Terrorismo Internacional - Real Instituto Elcano Feeds Elcano Copyright (c), 2002-2018 Fundación Real Instituto Elcano Lotus Web Content Management <![CDATA[ Literalidad coránica a medida: las aleyas incompletas de al-Qaeda en el Magreb Islámico ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari54-2019-altuna-literalidad-coranica-a-medida-aleyas-incompletas-de-al-qaeda-en-magreb-islamico 2019-05-16T04:45:12Z

Más de la mitad de las citas coránicas utilizadas por al-Qaeda en el Magreb (AQMI) en su propaganda son literales pero incompletas o truncadas.

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English version: Made-to-measure Qur’anic quotations: the incomplete verses of al-Qaeda in the Islamic Maghreb

Tema

Más de la mitad de las citas coránicas utilizadas por al-Qaeda en el Magreb (AQMI) en su propaganda son literales pero incompletas o truncadas.

Resumen

Un corpus digitalizado compuesto de más de 200 documentos oficiales difundidos por al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) entre 2004 –cuando todavía se denominaba Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC)– y 2017 permite dar una respuesta fundamentada a la pregunta de cuán religioso es realmente su discurso. Asimismo, a través del cotejo sistemático de la totalidad de las citas coránicas mapeadas –más de 1.200– se constata que, aunque la organización en ningún caso modifica o altera el Corán, lo que permite desechar por completo las tesis que apuntan hacia la manipulación de los textos sagrados, sí se caracteriza por utilizar una literalidad a medida. No enfrentando constricción alguna ni en tiempo ni en espacio, en más de la mitad de las ocasiones en las que, a lo largo de 14 años, AQMI cita el Corán en su propaganda –un 52,42% del total– lo hace evocando citas incompletas o truncadas.

Análisis

Es de sobra conocida la lectura literal y descontextualizada que las diferentes organizaciones terroristas cuya ideología común es la del salafismo yihadista hacen de los textos sagrados del islam, pero ¿qué tanto de su discurso es puramente religioso? Asimismo, con el objetivo de desautorizar y erosionar la legitimación de estas organizaciones, sigue arguyéndose con cierta recurrencia que manipulan y distorsionan el hecho religioso. ¿Puede contrastarse tal afirmación? De ser así, teniendo en cuenta la naturaleza del consenso respecto de la sacralidad de las principales fuentes de la revelación, resultaría relativamente sencillo articular estrategias orientadas a explotar tales adulteraciones.

Mediante el mapeo sistemático de más de 1.200 citas coránicas empleadas por al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) entre 2004 –todavía como Grupo Salafista por la Predicación y el Combate (GSPC)1 y 2017, el presente análisis pretende arrojar luz sobre algunos aspectos ligados al uso de los textos sagrados por parte de la organización terrorista. Para ello se ha construido un extenso corpus monolingüe, diacrónico y digitalizado que cubre un total de 203 documentos oficiales publicados por el grupo.2 Entre estos hay 179 documentos audiovisuales (más de 65 horas de audio y vídeo), 20 documentos de texto entre revistas, libros y artículos o ensayos (aproximadamente 800 páginas de texto) y las transcripciones íntegras de cuatro entrevistas a individuos destacados en la organización (véase la Figura 1). La muestra compilada incluye todos aquellos documentos audiovisuales oficiales3 publicados por la organización terrorista en la horquilla de tiempo mencionada, así como otros documentos oficiales escritos cuyo contenido ha sido juzgado como pertinente por el autor.4 No se incluyen en la muestra compilada aquellos comunicados breves utilizados, principalmente, para reivindicar operaciones terroristas exitosas, así como tampoco panegíricos, artículos de opinión y otros contenidos secundarios publicados a través de plataformas como Ifriqīyā al-Muslima.

Figura 1. Distribución anual de los materiales utilizados para la creación del corpus de citas coránicas halladas en la propaganda de AQMI, 2004-2017
Año Audios y vídeos Revistas

Libros y ensayos

Entrevistas

2004 1 2
2005 1 3
2006 2 3
2007 12 1
2008 10 1
2009 12 1
2010 16
2011 15 1
2012 11 2 1
2013 12 1
2014 10
2015 21 (37) 2
2016 14 2 1
2017 10 (26) 3
Notas: (1) la diferencia en la cifra de documentos de 2015 viene dada por la inclusión entre paréntesis de todos los documentos asociados a la serie “غزوة أحد في القرآن ”, un compendio de lecciones impartida por Abu Hassan Rashid al-Bulaydi; (2) la diferencia en la cifra de documentos de 2017 viene dada por la inclusión entre paréntesis de todos los documentos asociados a la serie “شرح كتاب الصيام من بلوغ المرام ”, un compendio de lecciones impartida por Abu Hassan Rashid al-Bulaydi..

Los corpus especializados, como es el caso del que nos ocupa, se centran en una variedad particular o registro del idioma, en este caso el discurso salafista yihadista de AQMI. Hasta el momento, las escasas tentativas de analizar el discurso salafista yihadista utilizando para ello un enfoque cuantitativo se han encontrado con un muro difícil de franquear, los desafíos técnicos que presenta la lengua árabe. Los diferentes estudios y análisis cualitativos son más numerosos, principalmente desde que lenguas otras que el árabe comenzaron a ganar presencia en la propaganda de Estado Islámico. Sin embargo, aún sin ánimo de profundizar en el debate, el árabe continúa siendo no sólo la lengua vehicular de la mayor parte de la propaganda yihadista, sino también, por supuesto, el pilar sobre el que se fundamenta y se construye todo debate ideológico y doctrinal de esta corriente de pensamiento.

La mayor parte de los estudios que abordan de una u otra manera el análisis del discurso o la narrativa yihadista lo hacen a partir de publicaciones como Dābiq, Rumiyah o Inspire. Estos documentos, si bien tienen mayor impacto en Occidente, tienen un público meta específico, lo cual, aun sin desviarse de los principios básicos de la ideología salafista yihadista, define su naturaleza y condiciona el lenguaje utilizado. Asimismo, las traducciones de documentos originales en árabe, incluso aquellas realizadas in house por las propias organizaciones terroristas, comportan un mayor sesgo ya que el proceso de traducción de propaganda yihadista no es sistemático.

De otra parte, existen un buen número de estudios que desde diferentes prismas se han centrado en el funcionamiento y las relaciones de la militancia –principalmente munāṣirūn, fanboys y plataformas oficiales de difusión– en redes sociales como Twitter o Facebook. Este tipo de investigaciones –como las realizadas por J.M. Berger o Charlie Winter, entre otros–5 han arrojado luz sobre el funcionamiento del aparato propagandístico de difusión y la amplificación de su mensaje en las redes, así como del volumen de la militancia activa en Internet o la temática central de cada producto audiovisual individualizado. El presente análisis, sin embargo, se centra principalmente a través de un enfoque cuantitativo, en el uso que AQMI hace del Corán.

Cuando AQMI cita el Corán

Ofrecer una respuesta fundamentada a la pregunta cuán religioso es el discurso yihadista supone todo un desafío. El corpus compilado a efectos del presente análisis se eleva hasta las más de 810.000 palabras; éste ha sido codificado de tal forma que posible extraer todas las citas coránicas del texto para su posterior clasificación atendiendo a los criterios que se desee. Así pues, en los 203 documentos inventariados encuentran cabida exactamente 1.219 citas coránicas, 932 si sólo tenemos en cuenta aquellas citas extraídas de documentos publicados antes de que la organización comenzase a firmar sus publicaciones bajo su denominación actual de AQMI. Aunque quizá no sea la forma más exacta de realizar el cálculo, dichas 1.219 citas equivalen a un total de 27.367 palabras, es decir, el 3,37% del total del corpus. Si, además, aunque su estudio no forme parte del presente documento, incorporamos a nuestros cálculos las citas de hadices –7.014 palabras del total del corpus– obtenemos un total de 34.381 palabras. Es decir, un 4,24% del total del discurso de AQMI son estrictamente citas del Corán y la Sunna, las dos principales fuentes de la revelación y pilar fundamental de la religión musulmana.

Figura 2. Representación gráfica del discurso puramente religioso respecto del total (en %)
Figura 2. Representación gráfica del discurso puramente religioso respecto del total (en %)
Fuente: elaboración propia.

Ahora bien, el discurso puramente religioso no puede reducirse solamente a las citas coránicas. Aunque en ocasiones se introduzcan citas coránicas para conferir al discurso cierta pátina de religiosidad que permita justificar una acción o posicionamiento en particular, dependiendo del documento, es habitual que las citas coránicas vengan acompañadas de una explicación religiosa contextualizada. Este ejercicio, a veces exegético, a veces simplemente didáctico o aclaratorio, constituye un pilar fundamental de la comunicación de AQMI. Utilizando el sistema de codificación anteriormente descrito, se han creado mapas de calor como el que sucede a estas líneas para representar de la manera más fidedigna posible el calado del discurso estrictamente religioso del grupo.

Figura 3. Mapa de calor de un documento del corpus creado con el software MAXQDA
Figura 3. Mapa de calor de un documento del corpus creado con el software MAXQDA
Nota: en verde, las citas coránicas; en azul, su contextualización o exégesis en la propaganda de AQMI. Fuente: elaboración propia.

Los resultados del mapeo de todos los documentos del corpus ofrecen resultados dispares dependiendo del tipo de documento en cuestión, pero permiten constatar que el discurso estrictamente religioso de AQMI representa efectivamente una fracción elevada del total. Los resultados oscilan entre un 2% y un 4% de media en aquellos documentos orientados a proyectar capacidades militares –como por ejemplo buena parte de la serie “ظلال السيوف ”– y hasta más del 50% en documentos de carácter doctrinal e ideológico. Reduciéndolo todo puramente a cifras y porcentajes, AQMI cita el Corán una vez cada 665 palabras, esto es, cada poco más de una página de texto corrido, y, aunque la distribución dista bastante de ser uniforme, cada documento mapeado tiene de media seis citas coránicas.

Las aleyas incompletas de AQMI

Un hecho llama poderosamente la atención tras confrontar exhaustivamente todas las citas invocadas por AQMI en su producción mediática con el Corán.6 Más de la mitad de las citas coránicas a las que hace referencia AQMI en los documentos mapeados son citas parciales o incompletas, concretamente el 52,42% del total. Mediante el cotejo sistemático de la muestra de 1.219 citas coránicas recopiladas en el corpus con el Corán se ha constatado que 639 citas son incompletas. Esto no quiere decir que el contenido de estas haya sido manipulado (taḥrīf), sino únicamente que la cita, ya fuese de una aleya o de un conjunto, no es completa.

Como puede apreciarse en la Figura 4, que ilustra la distribución de las citas coránicas mapeadas por año, la tendencia de citar aleyas incompletas constituye la norma general, siendo 64,07% el porcentaje de citas incompletas utilizadas más elevado, en 2004, y 35,96% el más bajo, en 2010. Cabe destacar también que sólo en tres años –2007, 2010 y 2016– el porcentaje de citas incompletas es inferior al 50% del total.

Figura 4. Distribución anual de citas coránicas en el discurso de AQMI, 2004-2017
Figura 4. Distribución anual de citas coránicas en el discurso de AQMI, 2004-2017
Fuente: elaboración propia.

Recitar aleyas o versículos del Corán incompletos es una práctica habitual en el islam. Dado que la prohibición de tal ejercicio no encuentra respaldo ni el Corán ni en la Sunna, el principio básico aceptado por las diferentes escuelas de jurisprudencia indica que está permitido citar aleyas incompletas siempre que el significado sea completo. Muchas aleyas, especialmente aquellas más largas como 2:282 –la más larga del Corán– comprenden varios significados o ideas completas e independientes; no es infrecuente, por lo tanto, encontrarse con citas incompletas. De hecho, dicha práctica encuentra respaldo, por ejemplo, en el siguiente hadiz:

“Abdullah ibn Masa’ud relató: el Mensajero de Alá, , dijo: ‘Aquel que recite una letra del Libro de Alá será recompensado y su recompensa será multiplicada por diez. No digo que Alif-Lām-Mīm7 sea una letra, sino que Alif es una letra, Lām es una letra y Mīm es otra letra’.” Hadiz clasificado como ṣaḥīḥ o auténtico, Sunan al-Tirmidhī 2910.8

Asimismo, el debate sobre cuánto y cómo debe citarse el Corán, ya fuese en el marco de la oración o simplemente como argumento de autoridad en el discurso argumentativo encuentra reflejo en la literatura hermenéutica islámica, como se muestra en el siguiente extracto:

“Por lo que respecta a la lectura del Corán más allá de las oraciones preceptivas, según Abu Hanifa, debe comenzar al menos con una aleya, incluso si fuese corta. De la misma opinión es Ibn Abbas, quien dijo: ‘recita aquello que puedas del Corán, pues nada en el Corán es insignificante’. De otra parte, Abu Yussuf dijo: ‘la recitación no debe ser menor que una aleya larga, como la Aleya del Trono [Corán 02:255], o al menos tres aleyas cortas pues menos que eso sería contrario a la costumbre y no demostraría lo milagroso del Corán’.”9

El Corán, palabra que podría traducirse como recitación, es un libro complejo y es primordial comprender su naturaleza. No se trata una recopilación cronológica destinada a contar una historia, como podría ser el Génesis, y por lo tanto no debe ser observado como una narrativa secuencial. Sus versículos o aleyas no son estándar ni longitud ni en metro y tanto el principio como el final de cada uno no responde, según la tradición musulmana, a la decisión arbitraria del hombre, sino al dictado de Dios. Así pues, por norma general, cada aleya –o en ocasiones conjunto de estas– trata un tema en particular; dividirlas, puede, por lo tanto, acarrear la modificación del significado completo y limitar o distorsionar el contexto de la revelación literal.

Respondiendo a si está permitido romper una aleya en varias partes, el erudito salafista saudí (nacido en Alepo) Muhammad Salah Al-Munajjid afirmaba que es posible a menos que tal ejercicio condujese a un significado inapropiado, pero estipulaba que resulta preferible completar la cita.10 El ulema,11 actualmente en prisión en Arabia Saudí cimentaba su respuesta en el hecho de que las primeras generaciones de creyentes observaban como mustaḥab12 recitar una azora completa, sin detenerse, por lo que sería apropiado extender tal práctica también a las aleyas. Fundamentaba su conclusión en el siguiente hadiz:

“Jabir ibn Abdullah relató: procedimos en compañía del Mensajero de Alá, , hacia la batalla de Dhat ar-Riqa. Un musulmán había matado a la esposa de idólatra. Él (el marido de la mujer asesinada) juró de la siguiente manera: ‘No descansaré hasta que mate a uno de los compañeros de Muhammad’. Y salió siguiendo los pasos del Profeta, . El Profeta, , acampado en cierto lugar, dijo: ‘¿quién se encargará de la guardia?’. Uno de entre los muhājirūn y otro de entre los anṣār respondieron. El Profeta, , les dijo: ‘posicionaos en la entrada del valle’. Cuando llegaron al lugar, el anṣārī comenzó a orar, de pie, mientras que el muhājir se tumbó a su lado. El idólatra, al verlos a lo lejos, se percató de que eran el puesto de vigilancia de los musulmanes. Disparó una flecha y dio en el blanco (al anṣārī que rezaba de pie). El anṣārī extrajo la flecha de su cuerpo y la tiró. El idólatra continuó disparando y la escena se repitió hasta tres veces. El anṣārī continuó rezando hasta que su compañero se despertó y se dio cuenta de lo ocurrido. Cuando el idólatra se dio cuenta de que había sido descubierto huyó. Cuando el muhājir vio a su compañero sangrando exclamó: ‘¡Subḥān Allāh! ¿Por qué no me has despertado tras el primer disparo?’. A lo que el anṣārī respondió: ‘estaba ocupado recitando una azora y no quería interrumpir la oración’.” Hadiz clasificado como ḥasan, Sunan Abu Dawud.13

Asimismo, en su obra Al-Itqān fī ʻUlūm al-Qurʼān, considerada una herramienta lingüística y estilística fundamental para comprender los significados del Corán, Jalal ad-Din al-Suyuti, profundizando en la correcta pronunciación a la hora de recitar el Corán, referencia la obra de Uthman al-Dani, lingüista y exégeta andalusí. Éste, citaba un hadiz de al-Hakim14 quien ponía en boca de Zayd ibn Thabit, escriba del Profeta según la tradición y uno de los anṣār, las siguientes palabras: “el Corán fue revelado para ser recitado en plenitud”.15

De sobra conocido es el uso sesgado y tendencioso que del hecho religioso hacen las organizaciones salafistas yihadistas y, si bien no es el objetivo del presente documento profundizar en la exégesis de los textos sagrados, sí pretende abrir una puerta a la construcción de contranarrativas. A diferencia de otros colectivos como imames, telepredicadores, etc., AQMI –al igual que otras organizaciones terroristas– no enfrenta constricción alguna ni en tiempo ni en espacio a la hora de crear su mensaje, sino que dispone de las herramientas necesarias para diseñar su estrategia comunicativa y el contenido de su mensaje como considere. No comunica en directo y por lo tanto no se expone al escrutinio ni al debate con terceros en tiempo real. Y, sin embargo, aun sin restricciones a la hora de transmitir su mensaje, opta por utilizar citas parciales en más de la mitad de las ocasiones que invoca el Corán.

Sirvan como ejemplo de lo anteriormente descrito las dos aleyas más utilizadas por AQMI: [Corán 02:217] y [Corán 08:36]. Se trata de dos aleyas sobre las que no existe especial controversia y sobre cuyo significado existe consenso mayoritario (ijmāʿ) en el seno de la umma. La aleya 217 de la azora de la Vaca es la más utilizada por AQMI, un total de 22 veces según los datos extraídos del corpus, todas ellas de forma incompleta. La parte subrayada en la traducción que se presenta a continuación no forma parte de ninguna de las 22 citas utilizadas por AQMI en los documentos compilados para el corpus. Además, aun sin profundizar en ello, resulta conveniente mencionar que la aleya 36 de la azora del Arrepentimiento [Corán 09:36], versículo que en opinión de no pocos mufassirūn abroga la aleya que nos ocupa y cuyo contenido limita las posibilidades de combatir a los infieles durante los meses sagrados solo si los musulmanes son atacados primero, solo aparece en tres ocasiones en el discurso de AQMI, ninguna de ellas de manera íntegra.

[Corán 02:217]: “Cuando te pregunten si está permitido combatir durante los meses sagrados diles: ‘Combatir en ese mes es (un pecado) grave, pero apartar del sendero de Alá –y negar su verdad– y de la Mezquita Sagrada y expulsar de ella a la gente es un sacrilegio mayor a los ojos de Alá, así como la fitna es más grave que matar’. Sabed que (los incrédulos) no dejarán de combatiros hasta conseguir apartaros de vuestra fe si les es posible. Aquellos de entre vosotros que apostaten de su fe y mueran como infieles verán sus obras malogradas en esta vida y en la Otra y se verán abocados al fuego eterno.”16

La aleya 39 de la azora del Botín es la segunda aleya más utilizada por AQMI, un total de 21 veces según los datos del corpus, 19 de ellas de forma incompleta. La parte subrayada en la traducción que se presenta a continuación sólo forma parte de las dos citas completas de esta aleya que encuentran respaldo documental en el corpus.

[Corán 08:39]: “Combatidlos hasta que no quede (rastro de) fitna y Alá pueda ser adorado en toda su gloria. Y si desisten (de combatiros), Alá ciertamente ve lo que hacen”.17

Figura 5. Ilustración de los diferentes formatos de las citas incompletas de las dos aleyas más utilizadas por AQMI [Corán 02:217] y [Corán 08:39]
Figura 5. Ilustración de los diferentes formatos de las citas incompletas de las dos aleyas más utilizadas por AQMI [Corán 02:217] y [Corán 08:39]
Fuente: elaboración propia.

Mediante el cotejo sistemático de las citas coránicas utilizadas por AQMI a lo largo de 14 años puede afirmarse que no incurre en ningún momento en la manipulación del Corán o la alteración de su contenido (taḥrīf). Por el contrario, y aunque en contadas ocasiones, sí se han constatado errores involuntarios, inobservancias –principalmente en la vocalización de algunos términos si nos atenemos a las reglas de tajwīd18 y elipsis menores, errores estos propios del discurso oral.

Sin embargo, tal como se detalla al comienzo de este epígrafe, dicho cotejo sistemático sí permite la cuantificación del número de citas incompletas, indiscutiblemente elevado para una organización cuya actividad, según su propia interpretación, encuentra su razón de ser en la palabra de Dios. Literalidad textual estricta, sí, pero a medida. Esta constatación, unida a las enormes posibilidades que el estudio contextualizado de cada cita coránica y la evolución de su uso en el tiempo plantean, debería suponer un paso importante para seguir profundizando en el análisis del discurso religioso en manos del salafismo yihadista.

Conclusiones

A pesar del creciente interés institucional en el desarrollo de herramientas de contranarrativa y el consiguiente esfuerzo académico en la misma dirección, los resultados cosechados, a la vista de la movilización militante de la que hemos sido testigos en los últimos años, no pueden ser descritos sino como insuficientes. Parte del problema reside en que para la creación de contranarrativas efectivas es necesario conocer en profundidad la narrativa salafista yihadista, y este es un campo en el que, si bien los estudios cualitativos son copiosos, apenas si se han realizado trabajos cuantitativos o de enfoque mixto, sobre todo si nos ceñimos al árabe como principal lengua vehicular del mensaje salafista yihadista.

La sistematización del análisis del discurso religioso a través del uso de herramientas automatizadas no sólo permite la obtención de datos difícilmente refutables, sino que debería tanto facilitar la creación de estrategias y herramientas de contranarrativa de mayor efectividad como posibilitar la adaptación de aquellas ya existentes. La utilización de técnicas de análisis basadas en datos empíricos permite reflejar fielmente la realidad del discurso, contextualizar los resultados obtenidos y, consecuentemente, un estudio mucho más preciso de la evolución de la narrativa de las diferentes organizaciones en un determinado marco temporal.

El presente análisis, mediante el uso de datos extraídos de un corpus monolingüe y diacrónico representativo del discurso de AQMI –lo que asegura la consistencia de los resultados obtenidos–, permite, por un lado, desterrar por completo la idea de que la organización manipula o altera el contenido del Corán. Simple y llanamente, no es así; podremos convenir en que las interpretaciones extremadamente rigoristas a las que se acogen son sesgadas, torticeras, descontextualizadas o que no gozan de aceptación entre el común de los musulmanes, pero en ningún caso violan los límites exegéticos aceptados históricamente por el grueso del islam sunní. Por decirlo de alguna manera, juegan al límite del reglamento, pero dentro de éste. Huelga decir que las conclusiones extraídas no son necesariamente extrapolables a otras organizaciones yihadistas, aunque posibilitan futuros estudios comparativos.

Por otro lado, y lo que sin duda constituye la conclusión más importante del presente documento, se ha constatado que más de la mitad de las citas coránicas utilizadas por AQMI en su producción propagandística durante el período de estudio son incompletas. Ya se ha señalado que son bien conocidas la lectura y el uso sesgado que las organizaciones yihadistas hacen del hecho religioso, favoreciendo ciertos pasajes respecto del resto, distorsionando así la integridad del mensaje revelado. Ahora bien, más allá de la sobrerrepresentación de unas aleyas frente a otras o el amparo en la exégesis más beligerante, un aspecto destaca tras analizar cuantitativamente cómo AQMI cita el Corán y cotejar los resultados con la fuente original. La organización terrorista cita el Corán de forma rigurosa, pero incompleta, truncando más de la mitad de las citas coránicas que utiliza, obviamente, según le conviene. Literalidad sí, pero a medida.

El futuro análisis contextualizado de la invocación de dichas citas incompletas, así como el estudio de la evolución de su uso en el tiempo, servirá sin duda para seguir profundizando no sólo en el conocimiento del discurso religioso del salafismo yihadista, sino también para seguir avanzando en la creación de nuevas estrategias de contranarrativa y en el refinamiento de las existentes.

Sergio Altuna Galán
Investigador asociado en el Programa sobre Radicalización Violenta y Terrorismo Global del Real Instituto Elcano | @wellesbien


1 Se ha fijado 2004 como punto de partida del muestreo precisamente para descartar que la integración del Grupo Salafista por la Predicación y el Combate supusiera cambios sustanciales en el uso de citas coránicas. 2004 supone, asimismo, el comienzo de la etapa de Abdelmalek Droukdel al frente de la organización, desde enero de 2017, tras haberse fusionado con al-Qaeda, denominada al-Qaeda en el Magreb Islámico, pero que continúa liderando.

2 Puede definirse un corpus como una base de datos, una extensa colección de textos auténticos que se han recopilado y digitalizado de acuerdo con un conjunto específico de criterios para poder ser utilizado como muestra representativa de una realidad lingüística. Véase T. McEnery, R. Xiao y Y. Tono (2006), Corpus-Based Language Studies. An Advanced Resource Book, Routledge, Londres y Nueva York.

3 Todos los documentos audiovisuales publicados por el Comité de medios del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (اللجنة الاعلامية للجماعة السلفية للدعوة والقتال ), el Comité de medios de al-Qaeda en el Magreb Islámico (اللجنة الاعلامية لتنظيم القاعدة ببلاد النغرب الإسلامي ) y la Fundación al-Andalus.

4 Los documentos escritos cuya inclusión en el corpus ha sido juzgada como pertinente son todos aquellos documentos oficiales que incluyen un mínimo componente ideológico y doctrinal.

5 Véase J.M. Berger y J. Morgan (2015), The ISIS Twitter Census Defining and Describing the Population of ISIS Supporters on Twitter, The Brookings Project on US Relations with the Islamic World, The Brookings Institution; y C. Winter (2015), The Virtual “Caliphate”: Understanding Islamic State’s Propaganda Strategy, Quilliam International.

6 Para la confrontación de datos se ha trabajado con los materiales disponibles a través del proyecto de Digitalización del Corán de la Universidad Rey Saud, en Riad, Arabia Saudí.

7 Corán 02:01.

8 2910 سنن الترمذي، كتاب فضائل القرآن، حديث رقم

9 2004 المحيط البرهاني في الفقه النعماني، كتاب الطهارات - الصلاة، ص. 298. دار الكتب العلمية

10 Islam Q&A, 206946 رقم السؤال .

11 Lo correcto sería utilizar ʿAlīm, pero en castellano el uso de ulema como singular constituye la forma aceptada.

12 Recomendado, favorecido.

13 198 سنن أبي داود، كتاب الطهارة، حديث

14 Abu Abd-Allah Muhammad ibn Abd-Allah al-Hakim al-Nishapuri, ulema persa y respetado compilador de hadices.

15.129 .جلال الدين السيوطي، الإتقان في علوم القرآن، ص.

16 [Corán 02:217], traducción del autor.

17 [Corán 08:39], traducción del autor.

18 Reglas por las que se rige la recitación del Corán o tilāwa.

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<![CDATA[ La política de la UE contra el terrorismo (I): del Tratado de Maastricht a la Estrategia de Seguridad Interior ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/dt5-2019-albaladejo-politica-ue-terrorismo-tratado-maastricht-estrategia-seguridad-interior 2019-03-25T01:09:14Z

Se pretende analizar, de forma muy resumida, la política antiterrorista de la UE y sus Estados miembros en su período inicial, que abarca desde la entrada en vigor del Tratado de Maastricht (1993) hasta la adopción de la primera Estrategia de Seguridad Interior de la UE (2010). 

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Índice

Resumen
(1) Introducción
(2) El acervo antiterrorista de la UE
 (2.1) La primera fase (noviembre de 1993 hasta septiembre de 2001)
 (2.2) La segunda fase (septiembre de 2001 hasta marzo de 2010)
(3) Conclusiones

Resumen

El 1 de noviembre de 2018 se han cumplido 25 años de la entrada en vigor del Tratado de Maastricht por el que se creó la UE. Sin duda, supuso un hito en el proceso de construcción europea, superando el modelo de Comunidades europeas existente hasta este ese momento. Además, desde el punto de vista general de la seguridad estableció el inicio de la cooperación formal entre sus Estados miembros en el ámbito de los denominados “Asuntos de Justicia e Interior”, abriendo la posibilidad de cooperar también en el marco de la lucha contra el terrorismo, superando el modelo informal que había establecido la cooperación Trevi. Se pretende analizar en este trabajo, de forma muy resumida, la política antiterrorista de la UE y sus Estados miembros en su período inicial, que abarca desde la entrada en vigor del Tratado de Maastricht (1993) hasta la adopción de la primera Estrategia de Seguridad Interior de la UE (2010). En un trabajo posterior se analizará el período comprendido desde 2010 hasta 2018. Las iniciativas han sido múltiples y de naturaleza muy variada, como corresponde a un enfoque global e integral, lo que ha provocado, en ocasiones, una evidente dificultad en su conocimiento y comprensión.

Introducción

Es importante tener en cuenta, con carácter previo, algunas cuestiones clave que marcan el desarrollo de la colaboración antiterrorista en el marco de la UE y sus Estados miembros, explicando su necesidad y oportunidad, pero también su especial complejidad y dificultad:

(1) Que se encuentra integrada en un marco jurídico de cooperación más amplio, como es el de la propia UE. Es decir, tiene que ajustarse a las disposiciones pertinentes de los sucesivos Tratados que, hasta el momento, según la fecha de su firma, durante el período estudiado en este trabajo, han configurado la propia UE: Maastricht (1992), Ámsterdam (1997) y Niza (2000). En consecuencia, las medidas que en cada momento se adoptaron tuvieron que ser conformes a la regulación jurídica vigente en ese momento.

(2) Que las políticas desarrolladas en el ámbito de la UE se han caracterizado durante todos estos años por un proceso continuo de avances, en lo que se ha denominado “construcción europea”, basado en la creación de Instituciones comunes a las que los Estados miembros iban transfiriendo paulatinamente competencias que afectaban a su propia soberanía nacional, entendiendo que la gestión en común de estas competencias transferidas, por unas Instituciones creadas al efecto, sería más eficaz y eficiente. El principio de subsidiariedad establecido en los Tratados obliga a que esta transferencia de competencias sólo se puede hacer en aquellos casos en los que se valora que esa competencia será mejor gestionada a nivel de la UE que por cada Estado miembro en solitario. En estos casos, la competencia en concreto sigue siendo gestionada a nivel nacional. No obstante, en aquellos supuestos en los que la competencia sigue siendo del Estado miembro, pueden establecerse formas de colaboración entre las Instituciones Europeas y los propios Estados miembros, con el fin de ayudar a gestionar de forma más eficiente y eficaz esa competencia que resta nacional.

(3) Que esta transferencia de competencias, en ciertas materias que afectan a lo que se podría denominar el núcleo duro de la soberanía nacional, ha sido especialmente difícil y compleja. Entre ellas, las que se encuentran integradas, como es el caso de las medidas antiterroristas, en los llamados inicialmente, según la terminología del Tratado de Maastricht, Asuntos de Justicia e Interior y que, posteriormente, evolucionaron hacia el desarrollo de un Espacio de Libertad, Seguridad y Justicia de la UE, como uno de los objetivos de la UE según la terminología del Tratado de Ámsterdam y posteriores. La finalidad fundamental del desarrollo en común de este Espacio es la de permitir, entre otros objetivos, garantizar un adecuado nivel de seguridad a los ciudadanos europeos y a las personas que residen o visitan el territorio de cualquiera de sus Estados Miembros. En este sentido, conviene recordar que, durante varias décadas, desde la creación de las tres Comunidades Europeas –del Carbón y Acero, Económica Europea y Energía Atómica, en los años 1950 hasta 1992, en el que el Tratado de Maastricht creó lo que hoy conocemos como UE– no hubo cooperación en los ámbitos de seguridad y justicia, en general, y, por tanto, tampoco en el ámbito del terrorismo. Incluso durante la negociación de la Conferencia Intergubernamental que dio origen a dicho Tratado, tras decidir el inicio de la cooperación en estas materias de justicia e interior, se estableció como principio fundamental que sigue vigente en la actualidad, tras el Tratado de Lisboa, que la seguridad en el territorio de un Estado miembro es responsabilidad de las autoridades nacionales de ese Estado miembro, estableciéndose entre la UE y sus Estados miembros formas de colaboración y cooperación en este ámbito, pero bajo ciertas condiciones específicas. Esto obligó a una regulación específica, en el Título VI del Tratado, en lo que se denominó el método intergubernamental, caracterizado por la unanimidad en el proceso de toma de decisiones y la limitación del derecho de iniciativa legislativa de la Comisión, en contraposición al denominado método comunitario, caracterizado por la mayoría en el proceso de toma de decisiones y mayores competencias de la Comisión en la iniciativa legislativa, que fue conocido como el III Pilar del Tratado de la UE. Sin embargo, todavía fue necesario vencer las reticencias de números Estados, para poder incluir el terrorismo en dicho ámbito de cooperación (la posición firme y constante de España en esta negociación puede considerarse una de las claves de su inclusión final).

Javier Albaladejo | Comisario principal del Cuerpo Nacional de Policía y consejero del Ministerio de Interior en la Representación Permanente de España ante la UE.

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<![CDATA[ Yihadismo y prisiones: un análisis del caso español ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari123-2018-reinares-garciacalvo-vicente-yihadismo-prisiones-analisis-caso-espanol 2018-11-14T01:28:09Z

En las prisiones españolas ha habido y hay radicalización yihadista. Sin embargo, su relevancia es menor que en otros ámbitos. Los centros penitenciarios de nuestro país también han sido utilizados como espacios para la articulación de grupos yihadistas. Por otra parte, la experiencia de encarcelamiento en dichos establecimientos no ha impedido ni impide un porcentaje significativo de reincidencia en actividades yihadistas.

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Tema

En las prisiones españolas ha habido y hay radicalización yihadista. Sin embargo, su relevancia es menor que en otros ámbitos. Los centros penitenciarios de nuestro país también han sido utilizados como espacios para la articulación de grupos yihadistas. Por otra parte, la experiencia de encarcelamiento en dichos establecimientos no ha impedido ni impide un porcentaje significativo de reincidencia en actividades yihadistas.

Resumen

La importancia de los centros penitenciarios como ámbito de radicalización yihadista, en el caso español, es más limitada que respecto a otros ámbitos en que determinados individuos llegan a interiorizar una visión fundamentalista y belicosa del credo islámico. Pero también han servido, ocasionalmente, como espacio para la articulación de grupos yihadistas e incluso para la ideación o planificación de algún atentado dentro del propio territorio español. Sin embargo, la evidencia empírica sugiere que existe un significativo, si bien al mismo tiempo persistente, grado de reincidencia en actividades yihadistas dentro y fuera de las prisiones. Esto es algo de especial interés considerando, por una parte, el constatable impacto aglutinador a la vez que operativo atribuible a los yihadistas reincidentes y, por otra, el inusual flujo de yihadistas excarcelados que se espera en España a lo largo de la próxima década. En este contexto, las prisiones deben ser cada vez más ámbitos de desradicalización y reintegración social de quienes entraron en las mismas adheridos a las actitudes y creencias de un salafismo violento o las adquirieron durante su internamiento en centros penitenciarios.

