Comentarios Elcano - Real Instituto Elcano Feeds Elcano Copyright (c), 2002-2018 Fundación Real Instituto Elcano Lotus Web Content Management <![CDATA[ “Máxima presión” en el Estrecho de Ormuz ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/comentario-arteaga-maxima-presion-en-el-estrecho-de-ormuz 2019-06-19T01:03:55Z

El presidente Trump sigue empeñado en una política de acoso total (maximun pressure) para que Irán abandone la senda nuclear, el apoyo a los grupos revolucionarios y su programa de misiles balísticos.

]]>
El presidente Trump sigue empeñado en una política de acoso total (maximun pressure) para que Irán abandone la senda nuclear, el apoyo a los grupos revolucionarios y su programa de misiles balísticos. Suspendió unilateralmente su participación en el Plan de Acción Integral Conjunto de 2015, el acuerdo internacional que paralizó el programa nuclear de Irán, volvió a imponer sanciones económicas contra Irán y amenazó a sus aliados y a terceros con tomar represalias si mantenían relaciones económicas con dicho país. El presidente ha aprovechado su estrategia de acoso para respaldar a los rivales regionales de Irán y cerrar con ellos ventas masivas de armamento, lo que alimenta una espiral armamentista en Oriente Medio. Sin embargo, la política presidencial respecto a Irán no ha conseguido ninguno de sus objetivos a pesar del tiempo transcurrido y, por el contrario, Irán ha empezado a mover sus fichas para aliviar esa máxima presión del presidente de EEUU.

“El Estrecho de Ormuz es la válvula de escape que utiliza Irán para aliviar la presión que se ejerce desde fuera del Golfo”.

El Estrecho de Ormuz es la válvula de escape que utiliza Irán para aliviar la presión que se ejerce desde fuera del Golfo. No pudiendo responder con las mismas armas económicas o militares que sus enemigos, Irán utiliza aquellas que tiene a su alcance. Son respuestas asimétricas dirigidas a elevar el coste militar o político a pagar por el agresor o sus aliados. En las últimas décadas, y cada vez que ha aumentado la presión contra Irán, ya sea para sancionar su apoyo a los grupos terroristas y revolucionarios en Oriente Medio o para abandonar su programa nuclear, Irán ha jugado la baza del cierre del Estrecho. El penúltimo episodio de este alivio de presión se registró en 2012, cuando Irán multiplicó su actividad militar en el Estrecho, con el consiguiente incremento de los riesgos militares y energéticos del Estrecho de Ormuz.

La jugada se ha vuelto a repetir en las últimas semanas. El 12 de mayo fueron atacados con explosivos, probablemente minas, cuatro tanqueros en las inmediaciones del emirato de Fujaira y el 13 de junio fueron atacados otros dos cerca de las costas iraníes. Los ataques, tanto los mencionados sobre los buques como otros sobre las infraestructuras petrolíferas que denuncia Arabia Saudí parecen diseñados para limitar sus daños, generando alarma, más que para perjudicar gravemente la salida del flujo de energía. Lo mismo ocurre con el bajo perfil de la autoría, debido tanto a la falta de una reivindicación expresa de sus autores como de una atribución apoyada en evidencias irrefutables. Los ataques, más allá de su impacto y autoría, han devuelto a los mercados de energía el fantasma de una subida de los precios. De momento, sólo es una preocupación, porque el enfrentamiento se encuentra al principio de una escalada que las dos partes –dicen– desean evitar. También porque es muy difícil que Irán pueda cerrar el Estrecho indefinidamente sin entrar en un enfrentamiento militar directo con EEUU en la que Irán tendría muchas posibilidades de perder, como ya ocurrió en 1988. Pero es el riesgo de una escalada militar en la zona, más que el del cierre o la perturbación temporal del tráfico marítimo en el Estrecho, lo que comienza a preocupar a los analistas.

Irán cuenta con varios instrumentos para atacar al presidente Trump donde más le duele. Puede subir la apuesta militar para obligarle a meterse en una nueva aventura militar y aprovechar la creciente oposición interna al poder presidencial para llevar a cabo operaciones militares o vender armas en vísperas de las elecciones presidenciales de 2020. Que tenga perdida la escalada militar no quiere decir que Teherán vaya a renunciar a ella, porque en los últimos años ha reforzado sus capacidades militares para causar daño a las fuerzas militares de EEUU o a las de sus aliados en la zona; también cuenta con el inestimable apoyo militar de Rusia y sabe que cualquier intervención militar estadounidense en la zona aglutinaría a la población iraní en torno al régimen.

Irán también puede reanudar su carrera hacia el umbral nuclear. Ya en mayo de 2019 anunció la suspensión del cumplimiento de algunos de sus compromisos y amenazó con suspender otros si las partes del acuerdo nuclear no conseguían revertir su deterioro. La escalada nuclear iraní tiene todavía mucho recorrido y, bien administrada, puede volverse contra los aliados regionales del presidente Trump. Del mismo modo, Irán puede progresar por la escalada movilizando a sus proxies en la región para desestabilizar a los gobiernos de Bahrein o Arabia Saudí, reavivar el conflicto en Israel o poner en riesgo el tráfico marítimo hacia Occidente a su paso por el Estrecho de Bab el Mandeb, cerca de Yemen.

“Las evidencias presentadas hasta ahora no prueban suficientemente una implicación directa del Gobierno iraní como autor político y de houtis yemeníes o de los Guardianes de la Revolución como autores materiales”.

De momento, la escalada tiene lugar en el escenario previsible y recurrente del Estrecho de Ormuz. Las evidencias presentadas hasta ahora no prueban suficientemente una implicación directa del Gobierno iraní como autor político y de houtis yemeníes o de los Guardianes de la Revolución como autores materiales. El Gobierno iraní ha negado su participación e incluso ha insinuado que la atribución podría estar fabricada como pretexto para justificar una posterior intervención militar de sus enemigos. Pero no puede negar que los ataques encajan en su lógica de respuesta, que su Cuerpo de Marina de la Guardia Revolucionaria Islámica controla las aguas donde han tenido lugar los ataques ni que tanto ellos como houtis yemeníes disponen de la capacidad para hacerlo y que a veces actúan por cuenta propia llevados por el fervor revolucionario de sus mandos.

Las dos partes mantienen sus estrategias de escalada para provocar un cambio de conducta en la otra parte. El presidente Trump parece dispuesto a meter más presión económica y ya que una atribución inequívoca de los ataques a Irán le obligaría a ordenar una actuación militar en la que no está interesado, los dirigentes iraníes disponen también de un amplio margen de maniobra para proseguir en su escalada de respuesta. En consecuencia, el riesgo sustancial no es el de la perturbación ocasional del trafico energético por el Estrecho, sino que la escalada derive en un enfrentamiento armado que ninguna de las dos partes desea, pero al que puede conducir su dinámica de acción y reacción. Para prevenir ese riesgo, alguna de las dos partes, o las dos, deberían interrumpir la escalada, pero esa opción es difícil porque no disponen de canales de comunicación ni de terceros que les faciliten un encuentro en la cumbre, al modo norcoreano, o una negociación de fondo, al modo nórdico. Precisamente, la coincidencia de los últimos ataques con los buenos oficios del primer ministro Shinzo Abe en Teherán, hace pensar que los partidarios de la escalada ganan, hoy por hoy, la partida a quienes desean comenzar la desescalada. Como resultado, continúa la escalada en la que todos pierden: el presidente Trump no consigue cambiar la política exterior iraní, Irán no puede aliviar su estrangulamiento económico, los aliados de los anteriores sufren daños colaterales y los mercados aplazan –pero no descartan– una nueva ola de subidas en los precios de la energía que nos llegue desde las aguas del Estrecho de Ormuz.

Félix Arteaga
Investigador principal del Real Instituto Elcano

]]>
<![CDATA[ Un sistema de intercambio virtual puede generar paz en el Mediterráneo Oriental ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/comentario-tanchum-sistema-intercambio-virtual-puede-generar-paz-mediterraneo-oriental 2019-06-12T09:04:51Z

El Mediterráneo Oriental parece condenado a una peligrosa escalada de tensión causada por los recientes descubrimientos de importantes yacimientos offshore de gas natural.

]]>
El MediterráneoOriental parece condenado a una peligrosa escalada de tensión causada por los recientes descubrimientos de importantes yacimientos offshore de gas natural. El 3 de mayo de 2019 Turquía anunciaba el comienzo de perforaciones submarinas en el sur de Chipre, un área que el Gobierno grecochipriota reconocido internacionalmente considera como parte de su zona económica exclusiva. Ese mismo día, la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini mandó una clara advertencia a Ankara: “Le pedimos con urgencia a Turquía que muestre moderación, respete los derechos soberanos de Chipre en su zona económica exclusiva y se abstenga de cualquier acción de este tipo porque la Unión Europea no dudará en responder de manera adecuada y en plena solidaridad con Chipre”.

Por su parte, Ankara alega estar defendiendo los derechos legales de la comunidad turcochipriota de la mitad norte, constitucionalmente poseedores de los recursos energéticos de la isla, pero excluidos en la práctica de su explotación y beneficios. El 12 de mayo, Turquía anunciaba el envío de un segundo buque-sonda a aguas chipriotas, reafirmando su determinación de continuar con esta controvertida acción. Cuatro días más tarde, Francia firmaba un acuerdo con Chipre para alojar los mayores buques de la armada francesa en la nueva área de anclaje que se está construyendo en la isla. La francesa Total, junto a la italiana ENI, están desarrollando operaciones en bloques situados en aguas chipriotas.

“Las acciones provocativas, y probablemente ilegales, de Turquía son la respuesta a una todavía mayor provocación proveniente del frente común formado por Egipto, Grecia, Chipre e Israel”.

La agresiva política turca ha generado una importante alarma internacional, considerando que el problema chipriota es el principal foco de tensión en las relaciones de Turquía con sus vecinos. Sin embargo, las acciones provocativas, y probablemente ilegales, de Turquía son la respuesta a una todavía mayor provocación proveniente del frente común formado por Egipto, Grecia, Chipre e Israel. Este frente común, un macro-alineamiento basado en la cooperación en materia de seguridad entre sus miembros, tiene como objetivo crear una arquitectura energética similar que excluya a Turquía del creciente mercado de gas natural en el Mediterráneo Oriental. Previamente, en febrero de 2018, Ankara trató de enviar un mensaje a Egipto y Chipre por medio de una limitada acción naval. El Cairo y Nicosia han estado negociando el uso de las plantas de GNL situadas en la costa egipcia para exportar el gas natural de la región a Europa evitando de esta forma el tránsito por la red de gasoductos turca. El 8 de febrero de 2018 ENI, que en 2015 había descubierto en Egipto el campo gigante de gas natural cercano a aguas chipriotas Zhor, anunció el descubrimiento de significantes cantidades de gas natural en Chipre cercano al yacimiento Calypso. El 23 de febrero la armada turca bloqueó un buque-sonda de ENI que se dirigía al bloque que aloja los mencionados descubrimientos, forzando a la compañía a abandonar su actividad.

