus homólogos chinos. Algunas empresas de la UE que diseñan o fabrican semiconductores tienen accionistas de empresas de EEUU o algunos de sus consejeros de alto nivel son ciudadanos estadounidenses. De la misma forma, las crecientes inversiones de empresas estadounidenses en la UE –por ejemplo, Intel en Alemania– pueden imponer limitaciones en la colaboración de estas empresas de la UE con empresas chinas.

Asimismo, la UE ha estado desarrollando sus propios partenariados tecnológicos bilaterales con países afines que también delimitan el alcance de la relación bilateral con China. Más concretamente, la UE ha lanzado durante los últimos años el Consejo de Comercio y Tecnología UE-EEUU (TTC, por sus siglas en inglés).[28] El grupo de trabajo sobre conductores del TTC ha sido uno de los más productivos, elaborando un mecanismo conjunto de advertencia temprana para identificar disrupciones en la cadena de suministro, estableciendo un mecanismo de transparencia para el intercambio recíproco de información sobre ayudas públicas y facilitando el intercambio de mejores prácticas. La creación del TTC UE-India [29] en mayo de 2023 también subraya el interés en coordinar políticas en materia de conductores estratégicos a través de un Memorando de Entendimiento específico. India aspira a convertirse en un gigante de chips en la región asiática y está proponiendo a las empresas estadounidenses que trasladen sus oficinas a su territorio tras las sanciones impuestas a China. El Acuerdo de Asociación Digital UE-República de Corea[30] insta a garantizar la transparencia en las ayudas y a evitar las distorsiones de la competencia en el mercado. También se han producido anuncios sobre una colaboración con Japón[31] en este ámbito[32], si bien el progreso no se ha hecho público aún. El Acuerdo de Asociación Digital con Singapur[33] se centra en garantizar la transparencia y evitar las distorsiones con los subsidios, así como velar por la resiliencia de la cadena de suministro ante shocks mundiales.

En otras regiones, los semiconductores siguen siendo un tema infra abordado en las iniciativas de la UE, como la Alianza Digital con América Latina y el Caribe y las distintas agendas digitales con el continente africano y algunos países africanos en concreto. La Iniciativa del Cinturón y la Ruta de China ha dejado una importante impronta en estas dos regiones y la UE debería comprender que los semiconductores han de enmarcarse en un esfuerzo más amplio por actualizar las relaciones.

Resulta pues evidente que la agenda internacional hacia los semiconductores es más que una mera cuestión de rivalidad entre EEUU y China. La UE desempeña un papel de peso en términos económicos, de política industrial y de seguridad. Asimismo, conjuntamente con las instituciones europeas, cada Estado miembro ha de decidir qué enfoque desea adoptar con respecto a los semiconductores, China y la gobernanza tecnológica mundial. Los semiconductores han sido abordados desde una perspectiva de seguridad económica. Sin embargo, no se trata de una cuestión que pueda abordarse únicamente de forma bilateral. Entender cómo se enmarcan las asociaciones tecnológicas de la UE con países terceros nos aportará orientaciones políticas sobre cómo la Unión puede aproximarse a China, su relación mutua y cómo ambas partes reflejan sus propias agendas en foros internacionalesy diálogos multilaterales en los que los semiconductores adquieren un papel cada vez más estratégico.

Este análisis fue originalmente publicado en inglés en la web del proyecto ReConnect China (Universidad de Gante), en noviembre de 2023.


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Financiado por la Unión Europea Las visiones y opiniones expresadas en este artículo corresponden a su autora y no reflejan necesariamente las de la Unión Europea y el Real Instituto Elcano. Ni la Unión Europea ni la autoridad financiadora se hacen responsables de ellas.


[1] N. Poitiers, P. Weil (2021), A new direction for the European Union’s half-hearted semiconductor strategy, Bruegel, Bruselas, 15/VII/2021.

[2]Taiwan’s chip industry under threat as drought turns critical”, Financial Times, 09/III/2021.   

[3] A. García-Herrero (2022), “China’s Industrial Policy for Semiconductors: Lessons for the World”, Thought Leadership Brief, nº 69, otoño de 2022.