Análisis

Los centros penitenciarios son, tanto en el mundo occidental del que forma parte España como fuera del mismo, ámbitos en los que montos más o menos considerables de reclusos han adoptado y adoptan, en mayor o menor grado, la ideología del salafismo yihadista. El encarcelamiento es unas veces suficiente para completar el proceso de radicalización yihadista y otras es parte de un itinerario que discurre, antes o después de la prisión, en ámbitos y entornos diferentes que se combinan. Estimar la relevancia de los procesos de radicalización yihadista en los centros penitenciarios españoles es el primer objetivo de este análisis. Ahora bien, las prisiones son igualmente espacios donde pueden articularse grupos yihadistas. Así, nuestro segundo objetivo es el de atender a esta faceta de la relación entre yihadismo y prisiones en España. En tercer y último lugar, prestaremos atención al impacto que el encarcelamiento tiene sobre la eventual reincidencia en actividades yihadistas de quienes entraron en prisión ya radicalizados o se radicalizaron durante su estancia en uno o más centros penitenciarios.

Para la elaboración de este análisis hemos recurrido, por una parte, al tratamiento cuantitativo y cualitativo de información sobre el tema relativa a la totalidad de individuos condenados y muertos, como consecuencia de su implicación en actividades relacionadas con el terrorismo yihadista, a lo largo del período de tiempo transcurrido entre la penetración del yihadismo global en España a mediados los años 90 del pasado siglo y octubre de 2018. Esa información ha sido recopilada y sistematizada a partir de sumarios y otros documentos judiciales legalmente accesibles, así como a las vistas orales celebradas en la Audiencia Nacional, además de informes policiales y notas de prensa del Ministerio del Interior. Ocasionalmente se ha recurrido también a entrevistas con expertos policiales y, en menor medida, a fuentes de prensa. Así, pues, sobre la base de dicha evidencia, ¿en qué medida han sido y son las prisiones españolas un ámbito de radicalización yihadista? ¿Es posible que dentro de estos centros penitenciarios se hayan articulado grupos yihadistas? ¿Qué cabe aducir sobre la reincidencia de yihadistas radicalizados con experiencia en prisión?

Centros penitenciarios como ámbito de radicalización yihadista

Las prisiones se encuentran entre los ámbitos donde ocurren procesos de radicalización yihadista conducentes a la implicación en actividades terroristas. Los centros penitenciarios son espacios de privación de libertad, cerrados al exterior, muy vigilados y con estrictas normas de funcionamiento. No es infrecuente que, cuando alguien es encarcelado, se vea afectado por desequilibrios emocionales y problemas físicos, así como por crisis existenciales y de identidad que llevan a cuestionamientos personales más profundos. Esta situación puede hacerlo susceptible a la búsqueda de nuevas fuentes de sentido y a la influencia de relaciones personales en las que encuentre maneras para adaptarse a la vida en reclusión, pero también al influjo de la propaganda yihadista y en particular de agentes de radicalización con quienes pueda entrar en contacto dentro de las prisiones.1 Además, en estos establecimientos coinciden delincuentes y terroristas propiamente dichos, lo que crea oportunidades de interacción entre ellos.2

Nuestra evidencia empírica, para el caso español, corrobora que efectivamente las cárceles han constituido y constituyen un ámbito de radicalización yihadista. El 10,5% de los yihadistas condenados o muertos en España desde 1996 –año en que el primer yihadista fue condenado en nuestro país por delitos de terrorismo– hasta octubre de 2018, que se radicalizaron total o parcialmente dentro del territorio nacional, adoptaron la ideología del salafismo yihadista mientras se encontraban recluidos en centros penitenciarios (véase la Figura 1). El registro es significativo, pero corresponde a sólo uno de cada 10 casos. Las prisiones como ámbito de radicalización no alcanzan, pues, la relevancia que a lo largo del mismo período de tiempo adquieren otros espacios como los domicilios privados –el 53,9%–, los lugares de culto –38,8%–, los locales comerciales –30,3%– o los espacios al aire libre –29,6%– entre los entornos de radicalización offline. Queda igualmente muy por debajo de los ámbitos de radicalización online –el 52%–, que a menudo se combinan con otros offline como, por otra parte, estos últimos entre sí.

Figura 1. Yihadistas condenados o muertos en España entre 1996 y octubre de 2018, que se radicalizaron total o parcialmente en el territorio nacional, según distintos ámbitos de radicalización, para distintos periodos de detención o fallecimiento (frecuencias y %)

Ámbitos de radicalización

1995-2003

2004-2011

2012-octubre 2018

Total

Frecuencia

%

Frecuencia

%

Frecuencia

%

Frecuencia

%

Domicilios privados

20

100,0

18

56,2

43

43,0

81

53,3

Lugares de culto

10

50,0

14

43,7

35

35,0

59

38,8

Locales comerciales

7

35,0

12

37,5

27

27,0

46

30,3

Escenarios al aire libre

11

55,0

6

18,5

28

28,0

45

29,6

Centros penitenciarios

9

28,1

7

7,0

16

10,5

Lugares de trabajo

7

35,0

4

12,5

11

7,2

Entorno online

79

79,0

79

52,0

Total

 

(20)

 

(32)

 

(100)

 

(152)

Casos sin dato

 

0

 

6

 

14

 

20

Fuente: elaboración propia.

Las prisiones no aparecían entre los ámbitos de radicalización de los individuos que, condenados en España por actividades relacionadas con el terrorismo yihadista y radicalizados total o parcialmente en nuestro país, fueron detenidos entre 1995 y 2003. Ello no significa que no se dieran ya procesos de radicalización yihadista en los centros penitenciarios españoles durante ese primer período, en especial tras el internamiento de los detenidos como resultado de las operaciones policiales que en 1997 y noviembre de 2001 desmantelaron, respectivamente, una célula del GIA (Grupo Islámico Armado) argelino y la célula que al-Qaeda había fundado en España a mediados de la década de los 90 del pasado siglo. Los efectos que la presencia en prisiones españolas de reclusos yihadistas tuvo sobre la radicalización de otros reclusos se observan a partir de 2004, cuando se incrementó notablemente la cifra como consecuencia de las numerosas detenciones posteriores a los atentados del 11-M.3

Es, pues, a partir de las detenciones o las muertes –que corresponden a los siete integrantes de la red del 11-M que llevaron colectivamente a cabo un acto de terrorismo suicida en Leganés el 3 de abril de 2004– registradas desde este último año, cuando queda de manifiesto la relevancia que habían ido adquiriendo las prisiones como ámbitos de radicalización yihadista. Hasta un 28,1% de los detenidos o fallecidos de 2004 a 2011 se radicalizó, al menos durante parte de su proceso de adoctrinamiento en el salafismo yihadista, en centros penitenciarios. Este porcentaje, que contrasta marcadamente con la ausencia de casos durante el período anterior y que se reducirá a una cuarta parte en el período siguiente, obedece en buena medida al número de individuos, de los que contabilizamos únicamente nueve, sobre cuya radicalización se tuvo constancia tras la desarticulación en 2004 de una importante a la vez que extendida red de radicalización y captación yihadista en prisiones.4

Incluso para ese último período, los porcentajes referidos a otros ámbitos de radicalización, como domicilios particulares, lugares de culto o locales comerciales, son considerablemente mayores que el relativo a centros penitenciarios. Por otra parte, entre los condenados o muertos como consecuencia de actividades relacionadas con el terrorismo yihadista que se radicalizaron total o parcialmente en España y que fueron detenidos o murieron en el período siguiente, es decir, desde 2012 hasta octubre de 2018, el porcentaje de los radicalizados en prisión se reduce a una cuarta parte del correspondiente a los ocho años precedentes y no supera el 7% del total, aunque se trata únicamente de dos individuos menos que en el período anterior. Una vez más, domicilios particulares, lugares de culto o locales comerciales, al igual que –durante este último período– de nuevo los espacios al aire libre y, como novedad, los ámbitos online, que irrumpen con elevados porcentajes, superan con creces en relevancia a la radicalización en los centros penitenciarios.

Si, a fin de ahondar algo más en nuestra aproximación, consideramos la totalidad de yihadistas detenidos –no necesariamente condenados aunque, a 31 de octubre de 2018, cinco de cada 10 de los aprehendidos entre 2013 y 2017 habían sido ya juzgados y sólo el 4,4% de estos absueltos– o también muertos –en este supuesto se incluyen ocho miembros de la célula de Ripoll, responsable de los atentados de agosto de 2017 en Barcelona y Cambrils–5 entre 2013 y octubre de 2018, el porcentaje de individuos radicalizados en centros penitenciarios supondría el 10,1% del total (véase la Figura 2). Este valor sigue, pese a todo y teniendo en cuenta el notable número de casos acerca de los cuales no existe aún información contrastada, quedando muy por debajo de los porcentajes obtenidos para los cuatro ámbitos ya mencionados correspondientes a entornos offline de radicalización y de los entornos online de radicalización.

Figura 2. Yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y octubre de 2018 según distintos ámbitos de radicalización (frecuencias y %).
Entornos de radicalización

Detenidos o muertos

Frecuencias

%

Domicilios privados

55

39,6

Lugares de culto

43

30,9

Locales comerciales

33

23,7

Aire libre

41

29,5

Lugar de trabajo

0

Prisión

14

10,1

Entornos online

128

92,1

Total

(139)

(139)

Casos sin dato

126

126

Fuente: elaboración propia.

En general, los individuos radicalizados en prisión en España comparten las características sociodemográficas del conjunto de los yihadistas detenidos, condenados o muertos en nuestro país, al margen del ámbito específico o combinación de ámbitos en que se radicalizasen.6 Sin embargo, difieren algo en lo que atañe a las variables del sexo y la edad. En primer lugar, todos los individuos a quienes nos estamos refiriendo son hombres. Aunque las mujeres suponen el 6,5% del total de condenados o muertos por actividades yihadistas en España entre 2004 y octubre de 2018, ninguna de ellas se radicalizó en prisión. La primera mujer condenada por actividades relacionadas con el terrorismo yihadista en España fue detenida y encarcelada en España en 2015. En segundo lugar, los yihadistas condenados o muertos entre 2004 y octubre de 2018 que se radicalizaron total o parcialmente dentro de España y además en prisión comenzaron este proceso a una edad media de 28,7 años, cuatro años por encima de la edad media a la que iniciaron su radicalización el conjunto de yihadistas condenados y muertos en ese mismo período, cualesquiera que fuesen sus ámbitos de radicalización.

En el contexto de las crisis personales a que suele abocar el encarcelamiento, no es infrecuente que el preso busque sentido en la religión y lo haga en relación con la voluntad de redimir una vida de transgresiones, percibidas como pecado de acuerdo con el entendimiento de lo sagrado en su cultura de origen, y la voluntad de iniciar una nueva existencia. 7 En relación con los procesos de radicalización yihadista, la religión de referencia es el islam, pero pueden darse procesos de conversión en reclusos con antecedentes culturales o familiares de otras tradiciones religiosas, que deriven en radicalización yihadista si se dan condiciones favorables para ello, en especial de exposición a propaganda yihadista o interacción con otros individuos radicalizados o con algún agente de radicalización. O puede ocurrir que se vuelva a la religión, caso de reclusos con ascendencia musulmana, para de ahí evolucionar hacia actitudes y creencias yihadistas si se dan condiciones favorables similares a las apenas enunciadas.

Cabe que conversión o reversión religiosas vengan de la mano de individuos ya radicalizados en el salafismo yihadista que, detectando y aprovechando la debilidad y apertura cognitiva de un determinado recluso vulnerable, se ganen su confianza y lo atraigan hacia una visión excluyente y violenta del credo islámico. Este fue el caso Lahcen Ikassrien, marroquí que fue condenado por primera vez en España, por delitos relacionados con el terrorismo yihadista, en 2016, pese a que su implicación en actividades yihadistas se remonta al menos al año 2000.8 Ikassrien inició su radicalización en un centro penitenciario español, tras una condena a cuatro años de prisión por tráfico de drogas, poco antes de este último año. En un diario personal que mantuvo en el tiempo durante el cual estuvo privado de libertad, anotó, entre otras cosas, lo siguiente sobre su experiencia de encarcelamiento:

“Gracias a Dios ha sido un motivo para cambiar el cauce de mi vida, me arrepentí y decidí encaminar mi vida hacia Alah gracias a la amistad con unos hermanos. La cárcel fue mi escuela, donde aprendí mucho […]. Cuando salí decidí no volver a la situación anterior a la prisión, la desviación y los pecados que me llevaron a la cárcel. Decidí cambiar de ambiente y de lugar y busqué un país donde vivir en el islam y en una sociedad islámica. Y solo encontré Afganistán como refugio y me encomendé a Alah”. 9

Prisiones como ámbito en el cual se articulan grupos yihadistas

En España, como en cualquier otro país en cuyos centros penitenciarios se acumule un significativo número de internos yihadistas, estos pueden tratar de sortear las eventuales restricciones que regulan sus vidas en prisión para interactuar entre sí, articularse con el fin de cohesionarse entre ellos y proporcionarse apoyo mutuo. También para promover conjuntamente la radicalización violenta de otros reclusos e incluso contactar con extremistas de su misma orientación ideológica situados fuera de las prisiones. Que los yihadistas encarcelados consigan o no configurarse como grupo dentro de una o varias penitenciarías depende, en el caso español como en otros análogos, del modo en que puedan explotar en beneficio propio las facilidades que encuentren dentro de los centros penitenciarios. Es decir, del modo en que tengan la habilidad de relacionarse unos con otros eludiendo los constreñimientos impuestos por las medidas de tratamiento y vigilancia inherentes a los establecimientos en que se hayan confinados. Su concentración penitenciaria ofrece más oportunidades para dicha articulación, salvo que se obstaculice o impida la comunicación entre ellos, lo cual es tanto más difícil cuanto mayor sea el número de los mismos. Pero estos pueden llegar a sortear esos obstáculos incluso en condiciones de dispersión y aislamiento.

Desde que a mediados de la década de los 90 del pasado siglo se introdujo en España el yihadismo global se han conocido dos ejemplos especialmente relevantes de la manera en que reclusos alineados con ese movimiento consiguieron articularse como grupo, pese a estar en prisión. Entre 2000 y 2002, por ejemplo, se configuró en el centro penitenciario de Topas, en la provincia de Salamanca, un grupo de reclusos simpatizantes de organizaciones como sobre todo al-Qaeda. Su promotor fue Abderrahmane Tahiri, más conocido por el sobrenombre de Mohamed Achraf, un interno marroquí que ingresó en esa prisión con 26 años de edad como delincuente común, pero habiendo hecho ya suyas –es probable que durante el tiempo que llevaba encarcelado desde 1999, aunque quizá con anterioridad– las actitudes y creencias del salafismo más violento.10

Tahiri permaneció en Topas dos años y durante ese tiempo adoctrinó en su misma ideología a no menos de una decena de presos, básicamente marroquíes y argelinos, privados de libertad por actividades de pequeña criminalidad y que en aquellos momentos tenían entre 22 y 38 años de edad.11 Para ello aprovechó una serie de facilidades que encontró dentro del establecimiento. Para mejor ejercer como agente de radicalización consiguió, por ejemplo, que la dirección del mismo pusiese a su disposición un recinto de uso polideportivo, donde dirigió rezos colectivos de internos musulmanes, pero a quienes transmitía a la vez un entendimiento rigorista y belicoso del islam.12 Además, tuvo ocasión de complementar estas reuniones, en el propio centro penitenciario, con otros encuentros de proselitismo más restringidos.

Los integrantes del grupo que eran trasladados a otros centros penitenciarios mantenían entre sí la relación por medio de cartas y trataban de extender su influencia a más prisiones españolas, como ocurrió, entre otras, en la de A Lama, en la provincia de Pontevedra, y en la de Martutene, en la de Guipúzcoa, en uno y otro caso tras la llegada de alguno de ellos.13 Incluso después de que, en junio de 2002, el propio Tahiri fuese trasladado a la prisión de Palma de Mallorca, donde terminó de cumplir condena a finales de este mismo año, sus seguidores en Topas captaron algún nuevo adepto.14 Para entonces, el grupo instituido y dinamizado por Tahiri estaba ya en contacto, a través de quienes eran sus integrantes más destacados, con otros yihadistas que se encontraban presos tanto dentro como asimismo fuera de España.

En España se comunicaban, igualmente por medio de correspondencia escrita, con yihadistas argelinos presos por haber pertenecido a la ya aludida célula del GIA.15 Tahiri mismo se carteaba con quien había sido uno de los dos dirigentes de dicha célula, como también lo hacía con al menos un miembro de la célula de al-Qaeda asimismo mencionada anteriormente, así como con un yihadista residente en Melilla que sería detenido en 2014 por captar a jóvenes musulmanes que después enviaba como combatientes terroristas extranjeros a Siria.16 Fuera de España, Tahiri lo hacía con terroristas presos en EEUU por su participación, en 1993, en el primer atentado yihadista que se llevó a cabo en las Torres Gemelas de Nueva York.17

Además de radicalizar reclusos, articularlos en un grupo y establecer relaciones con otros yihadistas, en prisión es donde Tahiri concibió, antes del 11-S y faltando aún tres años para el 11-M, la ejecución de un importante atentado en España. Para llevarlo a cabo contaba con la implicación de sus seguidores, cuando estuviesen excarcelados. Esto es algo de lo que quedó constancia, entre otros documentos, en una carta que en marzo de 2001 envió desde el centro penitenciario de Madrid III –al cual había sido trasladado entre enero y abril de ese año– a uno de ellos que era de su especial confianza, el argelino Saif Afif, quien permanecía en el de Topas y, ausente temporalmente Tahiri, se ocupaba de mantener su grupo.18 En dicha misiva se da cuenta de cuáles eran sus intenciones y las de sus acólitos, entre quienes incluye al propio destinatario, una vez que pudieran reunirse fuera de prisión:

“Te anuncio una buena nueva, he formado un grupo en el cual están todos los hermanos de los que te había hablado, son como mis hermanos y los conozco bien, están preparados para morir en el nombre de Alá en cualquier instante, espérate sólo que salgan pronto si Alá quiere para que empiece el trabajo y tú si Alá quiere estarás con nosotros, dentro de nuestro grupo, este es nuestro deber, pensar, planificar, preparar, porque después de nuestra salida, si Alá quiere, empezaremos a trabajar enseguida. Sólo nos falta la ejecución. Le pediremos a Alá éxito.”

El hecho de que la cohesión del grupo constituido en Topas se mantuviera a medida que sus integrantes iban siendo excarcelados estimuló que Tahiri, una vez en libertad e instigado además a ello por otro yihadista --en esos momentos afín al GSPC-- que llevaba unos siete años recluido por delitos de terrorismo, diese los primeros pasos, a mediados de 2004, para llevar a la práctica sus propósitos. Pergeñó, en concreto, un acto de terrorismo suicida, mediante un vehículo cargado con 500 kilos de explosivos, contra la Audiencia Nacional.19 La llamada Operación Nova, cuyas tres fases fueron desarrolladas en octubre y noviembre de ese año por la Comisaría General de Información del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) impidieron que se materializaran los preparativos de ese atentado. Tahiri y otros miembros de su grupo fueron detenidos y condenados en 2008.20

Ocho años después, si no antes, Tahiri habría iniciado, desde el centro penitenciario de Estremera, en la Comunidad de Madrid, pese a que esta vez se hallaba recluido por delitos de terrorismo, la articulación de un nuevo grupo yihadista.21 Estaba extendido a no menos de 15 o 20 centros penitenciarios e integraba a entre 20 y 30 presos cuando la Guardia Civil lo desmanteló, como resultado de la Operación Escribano, en octubre de 2018. Entre esos presos se encontrarían al menos dos antiguos miembros de la red del 11-M, algunos detenidos a partir de 2012 por actividades relacionadas con el terrorismo yihadista y delincuentes comunes radicalizados durante su internamiento en una versión salafista y belicosa del credo islámico. A menos 11 del total son de nacionalidad española, dos de ellos conversos y el resto de ascendencia musulmana, nacidos sobre todo en Ceuta. 22

En esta ocasión, Tahiri habría emprendido la constitución del nuevo grupo junto a tres internos de su misma ideología, enviando cartas a otros reclusos de cuya pasada trayectoria o reciente orientación tenían conocimiento. Utilizaban con ese fin a personas que les visitaban o a presos comunes, como luego habrían hecho los integrantes del grupo, ya articulado, para transmitirse mensajes entre sí y de una cárcel a otra. También recurrían al correo, pero con claves que sólo ellos conocían. Tahiri hubiera quedado libre, tras cumplir una condena de 14 años por delitos de terrorismo, días después de la Operación Escribano, todo indica que aún radicalizado y con gran animadversión hacia España y las prisiones españolas, sobre cuyos responsables afirmaba en marzo de 2018 que “llevan a cabo una campaña de persecución, acoso y hostigamiento contra los presos musulmanes y los presos políticos islamistas”, entre los que se incluía.23

Reincidentes en actividades yihadistas dentro y fuera de prisión

No son pocos los casos que sugieren, en el caso español, cómo la privación de libertad puede en sí mismo tener efectos positivos sobre la desradicalización y el desenganche en individuos detenidos por actividades relacionadas con el terrorismo yihadista.24 Pero hay yihadistas que ingresan en prisión sin que, durante su estancia, sea provisional o cumpliendo ya condena, se desradicalicen e incluso, una vez excarcelados, continúan justificando el terrorismo. Eso no necesariamente supone que participen en actividades de radicalización o se integren en grupos yihadistas dentro de las cárceles, bien porque optan por no hacerlo --como resultado de su propia experiencia personal en prisión o de otras influencias externas mientras están recluidos—o bien porque el régimen penitenciario lo hace impracticable. Por su parte, entre los yihadistas que salen en libertad sin haberse desradicalizado hay también quienes se desenganchan, cualesquiera que sean las circunstancias y los motivos subyacentes a este comportamiento. Ahora bien, estos individuos, pese a haber estado recluidos en centros penitenciarios, pueden reincidir en sus actividades yihadistas.

En unos casos, esa reincidencia en actividades yihadistas se produce mientras los individuos se encuentran todavía en prisión. En otros, tras haber sido excarcelados. Así, un 7% del total de yihadistas condenados o muertos en España entre 2004 y octubre de 2018 eran reincidentes en su implicación, tanto en actividades preparatorias como operativas relacionadas con el terrorismo inspirado en una visión salafista y belicosa del credo islámico (véase la Figura 3). Este porcentaje de reincidentes en actividades yihadistas es algo más elevado cuando se calcula sólo para los condenados o muertos en los ocho años de 2004 a 2011. Es verosímil que, una vez puedan considerarse todos los casos correspondientes a condenados o muertos en un mismo período de ocho años, de 2012 a 2019, se incremente el porcentaje que ahora se ofrece sólo hasta octubre de 2018, debido al número de detenidos, todavía no juzgados hasta este último mes, pero cuya pasada trayectoria de implicación yihadista, dentro o fuera de España, es conocida.

Figura 3. Yihadistas condenados o muertos en España entre 2004 y octubre de 2018 que reincidieron en sus actividades, según períodos, para distintos ámbitos de reincidencia
Períodos

Ámbito de reincidencia en actividades yihadistas

Total de reincidentes en actividades yihadistas

Total de yihadistas condenados o muertos

% de reincidentes en actividades yihadistas

Dentro de prisión

Fuera de prisión

2004-2011

5

1

6

77

7,8

2012-octubre 2018

8

8

122

6,6

Total

5

10

14

199

7,0

Fuente: elaboración propia.

Estas tasas de reincidencia podrían de cualquier manera estar infraestimando la realidad del fenómeno, debido a la habitual expulsión de yihadistas condenados, si no tienen la nacionalidad española, mientras cumplen su pena de privación de libertad o al término de la misma. Así, los 14 reincidentes constatados entre los yihadistas condenados o muertos en España entre 2004 y octubre de 2018 no eran expulsables, porque eran ciudadanos españoles, porque se encontraban cumpliendo condena en prisión sin haber alcanzado el mínimo de tiempo requerido para ser expulsados o porque no podían serlo debido a otras razones de índole legal.

Entre los condenados o muertos de 2004 a 2011 que reincidieron en actividades yihadistas sobresalen de cualquier modo los miembros de la célula del GIA, mencionada a lo largo del epígrafe precedente, que fue desmantelada en 1997.25 Cinco de ellos lo hicieron mientras se encontraban recluidos, contribuyendo a la radicalización de otros presos, a la cohesión del conjunto de yihadistas internos en centros penitenciarios españoles y a la persistencia de estos vínculos una vez en libertad. Un sexto individuo, asimismo integrante de dicha célula de yihadistas argelinos, reincidió, por su parte, incorporándose a una red terrorista en cuyo seno intervino en la preparación y ejecución de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, después de haber sido excarcelado como consecuencia de un desajuste judicial.26

En relación con los condenados o fallecidos desde 2012 hasta octubre de 2018 que habían reincidido en actividades yihadistas, destacan entre ellos quienes, una vez iniciada la guerra en Siria, se implicaron como emprendedores o dinamizadores de células, grupos y redes (CGR) dedicadas a la radicalización, violenta el reclutamiento terrorista e incluso el entrenamiento previo de individuos que después enviaban a ese país o al contiguo Irak para incorporarse a la rama de al-Qaeda activa en dicha zona de conflicto o a la organización que acabará por denominarse Estado Islámico. Su pasada implicación en círculos y entidades yihadistas, dentro o fuera de España, habiendo estado en prisión o incluso en la Base estadounidense de Guantánamo, conferían a estos individuos un carisma útil para desenvolverse como cabecillas de esos elencos terroristas.27

En cualquier caso, quienes reinciden en actividades yihadistas pese a haber tenido una experiencia en prisión, sea cual fuere la naturaleza de su nueva implicación, tienden a hacerlo en compañía de otros individuos de sus mismas actitudes y creencias, en lugar de desenvolverse al modo de los llamados actores solitarios. Utilizando para ahondar en ello datos referidos al conjunto de los 264 yihadistas que fueron detenidos o que fallecieron en España entre 2013 y octubre de 2018 –sobre los que existe información a este respecto-- cabe considerar como reincidentes a 29 de ellos, es decir un 12% del total. En nueve de cada 10 casos han reincidido formando parte de CGR yihadistas (véase la Figura 4). Pero, como puede observarse, en eso no difieren del conjunto, pues la misma proporción se registra entre los yihadistas detenidos o muertos durante ese mismo período de tiempo que no eran reincidentes.

Figura 4. Yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y octubre de 2018 según modalidad de implicación, para reincidentes y no reincidentes (en %)
Modalidad de implicación

Reincidentes

No reincidentes

Total

En células, grupos o redes

89,7

87,7

87,9

En solitario

10,3

12,3

12,1

Total

(29)

(235)

(264)

Casos sin dato

0

3

3

Fuente: elaboración propia.

Ahora bien, parece que los individuos reincidentes ejercen, de alguna manera, un considerable impacto sobre la configuración de las CGR dentro de las cuales vuelven a implicarse en actividades yihadistas, tanto en lo que se refiere al tamaño de esos elencos como a las funciones que llevan a cabo sus miembros. Así, el tamaño de las CGR en que se hallaba integrada una gran mayoría de los yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y octubre de 2018 era marcadamente mayor si contaban con algún miembro reincidente que en caso contrario. El 83,1% de individuos que pertenecían a CGR con algún reincidente se encontraba inmerso en elencos yihadistas con ocho o más miembros (véase la Figura 5). A la inversa, esos elencos yihadistas tenían siete o menos integrantes para el 81,8% de individuos integrados en CGR que no incluían reincidentes.

Figura 5. Yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y octubre de 2018 según el tamaño de la célula, grupo o red a que pertenecían, para CGR con o sin algún miembro reincidente (en %)
Tamaño de la CGR

Con algún miembro reincidente

Sin ningún miembro reincidente

Total

Hasta 3 miembros

1,4

54,1

37,0

De 4 a 7 miembros

15,5

27,7

23,7

De 8 a 13 miembros

46,5

18,2

27,4

14 miembros o más

36,6

0

11,9

Total

(71)

(148)

(219)

Casos sin dato

0

15

15

Fuente: elaboración propia.

Por otra parte, la distribución según funciones de sus CGR, de los yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y octubre de 2018 que estaban implicados en compañía revela, asimismo, otro relevante efecto que tiene la presencia de reincidentes entre ellos. Que hubiera algún reincidente incrementaba marcadamente los porcentajes de quienes pertenecían a CGR con funciones de entrenamiento en tácticas de terrorismo u operativas de terrorismo en España cuando dichos valores se comparan con los registrados, respecto a esas mismas funciones, en CGR que carecen de miembros reincidentes entre sus integrantes (véase la Figura 6). En estas últimas, por su parte, el porcentaje que aumenta significativamente corresponde al de individuos que pertenecían a CGR con funciones de propaganda y enaltecimiento o de radicalización y reclutamiento yihadista.

Figura 6. Yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y octubre de 2018, implicados en compañía, para CGR con reincidentes y no reincidentes, según las funciones del grupo, célula o red a que pertenecían (en %)
Funciones de CGR

CGR sin reincidentes

CGR con reincidentes

Total

Radicalización y reclutamiento

81,8

60,6

74,9

Difusión de propaganda y enaltecimiento

68,2

18,3

52,1

Envío

39,2

46,5

41,6

Financiación

38,5

36,6

37,9

Entrenamiento

16,9

36,6

23,3

Operativas

16,9

32,4

21,9

Apoyo logístico

6,8

--

4,6

Total

(148)

(71)

(219)

Fuente: elaboración propia.

La discusión sobre reincidentes en actividades yihadistas adquiere especial significado en relación con al menos dos aspectos que vinculan yihadismo y prisiones. En primer lugar, porque la radicalización de delincuentes comunes en prisión produce una transferencia de capacidades de la delincuencia común al terrorismo. 28 Este es el caso, por ejemplo, de tres individuos de origen argelino que se radicalizaron mientras estaban encarcelados en España en torno al año 2000, cuando cumplían condena por delitos de delincuencia común y, una vez en libertad, se implicaron en una célula que cometía robos en residencias de lujo situadas en el sur del país para financiar al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC).29 En segundo lugar, porque al menos 20 de los yihadistas detenidos en España entre 2013 y 2017 han cumplido su pena y ya están en libertad si no han sido expulsados del país, cosa que sólo es posible en el supuesto de individuos de nacionalidad diferente a la española y siempre que no exista impedimento legal al respecto (véase la Figura 7). Entre 2019 y 2026, esto es, en los próximos ocho años, únicamente de acuerdo con la información disponible a 31 de octubre de 2018, serán no menos de 73 los yihadistas que quedarán en libertad y, si se mantienen las tasas de reincidencia conocidas hasta ahora, puede afirmarse que entre ellos habrá quienes ni se desradicalicen ni dejen de volver a implicarse en actividades relacionadas con el terrorismo que desde hace tres décadas inspira la corriente belicosa del salafismo.30

Figura 7. Yihadistas condenados en España entre 2015 y octubre de 2018 según año de detención y período en que concluye su pena de privación de libertad
Año de detención

Período en que concluye la pena de privación de libertad

Total

2015-2018

2019-2022

2023-2026

2027-2030

2031-2034

2013

0

0

11

0

0

11

2014

3

23

1

0

0

27

2015

14

14

6

4

0

38

2016

3

11

0

0

0

14

2017

0

4

3

0

2

9

Total

20

52

21

4

2

99

Fuente: elaboración propia.

Conclusiones

Aunque las prisiones han constituido y constituyen un ámbito de radicalización yihadista en España, su relevancia es, hasta el momento, considerablemente más limitada que la atribuible a otros de los ámbitos en que determinados individuos llegan a interiorizar una visión fundamentalista y violenta del credo islámico. Pero también han servido, ocasionalmente, como espacio para la articulación de grupos yihadistas e incluso para la ideación o planificación de algún atentado dentro del propio suelo español. El desmantelamiento de uno de estos grupos yihadistas formado en prisiones, siete meses después de los atentados del 11-M, introdujo medidas de régimen penitenciario, anteriormente aplicadas a otro tipo de reclusos condenados por delitos de terrorismo, que una vez desarrolladas es muy posible hayan evitado mayores niveles de radicalización yihadista en los centros penitenciarios españoles.31

Sin embargo, la evidencia empírica sugiere también que existe un significativo, si bien al mismo tiempo persistente, grado de reincidencia en actividades yihadistas dentro y fuera de las prisiones. Ello pese a que una parte de los individuos que cumplen o terminan de cumplir condena por actividades relacionadas con el terrorismo yihadista son expulsados legalmente a los países de sus respectivas nacionalidades. Pero no todos los yihadistas reaccionan a la experiencia en prisión del mismo modo. Hay quienes ni se desradicalizan ni se desenganchan de cualquier implicación. Esto resulta de especial interés considerando, por una parte, el constatable impacto aglutinador a la vez que operativo atribuible a los yihadistas reincidentes y, por otra, el inusual el flujo de yihadistas excarcelados que se espera en España a lo largo de la próxima década.

Por eso las prisiones deben ser, en España como en cualquier otro país de nuestro entorno, cada vez menos posibles ámbitos de radicalización yihadista o articulación de grupos yihadistas y cada vez más ámbitos de desradicalización y de reintegración social de quienes entraron en prisión adheridos a las actitudes y creencias de un salafismo violento o bien las adquirieron durante su internamiento en esos establecimientos. España tiene acreditada experiencia en las actuaciones penitenciarias aplicables a los condenados por delitos de terrorismo. El reto ahora es desarrollar con éxito, tanto en los centros penitenciarios que corresponden a la Administración General del Estado como en los que son competencia de la Generalitat de Cataluña, programas de prevención de la radicalización yihadista en concreto y de intervención con internos eventualmente afectados por dicho proceso, entre otras medidas.

Fernando Reinares
Director del Programa sobre Radicalización Violenta y Terrorismo Global, Real Instituto Elcano | @F_Reinares

Carola García-Calvo
Investigadora principal del Programa sobre Radicalización Violenta y Terrorismo Global, Real Instituto Elcano | @carolagc13

Álvaro Vicente
Ayudante de investigación del Programa sobre Radicalización Violenta y Terrorismo Global, Real Instituto Elcano


1 Elizabeth Mulcahy, Shannon Merrington y Peter Bell (2013), “The radicalisation of prison inmates: exploring recruitment, religion and prisoner vulnerability”, Journal of Human Security, vol. 9, nº 1, p. 7.

2 Rajan Basra, Peter R. Neumann y Claudia Brunner (2016), “Criminal Pasts, Terrorist Futures: European Jihadists and the New Crime-Terror Nexus”, The International Centre for the Study of Radicalisation and Political Violence (ICSR), Londres, pp. 29-32.

3 Huberto M. Trujillo, Javier Jordán, José A. Gutiérrez y Joaquín González Cabrera (2009), “Radicalization in prisons? Field research in 25 Spanish prisons”, Terrorism and Political Violence, vol. 21, nº 4, p. 560.

4 Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción núm. 5, Sumario 26/2004. Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Tercera, Sentencia 6/2008. Tribunal Supremo, Sala de lo Penal, Segunda Sentencia 618/2008. El hecho de que hasta entonces hubiese presos yihadistas concentrados y no aislados entre sí ni respecto a otros presos comunes, musulmanes o no, favoreció un foco de radicalización yihadista en el centro penitenciario de Topas, en la provincia de Salamanca, que se extendió a otras prisiones españolas. Véase Trujillo et al. (2009), op. cit.

