Cómo responden las empresas españolas a los problemas en las cadenas de suministro

Problemas en las cadenas de suministro. Un operario conduce una carretilla elevadora amarilla y negra en un almacén
Un operario conduce una carretilla elevadora amarilla y negra en un almacén. Foto: Elevate (@elevatebeer).

¿Cómo están respondiendo las empresas españolas ante las convulsiones que están sufriendo las cadenas de suministro, o cadenas globales de valor?

La guerra de Ucrania está suponiendo importantes alteraciones en las cadenas de suministro de la economía internacional. Pero los cambios en éstas vienen ya desde hace tiempo. Se pueden distinguir en este sentido tres grandes oleadas.

Antes de la pandemia ya estaba en marcha un proceso de pérdida de fuerza de las cadenas globales de valor. En este caso los motivos fundamentales eran económicos. En los países en vías de desarrollo, que antes eran objetivo de deslocalizaciones, el aumento de los salarios había hecho que el diferencial salarial en relación con los países industrializados fuera menor, y por tanto fuera también menor el incentivo para trasladar producciones. Además, el aumento del nivel de vida y de la capacidad adquisitiva en estos países se traducía en una menor disponibilidad de sus productos para la exportación.

Se empezó a hablar entonces de desglobalización. Antes de mediados de la década de los 2000, el comercio internacional crecía aproximadamente el doble que el PIB global. Con la desglobalización posterior, el comercio internacional pasó a crecer a la misma tasa que el PIB. En lenguaje de economistas, la elasticidad del comercio internacional en relación con el PIB pasó a ser de 1.

La pandemia puso en marcha la segunda gran oleada en este proceso de revisión de las cadenas de suministro. Hasta el estallido del COVID-19, el motivo fundamental para la deslocalización era económico, de eficiencia: se trataba de aumentar la competitividad reduciendo costes mediante el traslado de procesos productivos a localizaciones con menores costes salariales.

Con la pandemia pasó a un primer lugar un nuevo criterio de deslocalización: la resiliencia, la necesidad de asegurar los suministros, de protegerse contra los riesgos que pudieran afectar la regularidad de éstos.

Se pusieron así en marcha fenómenos como el reshoring –el retorno a sus lugares originarios de actividades productivas que habían sido deslocalizadas–, el acortamiento de las cadenas de suministro, la producción en proximidad, el aumento de los stocks, la diversificación de suministradores, etcétera.

La guerra en Ucrania ha puesto en marcha la tercera gran oleada de revisión de las cadenas de suministro. Los trastornos causados por la guerra han reforzado la importancia del criterio de resiliencia. Y han puesto en un primer plano los condicionantes geopolíticos, el riesgo político.

La respuesta de las empresas españolas

Sobre la respuesta de las empresas españolas ante estos nuevos factores se ha publicado recientemente un trabajo de interés, “El sector exportador ante los riesgos de abastecimiento”, elaborado por la Subdirección General de Estudios y Evaluación de Instrumentos de Política Comercial de la Secretaría de Estado de Comercio.

El trabajo recoge los resultados de una encuesta realizada entre empresas españolas exportadoras regulares en el último trimestre de 2021. Es anterior, por tanto, a la guerra de Ucrania, pero cabe pensar que sus resultados se verían reforzados por ésta.

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Medidas adoptadas y previstas por las empresas. Fuente: Boletín Económico de ICE.

La primera conclusión más destacable de este trabajo, que por otra parte no puede sorprender, es que las empresas exportadoras están acusando los problemas de abastecimiento. Un 56% de las empresas encuestadas declara que experimentan problemas de abastecimiento que limitan sus posibilidades de producción y exportación.

Estos problemas son, por orden de importancia, retrasos en los pedidos, aumento de los costes de transporte, y aumento de los precios de los inputs (sus insumos).

La segunda conclusión, quizás la más relevante, es que las empresas están reaccionando ante estos problemas. Un 66,8% de ellas señala que ha adoptado medidas. Y un 48,4% señala que prevé adoptar nuevas medidas en el futuro.

Las medidas que las empresas planean adoptar no sorprenden. La más importante es la diversificación de proveedores. En segundo lugar, el aumento de los stocks. Y en tercer lugar el recurso a proveedores más cercanos. Se trata de medidas que están completamente en línea con los cambios en curso en las cadenas globales de valor.

Las empresas españolas responden a las disrupciones en las cadenas de suministro: han percibido su impacto, y reaccionan. Y probablemente este impacto será mayor en el futuro…


Imagen: Un operario conduce una carretilla elevadora amarilla y negra en un almacén. Foto: Elevate (@elevatebeer).