“La actual trayectoria del desarrollo de la arquitectura energética regional ha creado un polvorín geopolítico”.

El resultado fue el opuesto a lo deseado por Ankara, incrementando los lazos entre Chipre y Egipto, que acordaron exportar el gas natural chipriota por medio de las plantas de GNL egipcias. Israel, que llegó a plantear un gasoducto submarino con Turquía, siguió a Chipre firmando otro acuerdo con Egipto para utilizar su infraestructura exportadora. Con la cuenca del Mediterráneo Oriental plagada de disputas territoriales y rivalidades regionales que involucran a Grecia, Chipre, Turquía, Egipto, Líbano, Israel y la Franja de Gaza, una nueva provocación puede desencadenar una escalada de tensión que lleve a un conflicto abierto. La actual trayectoria del desarrollo de la arquitectura energética regional ha creado un polvorín geopolítico, que podría cambiar si todos los actores ponen de su parte en generar verdadera prosperidad a partir de la riqueza en gas natural de la zona.

Un intercambio virtual puede ser el catalizador de una verdadera paz regional

La idea de interconectar todas las partes interesadas, por medio de un mercado común a partir del gas natural y de electricidad para todos los Estados de la región con sede en la zona neutral de Nicosia, podría ser el comienzo de una cooperación constructiva. Este mercado virtual permitiría satisfacer a todos los actores, dando comienzo a una interconectividad energética que permitiría avanzar en la solución al conflicto entre las dos comunidades al norte y sur de Chipre. Además, este mecanismo sería una herramienta para mejorar la situación material en Gaza y promocionar la cooperación palestino-israelí al mismo tiempo que ayudaría a resolver la disputa territorial marítima entre Israel y Líbano.

La fórmula comercial más viable

Si el gas natural producido es subastado de forma común, cada país obtendría un mejor precio de venta que si cada actor acudiera al mercado por separado. Esta fórmula beneficiaría principalmente a los pequeños productores de gas, que de otra manera verían sus beneficios menguar por su pequeño volumen de producción y la dificultad de encontrar inversores. Comerciar al menos parte del gas natural del Mediterráneo Oriental como un bien regional permitirá que las fuerzas del mercado ofrezcan el mejor precio para productores y consumidores satisfaciendo oferta y demanda de forma racional.

De forma similar al centro virtual de comercio del Reino Unido, National Balancing Point (NBP), este mecanismo proveería de una plataforma comercial transregional en la que todo el gas disponible puede ser comerciado sin importar su localización física, ya que el centro virtual incluye todos los puntos de entrada y salida del mercado. Sin una localización específica, este centro virtual de comercio para el Mediterráneo Oriental puede tener una mayor influencia de mercado y liquidez al incrementar la flexibilidad y sencillez del comercio de gas. Además, un centro virtual de comercio ayudará a atraer las necesarias inversiones en el upstream de los pequeños productores.

“La transparencia podría facilitar un acuerdo para compartir ingresos provenientes del gas en Chipre, antesala de todo plan de reunificación de base bi-zonal”.

Este centro virtual de comercio impondría estándares de transparencia en el mercado de gas regional, reduciendo consecuentemente la corrupción. La transparencia podría facilitar un acuerdo para compartir ingresos provenientes del gas en Chipre, antesala de todo plan de reunificación de base bi-zonal. Situar la sede del centro de comercio en la zona neutral de Nicosia no implicaría tener que esperar a un acuerdo de reunificación. Las oficinas, infraestructura y servidores serían gestionados de manera conjunta por chipriotas del Norte y Sur, sirviendo para tender puentes e incrementar la confianza entre ambas comunidades. Una vez funcionando, ambas partes quedarán vinculadas al proyecto, facilitando una expansión conjunta de la exploración y producción de los recursos de gas natural chipriotas. Como miembro de la UE, la legislación comercial y contractual de Chipre ya cumple con los estándares comunitarios.

Al ser un intercambio virtual, buena parte del comercio electrónico puede ser conducido por medio del sistema turco: Energy Exchange Istanbul, gestionado por EPİAŞ. Se trata de una institución líder en el proceso de liberalización y mejora de la transparencia del mercado energético en Turquía y que ha ofrecido un excelente resultado como operador del mercado eléctrico turco. Además de emplear el sistema Energy Exchange Istanbul, otras plataformas situadas en Alejandría, Cairo, Atenas o Tel Aviv podrían participar.

De forma similar, la entrega de los buques de GNL puede tener lugar de forma regional, incrementando la eficiencia en el uso y construcción de infraestructuras en la región. Por ejemplo, aunque Egipto cuenta con dos importantes plantas de licuefacción, carece de los sistemas de almacenamiento que, sin embargo, Turquía sí tiene y de forma infrautilizada. Incorporar a Turquía al sistema de comercio regional mejorará el funcionamiento del mercado al tiempo que reducirá las tensiones geopolíticas en un marco de cooperación y beneficios mutuos.

¿Cómo funcionaría?

El intercambio virtual no pretende reemplazar ningún proyecto planeado, sino aumentar la efectividad de dichos proyectos, siendo el mecanismo que determine eficientemente los precios. El sistema de intercambio virtual sería un ente neutral al servicio del bien común y, como es costumbre en todo contrato energético, estaría sometido a arbitraje bajo derecho suizo, británico o incluso de la Cámara de Comercio Internacional de Estocolmo. La propiedad de las acciones del mecanismo estaría abiertas a los participantes del mercado e incluso a las principales bolsas de valores de la región. Este modelo ha demostrado ser exitoso en el caso del Energy Exchange Istanbul gestionado por EPİAŞ, en el que los participantes del mercado privado poseen en conjunto una participación del 40% y la Bolsa de Estambul un 30%, estando el 30% restante en manos de la compañía de transmisión estatal de Turquía.

Amplios dividendos de paz y transición energética: desde Gaza a las energías renovables

Los dividendos de paz serían repartidos por toda la región, llegando mucho más allá del problema de Chipre, mejorando la situación de otros conflictos regionales. Dado que los Estados participan sin interacción física, el sistema de comercio regional virtual abre la posibilidad de desarrollar un mercado de gas natural en Gaza a partir de una potencial producción en la zona. Este sistema regional permitiría a la Franja de Gaza exportar su propio gas de forma independiente de los intereses de Israel y Egipto, mientras que la transparencia del sistema aseguraría que los ingresos derivados de estas exportaciones mejoraran las difíciles condiciones de vida de sus ciudadanos. Igualmente, el comercio regional y el sistema de intercambio virtual facilitaría una solución a la disputa marítima entre Israel y Líbano. Finalmente, los recursos offshore situados en aguas sirias podrían ser integrados en este esquema comercial, atrayendo inversión extranjera y siendo una fuente de ingresos para la muy necesaria reconstrucción del país tras el conflicto armado.

El sistema de comercio virtual incluiría gas natural y electricidad, dos bienes estrechamente ligados. En ciertas circunstancias puede ser comercialmente más interesante comerciar con electricidad generada a partir de gas natural y transportarlo por medio de cables al mercado eléctrico de la UE. Un ejemplo interesante es el Interconector Euroasiático, que conecta la red eléctrica de Israel, Chipre, Creta y Grecia continental por medio de un cable submarino de 2.000 megavatios de potencia. Esta idea fue recientemente planteada por Egipto y Chipre el 22 de mayo de 2019 en un acuerdo marco para realizar una conexión similar de carácter euroafricano entre ambos países. La interconexión eléctrica puede ser un puente estratégico en el contexto futuro de una mayor conectividad en el Norte de África y Oriente Medio que permita el comercio de electricidad proveniente de la energía solar o cualquier otra fuente renovable.

Finalmente, el sistema de intercambio virtual también crearía oportunidades de negocio en sectores como el del GNL, en servicios tecnológicos y financieros para las compañías de la región, UE y Rusia, que ya cuentan con una importante implantación en el sector energético del Mediterráneo Oriental. Este nuevo contexto de cooperación regional podría aliviar las tensiones existentes en las relaciones energéticas entre Rusia y la UE. La forma más eficiente de comerciar el gas natural en el Mediterráneo Oriental es también la fórmula que mejor promociona la cooperación regional. Un sistema de intercambio virtual realmente podría contribuir a una verdadera paz en el Mediterráneo Oriental.

Micha’el Tanchum
Miembro del Truman Research Institute for the Advancement of Peace de la Universidad Hebrea, y académico no residente afiliado al Centro de Estudios Estratégicos de la Universidad Başkent en Ankara, Turquía (Başkent-SAM)
| @michaeltanchum

(*) Texto traducido por Ignacio Urbasos, graduado en Relaciones Internacionales, Universidad de Navarra.

]]>
<![CDATA[ Sanciones contra los ciberataques: la UE enseña las uñas ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/comentario-arteaga-sanciones-contra-los-ciberataques-la-ue-ensena-las-unas 2019-06-11T12:22:54Z

El incremento de la cantidad y calidad de los ciberataques amenaza con superar la capacidad defensiva de los actores públicos y privados, por lo que en los últimos años se ha ido abriendo paso la necesidad de contar con instrumentos de ciberdisuasión.

]]>
El incremento de la cantidad y calidad de los ciberataques amenaza con superar la capacidad defensiva de los actores públicos y privados, por lo que en los últimos años se ha ido abriendo paso la necesidad de contar con instrumentos de ciberdisuasión, para llevar al ánimo de los ciberatacantes la existencia de un riesgo, y de contrataque, para materializar ese riesgo.

“En junio de 2017, la Comisión Europea y sus Estados miembros decidieron poner en marcha un régimen de sanciones diplomáticas disuasorias”.

En junio de 2017, la Comisión Europea y sus Estados miembros decidieron poner en marcha un régimen de sanciones diplomáticas disuasorias, el EU Cyber Diplomacy Toolbox, que se ha materializado el 17 de mayo de 2019 con las primeras medidas sancionadoras del Consejo en respuesta a los ciberataques generados fuera de la UE y que puedan tener o tengan un impacto importante sobre la ciberseguridad de la UE (infraestructuras críticas, servicios públicos, elecciones, información clasificada y seguridad interior o exterior) o de Estados y organizaciones internacionales. Las sanciones se enmarcan en la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE (artículos 21 y 30 del TUE) y consisten en la prohibición de viajar o la congelación de bienes, entre otras, a quienes realizan o coadyuban a la realización de ciberataques, incluso en grado de tentativa.

La ciberseguridad no cuenta todavía con una regulación específica en el derecho internacional, por lo que la UE trabaja para el desarrollo progresivo de normas voluntarias tanto en Naciones Unidas como en otros foros que permitan trabar su gobernanza en el futuro, como el G20 o el Llamamiento de París para la Confianza y Seguridad en el Ciberespacio. Pero, mientras se trata de llegar a acuerdos vinculantes, los Estados intentan ponerse de acuerdo con otros Estados mediante acuerdos bilaterales o disuadirlos aprobando regímenes sancionadores como el que acaba de adoptar la UE. El Consejo comenzó a muñir sus instrumentos diplomáticos en febrero de 2015, solicitando a las instituciones y Estados miembros en sus “Conclusiones sobre Ciberdiplomacia” que reflexionaran sobre la necesidad de incluir en su acción exterior medidas relacionadas con la regulación internacional del ciberespacio, la protección de los derechos y libertades o la cooperación internacional.

