Las elecciones municipales del 31 de octubre en Chile

Las elecciones municipales del 31 de octubre en Chile

Tema:Análisis de las condiciones políticas de las elecciones municipales del 31 de octubre próximo y de sus implicaciones para las elecciones presidenciales y parlamentarias de 2005.

Resumen:Las elecciones municipales enfrentarán nuevamente a la coalición de centroizquierda, la Concertación por la Democracia, en el gobierno desde 1990, y la opositora Alianza por Chile. La novedad es que se elegirán separadamente alcaldes y concejales y son las primeras que se harán con financiamiento público y con límites al gasto en las campañas. Tienen enorme importancia para las elecciones presidenciales de 2005. La Concertación no ha designado un candidato común y se destacan la ex ministra de Relaciones Exteriores, Soledad Alvear (PDC), y Michelle Bachelet (PS), de Defensa. El gobierno del presidente Ricardo Lagos se empeña en lograr un triunfo de los candidatos de la Concertación y concurre a ellas con un alto grado de aprobación en su desempeño y con muy buenos indicadores económicos, que le auguran un buen resultado en estos comicios.

Análisis:Por cuarta vez desde la inauguración de la democracia en marzo de 1990, el 31 de octubre próximo, los chilenos concurrirán a las elecciones de alcaldes y concejales en los 345 municipios del país. En esta ocasión, por un cambio en la ley electoral, se elegirá en forma separada a alcaldes y concejales. Esto obligó a los partidos a complejas negociaciones para nominar a un candidato común. En 70 comunas, la Concertación no pudo impedir que se inscribiera un candidato a alcalde que no perteneciera a los partidos que la forman y algo similar ocurrió en 45 localidades en el caso de oposición. Estos candidatos quitarán valiosos votos a los candidatos a ediles de cada uno de los dos bloques, que pueden ser decisivos para determinar quién resultará elegido.

La elección de concejales se hace por listas separadas de partidos, que pueden integrar pactos, que mostrará el peso de cada uno de ellos. La Concertación concordó el número de candidatos a concejales para limitar la competencia entre los partidos: el PDC obtuvo un 48% de candidatos, el PPD un 20%, el PS un 12% y el PRSD un 20%.

Son las primeras elecciones que se realizan con financiamiento público de las candidaturas y con límites al gasto electoral, una vieja aspiración de los partidos de gobierno, rechazada por la oposición. Fue el resultado de un acuerdo suscrito en 2003 entre el gobierno y la oposición, apoyado especialmente por la UDI, por lo cual mostró su disposición a colaborar en la gobernabilidad del país. En los anteriores comicios, los candidatos de la oposición, especialmente los de la UDI, dispusieron de una enorme cantidad de recursos, superiores a los que tenían los de RN y los de la Concertación.

Las dos coaliciones concentran más del 85% de los votos de las municipales y el 90% de las parlamentarias. La principal es la Concertación por la Democracia –formada por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), Partido Socialista (PS), Partido por la Democracia (PPD) y el pequeño Partido Radical Social Demócrata (PRSD)–, que ha controlado el gobierno desde 1990 con los presidentes Patricio Aylwin (1990-1994), Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994-2000), ambos DC, y el actual, Ricardo Lagos, PS-PPD (2000-2006). En los comicios locales de 2000, la Concertación disminuyó levemente su votación respecto de la obtenida cuatro años antes, de un 53,13% al 52,11%. En las parlamentarias del año siguiente, los partidos de la Concertación en las elecciones de diputados obtuvieron el 45,7% de los votos, levemente por delante de los conseguidos por dos colectividades de derecha y los independientes apoyados por ellas (44,2%).

La continuidad de tres gobiernos de la Concertación ha sido un poderoso factor institucional para el éxito de la transición chilena y el muy buen desempeño de las tres administraciones, porque ha permitido la estabilidad de las políticas. En estos 14 años la Concertación ha impulsado un programa de crecimiento con equidad que ha permitido lograr altas tasas de crecimiento, bajar en forma drástica la inflación heredada del régimen anterior y disminuir de manera significativa la pobreza que, del 48% de la población en 1989, bajó a menos del 20%. Esta continuidad es un hecho excepcional en las nuevas democracias de la “tercera vía” (Huntington), en las cuales el primer gobierno ha tenido que entregarle el poder a una colectividad opositora. También es excepcional en la historia democrática de Chile en el siglo XX, caracterizada por los vaivenes entre presidentes de distintos partidos, con la excepción del período del Frente Popular y la Alianza Democrática, que tuvo tres presidentes radicales elegidos en contiendas sucesivas (Pedro Aguirre Cerda, Juan Antonio Ríos y Gabriel González Videla, 1938-1952). Sin embargo, en el tercero de éstos (1946-1952), rompió con el Partido Comunista que lo apoyó en las elecciones, integró a su primer gabinete y persiguió a sus dirigentes sindicales y políticos desde el invierno de 1947.

La oposición se agrupa en la Alianza por Chile, formada por los partidos Unión Demócrata Independiente (UDI), fundada en 1983 por estrechos colaboradores del régimen militar y originada en el Movimiento Gremial creado en 1966 en la Universidad Católica, y Renovación Nacional (RN), organizada por personalidades de la antigua derecha chilena que estuvieron en la semi-oposición al autoritarismo y algunos colaboradores de éste. Participa en estos comicios en muy buenas condiciones, porque ha aumentado su votación desde las parlamentarias de 1997, apoyada en el liderazgo de Joaquín Lavín (UDI). En la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 1999, Lavín estuvo a escasos 31.140 votos de los obtenidos por el actual primer mandatario, obligando a la realización de una segunda vuelta, en la que se impuso Lagos por más de 200.000 votos

En las elecciones municipales de 2000, la Alianza subió del 32,47% que recibió en los comicios de 1996, al 41,16%. También aumentó el número de alcaldes, de 136 a 164, incluyendo los de importantes comunas como Santiago, que comprende una parte de la capital, en que se impuso ampliamente Lavín, con el 61%, derrotando a la candidata de la Concertación, la esposa del ex presidente Frei, que logró un débil 29,2%. También ganó la ciudad de Concepción, la tercera en número de habitantes, y en varias comunas populares de la región metropolitana. Más de la mitad de los chilenos viven en municipios gobernados por la oposición. Esto pone a la Alianza en una buena posición de cara a las elecciones, pues el buen desempeño en el cargo les da amplias posibilidades de ser reelegidos.

El crecimiento de la oposición se ha apoyado en el fortalecimiento de la UDI, conseguido con una política de competencia con RN y de confrontación con la Concertación, especialmente el PDC. El presidente del partido, el diputado Pablo Longueira (1998-2004), empleó un estilo de enfrentamiento personal con el presidente de RN, el ex senador y exitoso hombre de negocios Sebastián Piñera, bloqueando su candidatura a senador por Valparaíso en 2001 con el apoyo del comandante en jefe de la Armada, que dejó la institución para ser candidato. Piñera renunció a su candidatura y la UDI aseguró la elección del alto oficial de la Marina, exigida por ésta para abandonar la institución, persuadiendo a RN para no presentar un candidato en ese distrito y retribuyendo esta decisión con una medida similar en otro distrito senatorial a favor de un candidato de RN.

En las elecciones de 2001, la UDI subió 4 puntos, obteniendo el 25,2% de los votos, que le permitió elegir 31 diputados, casi el doble de los 17 que consiguió en 2001 y convirtiéndose en el principal partido de Chile. Sin embargo, el crecimiento de la UDI no fue acompañado de una consolidación de sus dirigentes. En octubre de 2003, su directiva reaccionó con inusitada violencia contra una diputada de RN y vicepresidente del partido por unas declaraciones que fueron unánimemente consideradas como imprudentes y que afectaron a dos senadores de aquella. La directiva de la UDI mantuvo durante meses una disputa personal con ella y con la directiva de RN, que obligó en marzo de este año a Lavín a buscar una solución, pidiendo a los presidentes de UDI y RN que no fueran a la reelección. La UDI eligió como presidente al senador Jovino Novoa, uno de los fundadores del Movimiento Gremial, que ya lo había sido entre 1992 y 1998, y RN designó a Sergio Díez, un antiguo político conservador, que fue diputado antes del golpe de estado de 1973 y senador en 1989. Las relaciones entre ambos partidos han vuelto a la normalidad y hay un clima de competencia controlada entre sus candidatos a concejales.

Estas elecciones tienen una gran importancia porque se realizan un año antes de las elecciones presidenciales de diciembre de 2005 y han sido consideradas como unas primarias. El presidente Ricardo Lagos ha llamado a los chilenos a apoyar a los candidatos de la Concertación, porque un eventual triunfo de la oposición será considerado como una derrota de su gobierno. Los ministros han participado en actos electorales durante los fines de semana apoyando a los candidatos de la Concertación, destacando el entusiasmo provocado por la ministra de Relaciones Exteriores, Soledad Alvear (PDC), y la de Defensa, Michelle Bachelet (PS), mostrando una gran capacidad de convocar a los partidarios de la Concertación. Esto fue criticado por la oposición, que las acusó de no cumplir sus tareas ministeriales, lo que llevó al presidente Lagos el 29 de septiembre a hacer un cambio de gabinete para permitirles abandonar el gobierno y dedicarse a apoyar la campaña municipal.

Estas elecciones son muy determinantes para el PDC, que ha impulsado un proceso de recuperación política desde las elecciones parlamentarias de 2001 cuando perdió 4 puntos respecto de las realizadas en 1997, recibiendo un18,9%, y dejó de ser el principal partido de Chile, a diferencia de lo ocurrido desde 1963. Un buen resultado electoral le permitiría tener mejores posibilidades de que una personalidad de sus filas fuera el candidato común de la Concertación en las próximas presidenciales. La recuperación del PDC es conveniente para la Concertación, porque puede reconquistar una parte de los votos que perdió hacia la oposición.

Para obtener un mejor resultado electoral, el PDC negoció con los demás partidos de la Concertación llevar un mayor número de candidatos a concejales y los ha presentado en todas las comunas. Cedió al PPD, que había nominado al ex diputado capitalino y ex presidente de la cámara de diputados, Jorge Schaulsohn, el emblemático municipio de Santiago, a pesar de que tenía un muy buen candidato, el intendente de la región metropolitana, Marcelo Trivelli. El PPD apostó ganar la alcaldía de Santiago para fortalecerse de cara a las negociaciones para la designación del candidato presidencial de la Concertación.

La Concertación todavía no se pone de acuerdo en el candidato común, que tiene posibilidades de imponerse en las elecciones de 2005 porque el gobierno ha sido exitoso, los indicadores económicos son muy favorables, con un crecimiento esperado para este año del 5% y para el próximo del 5,5%, y las relaciones entre los partidos son buenas. El PDC enfrenta una compleja situación, porque tiene tres precandidatos: el ex presidente Frei, el senador Adolfo Zaldívar (presidente de la colectividad) y Soledad Alvear. Zaldívar tiene escaso apoyo en la opinión pública, aunque tiene esperanzas de ser nominado si el PDC alcanza una alta votación el 31 de octubre. Frei no ha conseguido convertirse en una alternativa presidencial real. Su gobierno terminó complicado con la detención del general Pinochet en Londres y con los esfuerzos de su gobierno para conseguir su regreso a Chile, que irritó a sectores de la izquierda. El desempeño económico fue detenido por la crisis asiática, que golpeó a la economía, dependiente de las exportaciones. Después de dejar la presidencia, asumió como senador vitalicio sin atender el trabajo legislativo y en el último tiempo opinó sobre temas puntuales y controvertidos, mostrando sus puntos de vista impopulares al electorado de la Concertación. Por último, no cuidó las relaciones con el PDC, del cual fue presidente para alcanzar su nominación como candidato presidencial en 1993.

Alvear aparece con más fuerza en la opinión pública y entre los votantes del PDC. Tiene una larga experiencia de gobierno, pues ha estado en el gabinete desde 1990, correspondiéndole organizar el Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM) con Patricio Aylwin, siendo su primera directora nacional, y ocupó el ministerio de Justicia con Frei, desde donde impulsó una profunda reforma procesal penal, la transformación judicial más ambiciosa hecha en América Latina. Su prestigio la llevó a ser designada jefa de la campaña de Lagos para la sorpresiva segunda vuelta. Su esposo es el ex diputado Gutenberg Martínez, un experimentado político del PDC, que fue secretario general y presidente de la colectividad y presidente de la ODCA.

