Evolución reciente del terrorismo en el Magreb

Mapa de la región. Fuente: Google Maps

Tema

El número de atentados terroristas en el Magreb, 47 veces mayor cuatro años después de iniciarse las revueltas antigubernamentales en Túnez y Libia, es improbable que decrezca a corto plazo1.

Resumen

El número de atentados terroristas en el Magreb se ha incrementado extraordinariamente en los últimos años. Es improbable que su frecuencia actual se reduzca a corto plazo. Su principal escenario ya no es Argelia sino Libia. Se trata sobre todo de actos de terrorismo perpetrados por organizaciones yihadistas relacionadas con al-Qaeda así como, desde 2014, seguidores del denominado Estado Islámico (EI). Sus modalidades son típicas del terrorismo y sus blancos son tanto gubernamentales como civiles. En conjunto se trata de un fenómeno terrorista de alta y creciente frecuencia pero baja letalidad relativa, si bien todos los años se han registrado atentados con numerosas víctimas mortales. En 2011 los atentados ocurridos en los países del Magreb suponían el 0,33% de los ocurridos en todo el mundo; en 2014, el 4,7% de los mismos.

Análisis

“(…) el principal escenario del terrorismo en el Magreb se ha trasladado, de manera cada vez más acusada, de Argelia a Libia.

A lo largo de 2015, el Magreb ha sido escenario de importantes actos de terrorismo. Entre ellos destacan los dos atentados consecutivos que ocasionaron la muerte, el 18 de julio, a 14 soldados argelinos en la prefectura de Ain Defla, al suroeste de Argel. También a los que terminaron con la vida de 18 personas en torno al Museo del Bardo, en la capital de Túnez, el 18 de marzo, así como, el 26 de junio, con las de otras 38 en la localidad turística de Sousa. Asimismo, la decapitación, conocida en febrero, de 21 cristianos egipcios en algún lugar de la costa de Libia y, en este mismo país, los atentados suicidas que el 25 de marzo produjeron no menos de 17 muertos en Bengasi.

Dichos actos de terrorismo no son sino la expresión más reciente de un fenómeno cuya tendencia al alza es manifiesta en el conjunto de la región norteafricana desde 2011, cuando se iniciaron las revueltas antigubernamentales, de impacto político bien distinto, en Túnez y Libia. Revueltas que, por otra parte, no se extendieron a Marruecos y Argelia. Este análisis, basado en datos elaborados a partir de la información contenida en la Global Terrorism Database (GTD) del National Consortium for the Study of Terrroism and Responses to Terrorism (START), en la Universidad de Maryland, explora la evolución del terrorismo en el Magreb entre 2011 y 2014 con especial atención a su incidencia según países, a las modalidades adoptadas por dicha violencia, a los blancos preferentes de la misma y a las víctimas mortales ocasionadas.

Cambios en el escenario del terrorismo

Entre 2011 y 2014 se contabilizaron 1.105 actos de terrorismo en los países el Magreb (Tabla 1). Mientras que en 2011 apenas fueron perpetrados 15, en 2012 se sextuplicaron respecto al año precedente y fueron 90, cifra que a su vez se triplicó en 2013, llegando a los 302, para bastante más que duplicarse en 2014 con un total contabilizado de 698 atentados terroristas. Aunque el factor por el que la frecuencia de atentados terroristas se ha venido multiplicando de un año para otro sea decreciente, su incremento en la ribera sur del Mediterráneo Occidental es extraordinario y no tiene precedentes. En 2014 el número de actos de terrorismo fue casi 47 veces mayor que el registrado en 2011.

tabla1 atentados magreb 2011 2014

Ahora bien, esta inusitada y creciente actividad terrorista no ha afectado por igual a los cuatros países tradicionalmente considerados dentro del Magreb. En conjunto, prácticamente nueve de cada 10 atentados ocurridos en dicho ámbito desde 2011 hasta 2014 tuvieron lugar en Libia. En 2014, año en que se ejecutó el mayor número de atentados jamás antes contabilizados en la región, hasta un 95,3% de ellos ocurrieron en territorio libio. Tres años antes, en 2011, aun cuando en toda la región se cometieron únicamente 15, Argelia acaparaba un 66,7% de esos incidentes. Así pues, el principal escenario del terrorismo en el Magreb se ha trasladado, de manera cada vez más acusada, de Argelia a Libia.

