#25N: datos para erradicar la violencia de género

Manifestación en la Puerta del Sol, Madrid, en contra de la violencia de género y los asesinatos de mujeres. 11 de junio 2021

La violencia de género es global. Y tiene implicaciones en la agenda global. Es esencial para lograr la igualdad entre hombres y mujeres, un bien público global que hay que contribuir a proveer. La desigualdad estructural que todavía persiste es causa profunda de la violencia de género y ésta es la manifestación más execrable de dicha desigualdad. La mejor respuesta de política pública para prevenir la violencia de género es promover la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres, a través de legislación que la garanticen y medidas y políticas que la implementen. Y para ello son necesarios datos que informen las medidas y políticas públicas y las leyes.

Varias agencias multilaterales contribuyen a la recopilación de datos científicos sobre la magnitud y la naturaleza de la violencia contra las mujeres en diferentes entornos y apoyan a los países en su trabajo de hacer constar y cuantificar la violencia y sus consecuencias. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la violencia de género es una pandemia global que afecta a una de cada tres mujeres en algún momento de su vida. Es un problema de salud pública de primera magnitud, además de una violación de los derechos humanos de las mujeres. Las estimaciones más precisas sobre la violencia de género son las obtenidas mediante encuestas basadas en testimonios de las víctimas. Según un análisis de los datos sobre la prevalencia de la violencia de género en 161 países y zonas en el periodo que va desde 2000 a 2018 realizado por la OMS, el 30% de mujeres en todo el mundo ha experimentado violencia física o sexual. Las estimaciones sobre la prevalencia van del 20% en la región del Pacífico, 22% en Europa, 25% en América, 33% en África, 31% en el Mediterráneo oriental y 33% en Asia sudoriental. Los confinamientos durante la pandemia del COVID-19 y sus efectos sociales y económicos aumentaron la exposición de las mujeres a comportamientos abusivos y limitaron su acceso a servicios de atención. Las crisis humanitarias y desplazamientos agravan la violencia.

El Banco Mundial señala los significativos costes sociales y económicos de la violencia, que en algunos países son superiores al 3,7% de su PIB, más del doble de lo que muchos países invierten en educación. No obstante, su Informe Review of the global evidence señala que la base de evidencias está muy sesgada hacia el norte global: más del 70% de las evaluaciones de impacto se llevaron a cabo en solo siete países de renta alta (Australia, Canadá, Dinamarca, Nueva Zelanda, el Reino Unido y Estados Unidos, además de la región de Hong Kong), que comprenden el 6% de la población mundial. Las tres regiones con las tasas más altas de violencia notificada, según la OMS, fueron sin embargo escenario de solo la quinta parte de la investigación. La brecha de datos en los países de menores ingresos es relevante y dificulta la toma de decisiones informadas.

La Coalición para la Acción sobre Violencia de Género del Foro Generación Igualdad de Naciones Unidas (celebrado en París en julio de 2021), que colideran la OMS y ONU Mujeres y que aglutina los esfuerzos globales para erradicar la violencia contra las mujeres y las niñas, también ha puesto la recopilación de datos en el centro de sus acciones. A lo largo de cinco años, y hasta 2026, se impulsarán un conjunto de objetivos que combinan la necesidad de contar con datos que sustenten legislaciones y estrategias de prevención basadas en evidencias y dotadas de suficiente financiación; servicios integrales, accesibles y de calidad para las víctimas de violencia de género (servicios sociales, de policía, salud y justicia); y mejor financiación de las organizaciones que trabajan para combatir la violencia contra las mujeres y las niñas.

En la UE aún hay terreno que recorrer para avanzar en la lucha contra la violencia de género. La Estrategia de Igualdad de Género 2020-2025 de la Comisión Europea contempla un conjunto de medidas para prevenirla y combatirla y apoyar a las víctimas. Pero la UE no cuenta con instrumentos legales de protección global europea. El 8 de marzo pasado la Comisión adoptó una propuesta de Directiva para combatir la violencia de género que asegura un nivel mínimo de protección a nivel europeo para todas las mujeres. Para ello, la Directiva propone medidas en la tipificación penal de los delitos y su sanción; la protección de las víctimas y el acceso a la justicia, el apoyo a las víctimas; la prevención, y la coordinación y la cooperación.

Para apoyar el proyecto de Directiva, la Comisión encargó un estudio comparado sobre la criminalización de la violencia de género en los Estados miembros y un estudio sobre los costes de la violencia de género en la UE al Instituto Europeo de Igualdad de Género. Sobre la base de la información disponible en los 27 Estados miembros, una de cada cinco mujeres han experimentado violencia física en algún momento de su vida. Los costes estimados de la violencia de género superan los 290.000 millones de euros, representando el 79% de todos los costes de la violencia que sufren hombres y mujeres.

La programación basada en la evidencia ha demostrado resultados en la reducción de la violencia de género. La violencia no es inevitable. Se puede prevenir. Pero requiere medidas de largo plazo, sostenidas y permanentes para promover la igualdad real y efectiva. La promoción del liderazgo y la participación de las mujeres en la toma de decisiones políticas es esencial. La eliminación de la violencia de género solo puede lograrse mediante la prevención y ésta requiere compromiso político y liderazgo, leyes y políticas de promoción de la igualdad de género, presupuesto y la financiación a las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en combatir la violencia de género. Las soluciones para proteger a las víctimas se han probado y han demostrado su eficacia: incluyen intervención temprana, servicios de apoyo de policía y justicia, y acceso a centros de apoyo, entre otros. España, que ha apuntado que la violencia de género será una prioridad durante su presidencia del Consejo de la UE, tiene acreditada experiencia, basada en datos acumulados desde 2003 y legislación pionera en la materia. Puede dar un impulso a la protección de las mujeres y las niñas hacia dentro de la UE y en su acción exterior.


Imagen: Manifestación en la Puerta del Sol, Madrid, en contra de la violencia de género y los asesinatos de mujeres. 11 de junio 2021. Foto: Consuelo Fernandez (Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0).