El Consejo no recomendó en aquel momento el desarrollo de medidas sancionadoras, pero esa reflexión inicial condujo a 2017, cuando la Comisión y el Servicio Europeo de Acción Exterior presentaron al Consejo para su aprobación su inventario de medidas diplomáticas de respuesta a ciberataques (Cyber Diplomacy Toolbox). El Consejo, siguiendo el dictamen del Grupo de Expertos Gubernamentales de 2015, consideró necesario adoptar medidas diplomáticas disuasorias, incluidas sanciones, contra los Estados que llevaran a cabo ciberataques contra la UE desde sus territorios o que consintieran su realización desde los mismos por actores no estatales. El Consejo se mostró dispuesto a encajar estas medidas en el derecho internacional aplicable a la ciberseguridad y aplicarlas con todas las cautelas y proporcionalidad posible, pero evitó vincular su aplicación a la atribución previa, ya que algunas medidas diplomáticas no precisaban contar con la certeza absoluta de la atribución para ser disuasorias.

“Los Consejos Europeos de junio y octubre de 2018 reiteraron la necesidad de desarrollar las capacidades disuasorias de la UE para responder a los ciberataques”.

Mientras se desarrollaba este mandato, arreciaron los ciberataques como los del WannaCry o del NotPetya, por lo que el Consejo de Asuntos Exteriores de abril de 2018 condenó su proliferación y reiteró la necesidad de buscar respuestas disuasorias dentro de la PESC, incluyendo sanciones. Los Consejos Europeos de junio y octubre de 2018 reiteraron la necesidad de desarrollar las capacidades disuasorias de la UE para responder a los ciberataques, apelaciones que precedieron a las medidas adoptadas en abril de 2019.

Las medidas aprobadas ahora pueden complementarse en el futuro con otras medidas, diplomáticas o no, de la UE o de sus Estados miembros. Esa combinación depende del nivel de atribución que sea posible, porque, cuanta más certeza exista sobre la autoría, más fácil será adoptar medidas de mayor rigor. En la Figura 1 aparece un hipotético inventario en el que se recogen todas las medidas de respuesta posibles frente a los ciberataques, tanto de la UE como de sus Estados miembros, solos o en colaboración con terceros y ordenadas por el nivel de atribución.

Figura 1. Inventario de posibles medidas en respuesta a los ciberataques

La previsión de estas medidas es necesaria porque las medidas defensivas no bastan para contener la progresión de los ciberataques: se hace necesario que los Estados miembros de la UE adopten, individual o colectivamente, medidas disuasorias que desincentiven la agresión y mitiguen la impunidad con la que se atacan bienes, personas, libertades y derechos a través del ciberespacio. No serían necesarias si existiera una verdadera voluntad de cooperación internacional, pero es difícil que esa cooperación cristalice mientras las grandes potencias del ciberespacio no se vean amenazadas por las mismas capacidades y amenazas avanzadas persistentes que ellos mismos han creado o consentido. Cuanto mejor funcionen estas medidas disuasorias, más difícil será subir por la peligrosa escalera de las medidas de represalia (defensa activa), pero tal y como están las cosas en la ciberseguridad, parece inevitable incluirlas en el inventario de respuesta, tal y como acaba de hacer la nueva Estrategia francesa de ciberdefensa o como lo acaba de anunciar la Estrategia Nacional de Ciberseguridad.

Félix Arteaga
Investigador principal de Seguridad y Defensa, Real Instituto Elcano

]]>
<![CDATA[ Europa ante el neo imperialismo ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/comentario-steinberg-europa-ante-el-neo-imperialismo 2019-05-23T01:28:08Z

Cada vez parece más claro que el mundo está volviendo rápidamente al juego imperial, donde las reglas globales se olvidan, los nuevos imperios dictan sus normas en sus áreas de influencia y los países pequeños se someten.

]]>
Hace tiempo que los ciudadanos más informados están pendientes de la guerra comercial. Han oído hablar de la corrosión de las reglas de la globalización y de los ataques de EEUU al sistema multilateral de comercio y a sus socios europeos. También de que la causa del unilateralismo agresivo estadounidense proviene tanto de las pulsiones nacionalistas de Trump como de la preocupación de sus elites –y también de las europeas– ante el rápido desarrollo de la economía china, que con su modelo de capitalismo de Estado permite a sus empresas ir “dopadas” cuando salen a competir al exterior. Asimismo, habrán oído que, de todo esto, lo más peligroso es la guerra comercial entre China y EEUU, cuyo diálogo de sordos parece haberse colapsado y que podría llevar el proteccionismo estadounidense a cotas tan altas como las alcanzadas en 1930 (cuando se aprobó la ley arancelaria Smoot-Hawley), que fueron el inicio de lo que hoy llamamos la desglobalización del período de entreguerras, que estuvo vinculada a una larga recesión acompañada de devaluaciones competitivas y tensiones internacionales. Por último, si se creen los modelos que estiman el impacto económico de la guerra comercial (que siempre hay que tomar con extrema cautela, aunque los hagan los mejores expertos), estarán muy preocupados ante la posibilidad de que esta contienda comercial frene el crecimiento, hunda las bolsas y desencadene una recesión.

“(…) lo que se estaría abriendo paso con cada vez más fuerza sería el neo imperialismo, por el que tanto EEUU como China utilizarían su poder económico y tecnológico para debilitar al otro”

Sin embargo, hasta ahora, el ciudadano medio español ha permanecido ajeno a estos temas. En Europa, los precios de las importaciones casi no han subido y el crecimiento, de momento, no se está viendo seriamente amenazado por el proteccionismo. Pero esto va a cambiar. El anuncio de Trump de incluir a la empresa china Huawei –líder en tecnología 5G– en una lista negra, de forma que ninguna empresa estadounidense pueda hacer negocios con ella ni venderle componentes sin una licencia, va a llevar a que cualquier consumidor con un móvil Huawei tenga que cambiarlo, ya que no podrá actualizar el sistema operativo con Android, producido por Google (tras el anuncio inicial se han dado tres meses de moratoria, pero el momento llegará pronto). Y esto es sólo el principio. Intel también ha anunciado que dejará de venderle componentes a Huawei y sólo es cuestión de tiempo antes de que otras empresas como Microsoft tomen medidas similares. En ese caso, China, que ya ha anunciado una nueva subida de aranceles sobre las importaciones estadounidenses, podría tomar más represalias. Podría prohibir las exportaciones de tierras raras, que son 17 elementos químicos que se utilizan en la producción de bienes de alta tecnología y de los que China tiene el 97% de las reservas mundiales o hasta vender parte de sus ingentes de reservas denominadas en dólares, lo que elevaría súbitamente los tipos de interés en EEUU, reduciendo su crecimiento. Pero, en ese caso, EEUU podría contraatacar revocando el visado a los más de 430.000 estudiantes chinos que actualmente están matriculados en universidades norteamericanas (el año pasado ya se restringió la concesión de visados a estudiantes extranjeros, sobre todo para que puedan trabajar y ganar experiencia tras terminar sus estudios). Y así suma y sigue. Entraríamos en una espiral de confrontación que no se sabría dónde terminaría, y que ya se ha bautizado como una segunda guerra fría (que todos desean que se mantenga fría), y que comenzó como una contienda comercial que mutó en guerra tecnológica.

Los europeos, por lo tanto, empezaremos a notar este conflicto geopolítico en nuestros bolsillos, mientras las economías de EEUU y China se van desvinculando (con dolorosos impactos para las cadenas de suministro globales, al igual que sucedería con un Brexit sin acuerdo) mientras avanzamos lentamente hacia un mundo de bloques enfrentados y mucho menos próspero.

De ser así, lo que se estaría abriendo paso con cada vez más fuerza sería el neo imperialismo, por el que tanto EEUU como China utilizarían su poder económico y tecnológico para debilitar al otro, obligando a los demás países a tomar partido y someterse a las normas del imperio al que se adhieran (las amenazas estadounidenses a las empresas europeas que hagan negocios con Irán o Cuba pueden leerse también en clave neo imperialista).

Esto es especialmente peligroso para los países de la UE que, acostumbrados a un mundo de reglas multilaterales que promovía las ganancias mutuas generadas por la apertura económica y disfrutaba del aumento de la prosperidad (a veces mal repartida), creían haber dejado atrás el nacionalismo y el imperialismo. Europa fue protagonista de ambos: los grandes imperios fueron europeos y el nacionalismo los llevó a enfrentarse. Por eso, como explica el historiador Timothy Snyder, la construcción de la UE fue una forma de organización política que superaba el nacionalismo y trazaba un nuevo camino de esperanza para los países europeos que se habían quedado sin imperio. En otras palabras, la integración europea fue una necesidad existencial para los viejos imperios europeos una vez que se enfrentaron en guerras y perdieron sus territorios de ultramar (y con ello sus mercados) con el proceso de descolonización en las décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial.

Pero la historia no termina como planteaba Francis Fukuyama, sino que se repite (al menos parcialmente), y cada vez parece más claro que el mundo está volviendo rápidamente al juego imperial, donde las reglas globales se olvidan, los nuevos imperios dictan sus normas en sus áreas de influencia y los países pequeños se someten. Y los líderes imperiales, ya sea en EEUU, China o Rusia, no son precisamente admiradores de la democracia liberal que tanto gusta a los europeos. La UE es, a día de hoy y aunque cueste verlo desde dentro, el único lugar del mundo en el que la lógica imperial todavía no se está abriendo camino, y donde la superación del Estado-nación por el proyecto europeo garantiza el Estado de Derecho, la defensa de las minorías y otras muchas cosas. Pero para que esto siga siendo así, tal vez, la Unión se deba empezar a comportar, de puertas afuera, como un imperio; dejando de ser una potencia “herbívora” para convertirse en una “carnívora”.

“La UE es, a día de hoy y aunque cueste verlo desde dentro, el único lugar del mundo en el que la lógica imperial todavía no se está abriendo camino”

Para lograrlo necesitará mayor cohesión interna, confianza y asertividad en su política exterior y una mayor autonomía estratégica en materia de seguridad y defensa. Además, en la medida de lo posible, debe trabajar para preservar (o refundar) todo lo que se pueda del orden liberal basado en reglas que se está desmoronando ante sus ojos. De hecho, a día de hoy, la UE es la única potencia que puede intentar liderar la reforma de la maltrecha Organización Mundial del Comercio en su conjunto. Y otros países, que también quedarían en las periferias de los imperios chino o norteamericano, como Canadá, Japón, Corea del Sur, Australia y los países latinoamericanos, entre otros, estarían encantados de acompañar ese liderazgo europeo para mantener un mundo de reglas y evitar la vuelta de la ley del más fuerte.