5 Fernando Reinares y Carola García-Calvo (2018a), “Un análisis de los atentados terroristas en Barcelona y Cambrils”, ARI 12/2018, Real Instituto Elcano, Madrid.

6 Sobre dichas características sociodemográficas, con especial atención al país de nacionalidad y el ascendiente migratorio, véase Fernando Reinares y Carola García-Calvo (2018b), “Marroquíes y segundas generaciones entre los yihadistas en España”, ARI 61/2018, Real Instituto Elcano, Madrid.

7 Mulcahy et al. (2013), op. cit., pp. 6-7; y Basra et al. (2016), op. cit., pp. 29-32.

8 Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Primera, Sentencia 25/2016; véase, asimismo, Fernando Reinares (2014), ¡Matadlos! Quién estuvo detrás del 11-M y por qué se atentó en España, Galaxia Gutenberg, Madrid, pp. 42 y 169.

9 Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción núm. 5,Sumario 5/2014, folios 5681-5703.

10 Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Tercera, Sentencia 6/2008, pp. 24-25.

11 Sentencia 6/2008, p. 26.

12 Sentencia 6/2008, pp. 26, 32-33, 36, 42, 44, 45, 48-49.

13 Sentencia 6/2008, p. 124.

14 Sentencia 6/2008, p. 146.

15 Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Tercera, Sentencia 14/2001, pp. 33-34; Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Tercera, Sentencia 26/2003, pp. 17-18. El GIA, con base en Argelia, se disolvió tras constituirse en 1998 el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), a partir de una facción de la misma con la que estaban alineados los mencionados individuos cuando fueron detenidos, al cual se adscribieron ya en prisión. La práctica totalidad de quienes, en España, habían estado relacionados con el GIA, se adscribieron al emergente GSPC, que formó una célula en España desmantelada en 2001 y reconstituida en 2002.

16 Sentencia 6/2008, p. 131.

17 Sentencia 6/2008, p. 150.

18 Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Tercera, Sentencia 6/2008, especialmente pp. 138 y 139.

19 Sentencia 6/2008, p. 129-130.

20 Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Tercera, Sentencia 6/2008, especialmente pp. 11-65, 127-222 y 240-247. Tribunal Supremo, Sala de lo Penal, Segunda Sentencia 618/2008, pp. 45-46.

21 Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción núm. 1, Auto de 11 de octubre de 2018, p. 3.

22 Algunos de los contenidos del amplio informe presentado a la Audiencia Nacional por la Guardia Civil con motivo de la Operación Escribano se encuentran recogidos en “El frente de cárceles yihadista había captado ya a once españoles”, La Razón, 3/X/2018, y en “La yihad en las cárceles españolas”, La Razón, 7/X/2018.

23 Tahiri dejó constancia de esa hostilidad en al menos tres escritos publicados en Tokata. Boletín de difusión, debate y lucha social, entre julio de 2011 y junio de 2018, estando interno en los centros penitenciarios de Puerto III, Zuera, en la provincia de Zaragoza, y Murcia II. En esos documentos se refiere a España como “un país incivilizado e indecente”; a las cárceles españolas como “una especie de campos de concentración, donde los presos sufren torturas, malos tratos y desamparo” y al Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES) como una “Inquisición” que afecta sobre todo a los que define como “presos políticos islamistas”, para añadir: “y eso que no hemos hecho nada, somos inocentes de todas las acusaciones falsas contra nosotros, ningún islamista ha matado a nadie, ni ha hecho daño a nadie, ninguno, nos juzgan y condenan por el único hecho de que somos diferentes a ellos por nuestra forma de ser y nuestra creencia, montan una farsa, un montaje y detienen a inocentes y les acusan de terrorismo […]. Están persiguiendo a una religión y no sólo a personas de esa religión. El objetivo es coaccionar a los musulmanes para que dejen su religión y convertirles a la religión del Sistema y sus falsos dioses, el que se resiste lo someten a la Inquisición perpetua. Utilizan todos los métodos contra él hasta eliminarle como sea. Difunden informaciones falsas, ponen denuncias falsas, inventan, manipulan, falsifican, destruyen y ocultan pruebas […]. Tenemos muchos ejemplos como el caso del 11-M, mi caso…”. Véanse: “La paradoja de los cristales rotos”, 29/VII/2011; “La Inquisición penitenciaria. Reflexiones de Mohamed Achraf”, 7/XII/2014; y “Situación de sometimiento, control y exterminio de los presos bajo ‘Protocolo Yihadista’ en las prisiones del Estado”, 2/VI/2018 (todos accedidos por última vez el 8/XI/2018).

24 Fernando Reinares y Carola García-Calvo (2018c), “Spain’s shifting approach to Jihadism post-3/11”, en Lorenzo Vidino (ed.), Deradicalization in the Mediterranean, ISPI, Milán, pp. 53-55.

25 Sentencia 14/2001 y Sentencia 26/2003.

26 Este último es el conocido caso de Allekema Lamari. Véase Reinares (2014), op. cit., pp.53-68.

27 Sobre Abdelbaki Es Satty en particular, véase Reinares y García-Calvo (2018a), op. cit.

28 Basra et al. (2016), op. cit., pp. 20 y 35-40.

29 Nos referimos a individuos condenados por estos delitos en el marco de la Operación Green, que en la Audiencia Nacional llevó a la incoación del Sumario 43/2008.

30 Estos cálculos excluyen a menores condenados por actividades yihadistas que no han recibido una medida de privación de libertad (cuatro casos), así como a adultos que, tras su detención, no fueron enviados a prisión provisional y recibieron condenadas de privación de libertad iguales o inferiores a 24 meses, de modo que no llegaron a entrar en un centro penitenciario (seis casos). Sí se incluye a condenados que estuvieron en prisión provisional, aunque finalmente fuesen condenados a penas de privación de libertad iguales o inferiores a 24 meses.

31 Fernando Reinares (2008), “Tras el 11 de marzo: estructuras de seguridad interior y prevención del terrorismo global en España”, en Charles Powell y Fernando Reinares (eds.), Las democracias occidentales frente al terrorismo global, Ariel, Barcelona, pp. 123-124.

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<![CDATA[ Yihadistas retornados tras desplazarse de España a Siria e Irak: ¿qué motivos tienen?, ¿dónde están ahora?, ¿suponen un peligro? ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/comentario-reinares-yihadistas-retornados-tras-desplazarse-espana-siria-irak 2018-11-07T11:27:14Z

La respuesta al fenómeno de los combatientes terroristas extranjeros combina detención y encarcelamiento con algún tratamiento específico y un programa de rehabilitación. Pero hay retornados en libertad. Si no se desenganchan o desradicalizan, su peligrosidad es variable pero indudable.

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Una quinta parte de los entre 230 y 235 combatientes terroristas extranjeros (CTE) que a partir de 2012 se desplazaron desde España a Siria e Irak –excepcionalmente a otras áreas de conflicto en Malí o Filipinas– ha retornado. Son en la actualidad entre 40 y 50 individuos, pero apenas suponen del 2% al 3% de los no menos de 1.500 y quizá ya 2.000 que se estima han regresado al conjunto de los países de Europa Occidental tras abandonar las zonas de contienda armada en Oriente Medio hacia las que partieron en algún momento del tiempo a lo largo de los últimos siete años. En Francia y Alemania el número total de retornados es hasta 10 veces mayor que en España; en Bélgica, cuatro veces mayor; y en otros casos, como por ejemplo los de Austria y Suecia, tres veces mayor.

Los CTE procedentes de España y que han retornado son individuos que viajaron hacia Siria e Irak para incorporarse a organizaciones yihadistas activas en esos dos países –principalmente al denominado Estado Islámico, aunque también a la rama siria de al-Qaeda y otras entidades relacionadas con la misma– o para establecerse en demarcaciones donde dichas organizaciones contaban con notable presencia cuando no habían conseguido imponer su dominio. Pero no todos los retornados alcanzaron el destino que ambicionaban ni llegaron a recibir entrenamiento en el uso de armas y explosivos o a implicarse en actividades de violencia y terrorismo. Es el caso de, por ejemplo, algunas de las aproximadamente 30 mujeres que han sido parte de aquel elenco de CTE partidos de España y que constituyen en torno a un 12% del total.

“Unos 20 de estos retornados que en su día partieron desde España se encuentran en prisión, pero sólo la mitad de ellos están recluidos en centros penitenciarios españoles”

Hay, pues, mujeres que regresan –incluso viudas y con hijos de corta edad– tras irse en circunstancias relacionadas más con su estado civil o su edad que con un compromiso militante. Asimismo, entre los CTE que se desplazaron a Siria e Irak desde España hay quienes –como Abdeluahid Sadik Mohamed– no fueron psicológicamente capaces de afrontar la experiencia en que estuvieron inmersos y vuelven, desilusionados y traumatizados, pasadas semanas o meses. Pero también hay quienes –como Ahmed Samsam– retornaron para volverse a ir; quienes –como Benaissa Laghmouchi Baghdadi– lo hicieron para contribuir a enviar a esa zona de conflicto más CTE captados en nuestro país; o quienes –como Abdeljail Ait El Kaid– fueron para participar en la preparación y la ejecución de algún atentado, también en suelo español.

Unos 20 de estos retornados que en su día partieron desde España –los CTE provenientes de nuestro país residían sobre todo en Ceuta, Melilla, Cataluña y Madrid– se encuentran en prisión, pero sólo la mitad de ellos están recluidos en centros penitenciarios españoles, donde seis cumplen ya condena, incluyendo a los cuatro mencionados en el párrafo anterior. El resto están encarcelados, pero en Marruecos. Sin embargo, sólo a unos pocos de esos retornados que están presos en España se les detuvo dentro del territorio nacional. Los demás fueron entregados a las autoridades españolas gracias a las correspondientes órdenes internacionales de detención (OID) previamente emitidas, tras haber sido aprehendidos en Turquía, país de habitual tránsito hacia o desde Siria, aunque también en Bélgica, Bulgaria y Polonia.

“Desde 2016 existe en las prisiones españolas un programa de intervención cuyo objetivo es distanciar del extremismo a los reclusos radicalizados”

Así, la criminalización ha sido y es la primera medida de respuesta que en España se da al fenómeno de los CTE retornados, pues han incurrido en delitos –como el desplazamiento a un territorio extranjero controlado por una organización terrorista o el establecimiento en el mismo para recibir adiestramiento o para colaborar con ella– tipificados en el Código Penal. Esto no impide que la aplicación de la ley se module, en su ejecución, según las características de algunos retornados y las circunstancias bajo las cuales se trasladaron, por ejemplo, en el caso de determinadas mujeres que vuelven con hijos menores necesitados de una muy especial atención. Además, encarcelamiento no excluye rehabilitación, y desde 2016 existe en las prisiones españolas un programa de intervención cuyo objetivo es distanciar del extremismo a los reclusos radicalizados –incluidos los CTE retornados que sigan estándolo– y acercarlos a valores de convivencia democrática para que, en libertad, no constituyan un peligro para la sociedad.

Pero ni siquiera la mayor parte de los CTE retornados que viajaron desde España a Siria e Irak están en prisión. Entre 20 y 30 de estos yihadistas retornados se encuentran en libertad. Esta situación se produce por lo común cuando, pese a que las fuerzas y cuerpos de seguridad o los servicios de inteligencia conozcan la trayectoria de esos individuos, las investigaciones sobre los mismos no arrojan la suficiente evidencia incriminatoria, a veces muy difícil de obtener. Ahora bien, es una situación que permite tratamientos singulares de casos muy concretos, como podría darse en el supuesto de alguna mujer, sola y con hijos, a la que pudiera facilitarse el retorno con el fin de favorecer su reintegración social y la de los niños siendo, como es, muy improbable que la madre se plantee emigrar de nuevo a una zona de conflicto. Ahora bien, estos casos específicos requieren, de cualquier modo, una cuidadosa valoración de su potencial peligrosidad.

Porque los retornados que perseveran en sus actitudes y creencias yihadistas suponen un indudable peligro. Tanto si pasan por prisión sin haber dejado de justificar el terrorismo contra quienes no son musulmanes o contra quienes califican de herejes, en pos de la reconstitución de un califato, como por supuesto si no llegan a ser detenidos y encarcelados. La implicación de algún CTE o de individuos entrenados por organizaciones yihadistas en el exterior tiende a hacer que la planificación y preparación de atentados dentro de las sociedades occidentales sea más eficaz y su eventual ejecución de mayor letalidad que en ausencia de los mismos. Terroristas de esas características, adiestrados por ejemplo en campos de al-Qaeda y organizaciones afines en Afganistán, los hubo entre quienes constituyeron la red yihadista que estuvo detrás de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid.

En cualquier caso, sólo unos 10 de los retornados en situación de libertad se desenvuelven dentro del territorio nacional y el resto, entre 10 y 20 más, lo hacen fuera del mismo, principal pero no exclusivamente en Marruecos. Este hecho y el de que la mitad de los retornados presos se encuentren en cárceles de Marruecos –país que no extradita a sus nacionales, aunque las autoridades españolas hayan cursado una OID– están en consonancia con el origen nacional de los CTE que a partir de 2012 se desplazaron desde España a Siria, Irak y alguna otra zona de conflicto. No más de dos de cada 10 de ellos son ciudadanos españoles. La mayoría, al menos seis de cada 10, tienen la nacionalidad marroquí, aunque residieran en nuestro país o contasen con estrechos vínculos familiares en el mismo.

“Esta realidad pone de manifiesto la medida en que nuestras autoridades están obligadas a gestionar el problema teniendo en cuenta la importancia de la cooperación con otros países”

Esta realidad pone de manifiesto la medida en que nuestras autoridades están obligadas a gestionar el problema de los CTE retornados teniendo en cuenta, en su dimensión internacional, la importancia de la cooperación con otros países y en especial con Marruecos. En su dimensión nacional, se trata de aplicar individual y oportunamente la ley a aquellos retornados cuyos delitos de terrorismo pueden acreditarse, manteniendo el necesario seguimiento de quienes están en libertad dentro de España mientras sus transgresiones del Código Penal no puedan ser probadas y que con su comportamiento pueden practicar el disimulo e inducir a engaño. También se trata de complementar el encarcelamiento con iniciativas que favorezcan tanto el desenganche como la desradicalización de los CTE retornados y a las que sería deseable añadir algún tipo de colaboración desde dentro de sus comunidades de origen, donde es previsible recalen de nuevo.

En los países miembros de la UE existen enfoques distintos respecto a los CTE que retornan, pero ignorar o minimizar su criminalización no es propio de un Estado de derecho ni acorde con la Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo de 15 de marzo de 2017 relativa a la lucha contra el terrorismo. Rebajar el coste de retornar, apelando a mejores condiciones para una rehabilitación, no sólo favorece a quienes lo hacen desilusionados o traumatizados, sino también a los que regresan por conveniencia. No tiene efecto disuasorio respecto a posibles nuevos ciclos de movilización yihadista y puede facilitar, en un espacio común sin fronteras, que se disemine la amenaza inherente a los CTE retornados pero aferrados a su visión salafista y belicosa del credo islámico. Además, detener, enjuiciar y en su caso condenar a los yihadistas retornados no excluye medidas de desradicalización ni es incompatible con su reintegración social.

Fernando Reinares
Director del Programa sobre Radicalización Violenta y Terrorismo Global en el Real Instituto Elcano
| @F_Reinares

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<![CDATA[ La contribución española actual a la lucha contra el terrorismo en el Sahel ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari116-2018-altuna-contribucion-espanola-actual-lucha-terrorismo-sahel 2018-10-16T01:48:52Z

Una década después de que el Sahel irrumpiese en la agenda exterior española, dos son los ejes principales que vertebran su contribución al desarrollo de capacidades antiterroristas en la región: la mejora del control de espacios y fronteras y el desarrollo de canales de información.

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Tema

Una década después de que el Sahel irrumpiese con fuerza en la agenda exterior española, dos son los ejes principales que actualmente vertebran su contribución al desarrollo de capacidades antiterroristas en el Sahel: la mejora del control de espacios y fronteras y el establecimiento o desarrollo de canales de información.

Resumen

Además de la capacitación de las contrapartes locales en diferentes aspectos de la lucha antiterrorista, dos son los ejes principales que actualmente vertebran la contribución española a la lucha contra el terrorismo en el Sahel: la mejora del control de espacios y fronteras y el establecimiento o desarrollo de canales de información. Así se deduce del mapeo y análisis de los diferentes proyectos de seguridad y defensa dirigidos –o liderados– por España en la región (GAR-SI Sahel, Blue Sahel y proyecto KSAR, ECI-Níger y la misión EUTM Malí), poco más de 10 años después de que el Sahel irrumpiese con fuerza en la agenda exterior española. Las iniciativas de nuestro país en materia de seguridad son bien percibidas en la región, donde el contingente español cuenta con empatía tanto entre la población local como en las instituciones con las que colabora. Los retos, sin embargo, continúan siendo tan grandes como numerosos.

Palabras clave

Sahel, España, terrorismo, antiterrorismo, inteligencia

Análisis

El Sahel es sin duda una región con un enorme potencial estratégico, sobre todo a nivel económico, debido a la riqueza de recursos que alberga. Sin embargo, es la inseguridad que irradia la región, cuyo potencial desestabilizador es enorme, lo que mayor atención suscita, no sólo por lo que respecta a sus propios ciudadanos, sino al resto del continente –carente de confianza en sus propias instituciones y organismos regionales y continentales– y a Occidente en general. Tres son los principales problemas de seguridad a los que se enfrenta actualmente la región: la criminalidad organizada, los movimientos migratorios descontrolados y el terrorismo.

Realizar un recorrido histórico de la actuación española en materia de seguridad y desarrollo en el Sahel se antoja un proyecto demasiado ambicioso. No es, sin embargo, hasta la conocida como “Crisis de los Cayucos” en 2005 cuando España comienza a tomar conciencia de la importancia de la región. Pese a que en la actualidad la seguridad –ya sea climática, alimentaria o demográfica– es posiblemente el eje principal que vertebra la acción exterior internacional en la región, el interés de la acción exterior española en el Sahel nace a raíz de una crisis migratoria; no obstante, la apuesta por África irrumpe en la política exterior española de la mano del primer gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, con el Plan África, en 2006.1

El proyecto de construcción de un dominio yihadista en el norte de Malí entre 2012 y 2013 por parte de grupos de la órbita de al-Qaeda, además de hacer saltar todas las alarmas, situó el terrorismo como punto de acción principal de la agenda internacional para la región. Las consecuencias de la crisis de Malí, a la cual no se pudo poner solución salvo mediante la intervención militar directa de Francia, todavía sacuden la región. Desde entonces las misiones de seguridad, la creación de fuerzas multinacionales y demás iniciativas antiterroristas se suceden en la región. El presente documento no pretende sino, a través del mapeo de los diferentes proyectos de seguridad y defensa dirigidos –o liderados– por España en la región,2 analizar la actual contribución española a la lucha contra el terrorismo en el Sahel.

GAR-SI Sahel

La Guardia Civil lidera el proyecto GAR-SI Sahel (Grupos de Acción Rápida, Vigilancia e Intervención en el Sahel), cuyo objetivo es la creación, formación y equipamiento3 de seis unidades de Acción Rápida en los países que componen el G-5 Sahel (Mauritania, Malí, Níger, Burkina Faso y Chad) y en Senegal. El proyecto GAR-SI contempla el establecimiento de seis unidades de tamaño compañía (100-120 individuos) semejantes a las del GAR español en uno de los cuerpos gendármicos elegidos respectivamente en cada país beneficiario. Inicialmente creado a finales de los 70 con el objetivo de prestar apoyo a las Unidades Territoriales en su lucha contra el terrorismo de ETA y en la ejecución de operaciones de riesgo que requiriesen de una respuesta rápida,4 en la actualidad el GAR, cuya misión prioritaria sigue siendo la lucha contra el terrorismo, se caracteriza por su movilidad, su capacidad de adaptación, su autonomía y su velocidad de respuesta. No obstante, sus características han posibilitado que participase en diferentes misiones internacionales: Bosnia (1999), Kosovo (1999), Afganistán (2002) y Líbano (2006) entre otros.

El proyecto GAR-SI Sahel, cuya duración prevista es de 24 meses a partir de marzo de 2017, tiene un presupuesto de aproximadamente 42.000.000 de euros financiado por la UE a través el Fondo Fiduciario para África y gestionado por la Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP). La Guardia Civil, encargada de la implementación del proyecto, capitanea un consorcio que también incluye a la Gendarmería Nacional francesa, el Arma de Carabineros italiana, la Guardia Nacional Republicana portuguesa y, puntualmente, otras instituciones y organismos asociados encargados de prestar asistencia técnica.

Este ambicioso proyecto nace tras la experiencia positiva adquirida durante la creación de una primera unidad GAR-Senegal en 2012 solicitada previamente por las autoridades senegalesas en el marco del memorándum de cooperación bilateral entre la Guardia Civil española y la Gendarmería Nacional senegalesa. Fue tras la aprobación del Plan de Acción de La Valeta en 2015 y la creación de un fondo fiduciario de urgencia destinado a acciones de cooperación cuando el gobierno español decidió presentar el presente proyecto GAR-SI Sahel.

Mediante la creación de estas unidades de carácter eminentemente antiterrorista el objetivo principal es contribuir a la seguridad de las poblaciones locales –principalmente en zonas remotas y transfronterizas– como condición previa para favorecer un desarrollo socioeconómico sostenible. Los objetivos específicos del proyecto –teniendo en cuenta la geografía de la región y la marcada ausencia de los diferentes estados y sus instituciones más allá de los principales núcleos urbanos– son cuando menos ambiciosos e incluyen contribuir a un control más efectivo del territorio y crear las condiciones favorables para una mejor cooperación transfronteriza y regional entre los países beneficiarios del proyecto. Con ello se pretende poder enfrentar la lucha contra las amenazas transnacionales de forma más efectiva.5

Aunque, habida cuenta la esencia antiterrorista de ambas, inicialmente estaba previsto que las unidades GAR acabasen integrándose en la recientemente creada Fuerza Conjunta del G5-Sahel (FCG5S), finalmente no será así. Cierto, el contacto con el G5-Sahel será habitual y fluido –como ya ocurre entre otros proyectos y misiones civiles y militares en la región– y posiblemente se lleven a cabo operaciones de forma coordinada.6 Sin embargo, en una región tan vasta y en la que, además, la cooperación en materia de antiterrorismo se ha caracterizado históricamente por los desacuerdos, la heterogeneidad de las políticas de seguridad aplicadas y la desconfianza recíproca entre los diferentes países, la coordinación y la interoperabilidad de estas nuevas unidades suponen un desafío mayor si cabe. Huelga decir, por un lado, que las dinámicas y el peso específico de los diferentes cuerpos gendármicos de los países beneficiarios del proyecto son diferentes. Por otro lado, las unidades GAR-SI deberán encontrar poco a poco su lugar entre el nutrido mosaico de misiones de seguridad, fuerzas multinacionales y demás iniciativas antiterroristas que florecen actualmente en la región.

De otra parte, el éxito del proyecto dependerá en gran medida, no sólo de una correcta coordinación a nivel interestatal, sino también a nivel local. Cabe destacar que algunos de los países beneficiarios del proyecto carecen de una misión local de coordinación de seguridad entre los diferentes actores internacionales que operan en el campo (función que, por ejemplo, cumple EUCAP Sahel en Níger), lo que podría reducir la efectividad de la coordinación.

Un elemento clave en materia de seguridad nacional y transfronteriza es la heterogeneidad y la amplitud de los frentes. Si tomamos como ejemplo Níger podemos apreciar mejor las limitaciones del proyecto. La unidad GAR nigerina podría desplegarse –en coordinación con la chadiana– en la región del Lago Chad, en la frontera con Chad y Nigeria, donde ambas facciones de Boko Haram7 (la leal a Estado Islámico, dirigida por Abū Muṣ’ab al-Banāwī, y la liderada por Abū Bakr Shekau) llevan tiempo sembrando el terror aprovechándose de los lazos familiares y étnicos que existen entre las comunidades de los diferentes países y que han facilitado las incursiones e infiltraciones de combatientes. Otra opción sería desplegar la unidad en la región de Tillabéri, en la trifrontera con Malí y Burkina Faso, donde varios grupos terroristas –entre los que se encuentran JNIM (Jamā’at Nuṣrat al-Islām wa-l-Muslimīn) y la facción de Estado Islámico en el Gran Sáhara– mantienen una notable presencia y han mostrado ser capaces de niveles de violencia elevados y sostenidos en el tiempo.8 Esto permitiría a las unidades nigerina, maliense y burkinesa trabajar de forma coordinada, pero dejaría a la unidad chadiana desconectada de cualquier otro eje de acción, limitando sensiblemente su impacto. Y ello sin entrar a valorar la posibilidad de destacar la unidad nigerina en la frontera con Libia.

El Sahel vive constantemente en una situación de inestabilidad política, económica y social y la evolución del entorno sigue siendo difícil de predecir, incluso a corto plazo. Cambios repentinos e impredecibles podrían poner en peligro tanto la ejecución del proyecto como el impacto final del mismo, difícilmente cuantificable en cualquier caso. Por ello, la apropiación del proyecto por parte de las instituciones locales es fundamental; en una región en la que los cambios de gobierno mediante golpes de Estado son recurrentes, además de un marco jurídico que permita su creación y defina sus funciones para evitar solapamientos, es primordial asegurar que el cometido de las diferentes unidades permanecerá inalterable en el tiempo según lo establecido incluso si tienen lugar cambios de gobierno.

Blue Sahel y proyecto KSAR

Bajo la dirección de la Jefatura Fiscal y de Fronteras de la Guardia Civil, el proyecto Blue Sahel pretende mejorar la cooperación transfronteriza y el intercambio de información entre aquellos países que participan en el proyecto para afrontar en mejores condiciones aquellos desafíos conjuntos que también afectan a Europa, principalmente el terrorismo, la inmigración y el tráfico de drogas. Asimismo, el proyecto tiene como objetivo principal reforzar las capacidades de lucha contra la inmigración irregular y la trata de personas tanto en origen (Senegal, Malí, Guinea Conakry, Guinea Bissau y Gambia) como en países de tránsito (Mauritania y Cabo Verde).

El proyecto, liderado por la Guardia Civil, tendrá una duración de 36 meses (comenzó el enero de 2017 y finaliza en diciembre de 2019, simultáneamente con el proyecto KSAR) y dispone de un presupuesto de 2,5 millones de euros, de los cuales el 80% proviene de la UE y el 20% de España. Los principales beneficiarios son las gendarmerías Mauritania y Malí, aunque el proyecto también incluye otras instituciones asociadas en Senegal, Guinea Conakry, Guinea Bissau, Gambia y Cabo Verde. El proyecto Blue Sahel, tal como se muestra en la Figura 1, no es sino la continuación del camino emprendido por el Seahorse en 2006, durante el período conocido como “crisis de los cayucos”.

Figura 1. Cronografía y evolución de los proyectos Seahorse
Fecha Proyecto Objetivo Participantes
2006/2008 Seahorse Programa multilateral bajo cuyo paraguas se llevaron a cabo las primeras pruebas de patrullas conjuntas y los primeros cursos de formación España, Mauritania, Marruecos, Senegal y Cabo Verde
2008/2009 Seahorse Network Establecer canales de comunicación formales entre los diferentes cuerpos gendármicos participantes a través de redes satelitales seguras y designar puntos de contacto locales España, Mauritania, Senegal, Cabo Verde, Portugal y Marruecos
2009/2010 Seahorse Coordination Centres Transformar los puntos de contacto locales en una red de Centros de Coordinación siguiendo el modelo del Centro de Coordinación Regional de Canarias para monitorizar las salidas irregulares desde zonas costeras y coordinar su interceptación España, Mauritania, Senegal, Cabo Verde, Gambia, G. Bissau, Portugal y Marruecos
2011/2013 West Sahel

Extiende las actividades de las fuerzas conjuntas desde el mar hacia el interior

Organización de reuniones anuales entre los diferentes cuerpos policiales y gendármicos de los diferentes actores para coordinar y facilitar operaciones conjuntas

Socios principales: Gendarmerías de Mauritania, Senegal y Malí

 

Otros participantes: Níger, Cabo Verde, Gambia, G. Bissau, G. Conakry y Burkina Faso

2014/2016 West Sahel II

Refuerzo y formación en materia de vigilancia en las fronteras de Malí, Mauritania y Senegal

Creación del Centro de Cooperación Policial Internacional, con sede en Selibaby (Mauritania) y establecimiento de un destacamento fluvial de la Gendarmería de Mauritania en el río Senegal

Socios principales: Gendarmerías de Mauritania, Senegal y Malí

 

Otros participantes: Níger, Cabo Verde, Gambia, G. Bissau, G. Conakry y Burkina Faso

2017/2019

Blue Sahel Creación de patrullas transfronterizas, formación en materia de vigilancia de fronteras fluviales y marítimas y creación de unidades de inteligencia Socios principales: Gendarmerías de Mauritania y Malí

 

Instituciones asociadas: Gendarmerías de Senegal y Guinea Conakry, Guardia Nacional de G. Bissau, Servicio de Inmigración y Marina de Gambia y la Policía Nacional y los Guardacostas de Cabo Verde

Fuentes: Gabinete de Prensa de la Guardia Civil, Servicio Europeo de Acción Exterior y repositorio de prensa de la Comisión Europea.

Como se puede apreciar en la Figura1, el radio de acción de los diferentes proyectos –principalmente centrados en la fachada atlántica de la región– ha ido creciendo con el paso del tiempo. Una vez se puso fin al problema que suponía la salida de embarcaciones precarias de las costas de Mauritania y Senegal, el proyecto comenzó a dar pasos cada vez más ambiciosos con iniciativas más allá del control migratorio e incorporando nuevos países beneficiarios. Ahora bien, Mauritania, habida cuenta de su importancia tanto en la región como para España, siempre se ha mantenido como núcleo de los diferentes proyectos. De igual manera, Malí, país sin salida al mar, ha sido incorporado paulatinamente debido a su potencial como núcleo desestabilizador en la región. En palabras del capitán León, responsable de la Jefatura Fiscal y Fronteras, “una vez frenado el flujo de migrantes a Canarias, los proyectos West Sahel se concentraron en cooperar con nuestros socios en la región en materia de capacity building para que pudieran gestionar correctamente sus propias fronteras”.

En la actualidad el proyecto Blue Sahel, heredero del West Sahel I y II, tiene como objetivos principales la creación de patrullas transfronterizas y continuar reforzando la cooperación y el intercambio de información de inteligencia entre los países que participan en el proyecto y también con la UE. El desarrollo de ambas capacidades –mejora del control de fronteras y potenciación y ampliación de los canales de intercambio de inteligencia– es primordial en la región. Si nos centramos en la frontera entre Mauritania, Argelia y el Sahara, limitando así la ejemplificación, se puede constatar la creciente expansión de redes criminales saharauis de contrabando de armas y drogas en la región de Tiris Zemmur. Cierto es que, alimentadas por el conflicto sobre el Sahara Occidental, estas actividades criminales existen desde hace años;9 sin embargo, el problema actual es que este auge tiene lugar en un contexto de expansión de la amenaza terrorista en la región saharo-saheliana con al-Qaeda en el Magreb Islámico a través de JNIM10 y Estado Islámico ampliando su radio de acción. Importante es también destacar la más que notable presencia histórica de mauritanos con un peso específico considerable en organizaciones yihadistas de la región, así como el incremento progresivo del número de saharauis. No obstante, Adnān Abū Walīd al-Ṣaḥrāwī, actual emir de Estado Islámico en el Gran Sáhara, nació en El Aaiún cuando la ciudad todavía ejercía como capital del antiguo Sáhara Español.

Por su parte, a través del proyecto KSAR, desarrollado igualmente por la Jefatura Fiscal y de Fronteras de la Guardia Civil y complementario del Blue Sahel, se pretende reforzar la seguridad de la aviación civil en Mauritania, así como luchar contra el crimen organizado transfronterizo. Este proyecto, que cuenta con una financiación total de 620.000 euros, es heredero del West Sahel aunque limitando su radio de acción a la República Islámica de Mauritania. Además de incluir un componente de refuerzo de las capacidades de la contraparte local –la Gendarmería Mauritana– para una mejor vigilancia y control de su territorio en zonas específicas, el marco del proyecto también incluye la prestación de apoyo en la implementación de patrullas transfronterizas en la frontera con el Sahara Occidental.

Las actividades proyectadas en el marco del proyecto incluyen formación en seguridad aeroportuaria, creación y formación de una unidad cinológica y cursos de formación teórico-prácticos en materia de vigilancia fronteriza en las zonas de Sagne-Gouraye (frontera con Senegal y cerca de la frontera con Malí), en Nuadibú-Boulanouar (frontera con el Sahara Occidental) y en Zouerat (también cerca de la frontera con el Sahara Occidental).11 Asimismo, en el marco de este proyecto se mantienen las actividades de vigilancia terrestre de fronteras previstas en anteriores fases del proyecto, añadiendo el componente de seguridad aeroportuaria.

Mauritania no sólo es un socio fundamental para España en la región, sino que también es enormemente fiable. La extensión y la profundidad de las relaciones entre ambos países sobrepasan el negro sobre blanco plasmado acuerdos bilaterales, memorándums de entendimiento o proyectos de cooperación. Una prueba de ello, entroncando con el proyecto KSAR, fue la discreta cooperación entre ambos países permitió controlar y cerrar por completo una nueva ruta abierta en 2016 a través de la cual ciudadanos procedentes de Siria se desplazaban hacia la Mauritania para, posteriormente, intentar dar el salto a España atravesando el Sahara en dirección a Marruecos, o tomando otras rutas en dirección hacia Argelia o Libia.12

Un control más efectivo de los diferentes territorios y las fronteras de los países beneficiarios de este proyecto mejoraría sensiblemente las garantías de los países de la zona en su lucha contra el terrorismo y el crimen organizado, lo que acabaría redundando en una mejor seguridad regional. Tanto redes criminales como terroristas encuentran en la franca libertad de movimientos uno de los valores añadidos más importantes de la región pues tanto su estrategia económica como logística dependen en gran medida de ello.

Cabe recordar que, desde antes incluso del comienzo de la crisis de Malí en 2012, los campamentos de refugiados saharauis de Tindouf (Argelia), situados cerca de la trifrontera con Mauritania y el Sáhara Occidental, vienen sido testigos de un repunte en lo que a captación de militantes islamistas se refiere, tendencia que continúa en la actualidad. Allí fue, de hecho, donde se produjo el secuestro de dos cooperantes españoles y una italiana a finales de 2011 por parte del Movimiento para la Unicidad y la Yihad en África Occidental (MUYAO). Los 15.000.000 de euros que, según la organización terrorista, recibieron como pago por el rescate, unidos a los pingües beneficios obtenidos del contrabando de droga en la región, dispararon inmediatamente sus capacidades y convirtieron a la organización en uno de los principales actores armados del norte de Malí.

ECI-Níger

El Fondo Fiduciario de Emergencia de la UE para África señala entre sus objetivos prioritarios la mejora de la gestión de la migración en los países de origen, tránsito y destino, la mejora de la gobernanza, la prevención de conflictos y la reducción de desplazamientos forzados y movimientos migratorios irregulares. Bajo estas premisas, y apoyándose en la experiencia previa obtenida en Mauritania, nace el proyecto ECI-Níger (Equipo Conjunto de Investigación) financiado por la Comisión Europea con 6.000.000 de euros procedentes del Fondo Fiduciario de Emergencia de la UE para África, gestionado por la FIIAPP y liderado por la Policía Nacional española.