Ello no significa que el terrorismo haya dejado de incidir significativamente en Argelia, si bien se observa una disminución en su frecuencia, que ha pasado de 39 atentados en 2012 a 12 en 2014, año este último en que apenas supusieron el 1,7% de cuantos se contabilizaron en el conjunto del Magreb. En un sentido inverso, la actividad terrorista se ha incrementado considerablemente en Túnez a lo largo de los últimos años, ya que de los dos atentados ocurridos en 2011 en dicho país y el único incidente registrado en 2012 pasaron a llevarse a cabo no menos de 25 en 2013 y 21 en 2014. En estos últimos dos años, los actos de terrorismo cometidos en suelo tunecino se multiplicaron por 15 respecto al bienio anterior.

En suma, mientras que en Libia se observa un extraordinario auge de los actos de terrorismo, sobre todo a partir de 2012, en Túnez han crecido de manera considerable desde 2013 y en Argelia parece haberse contenido, en particular desde este mismo año, su por lo demás todavía notable frecuencia. Marruecos sobresale entre los cuatro países del Magreb objeto de este análisis por la ausencia de atentados tras el ocurrido en Marrakesh el 28 de abril de 2011, cuando el estallido de una bomba colocada en un conocido café de la plaza Jemaa el Fnaa ocasionó la muerte a 17 personas (aunque algunas fuentes cifran en 16 el número de fallecidos), en su mayoría turistas.

Viejos y nuevos actores del terrorismo

“Los atentados que tienen lugar en el Magreb son, fundamental pero no exclusivamente, obra de organizaciones yihadistas relacionadas directa o indirectamente con al-Qaeda así como, desde 2014, de seguidores del autodenominado EI.

Cierto es que la información extraída de fuentes abiertas, como ocurre con la compilada en la Global Terrorism Database GTD, nso permite identificar los grupos u organizaciones responsables de numerosos de los atentados perpetrados en los cuatro países del Magreb a que se refiere este análisis entre 2011 y 2014. Empero, el importante porcentaje de casos en que esa atribución de autoría sí fue posible –en concreto, alrededor de un 20% en Libia, casi el 40% del total en Argelia y en torno a un 50% en Túnez– permite desarrollar algunas generalizaciones acerca de los actores individuales o colectivos que se encuentran detrás de los actos de terrorismo en esos países y de la orientación ideológica o los fines con que se practica dicha violencia.

En Argelia es evidente que los atentados perpetrados entre 2011 y 2014 han correspondido a un terrorismo de orientación yihadista practicado sobre todo por al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), con base precisamente en dicho país, pero también por el Movimiento para la Unicidad y la Yihad en África Occidental (MUYAO) y las organizaciones Los Que Firman con Sangre –que en 2013 se unieron en una nueva entidad, al Morabitún– y Jund al-Khilafa. En Túnez se confirma igualmente la asociación entre los atentados que tuvieron lugar durante aquel mismo período de tiempo y el terrorismo yihadista llevado a cabo principal pero no exclusivamente tanto por la organización Ansar al-Sharia en dicho país como por individuos o células relacionadas con la ya aludida AQMI.

Algo diferente es la situación en Libia, donde una gran mayoría de los atentados respecto a cuya autoría se pudo recabar algún tipo de información fueron ejecutados con una orientación islamista o más concretamente yihadista, especialmente por parte de la organización Ansar al-Sharia activa en ese país. Pero otras organizaciones armadas y milicias, de cuantas pugnan por el poder en el seno de un territorio carente de autoridad estatal efectiva que imponga su monopolio legítimo de la fuerza sobre el mismo, incluidas algunas de carácter local y otras inspiradas en el régimen del derrocado Muammar el Ghadaffi o incluso adscritas a las fuerzas del supuesto general Khalifa Haftar, vienen recurriendo a la táctica del terrorismo como parte de sus respectivos repertorios de violencia.

A todo ello es preciso añadir, en relación con algunos de los episodios detallados al inicio de este análisis, que la configuración en junio de 2014 de la organización autodenominada Estado Islámico (EI) como matriz del yihadismo global alternativa a al-Qaeda, aunque emanada de la rama iraquí de ésta última, ha incidido sobre el fragmentado mapa de los actores del terrorismo en el Magreb. En Argelia, seguidores del EI referidos a sí mismos como Jund al Khilafa –Soldados del Califato, entidad ya aludida que se escindió de AQMI– asesinaron y decapitaron a un turista francés en septiembre de ese mismo año. Pero es en Libia donde, a partir del establecimiento de una colonia en Derna al mes siguiente, desde la cual se ha extendido a otras localidades como Bengasi, el EI ha encontrado condiciones más favorables para desarrollar actividades terroristas en el Magreb.

Modalidades principales del terrorismo

Entre 2011 y 2014, más de cuatro de cada 10 actos de terrorismo registrados en los países del Magreb –concretamente un 44,9% del total, si bien con variaciones dependiendo del año– fueron perpetrados mediante el uso de bombas y artefactos explosivos (Tabla 2). Tres de cada 10 atentados se ejecutaron mediante otro tipo de armas letales, utilizadas ya en asaltos genéricos contra seres humanos o de asesinatos individuales específicos, categorías que corresponden, respectivamente, al 26,1% y 8,1% del total de atentados. Se trata, en cualquier caso, de modalidades de actuación típicas de un repertorio de terrorismo. Como también corresponden a dicha táctica los secuestros y la toma de rehenes, que desde 2011 hasta 2014 constituyeron un 13,6% del total de atentados contabilizados en la región.

tabla2 atentado magreb 2011 2014 modalidadesa

A menudo se considera a los atentados suicidas una práctica característica del terrorismo yihadista, pero apenas han sido 26 los cometidos en el conjunto del Magreb desde 2011 hasta 2014, cifra que no supera el 1,8% del monto total de actos terroristas perpetrados esos cuatro años en la región. En términos absolutos, sin embargo, es más que reseñable el número de atentados suicidas cometidos en Libia a lo largo de 2014, exactamente 13, siempre según la Global Terrorism Database de START, lo que equivale a más de la mitad del total de episodios de terrorismo suicida cometidos en el Magreb durante aquellos cuatro años. Ahora bien, ello es un reflejo del extraordinario auge reciente del terrorismo en aquel país, pues no suponen sino el 2,0% del total de atentados ocurridos en el mismo durante 2014.

Los blancos de la violencia terrorista

Algo más de la mitad de los blancos que fueron objeto de atentado terrorista en el Magreb entre 2011 y 2014 –en concreto, el 54,0%– tenían carácter gubernamental (Tabla 3). En el 29,2% de los incidentes registrados se trataba de blancos militares, en un 12,3% de blancos policiales y en el restante 13,0% de otro tipo de blancos. Inmediatamente después del porcentaje que suman esos tres blancos gubernamentales se encuentran ciudadanos y propiedades privadas, tipo de blanco contra el que los actores del terrorismo en dicha región norteafricana lo han venido dirigiendo en el 14,3% de los casos. Este dato, unido a los correspondientes a negocios y actividades comerciales, figuras de significación religiosa, prensa y periodistas, instituciones educativas, organizaciones no gubernamentales y turistas, sitúa en no menos del 33% el porcentaje de blancos definidos en un sentido estricto como civiles.

tabla3 atentado magreb 2011 2014 blancosb

Si al porcentaje de atentados perpetrados contra blancos definidos como civiles en un sentido estricto se suma el referido a blancos gubernamentales distintos a los de índole militar o policiales, añadiendo asimismo los de carácter diplomático, prácticamente la mitad del total de los blancos del terrorismo en el Magreb pueden ser considerados civiles. Este recuento no incorpora las organizaciones políticas violentas, incluyendo entre ellas a entidades terroristas rivales o milicias armadas no gubernamentales, que alcanzan, con el 5,5%, un porcentaje significativo respecto al total de los blancos de dicha violencia terrorista registrados en la ribera sur del Mediterráneo Occidental entre 2011 y 2014.