Sin embargo, por si el sistema multilateral termina colapsando y el neo imperialismo continúa ganando terreno (algo a día de hoy factible, especialmente si Trump gana las elecciones en 2020), la Unión tiene que prepararse para un mundo de bloques y acuerdos preferenciales cruzados donde las reglas comerciales globales brillen por su ausencia y el derecho internacional sea más la excepción que la regla en las relaciones internacionales. Para ello, tiene que seguir trazando una nutrida red de acuerdos preferenciales donde avance sus intereses comerciales ofensivos, pero también sus valores, desde el respeto a la democracia liberal hasta los derechos humanos y a la sostenibilidad medioambiental.

“(…) hace falta aumentar la legitimidad de los intercambios comerciales, lo que pasa por compensar más y mejor a los perdedores de la liberalización dando contenido al concepto macroniano de “la Europa que protege””

En este nuevo contexto, la política comercial ya no pueda pensarse de forma aislada. Como instrumento de política económica exterior, deberá estar íntimamente vinculada con otras, especialmente la de defensa, la industrial y de innovación tecnológica y la de internacionalización del euro, que requiere como paso previo completar la unión monetaria con una unión bancaria completa, una unión fiscal y eurobonos. Al mismo tiempo, de puertas adentro, y para asegurar que los europeos sigan apoyando la integración económica –que hasta ahora ha formado parte del ADN de la Unión– y se alejen de los postulados nacionalistas que pretenden volver a un Estado nación que en realidad nunca existió (lo que existieron fueron los imperios europeos, y esos ya no volverán), hace falta aumentar la legitimidad de los intercambios comerciales, lo que pasa por compensar más y mejor a los perdedores de la liberalización dando contenido al concepto macroniano de “la Europa que protege”.

Todo ello exigirá a la Unión tener una mayor visión estratégica y seguir construyendo, en palabras del Tratado de Roma, una “Unión cada vez más estrecha”. Si no lo hace, se verá condenada a ser tan sólo una provincia de otro imperio, pero eso seguramente es algo que los europeos no quieren.

Federico Steinberg
Investigador del Real Instituto Elcano y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid | @steinbergf

]]>
<![CDATA[ La dimisión de Nazarbáyev: implicaciones para el futuro de las relaciones España-Kazajistán ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/comentario-alonsomarcos-dimision-nazarbayev-implicaciones-futuro-relaciones-espana-kazajistan 2019-05-13T08:49:02Z

Después de 30 años liderando Kazajistán, Nursultán Nazarbáyev dimitió el 19 de marzo de su puesto de presidente de la República, abriendo así un proceso sucesorio. ¿Cómo afectará esto a la política exterior kazaja? ¿Cómo gestionará su sucesor las relaciones con la UE y con España?

]]>
Después de 30 años liderando Kazajistán, Nursultán Nazarbáyev dimitió el 19 de marzo de su puesto de presidente de la República, abriendo así un proceso sucesorio. Por lo avanzado de su edad (nació en 1940) ya se venía especulando con esta noticia desde hace tiempo, pero, aun así, su anuncio sorprendió a todo el mundo. ¿Cómo afectará esto a la política exterior kazaja? ¿Cómo gestionará su sucesor las relaciones con la UE y con España?

Treinta años de liderazgo

Nursultán Nazarbáyev es llamado Elbasy, “Líder de la Nación”, pues ha sido el primer presidente del Kazajistán independiente. Hizo prosperar el país, siguiendo el eslogan “la economía primero, la política después”. Aunque la economía kazaja, fundamentalmente extractiva, sufrió entre los años 2014 y 2016 un duro golpe por las sanciones, la caída de los precios del petróleo y por la crisis del rublo (que afectó a las remesas de emigrantes provenientes de Rusia), el PIB pasó de 26.930 millones de dólares en 1990 a 159.400 millones en 2017, habiendo alcanzado en 2013 unos 236.600 millones.

En política exterior, Nazarbáyev buscó un equilibrio entre las distintas potencias, siguiendo una “política multivectorial”. Además, impulsó la creación de organizaciones internacionales de paz y seguridad y la participación en varias de ellas (la Partnership for Peace de la OTAN, la OTSC, la OCS y la Conferencia de Interacción y Medidas de Confianza en Asia –CICA–, entre otras muchas). También, impulsó el “proceso de Astaná” sobre Siria y colabora en la resolución del conflicto afgano.

“Nursultán Nazarbáyev es llamado Elbasy, “Líder de la Nación”, pues ha sido el primer presidente del Kazajistán independiente”.

Para romper su encajonamiento geográfico no se subordinó a Rusia, que le puede proporcionar la salida más directa al mar y al que le une una lengua y una tradición comunes. Tendió más bien puentes con multitud de países interesados en la zona (EEUU, China, Turquía, Irán, la UE, Japón y, más recientemente, la India y Pakistán). Esta política multivectorial tiene ahora dos amenazas: (1) la Unión Económica Eurasiática impulsada por Putin, pues podría aspirar a ser una unión política, a imagen del proceso de formación de la UE; y (2) la china Belt and Road Initiative, que en principio sirve sólo para construir infraestructuras (carreteras, ferrocarriles, puertos…), pero que quizá derive en una trampa (debt trap) en la que los beneficiarios acaben cediendo parte de su soberanía.

Kazajistán tiene en gran estima a la UE y le inspira confianza, especialmente porque la UE no es un socio ni exclusivo ni excluyente. Sí presiona en materia de Derechos Humanos, pero siempre desde una aproximación más bien constructiva. Nunca ha adoptado sanciones contra Kazajistán por ese motivo, como sí lo hizo contra Uzbekistán (por los sucesos de Andiján en 2005) o contra Rusia (por la situación en Ucrania). La primera delegación de la Comisión Europea en Asia Central se abrió en 1994 en Almaty (la antigua capital de Kazajistán) y el primer país de la zona con el que suscribió un acuerdo de asociación (Partnership and Cooperation Agreement, PCA) fue Kazajistán (firmado en 1995, entró en vigor en 1999). Este acuerdo ha sido mejorado y elevado a un Enhanced Partnership and Cooperation Agreement (EPCA), que ningún país de la zona tiene.1 En 2007 se firmó una Estrategia de la UE para Asia Central, para impulsar la cooperación con la región en su conjunto, aunque también establece una relación distinta con cada uno de ellos. La nueva Estrategia, que será aprobada en el verano de 2019, muestra que los principales intereses de la UE en aquella zona siguen siendo la seguridad (la inestabilidad en Afganistán y los tráficos ilícitos) y las fuentes de energía, mientras que Kazajistán busca diversificar su economía y hacerla menos dependiente del petróleo para evitar el “mal holandés”.

La futura relación con España

Las relaciones con España han sido excelentes en el plano político desde el establecimiento de las relaciones diplomáticas en 1992. El último encuentro de primer nivel se dio cuando Felipe VI se encontró con Nazarbáyev en el marco de la Expo de Astaná en 2017. No obstante, las relaciones comerciales españolas han sido más modestas y sólo unas pocas empresas españolas han trabajado en el país centroasiático.

El pasado marzo, una delegación encabezada por el viceministro de Exteriores Yemek Kosherbayev hizo un road show en la Cámara de Comercio de España y en CESCE (Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación). Xiana Méndez, secretaria de Estado de Comercio, afirmó que las exportaciones españolas en el país centroasiático alcanzaron los 120 millones de euros en 2018, mientras que las importaciones se situaron en 2.100 millones. Este abultado déficit comercial se debe, fundamentalmente, a que el principal producto que España importa de Kazajistán es crudo sin refinar y gas, mientras que el grueso de sus exportaciones está formado por los aparatos que venden Talgo y Airbus.

Por su parte, la directora general de la Cámara de Comercio de España, Inmaculada Riera, recordó la buena experiencia de empresas españolas que ya han trabajado en Kazajistán en los sectores de moda, textil y química, además de casi un millar de empresas que exportaron productos a Kazajistán en 2018. Es un país que ofrece “múltiples oportunidades en el plano de la energía, las infraestructuras, la construcción, el turismo o la industria agroalimentaria”, pero que aún es poco conocido en España, salvo contadas excepciones como Talgo, Indra, Maxam y OHL, que ya han constituido empresas conjuntas (joint ventures) con agentes locales, generalmente el Estado. Existe un gran potencial entre las empresas del sector agroalimentario pues podrían exportar allí sus productos y, desde allí a un mercado de 300 millones de potenciales consumidores conformado por los demás países de Asia Central, la Unión Económica Eurasiática y el oeste de China.

“Este abultado déficit comercial se debe, fundamentalmente, a que el principal producto que España importa de Kazajistán es crudo sin refinar y gas, mientras que el grueso de sus exportaciones está formado por los aparatos que venden Talgo y Airbus”.

Veinticinco años después de la firma del principal acuerdo económico y comercial suscrito entre ambos países, el MoU de Cooperación Económica e Industrial (1994) que sigue aún en plena vigencia, se ha creado una Comisión Mixta Intergubernamental Hispano-kazaja, que celebra sus encuentros cada dos años alternativamente en Astaná (ahora Nur-Sultán) y en Madrid. Además de este MoU de referencia, se han firmado otros importantes, como el consignado en el trascurso de la feria de Defensa KADEX 2018 (Astaná, mayo de 2018), entre el Ministerio de Defensa de España y el Ministerio de la Industria de la Defensa y Aeroespacial de Kazajistán, para promover intercambios comerciales en equipamiento de defensa. En septiembre de 2018 se celebró en Astaná la VIII Comisión Mixta y el V Consejo Empresarial España-Kazajistán, firmándose un MoU FIEM entre la Secretaría de Estado de Comercio y BAITEREK y otro MoU entre COFIDES y BAITEREK.

Según datos del ICEX, las principales exportaciones a Kazajistán fueron, en términos monetarios y porcentuales: aparatos y material eléctrico (17 millones de euros y el 14,4%), manufacturas de fundición de hierro y acero (15 millones y el 12,6%), máquinas y aparatos mecánicos (13,8 millones y el 11,6%), prendas de vestir no de punto y de punto conjuntamente (19,2 millones y el 16,2%), caucho y sus manufacturas (6,7 millones de euros y el 5,7%), aceites esenciales y perfumería (4,8 millones), vehículos y material ferroviario (4,2 millones) y calzado (3,5 millones). Las principales importaciones fueron: combustibles (1.994,4 millones de euros y el 93,9%), cobre (52 millones y el 2,5%), fundición de hierro y acero (31 millones y el 1,5%), plomo y sus manufacturas (15,5 millones y el 0,7%) y productos químicos inorgánicos (14 millones).

Figura 1. Análisis comparado con otros países y productos
Principales países exportadores a Kazajistán Rusia (39,1%), China (16,0%), Alemania (5,1%), EEUU (4,3%), Italia (3,2%), Uzbekistán (2,5%), Turquía (2,5%), Francia (1,8%). España (0,9%).
Principales países importadores desde Kazajistán Italia (17,9%), China (12,0%), Países Bajos (9,8%), Rusia (9,3%), Suiza (6,4%), Francia (5,9%). España (3,0%).
Principales bienes importados por Kazajistán Máquinas y aparatos mecánicos (16,2%), aparatos y material eléctrico (10,1%), combustibles (6,0%), vehículos automóviles (6,0%), manufactura de hierro y acero (5,8%).
Principales bienes exportados por Kazajistán Combustibles, aceite mineral (63,5%), fundición, hierro y acero (8,7%), cobre y sus manufacturas (5,2%), productos químicos inorgánicos (4,5%) y minerales, escorias y cenizas (4,3%).