El Equipo Conjunto de Investigación en Níger se compone de 18 personas: tres miembros de la Policía Nacional española, tres miembros de la Policía Nacional francesa y 12 miembros de la Policía nigerina. La implantación de un ECI, según los pliegos del proyecto, debe llevarse a cabo de manera discreta pues su éxito depende en gran medida de las relaciones personales directas para cumplir con sus objetivos generales: contribuir a la lucha contra las redes criminales ligadas a la inmigración irregular y la trata de seres humanos en Níger. Además, pues así se detalla en los objetivos específicos del proyecto, el ECI-Níger pretende, a través de diferentes cursos de formación, reforzar las capacidades operacionales y judiciales de la Policía nigerina, mejorar la gestión policial de las fronteras del país y acelerar la resolución de procesos ligados a la lucha contra aquellas redes criminales que explotan la inmigración.13

Aunque el ECI-Níger nace inspirado en el éxito cosechado por el proyecto ECI-Mauritania, se trata de un proyecto de investigación y no de investigación y vigilancia, como fue el caso del ECI-Mauritania. Además, la primera experiencia de constitución de un Equipo Conjunto de Investigación fue un proyecto bilateral entre España y Mauritania, lo cual simplificaba y agilizaba todos los trámites, mientras que el ECI-Níger se constituye como un proyecto a tres –España, Francia y Níger– en el cual intervienen muchos actores.

En el tiempo que lleva desempeñando sus actividades, además de realizar diferentes formaciones en materia de mejora de capacidades de policía judicial, detección de documentos falsos y fraude documental, el proyecto ECI-Níger ha conseguido implantar antenas fijas en Agadez, Zinder y Tawa, puntos de paso más importantes de las rutas migratorias que atraviesan Níger.

Existe, eso sí, un problema común y extendido en todo el Sahel: la corrupción. Las redes criminales ligadas a la inmigración irregular, la trata de personas y el contrabando de drogas y armas suelen tener raíces profundas, en ocasiones alcanzando altas esferas de la política y las fuerzas y cuerpos de seguridad. Esto suele dificultar la empresa de iniciativas como el proyecto ECI y similares. Carente de plataformas funcionales de rendición de cuentas,14 se antoja necesaria la creación de iniciativas de tipo name and shame que ayuden a maximizar el impacto de proyectos como el ECI. De otra parte, la lucha contra estas redes criminales obliga a prever los diferentes resultados cosechados en el corto, medio y largo plazo. El éxito de cualquier empresa en dicho sentido puede alterar muchas dinámicas regionales y las consecuencias deben ser anticipadas.

Actualmente se está valorando tanto la prolongación y ampliación del proyecto en Níger como su réplica en otros países de la región. En cualquier caso, el objetivo, más allá del éxito de proyecto en cuestión, está claro: de una parte, mejorar las capacidades en materia de lucha contra las redes criminales transfronterizas de la contraparte local, construir sinergias y adquirir conocimientos clave sobre el funcionamiento y las dinámicas de dichas redes –tanto criminales como terroristas– vinculadas a empresas con fines lucrativos como tráfico de personas y el comercio de armas y drogas. Por otro lado, y quizá más importante, a través de iniciativas como el proyecto ECI Níger también se persigue afianzar una relación duradera y de confianza con el país y establecer las bases de un intercambio de información de inteligencia fluido con la contraparte local, con o sin proyecto en marcha.

Misión EUTM Malí

Por segunda vez en cinco años España ostenta el mando de la misión de entrenamiento EUTM-Malí –aprobada por la UE en enero de 2013– y cuya función consiste principalmente en proporcionar formación, asesoramiento y entrenamiento a las Fuerzas Armadas de Malí, lo que incluye un fuerte componente de capacitación en materia de lucha contra el terrorismo. La misión cuenta actualmente con aproximadamente 580 militares de 25 países y es España con un contingente de aproximadamente 290 efectivos quien más contribuye a la misión. Además, mediante la autorización del Congreso de los Diputados del pasado 24 de enero,15 España continuará siendo el país que con más efectivos siga contribuyendo a la misión una vez finalizado el mando actual bajo las órdenes del general Millán.

En la actualidad la misión se estructura en cuatro pilares fundamentales: a los ya existentes desde el comienzo de la misión en 2013 –entrenamiento, educación y asesoramiento de las Fuerzas Armadas de Malí– hay que añadir un nuevo pilar introducido en este cuarto mandato: apoyar el desarrollo de la recientemente creada FCG5S, cuyo mandato principal es la lucha contra el terrorismo, la criminalidad organizada transfronteriza y la trata de personas en los países que componen el G5. Además del incremento de tareas, personal y presupuesto aprobados por el Consejo de la UE, la misión prevé asesorar a la FCG5S a través de la presencia de personal de EUTM-Malí en los diferentes puestos de mando, amén de continuar con los cursos de formación a mandos de la FCG5S que ya venían realizándose. Asimismo, durante la segunda fase de este cuarto mandato la zona de responsabilidad se ampliará para incluir también los puestos de mando de la FCG5S en Niamey, Yamena y Nema (Mauritania).16

Este recientemente incorporado cuarto pilar está cobrando gran importancia y había motivado un nuevo proyecto de despliegue de la misión en la localidad de Sevaré, donde, hasta finales de septiembre, se encontraba el cuartel general de la FCG5S.17 Dada la numerosa presencia de diferentes misiones y operaciones –tanto civiles como militares– en la zona, y aunque el asesoramiento a la FCG5S es competencia exclusiva de EUTM, existe contacto directo con la operación antiterrorista Barkhane18 a través de un oficial de enlace para evitar solapamientos y duplicidades.

La misión, según sus propias estadísticas oficiales, habría formado a lo largo de estos años más de 11.500 soldados malienses. Ahora bien, durante este cuarto mandato la misión aspira, además, a poder ir reduciendo paulatinamente la carga de entrenamiento básico (llevado a cabo de forma centralizada en el campo de Koulikoro y de forma descentralizada en las diferentes regiones militares) y centrarse en el desarrollo de capacidades especiales a través de entrenamientos más específicos. De otra parte, y aunque existen fórmulas para obtener datos al respecto, una de las limitaciones a las que se enfrenta la misión es la imposibilidad de poner en práctica un programa de mentorización para seguir el desarrollo de aquellos individuos formados durante estos años pues se trata de una misión no ejecutiva.19

Finalmente, otro de los aspectos fundamentales de la misión es mejorar la imagen de las Fuerzas Armadas malienses, reducir la brecha de confianza entre la ciudadanía y éstas con el objetivo de sentar las bases para una mayor y más estrecha colaboración ciudadana, tan importante teniendo en cuenta la amplia geografía del país y la ausencia del Estado en muchas zonas. Aunque la iniciativa ya existía, tras analizar las necesidades existentes sobre el terreno, bajo el mando español la misión ha aumentado las horas de formación, los recursos y los contenidos impartidos en el programa de refuerzo en Derecho Internacional Humanitario y Derechos Humanos.20

Conclusiones

En el Sahel, Francia es sin lugar a duda el principal actor internacional en lo que a seguridad y antiterrorismo se refiere. Más allá de la Operación Barkhane –sin la cual, seguramente, el estado de las cosas en Malí, y por ende en el resto de la región, sería desalentador–, la presencia francesa supera ampliamente a la de cualquier otro país. No obstante, Francia es también quien lleva la voz cantante en todo lo que concierne al G5 Sahel pese a tratarse de una iniciativa regional que desde sus inicios persigue, entre otros, emanciparse –o al menos mitigar la dependencia– del país galo. En una constatación personal, rara es la administración que no cuenta con un agregado francés, más si cabe entre los diferentes estamentos de las fuerzas y cuerpos de seguridad de los respectivos países. De hecho, sería positivo que Francia limitase efectivamente el calado de su influencia –percibida por un porcentaje no despreciable de las diferentes poblaciones locales como una injerencia neocolonialista– y facilitase una mayor implicación de otros socios europeos que puedan aportar, a través de proyectos bilaterales, multilaterales o de la UE, además de nuevos enfoques, su experiencia y su buen hacer.

España, en su enfoque securitario en la región, muestra un mayor interés por dos bloques geográficos claramente marcados: por un lado, en el Sahel atlántico, Mauritania y Senegal como pasillo hacia Marruecos y muro de contención de cara a futuras crisis en la zona. Por otro, Malí y Níger, que ejercen como frontera geográfica entre África Subsahariana y el Norte de África, y cuya seguridad también afecta de forma directa y significativa al Magreb y, consecuentemente, a la seguridad de Europa.21

Asimismo, además de la capacitación de las contrapartes locales a través de cualesquiera proyectos en diferentes aspectos de la lucha antiterrorista, en los diferentes proyectos mapeados en este análisis se aprecian claramente dos ejes vertebradores de la acción como parte de una política general para la región en el corto y en el medio plazo: mejorar el control de los espacios y las fronteras y establecer –o afianzar, según el caso– canales de información y sentar las bases para la existencia de un flujo de información de inteligencia constante y prolongado en el tiempo con las diferentes contrapartes locales.

Necesario también es destacar que las iniciativas españolas en materia de seguridad son bien percibidas en la región; España no tuvo presencia colonial en el Sahel y las relaciones con los diferentes países no comenzaron a estrecharse hasta hace escasamente 15 años. Asimismo, España –al menos por el momento– no tiene grandes intereses económicos en la zona. Todo ello facilita que, a diferencia de otros países, la presencia española no sea percibida como injerencia extranjera con intereses espurios, ni tampoco su actitud como neocolonialista, lo que suele granjear al contingente español una mayor empatía tanto entre la población local como en las instituciones con las que colabora.

Asimismo, cabe destacar que las iniciativas españolas cuentan con el apoyo y la financiación de la UE. El reconocimiento de la experiencia de España también queda patente con en el nombramiento de un diplomático español, Ángel Losada, como Representante Especial de la UE para el Sahel en 2015. Además, durante los últimos años, España ha fortalecido y ampliado sus diferentes misiones diplomáticas en la región con la creación de embajadas y consulados y el despliegue de consejeros y agregados del Ministerio del Interior y de Defensa.22

En ese sentido, la creciente presencia de funcionarios de la Guardia Civil y la Policía Nacional a través de diferentes proyectos bilaterales, multilaterales o de la UE es manifiesta. Esto permite, por un lado, potenciar las capacidades operativas de las fuerzas y cuerpos de seguridad de los diferentes países beneficiarios de los proyectos, lo que sin duda redunda no sólo en la seguridad de la región, sino que también proyecta la imagen de España como socio sólido y comprometido. Por otro lado, la presencia de estos funcionarios también posibilita un estrechamiento de relaciones que sienta las bases –a través de la construcción de vínculos de confianza con las contrapartes locales– para un mayor y mejor intercambio de información, permite acceso a una mejor inteligencia y mejora el flujo de esta.

Ahora bien, si cierto es que nuestra aportación resulta beneficiosa para ambas partes, igualmente cierto es que algunas iniciativas nos ponen directamente en el punto de mira de organizaciones terroristas. Al igual que efectivos de la operación Barkhane o de la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Malí (MINUSMA) han sido en numerosas ocasiones blanco de atentados yihadistas no es en absoluto descartable que el contingente español pudiera serlo en un futuro. La presencia española en la región, a consecuencia, entre otros, del incremento del nivel de la amenaza terrorista, se ha multiplicado en los últimos años y tanto la retórica utilizada por las diferentes organizaciones terroristas en la región a través de sus comunicados como las acciones terroristas llevadas a cabo recientemente dejan patente que el contingente extranjero, España incluida, es un objetivo prioritario.

Los retos, además, continúan siendo tan grandes como numerosos. Pese a la ingente cantidad de financiación extranjera que la región ha recibido estos últimos años, hay que ser realistas: desde la caída del régimen de Gaddafi y el conflicto en el norte de Malí, a pesar de los esfuerzos de la comunidad internacional, la inestabilidad y las condiciones de seguridad, lejos de haber mejorado, continúan agravándose. Algo no se está haciendo del todo bien y la responsabilidad debe ser compartida entre los diferentes actores internacionales y los países de la región. Dos ejemplos para ilustrar lo mencionado; por un lado, Mauritania, donde la ausencia de atentados no aleja lo más mínimo las dudas sobre la existencia de redes terroristas operando en el país. Por otro, Burkina Faso ha vivido durante los últimos tiempos una ola de atentados yihadistas sin precedentes y se encuentra inmerso en un período de inseguridad desconocido hasta ahora. Todo ello sin entrar a valorar en profundidad la situación general en Malí o la crisis del lago Chad, por citar otros dos ejemplos notorios y con gran potencial de desestabilizar la región.

Sergio Altuna
Investigador asociado en el Programa sobre Radicalización Violenta y Terrorismo Global del Real Instituto Elcano
 | @wellesbien


1 María Arnal Canudo (2017), “España descubre el Sahel”, EsGlobal, 15/VI/2017.

2 Los proyectos e iniciativas mapeados son, a juicio del autor, los más relevantes. La lista, sin embargo, no es exhaustiva, pues existen otros proyectos con implicaciones antiterroristas menores.

3 El equipamiento de las unidades, según los pliegos del proyecto, no incluye la compra de armamento de ningún tipo.

6 Entrevista con miembros de los equipos de coordinación del proyecto sobre el terreno (julio de 2017).

7 Cuyo nombre original es Jamā'at Ahl as-Sunna lid-Da'wa wa-l-Jihād.

8 En los últimos años, además de atentados yihadistas de diversa gravedad, diferentes grupos terroristas han reivindicado el secuestro de varios ciudadanos extranjeros y la emboscada a una patrulla conjunta de los ejércitos de Níger y EEUU.

9 Anouar Boukhars (2012), “Simmering discontent in the Western Sahara”, Carneggie Endowment for International Peace.

11 Entrevista con el capitán León, responsable de la Jefatura Fiscal y Fronteras, Dirección General de la Guardia Civil (agosto de 2018).

12 Ibid.

13 “Fiche d’Action du projet T05-EUTF- SAH-NE-05”, Fondo Fiduciario de Emergencia de la Unión Europea para África, Comisión Europea.

14 Entrevista con un representante de la Oficina de Naciones Unidas para África Occidental (diciembre de 2017).

17 La reciente decisión de traslado del cuartel general de la FCG5S a Bamako, posiblemente por razones de seguridad, puede trastocar dicho despliegue.

18 Operación militar, continuación de la operación Serval, desarrollada por las Fuerzas Armadas francesas desde agosto de 2014 y cuyo objetivo es la lucha contra el terrorismo en el Sahel. Actualmente moviliza en torno a 4.000 efectivos y tiene su base principal en Yamena, Chad.

19 Entrevista con el comandante Pedro Rolán, jefe de la célula de planificación de la misión EUTM Malí, (agosto de 2018).

20 Ibid.

21 Francisco Espinosa (2016), “Una visión global de la seguridad en el Sahel. Visiones de Seguridad 2016”, Instituto Universitario de Investigación sobre Seguridad Interior.

22 C. González Enríquez, P. Lisa, A. Okyay y A. Palm (2018), “Italian and Spanish approaches to external migration management in the Sahel: venues for cooperation and coherence”, WP nº 13/2018, Real Instituto Elcano e Istituto Affari Internazionali.

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<![CDATA[ Barcelona y Cambrils, un año después: ¿cuál era el riesgo de atentados?, ¿qué lecciones están pendientes? ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/comentario-reinares-garciacalvo-barcelona-cambrils-ano-despues-riesgo-atentados-lecciones-pendientes 2018-08-02T02:41:48Z

Trece meses antes de lo sucedido los días 17 y 18 de agosto de 2017, un estudio del Real Instituto Elcano había desentrañado la amenaza de Estado Islámico para España. Ahora hay lecciones que aprender: acerca de la valoración del fenómeno yihadista, sobre una actuación policial efectiva y coordinada, o respecto a la resiliencia social ante el terrorismo.

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Un año y cuatro meses antes de los atentados terroristas que tuvieron lugar –separados entre sí por menos de nueve horas– en Barcelona y Cambrils los días 17 y 18 de agosto de 2017, un Eurobarómetro especial del Parlamento Europeo mostraba cómo el riesgo de que algo así ocurriese en España era elevado para el 39% de los ciudadanos entrevistados en el conjunto de nuestro país. Otro 49% opinaba que existía algún riesgo. Sólo un 8% percibía que el riesgo era bajo. Oficialmente, la alerta antiterrorista en España estaba activada a un nivel alto (4 en una escala de 1 a 5) desde finales de junio de 2015. Esas percepciones sociales y esta directriz institucional obedecían en buena medida a la serie de actos de terrorismo relacionados directa o indirectamente con Estado Islámico que desde 2014 se habían producido en países de nuestro entorno como Francia, Bélgica, Alemania y el Reino Unido. Actos de terrorismo que eran, a su vez, un corolario de la inusitada movilización yihadista que estaba teniendo lugar en Europa Occidental desde el inicio de la guerra en Siria.

“Ahora hay lecciones que aprender: acerca de la valoración del fenómeno yihadista, sobre una actuación policial efectiva y coordinada, o respecto a la resiliencia social ante el terrorismo”.

España no estaba entre las naciones europeas más afectadas por dicha movilización yihadista, que son aquellas donde las poblaciones musulmanas están, a diferencia de casos como el español o el italiano, principalmente constituidas por segundas generaciones, es decir, por descendientes de inmigrantes procedentes de países islámicos. Estas segundas generaciones han resultado más vulnerables a la propaganda emitida por Estado Islámico. Pero un estudio realizado por el Programa sobre Terrorismo Global del Real Instituto Elcano, publicado 13 meses antes de los atentados en Barcelona y Cambrils, subrayaba que tanto los 124 detenidos dentro del territorio español entre junio de 2013 y mayo de 2016 por su implicación en actividades relacionadas con Estado Islámico, como igualmente los 160 combatientes terroristas extranjeros que hasta entonces habían salido de España con destino a Siria, eran cifras suficientes para advertir sobre la amenaza que para nuestro país suponía esa organización yihadista, constituida a partir de la que hasta febrero de 2013 fue la rama iraquí de al-Qaeda y luego rival de ésta por la hegemonía de la yihad global.

Y es que no todas las posibles aproximaciones a un entendimiento de lo que sucedió en Barcelona y Cambrils hace un año son ex post facto. Nuestro estudio, aparecido en julio de 2016, situaba a Cataluña como primer escenario de la movilización promovida en España por Estado Islámico. Mostraba, además, que muchos de los detenidos en España por actividades relacionadas con esta organización yihadista, básicamente hombres jóvenes nacidos en Marruecos y –aunque en menor medida– dentro de España, pertenecían ya al segmento social de las segundas generaciones. Revelaba, por otra parte, que una amplia mayoría de ellos se había radicalizado a partir de 2012, en contacto físico con un agente de radicalización y junto a otros individuos con quienes mantenían estrechos vínculos sociales previos. Finalmente, señalaba que, también casi en su totalidad, estaban implicados en compañía de otros y no en solitario. Más aún, hasta una tercera parte de los mismos estaban insertos en células, grupos o redes con capacidades operativas y voluntad de atentar en España.

En consonancia con todo ello, que era conocido más de un año antes de los atentados de agosto de 2017, estos ocurrieron precisamente en Cataluña y fueron perpetrados por miembros de una célula yihadista, formada en la localidad gerundense de Ripoll y alineada con Estado Islámico, que asumió como propios los actos de terrorismo en Barcelona y Cambrils, describiendo a los terroristas como sus soldados. Esa célula contó con la participación de al menos 10 hombres, incluyendo a un imán marroquí de 44 años de edad –Abdelbaki Es Satty– que fue quien actuó como agente de radicalización para los otros nueve integrantes de la misma, estos últimos de edades comprendidas desde los 17 hasta los 28 años y relacionados mutuamente por estrechos lazos afectivos de parentesco –entre ellos había cuatro parejas de hermanos, dos de las cuales eran primos entre sí–, amistad y vecindad. Ocho de estos nueve tenían, como el imán, la nacionalidad marroquí y sólo uno la española, pero todos ellos eran segundas generaciones, descendientes de inmigrantes marroquíes pero nacidos o crecidos en España.

Aún queda bastante por conocer sobre los actos de terrorismo ejecutados en Barcelona y Cambrils, así como sobre la célula yihadista que estuvo detrás de los mismos o la implicación individual que tuvo cada uno de sus miembros. Transcurridos casi seis meses desde la ejecución de aquellos, desde el Programa sobre Terrorismo Global ofrecimos un análisis de unos atentados que pudieron ser de magnitud y letalidad mucho mayores, pues los terroristas tenían previsto actuar en Barcelona –y probablemente también en París– mediante furgones o camionetas cargados con triperóxido de triacetona (TATP) u otras formas de utilización de este explosivo, pero optaron por la improvisación, al estallar la base de operaciones donde fabricaban el explosivo y desbaratarse de ese modo sus planes iniciales. Un año después cabe, sin embargo, reflexionar de nuevo sobre algunas lecciones pendientes. En primer lugar, acerca de los terroristas y su comportamiento; en segundo lugar, sobre lucha antiterrorista y cooperación policial; y, en tercer lugar, respecto a la resiliencia social ante el terrorismo y la prevención de la radicalización violenta.

Acerca de los terroristas y su modo de comportamiento

Yihadistas radicalizados y reclutados en Europa Occidental pueden, agrupados en células o redes donde no haya combatientes terroristas extranjeros, planificar y preparar atentados tan complejos y cruentos como los perpetrados con la participación de algún retornado. Sabemos que los integrantes de la célula de Ripoll no eran ni actores solitarios –es obvio– ni combatientes terroristas extranjeros retornados, aunque el considerable tamaño y los ambiciosos propósitos de la célula de Ripoll son inusuales si finalmente se tratara de un elenco yihadista sin conexiones internacionales. Pero existe la posibilidad de que pudiera haber estado en contacto con algún combatiente terrorista extranjero relacionado con Estado Islámico ubicado en una zona de conflicto, como parece afirmar, en base a la información proporcionada por un Estado miembro, el sexto informe del secretario general de Naciones Unidas sobre la amenaza de dicha organización yihadista, hecho público el 31 de enero de 2018.

La célula de Ripoll pone de este modo de manifiesto que los yihadistas activos en Europa Occidental mantienen su voluntad de llevar a cabo, en pequeños grupos bien inspirados o bien dirigidos por sus organizaciones de referencia basadas en el exterior, atentados con explosivos, incluyendo el uso de TATP, pero disponen de procedimientos menos sofisticados, igualmente efectivos, para provocar atrocidades, como vehículos sin bomba y cuchillos. En cualquier caso, es relevante la habilidad de los terroristas para improvisar su modus operandi, en el caso de verse obligados a ello, de acuerdo con los medios a que hayan tenido acceso.

Sobre lucha contra el terrorismo y cooperación policial

“(…) la investigación posterior a los atentados ha mostrado que se puede evitar la descoordinación y avala la iniciativa de crear un mecanismo de inteligencia judicial contra el yihadismo”.

Individuos como el imán Es Satty debieron haber recibido una especial atención por parte de las agencias de seguridad que en Cataluña cuentan con mandato antiterrorista, es decir, Mossos d’Esquadra, Policía Nacional y Guardia Civil. No sólo por su pasada presencia en círculos yihadistas –algo que era conocido por esos cuerpos policiales y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI)– y su relación con congregaciones salafistas, tan extraordinariamente extendidas en Cataluña, sino también de las noticias sobre sus movimientos en una ciudad como la belga de Vilvoorde, una destacada bolsa de islamismo radical. Todo ello especialmente en el contexto de inusitada movilización terrorista en Europa Occidental desde 2012, y teniendo en cuenta la práctica del disimulo o taqiyyah de que pueden hacer hábil uso estos extremistas para evitar que sus verdaderas intenciones sean desveladas y sus movimientos detectados.

Una efectiva actuación policial de esa índole implica coordinación entre agencias, deficitaria cuando se produjeron los atentados de Barcelona y Cambrils. Una adecuada cooperación policial es posible a través del Centro de Inteligencia sobre Terrorismo y Crimen Organizado (CITCO) y, en otro ámbito, mediante la Unidad Nacional de Europol. Bajo autoridad judicial, la investigación posterior a los atentados ha mostrado que se puede evitar la descoordinación y avala la iniciativa de crear un mecanismo de inteligencia judicial contra el yihadismo. En agosto de 2017 la actuación policial estaba, asimismo, mermada por la insuficiente implementación de la legislación sobre control de precursores de explosivos o la inexistencia de protocolos formales para seleccionar imanes.

Respecto a la resiliencia social ante el extremismo violento

“(…) la sociedad española en general y la catalana en particular tienen otra lección que aprender, después de los atentados en Barcelona y Cambrils, sobre resiliencia frente al extremismo violento”.

Cuando tuvieron lugar los atentados de Barcelona y Cambrils, la sociedad catalana se encontraba ya profundamente dividida entre independentistas y quienes no lo son. La reacción social a esos actos de terrorismo reflejó esa fractura. Ello quedó de manifiesto en la manifestación celebrada en Barcelona el 26 de agosto de 2018. Pero también, como ocurrió en el conjunto de la sociedad española tras los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, en la difusión de hipótesis conspirativas que culpabilizan a un adversario político –en uno y otro caso, agencias del Estado– de atentados preparados y ejecutados por yihadistas, trasladando el debate sobre el desafío terrorista a otro sobre un conflicto político. Esto permite entender la brevedad del duelo colectivo por lo sucedido en Barcelona y Cambrils.

Pero la sociedad española en general y la catalana en particular tienen otra lección que aprender, después de los atentados en Barcelona y Cambrils, sobre resiliencia frente al extremismo violento. Aunque las segundas generaciones sean aún minoritarias entre la población musulmana en España, que nueve miembros conocidos de la célula de Ripoll provinieran de las mismas –como ocurre con seis de cada diez yihadistas detenidos en nuestro país entre 2013 y 2017– sugiere que entidades públicas y de la sociedad civil han de abordar las circunstancias que propiciaron su desarraigo y los factores que explican su adhesión al salafismo yihadista, para intervenir con acierto y de un modo coordinado a diferentes niveles de gobierno, en prevenir la radicalización violenta.

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Al menos 36 yihadistas han radicalizado y reclutado menores en España a lo largo de los últimos seis años. El análisis de sus actuaciones permite distinguir tres fórmulas utilizadas en la captación: en el ámbito familiar, en el círculo social próximo y en el espacio virtual.

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Tema

Al menos 36 yihadistas han radicalizado y reclutado menores en España a lo largo de los últimos seis años. El análisis de sus actuaciones permite distinguir tres fórmulas utilizadas en la captación de niños y adolescentes: en el ámbito familiar, en el círculo social próximo y en el espacio virtual.

Resumen

La captación y el adoctrinamiento de niños y adolescentes constituyen en nuestro país un fenómeno de dimensiones desconocidas hasta fechas recientes. Entre 2013 y 2017 al menos 36 yihadistas proyectaron sus esfuerzos de movilización sobre personas que no habían superado la mayoría de edad. Sus actividades se vieron condicionadas por un conjunto de factores: la existencia de lazos personales previos entre el reclutador y el menor, la edad de este último y el entorno en el que el proceso se desarrolla. Ello permite elaborar una tipología de las fórmulas empleadas en España en la radicalización y el reclutamiento yihadista de individuos de menos de 18 años: (1) la fórmula intrafamiliar, utilizada con miembros del propio núcleo familiar; (2) la fórmula extrafamiliar en contexto inmediato, aplicada sobre amigos, parejas, vecinos u otros conocidos; y (3) la fórmula extrafamiliar en contexto no inmediato, seguida en la captación de menores con los que se carece de vínculo social preexistente.

Análisis

Los menores han sido un objetivo estratégico del yihadismo global desde el mismo surgimiento de al-Qaeda en 1988. Dos de sus fundadores, Abdullah Azzam y Osama bin Laden, justificaron y apelaron a la participación de niños y adolescentes tanto en la “yihad defensiva” contra las tropas internacionales desplegadas en países de mayoría musulmana, como en acciones terroristas en otras partes del mundo.1 Lo hicieron atendiendo a dos criterios fundamentales: por un lado, siguiendo razones de orden práctico, que aconsejaban cubrir las carencias funcionales y operativas de las organizaciones terroristas con cuadros fáciles de adoctrinar, instruir y someter a su disciplina; por otro, cumpliendo con los argumentos jurisprudenciales de sheiks fundamentalistas, de acuerdo con los cuales adultos y menores de cierta edad están obligados por igual a participar en la protección y promoción violenta de la religión musulmana.

A ese acervo doctrinal ha contribuido también Estado Islámico (EI) desde su configuración en 2014 como matriz alternativa del yihadismo global. A través de su propaganda, la organización liderada por Abu Baker al-Baghdadi ha promovido el alistamiento de “niños soldados” invocando fuentes coránicas que relatan la esencial contribución de dos quinceañeros a la primera victoria militar de Mahoma.2 Un llamamiento que, en Europa Occidental, ha movilizado a cerca de un millar de individuos de menos de 18 años, en su gran mayoría como combatientes terroristas extranjeros en Siria e Irak.3

Es en este contexto en el que se ha producido también en España una actividad de captación de menores desconocida hasta que en 2012 diera comienzo la actual oleada mundial de movilización yihadista. Entre 2013 y 2017, al menos 36 individuos se dedicaron en nuestro país, entre otras acciones propias de su implicación yihadista, al adoctrinamiento de personas que no habían alcanzado la mayoría de edad.4 Algunas cifras revelan parcialmente el resultado de esas actividades: durante ese quinquenio, nueve adolescentes fueron detenidos y condenados por su participación en actividades relacionadas con el terrorismo yihadista, dos más resultaron abatidos en una operación policial contra los autores de los atentados de Barcelona y Cambrils en agosto de 2017 y al menos cuatro menores residentes en España consiguieron integrarse en las filas de organizaciones yihadistas establecidas en Siria e Irak. En ese mismo período, otros 11 yihadistas iniciaron sus procesos de radicalización antes de cumplir los 18 años, si bien fueron detenidos con posterioridad.

¿Qué prácticas utilizaron aquellos 36 individuos en la movilización yihadista de estos menores? ¿En qué contextos y ámbitos transcurrieron esos procesos de reclutamiento? Este análisis aborda los procedimientos que desplegaron dichos individuos objeto de estudio en su propósito de adoctrinar niños y adolescentes mayoritariamente de ascendencia musulmana y persuadirlos para que se implicaran en actividades yihadistas. A partir de la experiencia observada recientemente en España, se propone una tipología preliminar de fórmulas utilizadas para la captación de menores.

Movilización yihadista de menores en España

Un total de 80 yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y 2017 estaban dedicados a labores de radicalización y reclutamiento yihadista. Al menos 36 de ellos, esto es, el 45%, dirigieron sus intentos de movilización hacia niños y adolescentes. Se trata de 26 hombres y 10 mujeres con edades comprendidas entre los 17 y los 52 años, dos de los cuales eran menores.5 Cerca de la mitad tenía hijos. Nueve residían en la provincia de Barcelona, ocho en la ciudad autónoma de Melilla, cuatro en Ceuta y otros cuatro en la provincia de Girona. Los nueve restantes vivían en otras ocho provincias. Todos salvo uno tenían a EI como organización de referencia, aunque siete consideraban también como organización de referencia a la extensión territorial de al-Qaeda en Siria, inicialmente denominada Frente al-Nusra.6 De estos siete últimos, cuatro tenían además como organizaciones de referencia a al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y a su entidad asociada, entonces todavía existente como tal, el Movimiento para la Unicidad y la Yihad en África Occidental (MUYAO).

A fin de estudiar sus procedimientos y establecer las principales dimensiones temporales, espaciales y procedimentales de las dinámicas que llevaron a cabo de captación y adoctrinamiento de menores, este análisis adopta un enfoque cualitativo que combina fuentes primarias (informes policiales, archivos judiciales y sesiones de juicio oral) y secundarias (informaciones de prensa y relatos autobiográficos ya publicados), de las que se han extraído los testimonios reproducidos en estas páginas. Como resultado de la revisión de esa evidencia empírica, este trabajo plantea una tipología de los procedimientos utilizados en la radicalización y el reclutamiento yihadista de individuos que no han superado la mayoría de edad. La propuesta parte de la identificación de tres factores que, en nuestro país, han condicionado fuertemente la captación de niños y adolescentes entre 2013 y 2017.

El primero de esos elementos determinantes en la movilización yihadista de menores es la existencia de vínculos sociales previos entre quien actúa como agente de adoctrinamiento y el sujeto que constituía su objetivo. La incidencia de esta variable es extraordinariamente elevada: el 82% de los 36 individuos objeto de este análisis trató de reclutar niños y adolescentes que formaban parte de su entorno habitual, con quienes mantenían lazos, a menudo solapados entre sí, de parentesco, amistad o vecindad. A decir verdad, las relaciones interpersonales preexistentes son comunes entre los implicados en actividades yihadistas en España.7 Sin embargo, adquieren mayor relevancia en el caso de quienes cuentan con menos de 18 años, en la medida en que son singularmente vulnerables a la presión ejercida por su círculo cercano.8

El segundo de esos factores guarda relación con el escenario en el que discurrieron los procesos de radicalización y reclutamiento yihadista. Un factor estrechamente ligado, a su vez, con el conocimiento previo que el captador tenía acerca de su objetivo. En este sentido, se ha observado que cuando el reclutador y el menor se conocían con anterioridad, la interacción entre ambos tuvo lugar, prioritariamente, en un entorno offline; por el contrario, cuando no existía contacto previo entre ellos, la interacción se inició en un entorno online y se desarrolló, en buena medida, en el ciberespacio.

Por último, la fórmula de captación estuvo también determinada, en la experiencia española reciente, por un tercer factor: la edad del menor que se pretendía radicalizar. Como resulta lógico, la extraordinaria dependencia de la familia durante los primeros años de vida hace difícil que alguien sin vínculos de parentesco pueda entablar contacto con un niño y adoctrinarlo de forma prolongada. En cambio, a medida que el menor crece y avanza desde la infancia (de 0 a nueve años) a la adolescencia (de 10 a 18 años), este adquiere autonomía de la familia, se incorpora a nuevos ámbitos de socialización e intensifica su uso de las nuevas tecnologías, de manera que las fórmulas de radicalización y reclutamiento a las que queda potencialmente expuesto se amplían.9

Así pues, la interacción de esos factores (existencia de vínculos sociales previos y su naturaleza, entorno y edad) permite distinguir tres fórmulas utilizadas en la movilización yihadista de menores (Figura 1). La primera, la fórmula intrafamiliar, fue empleada por 15 de los 36 individuos estudiados, quienes trataron de influir sobre miembros de su núcleo familiar. Las edades de estos últimos abarcaban todas las etapas de la minoría de edad, desde la primera infancia hasta los 17 años. Hasta 15 sujetos captaron a través de la fórmula extrafamiliar en contexto inmediato, es decir, actuaron sobre amigos, parejas, vecinos o conocidos, quienes habían entrado ya en la fase de la adolescencia. Por último, nueve individuos siguieron la fórmula extrafamiliar en contexto no inmediato, al situar en su objetivo a menores con los que no tenían ningún tipo de vínculo social previo, por lo que el contacto se estableció y desarrolló principalmente en el entorno online. Estos tenían entre 13 y 17 años, cuando el acceso y consumo de Internet, así como otros factores de riesgo que favorecen la interacción virtual con agentes de radicalización, se incrementan muy notablemente respecto a edades inferiores.

