Presencia Global - Real Instituto Elcano Feeds Elcano Copyright (c), 2002-2018 Fundación Real Instituto Elcano Lotus Web Content Management <![CDATA[ Deporte para la diplomacia pública: hacia una visión compleja ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari60-2019-fernandezpena-deporte-para-diplomacia-publica-hacia-vision-compleja 2019-05-24T11:38:42Z

El deporte cuenta con una extraordinaria potencialidad como herramienta de diplomacia pública.

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Tema

El deporte cuenta con una extraordinaria potencialidad como herramienta de diplomacia pública.

Resumen

El deporte adquiere un protagonismo que va mucho más allá de su territorio originario y cuenta con una extraordinaria potencialidad como herramienta de diplomacia pública. La política exterior española tiene en el deporte una valiosa herramienta de proyección. Ha de mirar al deporte con una perspectiva poliédrica, compleja e interconectada, que contemple a los actores deportivos españoles con proyección global (clubes, ligas, deportistas y patrocinadores) como sólidos pilares de un objetivo común.

Análisis

El fenómeno deportivo cuenta con un protagonismo apabullante en las sociedades actuales: por su presencia social como práctica; por su vertiente de espectáculo que domina los medios tradicionales y los nuevos; y por su capacidad de influencia a escala nacional e internacional, traspasando su ámbito natural. Sus dimensiones económicas, de salud, educativas, legales, comunicacionales o como herramienta diplomática convierten al deporte en un territorio síntesis de las pulsiones de las sociedades actuales. Podría decirse que el deporte es un microcosmos del macrocosmos de la sociedad en general, y no pocas veces se ha constituido en avanzadilla de tendencias futuras en aspectos como el tecnológico y el científico.

Según Peter Sloterdijk 1, la cultura de los medios ha erosionado, quizá sin remedio, el tradicional concepto de cultura, de la cultura humanística de los clásicos. Esta vieja cultura transmitida a través de la escuela se basaba en el estudio de aquello que marcaba el canon o modelo en las diferentes disciplinas, sobre todo las humanísticas, y que era compartido por millones de personas gracias a la generalización de la educación obligatoria. Supuestamente, esa transmisión del canon humanístico nos haría mejores, pero, según el autor alemán, la realidad es que no sirvió en el siglo XX para evitar dos guerras mundiales ni los desastres humanos derivados de las ideologías autoritarias.

En este sentido, el deporte ofrece ese papel integrador que antaño proporcionaban los cánones humanísticos en la cultura occidental. Con su mezcla de energías positivas y su capacidad de suscitar la simpatía global, puede convertirse en el sustituto social del humanismo como elemento cohesionador y promotor de paz. Para Sloterdijk, el significado del deporte en las sociedades actuales va más allá. La práctica deportiva y el deporte representan la pulsión del orgullo, de la reivindicación personal. Y, además, es mucho más que simple actividad física, se convierte en un elemento que se transfiere a nuestra vida diaria. Un nuevo espíritu de autosuperación ha impregnado nuestra sociedad. Existe una ética del esfuerzo que permite a los seres humanos mirar siempre hacia arriba, mejorar, superarse. En este sentido, el hombre se mueve por dos tipos de impulsos o instintos: los impulsos timóticos (del griego Thymós, que significa coraje) y los eróticos (búsqueda del placer y el amor). El impulso timótico se refiere al orgullo, al coraje, a la exigencia de justicias y al sentimiento de dignidad. Este impulso se encuentra mejor que en ningún otro entorno en la superación personal que conlleva el deporte. La combinación de los impulsos eróticos y timóticos explican la condición humana en su complejidad.

La mediación del deporte: el papel de los medios

Los medios son espejos y constructores de la realidad social y actúan en una simbiosis perfecta con el deporte desde los inicios de la sociedad de masas. De hecho, el deporte es un medio de comunicación en el sentido de facilitador de la comunicación entre personas e instituciones, lo que lo convierte en una importante herramienta diplomática, como veremos. Ya Pierre de Coubertin, impulsor de los Juegos Olímpicos modernos, observó a finales del siglo XIX el extraordinario papel que los medios tendrían en su proyecto de impulsar la práctica deportiva en una visión compleja, que iba más allá del mero ejercicio físico, y que conllevaba vertientes educativas, de convivencia y de relaciones internacionales y se conectaba con la tradición humanística griega a través de un discurso de paz y la simbología olímpica.

El deporte es garantía de éxito de cara a las audiencias televisivas. Asegura emoción a través de las ricas y plásticas imágenes del esfuerzo, el sufrimiento y la superación. Por otra parte, la incertidumbre del resultado final en la competición deportiva también contribuye al amplio seguimiento de un producto televisivo que rompe con la idea de guion, de que todo está preparado. En la vieja televisión hoy triunfa lo espontáneo y los resultados no controlados.

Es por ello que, en su vertiente de espectáculo, el deporte se constituye en un contenido básico de los medios, que garantizan audiencias o subscripciones a los operadores de medios de comunicación. Como consecuencia de esto y de la competencia entre operadores, el coste de los derechos audiovisuales se ha incrementado de forma exponencial en los últimos 25 años. Es el caso de los Juegos Olímpicos y los derechos audiovisuales del fútbol en las grandes ligas europeas.

Esta dependencia de los ingresos audiovisuales, y otros conectados con la comunicación como el merchandising y el patrocinio, marca la estructura de ingresos de los clubes deportivos y de las grandes organizaciones deportivas. Los clubes globales se parecen en su estructura de ingresos cada vez más a empresas de entretenimiento. Sin embargo, una vez que controlan el corazón de los aficionados, que dominan el territorio de las emociones, buscan abrirse a lo racional. Son ya varios los clubes que han creado plataformas de generación de conocimiento, transferencia y formación en colaboración con universidades y centros de investigación. Es el caso del Barça Innovation Hub Universitas del FC Barcelona o del Mareo Lab del Sporting de Gijón, entre otros.

El Olimpismo y el nacimiento del deporte global

La internacionalización del deporte se inaugura a finales del siglo XIX con la creación de los Juegos Olímpicos modernos a partir del Congreso de la Sorbona de París en junio de 1894 y la celebración de los primeros Juegos Olímpicos en Atenas, casi dos años después, en abril de1896. Su punto culminante fue el 10 de abril de 1896, con la celebración de la primera maratón de la historia. El campeón fue un pastor griego de 23 años llamado Spyridon Louis. Tardó 2 horas, 58 minutos y 50 segundos en recorrer la distancia entre Maratón y el estadio Panathinaikó de Atenas, construido cuando Atenas era una provincia romana y que se restauró con motivo de los primeros Juegos Olímpicos modernos. El pastor de la región de Ática, Spyridon Louis, entra en ese estadio ante el entusiasmo de los 70.000 compatriotas que lo abarrotaban, junto a dos príncipes griegos que lo acompañan en los últimos metros hasta la meta y, seguidamente, lo cogen en brazos para llevarlo ante el Rey de Grecia. Sloterdijk 2 recrea especialmente ese momento clave en la historia. Durante la entrada de Spyridon Louis en el estadio, comenta lo siguiente:

“Era como si una nueva clase de energía hubiera sido descubierta, una forma de electricidad sin la que uno ya no podría representarse el way of life de la era que se iniciaba. Lo que ocurrió aquella tarde radiante, hacia las cinco, tenemos que clasificarlo como una nueva epifanía. Se presentaba ante el público moderno, una categoría hasta entonces desconocida, de dioses del momento [...] dioses en los que no se cree, sino que se experimentan. En esa hora se abría un nuevo capítulo en la historia del entusiasmo”.

Los Juegos Olímpicos modernos nacen de la pasión de su fundador Pierre de Coubertin por el humanismo, por la cultura clásica y por la educación integral de los jóvenes. Los elementos pseudorreligiosos creados en torno a los Juegos, los símbolos y los ritos, tan cargados de significado, de tanta plasticidad y telegenia, son mucho más que puros elementos estéticos. Entre la parte institucional de los Juegos, que apela constantemente a lo ritual y simbólico, y el nuevo mundo de las marcas, del patrocinio y de los logos existen más concomitancias de las que parecen. Quizá en esa cercanía, no siempre tan obvia, es donde reside una de las claves del éxito comercial de los Juegos Olímpicos, basado en estos elementos que interactúan y se conectan para dotar de más valor y potencial a cada uno de ellos: los medios audiovisuales, los símbolos, los ritos y las marcas. Toda marca moderna, con su representación a través de logos y símbolos, esconde algo de pseudorreligioso y ritual. Pierre de Coubertin entendió rápidamente el papel fundamental de los medios de masas en las sociedades industriales. Quizá, una de sus grandes intuiciones haya sido crear elementos sintéticos de identificación como los anillos olímpicos, que resumen de súbito la intensidad de la institución de los Juegos y evocan sus significados. Probablemente, existe un mecanismo psicológico común que une a marcas, ritos y símbolos, pues todos ellos remiten a algo, evocan alguna cosa que no está presente. Así, marcas de patrocinadores, símbolos y ritos olímpicos se encuentran en un territorio común que beneficia a ambos. Esto explica por qué cualquier iniciativa de marketing para generar ingresos por parte del Comité Olímpico Internacional debería pensar siempre en el sustento cultural, educativo y simbólico que ofrece a los Juegos Olímpicos su valor añadido. Constituyen una de las bases de su éxito comercial, a la que se une su expansión mundial a través de las televisiones que financian los Juegos.

La diplomacia deportiva

El deporte juega un papel central como herramienta de entendimiento y como plataforma facilitadora de la comunicación entre individuos, organizaciones o Estados, desde los orígenes de su teorización en las sociedades industriales de finales del siglo XIX. En este sentido, pese a su complejidad como fenómeno, el deporte encierra un elemento emocional y es gran promotor de entusiasmos, lo que, bien encauzado, permite que sea utilizado para tender puentes de comunicación, para el entendimiento.

La política no es el único instrumento de poder en las sociedades actuales, sino que han surgido nuevos actores con una capacidad de mando en ocasiones mayor que los propios Estados 3. Uno de ellos sin duda ninguna son las organizaciones deportivas globales, los clubes de fútbol y, en general, los grandes protagonistas del deporte internacional. Consideramos aquí al deporte un poder blando, con gran capacidad de ejercer influencia y de promover los intereses de un Estado ante terceros, siguiendo la definición clásica de diplomacia.

En la llamada diplomacia deportiva se conjugan factores de diferente índole. En ella el papel de los viejos y nuevos medios resulta vital. La diplomacia deportiva es un campo de convergencia entre las relaciones internacionales y, específicamente, la diplomacia tradicional, la comunicación y la creación de la imagen, o la difusión cultural y económica.

