Cómo impulsar la Formación Profesional en España: recomendaciones sobre la base de los modelos alemán y austriaco

Sede de la Escuela Politécnica Superior (Goi Eskola Politeknikoa) de la Universidad de Mondragón, en el Campus de Mondragón (sede Garaia), en Arrasate/Mondragón, provincia de Gipuzkoa. Esta escuela es uno de los centros integrados de formación profesional pertenecientes al País Vasco
Policy Paper

A partir de 2025, la mitad de las oportunidades de empleo estarán reservadas para personas con cualificación intermedia (técnicos superiores de Formación Profesional, FP), pero en 2021, solo el 25% de la población activa en España tenía este nivel de cualificación. A pesar de que existe un marcado diferencial positivo en la tasa de empleo entre los egresados de FP y los provenientes de educación general no FP, la percepción social acerca de la FP sigue siendo negativa.[1]

El análisis de los modelos alemán y austriaco de FP permite identificar algunos de los factores de éxito de sus respectivos sistemas, a saber, la importancia de la FP dual, la buena colaboración entre sector público y agentes sociales, la regulación básica del sistema, la facilidad de los estudiantes de FP para acceder a formación de tercer ciclo, el tamaño empresarial y la capitalización del retorno de la inversión en FP.

Aunque el modelo de FP vigente en España hasta la aprobación de la nueva Ley Orgánica de Formación Profesional en 2022 no ha sido exitoso, hay algunas salvedades en territorio nacional, como el caso del País Vasco. En efecto, la Ley Orgánica de Formación Profesional de 2022 adopta muchos de los elementos del sistema vasco de FP e incluso de los modelos alemán y austriaco.

En este contexto, se formulan una serie de recomendaciones de política económica, en la medida en que la Ley Orgánica es normativa básica general y que las Comunidades Autónomas (CCAA) tienen que desarrollarla y aplicarla en sus respectivos territorios. Entre estas recomendaciones destacan la evaluación de las prácticas más exitosas de las CCAA y su extensión a otros territorios, la potenciación del régimen intensivo de FP dual bajo la Ley Orgánica de Formación Profesional de 2022, el impulso de la movilidad entre ramas educativas, la importancia de la colaboración con los agentes sociales, la mejora de la valoración social de los estudios de FP, la transferencia de conocimientos y el aumento de la participación de la mujer en las titulaciones de FP, sobre todo en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés).


[1] 1 Las autoras agradecen a Miguel Otero Iglesias (Real Instituto Elcano) y a Fernando Pinto (Universidad Rey Juan Carlos) por sus útiles comentarios.


Imagen: Escuela Politécnica Superior (Goi Eskola Politeknikoa) de la Universidad de Mondragón (Mondragon Unibertsitatea), en Arrasate/Mondragón. Foto: Zarateman (Wikimedia Commons / CC0).