La buena predisposición mostrada por todos los gobiernos que han pasado por la Moncloa y la más que previsible línea continuista del próximo presidente kazajo hacen pensar que las relaciones entre ambos países, fuertes y consolidadas ya durante décadas, seguirán ese mismo buen ritmo o incluso mejorarán. Hay que tener en cuenta que Kazajistán mira a la UE con muy buenos ojos, pues lo ve como un socio fiable que apenas le reclama contrapartidas políticas, a diferencia de Rusia o China, vecinos por los que se siente más presionado. De hecho, la UE es el socio comercial más grande de Kazajistán ya que casi un 40% del total del comercio exterior del país va a países de la UE, así como más del 80% de sus combustibles.

Para concluir, se puede afirmar que el sucesor de Nazarbáyev seguirá la senda de desarrollo marcada por el Elbasy y que las relaciones con la UE y con España podrán mejorar, dada la proyección internacional de Kassym-Jomart Tokayev, que previsiblemente será futuro presidente tras las elecciones del 9 de junio.

Antonio Alonso Marcos
Universidad San Pablo CEU (Madrid)


1 Este acuerdo aún no ha entrado en vigor por la falta de ratificación de Italia, siendo los últimos en tramitar dicha ratificación en 2019 Países Bajos y Chipre. España lo hizo en 2017. Véase https://www.consilium.europa.eu/en/documents-publications/treaties-agreements/agreement/?id=2015045.

]]>
<![CDATA[ España da seguridad a Europa ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/albares-espana-da-seguridad-a-europa 2019-04-24T04:39:16Z

Discurso sobre el papel de España dentro de la Unión Europea realizado durante la sesión de clausura de la reunión del Grupo de Reflexión en Bruselas del pasado 5 de abril.

]]>
Discurso sobre el papel de España dentro de la Unión Europea realizado durante la sesión de clausura de la reunión del Grupo de Reflexión en Bruselas del pasado 5 de abril.

La Unión Europea está inmersa en un cambio de época. El próximo 26 de mayo tendrán lugar las elecciones al Parlamento Europeo que conformarán las nuevas mayorías en torno a las cuales se regirá la Unión Europea los próximos 5 años. Estas elecciones se celebran en pleno proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea. El Brexit marca, como no puede ser de otra manera, la agenda europea y dirige a Europa hacia una nueva época. El propio contexto internacional también supone un punto de inflexión para la Unión. La dualidad de ser socios y competidores a la vez de China y de los Estados Unidos, supone un desafío para la Unión y su lugar en el mundo.

En este nuevo marco es donde debemos situar el papel de España dentro de la Unión Europea. La sociedad española es una de las más europeístas de toda la Unión. España tiene un Gobierno europeísta y progresista que quiere participar y participa de todas las decisiones en el seno de la Unión desde su inicio. Esta esperada presencia de España en el seno de la Unión ha generado ilusión y optimismo en las opiniones públicas europeas. Sin embargo, la presencia de españoles en el seno de las instituciones europeas no está a la altura del peso y el espíritu europeísta de España.

Con esta coyuntura, en los próximos meses que serán decisivos para el devenir de la Unión Europea ¿qué puede aportar España a la Unión? Sin duda, seguridad. España da seguridad a los españoles y a los europeos de que la construcción de la Unión no se detendrá; seguridad ante la incertidumbre del Brexit; seguridad ante el auge de las fuerzas populistas, extremistas y eurófobas.

La dinámica que genera esa seguridad tiene múltiples derivadas y facetas. La primera, completar la Unión Económica y Monetaria para que Europa sea menos vulnerable ante las crisis futuras. Esto pasa por completar la Unión Bancaria, crear un Sistema Europeo de Garantía de Depósitos y dotar al euro de un presupuesto con funciones anticíclicas. Esa seguridad debe llegar también a los más vulnerables. A aquellos que más directamente sufren la desigualdad que ha dejado la crisis, pero también a los jóvenes que no encuentran oportunidades y a las mujeres que se enfrentan a las brechas de género, incluida la salarial. Para ello, España apuesta por integrar mejor el Pilar Social europeo en los procedimientos de decisión económica.

La política comercial es otro de los vectores sobre los que debe de construirse la seguridad europea. Europa debe ser más competitiva dentro de un orden basado en reglas. Hay que proteger las inversiones europeas y lograr un acceso recíproco a los mercados públicos para ellas. Esta competitividad no debe debilitar las reglas de la competencia interna o de otro modo dejará fuera a las pequeñas y medianas empresas. Por ello, España apuesta por el “Green New Deal”. Una cuarta revolución industrial que sea también social y medioambiental.

Europa necesita dinamizar de nuevo su política industrial. Hay que apostar por ello a través de la financiación de grandes proyectos europeos de alta tecnología que nos hagan competitivos. Nuevamente, las pymes deben estar en el centro de estos proyectos. Ellas son las grandes creadoras de empleo. Un aspecto especialmente crucial para nuestra competitividad y nuestra seguridad será la certificación tecnológica de las redes de telecomunicación como la 5G. España puede jugar un papel de liderazgo en ello.

Todas estas políticas actúan sobre un mercado único que es uno de los mayores logros de la Unión. Gracias a él, ciudadanos y empresas pueden moverse libremente y desarrollarse personal y profesionalmente. Es importante remover los últimos obstáculos internos que todavía subsisten. Hay que crear un “level playing field” de estándares sociales y laborales y avanzar hacia una mayor convergencia fiscal. Ambos elementos son esenciales para nuestro bienestar y para el sostenimiento del modelo europeo.

España tiene mucho que ofrecer a la UE en la gestión de la migración como factor estructural. La cercanía de Europa a África y la desigualdad entre ambas regiones requieren una gestión ordenada de los flujos migratorios bajo una doble premisa, la solidaridad y la responsabilidad. Mientras el continente africano no se desarrolle plenamente, no habrá una solución a los flujos migratorios irregulares. Por eso, como en todo fenómeno estructural, no debe engañarse a la gente, es necesario gestionarlos desde la responsabilidad y la solidaridad con una auténtica política migratoria europea.

En breve habrá que decidir un nuevo Marco Financiero Plurianual. Un presupuesto menor o igual al actual no es compatible con lo que estamos pidiendo a Europa que haga. Dotarse de una auténtica política migratoria, fomentar el I+D+i, sumarse al “Green New Deal”, estar a la vanguardia de la inversión en la lucha contra el cambio climático, pero al mismo tiempo mantener la política agrícola común y la política de cohesión. Para garantizar el modelo de vida europeo y que Europa siga siendo competitiva, necesitamos todas esas políticas y eso supone mayores recursos para el presupuesto de la UE.

Por supuesto, la seguridad europea también es una seguridad global y militar. La Unión Europea debe ser un auténtico actor global. Esto no ocurrirá mientras la Política Exterior y de Seguridad Común no se decida por mayoría cualificada y la política de defensa debe tener su desarrollo a través de la Cooperación Estructurada Permanente orientada hacia la creación de un verdadero ejército europeo.

Todas las propuestas anteriores han sido defendidas por España en los últimos diez meses. Todas buscan garantizar la construcción europea y la seguridad de los españoles y los europeos. Sin embargo, la presencia e influencia de España en la Unión va más allá del Gobierno. Para un país tan europeísta como España, lo formal y lo institucional sólo, no es suficiente. España debe de estar presente de manera decidida en coaliciones informales de asociaciones empresariales y de innovación o de think-thanks, como es el caso del Real Instituto Elcano, presente en varias redes europeas. También España debe tener una representación acorde con lo que representa y aporta a Europa en sus instituciones. Eso supone una presencia cuantitativa, pero también una presencia cualitativa con españoles en las estructuras intermedias donde surgen las decisiones europeas, como son las Secretarías Generales de la Comisión o del Consejo.

Una España que mira hacia el futuro, recupera el impulso en Europa, supera las dificultades e innova, será fundamental en los próximos meses para seguir construyendo el proyecto común europeo de una Europa unida, fuerte y consciente de sus capacidades y responsabilidades. España es una garantía para el modelo europeo y sus ciudadanos.

José Manuel Albares
Secretario General de Asuntos Internacionales, UE, G20 y Seguridad Global. Presidencia del Gobierno

]]>
<![CDATA[ México, tan lejos de Cortés y tan cerca de España ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/comentario-malamud-nunez-mexico-tan-lejos-de-cortes-y-tan-cerca-de-espana 2019-04-17T06:35:22Z

La solicitud del presidente Andrés Manuel López Obrador de que España pida perdón por la conquista del Imperio mexica (1519-21) desató un huracán de declaraciones y algunas agrias polémicas.

]]>
La solicitud del presidente Andrés Manuel López Obrador de que España pida perdón por la conquista del Imperio mexica (1519-21) desató un huracán de declaraciones y algunas agrias polémicas. A simple vista, esto parecía confirmar las afirmaciones del mandatario mexicano sobre una necesaria reconciliación histórica entre ambos países debido a que el vínculo está roto o deteriorado.

Nada más lejos de la realidad. Las relaciones entre México y España son las de mayor profundidad e intensidad en el contexto iberoamericano. Ningún otro país de América Latina mantiene lazos tan fuertes con España como México y la importancia del vínculo no se circunscribe únicamente a lo intergubernamental y ni siquiera a la vertiente material, proyectándose con fuerza extraordinaria en lo simbólico y en otras muchas áreas de la realidad.

“Gracias a estos lazos, de profundas raíces históricas, las relaciones hispano-mexicanas pueden calificarse de excelentes, aunque obviamente hay un amplio margen de mejora”.

Estas relaciones intensas, con sus luces y sus sombras, tienen un fuerte componente histórico. Significativamente, durante la etapa virreinal el territorio mayoritario del país que hoy se conoce como México fue llamado Nueva España. Durante los 300 años de vida efectiva del virreinato se sentaron las bases de la actual identidad mexicana, esencialmente mestiza. Tras su independencia y pese a la ruptura afectiva con todo lo español, el vínculo mantuvo su intensidad, a tal punto que durante el porfiriato (1877-1911) la colonia española tuvo un papel protagónico. Posteriormente sobrevivió a coyunturas complejas, como la Revolución Mexicana o la interrupción de relaciones diplomáticas –pero no económicas, comerciales ni culturales– durante el franquismo.

Gracias a estos lazos, de profundas raíces históricas, las relaciones hispano-mexicanas pueden calificarse de excelentes, aunque obviamente hay un amplio margen de mejora. Desde el restablecimiento de relaciones en 1977 y, sobre todo desde los años 90, el vínculo vive en un estado de reinvención permanente en prácticamente todos los ámbitos: en lo político, pero también en lo geopolítico, lo económico (véase las inversiones en ambas direcciones), en lo cultural, académico, científico, tecnológico o deportivo.

Pese a ello, este estrecho vínculo convive con molestos “ruidos de fondo” que han persistido a lo largo del tiempo como un runrún constante y que, en ocasiones como la actual, alcanzan mayores decibelios. En sí mismo este ruido es incapaz de torcer el rumbo de una relación que se ha llegado a catalogar como “familiar o fraternal”. Pese a ello se pueden crear algunas distorsiones. Esto ocurrió con la demanda de López Obrador de perdón a España por los crímenes cometidos por Hernán Cortés y todos los españoles (y europeos) que participaron en el proceso de conquista y ocupación del actual territorio mexicano, creyendo que así se lograría la anhelada reconciliación entre ambos pueblos.

México-España, una relación excelente

Tal como ha planteado López Obrador, parecería que entre ambos países y sociedades existe un foso que impide una relación fluida y normalizada, cuando la realidad es muy diferente. No sólo en lo relativo a la relación bilateral sino también en prácticamente todos los órdenes de la vida cotidiana. En el Informe Elcano 21, dedicado a las “Relaciones España-México” se señalaba que “la relación es de una profundidad, extensión e intensidad difícilmente definible y a la vez difícilmente repetible. Resulta difícil encontrar cualquier otra que tenga características similares, no sólo por la naturaleza de los contactos personales, familiares y sociales, sino también por el grado de compenetración y de similitud de aproximación a los problemas. Esto nos lleva a definir la relación como especial o inclusive familiar”.

“En todos esos ámbitos se asiste a una relación muy dinámica, mantenida en el tiempo e incluso acrecentada. Se trata de un vínculo donde prima la simetría, mucho más que con cualquier otro socio latinoamericano”.

En todos esos ámbitos se asiste a una relación muy dinámica, mantenida en el tiempo e incluso acrecentada. Se trata de un vínculo donde prima la simetría, mucho más que con cualquier otro socio latinoamericano. Así, por ejemplo, España es el segundo inversor extranjero en México, con una activa presencia de 6.000 empresas, mayoritariamente pequeñas y medianas. De este modo se ha establecido un alto grado de interdependencia económica. La inversión extranjera directa (IED) española suma unos 50.000 millones de euros y representa cerca del 10% del total y se concentra en sectores estratégicos: financiero, telecomunicaciones, infraestructura y servicios culturales. Recientemente, España se ha convertido en el primer inversor del sector energético y el segundo en banca y finanzas. Para algunas empresas españolas, México es el trampolín para expandirse a los mercados de EEUU y Canadá.

Esta simetría se ha reforzado recientemente. Desde la crisis de 2008 ha aumentado la inversión mexicana, con un stock acumulado en la última década de cerca de 20.000 millones de euros. México ya es el sexto inversor en España. No es sólo un flujo unidireccional, ya que el protagonismo y la iniciativa están en ambos lados. México se ha convertido en una zona de “oportunidades estratégicas” para España. El mencionado informe dejaba claro que “las sinergias también actúan en la economía y permitirán, a poco que cambien algunas cosas, que ambos países que actualmente y de acuerdo al Índice Elcano de Oportunidades y Riesgos Estratégicos están ubicados en la zona de “retos estratégicos” pasen a la de “oportunidades estratégicas”, un área donde se encuentra un reducido número de países, y que en el caso de España comprende a EEUU y algunos de sus principales socios”.

Retos de futuro de una alianza entre iguales

La relación México-España es excelente, pese a lo cual es importante que siga creciendo tanto en lo cualitativo como en lo cuantitativo. Avivar el fuego de un pasado sobre el que no existen consensos sino disensos y, al menos, dos visiones encontradas de una historia común no es el mejor camino para fortalecer la relación bilateral. Intensificar el vínculo hispano-mexicano (una relación en la que no existen graves problemas en la agenda bilateral, aparte de cuestiones más o menos irritantes como la planteada por López Obrador) pasa, en primer lugar, por dar un salto cualitativo en el vínculo. España, más que pedir perdón por lo ocurrido hace 500 años, debe reconocer al México actual como un aliado de igual estatus; no como un país latinoamericano más, aunque ya tenga un papel relevante dentro de la Comunidad Iberoamericana, sino que debe ser tratado y tenido en cuenta como la primera potencia de habla hispana que es.

“La relación México-España es excelente, pese a lo cual es importante que siga creciendo tanto en lo cualitativo como en lo cuantitativo”.

Hacia el futuro el reto es trabajar intensamente por reforzar la alianza bilateral desde un punto de vista cuantitativo. Hay margen para crecer impulsando algunos vínculos existentes y “aceitando” la maquinaria diplomática e institucional. Una forma de articularlo es potenciando instrumentos ya existentes, como la Comisión Bilateral, llamada a convertirse en el eje vertebrador de la “Asociación Estratégica” para dotarla de mayor contenido y continuidad. Este vínculo debería diversificarse desde un punto de vista institucional, apoyando el diálogo y la cooperación descentralizada, que trascienda la relación intergubernamental (el gobierno central español y el federal mexicano), dando un mayor protagonismo a las comunidades autónomas españolas y los estados mexicanos, así como a los ayuntamientos.

Otro espacio a recorrer conjuntamente es desarrollar alianzas geopolíticas y geoestratégicas allí donde los intereses hispano-mexicanos sean coincidentes y puedan ir de la mano. España es observador, permanente y vitalicio, en la Alianza del Pacífico. Además, los dos países en pie de igualdad comparten su preocupación respecto a América Central, impulsando programas y proyectos de cooperación triangular en materia de desarrollo. México está totalmente implicado en la estrategia de seguridad del Sistema de Integración Centroamericano (SICA), donde hay una clara convergencia con la estrategia española. México es el país latinoamericano y la potencia regional con mayor interés en reactivar el proyecto iberoamericano, donde existe una buena sintonía. México y España son miembros del G-20, junto a Brasil y Argentina, existiendo la posibilidad de mejorar la coordinación entre los cuatro países.

En el terreno económico, más allá de las inversiones bidireccionales hay un amplio margen para incrementar los intercambios comerciales, dado el limitado volumen de importaciones y exportaciones. La energía es otro vector clave de la relación bilateral, junto al sector bancario, cuyo peso podría crecer en tanto descienda en México la informalidad laboral y mejoren los métodos de ahorro y crédito.

España y México están llamados a colaborar en todo lo referente a la cultura. El interés conjunto en impulsar el “poder blando” que proporciona el idioma común es prueba de ello. La cooperación cultural multilateral de los dos países se ha articulado a partir del Sistema Iberoamericano, siendo México el primer socio de España en la iberoamericanización del Instituto Cervantes. Ambos países comparten el desafío de proteger y promocionar el español en el mundo. Esta alianza tiene un amplio espacio de crecimiento. Para ello hay que diseñar nuevos instrumentos de diplomacia cultural, haciendo más eficiente los recursos destinados por ambos países a la promoción internacional del español y a la cooperación cultural y lingüística. México y España pueden impulsar el alcance y difusión de sus programas culturales. Algunas instituciones ya han abierto este camino. Es el caso de la colaboración entre la UNAM, la Universidad de Salamanca y el Instituto Cervantes en el Servicio Internacional de Evaluación de la Lengua Española (SIELE).

Una polémica inoportuna y compleja

Todos estos retos para convertir estos excelentes vínculos en una alianza estratégica efectiva provocan que ruidos como el introducido por la carta de López Obrador no sean ni eficaces ni eficientes para mejorar la relación y la vida de los ciudadanos. Y más cuando ni el método elegido (una carta filtrada a medias a la prensa) ni el tono empleado sean los más adecuados para avanzar en una reivindicación de este tipo. En realidad, la carta sólo sirvió para reabrir una polémica compleja, que debe dejarse en manos de historiadores, antropólogos y otros especialistas. El congreso realizado recientemente en Extremadura sobre “Hernán Cortés en el siglo XXI” no sólo muestra claramente el rumbo a recorrer, sino también que el diálogo entre las partes es posible y respetuoso al abordar una cuestión tan compleja y contradictoria como esta.

Esta polémica deja otra herencia negativa: contribuye a despertar sentimientos nacionalistas en ambos países y visiones mitificadas y embellecidas de un pasado mucho más poliédrico del que transmiten ciertos relatos lineales, planos y en blanco y negro: unos sosteniendo que la conquista supuso una gran hecatombe y un etnocidio al desencadenar la total destrucción de las sociedades indígenas; otros, reviviendo visiones trasnochadas de la hispanidad como faro de civilización, que iluminó a pueblos anclados en el atraso y la barbarie, a los que se les concedió la racionalidad, el lenguaje y la religión verdadera. Ambas visiones olvidan que México es una sociedad mestiza (como lo es España) y que si los pueblos indígenas son parte sustancial de su identidad también lo son Hernán Cortés y sus contemporáneos. Algo que el propio López Obrador admite en su carta cuando dice que la incursión encabezada por Cortés al actual territorio de México “fue sin duda un acontecimiento fundacional de la actual nación mexicana”.

“Todos estos retos para convertir estos excelentes vínculos en una alianza estratégica efectiva provocan que ruidos como el introducido por la carta de López Obrador no sean ni eficaces ni eficientes para mejorar la relación y la vida de los ciudadanos”.

Al hilo de la petición de López Obrador, aunque no se conoce el contenido completo de su carta, que sólo se filtró parcialmente, sería necesario aclarar a quién habría que pedir perdón. Si a los actuales Estados Unidos Mexicanos, una entidad inexistente en 1519, si a los descendientes de los mexicas y su imperio, alejado del mito del “buen salvaje” y capaz de someter por la fuerza a sus vecinos, o si habría que pedir perdón a México pero también al resto de las actuales repúblicas latinoamericanas. Por otra parte, ¿qué hacer con los españoles expulsados entre 1827 y 1829, pese a sus estrechos vínculos con México? Algunas de estas cuestiones fueron abordadas en el Tratado definitivo de paz y amistad entre España y México, firmado en 1836, y que suponía el reconocimiento de la nueva república por la Corona española. Es decir, no estamos frente a una cuestión nunca tratada, sino que se trata de un tema que ha dado lugar a numerosas manifestaciones, a veces convergentes y otras contradictorias.

En este caso concreto, todo indica que la polémica es de corto recorrido y se circunscribe a 2019, cuando se conmemora el 500º aniversario de la llegada de Cortés a tierras mexicas. Posiblemente se reactive en 2021 (a los 500 años de la caída de Tenochtitlán y 200 de la independencia), pero es difícil que vaya mucho más allá. Algo similar ocurrió durante las celebraciones de los “bicentenarios de la independencia”, entre 2008 y 2012. Entonces Hugo Chávez remitió una carta a Benedicto XVI exigiendo disculpas a la Iglesia Católica por la “evangelización” y a España por la conquista, procesos que comparó con el “holocausto” y el genocidio.