En la actualidad, los éxitos de los deportistas y los equipos españoles proyectan una incuestionable imagen positiva de nuestro país a escala internacional. La modernización del deporte en España comienza con la preparación de los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992 y se extiende hasta nuestros días. El deporte tiene la capacidad de despertar simpatías y admiraciones y abrir puertas en ámbitos distintos a los de su territorio. Así, el palco en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos construye un complejo de significados que entroncan con la diplomacia tradicional, mostrando que estos acontecimientos despliegan un valor añadido, son mucho más que mero deporte. En estas ceremonias las presencias, pero también las ausencias, en ocasiones explican no poco sobre cuestiones geoestratégicas. Del mismo modo, los grandes actores del deporte español son destacados protagonistas en las televisiones globales y líderes en los medios sociales, desplegando lo que Manfredi 4 llama diplomacia digital. Así, el FC Barcelona y el Real Madrid cuentan con más de 140 millones de seguidores en Facebook y Twitter. Son de este modo, grandes constructores de significado y proyección de la imagen de su institución, pero también, por extensión, del país al que pertenecen.

En el territorio de la política, la UE introdujo el concepto de diplomacia deportiva en 1986, aunque en la actualidad adquiere el sentido de cooperación con terceros países, principalmente aquellos que están interesados en formar parte de la Unión. Aquí se entiende la diplomacia deportiva como herramienta para promover los valores de la UE a través de proyectos deportivos inclusivos.

Sin embargo, los orígenes de la diplomacia deportiva se pueden rastrear en la llamada tregua Olímpica o Ekecheiria de los Juegos de la antigüedad, instaurada en el siglo IX antes de Cristo, que suponía el fin de todas las hostilidades en el territorio griego un mes antes del inicio de los Juegos. La tregua se extendió a tres meses antes de los Juegos en el siglo V antes de Cristo. Siguiendo mecanismos parecidos a los de su promotor Pierre de Coubertin, el Comité Olímpico Internacional instó a todos a observar la tregua Olímpica el 21 de julio de 1992 a raíz de la guerra en la antigua Yugoslavia de cara a los Juegos de Barcelona. En esos mismos Juegos se observa la puesta en práctica de instrumentos de diplomacia olímpica con el regreso de Sudáfrica a unos Juegos Olímpicos después de casi cuatro décadas. Más recientemente, el mundo olímpico ha conseguido que las dos Coreas participaran conjuntamente bajo la bandera unificada en los Juegos de Pyeongchang. Ambos Estados han firmado un acuerdo para presentar una candidatura conjunta a los Juegos de 2032, en una muestra de que el deporte puede constituirse en cauce de distensión y abrir las puertas a una reunificación.

Entre los presidentes del COI que pusieron en práctica con gran visión los valores diplomáticos del deporte, Juan Antonio Samaranch ocupa un lugar destacado. Durante su largo mandato de más de 20 años, Samaranch desplegó en multitud de ocasiones las capacidades diplomáticas del deporte e hizo renacer el valor de la tregua olímpica, tal y como se ha comentado. El propio presidente español del COI comenta en sus memorias la estrecha interrelación entre deporte y diplomacia y como coadyuva a su nombramiento como presidente del COI:

“El llegar a la capital moscovita como vicepresidente del COI podía ser de gran utilidad para mi función diplomática al frente de la embajada y tender muchos puentes al servicio de los intereses españoles, tal y como sucedió. Y residir permanentemente en la ciudad que debía organizar los próximos Juegos, conocer el país y su cultura, establecer contactos con las autoridades de una superpotencia, con los directivos del comité organizador, me situaba en una atalaya excepcional para observar el futuro. Muchos miembros del COI visitaban Moscú, y yo tuve la facilidad de desplazarme tantas veces como creí necesario para mantener relación con ellos y estrechar el contacto personal. Gracias a estas relaciones me di cuenta de que contaba con suficientes apoyos y que tenía serias posibilidades de resultar elegido 5”.

Conclusiones

Una visión compleja del deporte

Tal y como hemos señalado, el mundo del deporte, de lo local a lo global, se constituye en una síntesis, es un microcosmos del macrocosmos de las sociedades actuales. Se convierte así en una atalaya desde la que mirar al presente para tratar de proyectarse exitosamente en el futuro. La perspectiva académico-científica que aquí presentamos con respecto al estudio del deporte es compleja. Intenta aunar dos mundos que se separaron con la revolución científica: el mundo de las ciencias puras, de lo biológico, lo mecanicista y el de las humanidades y las ciencias sociales. O, como diría Morin 6, el de los hechos biofísicos y el de los antropológico-sociales y culturales. Esta visión holística, que intenta aprehender la totalidad, observa el deporte como una realidad compleja. Lo contrario sería según Morín “la inteligencia ciega (que) destruye los conjuntos y las totalidades, aísla todos los objetos de sus ambientes. No puede concebir el lazo inseparable entre el observador y la cosa observada. Las realidades clave son desintegradas. Pasan entre los hiatos que separan a las disciplinas”.

En el germen teórico sobre el deporte moderno de Pierre de Coubertin ya está esa visión que trasciende su ámbito originario, el de la preparación física, para vincularse rápidamente con la educación y proyectarse más adelante en otros ámbitos, directos y obvios o ya no tan cercanos, como por ejemplo cuando se utiliza al deporte como herramienta de cohesión y desarrollo social.

Desde este enfoque sistémico que persigue la comprensión compleja no hablamos de ciencia del deporte, sino de ciencias aplicadas al deporte. El hecho biológico o físico, de mejora del rendimiento, es clave en el deporte, pero en él colaboran preparadores físicos, médicos y psicólogos de forma clara y otros aparentemente no tan obvios como los comunicadores. En las vertientes comunicativas del deporte convergen las relaciones internacionales, la diplomacia, la economía, el derecho o la educación, tratando de ofrecer una mirada más rica y compleja:

“Comprender algo de un asola manera da como resultado un conocimiento frágil. Marvin Minsky ha dicho que es necesario comprender al menos en dos sentidos diferentes para entenderlo realmente. Cada modo de pensar acerca de algo fortalece y profundiza cada uno de los otros modos de pensarlo. Comprender algo en varios sentidos distintos produce una comprensión global, más rica y de diferente naturaleza que cualquier forma única de comprensión 7”.

Tal y como hemos visto, el deporte adquiere un protagonismo que va mucho más allá de su territorio originario y cuenta con una extraordinaria potencialidad como herramienta de diplomacia pública. La política exterior española tiene en el deporte una valiosa herramienta de proyección. Ha de mirar al deporte con una perspectiva poliédrica, compleja e interconectada, que contemple a los actores deportivos españoles con proyección global (clubes, ligas, deportistas y patrocinadores) como sólidos pilares de un objetivo común.

Emilio Fernández Peña
Institut de Recerca de l’Esport de la Universitat Autònoma de Barcelona


1 Sloterdijk, Peter (2012), Has de cambiar tu vida, Pre-Textos, Madrid.

2 Ídem, (p. 124).

3 Naïm, Moisés (2013), El fin del poder, Penguin Random House, Madrid.

4 Manfredi, Juan Luis (2014), “El desafío de la diplomacia digital”, ARI nº 15/2014, Real Instituto Elcano, Madrid.

5 Samaranch, Juan Antonio (2002), Memorias olímpicas (pp. 51-52)., Planeta, Barcelona

6 Morin, Edgar (2011), Introducción al pensamiento complejo, Gedisa, Barcelona.

7 Johnson, Steven, (2003), Sistemas emergentes (p. 212) Turner Fondo de Cultura Económica, Madrid.

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<![CDATA[ Un mundo, diferentes perspectivas: análisis de los resultados de la encuesta de ponderación 2018 del Índice Elcano de Presencia Global ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari7-2019-gracia-olivie-santana-encuesta-ponderacion-2018-indice-elcano-presencia-global 2019-01-16T04:06:24Z

Los resultados de la encuesta elaborada en 2018 confirman una tendencia de fortalecimiento de formas de proyección duras –dimensión económica y militar– en detrimento de formas de proyección blandas, que habían caracterizado décadas previas de globalización.

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Tema

Este documento analiza los resultados de la encuesta de ponderación de los distintos indicadores incluidos en el Índice Elcano de Presencia Global, realizada en junio de 2018.

Resumen

El cálculo del Índice Elcano de Presencia Global requiere determinar el peso otorgado a cada uno de sus componentes. Con ese propósito, elaboramos de manera periódica encuestas a expertos en relaciones internacionales, que opinan sobre los indicadores más relevantes en la proyección exterior de los países en la actualidad. Los resultados de la encuesta elaborada en 2018 confirman una tendencia de fortalecimiento de formas de proyección duras –dimensión económica y, fundamentalmente, dimensión militar– en detrimento de formas de proyección blandas, que habían caracterizado décadas previas de globalización. No obstante, esta tendencia general es matizable en función del país de origen de la persona que responde o de la institución a la que pertenece, condicionado por la actualidad y particularidades estructurales de su entorno, configurándose distintas percepciones sobre una misma realidad.

Análisis

Introducción

Uno de los elementos clave en la construcción de un índice sintético es la determinación de los coeficientes de ponderación de los distintos indicadores que lo componen. Aunque se pretenda establecer una medida objetiva de un fenómeno concreto, mediante la inclusión de variables homogéneas para todos los países, la agregación de esas variables tiene que realizarse bajo algún criterio.

En el caso del Índice Elcano de Presencia Global, esta ponderación de los distintos indicadores se establece a partir de los resultados obtenidos de una encuesta que realizamos, cada tres años aproximadamente, a personas expertas en relaciones internacionales, seleccionadas a través del informe de la Universidad de Pennsylvania que identifica los principales think-tanks en el mundo.1 El cuestionario requiere la asignación de un valor a los distintos indicadores, otorgando mayor peso a aquellos que el encuestado considere más relevantes en la proyección exterior de un país en la actualidad (véase el Anexo).

Evidentemente, este cuestionario introduce criterios subjetivos en la ponderación del Índice, al incorporar opiniones personales condicionadas tanto por el país de origen o lugar de residencia del encuestado como por el momento en el que se realiza la encuesta. Por este motivo, y con el fin de dar solidez a la evolución del Índice, los coeficientes definitivos se obtienen a partir de la agregación de los resultados de las distintas encuestas realizadas a lo largo de los últimos años. De este modo, la encuesta realizada en 2018, cuyos principales resultados analizamos en este documento, se sumará a las realizadas previamente en 2015, 2012 y 2010.2

No obstante, resulta interesante detenerse en los resultados particulares de cada encuesta, comprobar la evolución respecto a encuestas previas y las diversas respuestas que ofrecen personas desde distintas regiones del mundo. Éste es el objetivo fundamental de este documento: presentar los resultados de la última encuesta y analizar sus tendencias fundamentales.

Los resultados que aquí presentamos corresponden a la encuesta que realizamos entre el 8 y el 28 de junio de 2018. Por aquel entonces, la actualidad mediática en el plano de las relaciones internacionales estaba centrada en el encuentro entre los presidentes de Estados Unidos y de Corea del Norte, con la firma del denominado “acuerdo de Sentosa” para la desnuclearización del país asiático, que se unía al histórico acercamiento entre las dos Coreas producido en el mes de abril. Sin embargo, como es sabido, ello no ha impedido el recrudecimiento de las relaciones internacionales durante este año, con el agravamiento de las guerras de Siria y Yemen y los consiguientes conflictos cruzados entre las diferentes potencias mundiales. Y, en consecuencia, también el debate en torno a la cuestión migratoria se ha intensificado, tensando las relaciones entre Estados miembros de la Unión Europea. En el plano estrictamente económico, hemos asistido a una escalada de tensión que ha cuestionado el sistema multilateral de negociaciones arancelarias vigente desde el fin de la II Guerra Mundial. Estos conflictos se han avivado de manera evidente durante este año, tanto en el plano del comercio internacional entre China y Estados Unidos, como en el plano geopolítico, en términos más generales, entre Estados Unidos y Rusia. Dichas tensiones en las relaciones internacionales salpicaron los preparativos del Mundial de Fútbol, que daría comienzo en Rusia unas semanas después del inicio de nuestra encuesta.

