España en el mundo: análisis en base al Índice Elcano de Presencia Global 2016

Detalle del gráfico de la distribución internacional de la presencia global de España en 2016.

Ver también versión en inglés: Spain in the world: an analysis of the Elcano Global Presence Index 2016

Tema

España mantiene la 12ª posición en el Índice Elcano de Presencia Global, aunque pierda cuota de presencia global en todas sus dimensiones (al igual que otros países de su entorno).

Resumen

Al igual que el año pasado, con datos de 2016 y con un valor índice de 204,1 puntos, España conserva la 12ª posición en la clasificación de los 100 países para los que se calcula el Índice Elcano de Presencia Global. Por dimensiones, su fortaleza sigue estando en la dimensión blanda (11ª posición), además de la económica (en la que ocupa también la 12ª posición). En el plano militar, el papel internacional de España es más pasivo (17ª posición).

Internamente, esta presencia global se construye desde todas las comunidades y ciudades autónomas, aunque con un mayor protagonismo de las de mayor tamaño económico y/o demográfico (Madrid, Cataluña y Andalucía).

En este ARI calculamos, por primera vez, la distribución geográfica de la presencia global de España por destinos, con la intención de contribuir a una imagen más precisa de la acción internacional española que pueda informar la toma de decisiones en materia de política exterior. Llaman la atención la fuerte concentración de dicha presencia en Europa (que absorbe más del 60%), y, dentro de ésta, del Reino Unido (13,5%), la relativamente escasa importancia de América Latina (la región al completo recibe la misma proporción de presencia española que el Reino Unido) o el carácter fundamentalmente blando (sin apenas presencia de variables económicas) en la región de Asia-Pacífico.

Análisis

España se mantiene en la 12ª posición, pero pierde cuota mundial de presencia

Con un valor índice de 204,1 en 2016, España se mantiene en la 12ª posición de los 100 países para los que se calcula el Índice Elcano de Presencia Global. Como se ha detallado en análisis anteriores, España aumenta considerablemente, respecto de otros países, su presencia global en el período 1990-2016 para el que se calcula el Índice, debido a que éste coincide con un momento de inserción rápida del país en la economía y el sistema político internacional; produciéndose al inicio de este período, por ejemplo, la adhesión a la OTAN o a la UE.1

ari85 2017 fig 1

La nueva metodología aplicada al cálculo del Índice2 sigue reflejando las mismas características de proyección exterior del país que hemos recogido en trabajos anteriores. La acción exterior de España ha tendido a “economizarse”, lo que sitúa al país, en la actualidad, en el puesto 12º del ranking de la dimensión económica de presencia, el mismo que ocupa en el de presencia global. Respecto de esta 12ª posición, España cae a la 17ª si nos ceñimos a la presencia militar, pero sube a la 11ª para la dimensión blanda.

Se puede observar que, en cierta medida, la proyección exterior de España tras la crisis recupera modalidades de presencia más propias de los años 90 que de los años previos a la Gran Recesión. Por ejemplo, la contribución de la variable de turismo, que explicaba un 7,8% de la presencia global de España en 1990, se sitúa en 2016 en el 5%, subiendo 1,7 puntos porcentuales desde 2010. Esta evolución en forma de “U” también se observa en la contribución de los bienes primarios (6,9% en 1990, 5,8% en 2010 y 7,7% en 2016). Reflejando el mismo fenómeno, la cooperación al desarrollo parte de un 1,8% de la presencia global de España en 1990 para situarse en un 3,9% en 2010 y caer al 1,2% en 2016; un nivel similar al de los años 80, cuando el país dejaba de ser receptor de ayuda oficial al desarrollo.

No obstante, el comportamiento de otras variables reflejaría que ciertos cambios estructurales en la naturaleza de la proyección exterior del país no se han visto revertidos con los años de crisis. Por ejemplo, la ciencia, que suponía el 2,3% de la presencia total en 1990 aumenta hasta el 4,1% en 2010 y, de nuevo, hasta el 5,9% en 2016. Lo mismo ocurre con la cultura: del 3,3% en 1990 al 4,6% en 2010 y al 6,0% en 2016.