Sin embargo, también habría que preguntarse si, más allá de las formas, la reivindicación mexicana respecto a la conquista es o no legítima. Es verdad que en vastos sectores de la sociedad mexicana existe una determinada versión de lo que supuso la conquista. Y si España quiere reforzar la relación con México deberá afrontar el tema de forma decidida, sin enrocarse únicamente en el aporte “civilizatorio”. Sin embargo, se trata de un camino de doble dirección, en el cual, si México quiere reforzar la relación con España, tampoco puede seguir insistiendo en una versión maniquea de la historia. Cada paso que se pueda dar conjuntamente en la dirección correcta, más allá de las estridencias de los hooligans de uno y otro lado, tendrá importantes repercusiones. Porque a pesar de circunstanciales malentendidos, o “ruidos”, la relación hispano-mexicana se basa en un sólido vínculo histórico (con sus indudables luces y sombras), pero sobre todo en un presente y, en especial, en un futuro en el que está en nuestra mano forjar una alianza aún más profunda.

Carlos Malamud
Investigador principal, Real Instituto Elcano
| @CarlosMalamud

Rogelio Núñez
Profesor colaborador del IELAT, Universidad de Alcalá de Henare
s | @RNCASTELLANO

]]>
<![CDATA[ Desinformación, elecciones y ponencia: la ciberseguridad está de moda ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/comentario-arteaga-desinformacion-elecciones-ponencia-ciberseguridad-esta-de-moda 2019-04-09T12:00:53Z

La ciberseguridad española ha cobrado actualidad debido a la inminencia de los procesos electorales, que ha puesto sobre la mesa la necesidad de prevenir los riesgos asociados con la desinformación y la fiabilidad de los sistemas electorales.

]]>
En el mes de marzo, la ciberseguridad española ha cobrado actualidad debido a la inminencia de los procesos electorales –el primero, el 28 de abril–, que ha puesto sobre la mesa la necesidad de prevenir los riesgos asociados con la desinformación y la fiabilidad de los sistemas electorales. También porque la Comisión Mixta de Seguridad Nacional acaba de publicar sus conclusiones sobre el estado de la ciberseguridad en España tras las comparecencias en ella de responsables y expertos del sector.

“[la] ciberseguridad española ha cobrado actualidad debido a la inminencia de los procesos electorales, (...) que ha puesto sobre la mesa la necesidad de prevenir los riesgos asociados con la desinformación y la fiabilidad de los sistemas electorales”.

Yendo por partes, la preocupación por los riesgos del ciberespacio asociados a los procesos electorales ha cobrado vigencia con la llegada de las elecciones. Hasta entonces, la preocupación gubernamental por la ciberseguridad de los procesos electorales ha sido limitada debido a la fiabilidad de las medidas tecnológicas asociadas al proceso de transmisión y recuento de las papeletas, que se depositan física –y no electrónicamente– en las urnas. La ausencia de incidentes en las convocatorias electorales previas, incluidas las autonómicas catalanas de diciembre de 2018, ha evitado la necesidad de adoptar medidas excepcionales como han hecho otros Gobiernos. La preocupación ha sido mayor en relación con la posibilidad de que se utilice el ciberespacio para influir en el voto de los ciudadanos mediante campañas de desinformación y propaganda (ver el “Informe de Buenas Prácticas sobre desinformación en el ciberespacio”, elaborado por el Centro Criptológico Nacional y reseñado por el CIBER elcano de marzo de 2019).

En su edición de abril, el CIBER elcano recoge una valoración conceptual de la desinformación a cargo de su responsable, Julia Alicia Olmo y Romero, como embajadora en Misión Especial para las Amenazas Híbridas y la Ciberseguridad. Tanto su ARI como el de Carlos Galán Cordero describen las medidas adoptadas por los Gobiernos europeos –incluido el español–, medidas que se amplían con las recogidas en el informe del Parlamento Europeo sobre desinformación y propaganda en la UE y sus Estados miembros, que se adjunta en esta edición.

Los medios de comunicación se han hecho eco de las medidas adoptadas por el Gobierno en marzo para prevenir dichos riesgos, tanto los que afectan a la seguridad de los sistemas informáticos asociados al proceso electoral como los vinculados a las acciones de influencia (fake news). Para lo primero se han incrementado las exigencias técnicas de los pliegos de contratación y se han llevado a cabo auditorías previas a las empresas encargadas del recuento. Para afrontar los intentos de desinformación, se ha creado un grupo de seguimiento dentro de la Secretaría de Estado de Comunicación de Presidencia del Gobierno.

En segundo lugar, la Comisión Mixta de Seguridad Nacional acaba de publicar el “Informe de la ponencia para el estudio de la ciberseguridad en España”, que ha elaborado entre septiembre de 2017 y marzo de 2019 y en el que se recogen resúmenes de las comparecencias de responsables y expertos y las conclusiones de la Comisión. Las comparecencias son más interesantes y extensas que las conclusiones, que se limitan a codificar el estado de la ciberseguridad hasta el cierre de la legislatura y a proponer algunas medidas genéricas relacionadas con lugares comunes como la necesidad de mejorar la cultura, la educación, la cooperación público-privada, los presupuestos o la base industrial de la ciberseguridad, recomendaciones que se reenvían a la futura Estrategia de Ciberseguridad Nacional. Precisamente, en la última de las comparecencias, el presidente del Consejo de Ciberseguridad Nacional, Félix Sanz, informó a los miembros de la Comisión que la nueva estrategia ya estaba cerrada.

Continúa abierto el debate sobre la seguridad –y el negocio– de las redes 5G, que ya hemos analizado en el CIBER elcano de marzo. España y el resto de los Estados miembros de la UE deberán tener en cuenta la recomendación sobre la ciberseguridad de las redes 5G que acaba de emitir la Comisión para armonizar las decisiones nacionales y asegurar la conectividad de sus infraestructuras digitales a partir de 2020 mediante el Plan de Acción 5G.

Otro debate que se abre, y sobre el que va a trabajar el Grupo de Trabajo sobre Ciberpolítica del Real Instituto Elcano, tiene que ver con la creciente complejidad operativa, tecnológica y jurídica a la que tienen que hacer frente las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la Fiscalía en el curso de las investigaciones policiales y judiciales (interceptación de comunicaciones, captación y grabación de comunicaciones electrónicas, captación, grabación y localización de imágenes, registro in situ y en remoto de equipos informáticos, etc.), una dificultad ya adelantada por Javier Alonso Lecuit en CIBER elcano y que puede verse acrecentada con nuevas arquitecturas de información y tecnologías, tales como la virtualización de redes, dispositivos o los nuevos paradigmas asociados a las redes 5G. En el mismo sentido, la Comisión recomendó, en febrero de 2019, iniciar negociaciones con Estados Unidos y actualizar el Protocolo de Budapest para la obtención de pruebas electrónicas. Además, acaba de completar las medidas adoptadas en el Reglamento de diciembre de 2018 sobre las órdenes europeas de entrega y conservación de pruebas electrónicas a efectos de enjuiciamiento penal (Reglamento e-Evidence) mediante una directiva para designar a los representantes legales para la obtención de pruebas.

Félix Arteaga
Investigador principal de Seguridad y Defensa, Real Instituto Elcano

]]>
<![CDATA[ ¿Qué papel debe jugar China en el desarrollo de la tecnología 5G en España? ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/comentario-cardona-esteban-que-papel-debe-jugar-china-desarrollo-tecnologia-5g-espana 2019-03-15T08:08:23Z

Existe actualmente un trascendental debate en nuestro país entre actores públicos y privados sobre el papel que debe tener la tecnología china en el desarrollo de la plataforma 5G en España, debido a los particulares riesgos de seguridad que conlleva.

]]>
En colaboración con Fundación Consejo España-China

Estamos a las puertas de la cuarta revolución industrial, que vendrá propiciada por la tecnología 5G. Esta plataforma permitirá crear una red de redes móviles a la que virtualmente todo estará conectado, compartiendo datos en una cantidad y a una velocidad sin precedentes. Esto cristalizará en una convergencia de las tecnologías digitales, físicas y biológicas que producirá un auténtico cambio de paradigma en el conjunto de la economía y en nuestros hábitos de vida. La tecnología 5G trasciende el ámbito de las comunicaciones personales, donde la tecnología 4G ya ha introducido cambios muy sustantivos, por ejemplo, en nuestra forma de comprar bienes de todo tipo y de consumir productos audiovisuales, para proporcionar servicios de conectividad a vehículos, máquinas y objetos en múltiples sectores industriales.

“(…) existe actualmente un trascendental debate en nuestro país entre actores públicos y privados sobre el papel que debe tener la tecnología china en el desarrollo de la plataforma 5G en España, debido a los particulares riesgos de seguridad que conlleva”.

No es de extrañar, por tanto, que exista un deseo generalizado, también en España, de establecer una plataforma 5G con la máxima premura posible. Así quedó recogido en el Plan Nacional 5G (2018-2020), publicado en diciembre de 2017. Para alcanzar este objetivo sería necesario utilizar la tecnología más avanzada, lo que incluye tecnología europea como la de Ericsson o Nokia, y también la desarrollada por empresas chinas, fundamentalmente Huawei y ZTE.

Sin embargo, existe actualmente un trascendental debate en nuestro país entre actores públicos y privados sobre el papel que debe tener la tecnología china en el desarrollo de la plataforma 5G en España, debido a los particulares riesgos de seguridad que conlleva.

En el contexto de la creciente rivalidad estratégica entre EEUU y China y ante la constatación de que empresas chinas controlaban un porcentaje muy significativo (se estima entre el 25% y el 40%) de la tecnología crítica para la implementación del 5G, las autoridades estadounidenses han utilizado múltiples canales desde la segunda mitad de 2018 para persuadir a sus aliados internacionales de que vetasen la tecnología china en el desarrollo del 5G en sus países. Prueba de ello fueron las declaraciones de Robert Strayerv, embajador de Política de Comunicación e Información Cibernética e Internacional del Departamento de Estado, el pasado 26 de febrero en el Mobile World Congress de Barcelona, alertando de que Huawei y otras compañías chinas no son fiables para desarrollar el 5G, debido a que pueden ser fácilmente obligadas por el gobierno chino a facilitarle información de terceros. Estas preocupaciones también están siendo recogidas a este lado del Atlántico y varios Estados miembros de la UE están transmitiendo su inquietud en el contexto de la preparación del Consejo Europeo del próximo 21 de marzo, en el que se debatirá la posición de la UE de cara a la cumbre con China del 9 de abril.

Dada la trascendencia de este asunto, sería deseable que se produjera un debate profundo en nuestro país sobre el mismo, aunque parece complicado dada la velocidad a la que se están desarrollando los acontecimientos. En cualquier caso, este texto espera poder contribuir a estimularlo, exponiendo y analizando las visiones de los principales actores involucrados.