Para la realización de la encuesta de 2018, se contactaron 363 centros internacionales dedicados al análisis y el estudio de las relaciones internacionales desde diferentes perspectivas, como la economía, la política, la defensa y la energía. Tratamos de que nuestra selección fuese lo más semejante posible (en su distribución por regiones y principales centros) al universo de think-tanks que recoge el informe de la Universidad de Pennsylvania3 de 2017. En nuestra selección de centros, la distribución fue la siguiente: el 39% de instituciones están situadas en Europa (142 en total), el 22% en América del Norte (81), el 19% en Asia y Oceanía (68), el 11% en América Latina y el Caribe (38), el 5% en África Subsahariana (18) y el 4% en Oriente Medio y Norte de África (16).

En lo que respecta a la representación geográfica, existe una divergencia entre el informe citado y nuestra muestra final (Figura 1). La dificultad para obtener contactos en algunas de las instituciones seleccionadas, las recomendaciones de investigadores del propio Real Instituto Elcano para incluir otros centros, así como la inclusión del Consejo Científico del Real Instituto Elcano llevaron a un aumento de la representación de centros europeos respecto de nuestra muestra inicial.

Figura 1. Centros por regiones según el informe McGann y en la selección para el Índice Elcano de Presencia Global
  McGann (%) Selección (%) Diferencia (puntos porcentuales)
Europa 26,2 39,1 +12,9
Asia y Oceanía 21,5 18,7 -2,8
África Subsahariana 8,5 5 -3,5
América Latina y el Caribe 12,5 10,5 -2
América del Norte 25,2 22,3 -2,9
Oriente Medio y Norte de África 6,1 4,4 -1,7
Fuente: elaboración propia.

La tasa de respuesta entre el total de encuestados fue del 14,3% (del 21,7% si tenemos en cuenta el Consejo Científico), con diferencias notables por regiones. En América Latina la tasa de respuesta fue especialmente alta y muy superior a la del resto de regiones, mientras que en América del Norte y en Oriente Medio y el Norte de África respondieron menos del 9% de las personas contactadas. Esta desigual tasa de respuesta modifica la representatividad geográfica de nuestra muestra inicial (Figura 2).

Figura 2. Respuestas por regiones
  (%) sobre la selección inicial (%) sobre las respuestas totales Diferencia Nº centros Nº respuestas Tasa de respuesta (%)
Europa 39,1 32,7 -6,4 142 17 18,7
Asia y Oceanía 18,7 13,5 -5,2 68 7 7,7
África Subsahariana 5 7,7 +2,7 18 4 4,4
América Latina y el Caribe 10,5 30,8 +20,3 38 16 17,6
América del Norte 22,3 13,5 -8,8 81 7 7,7
Oriente Medio y Norte de África 4,4 1,9 -2,5 16 1 1,1
Consejo Científico       56 39 42,9
Fuente: elaboración propia.

El resultado final es que Europa sigue siendo la región más representada también dentro de las respuestas, pero en un grado menor a lo que suponía dentro de la muestra inicial. Por el contrario, América Latina pasa a ser la región con mayor sobrerrepresentación, seguida por África Subsahariana. Por lo tanto, si bien la intención del diseño de la encuesta era obtener unos resultados distribuidos geográficamente de la manera más fiel posible a los resultados del informe de la Universidad de Pennsylvania, la desigual tasa de respuesta de las distintas regiones genera leves distorsiones respecto a la selección inicial.

Hacia un mundo más duro

En la anterior encuesta,4 realizada en 2015, detectábamos una tendencia al fortalecimiento de las dimensiones de proyección dura (económica y militar) frente a la blanda. Y los resultados de este año confirman esa tendencia: la ponderación de la dimensión blanda cae casi 9 puntos porcentuales, que son ganados por la dimensión militar (5,2 puntos) y la económica (3,7) (Figura 3). Es decir, en opinión de los encuestados, en 2018 la dimensión militar es más relevante en la proyección de un país hacia el resto del mundo de lo que lo era años atrás. Estos resultados coinciden con un contexto de recrudecimiento de las relaciones internacionales, a pesar de la tendencia de reducción desde 2010 del número total de tropas desplegadas en conflictos armados en el mundo. Desde una perspectiva de más largo plazo, pasaríamos de un contexto de desmilitarización de la proyección exterior desde la década de los 90 y el fin de la Guerra Fría, y el auge de formas de proyección no coercitivas (proyección blanda), a una tendencia de remilitarización del espacio de proyección exterior,5 en un nuevo contexto de tensión entre grandes potencias mundiales (Estados Unidos-China-Rusia-Unión Europea).

Figura 3. Coeficientes de ponderación por dimensiones (puntos porcentuales)
  Promedio de respuestas 2018 Coeficientes actuales Diferencia
Presencia económica 43,7 40 3,7
Presencia militar 25,2 20 5,2
Presencia blanda 31,1 40 -8,9
Fuente: elaboración propia.

Si atendemos a las diferencias en los resultados de los indicadores dentro de cada una de las dimensiones, podemos apreciar también algunos resultados significativos. Dentro de la dimensión económica (Figura 4) gana peso el indicador de servicios, que resultaría ser, en opinión de los encuestados de este año, el indicador de mayor importancia dentro de la proyección económica, por delante incluso del indicador de inversión –que tradicionalmente ocupaba esta posición– y de las exportaciones de manufacturas –de mucha mayor relevancia que el comercio de servicios en el mercado mundial–. De nuevo aquí puede estar influyendo el momento de realización de la encuesta, pues con el fortalecimiento de la tendencia de terciarización de las principales economías desarrolladas y el desarrollo de nuevos servicios asociados a las tecnologías de la información y la comunicación, así como con el mantenimiento de la relevancia del sector financiero y de los servicios asociados a ellos, los servicios han ido cobrando relevancia en la proyección exterior de múltiples economías.

Figura 4. Coeficientes de ponderación de la dimensión económica (puntos porcentuales)
  Promedio de respuestas 2018 Coeficientes actuales Diferencia
Energía 8,6 8 0,6
Bienes primarios 5,3 6 -0,7
Manufacturas 8,9 8 0,9
Servicios 10,6 8 2,6
Inversión 9,8 10 -0,2
Fuente: elaboración propia.

El aumento de peso de la dimensión militar se reparte también de forma desigual, con un incremento mayor para el indicador del equipamiento militar (Figura 5), en línea con los resultados de encuestas anteriores. De hecho, el peso relativo de estos dos indicadores se ha invertido desde la encuesta inicial, en la que se otorgaba un peso ligeramente superior a las tropas desplegadas en la configuración de la proyección exterior de los países.

Figura 5. Coeficientes de ponderación de la dimensión militar (puntos porcentuales)
  Promedio de respuestas Coeficientes actuales Diferencia
Tropas desplegadas 11,1 9 2,1
Equipamiento militar 14,5 11 3,5
Fuente: elaboración propia.

Todos los indicadores de la dimensión blanda, que en conjunto pierde casi 9 puntos porcentuales, registran un descenso de su peso en el total del Índice (Figura 6). Resulta llamativo que el mayor descenso se produzca en los indicadores de ciencia y educación, tradicionalmente relevantes dentro de la proyección blanda de los países, especialmente de las potencias tradicionales. Este resultado también es llamativo en relación al peso creciente que registra la variable de servicios en la dimensión económica. También se dan descensos notables los indicadores de cultura e información, que precisamente constituyeron uno de los principales motores de globalización durante esa etapa de mayor relevancia de la dimensión blanda. Se produce también un descenso del peso asignado por los entrevistados tanto a las migraciones como a los deportes, siendo los únicos indicadores dentro del índice cuyo peso es inferior al 3%, y esto en un contexto en el que ambas facetas de las relaciones internacionales han protagonizado la actualidad mediática.

Figura 6. Coeficientes de ponderación de la dimensión blanda (puntos porcentuales)
  Promedio de respuestas Coeficientes actuales Diferencia
Migraciones 2,9 4,0 -1,1
Turismo 3,9 4,0 -0,1
Deportes 2,2 3,0 -0,8
Cultura 3,8 5,0 -1,2
Información 3,8 5,0 -1,2
Tecnología 4,1 5,0 -0,9
Ciencia 3,5 5,0 -1,5
Educación 3,7 5,0 -1,3
Cooperación al desarrollo 3,1 4,0 -0,9
Fuente: elaboración propia.

La caída del peso de las migraciones puede relacionarse con un eventual cambio en la propia interpretación del indicador a raíz de la crisis migratoria europea reciente.6 El indicador de migraciones, medido mediante el número de personas inmigrantes en el país, estaba tradicionalmente asociado con el atractivo que podía suponer dicho país en términos de oportunidades económicas y personales para la persona migrante. Sin embargo, el perfil de refugiado que huye de un conflicto en su país de origen hace que la prioridad sea la entrada a un país seguro, que no tiene por qué ser su voluntad concreta y a menudo es un medio de acceso a otro país final de destino. Por este motivo, el número de personas refugiadas no es incluido dentro del indicador de migración, aunque ello no impide que en la mente del encuestado pueda haber una vinculación directa entre ambos fenómenos.

En cuanto a los deportes, resulta llamativo su descenso en un año de celebración del Mundial de Fútbol, cuando tradicionalmente este indicador aumentaba su ponderación precisamente cuando la encuesta se realizaba en un año en el que se celebraban grandes eventos deportivos internacionales, lo que quizá pueda estar relacionado con el marcado carácter geopolítico de este último Mundial de Fútbol de Rusia, que lo aleja de las formas tradicionales de proyección blanda.

Percepciones y realidades en la proyección exterior por regiones

Además de estar condicionados por el momento del tiempo en el que se realiza la encuesta, los resultados pueden diferir en función del país de origen de la persona que responde o de la institución a la que pertenece. A la hora de priorizar los pilares de la proyección de un país hacia el resto del mundo, las respuestas pueden estar influenciadas por situaciones locales específicas, factores históricos, características estructurales o incluso la diferente actualidad mediática en las distintas regiones del mundo. Resulta por ello interesante analizar las respuestas diferenciando el origen del encuestado, con el fin de observar distintas formas de concebir el proceso de globalización en función de quién y desde dónde lo observa.

En el caso de la dimensión económica (Figura 7), son los centros de origen europeo los que le otorgan el mayor peso (un 47% del total de la presencia global de un país). Bien es cierto que el resto de regiones consideran también que ésta es una dimensión muy relevante, constituyendo la principal dimensión de la proyección exterior, con la única excepción de los centros de origen norteamericano, que le otorgan el peso más bajo (36%). Estas diferencias pueden ser explicables por los distintos contextos regionales, desde el impacto de la crisis europea que ha puesto más en relieve la dimensión económica, hasta la importancia mediática que ha adquirido en Estados Unidos la cuestión del saldo comercial, que quizá explicaría el desigual peso otorgado a las exportaciones de manufacturas.

