La Unión Europea ante la opción nuclear

Emmanuel Macron, presidente de Francia, y Friedrich Merz, canciller de Alemania, hablan en la llegada a la reunión informal de los miembros del Consejo Europeo en el castillo de Alden Biesen, en Bélgica. En primer plano, ambos representantes, que caminan por el paseo de acceso, rodeado del verde del césped, y, al fondo, una de las fachadas del castillo, que mezcla el color teja con el gris de las piedras, con una entrada en arco, y varias ventanas.
Macron y Merz en la llegada a la reunión informal de los miembros del Consejo Europeo (12/02/2026). Foto: © European Union.

La completa eliminación de las armas nucleares sería, sin duda, una buena noticia para toda la humanidad. Pero, desgraciadamente, estamos muy lejos de ese momento, no sólo porque las nueve potencias nucleares existentes están actualmente empeñadas en los más ambiciosos programas de modernización de sus arsenales, sino también porque hay otros actores que activamente buscan hacerse con ellas. Una dinámica proliferadora que, vista desde la Unión Europea (UE), hace insostenible el mantenimiento de su tradicional postura geoestratégica.

¿Puede ser funcional un sistema de disuasión nuclear europeo con el actual proceso de toma de decisiones comunitario?

Una postura que, por un lado, muestra una aparente voluntad de contribuir a la desaparición de dichas armas, como fieles firmantes del Tratado de No Proliferación (TNP); pero que contrasta de inmediato con el hecho de que ninguno de los Veintisiete haya dado el paso de firmar el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares (TPAN, en vigor desde el 22 de enero de 2021). Y, por otro, se basa desde hace décadas en la creencia de que Washington garantiza la seguridad de todos ellos con su paraguas nuclear extendido. Una creencia que, afortunadamente, nunca ha sido puesta a prueba, para saber si, llegado el caso, el presidente estadounidense está dispuesto a jugarse Nueva York o Chicago por defender un París o Berlín atacado por misiles nucleares soviéticos o rusos. 

Tanto la propia ambición política de la UE como el entorno geopolítico derivado de la creciente asertividad de Rusia –la potencia nuclear con más cabezas nucleares disponibles– y del debilitamiento del vínculo trasatlántico –con Donald Trump llegando a declarar que “la UE fue creada para joder (sic) a Estados Unidos”– han acelerado el proceso para alcanzar la autonomía estratégica. Un concepto y un objetivo oficializado en la Estrategia Global para la Política Exterior y de Seguridad de la UE, aprobada en octubre de 2016. Asumir plenamente su contenido significaría que la Unión va a dotarse de todos los medios necesarios para defender sus legítimos intereses frente a cualquier posible amenaza, sin tener que depender de otros. Y eso incluye, sin remedio, hacerse con un arsenal nuclear propio como instrumento de último recurso.

Para emprender ese camino sería necesario, en primer lugar, que todos los países miembros estuvieran de acuerdo en desacoplarse de Washington; es decir, renunciar a la cobertura que (al menos teóricamente) les proporciona Estados Unidos (EEUU) con su triada nuclear. Es bien evidente que ni siquiera los que se declaran más europeístas se atreven hoy a ir más allá de plantear que todo lo que hagan en el terreno de la defensa militar sólo pretende “reforzar el pilar europeo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)”. Son sobradamente conscientes de que, aun contando con la voluntad política para sacudirse la dependencia de Washington, se necesitan bastantes años para llegar a ese punto. Pero es que, además, dado que todos los Estados miembros de la UE son firmantes del TNP, están obligados (salvo Francia) a renunciar a las armas nucleares, lo que bloquea radicalmente cualquier proyecto para dotarse de ellas individual o colectivamente.

A la espera de que algún día el mundo se vea libre de esas armas, la única vía realista que les queda a los Veintisiete es volver la vista hacia Francia, único miembro con un arsenal operativo. Ya en su día el presidente Charles de Gaulle estableció, con la ambigüedad propia de la estrategia nuclear, que el arsenal francés estaba destinado a proteger los intereses nacionales, sin definir nunca a cuáles se refería. Y de ese hilo trata de tirar hoy Emmanuel Macron cuando da a entender que la defensa de la UE constituye un interés vital para París. Así parece querer entenderlo también el canciller alemán, Friedrich Merz, al anunciar el arranque de un dialogo estratégico con el gobierno francés en materia nuclear.

De este modo, lo que ayer resultaba tabú, tanto para no molestar a Washington como para no crear problemas internos con las respectivas opiniones públicas en mitad de situaciones de crisis, hoy cobra fuerza, con los países nórdicos, Polonia y Bélgica atreviéndose igualmente a plantear la necesidad de actuar rápidamente en este terreno (obviamente, con Rusia en mente). Aun así, Francia tan sólo cuenta con unas 290 cabezas nucleares que pueden ser lanzadas desde sus cuatro submarinos nucleares y sus aviones Rafale, y aumentarlas (con idea de disuadir a Rusia) contravendría el TNP, dado que Francia también está obligada a reducir su capacidad hasta su eliminación.

¿Cómo va a reaccionar EEUU si esa idea prospera? ¿Puede ser funcional un sistema de disuasión nuclear europeo con el actual proceso de toma de decisiones comunitario? ¿Van a pagar los demás miembros de la UE el esfuerzo presupuestario de un programa cuya llave está exclusivamente en manos francesas? ¿Cabría contar también con las 225 cabezas que posee Londres, sabiendo que la operatividad del arsenal británico sigue dependiendo en buena medida de EEUU? ¿Se la va a jugar París por Tallin o Varsovia? ¿Quién da el primer paso para tratar de convencer a sus propios conciudadanos de que es necesario este esfuerzo a costa de otras políticas públicas? ¿Servirá algo así para disuadir a Moscú, sin el respaldo de Washington? ¿Queremos autonomía estratégica o continuamos subordinados a Trump y los que vengan?

De momento, son muchas más las dudas y preguntas que las certezas. Pero el tiempo apremia.