Figura 1. Fórmulas utilizadas para la radicalización y el reclutamiento yihadista de menores en España, 2013-2017

Fórmula

Vínculo social previo y su naturaleza

Entorno

Edad del menor

Intrafamiliar

Sí, de parentesco

Offline

Todas las etapas de la minoría de edad

Extrafamiliar en contexto inmediato

Sí, de amistad y/o vecindad

Offline principalmente

A partir de la adolescencia

Extrafamiliar en contexto no inmediato

No

Online principalmente

A partir de la adolescencia media

Fuente: elaboración propia.

En ocasiones, un mismo individuo utilizó más de una fórmula para captar niños y adolescentes. En concreto, dos sujetos siguieron de forma simultánea las fórmulas extrafamiliar en entorno inmediato y extrafamiliar en entorno no inmediato; otro puso por igual en marcha las fórmulas intrafamiliar y extrafamiliar en entorno inmediato; y, por último, un cuarto aplicó tanto la fórmula intrafamiliar como la extrafamiliar en entorno no inmediato. A continuación, se analizan esas tres fórmulas utilizadas en la radicalización y el reclutamiento yihadista de menores.

Fórmula intrafamiliar para movilizar menores

La familia constituye el primer grupo de pertenencia del menor, donde tiene lugar la socialización política básica y dentro del cual se transmiten las normas y valores sociales fundamentales. Se trata, pues, de un ámbito propicio para la adopción de ideologías y comportamientos desde una edad muy temprana. En ese sentido, la evidencia empírica analizada revela que el alineamiento de los progenitores con el salafismo yihadista y su implicación en actividades de esa naturaleza tiende a generar un clima favorable a la radicalización de los menores que pertenecen al propio núcleo familiar. En algunos casos, incluso lleva aparejado un esfuerzo explícito por inculcar en ellos valores y conductas propias de esa forma violenta y rigorista de entender el islam.

Ello pone de manifiesto que quienes han asumido las bases del salafismo combatiente no hallan contradicción en conjugar su condición paterna con su convicción política y su compromiso militante. Al contrario, se trata de una combinación de identidades y roles alentada por las propias organizaciones yihadistas a través de su propaganda, en la que además de incitar a los progenitores, en particular a las madres, a introducir a los hijos en la yihad, han promovido el inicio del adoctrinamiento desde la primera infancia para evitar que se produzcan posteriores disonancias ideológicas intergeneracionales.10

Entre quienes han actuado en España siguiendo esta última directriz, dos han sido las principales mecánicas desarrolladas. La primera consiste en exponer al pequeño a material propagandístico producido por organizaciones yihadistas con el fin de estimular sentimientos positivos hacia estas y desensibilizarlo respecto a la violencia.11 La segunda estriba en aleccionarlo para que normalice e imite conductas que componen el repertorio de acciones de esas organizaciones, e integre en su vocabulario términos habituales en la agresiva retórica que emplean las mismas.12 Ambas prácticas se aprecian, por ejemplo, en el modo en que un treintañero nacido en Melilla, ciudad en la que fue detenido en julio de 2015, trató de familiarizar a su hijo de pocos años con las actividades perpetradas por EI. En una grabación realizada por el padre puede apreciarse al niño visualizando en la pantalla de un ordenador el derribo de un avión. En una segunda captura, el pequeño acompaña con gestos y voz un cántico nasheed, que incita a la yihad, mientras el padre le arenga: “Así hijo, querido hijo, sí, combate, sí, combatir hasta la muerte”.13

Cuando los menores crecen y alcanzan un desarrollo cognitivo suficiente para comprender conceptos políticos básicos, el proceso de captación se vuelve más complejo e intensivo. Algunas dinámicas se mantienen, como la exposición de los adolescentes a la propaganda audiovisual, pero es habitual que en el discurso del adoctrinador se introduzcan consideraciones ideológicas generales y orientaciones relacionadas con lealtades partidistas y sectarias. Por otro lado, con la progresiva incorporación del menor a otros ámbitos de socialización, como la escuela o el grupo de pares, desde el núcleo familiar se tiende a ejercer una vigilancia sobre su entorno con el fin de impedir influencias externas, a la vez que impone un estilo educativo autoritario para exigir obediencia. El siguiente testimonio, proporcionado por la cónyuge española de un miembro de la célula yihadista denominada Brigada al-Ándalus, desarticulada en Madrid en junio de 2014, detalla de este modo la actuación del marido en la radicalización de sus dos hijos, una niña de nueve años y un adolescente de 13:

“Empieza muy suavemente, pero de forma insistente, a enseñarles suras y a exigirles que recen. […] Un día la niña me vino diciendo que venía del cementerio con su padre, que le había dicho: «Aquí están todos los infieles y todos van a ir al infierno». […] Al mayor le enseñaba vídeos yihadistas, niñas con las caras destrozadas por las bombas... y mi hijo me lo contaba llorando aterrorizado y convencido de que no podría dormir. El niño le pedía que no se lo enseñara, pero insistía: «eres un hombre, tienes que verlo». Y lo hacía en el tiempo en el que yo bajaba a por el pan. […] Quería llevárselo con sus amigos a una finca que mi padre tiene en Ávila, quería llevárselo a Marruecos, también con esos mismos amigos que –después supe– iban a recibir órdenes de sus superiores.”14

La secuencia completa de acciones desarrolladas por el padre –desde la enseñanza de las prácticas islámicas hasta los intentos de anular voces que contrarrestan su discurso, como la de la madre– refleja cómo los esfuerzos en la fórmula intrafamiliar se dirigen hacia la integración final de los hijos en un entorno radical fuera del ámbito doméstico. Una preparación del menor que incluye también el control sobre su formación académica. Así, no es infrecuente que los padres que tratan de radicalizar a sus hijos interfieran en su educación, impidiéndoles seguir sus clases con normalidad (prohibiéndoles estudiar música, por ejemplo), sustituyendo libros de ficción juvenil por obras salafistas o interrumpiendo sus estudios reglados para que se formen en escuelas religiosas de países como Marruecos.15

La dinámica se completa con la eliminación de todo elemento de la vida cotidiana que contraviene las normas salafistas de conducta. En ese propósito, el hogar se convierte en una suerte de refugio ideológico en el que están prohibidas las fotografías, el visionado de películas y dibujos animados o escuchar música. Pero también fuera del domicilio se procura el aislamiento del menor frente a influencias consideradas como una amenaza a su identidad islámica. La esposa de otro miembro de la ya aludida Brigada al-Ándalus relató en un diario personal el tipo de actividades familiares que su marido les había prohibido realizar para evitar incurrir en costumbres seculares e interactuar con no musulmanes: entre otras, celebrar cumpleaños y fiestas navideñas, o acudir al cine, a la piscina y a la playa.16

La generación de un ambiente fuertemente ideologizado en el seno familiar constituye, por tanto, un elemento integral de una dinámica más amplia que tiene como meta la futura implicación del menor en acciones yihadistas. Así lo evidencian las conversaciones que un padre, detenido en junio de 2014, mantenía con uno de sus hijos, de 15 años. En una de ellas, reproducida a continuación, trata de imponerle reglas disciplinarias relativas a la participación en la yihad, alternando técnicas de persuasión y coacción:

“Me siento mal al saber que mis hijos desde pequeños me mienten y me esconden las cosas. No puedo tener confianza, parece que tienes dos años mientras que los de tu edad ya están en la yihad, combatiendo a los infieles. Sé un hombre y ten fuerza, queremos que seáis hombres. No puedes seguir así: «me duele la cabeza, hoy me quedo en casa». ¡Tienes que ser un hombre! ¿Me oyes? Todo para conseguir un cero. ¿Me entiendes? Lo que me pone enfermo son vuestros actos… Por favor hazme caso, ya me entiendes… bueno, haz lo que te parezca.”17

Esta reprimenda refleja cómo algunos progenitores se sirven de su autoridad y de su condición para manipular cognitiva y emocionalmente a los hijos mediante la transmisión directa de mensajes favorables a la yihad y a la implicación en actividades yihadistas. Una pauta de comportamiento que evidencia el modo en que la ideología del salafismo combatiente permite entender la paternidad como una forma de activismo, esto es, como una oportunidad para sus seguidores de reafirmar su compromiso militante y cumplir con las expectativas colectivas de ese movimiento ideológico. Para radicalizar y reclutar.

Esta forma de ejercer las responsabilidades paternas se apoya en el respaldo normativo que la participación de menores en la yihad encuentra en una interpretación rigorista de los principios básicos de la fe islámica. Así, una buena ilustración de la medida en que la involucración de adolescentes en acciones yihadistas es considerada un imperativo religioso pudo escucharse en una conversación telefónica que mantuvieron, en marzo de 2015, la madre de dos gemelos residentes en una localidad catalana y el individuo que los había captado para enviarlos a Siria. Este último, tratando de vencer las reticencias de la progenitora, quien, pese a adherirse a EI, temía las consecuencias que el desplazamiento de sus hijos a zona de conflicto podría conllevar para ella y su marido en aplicación de la Ley del Menor, afirmó: “con 16 años son pequeños en la ley, pero en la sharía son grandes. Están obligados a rezar y a todo”.18

Fórmula extrafamiliar en contexto inmediato

Con la entrada en la adolescencia, el individuo amplía su círculo social y queda expuesto a la influencia de otros agentes de socialización. En esta etapa del desarrollo vital, la familia, sin perder su relevancia, deja paso al grupo de pares como principal entorno de adquisición de creencias y experimentación con nuevas prácticas. Pero, en esta fase de exploración del entorno y la alteridad, la búsqueda de referentes sociales también puede situar a los adolescentes bajo el foco de acción de otras personas de su círculo cercano que ejerzan como transmisores de las ideas y conductas propias del salafismo yihadista.

De los 15 individuos que siguieron la fórmula extrafamiliar en contexto inmediato para radicalizar y reclutar menores en España entre 2013 y 2017, tres proyectaron sus esfuerzos de captación sobre iguales con los que tenían un trato muy estrecho: sus novias. Dos de estos, ya anteriormente aludidos, eran asimismo menores cuando trataron de adoctrinarlas. Sus tácticas evidencian cómo instrumentalizaron el vínculo sentimental con el fin de que sus parejas asumieran los principios ideológicos del yihadismo global y se condujeran de acuerdo con ellos. De este modo, influyeron en su estilo de vestimenta para que adoptaran el velo integral, les remitieron insistentemente vídeos de organizaciones yihadistas que luego comentaban durante sus conversaciones diarias, y procuraron radicalizar el entorno en el que ellas se desenvolvían actuando sobre personas próximas (hermanos, amigos).19

Estos tres individuos planeaban viajar al territorio entonces controlado por EI y compartieron sus planes con sus parejas a fin de involucrarlas emocionalmente. Así lo refleja el testimonio reproducido líneas abajo. Corresponde a una grabación de audio que una de esas menores envió, a través de Whatsapp, a su novio, detenido en abril de 2015 en Terrassa durante la Operación Caronte:

“Sobre el tema de irte, es que no sé. A mí me han dicho que es haram [pecado] dejar a tu familia y a unos niños e irte. No sé, es que no me convences. No sé, tú puedes ir al Yannah [Paraíso] perfectamente haciendo lo que Allah pide […] No sé por qué te emparanoias en ir a esos países. Si tú vas llévame contigo, ya está, pero para ir solo yo no te dejaría. Si tú quieres ir y yo estoy casada contigo –insha Allah– pues me llevas contigo, pero para ir solo no te voy a dejar. Es que no me convences, en serio. Este será el único tema en el que no nos entenderemos. El único.”20

Por otro lado, los miembros del grupo de iguales, además de actuar como agentes de radicalización, pudieron ejercer como facilitadores del acercamiento de los menores a un entorno propicio para su captación. Es ilustrativo de ello el caso de un adolescente brasileño converso al islam que fue reclutado por la denominada “Fraternidad Islámica, grupo para la predicación de la yihad”, una célula yihadista desbaratada en la ya mencionada Operación Caronte. Tras interactuar con algunos de sus integrantes en una mezquita de Terrassa, el chico se incorporó a la célula y atrajo a nuevos miembros. En concreto, invitó a un compañero de instituto, también converso, a acompañarle a ese centro de culto, así como a los encuentros de la “Fraternidad Islámica”.21

El caso anterior muestra que cuando no son las parejas o amigos quienes actúan como adoctrinadores, esa labor pueden desempeñarla adultos del ámbito cotidiano del menor. De la evidencia analizada se desprende que gran parte de esos adultos eran conocidos de los adolescentes a los que intentaron atraer, pues residían en su mismo barrio y visitaban regularmente espacios públicos frecuentados por estos últimos. Por ejemplo, un miembro de la “Fraternidad Islámica” proporcionó un pendrive con aleyas que incitan a la yihad a un estudiante que acudía al mismo instituto que sus hijos.22 Integrantes de esa célula, y de otra desarticulada en Melilla en mayo de 2014 durante la Operación Jáver, radicalizaron a menores que visitaban mezquitas de barrio a las que ellos solían acudir.23 Del mismo modo, otro individuo detenido en Ceuta en diciembre de 2015, durante la Operación Gungán, intentó reclutar a chicas que asistían a clases extraescolares en un centro cultural islámico dirigido por su hermano.24

En todo caso, parece cierto que la mayoría de esos adultos pertenecientes al entorno inmediato del menor no mantenían con él un trato cercano previo.25 Para compensar esa falta inicial de familiaridad, los captadores idearon distintas tácticas con las que entablar un vínculo de confianza que facilitara la radicalización. Una de ellas consistía en propiciar un acercamiento amistoso o incluso seductor, para lo que el adulto se servía del conocimiento que tenía acerca de determinadas carencias del adolescente.26 Esta práctica busca generar en este último la percepción de que existe una relación exclusiva y afectuosa entre él y el reclutador, quien se presenta como alguien inofensivo con quien poder sincerarse y en el que buscar consuelo.

De ese modo operaba, por ejemplo, el detenido en la ya aludida Operación Gungán, quien tendía a elegir estudiantes de 13 y 14 años con evidentes problemas afectivos o de otra índole y se ofrecía a cubrir sus necesidades. A una de ellas le preguntó “¿qué harías si tuvieras cáncer?”, antes de prometerle 1.000 euros y ayuda económica para su familia si aceptaba trasladarse a Siria. A otra menor le aseguró que se casaría con ella una vez que ambos se hallaran en ese país.27

En otros casos, lo que se produjo fue una aproximación del grupo al adolescente en lugares públicos hasta que, comprobada su apertura cognitiva y alcanzado cierto grado de interdependencia, se le invitaba a participar en encuentros privados.28 Esa progresión queda reflejada en la explicación que uno de los detenidos en la Operación Caronte ofrece al resto de miembros sobre el modo en que deben captar a los menores que acuden a la mezquita:

“Pruebas primero a los chavales, vas hablando mucho, mucho, ¿sabes? Cinco meses. Los conoces bien a las personas [sic], le hablas, luego tú ya sabes. […] Hay muchos chavales de aquí que podríamos ayudarles, les empiezas a hablarles [sic] primero de wuḍūʼ [ablución], del salat [oración], 'ilm [sabiduría], 'aqīda [credo] y del tawhid [unicidad divina] y… ¡Luego le sacas eso! ¿Sabes? Cuando ya tenga bien en su cabeza el camino, ¿sabes? Luego ya le enfocas y eso ya lo ven […] En este tiempo estamos es [sic] yihad, ¡claro! Los niños también tienen que crecer con las líneas de la yihad, también.”29

Enfocar al menor hacia la yihad, como propone este último individuo, comporta llevar a cabo un control sobre sus actividades diarias, e incluso aislarlo de su círculo social para evitar influencias que neutralicen el mensaje de la célula. El método a seguir en esos casos quedó expuesto en un documento guía que, bajo el elocuente título de “Material didáctico enseñanza y adoctrinamiento rígido del islam dirigido a los menores de edad”, elaboró y puso en práctica en Melilla un combatiente terrorista retornado de Malí y detenido en la Operación Jáver. El manuscrito aconseja atraer a los adolescentes con actividades lúdicas para, una vez fidelizados, imponerles un programa de adoctrinamiento que sustituya el consumo de televisión y videojuegos por el aprendizaje del Corán y prácticas islámicas, la visualización de propaganda yihadista y la participación en encuentros salafistas.30 “Todo nesesita pasiensia [sic] y muchas plegarias hasta que se vea el resultado”, concluye.

Asimismo, su planteamiento contemplaba la involucración de esos adolescentes en actos delictivos, como robos con violencia, a modo de rito de iniciación.31 Es probable que con ello no sólo buscara poner a prueba la lealtad de los menores, sino también someterlos a su voluntad y evitar que se produjeran deserciones. De un modo similar, el ya mencionado detenido en la Operación Gungán incluso recurrió ocasionalmente a la violencia física para preservar el cumplimiento de las estrictas normas de comportamiento que había impuesto sobre una adolescente a la que exigió el uso del niqab y llegó a instruir en la utilización de armas de fuego.32

El recurso a técnicas de manipulación y a la agresión física parece obedecer no sólo al interés de quienes actúan como agentes de radicalización por lograr la subordinación del menor, sino también a su preocupación por operar con unas mínimas garantías de protección. A diferencia de la fórmula intrafamiliar, que explota un entorno reservado y estable para captar y adoctrinar de forma segura, el reclutamiento de personas ajenas a la red social más próxima conlleva mayor riesgo, especialmente en el caso de los menores por su inconstancia e impresionabilidad. Unir la suerte del adolescente a la de su captador y ejercer una fuerte autoridad sobre él son dos mecanismos utilizados para iniciar la radicalización y el reclutamiento limitando las posibilidades de que se produzca un abandono del proceso.

Fórmula extrafamiliar en contexto no inmediato

La interacción del adolescente con nuevos actores de socialización se da también en el entorno online. Si bien la penetración de Internet alcanza a prácticamente todas las edades, varios factores de riesgo aumentan las posibilidades de que el contacto virtual con captadores se produzca a partir de la adolescencia media (es decir, desde los 13 años). En este sentido, estudios acerca del consumo de Internet entre menores españoles constatan que quienes han alcanzado esa etapa de su desarrollo vital tienen, en comparación con quienes cuentan con edades inferiores, mayor acceso a Internet y presencia en redes sociales, menor control parental sobre sus actividades online, una predisposición más elevada a revelar información personal y una tendencia superior a entablar relación con desconocidos a través de plataformas virtuales.33

Los agentes de radicalización online explotan esos factores precursores al utilizar identidades ficticias y múltiples medios de interacción para conversar con menores. Lo hacen resguardados en el anonimato que permite Internet y alentados por una engañosa sensación de impunidad. Este es el procedimiento que siguió un marroquí de 26 años, líder de una red desarticulada en marzo de 2015 en varias localidades de Barcelona, Ávila y Ciudad Real, durante la Operación Ghuraba, quien actuó a través de un extenso entramado de perfiles falsos en distintas redes sociales: cuatro en Tuenti, hasta 2016 una comunidad virtual para el público adolescente; siete en Facebook; dos en YouTube; y uno en Twitter. Por medio de sus numerosas cuentas pudo dirigirse de forma indiscriminada a multitud de menores, así como relacionarse desde varios perfiles con una misma persona a la que percibía abierto a su mensaje, pero renuente a implicarse en cualquier actividad.34

Este individuo alternaba dos técnicas en su proceder: por un lado, tras examinar la información personal y los contenidos disponibles en los perfiles a los que accedía, contactaba individualmente con quienes, a su juicio, podrían responder en cierto grado al mensaje salafista; por otro, difundía de forma masiva los materiales propagandísticos que él mismo había producido y llevaba un control riguroso de las reacciones que estos despertaban entre sus seguidores, para luego comunicarse con los que mostraban interés. Otras veces, fueron los propios menores los que, atraídos por los mensajes que publicaba, establecieron la conexión a iniciativa propia.35 Esto último constituye una muestra de cómo Internet también facilita que adolescentes ya familiarizados con los postulados del salafismo profundicen ellos mismos en su radicalidad e incluso encuentren un canal para la implicación.36 De este modo, esa afinidad ideológica entre captador y menor favoreció la comunicación fluida entre ambos.

Sin embargo, cuando no se producía la adhesión del adolescente al yihadismo, el reclutador online tendía a buscar otros elementos en su personalidad que hicieran posible estrechar el vínculo y elevar la receptividad al discurso radical. Ocasionalmente, esto ocurría después de que el menor compartiera abiertamente mensajes relacionados con sus inquietudes y estado de ánimo, lo que ayudaba al agente de radicalización a analizar sus vulnerabilidades y a adaptar la estrategia de movilización a sus necesidades. Esa pauta es apreciable en la captación de la que fue objeto una marroquí detenida en Gandía en septiembre de 2015, a punto de cumplir los 18 cuando se produjo su primera comunicación con un reclutador. El inicio del proceso puede situarse en el momento en que, tras realizar distintas publicaciones en redes sociales acerca de su desánimo, la chica fue contactada por otra joven:

“Al volverme de Marruecos cogí depresión por motivos familiares y amorosos. La conocí a ella. Era muy simpática y me dijo que quería ser mi amiga. […] Ella me enseñaba cosas sobre religión, cómo debía ir [vestida] la mujer… Empezó a hablarme de Estado Islámico y a contarme lo que ocurría en Siria. Me ponía imágenes muy buenas del sitio. […] Yo era muy inocente, sensible. Ella era muy cariñosa conmigo. Mis amigas no me ayudaron mucho después de romper [con su novio], pero ella sí. Luego me di cuenta de que había intentado apartarme de mis amigas. Me dijo: «te veo por mal camino con ellas».”37

Esos intercambios virtuales que se habían iniciado de manera aparentemente fortuita y se intensificaron de forma progresiva acabaron conduciendo al encuentro físico entre la captadora y la adolescente.38 No es inusual que quienes han obtenido acceso online a un menor traten de consolidar rápidamente ese vínculo mediante otras vías de comunicación, incluso a través de encuentros físicos, posibilidad a menudo dificultada por la distancia geográfica. Los individuos arrestados en la Operación Kibera, que acabó entre 2014 y 2015 con una compleja red de reclutamiento de mujeres, solían desviar a plataformas privadas y encriptadas como Whatsapp las conversaciones que mantenían con chicas a las que primero contactaban en Facebook. Uno de esos reclutadores, un melillense de 28 años detenido en diciembre de 2014, trató de conseguir la dirección de una adolescente que había planteado una duda sobre el islam en un grupo de esa aplicación de mensajería instantánea. Tras comunicarse telefónicamente con ella y recurrir a tácticas de seducción para vencer sus inhibiciones, el agente intentó obtener datos sobre su residencia para provocar un encuentro.39

Una vez establecido el vínculo y estrechada la relación, se observa a menudo una evolución en el comportamiento de los captadores conducente a asegurar y acelerar la intervención del menor en actividades yihadistas. Con ese objetivo, algunos reclutadores intentan implicarlos en pequeñas tareas con las que afianzar su compromiso y dedicación. Por ejemplo, el ya aludido detenido en la Operación Ghuraba concedió a una adolescente la condición de administradora de un grupo de Facebook en el que publicaba propaganda y le remitió contenidos para que ella misma los difundiera en un intento por comprobar su adhesión y, a la vez, involucrarla prematuramente en actos delictivos con los que impedir su posible desvinculación de las tareas del grupo.40

En otros casos, para lograr la participación del menor se recurrió a la persistencia y el incremento en la intensidad de las comunicaciones, e incluso, de nuevo, a la intimidación. Ese fue el método que siguieron los líderes de la red Kibera con algunas mujeres a las que trataron de convencer para que se desplazaran como yihadistas a Siria. En concreto, durante varios meses remitieron a una estudiante de 14 años mensajes diarios a través de una red social en los que la animaban a partir hacia el califato. Luego de que la adolescente mostrara sus dudas, los reclutadores amenazaron con ir a su domicilio y conducirla a la fuerza al avión si intentaba dar marcha atrás.41

Estas conductas son especialmente reveladoras de lo ilusorio de las relaciones que los adolescentes inician a través de la red guiándose por una falsa sensación de distancia segura. El patrón conductual observado muestra cómo el contacto inicial y aparentemente inofensivo con un interlocutor online puede derivar rápidamente en una relación íntima en la que el menor, que en principio cree tener el control de la situación, no es consciente de su captación y se ve forzado a dar pasos decisivos en la participación en delitos relacionados de uno u otro modo, en este caso, con el terrorismo yihadista.

Conclusiones

Las organizaciones yihadistas captan menores en España como también lo hacen en otros países. Habitualmente lo hacen a través de las actividades de radicalización y reclutamiento llevadas a cabo por individuos que ponen en práctica procedimientos específicamente dirigidos a niños y adolescentes. La evidencia analizada respecto al caso español, en el contexto de la actual movilización yihadista de alcance mundial iniciada con el estallido de la guerra de Siria en 2012, revela que esta dinámica de movilización adopta fórmulas distintas en función de una serie de factores tales como la existencia de lazos personales previos entre el reclutador y el menor, la edad de este último o el entorno en el que se desarrolla el proceso. Ello permite distinguir tres fórmulas utilizadas para la radicalización y el reclutamiento yihadista de menores. En primer lugar, la fórmula intrafamiliar, seguida por individuos que trataron de adoctrinar a miembros de su núcleo familiar con edades que abarcaban desde la primera infancia hasta los 17 años. En segundo lugar, la fórmula extrafamiliar en contexto inmediato, utilizada por personas que mantenían con los individuos que constituían su objetivo lazos personales de distinta naturaleza: sentimentales, de amistad o de vecindad. Finalmente, en tercer lugar, en la fórmula extrafamiliar en contexto no inmediato los reclutadores se sirvieron de Internet y las redes sociales para entablar contacto con adolescentes a los que no conocían y con quienes de otro modo no habrían podido establecer relación. Mientras que en las dos primeras fórmulas el procedimiento tiene lugar principal si no exclusivamente en un entorno offline, esta última discurre fundamentalmente en el espacio virtual.

Una revisión de las dinámicas y los mecanismos puestos en práctica por los individuos que emplearon esas tres fórmulas revela que los reclutadores siguieron, por lo general, un procedimiento racional y planeado de antemano en la selección de los menores a quienes trataron de radicalizar. Sus cálculos estaban basados en criterios, no siempre concurrentes, como la facilidad de acceso a su objetivo, la estimación de su apertura cognitiva al proceso y la existencia de elementos objetivos o subjetivos de vulnerabilidad. Con el objeto de iniciar y mantener la interacción con esos menores, los captadores recurrieron a un amplio repertorio de conductas manipuladoras, entre las que se incluyen el engaño, la seducción, la implicación emocional, la presión, la coacción e incluso la agresión física.

Estos hallazgos sugieren que, para prevenir la movilización yihadista de niños y adolescentes, es oportuno criminalizar de manera específica su captación, tal y como recoge la última actualización de la Directiva de la UE sobre lucha contra el terrorismo.42 Si bien el Código Penal español ya contemplaba un agravamiento de la pena para quienes participan en el reclutamiento de menores al servicio de organizaciones terroristas, debe aplicarse sistemáticamente en la Audiencia Nacional. Igualmente necesaria es la neutralización policial de quienes pretenden influir, como agentes de radicalización violenta, sobre menores de ascendencia musulmana. La detección de dichos individuos requiere del concurso de los responsables de ámbitos educativos, socioculturales y religiosos en que se desenvuelven esos niños y adolescentes. Ámbitos en los que caben iniciativas de concienciación de los menores y de sus familiares acerca del peligro de radicalización y reclutamiento yihadista a que pueden estar expuestos los primeros, o sus consecuencias.

Álvaro Vicente
Ayudante de investigación, Programa sobre Terrorismo Global del Real Instituto Elcano
| @rielcano


1 En 1984, Abdullah Azzam incluyó, en la obra que estableció las bases doctrinales del actual yihadismo global, The Defence of the Muslim Lands: the First Obligation after Iman, una llamada genérica a los hijos de fieles musulmanes para que se unieran a la “yihad defensiva” contra las tropas soviéticas que habían invadido Afganistán en 1979. Más restrictivo es el Manual de entrenamiento de al-Qaeda, hallado por la Policía Metropolitana de Manchester en 2000, en cuya p. 17 se recoge expresamente que los menores a partir de 15 años pueden ser admitidos en las filas de esa organización terrorista. Ello está en consonancia con el criterio que Osama bin Laden fijó en una entrevista concedida a al-Jazeera en 1998, durante la cual afirmó que los jóvenes con edades comprendidas entre 15 y 25 años reúnen las mejores condiciones por su “habilidad para la yihad y el sacrificio”. Véase “Al-Jazirah TV Broadcasts Usama Bin Ladin’s 1998 Interview”, en FBIS Report: Compilation of Usama Bin Ladin Statements 1994–January 2004, Foreign Broadcast Information Service Report, 2008, pp. 175-176.

2 El episodio bélico se produjo durante la batalla de Badr (624), cuando dos adolescentes acabaron con la vida de un prominente líder pagano que impedía la expansión de la religión musulmana en La Meca. Aparece recogido en una de las cinco colecciones canónicas de hadices: Muhammad ibn Isma’il al-Bujari, Sahih al-Bukhari, 4:53:369. Estado Islámico apeló a ese acontecimiento en “The lions of tomorrow”, Dabiq, nº 8, 2015, pp. 20-21.

3 Richard Barrett (2017), “Beyond the caliphate: foreign fighters and the threat of returnees”, The Soufan Center, pp. 23-24; y Robin Simcox (2017), “The Islamic State’s Western Teenage Plotters”, CTC Sentinel, vol. 10, nº 2, pp. 21-26.

4 La mayoría de edad está situada en España en los 18 años según recoge la Constitución Española en su artículo 12.

5 Base de Datos Elcano sobre Yihadistas en España (BDEYE).

6 El Frente al-Nusra es el nombre bajo el que operó la rama territorial de al-Qaeda en Siria hasta mediados de 2016. A principios de 2017 y tras formar una coalición con otras entidades yihadistas, adoptó finalmente la denominación de Hayat Tahrir al-Sham.

7 Fernando Reinares, Carola García-Calvo y Álvaro Vicente (2017), “Dos factores que explican la radicalización yihadista en España”, ARI, nº 62/2017, Real Instituto Elcano.

8 Sobre la especial vulnerabilidad de los menores a la presión grupal durante la implicación en actos delictivos, véase Kelly Richards (2011), “¿What makes juvenile offenders different from adult offenders?”, Trends and Issues in Crime and Criminal Justice, nº 409, pp. 3-4; en lo que se refiere a la participación en actividades yihadistas, pude consultarse Liesbeth Van der Heide y Jip Geenen (2017), “Children of the caliphate: young IS returnees and the reintegration challenge”, The International Centre for Counter-Terrorism, La Haya, pp. 5-6.

9 Según la Organización Mundial de la Salud, la infancia se extiende hasta los nueve años y la adolescencia abarca de los 10 a los 18. Esta última puede dividirse en tres etapas: adolescencia temprana (10-12 años), media (13-15 años) y tardía (16-18 años).

10 Las organizaciones yihadistas han limitado el papel de la mujer al ámbito doméstico, asignándole como función más relevante la de alumbrar nuevos combatientes que aseguren la perduración de la causa. Por ejemplo, EI ha retratado a la mujer como “maestra de generaciones y creadora de hombres” en “A jihad without fighting”, Dabiq, nº 11, 2015, pp. 40-45. Ello comporta la labor de educar a sus descendientes en los principios de un islam fundamentalista, una tarea que debe iniciar cuando sus hijos se encuentran todavía en una edad temprana. Especialmente revelador resulta, a ese respecto, un manifiesto online elaborado en 2001 por una seguidora del movimiento del yihadismo global, Sister Al, bajo el título A sister’s role in jihad: “No subestimes el efecto duradero de lo que esas pequeñas orejas y oídos reciben en los primeros años de vida. Ningún niño es demasiado joven para ser iniciado en el entrenamiento para la yihad. […] Empieza a trabajar con tus hijos cuando todavía son pequeños y establece las prioridades. Insha Allah, tú y ellos no os veréis enfrentados en batallas internas una vez se hagan mayores y se integren en la ‘dunya’ [mundo terrenal]”.

11 Este procedimiento fue seguido, con su hijo de apenas dos años, por un marroquí de 26 años, detenido en Cebreros (Ávila) durante la Operación Ghuraba. Véase Dirección General de la Policía (DGP), Comisaría General de Información (CGI), Atestado Núm. 4.719/15, en Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción núm. 3, Sumario 7/2015, p. 105.

12 Esta práctica ha sido apreciada en varios casos, como el de una treintañera de origen marroquí residente en la provincia de Barcelona, arrestada en Turquía en diciembre de 2015 cuando pretendía atravesar la frontera con Siria junto a su hijo de tres años. Véase Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción Núm. 4, Diligencias Previas Núm. 117/2014, Auto de prisión provisional de 10 de marzo de 2015, p. 3. Otros condenados por actividades yihadistas que llevaron a cabo esta estrategia fueron una marroquí de 19 años detenida en Pájara (Las Palmas) en diciembre de 2015. Véase Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Segunda, Sentencia 19/2017 de 21 de julio de 2017; y otro marroquí de 26 años detenido en noviembre de 2016 en Roda de Ter (Barcelona). Puede consultarse Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción Núm. 3, Diligencias Previas 8/2016, Auto de Procesamiento de 21 de noviembre de 2016. Acerca de este último individuo también se obtuvo evidencia durante las sesiones de vista oral correspondientes al Sumario 3/2016, del Juzgado Central de Instrucción Núm. 3, celebradas del 26 al 28 de febrero de 2018 en la Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Segunda.

13 Véase Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Segunda, Sentencia 17/2018 de 23 de abril de 2018, p. 2. Un cántico nasheed es un estilo de música vocal que a menudo entona shuras del Corán.

15 Estas conductas fueron puestas en práctica por dos padres detenidos en la Operación Gala, desarrollada en Madrid en junio de 2014, y una madre arrestada en la Operación Tebas, que tuvo lugar en Badalona en marzo de 2015. Puede consultarse, respecto de la Operación Gala, Raquel Alonso (2018), Casada con el enemigo, Espasa Calpe, Madrid, pp. 89-91; así como DGP, CNP, CGI, Diligencias Policiales Núm. 10.323/2014, en Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción Núm. 3, Sumario 05/2014, p. 204. En cuanto a la Operación Tebas, véase Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Cuarta, Sentencia 24/2017 de 14 de septiembre de 2017, p. 3.

16 DGP, CNP, CGI, Diligencias Policiales Núm. 10.323/2014, en Juzgado Central de Instrucción Núm. 3, Sumario 05/2014, p. 203.

17 Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Primera, Sentencia 25/2016 de 28 de septiembre de 2016, p. 124.