En Europa, además de las manufacturas, cobran importancia las exportaciones de servicios y la inversión en el exterior. Este reparto en el peso de los indicadores de esta dimensión es coherente con las principales características de la inserción externa de la región; un perfil muy similar al que otorgan los encuestados provenientes de centros asiáticos, que es precisamente la otra región del mundo donde más relevancia ha cobrado el desarrollo de cadenas regionales de producción, en entornos productivos crecientemente fragmentados y con un número elevado de países implicados. Por el contrario, los encuestados africanos consideran más determinante las exportaciones de bienes primarios (28%), cuyo peso aumenta también en las respuestas de centros latinoamericanos, en línea con los rasgos primario-exportadores de estas regiones.

Figura 7. Ponderación de la dimensión económica por indicadores y regiones (%)
  Europa Asia y Pacífico África América Latina Norteamérica
Energía 6,5 8 7,9 8,4 6,9
Bienes primarios 5,6 5,8 12,3 7,4 5,9
Manufacturas 11,7 10,9 9,2 9 6,9
Servicios 14 11,6 6,6 10 7,9
Inversiones 8,9 8,7 7,9 9,5 8,2
Dimensión económica 46,7 45,0 43,9 44,3 35,8
Fuente: elaboración propia.

En el caso de la dimensión militar (Figura 8), destaca el mayor peso que tradicionalmente le otorgan los encuestados norteamericanos (27%) aunque, como señalábamos anteriormente, se detecta una tendencia generalizada de incremento de esta dimensión. Los centros de origen africano son los que menor peso asignan a la dimensión militar en la configuración de la proyección exterior, cuando paradójicamente es la dimensión que mayor relevancia tiene actualmente en el perfil de la proyección externa de la región. Además, dentro de esta dimensión militar asignan menor importancia al indicador de tropas desplegadas en el exterior, cuando precisamente ésta es la base de su proyección exterior, vía su contribución a las misiones internacionales de pacificación.7

Figura 8. Ponderación de la dimensión militar por indicadores y regiones (%)
  Europa Asia y Pacífico África América Latina Norteamérica
Tropas desplegadas 12,8 10,0 9,2 9,1 12,2
Equipamiento militar 13,4 16,4 10,8 14,1 14,9
Dimensión militar 26,2 26,4 20,0 23,2 27,1
Fuente: elaboración propia.

Dentro de la dimensión blanda (Figura 9), destaca el mayor peso otorgado por los centros de origen norteamericano (37%), superando incluso la ponderación que otorgaban a la dimensión económica en su conjunto. Por el contrario, los valores más bajos corresponden a las respuestas de centros asiáticos (29%) y europeos (27%). Estas tres regiones han constituido, sin duda, el eje geográfico del proceso de globalización que en las últimas décadas ha estado caracterizado por el crecimiento de la importancia de la dimensión blanda en su proyección exterior.8

Sin embargo, la relevancia asignada a los distintos indicadores que componen esta dimensión difiere entre estas regiones. Así, los encuestados de origen norteamericano consideran de mayor importancia que los europeos a la proyección desde los indicadores de tecnología, cultura o información. Los europeos, además, otorgan también un bajo peso a los indicadores de educación o cooperación al desarrollo, que tradicionalmente han constituido uno de los rasgos característicos de la proyección blanda europea.

Figura 9. Ponderación de la dimensión blanda por indicadores y regiones (%)
  Europa Asia y Pacífico África América Latina Norteamérica
Migraciones 2,9 2,2 1,8 3,1 3,4
Turismo 3,1 2,2 6,1 3,0 2,7
Deportes 2,2 1,8 2,9 2,3 3,7
Cultura 3,1 3,7 4,7 3,6 5,6
Información 2,9 3,5 3,2 3,5 4,5
Tecnología 3,8 4,1 4,7 4,1 5,6
Ciencia 3,9 3,3 5,4 3,8 5,3
Educación 2,7 3,9 4,0 4,4 3,7
Cooperación al desarrollo 2,3 3,9 3,2 4,6 2,7
Dimensión blanda 27,1 28,6 36,0 32,5 37,1
Fuente: elaboración propia.

Dentro de las respuestas de encuestados de Asia y Pacífico, es reseñable el bajo peso asignado al turismo y a los deportes, frente al elevado peso de la tecnología, la educación y la cooperación al desarrollo. No obstante, en este caso las respuestas resultan coherentes con las fortalezas y debilidades de la proyección blanda de la región.

En cambio, los encuestados africanos son los que mayor importancia otorgan al turismo dentro de la proyección blanda, lo que resulta contradictorio con la baja relevancia que los mismos encuestados otorgaban al indicador de servicios dentro de la proyección económica. Es también la región que menor valor otorga a las migraciones, cuando es una de las regiones más afectadas por esta cuestión, tanto como emisor de migración como por el elevado grado de movimientos migratorios dentro de ella. Esta aparente contradicción puede tener explicación por los mismos motivos señalados en el punto anterior, y las diferencias entre la población migrante por motivos económicos y aquella que huye de conflictos específicos. Por el contrario, resulta llamativo el bajo peso de cooperación al desarrollo, que no encaja con el perfil de receptor de ayuda de la región.

Al contrario que en el caso africano, aunque quizá por los mismos motivos, los encuestados latinoamericanos sí conciben la cooperación al desarrollo como uno de los pilares fundamentales de la proyección blanda de los países en la actualidad. Son también los que más peso asignan al indicador de educación, en cuya valoración podrían estar influyendo dos tendencias. Por un lado, América Latina se ha caracterizado tradicionalmente por una elevada movilidad de estudiantes hacia otras regiones del mundo pero, por otro lado, los niveles de educación superior dentro de la región han registrado un importante aumento en los últimos años.9

En definitiva, la percepción del mundo y, en consecuencia, la valoración de qué indicadores deben ser más o menos relevantes en la cuantificación de la proyección exterior de las naciones en la actualidad, es una cuestión subjetiva marcada tanto por el momento de realización de la encuesta como por el origen geográfico de la persona que responde a la misma. Sin embargo, a pesar de todas estas diferencias detalladas en este documento, el ranking de presencia global que resultaría de la aplicación de los coeficientes de las distintas regiones no se alejaría mucho del actual. Este hecho vendría a demostrar la propia robustez del Índice, tal y como queda reflejado en la auditoría metodológica realizada en 2015.10

Las dos primeras posiciones seguirían siendo Estados Unidos y China con cualquiera de las ponderaciones utilizadas (Figura 10). Sí aparecerían cambios entre la tercera y la sexta posición, aunque en dos agrupaciones diferentes (Alemania-Reino Unido y Países Bajos-Canadá). La séptima posición sería ocupada por Rusia con cualquiera de los criterios utilizados, así como la décima por Italia, mientras que con la ponderación de las respuestas europeas habría una trasposición entre el lugar ocupado por los Países Bajos y Canadá. Conforme descendemos en la clasificación, se van reduciendo las diferencias entre los distintos registros de presencia global,11 por lo que es normal que se produzcan mayores alteraciones de posiciones. No obstante, se aprecian también agrupaciones diferenciadas: Corea del Sur – India – España, Suiza – Bélgica – Australia, Singapur – Suecia – Brasil, y una 20ª posición en disputa entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.

Figura 10. Ranking de presencia global en función de las ponderaciones de cada región
  Europa Asia y Pacífico África América Latina Norteamérica Ranking actual
1 EEUU EEUU EEUU EEUU EEUU EEUU
2 China China China China China China
3 Alemania Alemania Alemania Alemania Reino Unido Reino Unido
4 Reino Unido Reino Unido Reino Unido Reino Unido Alemania Alemania
5 Francia Japón Francia Francia Francia Francia
6 Japón Francia Japón Japón Japón Japón
7 Rusia Rusia Rusia Rusia Rusia Rusia
8 Países Bajos Canadá Canadá Canadá Canadá Canadá
9 Canadá Países Bajos Países Bajos Países Bajos Países Bajos Países Bajos
10 Italia Italia Italia Italia Italia Italia
11 Corea del Sur Corea del Sur España España Corea del Sur España
12 India España Corea del Sur Corea del Sur España Corea del Sur
13 España India India India India India
14 Suiza Suiza Suiza Suiza Australia Suiza
15 Bélgica Bélgica Australia Australia Suiza Australia
16 Australia Australia Bélgica Bélgica Bélgica Bélgica
17 Singapur Singapur Brasil Singapur Brasil Singapur
18 Suecia Suecia Singapur Suecia Singapur Suecia
19 Brasil Brasil Suecia Brasil Suecia Brasil
20 EAU Arabia Saudí EAU Arabia Saudí Arabia Saudí Arabia Saudí
Fuente: elaboración propia.

Conclusiones

Para la determinación de los coeficientes de los distintos indicadores que componen el Índice Elcano de Presencia Global, elaboramos encuestas periódicas a expertos de centros dedicados al análisis de las relaciones internacionales. Los resultados de la encuesta elaborada en 2018 confirman una tendencia de fortalecimiento de formas de proyección duras –dimensión económica y, fundamentalmente, dimensión militar– en detrimento de formas de proyección blandas, que habían caracterizado décadas previas de globalización. En cierta medida, estaríamos asistiendo a un cambio de un contexto de desmilitarización de la proyección exterior desde la década de los 90 y el fin de la Guerra Fría, y el auge de formas de proyección no coercitivas (proyección blanda), a una tendencia de remilitarización del espacio de proyección exterior.

No obstante, esta tendencia general es matizable en función del país de origen de la persona que responde o de la institución a la que pertenece. Los centros de origen europeo son los que mayor relevancia otorgan a la proyección económica –y particularmente a las exportaciones de manufacturas y servicios, y el stock de inversión en el exterior–, coherente con las principales características de la inserción externa de la región. Se detecta un perfil similar en las respuestas de centros asiáticos, mientras los centros africanos y latinoamericanos otorgan más relevancia a las exportaciones de bienes primarios. En el caso de la dimensión militar, la tendencia general de fortalecimiento de esta dimensión se enfatiza en las respuestas de origen norteamericano, que son también los que mayor relevancia otorgan a la dimensión blanda en la proyección exterior.

Resulta paradójico que dimensiones especialmente relevantes en la proyección exterior de algunas regiones no sean igualmente percibidas por los respondientes de dichas regiones. Es el caso de la dimensión militar en la proyección africana o la dimensión blanda en la proyección exterior europea y, cada vez más, también en la asiática.

En definitiva, la percepción del mundo y, en consecuencia, la valoración de qué indicadores deben ser más o menos relevantes en la cuantificación de la proyección exterior es una cuestión subjetiva y cambiante. Sin embargo, a pesar de todas estas diferencias detalladas en este documento, el ranking de presencia global que resultaría de la aplicación de los coeficientes de las distintas regiones no se alejaría mucho del actual. En parte esta robustez del Índice Elcano de Presencia Global se debe precisamente a que los resultados de cada encuesta son agregados para determinar los coeficientes definitivos que serán incorporados en la próxima edición del Índice. La situación definitiva de los coeficientes tras la agregación de los resultados de la encuesta analizados en este documento, y la diferencia con los coeficientes actuales, se detalla en la Figura 11.