Por un lado, tanto los mayores operadores de telecomunicaciones en España como gran parte de la comunidad de expertos en tecnologías de la información abogan por utilizar tecnología china para implementar la tecnología 5G. Esto se debe a su excelente relación calidad-precio, su altísimo nivel de innovación y el excelente servicio de los proveedores chinos del sector –que cuentan con múltiples sedes en Europa desde hace una década–, lo que hace que no exista manera más eficiente de desarrollar la tecnología 5G que recurriendo a estas empresas chinas.

“(…) la solución no puede ser prohibir productos que contribuirían a un desarrollo más eficiente del 5G en España, sino garantizar la seguridad de dichos productos”.

Lamentablemente, el uso de esta tecnología también presenta desafíos específicos en materia de seguridad que no deben ser ignorados. Estos riesgos propios de emplear tecnología china en el desarrollo del 5G derivan de la debilidad de las empresas chinas frente al Estado chino, que facilita que puedan ser obligadas a colaborar en labores de inteligencia y sabotaje de una forma difícilmente imaginable en países democráticos. Esta situación es incluso reconocida por la propia legislación china, lo que genera inquietud sobre la posibilidad de que empresas chinas puedan abrir puertas traseras en sus equipos para uso de sus servicios de inteligencia. Estos temores están especialmente fundamentados teniendo en cuenta la enorme cantidad de ciberataques que se lanzan desde China contra objetivos españoles y los efectos devastadores que podrían tener en un entorno 5G donde virtualmente todo estará interconectado.

Ante este dilema, las voces más alarmistas proponen seguir el ejemplo de Australia y considerar que las empresas sujetas a extraterritorialidad judicial por parte de un gobierno extranjero quedan incapacitadas para satisfacer los estándares de seguridad exigibles para suministrar tecnología destinada al desarrollo de redes 5G. Esto supondría impedir la entrada de componentes chinos en el desarrollo del 5G.

Sin embargo, este veto supondría una ralentización de la implementación del 5G en España, con la consiguiente pérdida de competitividad para el conjunto de la economía española y de peso internacional para nuestro país. Por consiguiente, la solución no puede ser prohibir productos que contribuirían a un desarrollo más eficiente del 5G en España, sino garantizar la seguridad de dichos productos. Los operadores de telecomunicaciones españoles no han tenido problemas de seguridad específicos derivados del uso de tecnología china y tanto ellos como los especialistas públicos en ciberseguridad cuentan con las capacidades necesarias para gestionar con un alto margen de fiabilidad los riesgos de seguridad derivados del uso de tecnología 5G de cualquier procedencia.

Dado el mayor tiempo que requerirá alcanzar un consenso sobre estándares europeos y que España cuenta con las capacidades necesarias, a corto plazo se deberían introducir estándares nacionales de certificación adecuados para garantizar la seguridad del hardware y el software que se utilice en las redes 5G sin necesidad de renunciar a la tecnología china que sea imprescindible para un desarrollo eficiente de dichas redes. Aquí será fundamental responsabilizar a los propios operadores, como ha anunciado Alemania, para garantizar que las redes que operan no son utilizadas con fines ilícitos. De esta manera podremos estar en disposición de desarrollar los servicios y aplicaciones vinculados al 5G lo antes posible para no quedar más rezagados en este nuevo paradigma tecnológico.

“(…) deberíamos extraer lecciones de cómo se ha gestado la evolución del estándar 4G al 5G de cara a pensar cómo afrontamos en el medio y largo plazo transiciones similares”.

Por otro lado, deberíamos extraer lecciones de cómo se ha gestado la evolución del estándar 4G al 5G de cara a pensar cómo afrontamos en el medio y largo plazo transiciones similares. La situación actual parece indicar que Europa no ha elegido la mejor estrategia para liderar la tecnología 5G porque, aunque hemos prestado mucha atención a la investigación sobre 5G y a su aplicación posterior, hemos descuidado el desarrollo de tecnología para implementarlo. Si no queremos que esto se repita en el futuro con una hipotética 6G, debemos comenzar a identificar y desarrollar las tecnologías que serán clave para la implementación del futuro de las comunicaciones móviles. Hay que tener en cuenta que la batalla por estas tecnologías se da con bastante antelación y el establecimiento de estándares, que suele durar unos 10 años, es clave para posicionarse, pues suele ir vinculado a determinadas patentes clave. Si queremos ser competitivos en este proceso, que requiere enormes recursos, los actores europeos tendremos que actuar de manera mucho más cohesionada, con mucha mayor presencia y fuerza en los foros de estandarización y con una clara estrategia de desarrollo y defensa de tecnologías propias en dichos estándares. De lo contrario, podemos acabar condenados a la irrelevancia tecnológica, que sería el epítome de la irrelevancia global europea.

Narcís Cardona
Director del Instituto Universitario de Telecomunicación y Aplicaciones Multimedia de la Universitat Politècnica de València | @NarcisCardona

Mario Esteban
Investigador principal del Real Instituto Elcano y profesor de Estudios de Asia Oriental de la Universidad Autónoma de Madrid | @wizma9

]]>
<![CDATA[ La ciberseguridad es algo más que el ciberespacio ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/comentario-arteaga-ciberseguridad-es-algo-mas-que-ciberespacio 2019-03-12T04:00:43Z

Seguimos asociando ciberseguridad con la seguridad del ciberespacio, pero cada día que pasa aparecen nuevas realidades que asociadas a la ciberseguridad pero que tienden a desbordarla.

]]>
Seguimos asociando ciberseguridad con la seguridad del ciberespacio, pero cada día que pasa aparecen nuevas realidades que asociadas a la ciberseguridad pero que tienden a desbordarla. En el CIBER elcano de marzo hemos incluido algunas de ellas por su trascendencia para la política de ciberseguridad.

Ana Ayerbe, de Tecnalia, nos habla de la ciberseguridad industrial. Las industrias tienen sus propios problemas de ciberseguridad, diferentes de los del sector de servicios y del resto de usuarios del ciberespacio. Su inseguridad aumenta a medida que la transformación digital y la conectividad afectan a los sistemas de producción y a los productos que fabrican, por lo que las industrias deben tomar medidas para incrementar la resiliencia de los anteriores. Junto a ellas, las industrias y centros tecnológicos dedicados a la seguridad de los sistemas de control industrial deben aprovechar el auge del mercado de la ciberseguridad industrial para asegurarse una parte del negocio.

En la misma línea, Gianluca D’Antonio y Miguel Olías de Lima, de Deloitte, exponen la creciente multidimensionalidad de riesgos a la que se enfrentan las empresas y reivindican el concepto de Seguridad Digital como más comprehensivo que el tradicional de ciberseguridad. La implantación de este concepto tiene efectos en las organizaciones y en el perfil de los responsables de gestionar esos riesgos.

Los efectos, deseados o no, de la transformación digital aumentarán con el despliegue de las redes 5G que analiza Vicente Moret, dentro de un campo de conflicto como es el de la geopolítica digital. En su análisis, se desvelan algunas variables relacionadas con los intereses que existen tras la implantación de las redes, primero, y de las aplicaciones para utilizarlas después. Variables que afectan a la responsabilidad de los gobiernos para garantizar la seguridad de las redes y de las sociedades para competir en el desarrollo de las nuevas tecnologías.

“La geopolítica digital condujo a Estados Unidos a presionar a sus aliados para ampliar el boicot a las empresas chinas, pero la respuesta no ha sido unánime porque cada uno de ellos tiene unos intereses de seguridad y económicos diferente”.

Lo anterior ha sido noticia a lo largo del mes de febrero de 2019 y tiene dos abiertos dos frentes: uno de seguridad, por la fiabilidad de las redes 5G, y otro tecnológico, por su impacto en las aplicaciones tecnológicas que se van a desarrollar para aprovechar las nuevas redes. Con el trasfondo de su guerra comercial con China, Estados Unidos forzó la detención de la responsable de finanzas de Huawei, Meng Wanzhou, en Canadá en diciembre de 2018. Luego prohibió la compra pública de componentes Huawei por razones de seguridad nacional y, en enero de 2019, el director del FBI, Christopher A. Wray, advirtió que la implantación de redes 5G con componentes de Huawei permitiría manipularlas al gobierno chino.

La geopolítica digital condujo a Estados Unidos a presionar a sus aliados para ampliar el boicot a las empresas chinas, pero la respuesta no ha sido unánime porque cada uno de ellos tiene unos intereses de seguridad y económicos diferente. Japón y Australia siguieron la sugerencia y prohibieron la compra pública de productos Huawei y ZTE, mientras que otros como Nueva Zelanda o la República Checa adoptaron medidas similares y se sopesó la posibilidad de que Alemania o el Reino Unido acabaran haciendo lo mismo. Los mayores contratiempos llegaron cuando el responsable del Centro Nacional de Ciberseguridad del Reino Unido declaró que el riesgo de Huawei era manejable, y el responsable de la Agencia Federal de Ciberseguridad de Alemania se mostró partidario de un acuerdo de no espionaje con China.

En el plano bilateral, la controversia se ha traducido en una batalla de comunicación entre Huawei y sus críticos. Huawei alega que no se han encontrado hasta la fecha evidencias que permitan verificar las denuncias estadounidenses, que ha creado laboratorios donde se pueden analizar sus productos y, en consecuencia, ha demandado al gobierno de Estados Unidos por su boicot anticonstitucional.

Con el fondo de la confrontación comercial entre Estados Unidos y China, el problema no está tanto el control de las redes 5G sino en la competencia digital por las aplicaciones que las usan. El negocio está en tener a punto esas aplicaciones para cuando funcionen las redes 5G y se teme que China utilice su ventaja en la instalación de las redes para desplazar a los competidores de sus compañías. Los detractores alegan que las leyes chinas permiten utilizar a esas compañías en funciones de inteligencia y que China obliga a las compañías tecnológica extranjeras a realizar trasferencias tecnológicas que benefician a los competidores chinos. Esta situación, podría cambiar si, como adelanta la agencia Associated Press, China va a cancelar esa exigencia, ya que la legislación que sirvió para despegar su capacidad tecnológica se convierte ahora en un obstáculo para la expansión comercial, lo que ha creado tensiones entre los empresarios chinos y los dirigentes del Partido Comunista de China.

Febrero también nos trajo la mala noticia de los ciberataques rusos sobre think-tanks europeos. Se han atribuido al grupo pro ruso APT28 (Fancy Bears) y ha afectado a centros como el German Council on Foreign Relations, las oficinas europeas de los centros estadounidenses German Marshall Fund y Aspen Institute, así como el Institute for Statecraft del Reino Unido. Los ciberataques van dirigidos contra los centros de análisis que han criticado las políticas rusas y, también, a erosionar la credibilidad de las instituciones y procesos democráticos. A los anteriores, hay que añadir los ciberataques norcoreanos sobre think-tanks que colaboran con el gobierno de Estados Unidos en relación con los programas de proliferación nuclear de Corea del Norte.

Como se ve, al menos desde CIBER elcano, el reto consiste en contar con la capacidad necesaria para auditar las redes 5G (ciberseguridad) pero también en aprovechar las oportunidades de negocio de esas redes para la industria y la tecnología nacional.

Félix Arteaga
Investigador principal de Seguridad y Defensa, Real Instituto Elcano.

]]>