[4] A. García-Herrero (2022), The geopolitics of semiconductors and what Europe can expect, Bruegel, 11/IX/2022.

[5] Ministerio de Asuntos Exteriores (2023), The Global Security Initiative Concept Paper. República Popular China.  

[6] “United States Further Expands Restrictions on Exports of Advanced Computing Chips and Semiconductor Manufacturing Items to China” (2023), O’Melveny & Meyers, 25/X/2023.  

[7] K. Allison, A. Perera, P. Triolo (2023), “The Geopolitics of Generative AI”, ASG Analysis, Dentons Global Advisors, 14/III/2023.

[8] A. Cainey, C. Prange (2023), Xiconomics: What China’s Dual Circulation Strategy Means for Global Business, Cambridge University Press.

[9] J.Y. Lin, X. Wang (2022), “Dual Circulation: a New Structural Economics view of development”, Journal of Chinese Economic and Business Studies, vol. 20, cap. 4.

[10] A. Holderness, N. Velázquez, H.H. Carroll, C. Cook (2023), “Understanding China’s Gallium Sanctions”, Critical Questions, Center for Strategic and International Studies (CSIS), 07/VII/2023.

[11] R. Rao (2023),  “No Signs Yet of Gallium or Germanium Shortage, IEEE Spectrum, 10/X/2023.  

[12]China’s major germanium and gallium producers, Reuters, 07/VII/2023. 

[13] U. von der Leyen (2021), “Discurso sobre el estado de la Unión de la Presidenta Von der Leyen en la sesión plenaria del Parlamento Europeo”.

[14] Comisión Europea (2022), Propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo por el que se establece un marco para reforzar el ecosistema europeo de semiconductores (Ley de Chips) COM/2022/46 final.

[15] Casa Blanca (2022), FACT SHEET: CHIPS and Science Act Will Lower Costs, Create Jobs, Strengthen Supply Chains, and Counter China.

[16] Comisión Europea (2023), Chips Act workshop on pilot lines.

[17] Reuters (2023), Dutch to restrict semiconductor tech exports to China, joining US effort.

[18] ASML (2023), Statement regarding Dutch government’s export control regulations announcement.

[19] Comisión Europea (2023), Un enfoque de la UE para la mejora de la seguridad económica.

[20] Comisión Europea (2023), Commission recommends carrying out risk assessments on four critical technology areas: advanced semiconductors, artificial intelligence, quantum, biotechnologies.

[21] Comisión Europea (2023), Critical Raw Materials: ensuring secure and sustainable supply chains for EU’s green and digital future.

[22] Comisión Europea (2023), Critical raw materials.

[23] Comisión Europea (2013), US-Japan-EU trilateral workshop on Critical Raw Materials, 02/XII/2013.

[24] Ministerio de Economía, Comercio e Industria (2022), 13th Conference on Critical Materials and Minerals Held. METI, Gobierno de Japón.

[25]China restricts exports of two metals that the EU considers of ‘strategic’ importance, Euronews, 04/VII/2023.

[26] Alicia García-Hererro, Niclas Poitiers (2022), Europe’s promised semiconductor subsidies need to be better targeted, Bruegel.

[27] Reuters (2023), Lawmakers clear EU to retaliate against economic coercion, 03/X/2023.

[28] Consejo de Comercio y Tecnología UE-EEUU (2023), Declaración Conjunta del Consejo de Comercio y Tecnología UE-EEUU de 31 de mayo de 2023 en Lulea, Suecia.

[29] Consejo de Comercio y Tecnología UE-India (2023), Declaración Conjunta del Consejo de Comercio y Tecnología UE-India (TTC).

[30] EU-Corea (2023), Declaración Conjunta Cumbre Unión Europea – República de Corea.

[31] EU-Japón (2022), Declaración Conjunta Cumbre UE-Japón

[32] Reuters (2023), EU, Japan to deepen chip cooperation, Breton says, 03/VII/2023.

[33] UE-Singapur (2023), Asociación Digital UE-Singapur.