Figura 11. Coeficientes definitivos tras la incorporación de los resultados de la encuesta 2018 (C’) y comparación con los coeficientes actuales
  C' Coeficientes actuales Diferencia
Presencia económica 41 40 1,0
Presencia militar 23 20 3,0
Presencia blanda 36 40 -4,0
Energía 8 8
Bienes primarios 6 6
Manufacturas 8 8
Servicios 9 8 1,0
Inversiones 10 10
Tropas desplegadas 10 9 1,0
Equipamiento militar 13 11 2,0
Migraciones 4 4
Turismo 4 4
Deportes 3 3
Cultura 4 5 -1,0
Información 4 5 -1,0
Tecnología 5 5
Ciencia 4 5 -1,0
Educación 4 5 -1,0
Cooperación al desarrollo 4 4
Fuente: elaboración propia.

Manuel Gracia
Investigador, Real Instituto Elcano
 | @mgraciasn

Iliana Olivié
Investigadora principal y coordinadora del Proyecto Índice Elcano de Presencia Global, Real Instituto Elcano
 | @iolivie

Néstor Santana
Máster de Economía Internacional y Desarrollo (UCM), ayudante de investigación en prácticas en el proyecto Índice Elcano de Presencia Global durante la elaboración de este documento


Anexo: cuestionario de ponderación del Índice Elcano de Presencia Global (2018)

  1. Si tuviera que medir la presencia global de un país mediante estas 3 dimensiones, ¿qué peso asignaría a cada una de ellas? (Deben sumar un total de 100%).
    1. Presencia económica (energía, bienes primarios, manufacturas, inversiones).
    2. Presencia militar (tropas desplegadas, equipamiento).
    3. Presencia blanda (migraciones, turismo, cultura, deportes, tecnología, ciencia, educación, cooperación al desarrollo, información).
    4. Total [Va facilitando el valor de la suma de los elementos].
  2. ¿Qué peso asignaría a cada componente o variable de la dimensión económica? (Deben sumar un total de 100%).
    1. Energía (petróleo, gas).
    2. Bienes primarios (agricultura, minería…).
    3. Manufacturas (bienes de consumo e intermedios, maquinaria…).
    4. Servicios (transporte, comunicación, servicios financieros…).
    5. Inversiones (stock de inversión directa en el exterior).
    6. Total [Va facilitando el valor de la suma de los elementos].
  3. ¿Qué peso asignaría a cada componente o variable de la dimensión militar? (Deben sumar un total de 100%).
    1. Tropas (número de tropas desplegadas en el exterior).
    2. Equipamiento militar (portaviones, cruceros, fragatas…).
    3. Total [Va facilitando el valor de la suma de los elementos].
  4. ¿Qué peso asignaría a cada componente o variable de la dimensión blanda? (Deben sumar un total de 100%).
    1. Migraciones (stock de inmigrantes residentes en el país).
    2. Turismo (llegada de turistas).
    3. Deportes (medallas olímpicas y puntos FIFA).
    4. Cultura (audiovisual, artes).
    5. Información (noticias en agencias internacionales, sitios de Internet…).
    6. Tecnología (patentes orientadas al exterior).
    7. Ciencia (publicaciones científicas).
    8. Educación (estudiantes extranjeros matriculados en educación terciaria).
    9. Cooperación al desarrollo (desembolsos de ayuda oficial al desarrollo).
    10. Total [Va facilitando el valor de la suma de los elementos].

Con la publicación de los resultados, se acreditará la contribución de los expertos encuestados. Si desea que no hagamos pública su participación en el estudio, por favor, marque esta casilla. Comentarios y sugerencias.


1 James G. McGann (2018), “2017 Global Go To Think Tank Index Report”TTCSP Global Go To Think Tank Index Reports, Universidad de Pennsylvania.

2 Esta metodología fue sometida a evaluación en el año 2017. Para más información, véase M. Domínguez-Torreiro, M. Álvarez-Díaz y M. Saisana (2017), “Auditoría estadística del Índice Elcano de Presencia Global 2016, llevada a cabo por el Joint Research Centre (JRC)”, en I. Olivié y M. Gracia, Informe Elcano de Presencia Global 2017Real Instituto Elcano, e I. Olivié e I. Molina (coords.) (2012), “Medir la presencia internacional de los países: metodología revisada del Índice Elcano de Presencia Global”Documento de Trabajo Real Instituto Elcano, DT nº 9/2012, Real Instituto Elcano.

3 McGann (2018), op. cit.

4 I. Olivié y M. Gracia (2016) “Reponderando el espacio de política exterior”, en Informe Elcano de Presencia Global 2016Real Instituto Elcano.

5 I. Olivié y M. Gracia (2018), “¿Globalización o regionalización?”, en Informe Elcano de Presencia Global 2018Real Instituto Elcano.

6 Nótese que por aquel entonces no se había producido la crisis migratoria centroamericana actual, pero la argumentación sería también válida para este caso.

7 E. Sidiropoulos, S. Gruzd, I. Olivié y M. Gracia (2018), “África, rezagada en presencia global”, en Informe Elcano de Presencia Global 2018Real Instituto Elcano.

8 Olivié y Gracia (2018), “¿Globalización o regionalización?”, op. cit.

9 M. Ferreyra, C. Avitabile, J. Botero, F. Haimovicm y S. Urzúa (2017), Momento decisivo. La educación superior en América Latina y Caribe, Grupo Banco Mundial, Washington DC.

10 Domínguez-Torreiro et al. (2017), op. cit.

11 I. Olivié y M. Gracia (2018), “Estabilidad en el ranking de presencia global”, en Informe Elcano de Presencia Global 2018, Real Instituto Elcano.

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<![CDATA[ España en el mundo: análisis en base al Índice Elcano de Presencia Global 2016 ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari85-2017-olivie-gracia-gomariz-espana-en-el-mundo-analisis-indice-elcano-presencia-global-2016 2017-11-03T12:46:26Z

España mantiene la 12ª posición en el Índice Elcano de Presencia Global, aunque pierda cuota de presencia global en todas sus dimensiones (al igual que otros países de su entorno).

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Ver también versión en inglés: Spain in the world: an analysis of the Elcano Global Presence Index 2016

Tema

España mantiene la 12ª posición en el Índice Elcano de Presencia Global, aunque pierda cuota de presencia global en todas sus dimensiones (al igual que otros países de su entorno).

Resumen

Al igual que el año pasado, con datos de 2016 y con un valor índice de 204,1 puntos, España conserva la 12ª posición en la clasificación de los 100 países para los que se calcula el Índice Elcano de Presencia Global. Por dimensiones, su fortaleza sigue estando en la dimensión blanda (11ª posición), además de la económica (en la que ocupa también la 12ª posición). En el plano militar, el papel internacional de España es más pasivo (17ª posición).

Internamente, esta presencia global se construye desde todas las comunidades y ciudades autónomas, aunque con un mayor protagonismo de las de mayor tamaño económico y/o demográfico (Madrid, Cataluña y Andalucía).

En este ARI calculamos, por primera vez, la distribución geográfica de la presencia global de España por destinos, con la intención de contribuir a una imagen más precisa de la acción internacional española que pueda informar la toma de decisiones en materia de política exterior. Llaman la atención la fuerte concentración de dicha presencia en Europa (que absorbe más del 60%), y, dentro de ésta, del Reino Unido (13,5%), la relativamente escasa importancia de América Latina (la región al completo recibe la misma proporción de presencia española que el Reino Unido) o el carácter fundamentalmente blando (sin apenas presencia de variables económicas) en la región de Asia-Pacífico.

Análisis

España se mantiene en la 12ª posición, pero pierde cuota mundial de presencia

Con un valor índice de 204,1 en 2016, España se mantiene en la 12ª posición de los 100 países para los que se calcula el Índice Elcano de Presencia Global. Como se ha detallado en análisis anteriores, España aumenta considerablemente, respecto de otros países, su presencia global en el período 1990-2016 para el que se calcula el Índice, debido a que éste coincide con un momento de inserción rápida del país en la economía y el sistema político internacional; produciéndose al inicio de este período, por ejemplo, la adhesión a la OTAN o a la UE.1

Figura 1. Primeras posiciones en el Índice de Presencia Global 1990 y 2016 (valor índice)

La nueva metodología aplicada al cálculo del Índice2 sigue reflejando las mismas características de proyección exterior del país que hemos recogido en trabajos anteriores. La acción exterior de España ha tendido a “economizarse”, lo que sitúa al país, en la actualidad, en el puesto 12º del ranking de la dimensión económica de presencia, el mismo que ocupa en el de presencia global. Respecto de esta 12ª posición, España cae a la 17ª si nos ceñimos a la presencia militar, pero sube a la 11ª para la dimensión blanda.

Se puede observar que, en cierta medida, la proyección exterior de España tras la crisis recupera modalidades de presencia más propias de los años 90 que de los años previos a la Gran Recesión. Por ejemplo, la contribución de la variable de turismo, que explicaba un 7,8% de la presencia global de España en 1990, se sitúa en 2016 en el 5%, subiendo 1,7 puntos porcentuales desde 2010. Esta evolución en forma de “U” también se observa en la contribución de los bienes primarios (6,9% en 1990, 5,8% en 2010 y 7,7% en 2016). Reflejando el mismo fenómeno, la cooperación al desarrollo parte de un 1,8% de la presencia global de España en 1990 para situarse en un 3,9% en 2010 y caer al 1,2% en 2016; un nivel similar al de los años 80, cuando el país dejaba de ser receptor de ayuda oficial al desarrollo.

No obstante, el comportamiento de otras variables reflejaría que ciertos cambios estructurales en la naturaleza de la proyección exterior del país no se han visto revertidos con los años de crisis. Por ejemplo, la ciencia, que suponía el 2,3% de la presencia total en 1990 aumenta hasta el 4,1% en 2010 y, de nuevo, hasta el 5,9% en 2016. Lo mismo ocurre con la cultura: del 3,3% en 1990 al 4,6% en 2010 y al 6,0% en 2016.

Que algunas variables con gran valor añadido (al menos potencial) se refuercen con el tiempo en la definición de la presencia global de España no significa, no obstante, que la posición española en estos ámbitos se haya visto también reforzada en relación a los demás países. Esto puede observarse a través de las cuotas de presencia global (esto es, la proporción de presencia agregada de los 100 países que proyecta un país de forma global, en alguna de las dimensiones o en variables específicas) (véase la Figura 2). Al igual que la mayor parte de países de su entorno, España se encuentra en una tendencia de pérdida de cuota de presencia global, en el marco de los efectos persistentes de la crisis en Europa y EEUU y de la emergencia constante del Sur global.3 Esta pérdida se manifiesta, aunque con distintas intensidades, en las tres dimensiones: económica (con una pérdida de 1,5 puntos en la variable de inversiones), militar y blanda; mostrando la dimensión blanda una mayor resistencia que las otras dos (a pesar de la abrupta caída de 4 puntos en la variable de cooperación al desarrollo).