18 Guardia Civil, Jefatura de Información, UCE 2- SIZ Cataluña, “Atestado Policial 2015-103386-14”, en Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción Núm. 1, Sumario 04/2016, p. 198. Ciertamente, los pilares del islam –entre otros, la oración– son considerados de obligado cumplimiento a partir de la pubertad por el consenso de los eruditos islámicos. El inicio se ve delimitado por ciertos cambios físicos y hormonales propios de esa etapa del desarrollo del menor, que suelen hacerse presentes a partir de los ocho años en las niñas, y de los nueve en los niños. Sin embargo, algunas escuelas jurídicas del islam suní, como la shafií y la hambalí, han retrasado el inicio a los 15 años para ambos sexos. Agradezco a Sergio Altuna, investigador asociado del Programa sobre Terrorismo Global del Real Instituto Elcano, las observaciones a este respecto. Como puede apreciarse en la conversación referenciada, esa obligación de observar los cinco principios básicos de la fe islámica a partir de la pubertad es también aplicada a la yihad como combate.

19 Dirección General de la Guardia Civil (DGGC), Dirección Adjunta Operativa (DAO), Comandancia (Cmda.) de Melilla, Grupo de información, Remitiendo informe de investigación y solicitud de mandamientos judiciales, en Audiencia Nacional, Juzgado de Instrucción Núm. 1, Diligencias Preliminares 8/2014, p. 71; DGGC, DAO, Cmda. Melilla, Grupo de Información, Remitiendo acta de transcripción telefónica, en Audiencia Nacional, Juzgado de Instrucción Núm. 1, Diligencias preliminares 8/2014, p. 266; DGGC, DAO, Cmda. Melilla, Grupo de Información, Informe de investigación y solicitud de mandamientos judiciales, en Audiencia Nacional, Juzgado de Instrucción Núm. 1, Diligencias Preliminares 8/2014, p. 293-295; Mossos d’Esquadra, Comissaria Superior de Coordinación Central, Comissaria General d’Informació, Informe técnico. Valoración de los indicios intervenidos en el curso de la investigación del expediente de reforma 4/2015 y de las Diligencias Previas 68/2014, en Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción Núm. 1, Sumario 4/2015, pp. 1258 y 1284.

20 Mossos d’Esquadra, Comisaría General de Información, Área Central de Información Exterior, Oficio de análisis y entrega de indicios, en Anexo 1. Número de referencia: 17048/15 CGINF, en Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción Núm. 1, Sumario 4/2015, pp. 1005-1006.

21 Ibídem, 1010; Mossos d’Esquadra, Comisaría General de Información, Área Central de Información Exterior, Diligencias 221888/2015 – Parte 2, en Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción Núm. 1, Sumario 4/2015, p. 204. Los casos de estos dos conversos constituyen los únicos conocidos de menores radicalizados no procedentes de entornos familiares musulmanes.

22 Las evidencias relativas a los detenidos en la Operación Caronte fueron obtenidas durante las sesiones del juicio oral correspondientes al Sumario 4/2015, del Juzgado Central de Instrucción Núm. 1, celebradas del 22 de enero al 22 de febrero de 2018 en la Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Cuarta, así como en Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Cuarta, Sentencia 2018 de 9 de abril de 2018, pp. 15 y 143; y en Juzgado Central de Menores de la Audiencia Nacional, Sentencia 14/2015 de 18 de diciembre de 2015, pp. 3-5.

23 Ibídem; respecto de los detenidos en la Operación Jáver, véase DGP, CNP, CGI, Diligencias Núm. 9104/2014, en Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción Núm. 4, Sumario 4/2015, p. 162.

24 Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción Núm. 6, Sumario 1/2016, Auto de 30 de mayo de 2016, p. 3.

25 Solo un caso sirve de excepción: el del primer menor que, en marzo de 2013, viajó desde España al territorio controlado por el entonces denominado Estado Islámico de Irak y Levante, un ceutí de 16 años captado por un vecino con el que compartía actividades de ocio y quien además mantenía una estrecha relación con su progenitor. El reclutador fue el líder de la primera red yihadista vinculada al conflicto sirio-iraquí desmantelada en España en la conocida como Operación Cesto, que tuvo lugar en Ceuta en junio de 2013. Puede consultarse Guardia Civil/Cuerpo Nacional de Policía, Jefatura de Información-UCE2, CGI, Atestado Policial 9883/2013, en Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción Núm. 2, Sumario 1/2014, p. 46.

26 Cabe mencionar que individuos detenidos en las operaciones Caronte y Jáver también encontraron blancos de oportunidad en menores con elementos de vulnerabilidad económica y familiar.

27 Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Cuarta, Sentencia 23/2017 de 26 de julio de 2017, pp. 9-10.

28 Los detenidos en las operaciones Caronte y Jáver organizaron reuniones con menores en locales comerciales (bazar, peluquería), espacios al aire libre (playa, camping) y domicilios. La información referida a los detenidos en la Operación Caronte fue obtenida, como ya se ha apuntado, tanto de las sesiones del juicio oral celebradas en la Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Cuarta; como de Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Cuarta, Sentencia 2018 de 9 de abril de 2018, pp. 17, 25, 30, 112, 114-118, 123; y Juzgado Central de Menores de la Audiencia Nacional, Sentencia 14/2015 de 18 de diciembre de 2015, pp. 3-5; en lo que se refiere a los detenidos en la Operación Jáver, véanse DGP, CNP, CGI, Diligencias Núm. 9104/2014, en Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción Núm. 4, Sumario 4/2015, pp. 160-162; y DGGC, DAO, Cmda. Melilla, Grupo de Información, Remitiendo acta de transcripción telefónica, en Diligencias preliminares 8/2014, en Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción Núm. 4, Sumario 4/2015, pp. 23-24.

29 Mossos d’Esquadra, Comisaría General de Información, Área Central de Información Exterior, Acta de transcripción del archivo de audio 18032015, Anexo 1. Número de referencia: 17048/15 CGINF, en Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción Núm. 1, Sumario 4/2015, p. 901.

30 DGP, CNP, CGI, Diligencias Núm. 9104/2014, en Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción Núm. 4, Sumario 4/2015, p. 206.

31 Ibídem, pp. 209-210.

32 Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Cuarta, Sentencia 23/2017 de 26 de julio de 2017, p. 10.

33 Maialen Garmendia, Estefanía Jiménez, Miguel Ángel Casado y Giovanna Mascheroni (2016), Net Children Go Mobile: Riesgos y oportunidades en internet y uso de dispositivos móviles entre menores españoles (2010-2015), Red.es/Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibersitatea, Madrid.

34 DGP, CNP, CGI, Atestado Núm. 4.719/15, en Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción Núm. 3, Sumario 7/2015, pp. 2-3; así como en las sesiones del juicio oral correspondientes al Sumario 7/2015, del Juzgado Central de Instrucción Núm. 3, celebradas del 12 al 14 de diciembre de 2016 en la Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Cuarta.

35 DGP, CNP, CGI, Atestado Núm. 4.719/15, en Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción Núm. 3, Sumario 7/2015, pp. 162 y 168-169; también en las sesiones del juicio oral.

36 Esta circunstancia se dio también en el caso del líder de la Operación Azteca. Puede consultarse Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Tercera, Sentencia 3/2018 de 18 de enero de 2018, pp. 16-43.

37 Declaración de la joven a preguntas de su abogado durante la primera sesión del juicio contra ella, correspondiente al Sumario 4/2016 del Juzgado Central de Instrucción Núm. 2, celebrada el 5 de marzo de 2017 en la Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Primera.

38 Evidencia obtenida durante las vistas del juicio oral correspondientes al Sumario 4/2016 del Juzgado Central de Instrucción Núm. 2, celebradas el 5 y 9 de marzo de 2017 en la Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Primera. También en Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Primera, Sentencia 11/2017 de 17 de marzo de 2017, p. 6.

39 DGP, CNP, CGI, Remitiendo informe de conclusiones, en Pieza de Observaciones y Mandamientos, en Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción Núm. 1, Diligencias Preliminares 8/2014, pp. 69-70.

40 DGP, CNP, CGI, Atestado Núm. 4.719/15, en Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción núm. 3, Sumario 7/2015, pp. 168-169.

41 Fiscalía de Menores de Melilla, Acta de exploración, en Diligencias Preliminares 548/2014, pp. 109-110.

42 Unión Europea (2017), “Directive (EU) 2017/541 of the European Parliament and of the Council of 15 March 2017 on combating terrorism and replacing Council Framework Decision 2002/475/JHA and amending Council Decision 2005/671/JHA”, Official Journal of the European Union, L88/6, 31/III/2017, p. 10.

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<![CDATA[ Marroquíes y segundas generaciones entre los yihadistas en España ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari61-2018-reinares-garciacalvo-marroquies-segundas-generaciones 2018-04-27T02:45:26Z

Aunque una amplia mayoría de los yihadistas en España son actualmente marroquíes o descendientes de marroquíes, es más probable que alguien originario de Marruecos se implique en actividades terroristas si reside en España que si lo hace en Marruecos.

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Versión en inglés: Moroccans and the second generation among Jihadists in Spain

Tema

Aunque una amplia mayoría de los yihadistas en España son actualmente marroquíes o descendientes de marroquíes, es más probable que alguien originario de Marruecos se implique en actividades terroristas si reside en España que si lo hace en Marruecos.

Resumen

El yihadismo global ya no es, en España, una amenaza que fundamentalmente proviene del exterior y se relaciona con extranjeros. La nacionalidad o el país de nacimiento de los yihadistas detenidos o muertos en nuestro país entre 2013 y 2017 revelan que el componente autóctono de dicho fenómeno tiene una relevancia próxima a la del foráneo. Este componente foráneo lo forman básicamente individuos nacidos en Marruecos y procede en particular de la región geográfica e históricamente delimitada del Rif. El componente autóctono procede sobre todo de individuos nacidos en las ciudades de Ceuta y Melilla, así como en Cataluña. Pero seis de cada 10 del total de individuos objeto de este estudio pertenecían al segmento social de las segundas generaciones. Hablar actualmente de yihadistas en España es principalmente hacerlo de individuos con nacionalidad o ascendencia marroquí, lo que implica que sobre nuestro país se proyecta un problema existente en Marruecos y que requiere mantener una adecuada cooperación bilateral. Pero es más fácil que alguien con origen marroquí se implique en actividades terroristas si reside en España que en Marruecos, lo cual sugiere un problema en nuestro país con el acomodo de segundas generaciones y apela a prevenir eficazmente la radicalización violenta.

Análisis

A lo largo del quinquenio transcurrido desde 2013 hasta 2017 en España han sido detenidos 233 yihadistas y murieron ocho más, estos últimos integrantes de la célula que llevó a cabo los atentados de Barcelona y Cambrils. En conjunto, una amplia mayoría de estos 241 yihadistas detenidos o muertos en España son hombres (89,6%), con entre 18 y 38 años de edad en el momento de ser aprehendidos (68,1%). Pero otros de sus rasgos sociodemográficos más comunes están relacionados con su origen y ascendiente migratorio. A fin de arrojar luz sobre estas últimas dos variables –¿cuáles son las nacionalidades, los países de nacimiento y las específicas demarcaciones territoriales de que proceden?, ¿en qué medida se trata de inmigrantes de primera generación, segundas generaciones o individuos sin ascendiente migratorio?, ¿qué nos indica la evidencia existente sobre la realidad del yihadismo global en nuestro país?– analizamos a continuación los datos que, referidos a las mismas, contiene en la Base de Datos Elcano sobre Yihadistas en España (BDEYE).1 Nuestras fuentes han sido los sumarios y otros documentos judiciales legalmente accesibles, así como las vistas orales celebradas en la Audiencia Nacional, además de informes policiales y notas informativas del Ministerio del Interior. Ocasionalmente hemos recurrido también a entrevistas con expertos policiales y, en menor medida, a fuentes de prensa.

Nacionalidad y país de nacimiento

Casi la mitad de los yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y 2017 son de nacionalidad marroquí, concretamente el 46% (Figura 1). Un 37,9% del total tiene, por su parte, la nacionalidad española. El restante 16,1% incluye a individuos de hasta 19 nacionalidades diferentes de la marroquí o de la española, ocho de las cuales corresponden a otros países europeos y dos a otros países magrebíes, pero cinco más son latinoamericanos, dos de Oriente Medio y otros dos asiáticos.2 Por su parte, el 53% de aquellos mismos yihadistas que constituyen el objeto de nuestro estudio nació en Marruecos y un 29,5% en España. El 17,5% adicional comprende individuos nacidos en otros 20 países, añadiendo a los ya aludidos dos más correspondientes, asimismo, a países Oriente Medio.3

Figura 1. Yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y 2017, según país de nacionalidad y país de nacimiento (en %)
País Nacionalidad Nacimiento
Marruecos 46,0 53,0
España 37,9 29,5
Túnez 2,5 2,6
Pakistán 2,1 2,1
Argelia 2,1 2,6
Francia 1,2 1,7
Siria 0,4 1,3
Otros 7,8 7,2
Total (235) (234)
Casos sin dato: 6 7
Fuente: BDEYE.

El porcentaje de detenidos o muertos con nacionalidades distintas a la marroquí o a la española registra un valor muy cercano al de los nacidos fuera de Marruecos o de España, el 16,1% y el 17,5%, respectivamente. Pero el de quienes tenían nacionalidad marroquí es, como puede observarse, inferior en siete puntos porcentuales al 53% de los nacidos en Marruecos, de igual modo que el de quienes contaban con nacionalidad española es ocho puntos porcentuales superior al 29,5% de los nacidos en España. Estas pequeñas pero significativas disparidades obedecen a que 12 de los yihadistas aprehendidos o muertos en España entre 2013 y 2017 pero nacidos en Marruecos adquirieron a lo largo de su vida la nacionalidad española, otro la nacionalidad danesa y uno más la nacionalidad holandesa.

Así, casi todos los yihadistas de nacionalidad marroquí nacieron en Marruecos, al igual que algunos de quienes contaban con la nacionalidad española (Figura 2). Para entender adecuadamente por qué una gran mayoría de los detenidos o muertos nacidos en Marruecos no poseían la nacionalidad española es conveniente tener en consideración, como hacemos más adelante, si se trata de inmigrantes o de sus descendientes. Pero también que la nacionalidad marroquí es formalmente irrenunciable, no existiendo tratado de doble nacionalidad entre Marruecos y España.4 Ambas y otras circunstancias, como las expectativas de retorno que a menudo albergan los llegados de Marruecos en tanto que inmigrantes económicos, condicionan la eventual naturalización de quienes, nacidos en este último país, residen en España el mínimo de 10 años requerido por ley para obtener la nacionalidad española.5

Figura 2. Yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y 2017, según país de nacimiento, para diferentes nacionalidades (en %)
País de nacimiento Nacionalidades  
Marroquí Española Otra Total
Marruecos 99,1 15,0 4,7 52,4
España 0,9 85,0 29,9
Otros –- 95,3 17,7
Total (108) (80) (43) (231)

Nota: dos individuos nacidos en Marruecos no tenían nacionalidad marroquí ni española, sino danesa y holandesa.

Fuente: BDEYE.

Entre los yihadistas que son objeto de este estudio y nacieron en Marruecos hay, sin embargo, quienes renunciaron expresamente a su posible naturalización en España, incluso reuniendo los requisitos legalmente necesarios para ello. Así ocurrió con Ayoub Motchou, un marroquí nacido en 1994 en Kenitra, detenido a la edad de 21 años tras un proceso más bien acelerado de radicalización básicamente online y condenado en 2017 por adoctrinamiento terrorista.6 Motchou residió desde que era un niño, junto a sus padres y hermanos, en las localidades de Figueres y Llançà, ambas dentro de la provincia catalana de Gerona, pero se negó a solicitar la nacionalidad española, en contraste con lo que hizo el resto de su familia. Todo indica que la opción personal de este individuo, que contaba con antecedentes penales por robo con violencia y tráfico ilícito de drogas, obedeció a sentimientos de animadversión hacia la que era su sociedad de acogida.7

Es reseñable que tanto los individuos de nacionalidad marroquí como los de nacionalidad española han incrementado notablemente su presencia entre los yihadistas en España desde mediados de la pasada década, al igual que ha ocurrido con los nacidos en Marruecos y los nacidos en España.8 La decisiva irrupción de los individuos que tienen a Marruecos como país de nacionalidad o de nacimiento quedó de manifiesto entre los integrantes de la red del 11-M. Aunque el número de yihadistas relacionados de uno u otro modo con dicho entramado pudo ser mayor, cabe hablar con fundamento sobre al menos 25 de sus integrantes, todos extranjeros, 21 de nacionalidad marroquí y nacidos en Marruecos, al igual que el adjunto al mando de operaciones externas de al-Qaeda que desde Pakistán estaba en contacto con los cabecillas de la mencionada red terrorista.9

El incremento reciente que registran, entre los yihadistas detenidos o muertos en España, los individuos que tienen a Marruecos como país de nacimiento o de nacionalidad es, con todo, menos marcado que el contabilizado para los de nacionalidad española o para los nacidos en España. Aquellos primeros alcanzaban, para el período de 2013 a 2017, porcentajes que eran 10 puntos superiores a los del período precedente, de 2004 a 2012, tanto respecto al país de nacionalidad como al país de nacimiento (Figura 3). Estos segundos, por su parte, multiplican por cuatro y por seis, respectivamente, en el período de 2013 a 2017, los porcentajes referidos a España como país de nacionalidad y nacimiento correspondientes al período precedente, de 2004 a 2012.10

Figura 3. Yihadistas condenados o muertos en España entre 2013 y 2017, según país de nacionalidad y país de nacimiento, para distintos periodos (en %)
País 1996-2003 2004-2012 2013-2017
Nacionalidad Nacimiento Nacionalidad Nacimiento Nacionalidad Nacimiento
Marruecos 3,3 6,7 40,7 42,6 50,0 52,4
España 30,0 3,3 9,3 5,6 39,0 35,4
Argelia 46,7 46,7 18,5 18,6 1,2 1,2
Túnez 1,2 1,2
Pakistán 3,3 3,3 25,9 27,8
Francia 3,7 3,7
Siria 16,7 40,0
Otros 5,6 5,4 4,9 6,1
Total (28) (30) (50) (54) (82) (82)
Casos sin dato 0 2 0 4 1 1
Fuente: BDEYE.

En conjunto, los datos sobre nacionalidad y país de nacimiento ponen de manifiesto cuáles son actualmente los dos grandes componentes del yihadismo global en España. Por una parte, el componente foráneo, que es un componente básicamente marroquí. Por otra parte, el componente autóctono o componente español. El monto de este último componente evidencia, en primer lugar, que no estamos ya ante un fenómeno emanado casi exclusivamente del exterior, como venía ocurriendo desde la penetración del yihadismo global en España durante la primera mitad de la década de los 90 del pasado siglo y hasta que las comunidades musulmanas de nuestro país empezaran a verse, como otras de nuestro entorno europeo, afectadas por la movilización yihadista que se inició en 2012 con el desencadenamiento de la guerra civil en Siria.

Poco sorprende, de otro lado, la configuración esencialmente marroquí del todavía mayoritario componente foráneo. Esta realidad tiene una explicación que es en gran medida demográfica y está relacionada con los flujos migratorios hacia España desde su país islámico más próximo, es decir, Marruecos. En 2015, el 67,9% de los extranjeros residentes en España que procedían de países mayoritariamente musulmanes era de nacionalidad marroquí y un 67,7% había nacido en Marruecos.11 Pero, junto a este factor demográfico, no debe obviarse el hecho de que Marruecos es también un país donde existe una cultura popular con determinados contenidos religiosos, como los referidos al islam morabito, con sus legendarios guerreros santos sacrificados a sí mismos y venerados en mausoleos, cuya vigencia habría hecho posible que sectores de la población, como en concreto los jóvenes, se muestren especialmente receptivos a interpretaciones islamistas y combatientes de la noción de yihad o de la práctica del martirio.12

El yihadismo global llegó a contar en Marruecos, al menos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, con un grado relevante de aprobación social, medido en términos de apoyo a los actos de terrorismo suicida en defensa del islam dentro del propio país o de confianza en Osama bin Laden, el fundador de al-Qaeda, cuando era líder de esta estructura terrorista.13 Entonces, aproximadamente un decenio antes de comenzar la actual movilización yihadista, seis de cada 10 de los individuos objeto de nuestro estudio que eran nacidos en Marruecos tenían entre 15 y 40 años, la mitad entre 15 y 30, y un tercio entre 15 y 25.14 Es decir, se encontraban en momentos del ciclo vital muy importantes cuando no decisivos en sus respectivas trayectorias individuales de socialización política.

A la vista de los notables niveles de aceptación social del yihadismo global en Marruecos, no es extraño que el país haya sido escenario de cruentos incidentes yihadistas como los de Casablanca en mayo de 2003, además de los ocurridos en marzo y abril de 2007 en la misma ciudad o el de Marrakech en abril de 2011.15 Según datos ofrecidos por las propias autoridades marroquíes, desde 2002 hasta 2017 en el país se desarticularon 174 células terroristas, 60 de ellas relacionadas con organizaciones yihadistas activas en Siria e Irak.16 A esta zona de conflicto se habían desplazado desde Marruecos, hasta octubre de 2017, más de 1.660 combatientes terroristas extranjeros (CTE) –cerca de 50 por cada millón de habitantes– para incorporarse a organizaciones yihadistas como, de particular interés desde una perspectiva española por su denominación, Sham al-Andalus, pero principalmente Estado Islámico (EI).17

Componentes foráneo y autóctono

Más allá de determinar, como hemos hecho en el epígrafe anterior, los actuales componentes foráneo y autóctono del yihadismo global en España, de acuerdo con la nacionalidad y el país de nacimiento de los yihadistas detenidos o muertos en nuestro país entre 2013 y 2017, cabe preguntarse: ¿de dónde proceden exactamente, en Marruecos y en España, los individuos que integran esos dos componentes del fenómeno?, ¿cuál es el origen concreto del componente básicamente marroquí, en atención a las demarcaciones natales de los nacidos en Marruecos?, ¿qué se deduce de los datos existentes acerca de ello?, ¿cuál es la procedencia específica del componente español, según las localidades natales de los nacidos en España? y ¿cómo interpretar la evidencia disponible al respecto?

Empecemos por los yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y 2017 pero nacidos en Marruecos, es decir, esencialmente el componente foráneo del yihadismo global en nuestro país. No menos de la mitad de los mismos procede de la región de Tánger-Tetuán-Alhucemas (Figura 4). En proporciones menores, siempre de acuerdo con el total de los casos para los cuales ha sido posible recopilar información, nacieron en la región Oriental y en la de Rabat-Salé-Kenitra. El resto, hasta una quinta parte de dicho subconjunto, nació en otras siete regiones marroquíes, si bien en porcentajes que no resultan suficientemente relevantes para ninguna de ellas. Su procedencia se corresponde, en general, con las zonas de donde, a lo largo de las últimas décadas, ha provenido la mayor parte de la inmigración marroquí en España.18

Figura 4. Yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y 2017, según región de nacimiento de los nacidos en Marruecos (en %)
Región marroquí de nacimiento

Detenidos o muertos nacidos en Marruecos

Tánger-Tetuán-Alhucemas 53,1
Rabat-Sale-Kenitra 15,6
Oriental 10,9
Casablanca-Settat 4,7
Fez-Meknes 4,7
Marrakech-Safi 4,7
Otras 6,3
Total (64)
Casos sin dato: 60  
Fuente: BDEYE.

Esas zonas de las cuales procede una mayoría de los yihadistas objeto de nuestro estudio y que nacieron en Marruecos son, en buena medida, provincias y prefecturas situadas a lo largo del Rif, vasta área montañosa que se extiende, pegada a la costa mediterránea, desde las ciudades de Tánger y Tetuán hasta el valle del río Moulouya, cerca ya de la frontera con Argelia. Aunque no se trata de una entidad administrativa, sino de un espacio delimitado por la geografía y definido por la historia, el Rif atraviesa amplias porciones de las regiones de Tánger-Tetuán-Alhucemas, Fez-Meknés y Oriental. Así, cabe estimar que al menos seis de cada 10 de aquellos individuos nacidos en Marruecos procede de localidades ubicadas en el Rif, principal si bien no exclusivamente de las demarcaciones correspondientes a la provincia de Tetuán, la prefectura de Tanger-Assilah y la provincia de Nador.

A la población del Rif, mayoritariamente árabe y bereber, que hace uso de lenguas vernáculas con variable intensidad según zonas, es común una tradición contemporánea de rebelión, que lo fue primero frente a la presencia colonial española y después contra la propia monarquía alauí.19 También le es común el hecho de habitar un territorio de espacios agrestes que se encuentra entre los más desfavorecidos de Marruecos. Una pobreza generalizada y el vacío en la provisión estatal de bienes públicos ha propiciado redes de tráfico ilícito y el arraigo de movimientos islamistas o más concretamente salafistas.20 Ese bagaje de cultura política asociada a una tradición de violencia insurgente y esta experiencia socioeconómica harían que entre los rifeños emigrados a Europa Occidental –y sobre todo sus descendientes o segundas generaciones– se haya observado, desde que existe el yihadismo global, una mayor incidencia de los procesos de radicalización violenta e implicación terrorista respecto a los de otras zonas del país magrebí.21

Acerca de los individuos que integran el componente autóctono del yihadismo global en España, es decir de los yihadistas nacidos dentro de nuestro país, hay que constatar, en primer lugar, que casi tres cuartas partes de los mismos proceden de las ciudades de Ceuta y Melilla, precisamente situadas en el mismo entorno del Rif al cual acabamos de referirnos en relación con el componente foráneo, esencialmente marroquí (Figura 5). La primera de estas dos ciudades norteafricanas, con un 44,4% de los detenidos o muertos entre 2013 y 2017 nacidos en España, registra un valor considerablemente superior al 28,6% de la segunda.22 Cataluña aglutina al 14,3% del mismo subconjunto de yihadistas nacidos dentro del territorio español. Ninguna de las siete otras Comunidades Autónomas en que nació alguno de estos últimos suma porcentajes de relevancia. Ceuta y Melilla aparte, sólo las provincias de Barcelona y Gerona alcanzan cifras estadísticamente significativas, caso de la primera, o muy cercanas, caso de la segunda.[23]

Figura 5. Yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y 2017, según Comunidad Autónoma, ciudad autónoma o provincia de nacimiento, para los nacidos en España (en %)
Comunidad Autónoma, ciudad autónoma o provincia de nacimiento Detenidos o muertos nacidos en España
Total según Comunidades Autónomas o ciudades autónomas Total según provincias o ciudades autónomas
Ceuta 44,4 44,4
Melilla 28,6 28,6
Cataluña 14,3  
       Barcelona   7,9
       Gerona   4,8
       Tarragona   1,6
Andalucía 3,2  
      Cádiz   1,6
      Huelva   1,6
Madrid 3,2 3,2
Castilla La Mancha 1,6  
      Ciudad Real   1,6
Galicia 1,6  
      La Coruña   1,6
Murcia 1,6 1,6
País Vasco    
      Guipúzcoa 1,6 1,6
Total (63) (63)
Casos sin dato: 6

 

 
Fuente: BDEYE.

Tanto en Ceuta como en Melilla hay barrios, especialmente el del Príncipe Alfonso en la primera de esas dos ciudades y la Cañada de Hidum en la segunda, cuyas insólitas condiciones de segregación espacial y marginalidad social han propiciado la penetración, a lo largo de las últimas dos o tres décadas, de corrientes fundamentalistas del credo islámico entre la población de origen casi exclusivamente marroquí que vive en esos distritos, incluyendo el salafismo en general y el salafismo yihadista en particular.24 Falta de urbanización, chabolismo, desempleo, analfabetismo y delincuencia denotan una ausencia efectiva de autoridad estatal que se manifiesta incluso en la imposibilidad de que las fuerzas y cuerpos de seguridad desarrollen en dichas barriadas las funciones que son de su competencia, debido a la hostilidad e incluso agresividad con que son recibidas por sus habitantes, quienes tienden a percibir la situación en que viven como discriminatoria.

Por otra parte, se sabe que a finales de 2013 casi un 40% de los ya para entonces más de 800 yihadistas marroquíes que se habían trasladado como combatientes terroristas extranjeros a Siria procedían de localidades ubicadas en las regiones marroquíes que circundan a Ceuta y Melilla.25 En ambas ciudades tenían presencia cuatro de las seis redes yihadistas transfronterizas que, entre enero de 2013 y diciembre de 2017, fueron objeto de ocho de las 11 operaciones antiterroristas desarrolladas conjuntamente entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) españoles y sus equivalentes en Marruecos. Melilla estuvo afectada por tres de aquellas redes y Ceuta por dos de ellas, aunque uno de los entramados contaba con elementos en ambas a la vez.26

Cataluña ha sido, por su parte, un ámbito destacado de actividad yihadista desde mediada la década de los 90 del pasado siglo, con presencia activa, antes de iniciarse la actual oleada de movilización yihadista, de individuos y células vinculadas a organizaciones tales como la propia al-Qaeda, el Grupo Islámico Armado (GIA) argelino, el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) e incluso Therik e Taliban Pakistan (TTP).27 Fue a partir de los atentados del 11-M cuando el principal escenario del yihadismo global en España se desplazó de Madrid y su entorno a Cataluña, en especial a la provincia de Barcelona. Entre 2004 y 2012, el 40% de los yihadistas condenados o muertos en España entre 2004 y 2012 residía en Cataluña, así como el 36,4% de quienes lo fueron entre 2013 y el 15 de abril de 2018.28

Cuatro de cada 10 yihadistas condenados o muertos en España desde inicios de 2013 residían en Cataluña, lo que significa que están sobrerrepresentados respecto al no más del 27% de musulmanes o personas originarias de países mayoritariamente musulmanes que viven en España y residen en esa comunidad autónoma.29 Esto se correlaciona con la mucho mayor presencia salafista en Cataluña respecto al resto de España. En 2016, un tercio de los 256 lugares de culto y centros islámicos en Cataluña estaba controlado por salafistas, más que duplicado el número de 2006.30 Corolario de lo antedicho son los diversos atentados desbaratados en sus fases de preparación o planificación que tenían como blanco la ciudad de Barcelona. También los perpetrados en esta ciudad y en Cambrils, en agosto de 2017, por miembros de una célula yihadista formada en la localidad gerundense de Ripoll y alineada con EI.31

Inmigrantes y segunda generación

No hay correspondencia lineal entre la nacionalidad o el país de nacimiento de los individuos objeto de nuestro estudio y su ascendiente migratorio o ausencia de la misma. Ciñendo el tratamiento de los datos a quienes eran residentes en España –todos salvo 17–32 observamos cómo un 37,3% eran inmigrantes de primera generación y el 56,8% pertenecían a las denominadas segundas generaciones33 (Figura 6). Estos últimos son –salvo muy contadas excepciones–34 descendientes de inmigrantes llegados de países mayoritariamente musulmanes. A las segundas generaciones se adscriben quienes nacieron o crecieron –es decir, también quienes fueron escolarizados dentro de la edad hasta la cual es legalmente obligatorio– en el país de acogida de sus progenitores, en este caso, en España.

Figura 6. Yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y 2017, con residencia en España, según su ascendiente migratorio (en %)
Ascendiente migratorio

Detenidos o muertos con residencia en España

Segundas y terceras generaciones 56,8
Inmigrantes de primera generación 37,3
Sin antepasados entre inmigrantes 5,9
Total (185)
Casos sin dato: 39  
No residentes en España: 17  
Fuente: BDEYE.

Esos yihadistas de segunda generación se encuentran ampliamente sobrerrepresentados, respecto al total de los individuos objeto de nuestro estudio, cuando comparamos su porcentaje con el aproximadamente 25,5% que según nuestros cálculos corresponde a los descendientes de inmigrantes musulmanes sobre el total de la población con antecedentes culturales o familiares islámicos, procedente de países con sociedades mayoritariamente musulmanas, residente dentro del territorio español.35 En España, esta población está aún predominantemente compuesta por inmigrantes de primera generación.36 El peso de los individuos de segunda generación entre los yihadistas detenidos o muertos entre 2013 y 2017 no sólo revela que actualmente son mayoría entre los yihadistas en España sino que, además, duplica con creces al que ese segmento social tiene en el seno de la población musulmana o procedente de países islámicos asentada en España.

En España, como en otras naciones occidentales en general y europeas en particular, a dichas segundas generaciones pertenecen segmentos de la población que, con niveles educativos y estatus ocupacionales muy diversos, han resultado ser, desde mediados de la pasada década y particularmente en el contexto de la actual movilización yihadista, especialmente vulnerables a la radicalización violenta y el reclutamiento terrorista.37 Así, los países más afectados por la actual movilización yihadista son aquellos cuyas poblaciones musulmanas están predominantemente compuestas por segundas generaciones, tal y como ponen de manifiesto los números de combatientes terroristas extranjeros que a partir de 2012 se han trasladado desde Europa Occidental hacia zonas de conflicto como Siria e Irak.38

Al igual que tantos adolescentes o jóvenes de segunda generación y ascendencia musulmana dentro de las sociedades europeas, los que viven en España están a menudo sumidos en un complicado y delicado equilibrio entre culturas que les hace propensos a tensiones de identidad.39 Su apego hacia el país donde han nacido o crecido es limitado, pero tampoco se identifican con el país de sus progenitores. Estos adolescentes y jóvenes en situación de diáspora, con el modelo de socialización que familia y lugar de culto proponen como instituciones de referencia para los colectivos musulmanes en Europa occidental en crisis, se encuentran fácil y recurrentemente expuestos a la propaganda yihadista a través de Internet y de las redes sociales, a menudo mediante agentes de radicalización y reclutamiento, la cual les ofrece una solución de ruptura a sus conflictos de identidad que no es la única posible sino sólo la más extrema: afirmar violentamente su identidad musulmana.40

Un caso que ayuda a entender lo antedicho es el de una joven de 24 años nacida en la localidad barcelonesa de Granollers. Tanto su madre como su padre, ambos naturalizados españoles, llegaron a Cataluña desde Marruecos. La joven, aprehendida en noviembre de 2015 junto a dos varones marroquíes implicados en una trama de reclutamiento yihadista, estaba lista para salir de España e incorporarse a EI. Una prima de la detenida, como ella española de segunda generación, facilitó después elementos de interés para entender mejor lo sucedido, al hacer la siguiente reflexión: “Considero que mi prima ha sido una víctima, quizá porque no tiene personalidad o porque sufre una carencia de identidad que todos hemos pasado y superado”.41

Granollers es precisamente una de las localidades catalanas que, junto a la de Barcelona, asimismo en la provincia de Barcelona, o Ripoll, en la provincia de Gerona, se añaden a Ceuta y Melilla –si bien, en estos dos últimos casos, en mayor medida– como cuna de cinco de cada 10 de los yihadistas objeto de nuestro estudio, residentes en España y adscritos a las segundas generaciones, que nacieron dentro del territorio nacional (Figura 7). Pero cuatro de cada 10 de estos mismos individuos nacieron en Marruecos. En cambio, una amplia mayoría de quienes son inmigrantes de primera generación nació en este último país y hay un pequeño pero significativo número de nacidos en Túnez. Como cabía suponer, la totalidad de individuos sin ascendiente relacionado con migraciones externas son nacidos dentro de España.