Que algunas variables con gran valor añadido (al menos potencial) se refuercen con el tiempo en la definición de la presencia global de España no significa, no obstante, que la posición española en estos ámbitos se haya visto también reforzada en relación a los demás países. Esto puede observarse a través de las cuotas de presencia global (esto es, la proporción de presencia agregada de los 100 países que proyecta un país de forma global, en alguna de las dimensiones o en variables específicas) (véase la Figura 2). Al igual que la mayor parte de países de su entorno, España se encuentra en una tendencia de pérdida de cuota de presencia global, en el marco de los efectos persistentes de la crisis en Europa y EEUU y de la emergencia constante del Sur global.3 Esta pérdida se manifiesta, aunque con distintas intensidades, en las tres dimensiones: económica (con una pérdida de 1,5 puntos en la variable de inversiones), militar y blanda; mostrando la dimensión blanda una mayor resistencia que las otras dos (a pesar de la abrupta caída de 4 puntos en la variable de cooperación al desarrollo).

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Madrid, Cataluña y Andalucía lideran la presencia global de España

Del mismo modo que la presencia global de España tiene su origen en distintas dimensiones (económica, militar y blanda), también se explica con el comportamiento internacional diferenciado de las comunidades y ciudades autónomas. Existe una fuerte relación entre la contribución de esas comunidades y ciudades a la presencia global y su contribución al PIB agregado.4 Siendo así, no resulta sorprendente que las mayores proporciones de presencia internacional se proyecten desde las comunidades de mayor tamaño económico y/o demográfico, esto es, y por este orden, Madrid, Cataluña y Andalucía, que explican conjuntamente el 58,8% de la presencia global de España.

La Figura 3 también muestra que con la nueva metodología de cálculo del Índice siguen apareciendo comunidades y ciudades autónomas con perfiles más “extravertidos” (cuando la contribución a la presencia global agregada supera su contribución al PIB) o “intravertidos” (cuando se da la relación contraria). Son particularmente extravertidas Cantabria (16ª comunidad en PIB y, sin embargo, 7ª en su aportación a la presencia global), la Comunidad de Madrid y Cataluña. Serían, por el contrario, intravertidas, Castilla La-Mancha (9ª en PIB, 13ª en presencia global), Castilla-León, Valencia y Andalucía.

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No obstante, destacan comunidades cuya contribución a la presencia global de España es muy elevada en indicadores concretos, como es el caso de Baleares y Canarias (con fuertes contribuciones en la variable de turismo, como destacábamos en este mismo análisis hace un año), Andalucía y Valencia en bienes primarios y Murcia en energía. Por su parte, Madrid realiza las mayores aportaciones en servicios, inversiones, equipamiento militar, tropas desplegadas, cultura, tecnología, educación y cooperación al desarrollo.5

En el momento en que se escribe este ARI, las tensiones territoriales internas en España se encuentran en uno de sus niveles más altos de la historia reciente. Por este motivo, amerita destacar la muy importante contribución de Cataluña a la proyección exterior del país, pero también la naturaleza de los principales elementos a través de los cuales Cataluña aporta a la presencia global española. Por dimensiones, si bien Madrid es la comunidad autónoma que más participa en las dimensiones económica y militar (19,45% y 3,59%, respectivamente, en 2016), es Cataluña la comunidad que mayor aportación realiza a la proyección exterior del país en la dimensión blanda (7,49% en 2016). Por variables, este liderazgo se da en distintas variables (manufacturas, migraciones, turismo, ciencia, deportes e información), algunas de las cuales destacábamos más arriba como las que revisten un mayor valor añadido (al menos potencialmente) siendo el caso de las manufacturas o la ciencia.

España es, sobre todo, un país europeo

Para todos los 100 países para los que se calcula el Índice, la metodología empleada permite calcular el volumen de presencia global así como sus principales componentes desde el punto de vista sectorial (cómo se distribuye dicho volumen total por dimensiones y variables). Esto a su vez, permite indicar para cada país, en cada dimensión y variable, su cuota de participación y su puesto en el ranking. Además, para los Estados miembros de la UE, se calcula también esta presencia (con sus contribuciones, cuotas, valor índice y puesto en el ranking), ceñida al espacio de la UE –lo que hemos denominado el Índice Elcano de Presencia Europea–.6 Asimismo, se calcula la presencia global de la UE, en la que también se desagregan las contribuciones por origen geográfico, identificando cuáles son las aportaciones relativas de cada Estado miembro. En el caso de España, hace dos ediciones7 sumamos por primera vez la desagregación de la presencia global por origen geográfico (que hemos repasado, para esta edición, en el epígrafe anterior).