Figura 2. Cuotas de presencia económica, militar y blanda de España, 1990-2016 (en % del total)

Madrid, Cataluña y Andalucía lideran la presencia global de España

Del mismo modo que la presencia global de España tiene su origen en distintas dimensiones (económica, militar y blanda), también se explica con el comportamiento internacional diferenciado de las comunidades y ciudades autónomas. Existe una fuerte relación entre la contribución de esas comunidades y ciudades a la presencia global y su contribución al PIB agregado.4 Siendo así, no resulta sorprendente que las mayores proporciones de presencia internacional se proyecten desde las comunidades de mayor tamaño económico y/o demográfico, esto es, y por este orden, Madrid, Cataluña y Andalucía, que explican conjuntamente el 58,8% de la presencia global de España.

La Figura 3 también muestra que con la nueva metodología de cálculo del Índice siguen apareciendo comunidades y ciudades autónomas con perfiles más “extravertidos” (cuando la contribución a la presencia global agregada supera su contribución al PIB) o “intravertidos” (cuando se da la relación contraria). Son particularmente extravertidas Cantabria (16ª comunidad en PIB y, sin embargo, 7ª en su aportación a la presencia global), la Comunidad de Madrid y Cataluña. Serían, por el contrario, intravertidas, Castilla La-Mancha (9ª en PIB, 13ª en presencia global), Castilla-León, Valencia y Andalucía.

Figura 3. Contribución por comunidades y ciudades autónomas a la presencia global de España (en % de la presencia global total) y contribución al PIB (en % del PIB total)

No obstante, destacan comunidades cuya contribución a la presencia global de España es muy elevada en indicadores concretos, como es el caso de Baleares y Canarias (con fuertes contribuciones en la variable de turismo, como destacábamos en este mismo análisis hace un año), Andalucía y Valencia en bienes primarios y Murcia en energía. Por su parte, Madrid realiza las mayores aportaciones en servicios, inversiones, equipamiento militar, tropas desplegadas, cultura, tecnología, educación y cooperación al desarrollo.5

En el momento en que se escribe este ARI, las tensiones territoriales internas en España se encuentran en uno de sus niveles más altos de la historia reciente. Por este motivo, amerita destacar la muy importante contribución de Cataluña a la proyección exterior del país, pero también la naturaleza de los principales elementos a través de los cuales Cataluña aporta a la presencia global española. Por dimensiones, si bien Madrid es la comunidad autónoma que más participa en las dimensiones económica y militar (19,45% y 3,59%, respectivamente, en 2016), es Cataluña la comunidad que mayor aportación realiza a la proyección exterior del país en la dimensión blanda (7,49% en 2016). Por variables, este liderazgo se da en distintas variables (manufacturas, migraciones, turismo, ciencia, deportes e información), algunas de las cuales destacábamos más arriba como las que revisten un mayor valor añadido (al menos potencialmente) siendo el caso de las manufacturas o la ciencia.

España es, sobre todo, un país europeo

Para todos los 100 países para los que se calcula el Índice, la metodología empleada permite calcular el volumen de presencia global así como sus principales componentes desde el punto de vista sectorial (cómo se distribuye dicho volumen total por dimensiones y variables). Esto a su vez, permite indicar para cada país, en cada dimensión y variable, su cuota de participación y su puesto en el ranking. Además, para los Estados miembros de la UE, se calcula también esta presencia (con sus contribuciones, cuotas, valor índice y puesto en el ranking), ceñida al espacio de la UE –lo que hemos denominado el Índice Elcano de Presencia Europea–.6 Asimismo, se calcula la presencia global de la UE, en la que también se desagregan las contribuciones por origen geográfico, identificando cuáles son las aportaciones relativas de cada Estado miembro. En el caso de España, hace dos ediciones7 sumamos por primera vez la desagregación de la presencia global por origen geográfico (que hemos repasado, para esta edición, en el epígrafe anterior).

Sin embargo, las distintas metodologías desarrolladas hasta la fecha en el marco de este proyecto no han permitido calcular la desagregación por destino geográfico de la presencia global de los países. Este cálculo aplicado a distintos países o regiones se planteó como un importante reto metodológico que, de superarse, aportaría información de gran utilidad puesto que estos datos permitirían responder a preguntas tales como las siguientes: ¿cuál es la magnitud del cambio de eje de la acción exterior latinoamericana de EEUU hacia China?; y ¿cuál es el ritmo y profundidad del proceso de integración europeo (lo que se reflejaría en la magnitud de la presencia de los Estados miembros hacia Europa y su tasa de crecimiento)? Es sabido que China ha aumentado fuertemente su presencia en el mundo en las últimas décadas, pero ¿en qué lugares en concreto?, ¿cuánta acción exterior china (y de qué tipo) se produce dentro de la región asiática y cuánta en otras regiones del mundo?

Realizar este cálculo requiere, muy resumidamente, “bilateralizar” la presencia global de los países en cada uno de sus componentes (variables y dimensiones),8 lo que posiblemente no es factible para cada uno de los 100 países incluidos en este Índice, dada la necesidad de la existencia de bases de datos que desagreguen esta información de manera bilateral en cada una de las variables que componen el Índice.

No obstante, para este trabajo, sí hemos podido realizar este cálculo para España. Con esta nueva información, puede decirse que obtenemos tanto una imagen fija como una evolución de la proyección exterior con un gran nivel de detalle. Sabemos cuál es la presencia global de España, cómo se conforma sectorialmente, geográficamente, pudiéndose además identificar los perfiles combinados geográficos y sectoriales (qué comunidades contribuyen a qué modalidades de presencia) y ahora, además, podemos saber hacia qué regiones y países se proyecta esa presencia. Con todo ello, queremos contribuir a un mayor conocimiento sobre la acción exterior de España, que pueda informar la política exterior.

Este cálculo arroja una base adicional de 5.757 datos que pormenorizan esta distribución geográfica. Incluye la composición por variables y dimensiones de la presencia de España en cada uno de los 25 países y seis regiones para los que hemos recabado información en tres momentos del tiempo (2005, 2010 y 2016). En este trabajo nos limitamos, pues, a resaltar solamente algunos de los principales resultados.

En lo que se refiere a la distribución regional de la presencia, España se proyecta fundamentalmente hacia Europa (61,1% de la presencia total en 2016), siendo muy menores las proporciones de presencia en América Latina (13,6%) y Norteamérica (8,4%), Magreb y Oriente Medio (7,2%) y Asia-Pacífico (7%). Es marginal la proporción de presencia que se dirige hacia África Sub-Sahariana (2,7%) (véase la Figura 4).

Figura 4. Distribución regional de la presencia global de España, 2005-2016 (en valor índice y en % de la presencia global total)

Si bien la importancia relativa de cada región era aproximadamente la misma en 2005, los años posteriores muestran un cambio de tendencia que luego se revertiría durante los años de la crisis. En la segunda mitad de los 2000, Europa acaparó algo menos de presencia (bajando 3,2 puntos porcentuales en 2010), lo que aumentó las proporciones de presencia hacia todas las demás regiones, pero particularmente hacia África Subsahariana (5,6 puntos porcentuales adicionales en 2010). En los primeros años de este decenio, no obstante, esta tendencia se revirtió, volviendo la distribución regional de la presencia global de España un patrón muy similar al de 2005. Esto es, la crisis hace, proporcionalmente, aún más europea la proyección exterior del país.

Como cabía esperar, la naturaleza de la proyección internacional española varía en cada región. Mientras los vínculos con Europa son sobre todo económicos (más del 38% de la presencia económica total en 2016), blandos en mucha menor medida y poco militares (16,8% y 6,2%, respectivamente) –patrón similar al de la presencia en América Latina y del Norte–, con Asia-Pacífico el eje de la proyección exterior está en la dimensión blanda, al igual que con África Subsahariana, donde, además, el protagonismo de la dimensión blanda se comparte con el de la militar. Este eje militar es el que más claramente guía la proyección hacia Magreb y Oriente Medio (véase la Figura 5).

Figura 5. Composición por dimensiones de la distribución regional de la presencia global de España, 2016 (en % de la presencia global total)

Estos datos también se pueden leer sectorialmente: en todas las dimensiones, el principal foco de presencia se sitúa en Europa. En la dimensión económica también tienen importancia América Latina y del Norte, y en mucha menor medida Asia-Pacífico y Magreb y Oriente Medio. En la dimensión militar, la región más importante para España es Europa; muy por detrás están África y Oriente Medio, mientras que en la dimensión blanda la segunda región más importante, después de Europa, es Asia-Pacífico.

Estas cifras vienen a confirmar ciertas intuiciones, como la importancia de Europa en la proyección exterior de España, así como la importancia relativa de América Latina con respecto al resto de las regiones. No obstante, puede ser llamativa la muy alta concentración en Europa, tanto que absorbe el 60% de la presencia global del país. En este contexto, la importancia relativa de América Latina puede resultar sorprendentemente baja. En esta misma línea, pueden resultar también contra-intuitivos los hechos de que la presencia blanda en Asia-Pacífico sea superior a la que se da en América Latina, o que la presencia económica en Asia-Pacífico sea prácticamente insignificante.

Como es lógico, la desagregación por variables muestra también la importancia de Europa como primer destino de presencia en muchas de ellas. Esto es así, con datos de 2016, en todas las variables económicas, en el equipamiento militar y en todas las variables blandas con excepción de los deportes (donde la mayor proporción de presencia se proyecta en Asia-Pacífico) y en América Latina (puesto que la mayor proporción de flujos de ayuda al desarrollo se dirigen a esta región).

Este sesgo europeo también se pone de manifiesto en la distribución internacional de la presencia global de España. Sus 15 principales destinos son, en 2016, el Reino Unido (13,5% de la presencia, aproximadamente la misma proporción que el conjunto de toda América Latina), Francia (7,5%, en buena medida por el efecto frontera), EEUU (7,3%), Alemania (7,1%), Italia (4,1%), Turquía (4%), Portugal (3,7%), Brasil (2,9%), México (2,8%), China (2,4%), Bélgica (1,8%), Venezuela (1,5%), Chile (1,4%), Marruecos (1,0%) y Canadá (1,0%).
También en este caso podemos encontrar algunos resultados contra-intuitivos. Por ejemplo, la importancia de algunos países latinoamericanos no se correspondería con el grado de atención que reciben por parte de los medios de comunicación nacionales. Éste sería el caso de Venezuela, en el que España proyecta menos presencia global que en Bélgica, o el de Argentina, que con el 0,8% de la presencia global total tendría menos importancia en la proyección internacional de España que Canadá.

Pueden sorprender también los datos para Turquía, casi tan “importante” como Italia para España e incluso más que Portugal. En este caso concreto, los resultados se explican con la fuerte presencia militar, vinculada con la participación en la misión de la OTAN en la frontera turca y el despliegue de los misiles Patriot.

Estas proporciones también han ido variando a lo largo del tiempo. Los cinco países en los que más ha crecido, proporcionalmente, la presencia global de España entre 2005 y 2016 son, precisamente, Turquía (3,4 puntos porcentuales), Venezuela (1,1), China (0,8), EEUU (0,8) y el Reino Unido (0,8). Por su parte, los cinco países en los que España pierde mayor proporción de proyección exterior son Portugal (-1,3 puntos porcentuales), Brasil (-0,9), Francia (-0,8), Alemania (-0,8) y Argentina (-0,2).