El PS tiene como candidata a la ex ministra de Defensa, Michelle Bachelet, y el PPD al senador Fernando Flores, que no ha conseguido visibilidad ante la opinión pública. Bachelet está mejor situada en las encuestas. Fue ministra de Salud en los dos primeros años del gobierno de Lagos, en el de Frei fue asesora del ministro de Defensa y ocupó funciones en el ministerio de Salud durante el de Aylwin. Logró destacar con ocasión de los 30 años del golpe militar, pues es hija de un general de la Fuerza Aérea que ocupó un cargo de gobierno en la administración del presidente Allende y que murió como consecuencia de las torturas después del golpe militar.

No será fácil la designación del candidato común de la Concertación. La fórmula mencionada por algunos dirigentes del PS frente a la popularidad de Bachelet, las primarias –cerradas a los militantes de los partidos o abiertas a los votantes– es peligrosa, porque puede dejar heridas en la competencia entre el PS/PPD y el PDC, como en 1999. En esa ocasión, el PDC, en una campaña dirigida por el actual presidente del partido, impulsó una estrategia confrontacional contra Lagos, que no le dio votos a su candidato, Andrés Zaldívar, y tuvo el efecto no buscado de producir la fuga de un considerable número de votantes hacia la derecha, que le dieron un inesperado impulso a Lavín. Si los partidos no encuentran una fórmula adecuada para definir la candidatura de la Concertación, el presidente Lagos tendrá una voz determinante para lograr una solución satisfactoria. En ello hay que considerar el liderazgo del presidente, quien goza de una excepcional aprobación de la ciudadanía, alcanzando un 57% en la encuesta de julio. Esa es una situación diametralmente diferente a la que tuvo su antecesor, que cayó fuertemente del 67% al 47% al final de su mandato, por los motivos ya señalados. Como afirmó Richard Neustadt, el presidente toma unos dos años en aprender el oficio y ello ha ocurrido con Lagos, que ha definido con mayor precisión sus prioridades y estilo de liderazgo. El presidente Mesa de Bolivia, con su demanda de salida al mar en los foros internacionales, le ha permitido mostrarse como un Jefe de Estado decidido e inteligente, especialmente ante el electorado opositor, muy sensible a los temas del nacionalismo.

Este enorme apoyo popular confiere a Lagos un mayor poder para lograr un triunfo de la Concertación el 31 de octubre y en las presidenciales de 2005. Una alternancia del gobierno ha sido considerada por ésta como un retroceso en el desarrollo político del país, porque las colectividades de derecha representan a los partidarios del antiguo régimen. Chile sigue estando dividido por el pasado. No existe un partido como la UCD de España, que integró a personalidades del régimen autoritario con dirigentes de la oposición. De ahí que el riesgo de una victoria de la oposición sea considerada como un dramático retroceso en el desarrollo político de Chile.

El presidente no es débil en el último año de su mandato como aseguran algunos analistas a la luz del caso norteamericano. Por el contrario, tiene más poder que antes si conduce un gobierno exitoso, pues puede definir la elección presidencial impulsando una agenda favorable al abanderado concertacionista. Los textos de ciencia política deberán tomar nota de esta realidad, así como también los analistas de la política chilena.

Conclusiones: Estas elecciones municipales se caracterizan por combinar los intereses locales y los objetivos representados por la próxima elección presidencial, aunque sin producir una “presidencialización” de los comicios, porque los alcaldes que van a la reelección se han cuidado de impulsar una campaña que privilegia el desempeño de sus gestiones. La decisión del presidente Lagos de apoyar a los candidatos de la Concertación se explica por su importancia de cara a las presidenciales de 2005 y tiene interés, compartido por los dirigentes de los partidos, de favorecer el triunfo de la actual coalición gobernante. El escenario más probable de las elecciones locales es un triunfo de la Concertación en las de concejales y un resultado incierto en las de alcalde por la dificultad de predecir el impacto del apoyo presidencial en los candidatos de la coalición de gobierno.

Cuadro 1. Resultados de las elecciones parlamentarias, votos de Diputados, 1989-2001

 1989199319972001
PDC26.627.12318.9
PPD11.511.812.912.7
PS9.112.511.910
PRSD3.93.03.14.1
RN19.517.517.613.8
UDI14.515.017.225.1
Indepen. Derecha (2)0.20.71.15.3
UCC (3)3.21.2
Verdes (4)0.2
Humanistas0.81.012.91.1
PC (5)5.35.06.95.2
Otros (6)7.11.51.63.7

Fuente: Calculado sobre los datos del Registro Electoral.

Carlos Huneeus
Director de CERC