Sin embargo, las distintas metodologías desarrolladas hasta la fecha en el marco de este proyecto no han permitido calcular la desagregación por destino geográfico de la presencia global de los países. Este cálculo aplicado a distintos países o regiones se planteó como un importante reto metodológico que, de superarse, aportaría información de gran utilidad puesto que estos datos permitirían responder a preguntas tales como las siguientes: ¿cuál es la magnitud del cambio de eje de la acción exterior latinoamericana de EEUU hacia China?; y ¿cuál es el ritmo y profundidad del proceso de integración europeo (lo que se reflejaría en la magnitud de la presencia de los Estados miembros hacia Europa y su tasa de crecimiento)? Es sabido que China ha aumentado fuertemente su presencia en el mundo en las últimas décadas, pero ¿en qué lugares en concreto?, ¿cuánta acción exterior china (y de qué tipo) se produce dentro de la región asiática y cuánta en otras regiones del mundo?

Realizar este cálculo requiere, muy resumidamente, “bilateralizar” la presencia global de los países en cada uno de sus componentes (variables y dimensiones),8 lo que posiblemente no es factible para cada uno de los 100 países incluidos en este Índice, dada la necesidad de la existencia de bases de datos que desagreguen esta información de manera bilateral en cada una de las variables que componen el Índice.

No obstante, para este trabajo, sí hemos podido realizar este cálculo para España. Con esta nueva información, puede decirse que obtenemos tanto una imagen fija como una evolución de la proyección exterior con un gran nivel de detalle. Sabemos cuál es la presencia global de España, cómo se conforma sectorialmente, geográficamente, pudiéndose además identificar los perfiles combinados geográficos y sectoriales (qué comunidades contribuyen a qué modalidades de presencia) y ahora, además, podemos saber hacia qué regiones y países se proyecta esa presencia. Con todo ello, queremos contribuir a un mayor conocimiento sobre la acción exterior de España, que pueda informar la política exterior.

Este cálculo arroja una base adicional de 5.757 datos que pormenorizan esta distribución geográfica. Incluye la composición por variables y dimensiones de la presencia de España en cada uno de los 25 países y seis regiones para los que hemos recabado información en tres momentos del tiempo (2005, 2010 y 2016). En este trabajo nos limitamos, pues, a resaltar solamente algunos de los principales resultados.

En lo que se refiere a la distribución regional de la presencia, España se proyecta fundamentalmente hacia Europa (61,1% de la presencia total en 2016), siendo muy menores las proporciones de presencia en América Latina (13,6%) y Norteamérica (8,4%), Magreb y Oriente Medio (7,2%) y Asia-Pacífico (7%). Es marginal la proporción de presencia que se dirige hacia África Sub-Sahariana (2,7%) (véase la Figura 4).

ari85 2017 fig 4

Si bien la importancia relativa de cada región era aproximadamente la misma en 2005, los años posteriores muestran un cambio de tendencia que luego se revertiría durante los años de la crisis. En la segunda mitad de los 2000, Europa acaparó algo menos de presencia (bajando 3,2 puntos porcentuales en 2010), lo que aumentó las proporciones de presencia hacia todas las demás regiones, pero particularmente hacia África Subsahariana (5,6 puntos porcentuales adicionales en 2010). En los primeros años de este decenio, no obstante, esta tendencia se revirtió, volviendo la distribución regional de la presencia global de España un patrón muy similar al de 2005. Esto es, la crisis hace, proporcionalmente, aún más europea la proyección exterior del país.

Como cabía esperar, la naturaleza de la proyección internacional española varía en cada región. Mientras los vínculos con Europa son sobre todo económicos (más del 38% de la presencia económica total en 2016), blandos en mucha menor medida y poco militares (16,8% y 6,2%, respectivamente) –patrón similar al de la presencia en América Latina y del Norte–, con Asia-Pacífico el eje de la proyección exterior está en la dimensión blanda, al igual que con África Subsahariana, donde, además, el protagonismo de la dimensión blanda se comparte con el de la militar. Este eje militar es el que más claramente guía la proyección hacia Magreb y Oriente Medio (véase la Figura 5).

ari85 2017 fig 5

Estos datos también se pueden leer sectorialmente: en todas las dimensiones, el principal foco de presencia se sitúa en Europa. En la dimensión económica también tienen importancia América Latina y del Norte, y en mucha menor medida Asia-Pacífico y Magreb y Oriente Medio. En la dimensión militar, la región más importante para España es Europa; muy por detrás están África y Oriente Medio, mientras que en la dimensión blanda la segunda región más importante, después de Europa, es Asia-Pacífico.

Estas cifras vienen a confirmar ciertas intuiciones, como la importancia de Europa en la proyección exterior de España, así como la importancia relativa de América Latina con respecto al resto de las regiones. No obstante, puede ser llamativa la muy alta concentración en Europa, tanto que absorbe el 60% de la presencia global del país. En este contexto, la importancia relativa de América Latina puede resultar sorprendentemente baja. En esta misma línea, pueden resultar también contra-intuitivos los hechos de que la presencia blanda en Asia-Pacífico sea superior a la que se da en América Latina, o que la presencia económica en Asia-Pacífico sea prácticamente insignificante.

Como es lógico, la desagregación por variables muestra también la importancia de Europa como primer destino de presencia en muchas de ellas. Esto es así, con datos de 2016, en todas las variables económicas, en el equipamiento militar y en todas las variables blandas con excepción de los deportes (donde la mayor proporción de presencia se proyecta en Asia-Pacífico) y en América Latina (puesto que la mayor proporción de flujos de ayuda al desarrollo se dirigen a esta región).

Este sesgo europeo también se pone de manifiesto en la distribución internacional de la presencia global de España. Sus 15 principales destinos son, en 2016, el Reino Unido (13,5% de la presencia, aproximadamente la misma proporción que el conjunto de toda América Latina), Francia (7,5%, en buena medida por el efecto frontera), EEUU (7,3%), Alemania (7,1%), Italia (4,1%), Turquía (4%), Portugal (3,7%), Brasil (2,9%), México (2,8%), China (2,4%), Bélgica (1,8%), Venezuela (1,5%), Chile (1,4%), Marruecos (1,0%) y Canadá (1,0%).
También en este caso podemos encontrar algunos resultados contra-intuitivos. Por ejemplo, la importancia de algunos países latinoamericanos no se correspondería con el grado de atención que reciben por parte de los medios de comunicación nacionales. Éste sería el caso de Venezuela, en el que España proyecta menos presencia global que en Bélgica, o el de Argentina, que con el 0,8% de la presencia global total tendría menos importancia en la proyección internacional de España que Canadá.

Pueden sorprender también los datos para Turquía, casi tan “importante” como Italia para España e incluso más que Portugal. En este caso concreto, los resultados se explican con la fuerte presencia militar, vinculada con la participación en la misión de la OTAN en la frontera turca y el despliegue de los misiles Patriot.

Estas proporciones también han ido variando a lo largo del tiempo. Los cinco países en los que más ha crecido, proporcionalmente, la presencia global de España entre 2005 y 2016 son, precisamente, Turquía (3,4 puntos porcentuales), Venezuela (1,1), China (0,8), EEUU (0,8) y el Reino Unido (0,8). Por su parte, los cinco países en los que España pierde mayor proporción de proyección exterior son Portugal (-1,3 puntos porcentuales), Brasil (-0,9), Francia (-0,8), Alemania (-0,8) y Argentina (-0,2).

Estos resultados son coherentes con “re-europeización” de España tras la crisis debido, como señalamos más arriba, a que la tendencia no es homogénea durante el período 2005-2016. Éste se descompone en una pérdida relativa de importancia de Europa en el primer sub-período (2005-2010) y en una ganancia relativa en el segundo (2010-2016).

Como puede verse en la Figura 7, tras cada subida o bajada de presencia (en términos absolutos) pueden esconderse muy distintas combinaciones por dimensiones. Por ejemplo, en Francia, donde España pierde proyección, se da una pérdida acusada de presencia económica que se compensa parcialmente con un aumento de la dimensión blanda.