Estos resultados son coherentes con “re-europeización” de España tras la crisis debido, como señalamos más arriba, a que la tendencia no es homogénea durante el período 2005-2016. Éste se descompone en una pérdida relativa de importancia de Europa en el primer sub-período (2005-2010) y en una ganancia relativa en el segundo (2010-2016).

Como puede verse en la Figura 7, tras cada subida o bajada de presencia (en términos absolutos) pueden esconderse muy distintas combinaciones por dimensiones. Por ejemplo, en Francia, donde España pierde proyección, se da una pérdida acusada de presencia económica que se compensa parcialmente con un aumento de la dimensión blanda.

Conclusión

Tras un rápido aumento que se inicia en los años 90 (y con un perfil propio de una economía emergente y/o de un país europeo periférico), la presencia global de España aumenta fuertemente hasta el estallido de la crisis, lo que provoca una reducción de unos 50 puntos durante el período 2010-2016. Esta pérdida es más que proporcional en la esfera económica (a pesar del crecimiento de las exportaciones) y logra compensarse, aunque sólo parcialmente, con la dimensión blanda.

La presencia global de España se construye principalmente desde Madrid, Cataluña y Andalucía (en línea con la contribución relativa de cada una de estas comunidades al PIB). Destaca la aportación de Cataluña a la proyección exterior blanda de España. También son relevantes las contribuciones al turismo de Canarias y las Islas Baleares o a los bienes primarios por parte de Andalucía y Murcia.

En cuanto a su destino, la proyección de España es fundamentalmente europea. Así lo era antes del estallido de la crisis (a pesar de una cierta diversificación hacia otras regiones en los años previos) y así lo es después, incluso en mayor proporción (a pesar de un descenso en términos absolutos). Los datos de esta distribución geográfica también arrojan algunas sorpresas: la proyección hacia América Latina es posiblemente menor de lo que cabía imaginar (toda la región absorbe la misma proyección que el Reino Unido, individualmente), Turquía es uno de los principales países destinatarios (lo que se debe a la dimensión militar) y hacia Asia-Pacífico se proyectan variables blandas, no económicas. De hecho, esta última es la única región en la que España aumenta presencia global tras la crisis en valores absolutos y esto se debe precisamente a la dimensión blanda.

La información que distribuye geográficamente la presencia global de España permite tener una idea de cómo y dónde se proyecta el país fuera de sus fronteras. Con ello, se pretende ofrecer un insumo más a un diseño informado de la política exterior, de forma que ésta sirva bien para preservar esta proyección (en lo geográfico o en lo sectorial), o bien para moldearla.

Nota metodológica

Para calcular el destino de la presencia global de España mantenemos la estructura y la relación de indicadores del Índice de Presencia Global,9 recogidos en el anexo metodológico del Informe de Presencia Global 2016, pero obteniendo los datos bilaterales país-país.

En la medida de lo posible hemos intentado recurrir a las mismas fuentes de datos que las utilizadas en el cálculo general del Índice, recurriendo a fuentes alternativas cuando era necesario (principalmente a fuentes nacionales, todas ellas especificadas en la Figura 8). En algunos casos, la desagregación bilateral de las variables incluidas en la metodología original del Índice Elcano de Presencia Global presentaba retos metodológicos, que han obligado a recurrir a variables alternativas que permitiesen una aproximación a esa información bilateral.

Los indicadores de la dimensión económica pudieron ser desagregados por destino con relativa facilidad, obteniendo las exportaciones bilaterales de España a cada destino, tanto de cada uno de los tipos de mercancías como de servicios. También fue el caso del stock de inversión en el exterior, que fue desagregado por destinos a partir de fuentes nacionales.

Los datos de presencia militar fueron desagregados a partir de información facilitada por el Ministerio de Defensa, y particularmente el destino geográfico de las tropas españolas desplegadas en el exterior. Para la desagregación del indicador de equipamiento militar se identificaron aquellas misiones que hacen uso efectivo de equipamiento en sus despliegues, considerando un uso de equipamiento proporcional al número de tropas desplegadas. De este modo, en misiones aeronavales se computa presencia tanto de tropas como de equipamiento, mientras que en misiones de entrenamiento u observación no se reflejan medios y despliegue del tipo de equipamiento incluido en la metodología. Agradecemos la ayuda prestada por Félix Arteaga, investigador principal del Real Instituto Elcano, en esta labor.

En el caso de la dimensión blanda, algunas variables pudieron ser “bilateralizadas” recurriendo a fuentes alternativas (como migraciones, turismo, cultura, tecnología o cooperación al desarrollo), pero otras presentaban también retos conceptuales o metodológicos.

Es el caso de deportes, medida en la metodología original del Índice a partir de los puntos FIFA de la selección absoluta de fútbol y el número de medallas olímpicas, para cuya desagregación por destino se ha recurrido a datos de audiencia televisiva. En el primer caso, hemos tomado la audiencia por países de la edición de la Copa Mundial de Fútbol, a partir de los informes de audiencia ofrecidos por la FIFA para cada edición. Sin embargo, no hemos podido obtener esta información para el caso de los Juegos Olímpicos, por lo que ha sido necesario recurrir a una medición alternativa. En concreto, hemos obtenido la información sobre el número de hogares con televisiones en cada país, utilizándola como medida aproximada del potencial de audiencia de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos.

La desagregación geográfica del indicador de información también ha presentado retos por el modo en que está conceptualizado en la metodología original del Índice, medido a partir del número de menciones en noticias de las principales agencias (Associated Press, Reuters, AFP, DPA, ITAR-TASS, EFE, ANSA, Xinhua) y el ancho de banda de Internet en cada país. Para la parte relativa a menciones en prensa se ha recurrido a la misma base de datos (Factiva) pero obteniendo el número de noticias en estas principales agencias relacionadas con España en cada país y región del mundo, considerando el total de idiomas hablados en cada uno de ellos. Para la parte del indicador relativa a Internet, dada la imposibilidad de desagregación geográfica de la variable incluida en la metodología original, se ha recurrido como variable alternativa al número de hogares con acceso a Internet en cada país del mundo, a partir de la información facilitada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

Por último, el indicador de ciencia es medido en la metodología original del Índice a partir del número de publicaciones científicas según la Web of Science de Thomson Reuters. Para la desagregación por destinos geográficos de la presencia científica de España se han tomado en consideración aquellos artículos co-publicados por un autor español y otro autor según su país de origen, a partir de la información facilitada por la Web of Science Core Collection de Clarivate Analytics. Agradecemos la colaboración de Sebastien Vellay para la obtención de esta información.

En el caso de las comunidades autónomas, los datos que se utilizan para determinar su contribución son, en su mayoría, fuentes públicas nacionales, como señala la Figura 9. Muchos de éstos vienen desagregados por comunidades; en cambio, como ocurría en la desagregación bilateral de la presencia de España, existen casos que por su naturaleza no tienen una distribución geográfica clara o se expresan en entidades geográficas distintas a las comunidades autónomas. Estos retos metodológicos se explican en el documento sobre la presencia global de España,10 presentado el año pasado, por lo que remitimos al mismo en caso de querer conocer los detalles y adjuntamos el cuadro de origen de cada una de las fuentes de datos.

(Las figuras 8 y 9 de esta nota metodológica pueden encontrarse en el PDF del documento)

Iliana Olivié
Investigadora principal y coordinadora del Proyecto Índice Elcano de Presencia Global, Real Instituto Elcano
| @iolivie

Manuel Gracia
Investigador, Real Instituto Elcano
| @mgraciasn

Mª Dolores Gomariz
Máster de Economía Internacional y Desarrollo (UCM), ayudante de investigación en prácticas en el proyecto Índice Elcano de Presencia Global durante la elaboración de este documento (2017)


1 Iliana Olivié; Manuel Gracia y José Ignacio Díaz (2016), “La presencia global de España”, ARI 67/2016, Real Instituto Elcano.

2 Pueden encontrarse los detalles de dicha metodología en Iliana Olivié y Manuel Gracia (2017), Informe Elcano de Presencia Global 2017, Real Instituto Elcano.

3 Iliana Olivié y Manuel Gracia (2016), Informe Elcano de Presencia Global 2016, Real Instituto Elcano.

4 Para más detalles, véase Olivié, Gracia y Díaz (2016), op. cit.

5 Téngase en cuenta que las variables directamente relacionadas con el gasto público pueden mostrar una cierta sobre-representación de Madrid dada la metodología aplicada. Para más detalles, véase Olivié, Gracia y Díaz (2016), op. cit.

6 Todos estos datos están disponibles, en acceso abierto, en nuestras secciones de Explora y Datos de la web del Índice Elcano de Presencia Global.

7 Iliana Olivié, Carola García-Calvo y Manuel Gracia (coords.) (2015), Informe Elcano de Presencia Global 2015, Real Instituto Elcano.

8 Véanse los detalles en la nota metodológica, al final de este ARI.

9 Olivié y Gracia (2017), op. cit.

10 Olivié, Gracia y Díaz (2016), op. cit.

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<![CDATA[ La presencia global de España ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari67-2016-olivie-gracia-diaz-presencia-global-de-espana 2016-09-15T04:58:29Z

Este documento analiza la evolución de la presencia global de España, la contribución española a la presencia de la Unión Europea y la aportación de las distintas Comunidades Autónomas a la proyección exterior nacional.

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Tema

Este documento analiza la evolución de la presencia global de España, tanto en su ámbito mundial como europeo, así como la contribución española a la presencia de la Unión Europea y, por último, la aportación de las distintas Comunidades Autónomas a la proyección exterior nacional.

Resumen

El Índice Elcano de Presencia Global refleja una rápida inserción exterior de España en las últimas dos décadas y media. Este crecimiento (superior al de Estados Unidos o Portugal) le ha permitido mantener su cuota de presencia global durante el período 1990-2015, a pesar de las disminuciones de cuota desde el estallido de la crisis económica.

La presencia global española es sobre todo blanda, aunque haya tendido a “economizarse”. No obstante, su presencia en el ámbito europeo (recogida en el Índice Elcano de Presencia Europea) vendría a reflejar la tendencia contraria: un “reblandecimiento” de su presencia europea. En ninguno de los dos casos, son las variables de mayor valor añadido (tecnología o educación, por ejemplo), las que más contribuyen a la proyección exterior. A lo largo de todo el período y tanto en el ámbito global como en el europeo, el turismo o los servicios determinan en gran medida la presencia global de España.

Como Estado miembro de la Unión Europea, España también contribuye a la presencia global de esta última; y lo hace de forma significativa, siendo el 6º Estado con mayor contribución. De forma similar, las 17 comunidades autónomas y dos ciudades autónomas definen (cuantitativamente y cualitativamente) la presencia global española. En términos generales, son las comunidades que más contribuyen al PIB y también las que más participan en la proyección exterior del país (Cataluña, Madrid y Andalucía).

