Atentados en París: una nueva ocasión perdida para una defensa europea
La crisis tras los atentados en París hubiera sido una buena oportunidad para impulsar una política europea de defensa ante la amenaza del nuevo yihadismo.
La crisis tras los atentados en París hubiera sido una buena oportunidad para impulsar una política europea de defensa ante la amenaza del nuevo yihadismo.
Francia está en guerra. Su presidente lo ha declarado ante el Congreso tras los atentados de París. Francia ha sido atacada y su ministro de Defensa se lo ha hecho saber a sus colegas europeos invocando el artículo 42.7 del Tratado de la UE (TUE), a lo que estos han mostrado su solidaridad.
La aceleración tecnológica de los últimos años necesita de una rápida respuesta institucional que cambie el marco normativo en el que los europeos nos relacionamos y comerciamos digitalmente.
La crisis de los refugiados está poniendo en peligro uno de los principales logros de la UE, el espacio Schengen, y enfrentando a los Estados entre sí. Para atajarla es necesario fortalecer los controles externos, restaurar la confianza entre los Estados y avanzar en el Sistema Europeo de Asilo unificando los criterios de concesión y los apoyos que se ofrecen a los refugiados.
Los presupuestos de defensa experimentan una tensión estructural entre su finalidad, las amenazas y riesgos que protegen, y la percepción política y social de esa necesidad, lo que obliga a justificar no sólo su volumen total sino los criterios de asignación.
Existe un espacio claro para que el Reino Unido pueda acomodar su situación en una Unión Europea reformada.
David Cameron considera que un éxito en las negociaciones daría lugar no solo a que el Reino Unido se sintiese más cómodo en la Unión Europea, sino también a una Unión Europea mejor y reformada, que se centraría en lo “importante”.
Desde la creación de la UE, la libre circulación de personas ha sido uno de sus derechos fundamentales (la movilidad europea).
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