Conclusión

Tras un rápido aumento que se inicia en los años 90 (y con un perfil propio de una economía emergente y/o de un país europeo periférico), la presencia global de España aumenta fuertemente hasta el estallido de la crisis, lo que provoca una reducción de unos 50 puntos durante el período 2010-2016. Esta pérdida es más que proporcional en la esfera económica (a pesar del crecimiento de las exportaciones) y logra compensarse, aunque sólo parcialmente, con la dimensión blanda.

La presencia global de España se construye principalmente desde Madrid, Cataluña y Andalucía (en línea con la contribución relativa de cada una de estas comunidades al PIB). Destaca la aportación de Cataluña a la proyección exterior blanda de España. También son relevantes las contribuciones al turismo de Canarias y las Islas Baleares o a los bienes primarios por parte de Andalucía y Murcia.

En cuanto a su destino, la proyección de España es fundamentalmente europea. Así lo era antes del estallido de la crisis (a pesar de una cierta diversificación hacia otras regiones en los años previos) y así lo es después, incluso en mayor proporción (a pesar de un descenso en términos absolutos). Los datos de esta distribución geográfica también arrojan algunas sorpresas: la proyección hacia América Latina es posiblemente menor de lo que cabía imaginar (toda la región absorbe la misma proyección que el Reino Unido, individualmente), Turquía es uno de los principales países destinatarios (lo que se debe a la dimensión militar) y hacia Asia-Pacífico se proyectan variables blandas, no económicas. De hecho, esta última es la única región en la que España aumenta presencia global tras la crisis en valores absolutos y esto se debe precisamente a la dimensión blanda.

La información que distribuye geográficamente la presencia global de España permite tener una idea de cómo y dónde se proyecta el país fuera de sus fronteras. Con ello, se pretende ofrecer un insumo más a un diseño informado de la política exterior, de forma que ésta sirva bien para preservar esta proyección (en lo geográfico o en lo sectorial), o bien para moldearla.

Nota metodológica

Para calcular el destino de la presencia global de España mantenemos la estructura y la relación de indicadores del Índice de Presencia Global,9 recogidos en el anexo metodológico del Informe de Presencia Global 2016, pero obteniendo los datos bilaterales país-país.

En la medida de lo posible hemos intentado recurrir a las mismas fuentes de datos que las utilizadas en el cálculo general del Índice, recurriendo a fuentes alternativas cuando era necesario (principalmente a fuentes nacionales, todas ellas especificadas en la Figura 8). En algunos casos, la desagregación bilateral de las variables incluidas en la metodología original del Índice Elcano de Presencia Global presentaba retos metodológicos, que han obligado a recurrir a variables alternativas que permitiesen una aproximación a esa información bilateral.

Los indicadores de la dimensión económica pudieron ser desagregados por destino con relativa facilidad, obteniendo las exportaciones bilaterales de España a cada destino, tanto de cada uno de los tipos de mercancías como de servicios. También fue el caso del stock de inversión en el exterior, que fue desagregado por destinos a partir de fuentes nacionales.

Los datos de presencia militar fueron desagregados a partir de información facilitada por el Ministerio de Defensa, y particularmente el destino geográfico de las tropas españolas desplegadas en el exterior. Para la desagregación del indicador de equipamiento militar se identificaron aquellas misiones que hacen uso efectivo de equipamiento en sus despliegues, considerando un uso de equipamiento proporcional al número de tropas desplegadas. De este modo, en misiones aeronavales se computa presencia tanto de tropas como de equipamiento, mientras que en misiones de entrenamiento u observación no se reflejan medios y despliegue del tipo de equipamiento incluido en la metodología. Agradecemos la ayuda prestada por Félix Arteaga, investigador principal del Real Instituto Elcano, en esta labor.

En el caso de la dimensión blanda, algunas variables pudieron ser “bilateralizadas” recurriendo a fuentes alternativas (como migraciones, turismo, cultura, tecnología o cooperación al desarrollo), pero otras presentaban también retos conceptuales o metodológicos.

Es el caso de deportes, medida en la metodología original del Índice a partir de los puntos FIFA de la selección absoluta de fútbol y el número de medallas olímpicas, para cuya desagregación por destino se ha recurrido a datos de audiencia televisiva. En el primer caso, hemos tomado la audiencia por países de la edición de la Copa Mundial de Fútbol, a partir de los informes de audiencia ofrecidos por la FIFA para cada edición. Sin embargo, no hemos podido obtener esta información para el caso de los Juegos Olímpicos, por lo que ha sido necesario recurrir a una medición alternativa. En concreto, hemos obtenido la información sobre el número de hogares con televisiones en cada país, utilizándola como medida aproximada del potencial de audiencia de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos.

La desagregación geográfica del indicador de información también ha presentado retos por el modo en que está conceptualizado en la metodología original del Índice, medido a partir del número de menciones en noticias de las principales agencias (Associated Press, Reuters, AFP, DPA, ITAR-TASS, EFE, ANSA, Xinhua) y el ancho de banda de Internet en cada país. Para la parte relativa a menciones en prensa se ha recurrido a la misma base de datos (Factiva) pero obteniendo el número de noticias en estas principales agencias relacionadas con España en cada país y región del mundo, considerando el total de idiomas hablados en cada uno de ellos. Para la parte del indicador relativa a Internet, dada la imposibilidad de desagregación geográfica de la variable incluida en la metodología original, se ha recurrido como variable alternativa al número de hogares con acceso a Internet en cada país del mundo, a partir de la información facilitada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

Por último, el indicador de ciencia es medido en la metodología original del Índice a partir del número de publicaciones científicas según la Web of Science de Thomson Reuters. Para la desagregación por destinos geográficos de la presencia científica de España se han tomado en consideración aquellos artículos co-publicados por un autor español y otro autor según su país de origen, a partir de la información facilitada por la Web of Science Core Collection de Clarivate Analytics. Agradecemos la colaboración de Sebastien Vellay para la obtención de esta información.

En el caso de las comunidades autónomas, los datos que se utilizan para determinar su contribución son, en su mayoría, fuentes públicas nacionales, como señala la Figura 9. Muchos de éstos vienen desagregados por comunidades; en cambio, como ocurría en la desagregación bilateral de la presencia de España, existen casos que por su naturaleza no tienen una distribución geográfica clara o se expresan en entidades geográficas distintas a las comunidades autónomas. Estos retos metodológicos se explican en el documento sobre la presencia global de España,10 presentado el año pasado, por lo que remitimos al mismo en caso de querer conocer los detalles y adjuntamos el cuadro de origen de cada una de las fuentes de datos.

(Las figuras 8 y 9 de esta nota metodológica pueden encontrarse en el PDF del documento)

Iliana Olivié
Investigadora principal y coordinadora del Proyecto Índice Elcano de Presencia Global, Real Instituto Elcano
 | @iolivie

Manuel Gracia
Investigador, Real Instituto Elcano
 | @mgraciasn

Mª Dolores Gomariz
Máster de Economía Internacional y Desarrollo (UCM), ayudante de investigación en prácticas en el proyecto Índice Elcano de Presencia Global durante la elaboración de este documento (2017)


1 Iliana Olivié; Manuel Gracia y José Ignacio Díaz (2016), “La presencia global de España”ARI 67/2016, Real Instituto Elcano.

2 Pueden encontrarse los detalles de dicha metodología en Iliana Olivié y Manuel Gracia (2017), Informe Elcano de Presencia Global 2017, Real Instituto Elcano.

3 Iliana Olivié y Manuel Gracia (2016), Informe Elcano de Presencia Global 2016, Real Instituto Elcano.

4 Para más detalles, véase Olivié, Gracia y Díaz (2016), op. cit.

5 Téngase en cuenta que las variables directamente relacionadas con el gasto público pueden mostrar una cierta sobre-representación de Madrid dada la metodología aplicada. Para más detalles, véase Olivié, Gracia y Díaz (2016), op. cit.

6 Todos estos datos están disponibles, en acceso abierto, en nuestras secciones de Explora y Datos de la web del Índice Elcano de Presencia Global.

7 Iliana Olivié, Carola García-Calvo y Manuel Gracia (coords.) (2015), Informe Elcano de Presencia Global 2015, Real Instituto Elcano.

8 Véanse los detalles en la nota metodológica, al final de este ARI.

9 Olivié y Gracia (2017), op. cit.

10 Olivié, Gracia y Díaz (2016), op. cit.