Las víctimas de la violencia terrorista

El número de víctimas mortales ocasionadas por el terrorismo en los países del Magreb entre 2011 y 2014 se estima en 1.229, siempre según la información que ofrece la Global Terrorism Database (GTD) de START (Tabla 4). En conjunto se trata, pues, de un fenómeno terrorista de alta y creciente frecuencia pero –puesto que la ratio de muertos por atentado es de 1,1– de baja letalidad relativa. Libia acumula casi ocho de cada 10 de los muertos por actos de terrorismo en la región. En ese país se produjeron en 2012 el 52,4% de las víctimas mortales de la violencia terrorista en este último ámbito, porcentaje que subió al 64,5% en 2013 para situarse en un 89,6% en 2014. Al contrario, los porcentajes de víctimas mortales correspondientes a Argelia son paulatinamente decrecientes, aunque el total para ese período de tiempo en su conjunto –un 15,5%– siga siendo considerable.

tabla4 muertes atentados magreb 2011 2014

Significativo, por su parte, es el porcentaje de víctimas mortales que los atentados terroristas perpetrados en el conjunto del Magreb han ocasionado en Túnez –un 5,9%–, en tanto que el dato para Marruecos –un 1,4%– queda bien por debajo. En este país se da la circunstancia de que las 17 muertes registradas se produjeron como resultado de un único atentado, el ya aludido de Marrakech en 2011. Al margen de este caso, las tasas de letalidad han oscilado entre los 0,9 muertos por atentado en Libia y los 2,3 en Argelia, donde tuvo lugar en 2013 el asalto a una planta procesadora de gas en In Amenas, como resultado de la cual perecieron al menos 40 trabajadores de la misma. Esa ratio sólo es mayor en relación con los actos de terrorismo suicidas perpetrados en Libia en 2013 y 2014, con resultado de una media de cuatro muertos por atentado.

Conclusión

En el conjunto del Magreb en 2014 hubo 47 veces más actos de terrorismo que en 2011. La frecuencia de los atentados en la región se incrementó año tras año y es improbable que remita a corto plazo en Argelia y Túnez, a la luz de los ocurridos a lo largo de los primeros seis meses de 2015, aunque cabe que a final de año su número sea inferior en Libia, debido en buena medida a que durante ese primer semestre se desarrolló en el país un proceso de diálogo político auspiciado por Naciones Unidas. De cualquier modo, cuando se iniciaron las revueltas antigubernamentales que sólo desde una visión voluntarista y disociada de la realidad pudieron calificarse como “Primavera Árabe”, el número de atentados terroristas en el Magreb suponía el 0,33% de los cometidos en todo el mundo. Cuatro años después, el 4,7%.

Los atentados que tienen lugar en el Magreb son, fundamental pero no exclusivamente, obra de organizaciones yihadistas relacionadas directa o indirectamente con al-Qaeda así como, desde 2014, de seguidores del autodenominado EI, que ha encontrado en Libia condiciones especialmente favorables para desarrollar actividades terroristas dentro de dicho país y en otros colindantes, como Túnez. Se trata, asimismo, de una violencia cuyas modalidades son las típicas de un repertorio de terrorismo y cuyos blancos son gubernamentales al igual que civiles. Es, además, un fenómeno terrorista de alta y creciente frecuencia pero de baja letalidad relativa, si bien todos los años se han registrado en la región atentados con un elevado número de víctimas mortales.

Mientras que en Libia se observa un extraordinario auge de dicha violencia terrorista, sobre todo a partir de 2012, su frecuencia se ha contenido en Argelia desde 2013, año a partir del cual crece considerablemente en Túnez. Marruecos destaca, en sentido contrario, por la ausencia de atentados con posterioridad a 2011. Estas grandes variaciones obedecen ante todo a los muy diferentes contextos de seguridad existentes en esos cuatro países. Aunque son condiciones que podrían alterarse en función de factores tales como, por ejemplo, una reorientación de sector islamista en el caso marroquí, un deterioro de la situación económica en el argelino, el agravamiento de la cuestión social en el tunecino o la implementación de pactos políticos en el libio.

Fernando Reinares
Investigador principal de Terrorismo Internacional del Real Instituto Elcano y actualmente profesor visitante en la American University, Washington | @F_Reinares


1 El autor agradece a Chistopher Wall su ayuda en la confección de las tablas incluidas en este ARI.