Figura 7. Yihadistas detenidos o muertos en España entre 2013 y 2017, con residencia en España, según país de nacimiento y nacionalidad, por ascendiente migratorio (en %)
País Inmigrantes de primera generación Segundas o terceras generaciones Sin ascendiente migratorio del exterior Total
Nacimiento Nacionalidad Nacimiento Nacionalidad Nacimiento Nacionalidad Nacimiento Nacionalidad
Marruecos 72,6 65,2 39,6 33,3 49,5 43,2
España 11,6 50,0 55,2 100,0 100,0 34,4 41,6
Túnez 8,7 8,7 3,2 3,2
Pakistán 2,9 2,9 1,9 1,9 2,2 2,2
Argelia 1,4 1,4 1,9 1,9 1,6 1,6
Francia 1,4 0,5
Siria 2,9 1,4 0,9 1,6 0,5
Otro 10,1 8,8 5,7 7,7 7,0 7,7
Total (69) (69) (106) (105) (11) (11) (186) (185)
Fuente: BDEYE.

Cinco de cada 10 de los individuos objeto de nuestro estudio que pertenecían a las segundas generaciones contaba con la nacionalidad española y tres de cada 10 tenían la nacionalidad marroquí. Como también de nacionalidad marroquí son la amplia mayoría de quienes eran inmigrantes de primera generación, aunque uno de cada 10 de estos últimos hubiese llegado a adquirir la nacionalidad española y en una proporción cercana fuesen de nacionalidad tunecina. Entre los detenidos o muertos en España por su participación en actividades de terrorismo yihadista durante el quinquenio transcurrido desde 2013 hasta 2017, todos los que carecen de ascendiente migratorio son de nacionalidad española.

Obsérvese que si al porcentaje de yihadistas que pertenecen al segmento social de las segundas generaciones –el ya mencionado 56,8%– se añade el de individuos sin antepasados inmigrantes –el 5,9%–, cabe estimar que el 62,7% del total de yihadistas detenidos o muertos en España, durante el período que va de 2013 a 2017, son exponente de un yihadismo homegrown o propiamente endógeno. Es decir, ponen de manifiesto la eclosión de este yihadismo homegrown en nuestro país, ocurrido en concomitancia con la movilización yihadista de alcance mundial que ha tenido lugar tras el inicio de la guerra civil en Siria y que ha repercutido con una especial intensidad en las comunidades musulmanas de los países de Europa Occidental.42

En conjunto, sin embargo, un 73,4% del total de los yihadistas detenidos o muertos en nuestro país entre 2013 y 2017 de origen marroquí. Esta cifra incluye al 46% del total de dichos yihadistas que tenían la nacionalidad marroquí, el 2,9% de los mismos con nacionalidad española pero nacidos en Marruecos y que fueron inmigrantes en España antes de naturalizarse, así como el 24,5% de aquellos con nacionalidad española que eran descendientes de marroquíes.43 Aquel porcentaje está en consonancia con el hecho, al cual ya hemos aludido con anterioridad, de que casi siete de cada 10 residentes en España originarios de países con sociedades mayoritariamente musulmanas tengan la nacionalidad marroquí o hayan nacido en Marruecos.

Ahora bien, la frecuente participación de individuos de nacionalidad u origen marroquí en actos de terrorismo perpetrados en distintos países de Europa Occidental desde que EI proclamara en 2014 un califato que tres años después carecía ya de una significativa base territorial, ha suscitado interpretaciones, que en parte hemos asimismo recogido en el primer epígrafe de este análisis, que trascienden las meramente demográficas.44 Pero, de acuerdo con la evidencia que hemos podido recabar, la verosimilitud de que alguien con origen marroquí, sea inmigrante o descendiente de inmigrantes, se haya implicado en actividades de terrorismo yihadista parece haber sido considerablemente más elevada si residía en España que si residía en Marruecos (Figura 8).

Figura 8. Detenidos por actividades de terrorismo yihadista o combatientes terroristas extranjeros por cada 100.000 habitantes en Marruecos y por cada 100.000 residentes de origen marroquí en España
  Por cada 100.000 habitantes en Marruecos Por cada 100.000 residentes de origen marroquí en España
Detenidos por actividades de terrorismo yihadista (2015-2017) 2.1 15,6
Yihadistas combatientes terroristas extranjeros (en octubre de 2017) 4,8 17,7
Fuente: elaboración propia a partir de datos extraídos, para ambas tasas, de BDEYE; Banco Mundial, World Bank Open Data, Morocco, último acceso 28/II/2018; Instituto Nacional de Estadística (INE), Estadística del Padrón Continuo a 1 de enero de 2015; y Observatorio Andalusí (2016), Estudio demográfico de la población musulmana. Explotación estadística del censo de ciudadanos musulmanes en España referido a fecha 31/12/2015, Unión de Comunidades Islámicas de España, Madrid. Para la tasa sobre detenidos por actividades de terrorismo yihadista: BDEYE y Bureau central marocain d’Investigations judiciaires (BCIJ) a través de la Agence de Presse Africaine, 11/XII/2017. Para la tasa sobre combatientes terroristas extranjeros: BDEYE; y Richard Barrett (2017), Beyond the Caliphate: Foreign Fighters and the Threat of Returnees, The Soufan Group, Nueva York.

Según cabe deducir de nuestros cálculos, referidos a datos correspondientes al período de 2015 a 2017, ha sido siete veces más probable que un individuo nacido en Marruecos o con ascendiente marroquí fuese detenido por actividades relacionadas con el terrorismo yihadista si vivía en España que si residía en Marruecos. También hemos podido estimar, utilizando datos correspondientes al periodo de 2012 a 2017, que ha sido hasta cuatro veces más probable que un individuo nacido en Marruecos o de ascendiente marroquí se haya hecho combatiente terrorista extranjero residiendo en España que viviendo en Marruecos. Esta evidencia pondría de manifiesto que la movilización yihadista de individuos con origen marroquí residentes en España no sólo tiene que ver con influencias facilitadoras de la radicalización violenta y el reclutamiento terrorista existentes en Marruecos o provenientes de dicho país sino, en mayor medida, con dinámicas que se desarrollan dentro del territorio español y se refieren especialmente al acomodo de las segundas generaciones.

Conclusiones

El yihadismo global ha dejado de ser, en España, un fenómeno fundamentalmente relacionado con extranjeros. Su componente autóctono ha adquirido, coincidiendo con la movilización yihadista de alcance mundial y sin precedentes que se inició en 2012, una magnitud cercana al foráneo. Este componente foráneo lo configuran básicamente individuos nacidos en Marruecos y procedentes en particular de la región del Rif. Por su parte, ese componente autóctono procede principalmente de individuos nacidos en las ciudades de Ceuta y Melilla, así como en Cataluña. Sin embargo, hablar actualmente de yihadistas en España es hacerlo sobre todo de marroquíes y de segundas generaciones, un tercio de los cuales tiene la nacionalidad marroquí. Siete de cada 10 yihadistas detenidos o muertos en nuestro país entre 2013 y 2017 eran, en suma, de origen marroquí.

Este predominio de marroquíes o descendientes de marroquíes entre los yihadistas en España pone de manifiesto que, pese a la eclosión de la dimensión autóctona del yihadismo global en el caso español, se trata de un fenómeno, al cual es inherente una amenaza terrorista, que en buena medida se proyecta aún sobre nuestro país desde el vecino Marruecos. El reino alauí no es el único foco del fenómeno yihadista que se vehicula hacia España desde países islámicos, pero sí del que procede en su amplia mayoría la población musulmana residente en el territorio español dentro de la cual se producen procesos de radicalización y reclutamiento como los que llevaron a la formación de la célula cuyos integrantes perpetraron los atentados de agosto de 2017 en Barcelona y Cambrils como algo más de una década antes, en marzo de 2004, ocurrió en Madrid.

Pero, comparando España con Marruecos, es más fácil que alguien con origen marroquí se implique en actividades terroristas si reside en el primer país que en el segundo, lo cual sugiere que ese problema común a ambos tiene una vertiente endógena. El hecho de que entre los yihadistas objeto de nuestro estudio predominen actualmente individuos que, al margen de su nacionalidad española o marroquí, han nacido o crecido en España, denota que hay dificultades con el acomodo en nuestra sociedad de las mencionadas segundas generaciones –dificultades con frecuencia asociadas a conflictos de identidad– que suscitan vulnerabilidades explotables por las organizaciones yihadistas. Tanto la extraordinaria sobrerrepresentación de quienes pertenecen al segmento social de las mencionadas segundas generaciones como la reciente eclosión del yihadismo endógeno o homegrown en España advierten de una realidad en tendencia ascendente.

Marruecos y España comparten pues un problema que requiere el mantenimiento de una estrecha cooperación antiterrorista en sus facetas de inteligencia, policial y judicial. Pero esto debe complementar la efectiva implementación dentro de nuestro país, por parte de las autoridades, en colaboración con entidades de la sociedad civil –como las comunidades musulmanas de origen marroquí establecidas en España– de medidas de prevención de la radicalización violenta en ámbitos que van desde la asistencia social y el sistema educativo hasta la inserción laboral, especialmente mediante actuaciones locales que tengan en consideración las especificidades de distintos contextos y, en atención al interés público, estén coordinadas, a distintos niveles de gobierno, en el marco del Plan Estratégico Nacional de Lucha Contra la Radicalización Violenta (PEN-LCRV).

Fernando Reinares
Director del Programa sobre Terrorismo Global en el Real Instituto Elcano
| @f_reinares

Carola García-Calvo
Investigadora Principal en el Programa sobre Terrorismo Global del Real Instituto Elcano
| @carolagc13


1 Agradecemos a Álvaro Vicente, ayudante de investigación en el Programa sobre Terrorismo Global, del Real Instituto Elcano, su excepcional trabajo en el mantenimiento de la BDEYE y ayuda en el tratamiento estadístico de datos.

2 Esas otras nacionalidades distintas de la marroquí y de la española son las siguientes: francesa, danesa, holandesa, belga, búlgara, italiana, portuguesa, argelina, tunecina, egipcia, siria, paquistaní, bangladesí, mexicana, argentina, brasileña, chilena y paraguaya. Uno de los individuos tenía dos nacionalidades, la irlandesa y la argelina, además de otro que poseía esta última y la francesa.

3 A los países aludidos en la nota anterior hay que añadir Jordania y Palestina.

4 A los efectos de este análisis, para evitar equívocos, los individuos que hayan adquirido la nacionalidad española son contabilizados únicamente como españoles, salvo que tengan una segunda nacionalidad reconocida mutuamente por los dos países concernidos.

5 Sin embargo, de acuerdo con la Estadística del Padrón Continuo a 1 de enero de 2015, que elabora el Instituto Nacional de Estadística, el 22% de los residentes en España que eran nacidos en Marruecos tenía la nacionalidad española.

6 Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Segunda, Sentencia 3/2017.

7 Esos sentimientos estarían relacionados con las actuaciones policiales de que fue objeto como consecuencia de sus actividades de delincuencia común, de acuerdo con la información obtenida durante las sesiones de la vista oral correspondiente al Sumario 5/2016, celebradas en la Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Cuarta, Sala de Vistas 4, Sede de la Calle Génova, de Madrid, el 7/II/2017.

8 En detrimento de los yihadistas condenados o muertos en España que, de 1996 a 2003, tenían como país de nacionalidad o nacimiento a Argelia, Siria o Pakistán. Ha de tenerse en cuenta que el considerable porcentaje de individuos de nacionalidad española contabilizados durante ese período corresponde a naturalizados de origen sirio y, en menor medida, marroquí. Véase, Fernando Reinares y Carola García-Calvo (2013), “Los yihadistas en España: perfil sociodemográfico de condenados por actividades terroristas o muertos en acto de terrorismo suicida entre 1996 y 2012”, DT, nº 11/2013, Real Instituto Elcano, Madrid, pp. 8-10.

9 Fernando Reinares (2014), ¡Matadlos! Quién estuvo detrás del 11-M y por qué se atentó en España, Galaxia Gutenberg, Barcelona, pp. 119-123 y 129-138.

10 Reinares y García-Calvo (2013), op. cit., pp. 8-10.

11 Los cálculos se han realizado en base a la población que tiene como país de nacimiento o de nacionalidad a alguno de los 51 países en los que, de acuerdo con The World Factbook, el islam es la religión mayoritaria. Según datos de la Estadística del Padrón Continuo a 1 de enero de 2015 del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España residían 1.106.348 personas que habían nacido en 28 de esos países o tenían la nacionalidad de los mismos.

12 Mohammed Maarouf (2013), “Suicide bombing: the cultural foundations of Morocco’s new version of martyrdom”, Journal of Religion and Popular Culture, vol. 25, nº 1, pp. 1-33.

13 En marzo de 2004 un sondeo de Pew Global Attitudes Survey revelaba que el 40% de los marroquíes mayores de 18 años, incluso con una muestra representativa de la población, pero desproporcionadamente urbana, expresaba su apoyo a la ejecución, dentro de su propio país, de atentados suicidas en defensa del islam, cifra que en junio de 2005 cayó al 13% aunque entonces, con la guerra de Irak en curso, un 56% justificaba la ejecución de esos actos de terrorismo contra occidentales en dicho país mientras que el año anterior había sido el 66%. En mayo de 2003, un 49% de los marroquíes decía tener mucha o bastante confianza en Osama bin Laden, monto que se redujo al 26% en 2005. Pew Research Center (2005), Islamic Extremism: Common Concern for Muslim and Western Publics, Pew Research Center, Washington, pp. 2, 6, 27, 28, 29, 37 y 38.

14 BDEYE.

15 Jack Kalpakian (2014), “Comparing the 2003 and 2007 incidents in Casablanca”, pp. 498-518 en Bruce Hoffman y Fernando Reinares (eds.), The Evolution of the Global Terrorism Threat. From 9/11 to Osama bin Laden’s Death, Columbia University Press, Nueva York; Scott Stewart (2011), “Dispatch: terrorist attack in Morocco”, Stratfor Worldview, 28/IV/2011.

16 Información proporcionada por el Bureau central d’investigation judiciaire (BCIJ), agencia marroquí de lucha contra el terrorismo, y recogida por Moroccan World News el 21/X/2017, https://www.moroccoworldnews.com/2017/10/231744/despite-moroccos-success-fighting-terrorism-tindouf-camps-remain-al-qaida-breeding-ground-el-khiam.

17 Ibid.; véase asimismo Richard Barret (2017), Beyond the Caliphate: Foreign Fighters and the Threat of Returnees, Soufan Group, Nueva York, pp. 13 y 25; también, los datos que proporciona el Jihadist Foreign Fighters Monitor del The Hague Center for Strategic Studies, https://dwh.hcss.nl/apps/ftf_monitor/#section-ftf-total. Según un sondeo de opinión pública llevado a cabo en 2015 en Marruecos, sólo el 8% de los entrevistados mostraba opiniones positivas hacia Estado Islámico. Véase The Arab Center for Research and Policy Studies (2015), Arab Opinion Index 2015, The Arab Center for Research and Policy Studies, Doha, p. 36.

18 Bernabé López García y Mohamed Berriane (dirs.) (2004), Atlas de la inmigración marroquí en España 2004, Observatorio Permanente de la Inmigración, Universidad Autónoma de Madrid, Madrid, pp. 128-130, 143-146, 154-158 y 174-176.

19 David S. Wooldman (1968), Rebels in the Rif: Abd El Krim and the Rif Rebellion, Stanford University Press, Palo Alto, California; María Rosa de Madariaga 82005), El barranco del lobo. Las guerras de Marruecos, Alianza, Madrid; de la misma autora (2009), Abd-el-Krim El Jatabi: la lucha por la independencia, Alianza, Madrid; David Alvarado (2007), Rif: de Abdelkrim a los indignados de Alhucemas, Catarata, Madrid.

20 Leela Jacinto (2016), “Morocco’s outlaw country is the heartland of global terrorism”, Foreign Policy, 7/IV/2016.

21 Ibid.

22 BDEYE.

23 En el caso de la provincia de Barcelona, se trata de individuos nacidos en la ciudad de Barcelona, en Granollers y en Sant Boi de Llobregrat. En el caso de la provincia de Gerona, el municipio en que nacieron es Ripoll.

24 Javier Jordán y Humberto Trujillo (2016), “Entornos favorables al reclutamiento yihadista. El barrio Príncipe Alfonso (Ceuta)”, Athena Intelligence Journal, vol. 1, nº 1, pp. 22-24; Luis De la Corte (2015), “¿Enclaves yihadistas? Un estudio sobre la presencia y el riesgo extremistas en Ceuta y Melilla”, Revista de Estudios en Seguridad Internacional, vol. 1, nº 2, pp. 1-34.

25 Es decir, las regiones de Tánger-Tetuán–Alhucemas y la Oriental. Información proporcionada a uno de los autores por responsables de la Direction générale de la sûreté nationale (DGSN) durante el seminario policial hispano–marroquí sobre el desafío común del terrorismo, celebrado en Córdoba el 27/XI/2013.

26 En junio de 2013, en el curso de una de esas operaciones antiterroristas conjuntas, la Operación Cesto, fueron detenidos en Ceuta ocho españoles, pertenecientes a una red yihadista cuyos integrantes marroquíes estaban en la cercana Fnideq, también conocida por su denominación española de Castillejos. Radicalizaban y reclutaban jóvenes que trasladaban a Siria como combatientes terroristas extranjeros (CTE); véase Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción N.º 2, Sumario 1/2014; Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Segunda, Sentencia 23/2015; Tribunal Supremo, Sala de lo Penal, Sentencia 693/2016 de 27/VII/2016. Objeto de otra operación antiterrorista conjunta, la Operación Azteca, fue, en marzo de 2014, una red dedicada asimismo a la radicalización y el envío, primero a Malí y después a Siria, de yihadistas de origen magrebí residentes sobre todo en Marruecos y algunos países europeos. Sus miembros actuaban desde Melilla y la localidad de Al Arouit, próxima a Nador; véase Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Juzgado Central de Instrucción núm. 3, Sumario 7/2014; Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Tercera, Sentencia 3/2018. En mayo de 2014 fueron detenidos en Melilla, en el curso de la Operación Jáver, seis miembros de una red cuyas actividades consistían principalmente en la captación y el traslado de CTE al norte de Malí. Sus integrantes desarrollaban también, en las cercanas localidades marroquíes de Farhana y Nador, encuentros con fines de adoctrinamiento y entrenamiento; Audiencia Nacional, Juzgado Central de Instrucción núm. 4, Sumario 4/2015; Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Tercera, Sentencia 17/2017. También en Melilla se detuvo, en el verano de 2015, como resultado de la Operación Kibera, a dos jóvenes españolas cuando, en ruta hacia Siria e Irak, iban a cruzar a Marruecos. En este país estaban basados los dirigentes de la red yihadista que las había captado, dedicada al reclutamiento de adolescentes y mujeres como ellas tanto en aquella ciudad como en Ceuta; véase Audiencia Nacional, Juzgado Central de Menores, Sentencia 1/2015; Audiencia Nacional, Juzgado Central de Menores, Sentencia 12/2015; Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Segunda, Sentencia 3/2015.

27 Fernando Reinares y Carola García-Calvo (2015), “Cataluña y la evolución del terrorismo yihadista en España”, Comentario Elcano, nº 28/2015, Real Instituto Elcano, Madrid. Entre otros documentos y publicaciones sobre el tema, véanse también: Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección Segunda, Sentencia 7/1996; Audiencia Nacional, Sala de lo Penal, Sección primera, Sentencia 6/2007; Reinares (2014), op. cit., pp. 30-32 y 215-225.

28 Reinares y García-Calvo (2013), op. cit., p. 16; BDEYE, sobre un total de 99 yihadistas condenados o muertos entre el 1/I/2013 y el 15/IV/2017.

29 BDEYE; Observatorio Andalusí (2016), Estudio demográfico de la población musulmana. Explotación estadística del censo de ciudadanos musulmanes en España referido a fecha 31/12/2015, Unión de Comunidades Islámicas de España, Madrid.

30 Rebeca Carranco (2016), “Los salafistas controlan una de cada tres mezquitas en Cataluña”, El País, 18/VI/2016.

31 Fernando Reinares y Carola García-Calvo (2018), “Un análisis de los atentados terroristas en Barcelona y Cambrils”, ARI, nº 12/2018, Real Instituto Elcano, Madrid.

32 Concretamente el 92,9%. Los demás residían en Bélgica, Francia, Alemania, Dinamarca, los Países Bajos, Irlanda y Luxemburgo.

33 Hay dos individuos que pertenecen a las terceras generaciones. Se trata de dos menores, una ceutí y otra melillense, detenidas en agosto y diciembre de 2014, respectivamente, en las dos primeras fases de la denominada Operación Kibera.

34 Esas excepciones son sólo cuatro, que corresponden a individuos cuyos progenitores se establecieron en España procedentes de Argentina, Brasil, Chile y Paraguay.

35 Para estimar ponderadamente dicho porcentaje de descendientes hemos utilizado datos extraídos del Observatorio Andalusí, Estudio demográfico de la población musulmana. Explotación estadística del censo de ciudadanos musulmanes en España referido a fecha 31/12/2015, op. cit.

36 Observatorio Andalusí, Estudio demográfico de la población musulmana. Explotación estadística del censo de ciudadanos musulmanes en España referido a fecha 31/12/2015, op. cit.; Jordi Moreras (2018), “Spain”, pp. 628-644 en Oliver Scharbroot (ed.), Yearbook of Muslims in Europe, Brill, Boston. La inmigración marroquí en España es, en concreto, una de las más antiguas y numerosas, aunque los flujos más importantes se produjeron a partir del año 2000. El número de marroquíes empadronados creció desde 173.000, en enero de ese año, hasta 746.000, en enero de 2010. Desde 2009, debido a la crisis económica, se registra un cambio en el ciclo migratorio entre Marruecos y España, con un descenso del saldo de entradas que en 2011 se convierte en negativo. Véase, Colectivo IOÉ (2012), “Crisis e inmigración marroquí en España, 2007-2011”, Colectivo IOÉ, Madrid.

37 Angel Rabasa y Cheryl Benard (2015), Eurojihad. Patterns of Islamist Radicalization and Terrorism in Europe, Cambridge University Press, Nueva York, cap. 5; Peter R. Neumann (2016), Radicalized. New Jihadists and the Threat to the West, I.B. Tauris, Londres, cap. 4 y 5.

38 Fernando Reinares (2017), “Jihadist mobilization, undemocratic Salafism, and terrorist threat in the European Union”, Georgetown Security Studies Review, Special Issue, February, pp. 70-76.

39 Ilustraciones de ello pueden encontrarse el capítulo III del estudio de Mónica Díaz López y Elisa Lillo sobre un barrio madrileño titulado Los hijos de la inmigración magrebí en San Cristóbal de los Ángeles (Ayuntamiento de Madrid, Madrid, 2014). Asimismo, véase Jordi Moreras (2015), “¿Por qué unos jóvenes se radicalizan y otros no?”, Notes Internacionals, nº 123, CIDOB, Barcelona.

40 Peter K. Waldmann (2010), “Radicalización en la diáspora: por qué musulmanes en Occidente atentan contra sus países de acogida”, DT, nº 9/2010, Real Instituto Elcano, Madrid; Jordi Moreras (2015), op. cit.

41 “Detenen tres presumptes jihadistes a Barcelona i Granollers”, TV3, 28/XI/2015.

42 Petter Nesser (2015), Islamist Terrorism in Europe, Hurst and Company, Londres, cap. 9; Reinares (2017), op.cit.

43 Nueve de cada 10 nacidos en España proceden de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, que por su proximidad geográfica con Marruecos tienen en este país el origen de su población hispanomusulmana. Uno de cada diez nació en localidades de Barcelona, Girona y Ciudad Real, procediendo sus progenitores de Marruecos.

44 Leela Jacinto (2016), op. cit.; Ellen Chapin (2017), Beyond the Caliphate. Islamic State Activity Outside the Group’s Defined Wilayat. Morocco, Combating Terrorism Center, West Point; Sarah Feuer y David Pollock (2018), “Terrorism in Europe: the Moroccan connection”, Policy Watch, nº 2852, The Washington Institute for Near East Policy.

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<![CDATA[ Jamā’at Nuṣrat al-Islām wa-l-Muslimīn: análisis del proyecto de al-Qaeda para el Sahel a través de su propaganda ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari52-2018-altuna-jnim-analisis-proyecto-al-qaeda-para-sahel-propaganda 2018-04-18T05:07:22Z

Las lecciones aprendidas por AQMI al-Qaeda en el Magreb Islámico tras años de actividad en el Sahel han cristalizado en la creación de JNIM, cuya propaganda analiza este documento para arrojar luz sobre esta nueva alianza y su relación con la matriz regional.

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Ver también versión en inglés: Jamā’at Nuṣrat al-Islām wa-l-Muslimīn: a propaganda analysis of al-Qaeda’s project for the Sahel

Tema

Las lecciones aprendidas por AQMI al-Qaeda en el Magreb Islámico tras años de actividad en el Sahel han cristalizado en la creación de JNIM, cuya propaganda analiza este ARI para arrojar luz sobre esta nueva alianza y su relación con la matriz regional.

Resumen

A través del análisis de su propaganda oficial, este documento realiza una aproximación a Jamā’at Nuṣrat al-Islām wa-l-Muslimīn (JNIM), entente de nuevo cuño formada por grupos leales a al-Qaeda en el Magreb Islámico en la franja saharo-saheliana. A través de esta nueva alianza, y aprovechando las características propias del contexto regional, al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) no sólo busca continuar extendiendo su radio de influencia, sino también, llegado el momento, asegurarse un refugio lejos de Argelia. Entre las cuatro categorías temáticas en las que, por el momento, se divide su producción audiovisual predominan aquellos documentos de temática bélica, dejando en manos de AQMI el terreno de lo ideológico. Además, la creación de JNIM permite a la matriz proyectar propagandísticamente unos niveles de violencia que, de otra manera, en la actualidad, le sería imposible. La presencia de actores extranjeros en la región, entre los que se encuentra España, se ha incrementado exponencialmente en los últimos años y tanto la retórica utilizada por la organización en sus comunicados como las acciones terroristas llevadas a cabo en su primer año de existencia dejan claro que este contingente es un objetivo prioritario.

Palabras clave

Terrorismo yihadista, Sahel, África Occidental, al-Qaeda, AQMI, JNIM, az-Zallāqa.

Análisis

Con fecha 2 de marzo de 2017 diversas publicaciones realizadas por parte de cuentas ligadas a la órbita de al-Qaeda en la aplicación de mensajería Telegram informan de un importante anuncio inminente. “Un solo estandarte, un solo grupo, un solo emir”,1 un eslogan enormemente atractivo que antecedía, a modo de avance, a una imagen no menos impactante: cinco de los líderes terroristas más buscados de toda la región saharo-saheliana reunidos en una misma sala para anunciar la creación de una nueva coalición yihadista leal a al-Qaeda, Jamā’at Nuṣrat al-Islām wa-l-Muslimīn (Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes, JNIM según la transcripción de sus iniciales en árabe). Homogéneamente ataviados y en un escenario desprovisto de elementos estridentes que puedan desviar la atención, a excepción de un ordenador y una bandera (una variante de rāyatu at-tawḥīd, a menudo descrita, erróneamente, como la bandera de Estado Islámico), tanto la imagen como el mensaje proyectan con claridad una idea fuerza, la unidad, un mensaje que se extiende transversalmente por toda su producción mediática. Habida cuenta de las características sociodemográficas de la región, la composición de la plana mayor del grupo se antoja importante, pues pretende transmitir un mensaje de integración, de pluralidad, de igualdad dentro de la comunidad de creyente y pone de manifiesto la importancia de la diversidad étnica de la cúpula del grupo.

De izquierda a derecha en el vídeo fundacional: Amadou Diallo (alias Amadou Koufa), peul originario de Mopti, líder del Frente de Liberación de Macina, grupo de mayoría peul formado principalmente por antiguos militantes de MUYAO y afiliado a Anṣār ad-Dīn; Djamel Okacha (alias Yahya Abu al-Hummam), árabe argelino con casi 20 años de experiencia en la yihad, sobre todo en Argelia, Mauritania y Mali, nombrado en 2012 emir de la región del Sáhara de al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), anteriormente comandante de la Katībatu-l-Furqān; Iyadh Ag Ghali (alias Abu-l-Fadhel), tuareg de la tribu de los Ifoghas, dirigente de Anṣār ad-Dīn y emir de JNIM desde su creación; Muhammad Ould Nouini (alias Hassan al-Ansari), árabe malí de Tilemsi, cofundador de al-Murābiṭūn con Mokhtar Belmokhtar, de quien ejerció como brazo derecho hasta su muerte, el 14 de febrero de 2018;2 y Abderrahman al-Sanhaji (alias Abderrahman al-Maghrebi), marroquí de origen bereber y cadí de la región del Sáhara de al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI).

A diferencia de AQMI, que continúa siendo hoy día un grupo compuesto mayoritariamente por norteafricanos, privilegiando a los argelinos para los puestos más importantes, JNIM, por su parte, intenta distanciarse del tribalismo existente en el contexto geográfico en el que desarrolla su actividad. No obstante, esta nueva alianza no sólo favorece la presencia de peuls, tuaregs, bambaras, árabes norteafricanos, muhājirūn,3 etc., sino que también alude, en contraposición, a la homogeneidad de rangos de sus enemigos (las fuerzas armadas malíes, el gobierno mauritano, Francia y sus políticas neocolonialistas…), estableciendo así un hilo conductor a través de comparaciones constantes del tipo “nosotros vs. Ellos”, tratándolos de racistas, usurpadores, enemigos de los musulmanes y, en definitiva, deshumanizándolos, como es habitual en la propaganda yihadista.

Fundación de JNIM, unidad en aras de un proyecto duradero para el Sahel

AQMI ambicionaba desde hace tiempo un proyecto para el Sahel. Consciente de las limitaciones de la escena norteafricana, sobre todo hasta el comienzo de las diferentes revoluciones adscritas al fenómeno que desde Occidente se conoce como Primavera Árabe, la extensión del territorio, la porosidad las fronteras y la debilidad de los diferentes Estados de la banda saharo-saheliana hacen de este arco de inestabilidad un escenario enormemente atractivo para el desarrollo de sus actividades, hecho que la organización ha tenido muy presente. No obstante, sabedores de las dificultades para llevar a cabo sus actividades en el frente argelino, y haciendo gala de la capacidad de adaptación que históricamente ha demostrado el movimiento yihadista global, en 2008, poco después de jurar lealtad a al-Qaeda, AQMI ya había establecido una de sus brigadas más importantes en la región saheliana, la Katība Ṭāriq ibn Ziyād.

Ahora bien, una lectura de “Las cartas de Tombuctú” –correspondencia original entre la shūrā (consejo consultivo) de AQMI y sus afiliados en Mali localizada por The Associated Press en Tombuctú una vez la intervención francesa hubo puesto fin al proyecto de construcción de una suerte de estado islámico en el norte del país, entre 2012 y 2013–,4,5 permite hacerse una idea sobre las discrepancias existentes ya por aquel entonces en el seno de la organización sobre cómo gestionar el proyecto del Sahel. En una carta dirigida a Belmokhtar, reprendiéndole por su carácter indómito, la cúpula de AQMI esgrimía que “el elevado número de organizaciones [yihadistas] es un hecho saludable, una decisión correcta que continuará dando frutos (sic.); no creas que una región tan grande como Francia y Bélgica juntas es demasiado pequeña para cuatro o cinco organizaciones [yihadistas], hay sitio suficiente para estas y más”.

De los mismos documentos se deduce que Belmokhtar, sin embargo, abogaba por una organización más autónoma y descentralizada que suprimiese los pasos intermedios para comunicarse con la cúpula de la organización sin tener que pasar por la dirección regional, una rama de al-Qaeda en el Sahel. No obstante, puenteó varias veces a la shūrā de AQMI comunicándose directamente con al-Qaeda Central para exponer que, en su opinión, “da[ba]n órdenes sobre [cómo actuar en] una región en la que ninguno de sus líderes ha vivido o conoce”. Iyadh Ag Ghali, en una entrevista más reciente publicada en la revista al-Masrā,6 confirmaba que la nueva alianza ponía fin a un largo período de desavenencias entre buena parte de la militancia yihadista en la región cuando afirmaba que “la unión [de estos grupos] no se ha llevado a cabo antes por problemas discrecionales y otras circunstancias”, profundizando, sabedor de las dificultades, en el caso en particular de al-Murābiṭūn y su vuelta al redil qaediano, sentenciando que “la tolerancia frente a las diferencia y el intercambio de puntos de vista todo lo pueden”.7

Conocedor del terreno y con años de actividad en la región a sus espaldas, en 2012 Belmokhtar ya defendía la idea de establecer una nueva rama de al-Qaeda en el Sahel siguiendo el modelo de al-Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), que en 2009 se acabó conformando como una rama autónoma de al-Qaeda en Yemen tras abandonar su enormemente debilitado proyecto en Arabia Saudí. Sin embargo, Abdelmalek Drukdel, emir de AQMI, ya desde la experiencia en control de territorio en el norte de Mali parecía haber modificado sus ideas iniciales y se inclinaba por la construcción de un proyecto basado en el modelo de al-Qaeda en la Tierra de los Dos Ríos (Estado Islámico de Irak a partir de mediados de 2006), mediante la fusión de los diferentes grupos afines a al-Qaeda en la región.8 Ahora, analizando los hechos con perspectiva, parece que la estrategia que finalmente se ha impuesto ha sido una combinación de ambas.

Así, el proyecto de JNIM nace como una sola organización dependiente de AQMI –a cuyo emir se dirige para renovar su juramento de lealtad para posteriormente hacer lo mismo con Ayman al-Zawahiri y el mulá Haibatullah (actual líder del Emirato Islámico de Afganistán y sucesor, tras Akthar Mansur, del mulá Omar, a quien Bin Laden juró lealtad en un primer momento), siguiendo la jerarquía lógica de la organización–, pero con independencia suficiente para autogestionarse en su día a día. Con un líder local, pero con numerosos altos cargos cercanos a la matriz regional y de la total confianza de su emir. Con el grueso de militantes procedentes de la región en la que opera –principalmente Mali– pero con preponderancia de cuadros intermedios y figuras emergentes de origen magrebí. Todo ello, seguramente, con una doble intención de futuro: por un lado, evitar que la nueva organización pudiese desviarse, siguiendo unos derroteros similares a los de Estado Islámico, y, por otro, para asegurarse un posible refugio en caso de que la cúpula de AQMI, hostigada en Argelia, tuviese que trasladar su centro de operaciones. Mermada, la rama magrebí de al-Qaeda lleva mucho tiempo sin llevar a cabo con éxito un atentado a gran escala en Argelia y el las fuerzas y cuerpos de seguridad argelinos ha reducido sus capacidades hasta mínimos históricos.9

Con todo, algunos desacuerdos sobre el proyecto parecen no haberse disipado todavía. Drukdel, en una entrevista a la revista Inspire en agosto de 2017 establecía que “el frente argelino [sede histórica de la cúpula de AQMI] lleva tiempo empantanado en una guerra de larga duración (sic.) y adolece de una ausencia casi completa de individuos dispuestos a apoyar [la causa] ya sea interna o externamente. Otros frentes como Túnez, Libia, el Sahel y el Sáhara viven un despertar yihadista sin precedentes”.10 Sin embargo, pese a que la nueva organización en su comunicado fundacional renovó su juramento de lealtad directo a Drukdel, el emir de AQMI parecía querer eludir cualquier mención a la nueva coalición en dicha entrevista, de 17 páginas de longitud… Es más, en los diferentes mensajes de felicitación tras la creación de la nueva entente se siguen apreciando incongruencias notables: JNIM se presenta a sí mismo como “la unión de tres grupos yihadistas en Mali: Anṣār ad-Dīn, al-Murābiṭūn y la región del Sáhara de AQMI”,11 mientras que Drukdel, en un vídeo de AQMI congratulándose por la creación de JNIM menciona “la unión de cuatro facciones yihadistas en el Sahel y el Sáhara”.12 Al-Qaeda Central, por su parte, felicitaba directamente a Abdelmalek Drukdel por la unión de “nuestros hermanos de los diferentes grupos yihadistas en Mali”,13 concediéndole, de esta manera, un papel fundamental en la fusión de los diferentes grupos.