Análisis

España, 12º país en presencia global

Con un valor índice de 177,9, España se sitúa en 2015 en el 12º puesto del ranking de países por presencia global (Gráfico 1). Como ya señaláramos en un trabajo anterior1,  entre 1990 y 2015 (período para el que se calcula el Índice Elcano de Presencia Global) la posición de España en el mundo se caracteriza por su rápida inserción, registrándose un crecimiento de su presencia global (que se cuadriplica) superior a la de otros países como Estados Unidos o Portugal (las cuales se multiplican por 2 y por 3,5, respectivamente).

Este período de aumento rápido de presencia global coincide con los primeros años de la transición de España a la democracia y con su inserción en la comunidad internacional (incluyendo, por ejemplo, la adhesión a la Unión Europea y la integración en la OTAN).

Gráfico 1. Top 20 del ranking de presencia global (en valor índice)

Además, acompañando este fuerte crecimiento de su proyección exterior, y a diferencia de lo que ocurre en buena parte de los países europeos o de América del Norte, España mantiene su cuota de presencia global, 2 registrándose entre 1990 y 2015 incluso un muy leve aumento de 4 décimas, que se produce como resultado de las ganancias de cuota durante los años 90 y 2000 (5 y 3 décimas, respectivamente) que la pérdida registrada durante la gran crisis, entre 2010 y 2015 (4 décimas), no contrarresta en su totalidad (Tabla 1).

Aunque el resultado neto para el conjunto del período sea este mantenimiento de presencia, España parece seguir el mismo patrón que otros países occidentales (Italia, Alemania, Francia o Estados Unidos) que son, además, los que sufren mayores pérdidas de cuota de proyección exterior en los últimos 25 años. Son pues, las economías emergentes las que contrarrestan estas pérdidas. Las cinco mayores ganancias de cuota entre 1990 y 2015 son las de China, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Corea del Sur, India y Singapur. Nótese, además, que entre 2010 y 2015, ninguno de estos seis países sufre pérdidas de cuota global en ningún periodo; lo que sí ocurre con los siete países de la parte baja de la Tabla 1.

Tabla 1. Principales variaciones de cuota de presencia global(en puntos porcentuales)

La proyección exterior de España es fundamentalmente blanda, aunque ha tendido a “economizarse”

Este mantenimiento de la cuota española, en relación con la de otros países, se explica con las ganancias durante los 90 y los 2000 en las tres dimensiones (económica, militar y blanda) en las que desagrega la presencia global. Aunque es en la dimensión blanda en la que España obtiene un valor más alto, situándose en un 3% en 2015, pierde 2 décimas, mientras que en las dimensiones económica y militar, el país gana cuota entre 1990 y 2015 (Gráfico 2).

Gráfico 2. Cuota de presencia global de España por dimensiones

Y es que ha sido, históricamente, la contribución de la dimensión blanda3 una de las principales características de la presencia global española (además de ser un hecho diferencial respecto de otros países europeos). En la actualidad, sin embargo, la participación de esta dimensión se ha reducido hasta casi igualar la de la dimensión económica (49,2% y 42,0%, respectivamente, en 2015) (Gráfico 3).

Gráfico 3. Contribuciones por dimensiones a la presencia global de España (en %)

A pesar de una importante diversificación de la presencia global española a lo largo de estas dos décadas y media (en 1990, cinco variables explicaban casi el 78% de su presencia global; en 2015 esta proporción ha descendido hasta el 66,4%), como también hemos destacado en ocasiones anteriores4 son pocas las variables que más definen la proyección exterior de España (dentro de estas dos dimensiones económica y blanda) y, además, éstas no son las de mayor valor añadido.

Por ejemplo, si bien el turismo reduce su contribución del 45% de la presencia global total en 1990 a menos del 19%, sigue siendo la variable individual que más contribuye a la proyección exterior de España. En ambos años, siguen los servicios, con una contribución incluso mayor en 2015 respecto de 1990 (aunque puede haber cambiado la naturaleza y, por lo tanto, aumentado el valor añadido de estos servicios). También destaca el hecho de que si en 1990 las manufacturas contribuían algo más que los bienes primarios (7,0% frente a 6,2%), en 2015 esta relación se ha invertido con contribuciones del 8,9% y del 12,0%, respectivamente. Tanto ahora como hace dos décadas y media, la educación y la tecnología han estado contribuyendo sólo marginalmente a la presencia global de España (Tabla 2).

Tabla 2. Mayores y menores contribuciones a la presencia global de España en 1990 y en 2015 (en %)

España y la construcción de la presencia intra- y extra-europea

El grueso de la presencia global española se proyecta en la Unión Europea. Aunque la metodología actual del Índice Elcano de Presencia Global no permite calcular la presencia europea de los países como proporción de su presencia global, sí disponemos de diversos indicadores que se pueden distribuir geográficamente para observar en qué espacios se proyecta la presencia. En este sentido, los datos sobre exportaciones (de los que se nutren cuatro de las cinco variables que definen la dimensión económica de este Índice) dan cuenta de la magnitud del espacio europeo como lugar de proyección exterior de España. Así, en 2015, según datos de Eurostat, más del 65% de las exportaciones y del 61% de las importaciones5 de España tenían como destino y origen, respectivamente, la Unión Europea.6

En lo que respecta a los distintos pesos de dimensiones y variables en su contribución a la presencia exterior, en el ámbito europeo se puede observar la tendencia contraria a lo que ocurre en la proyección global. Dentro del ámbito de la Unión, el perfil de España ha tendido a “reblandecerse”, aumentando la contribución de la dimensión blanda respecto de la económica; lo que es compatible, por otra parte, con que la presencia económica de España sea mayoritariamente intracomunitaria. Esto se refleja en el desempeño del país en el Índice Elcano de Presencia Europea, que calcula la proyección exterior de los Estados miembros dentro del perímetro de la Unión (Grafico 4).

Gráfico 4. Contribuciones por dimensiones a la presencia europea de España (en %)

España ocupa en 2015 el 5º puesto en el ranking de presencia europea, por detrás de los Países Bajos y por delante de Italia. La posición por delante de la economía italiana en este ranking da muestra precisamente del mayor grado de orientación de España hacia el espacio comunitario. Así, en el ranking de presencia global, España se sitúa 12º, por detrás de Italia, que ocupa el puesto 11º.

Dada la magnitud de la presencia en la Unión Europea en la configuración de la presencia global de España, las principales variables de proyección española hacia Europa son muy similares a las principales variables en la contribución a la presencia global y, como se ha señalado con anterioridad, éstas no son las de mayor valor añadido (Tabla 3). Se dan aportaciones marginales de educación (el 2,4% de la presencia europea total en 2015), o tecnología (0,9%). No obstante, cabe señalar que estas contribuciones de mayor valor añadido sí son ligeramente superiores en la presencia en la Unión Europea que en el conjunto del mundo: mientras la tecnología contribuye un 0,6% a la presencia global de España, lo hace en un 0,9% a la europea, al igual que ocurre con la educación (2,2% en lo global frente a 2,4% en lo europeo) o, sobre todo, la ciencia (4,7% en lo global, 8,6% en lo europeo). Estos datos parecerían coherentes con los mayores niveles medios de desarrollo en Europa, en relación con otras regiones en desarrollo o emergentes como África, América Latina y Asia.

Esta comparación también pone de manifiesto la importante especialización terciaria de España en el marco de las relaciones económicas intra-europeas. Mientras las contribuciones de los bienes primarios y de las manufacturas descienden al 9,6% y al 5,9%, respectivamente, en el ámbito europeo (desde el 12,0% y el 8,9% en lo global), ocurre lo contrario con los servicios, cuya contribución a la presencia europea se sitúa en el 18,2% (el 13,9% en presencia global).

También cabe señalar el peso inferior del turismo en la presencia española en Europa (el 14% en 2015) frente al que registra en la presencia con el conjunto del mundo (casi el 19%); y esto a pesar de la importante afluencia de turistas europeos al territorio español siendo, de hecho, el país que recibe mayor número de turistas de origen europeo. España ocupa el primer puesto en el ranking de recepción de turistas con origen comunitario,7 por delante de Francia e Italia. Si consideramos todos los turistas del mundo (presencia global) desciende al 3er puesto, por detrás de Francia y de Estados Unidos, lo que indica un mayor grado de orientación turística intra-comunitaria a pesar de su menor contribución relativa. Esto se explica, como hemos señalado más arriba, con el mayor peso relativo de otras variables como los servicios, la ciencia y, muy particularmente, las migraciones (siendo éstas, mayoritariamente, de origen intracomunitario).

Tabla 3. Mayores y menores contribuciones a la presencia europea de España en 2005 y en 2015 en (%)

Con todo, la distribución del origen de la presencia global de la Unión Europea8 por Estado miembro muestra un aumento del peso de España en la proyección global de la Unión, hasta situarla en el 6,6% de la presencia global total de la Unión Europea; la 6ª mayor contribución tras las del Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y los Países Bajos.

En términos generales, estas contribuciones permanecen relativamente estables desde 2005, que es el primer año para el que tenemos datos. En este contexto, el aumento de la contribución española, de tan sólo 5 décimas de punto porcentual es el 5º mayor en la última década, tras los de Rumanía (0,9), los Países Bajos (0,7), e Irlanda y Luxemburgo (0,6).

Tabla 4. Presencia global de la Unión Europea por estado miembro (en %) y variación 1990-2015 (en puntos porcentuales)

La construcción de la presencia global de España

Al igual que la presencia global de la Unión Europea es el resultado de los perfiles de presencia de sus Estados miembros (la cantidad de presencia, pero también su naturaleza por dimensiones y variables o su orientación intra-o extra-europea), la presencia global de España es reflejo de la proyección de sus 17 comunidades autónomas y dos ciudades autónomas, así como con sus fortalezas y debilidades desde el punto de vista sectorial.

Si la presencia global de España ha registrado un importante aumento desde 1990 y una cierta diversificación –aunque adolece de una concentración en variables de bajo valor añadido en las dimensiones económica y blanda, como hemos señalado más arriba–, las contribuciones por comunidades autónomas deberían registrar características similares.9

En términos generales, son las comunidades autónomas que más contribuyen al PIB español las que más contribuyen también a su presencia global. Así, las cinco mayores contribuciones son las de Cataluña (22,3%), Madrid (17,5%), Andalucía (12,9%), Valencia (8,4%) y País Vasco (6,9%) (Tabla 5).

No obstante, pueden identificarse algunas comunidades más orientadas al interior (cuando su contribución al PIB supera su contribución a la presencia global total) o, por el contrario, extravertidas (cuando la aportación a la presencia global supera la aportación al producto interior). Entre las primeras, más orientadas al interior, nos encontraríamos con 11 comunidades autónomas: Madrid, Andalucía, Valencia, Galicia, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón, Navarra, Asturias, Extremadura y La Rioja. En el segundo grupo habría seis comunidades con mayor orientación hacia el exterior (Cataluña, País Vasco, Canarias, Baleares, Murcia y Cantabria), además de Melilla.

Tabla 5. Presencia global de España por comunidad autónoma (en %) y variación 2005-2015 (en puntos porcentuales)

De forma similar a lo que ocurre con la Unión Europea, en la que sólo tres países (el Reino Unido, Alemania y Francia) explican casi la mitad de su presencia global, en el caso de España también se observa una concentración territorial significativa. Cataluña, Madrid y Andalucía aportan cerca del 53% de la proyección exterior española (Tabla 5). