De “Brexit” a “Black Friday”: ¿Y ahora qué?
La división en Reino Unido no es tanto geográfica, nacional, ideológica ni cultural, sino más bien social. Los que han votado a favor de la salida son mayoritariamente los perdedores de la globalización.
La división en Reino Unido no es tanto geográfica, nacional, ideológica ni cultural, sino más bien social. Los que han votado a favor de la salida son mayoritariamente los perdedores de la globalización.
Aunque llevamos varios años acercándonos al borde del precipicio en la crisis del euro, han sido los votantes mayores de “Little England” (y no los pauperizados griegos), los que han abierto la caja de pandora.
La prioridad es conjurarnos contra quienes quieran importar la misma mercancía tóxica, xenófoba y provinciana.
La ilusión por un proyecto nuevo y la promesa de mayor soberanía respecto al control de fronteras y de legislación han sido más convincentes que el pragmatismo británico y los temores a una situación económica compleja.
Hoy en día la denominada extrema derecha está presente en la mayoría de los parlamentos nacionales de la UE. ¿Cómo se explica este giro?
El complejo e incierto periodo de negociación que se abriría en el caso de que triunfe la opción del abandono británico de la UE en el referéndum del 23 de junio.
Es posible que el TEEE sea una alternativa para el Reino Unido en caso del Brexit, pero el remedio es peor que seguir siendo miembro de la Unión Europea.
Llegamos a la última semana de campaña con todo por disputar: las últimas encuestas apuntan a una recuperación de quienes abogan por la permanencia en la UE, aunque todavía hay en torno a un 10% de indecisos.
Tras los acuerdos logrados en el Consejo Europeo de febrero de 2016 para el encaje del Reino Unido en la UE, interesa reflexionar sobre los escenarios internacionales que se abrirían en caso de retirada, sin prescindir de algunos efectos especiales para España (con referencia a Gibraltar).
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