Un hecho significativo es que, desde su creación, además del vídeo de felicitación mencionado anteriormente, AQMI no ha realizado mención alguna a sus actividades en el Sahel a través de JNIM; las menciones al Sahel en discursos de Ayman al-Zawahiri, sin embargo, son numerosas, dedicando un vídeo prácticamente en exclusiva al retorno de Francia a la región, animando los pueblos del Magreb y el Sahel a levantarse contra el invasor.14 Además, a lo largo de sus más de 10 vídeos oficiales en un año de existencia, JNIM apenas cita figuras de referencia de la órbita de AQMI, a excepción de Abu-l-Hassan Rashid al-Bulaydi y Abdelhamid Abu Zayd, mientras aparecen otras figuras, cierto, ligadas a la yihad global, aunque sin conexión con la causa saheliana como Uthman Dukov, Abu Basir al-Wuhayshi, Abu-l-Bara’a al-Samrawi y Omar Ould Hamaha, por citar algunos.

Por si esto fuera poco, también se desconoce el papel de Belmokhtar en la organización; presente a través de su mano derecha en el comunicado fundacional y figura fundamental para comprender el enraizamiento del salafismo yihadista en el sur de Sáhara y el norte del Sahel, nada se sabe sobre él ni de sus funciones actuales en la nueva alianza. Poco amigo de las constricciones jerárquicas de la organización, sus desavenencias históricas con la cúpula de AQMI desde la creación de la Katība Ṭāriq ibn Ziyād son de sobra conocidas –escisión de AQMI y creación de al-Mulathamūn, posterior fusión con MUYAO para crear al-Murābiṭūn, vuelta al redil de AQMI, ejecución de operaciones sin el consentimiento de la cúpula de AQMI y otros–, pero nada se sabe ni de su paradero ni de su actual papel en JNIM, si es que lo tiene.

JNIM a través de su propaganda

Al igual que AQMI dispone de al-Andalus Media como órgano principal de difusión de propaganda, la organización ha dotado a JNIM de su propio sello mediático, az-Zallāqa, cuyo significado también guarda relación con España. Az-Zallāqa hace referencia a la Batalla de Sagrajas (provincia de Badajoz, España) en 1086 en la que las tropas almorávides de Ibn Tashufin derrotaron a las cristianas de Alfonso VI, y recibe este nombre por lo resbaladizo del suelo debido a la sangre derramada en el transcurso de la batalla.15 Queda claro que, al igual que hiciese AQMI en octubre de 2009 bautizando su brazo mediático como al-Andalus Media “para recordar a los musulmanes en general, y a los habitantes del Magreb Islámico en particular, que su historia guarda estrechos lazos con el Ándalus, y que su deber es emprender la yihad en nombre de Alá hasta recuperar el último trozo de la tierra del islam usurpada ilegítimamente”,16 JNIM también abunda en la idea de reconquistar la península ibérica. Asimismo, si se observan las producciones audiovisuales de ambos grupos, puede apreciarse que el trasvase de conocimientos técnicos entre AQMI y su nueva facción saheliana es directo. Esto queda patente desde los primeros vídeos publicados por az-Zallāqa, en los que, tanto en las máscaras que abren y cierran los vídeos como en la tipografía utilizada, guardan un parecido evidente.

De hecho, si nos atenemos estrictamente a los vídeos dedicados a la región del Sáhara de AQMI las similitudes son tales que podemos concluir que se trata del mismo equipo encargado de la producción de los vídeos. Si comparamos las producciones más recientes de JNIM, como “ردع الطغاة 1 و2 ”,17 con algunos de los últimos vídeos publicados por la facción sahariana de AQMI, como “من عمق الصحراء 1 و2 ”,18 se advierte inmediatamente tanto la línea argumental como el orden narrativo –imágenes de los campos de entrenamiento y militantes entrenándose, exhibición de músculo militar, arengas y planificación de una operación terrorista, imágenes de la operación terrorista tanto panorámicas como en primera persona, elogio de los mártires caídos en la batalla– así como los planos tomados y los elementos técnicos utilizados –uso de drones, cámaras acopladas al cuerpo, panorámica– coinciden casi a la perfección.

Un análisis de las publicaciones audiovisuales oficiales de JNIM entre el 2 de enero de 2017 y el 31 de marzo de 201819 permite establecer cuatro narrativas –o temáticas– principales en su producción: guerra/yihad, victimismo y deshumanización del enemigo, ʿaqīda y minhaj y gestión de rehenes. Del total de 13 documentos analizados, siete están dedicados a temas belicosos y su hilo conductor se centra en operaciones terroristas llevadas a cabo con éxito, llamadas al levantamiento armado frente al invasor cruzado francés o a los gobiernos apóstatas de la región, glorificación del martirio, etc., apoyándose en los mismos patrones previamente utilizados por al-Qaeda y sus organizaciones satélite. Un punto importante de su narrativa bélica es que, pese a que los documentos analizados incluyen violencia explícita, buscan diferenciarse de otros grupos yihadistas en la región y no incluyen escenas de brutalidad, sadismo, torturas, decapitaciones y otras aberraciones presentes en la comunicación de grupos de la órbita de Estado Islámico. En la anteriormente mencionada entrevista a Iyadh Ag Ghali en al-Masrā, el emir de JNIM dejaba meridianamente clara la política militar de la organización: “expandirse geográficamente lo máximo posible, erosionar a nuestro enemigo atacándole allí donde esté, incitar a la gente a que haga lo mismo y protegerles, y asegurarnos el favor popular”.

Habida cuenta de sus conocidos padrinos, el nuevo grupo no parece sentir especial necesidad de profundizar en el terreno ideológico y en un año de existencia solo ha dedicado dos vídeos a este tema. Ahora bien, en su primera producción audiovisual se apremia a establecer claramente que sus prioridades son “la yihad por la causa de Alá (sic.) desde el compromiso fiel con los principios de ahl as-sunna wa-l-jamā’a (sic.), sobre todo en lo referente a aplicación del takfīr, alejándonos del camino de la innovación (الإرجاء ) y el extremismo (الغلو )”.20 Asimismo, en un documento dedicado íntegramente a las elecciones en Mali, Abderrahman al-Sanhaji profundiza en el concepto de monoteísmo (tawḥīd al-ūlūhiya) condenando los comicios en los siguientes términos: “La democracia es en sí una religión, una religión contraria al Islam (sic.) y el parlamento una shura politeísta”.21

De otra parte, como se describe al principio del presente documento, y aunque no como narrativa principal, el concepto de unidad es una idea que se extiende transversalmente por la producción audiovisual de JNIM; no obstante, los conocidos hadices “La unidad es misericordia y la división castigo”22 y “La mano de Alá está con la comunidad [de creyentes]”23 se repiten en varios documentos, no sólo para poner de manifiesto la importancia del paso dado, sino también dejando la puerta abierta a que otras facciones –como, por ejemplo, el grupo de Abu Walid as-Sahrawi, escindido de al-Murābiṭūn en 2015 y leal a Estado Islámico– puedan unirse al proyecto en el futuro. De igual manera, y aunque sólo uno de sus vídeos está dedicado principalmente a este tema, la deshumanización y demonización del enemigo constituyen un subtema recurrente. Occidente en general y Francia en particular como “potencia ocupadora y corruptora de nuestra religión, sus colaboradores y sus agentes, saqueadores de nuestra riqueza y nuestros bienes”, concentran la mayor parte de las amenazas, seguidos de los gobiernos de la región –particularmente el de Mali– y la FCG5S,25 por este orden, son los objetivos más citados en la producción audiovisual del grupo.

En el caso del G5-Sahel y su Fuerza Conjunta, su presencia en el discurso de JNIM es creciente, pero, sorprendentemente, no comienza a despertar la atención del grupo hasta finales de 2017; las menciones al G5-Sahel, “un proyecto que nació muerto (sic.) y por el que Francia ha tenido que mendigar a la ONU, EEUU y los países del Golfo para cubrir los 450 millones de euros de la FCG5, sin éxito”,26 han ido creciendo tanto en número como en importancia al tiempo que decrecían aquellas sobre la MINUSMA,27 uno de los blancos de ataque principales del grupo. En cualquier caso, Drukdel deja claro que su política de atacar al enemigo lejano no ha cambiado demasiado, aunque añade matices: “la línea que separa al enemigo cercano del lejano ya no está clara, en algunos países árabes (sic.) el enemigo cercano es América debido a su notable presencia. Ayman al-Zawahiri (sic.) ya dejo claro que combatir al enemigo lejano y no al cercano es ignorar dos veces la misma realidad pues (sic.) el enemigo lejano no actúa sino a través del enemigo cercano”, al tiempo que defiende los resultados obtenidos por al-Qaeda durante estos años animando a “seguir trabajando y ejerciendo presión sobre el enemigo [lejano] (sic.) puede hacer que las alianzas se rompan, como ya ocurrió cuando España retiró sus tropas de Irak una vez su capital fue golpeada».28

La gestión de rehenes es también un tema recurrente en la producción audiovisual de JNIM y a ello dedica tres vídeos íntegros. No obstante, la industria del secuestro es sello característico de AQMI y uno de los pilares que llevó a la organización a convertirse en la rama económicamente más próspera de al-Qaeda en 2012.29 Entre 2003 y 2011 AQMI (Grupo Salafista por la Predicación y el Combate hasta 2006) llevó a cabo el secuestró de un total de 57 personas, 54 de ellos occidentales. En la actualidad el grupo tiene en su poder al menos cinco rehenes de diferentes nacionalidades (rumana, colombiana, francesa, australiana y suiza) y, además de para forzar el pago de rescates, utiliza este tipo de producciones para amedrentar a Occidente e intentar disuadir cualquier iniciativa de inversión privada o proyecto de cooperación en la región. En palabras del narrador de uno de sus vídeos, “muchos no comprenden por qué los mujahidines capturan civiles como rehenes; nosotros como musulmanes debemos regirnos por la sharía y no por las leyes internacionales creadas por apóstatas”,30 apoyándose para fundamentar sus acciones en la siguiente cita coránica: “Cuando os enfrentéis a los incrédulos, golpeadlos hasta dejarlos fuera de combate, entonces apresadlos. Luego, liberadlos o pedid su rescate con el objetivo de que cese la guerra. [Sabed que] si Alá hubiese querido os habría concedido una victoria sin enfrentamientos, pero quiso poneros a prueba. Y las obras de quienes caen en la batalla por la causa de Alá no serán en vano”.31

Asimismo, para dotar de mayor legitimidad sus argumentos, y fundamentar su narrativa en una suerte de justicia retributiva, el mismo vídeo incluye citas del teólogo medievalista Ibn Taymiyya e imágenes de presos en Guantánamo. De igual manera, por si quedase algún atisbo de duda, retoman un fragmento de un discurso de al-Zawahiri con el que dejan claro que la tendencia actual de secuestro de occidentales no va a cambiar en absoluto: “la seguridad es una parcela común, cuando estemos seguros vosotros estaréis seguros y si [nosotros] pueden vivir tranquilos lo mismo ocurrirá con los vuestros. Si [por el contrario] nos golpean y nos matan nosotros también os golpearemos y os mataremos; esa es la ecuación correcta”.

Figura 1. Principales categorías narrativas en la producción audiovisual de AQMI y JNIM (03/2017 - 03/2018)

Una comparativa entre la producción audiovisual de AQMI y JNIM desde la creación de este último, evidencia la complementariedad narrativa de lo producido por ambos grupos; JNIM concentra particularmente aquellas producciones te temática bélica mientras que sobre AQMI continúa recayendo la responsabilidad ideologizante. Ahora bien, si obviamos el hecho de que 14 de los 20 documentos audiovisuales publicados por AQMI son en realidad una colección de lecturas sobre jurisprudencia islámica basadas en la obra Bulūgh al-Marām y realizadas por Abu-l-Hassan Rashid al-Bulaydi, fallecido en 2015,32 AQMI sólo habría publicado un total de seis documentos audiovisuales originales, la mitad que en todo 2016.

Mantener un nivel de publicaciones elevado es esencial para la militancia yihadista y una disminución tal, unida a las similitudes entre las producciones de ambos grupos mencionadas anteriormente, parece indicar que, por el momento, están compartiendo recursos mediáticos. Las limitaciones a la hora de llevar a cabo operaciones terroristas exitosas en el Magreb, debida en gran medida a la acción de las fuerzas y cuerpos de seguridad argelinos y tunecinos, unida al período de reestructuración por el que transitan los grupos de su órbita en Libia tras sufrir importantes deserciones en 2015, han provocado que, en la actualidad, la responsabilidad de mantener niveles de violencia elevados recaiga sobre todo en JNIM. Huelga decir que, aunque los grupos que conforman esta nueva alianza llevan cooperando sobre el terreno desde al menos 2012 el proyecto de JNIM solo tiene un año de vida y su papel dentro de AQMI seguirá evolucionando y adaptándose a las circunstancias en el futuro.

Citas coránicas en la propaganda de JNIM, una llamada a la yihad sin pasar por la daʿwa

Para completar el análisis de la producción mediática de JNIM, consolidar los datos del gráfico anterior, y arrojar algo más de luz sobre esta nueva alianza, un análisis cuantitativo de las citas coránicas utilizadas por JNIM se antoja pertinente. Para determinar la temática de cada aleya –o conjunto de aleyas– utilizadas en cada cita, y con el objetivo de mantener la mayor homogeneidad posible, se ha utilizado la obra exegética Tafsīr al-Qurʾān al-ʿAẓīm de Ibn Kathir,33 historiador y respetado erudito sunní. Asimismo, y aunque no existe consenso a la hora de determinar qué azoras son mecanas y cuáles medinesas, por motivos prácticos se ha utilizado la partición tradicional entre azoras mecanas y medinesas establecida por Theodor Nöldeke.34

Las aleyas de azoras mecanas, que datan de 610-622, fueron reveladas en un contexto politeísta y tienen una temática diferente a las azoras de medinesas (622-632) que, como se puede apreciar en la Figura 2, están sobrerrepresentadas en la propaganda de JNIM en comparación con las mecanas. Las aleyas de azoras mecanas son, por lo general, más cortas y más poéticas e incluyen la mayoría de las aleyas relacionadas con la reafirmación de la fe y la adoración a Dios. Las segundas, cuando la construcción y expansión de un proto-Estado islámico se convirtió en tema fundamental, tienen un contenido más normativo y regulan innumerables aspectos de la vida del creyente, incluyendo también aquellos temas relacionados con la guerra y la yihad.

Figura 2. Temática de las citas coránicas utilizadas por JNIM (03/2017 – 03/2018)

De una muestra total de 13 documentos audiovisuales y 78 comunicados oficiales –en su mayoría textos cortos reivindicando operaciones exitosas–35 se han extraído un total de 55 citas coránicas, 38 procedentes de azoras medinesas y 17 de azoras mecanas. Como se puede observar en la Figura 2, y en consonancia con las diferentes categorías narrativas de la producción audiovisual de JNIM anteriormente mencionadas, la mayor parte de las citas coránicas utilizadas por JNIM (22) guardan relación con la guerra y la yihad. Pese a que pueda parecer la norma habitual entre los grupos salafistas-yihadistas, esto no es así. En 2012, un estudio de más de 2.000 textos fundamentalistas datados entre 1998 y 2011 y procedentes de grupos en Oriente Medio y el Norte de África concluía que la mayor parte de las citas coránicas utilizadas por estos grupos no eran las más belicosas, sino aquellas cuya temática tenía que ver con la victimización, el deshonor y los castigos divinos.36 El mismo estudio afirmaba que la mayor parte de las citas podían englobarse en tres categorías: llamamientos a la acción, afirmación de fe e imperativos de batalla. Por motivos prácticos y dado lo limitado de la muestra estudiada, se ha considerado de utilidad añadir la categoría de demonización del enemigo.

JNIM dedica un número nada desdeñable de citas coránicas a respaldar su visión sobre la presencia occidental en el Sahel –neocolonialista, opresora, corruptora, explotadora, empobrecedora…– e intentar legitimar sus acciones. No obstante, la aleya coránica más utilizada –tres repeticiones– en su material propagandístico no tiene relación con la guerra, sino con el enemigo: “Oh, creyentes, no toméis a judíos ni a cristianos por aliados, pues ellos son aliados entre sí. Y quien de vosotros se alíe con ellos será uno de ellos. Allah no guía a los inicuos”.37 Resulta, además, digno de ser mencionado que de las seis citas que se repiten al menos en una ocasión –Corán 03:28, 05:51, 08:30, 08:36, 21:107 y 47:04– sólo una pertenece a una azora mecana.

Otro aspecto interesante del uso del Corán en la comunicación de JNIM es que la azora de “El Arrepentimiento”, cuyas aleyas se encuentran entre las más citadas por extremistas yihadistas dado que su contenido gira en torno a la ira de Dios,38 no se encuentra ni siquiera entre las tres azoras más utilizadas por el grupo. En la muestra estudiada, las citas procedentes de la azora “Los Botines de Guerra” son las más utilizadas, con 11 citas, seguidas de aquellas extraídas de “La Mesa Servida”, con ocho citas, y “La Familia de ‘Imrān”, con cinco.

Conclusiones

Es cierto que la muestra analizada corresponde a un período relativamente corto de tiempo y sin duda habrá que esperar para ver qué evolución sigue la organización, aunque parece claro que no se encuentra en una fase de daʿwa, al menos en cuanto a su difusión propagandística a través de Internet se refiere. Esto no debería resultar extraño, la penetración de Internet en la zona saharo-saheliana todavía es limitada y la comunicación del grupo a través de su propaganda no sólo busca objetivos concretos, sino que está dirigida a otro público, ya fuese este occidental o arabizado. Esto, evidentemente, no excluye que el grupo esté desarrollando actividades proselitistas y de captación sobre el terreno, utilizando para ello una estrategia y unas herramientas diferentes. Habida cuenta de la heterogeneidad lingüística de la región y conscientes del estatus del árabe, notables son los esfuerzos de la organización a la hora de traducir sus publicaciones al francés, actividad que, además, incrementa el impacto global de su producción.

A través del análisis realizado queda clara la subordinación de JNIM a los designios de AQMI; esta nueva alianza nace habiendo heredando un buen número de las capacidades militares y técnicas de la matriz, pero, al menos por el momento, queda relegada a un segundo plano en materia de difusión de ideología. La introducción de matices propios del islamismo en África Occidental y el Sahel –estrategia que podría incrementar exponencialmente su atractivo– brilla por su ausencia constreñida por la doctrina salafista de al-Qaeda. Además, pese a que la presencia de milicianos locales es notable en la producción audiovisual del grupo, la preponderancia de cuadros intermedios norteafricanos, figuras emergentes y cabecillas de AQMI en la cúpula de JNIM garantizan que no se desvirtúe la impronta de su sello. Esto, si bien salvaguarda la fidelidad a la matriz y le asegura mayor impacto en ciertas zonas como el norte de Mali, también limita su potencial de arraigo –que no de acción– en otras zonas.

Asediada en Argelia hasta encontrarse prácticamente en modo de supervivencia, AQMI, intentando poner fin a las desavenencias del pasado, ha conseguido reformular su estrategia en un escenario con un enorme potencial para el desarrollo de sus actividades. En un contexto en el que el que Estado Islámico pierde atractivo, AQMI –que a través de sus diferentes facciones y grupos ideológicamente afines ya era el grupo predominante en la región– ha sabido posicionarse perfectamente para engullir a aquellos grupos desencantados tras el derrumbe del califato e integrarlos en su estructura, si es que la posibilidad se presenta. Asimismo, con este movimiento AQMI se asegura una mayor y mejor estructura en una región hacia la que no parecería descabellado que trasladase su cúpula si no es capaz de invertir la tendencia en Argelia.

Además, como se demuestra a lo largo de este documento, a través de sus numerosas y exitosas operaciones terroristas, la existencia de JNIM ayuda a mitigar en cierta forma el declive del potencial militar de la matriz de al-Qaeda en el Norte de África. Durante el primer año de vida de la nueva entente, la producción mediática de ambos grupos resulta complementaria, conformando, por decirlo de alguna forma, un producto completo que ayuda a evitar que la notoriedad de la matriz se desvirtúe. Esta tendencia podría alterarse en el futuro, aunque no parece que la importancia de JNIM vaya a decrecer a corto plazo, sino más bien lo contrario.

Al igual que ocurre con otros países de nuestro entorno, la presencia de España en la zona, consecuencia, entre otros, del incremento del nivel de la amenaza terrorista, ha aumentado sensiblemente en los últimos años. JNIM, siguiendo los pasos de la matriz regional, no sólo ha bautizado su brazo mediático en clara referencia a una significativa batalla histórica que consiguió detener, si bien temporalmente, la Reconquista, sino que, en la primera entrevista de Iyadh Ag Ghali como emir de la organización, también citaba a Ibn Tashufin como una de las figuras a emular. Teniendo en cuenta sus antecedentes, tanto el emisor como el mensaje continuista de la organización gozan de credibilidad y las razones aquí descritas, unidas a las reivindicaciones históricas del grupo sobre al-Ándalus, convierten a España en un objetivo tan apetitoso como legítimo para esta organización.

Sergio Altuna Galán
Investigador asociado del Programa sobre Terrorismo Global, Real Instituto Elcano | @wellesbien


1 Eslogan extraído de un cartel propagandístico de JNIM antes de publicar su comunicado fundacional, 2/III/2017. Este y otros documentos originales citados a lo largo del texto forman parte del repositorio personal del autor y están disponibles previa solicitud.

2 (بيان تبنّ للغزوة المباركة على السفارة الفرنسية ومبنى هيئة الاركان البوركيني ), 4/III/2018.

3 En este contexto, individuos procedentes de otras regiones que se han desplazado para combatir emulando, según su interpretación, la hégira de Mahoma desde La Meca a Medina.

5 Correspondencia entre la shūrā de AQMI y al-Mulathamīn.

6 Revista semanal de Anṣār al-Sharī’a en Yemen (AQPA).

7 Revista al-Masrā #45, 3/IV/2017.

8 M. Guidère (2014), The Timbuktu Letters: New Insights about AQIM, Res Militaris, pp. 25.

9 M. Bachir y A. Kharief (2018), “ANALYSIS: the slow death of al-Qaeda in Algeria”, 1/II/2018, Middle East Eye.

10 Inspire#17 (عمليات حرف مسار القطارات إنسباير العدد ), 13/VIII/2017.

11 Vídeo fundacional de JNIM (إعلان جماعة نصرة الإسلام و المسلمين ), 2/III/2017.

12 Vídeo publicado por al-Andalus Media, órgano propagandístico de AQMI, felicitándose por la creación de JNIM (تهنئة و مباركة…إندماج مجاهدي الصحراء ), 14/III/2017.

13 Comunicado del Mando General de al-Qaeda felicitándose por la creación de JNIM (تأييد ومباركة لجماعة نصرة الإسلام والمسلمين ), 19/III/2017.

14 Vídeo publicado por As-Saḥāb (فرنسا قد عادت يا أحفاد الاسود ), 6/III/2018.

15 La raíz trilítera del árabe (زَلَّقَ ) significa deslizarse o resbalarse.

16 Documento publicado por al-Fajr Media, uno de los tres órganos de propaganda con los que contaba al-Qaeda en aquella época (هدية افتتاح مؤسسة الأندلس ), 4/X/2009.

17 Az-Zallāqa, 26/V/2017 y 21/III/2018 respectivamente.

18 Al-Andalus Media, 6/I/2016 y 15/II/2016 respectivamente.

19 Trece audios y vídeo publicados por los órganos propagandísticos oficiales de JNIM, az-Zallāqa y al-‘Izza, de aproximadamente 02’30” de duración total.

20 (إعلان جماعة نصرة الإسلام و المسلمين ), 2/III/2017, Az-Zallāqa..

21 (كلمة أبي عبد الرحمن الصّنهاجي حول الإنتخابات ), 18/II/2017, Az-Zallāqa.

22 (الجماعة رحمة والفرقة عذاب ), traducción del autor.

23 (يد الله مع الجماعة ), traducción del autor.

24 (و من أنذر فقد أعذر ), 18/II/2017, Az-Zallāqa.

25 Fuerza Conjunta del G5-Sahel.

26 (كلمة للشيخ يحيى أبي الهمام ), 17/III/2017, Az-Zallāqa.

27 Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Mali.

28 Inspire#17 (عمليات حرف مسار القطارات إنسباير العدد ), 13/VIII/2017.

29 Y.J. Fanusie y A. Entz, (2017), Al-Qaeda in the Islamic Maghreb Financial Assessment, Terror Finance Briefing Book, Center on Sanctions and Illicit Finance, Foundation for Defense of Democracies.

30 (المعادلة الصحيحة ), 2/VII/2017, Az-Zallāqa.

31 Corán 47:04, traducción del autor.

32 (بيان بخصوص إستشهاد الشيخ أبي الحسن رشيد البليدي ), 25/XII/2015, al-Andalus Media.

34 T. Nöldeke (2013), The History of the Qurʾān, traducción al inglés de Wolfgang Behn.

35 El total de la producción propagandística del grupo desde su creación el 2/III/2017 hasta el 31/III/2018.

36 J.R. Halverson, R.B. Furlow y S.R. Corman (2012), How Islamist Extremists Quote the Quran, Report nr 1202, Center for Strategic Communication, Arizona State University.

37 Corán, 05:51, traducción del autor.

38 Halverson et al. (2012), op. cit.

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<![CDATA[ Evolución reciente del yihadismo en Túnez, una larga condena por los errores del pasado ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/comentario-altuna-evolucion-reciente-yihadismo-tunez-larga-condena-errores-pasado 2018-02-28T11:58:28Z

La única democracia del mundo árabe continúa avanzando en su transición. Sin embargo, las cifras son suficientes para darse cuenta de que Túnez es prisionera de una suerte de hipoteca que no parece que vaya a dejar de reclamarle costosos pagos durante algún tiempo.

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El sector turístico en Túnez parece vislumbrar la luz al final del túnel; durante los últimos meses varias compañías turísticas han anunciado que reanudan sus viajes a la pequeña república norteafricana y el nefasto impacto de los ataques terroristas de 2015 –en el Museo Nacional del Bardo y en un complejo turístico de Susa– comienza a desvanecerse. Sin embargo, el estado de emergencia, declarado en noviembre de 2015 tras un atentado suicida contra un autobús que transportaba miembros de la Guardia Presidencial, sigue en vigor. De hecho, desde que triunfase la Revolución el 14 de enero de 2011, Túnez apenas ha conocido 16 meses fuera de este régimen de excepción.

Antes de la Revolución, el estatus de Túnez como socio privilegiado de Occidente en la región se sustentaba, entre otros, en la sensación de seguridad que irradiaba. Los diferentes instrumentos del Estado se afanaban en presentar el fenómeno yihadista como algo ajeno al país, un cuerpo externo cuyas escasas manifestaciones intramuros nada tenían que ver con el país, sino que provenían del extranjero. Ahora bien, la militancia de tunecinos y su importancia en redes yihadistas internacionales era más difícil de enmascarar. El Grupo Combatiente Islámico Tunecino –responsable, entre otros, del asesinato de Ahmed Sha Massaoud– o el nombre de algunos de aquellos tunecinos afganos, como Nizar Trabelsi, Sami ben Khamis Essid o Tareq al-Maaroufi, que acabaron conformando algunas de las primeras redes de al-Qaeda en Europa (en Bélgica e Italia, por citar algunos ejemplos), deberían resultar familiares. De infausto recuerdo es también el papel que desempeñó Serhane Ben Abdelmajid, “El Tunecino”, como jefe accidental de la trama operativa local del 11-M.

La Revolución lo cambió todo: el islamismo, reprimido duramente por la dictadura, irrumpió con fuerza en escena para convertirse en una de las opciones políticas más atractivas para quienes buscaban una ruptura con el pasado. Durante el período entre abril de 2011 y agosto de 2013, Anṣār al-Sharī’a (AST) disfrutó de casi total libertad de movimientos en un marco de legalidad, tiempo durante el cual consiguió granjearse la confianza de un buen número de acólitos. La contumacia institucional negando la existencia de un fenómeno que no dejaba de extenderse permitió a AST alcanzar una popularidad y un arraigo sin precedentes para una organización terrorista en el país. Hoy, la brigada ‘Uqba Ibn Nāfa’, considerada como la rama tunecina de al-Qaeda en el Magreb Islámico continúa activa a pesar de los importantes golpes asestados por las FCSE durante los dos últimos años y de las deserciones sufridas durante el momento de mayor popularidad de Estado Islámico en favor de éste.

“Túnez […] es hoy uno de los mayores exportadores de foreign fighters, el mayor si atendemos a la relación entre combatientes enviados y población total”

Más de dos años de libertad de movimientos dan para mucho: proselitismo a gran escala, forja y estrechamiento de lazos con otros grupos salafistas yihadistas, construcción de campos de entrenamiento en Libia, establecimiento de redes de envío de combatientes a zonas de conflicto, etc. Además, una vez la acción del Estado se hizo patente, fue capaz de manejar los niveles de violencia e ir elevándolos hasta poner el proceso de transición democrática contra las cuerdas. De aquellos polvos estos (y futuros) lodos. Túnez, pese a que el Ministerio de Interior no proporciona datos exactos, es hoy uno de los mayores exportadores de foreign fighters, el mayor si atendemos a la relación entre combatientes enviados y población total; un grupo de trabajo de Naciones Unidas cifró en más de 5.000 los nacionales tunecinos desplazados a zonas de conflicto a mediados de 2015. En su último informe sobre combatientes extranjeros, The Soufan Group revisaba sus anteriores estimaciones a la baja cifrando en cerca de 3.000 el número de éstos en Siria e Irak solamente. Aunque bien podrían ser más pues, inicialmente, muchos partieron a Siria –pasaporte en mano– a través de Turquía, pero, conforme se fueron incrementando las medidas de seguridad, el flujo adoptó nuevas rutas. Una de ellas, aunque no siempre de paso, circulaba a través de Libia, Estado fallido sin una autoridad fiable con la que intercambiar información de inteligencia con normalidad.

Hace escasas semanas, durante una reunión de la Comisión sobre Seguridad y Defensa del Parlamento, el ministro del Interior tunecino expuso los resultados de las operaciones antiterroristas llevadas a cabo durante 2017: 188 células terroristas desarticuladas (47 de ellas dedicadas a la captación y envío de combatientes) y prohibición de viajar a 29.000 individuos sospechosos de querer desplazarse a zonas de combate. Los datos son estremecedores y, si bien dan muestra de que el control sobre el fenómeno terrorista ha progresado, no hacen augurar un futuro halagüeño.

El retorno de combatientes también se ha convertido en un problema de difícil gestión para el país. El último informe de The Soufan Group estima que 800 yihadistas tunecinos habrían retornado ya al país. La superpoblación carcelaria no facilita las cosas, según los datos oficiales del Ministerio de Justicia la media de ocupación de las prisiones tunecinas es del 150% de su capacidad, disparándose este porcentaje hasta más del 200% en algunos penales. Del total de la población carcelaria un 7% (1.647 individuos) tenía en 2016 causas pendientes por delitos de terrorismo. En diciembre de 2016, Beji Caïd Essebsi, presidente de la República, declaró: “Túnez no dispone de suficientes prisiones para encarcelar a todos los yihadistas que regresan de las zonas de conflicto, simplemente adoptamos las medidas necesarias para asegurarnos de que éstos sean inofensivos”. La estrategia adoptada y los criterios que se aplican en la toma de decisiones sobre qué hacer con cada individuo (decretar vigilancia, arresto domiciliario o prisión) no están en absoluto claros, lo cual ha generado debates y división en el seno de la sociedad. Además, pese a la acuciante necesidad de poner en marcha un programa de rehabilitación de retornados, a fecha de redacción de este comentario los diferentes rumores al respecto de un proyecto concreto todavía no han cristalizado. En cualquier caso, las iniciativas en dicho sentido deberán tener en cuenta el carácter individual de cada proceso, cada retornado con una experiencia y un nivel de empatía ideológica y de implicación diferentes para con el proyecto ideológico en el que participó. El ingente número de tunecinos retornados, el estado de las cárceles y la ausencia, igualmente, de un programa nacional de prevención de la radicalización, siguen posibilitando que el ciclo de radicalización de nuevos individuos –habida cuenta de la existencia de núcleos de radicalización y de captadores– continúe funcionando.

En lo referente a la reforma en el sector de la seguridad, se han dado pasos importantes, como la adopción de la nueva ley antiterrorista en 2015, la creación de un Centro Nacional de Inteligencia y la modernización del sistema de control de fronteras con Libia. Sin embargo, el camino para transformar un Estado policial –dedicado, en gran medida, a proteger al régimen dictatorial de la ciudadanía– en una institución democrática requiere tiempo. Recobrar la confianza de los ciudadanos en dichas instituciones es una tarea fundamental, quizá la más difícil si tenemos en cuenta su historial, e instituciones como el Ministerio del Interior continúan siendo poco transparentes y todavía arrastran algunos comportamientos y automatismos del pasado.

La única democracia del mundo árabe continúa avanzando en su transición. Cierto es que desde el intento de toma de Ben Gardane por parte de Estado Islámico, Túnez no ha sufrido atentados a gran escala, aunque esto no quiere decir que la violencia haya desaparecido: más de 10 víctimas mortales desde marzo de 2016 testifican sobre una realidad que no suele alcanzar las portadas de la prensa en Occidente. A pesar de los notables avances, basta un vistazo al estado general de las cosas para constatar la difícil realidad. La región sigue sumida en un agujero profundo que parece no tener fin; dictaduras o caos como alternativa no favorecen los avances del proceso en el que se encuentra inmerso Túnez. Libia continuará siendo un foco de inestabilidad a medio plazo y la descentralización de AQMI ha encontrado en el Sahel un terreno favorable. Aun así, las cifras que preceden esta conclusión son suficientes para, incluso obviando los problemas que pueden derivarse de otros focos de inestabilidad en la región, darse cuenta de que Túnez es prisionera de una suerte de hipoteca que no parece que vaya a dejar de reclamarle costosos pagos durante algún tiempo.

Sergio Altuna
Investigador asociado, Real Instituto Elcano
| @wellesbien


1 Anṣār al-Sharī’a (Partidarios de la Sharía) es una denominación que adoptaron varios grupos bajo el paraguas de al-Qaeda tras las revoluciones conocidas en Occidente como Primavera Árabe, en una estrategia de rebranding para, por un lado, eludir la acción directa de la justicia y, por otro, no atemorizar a la población local.

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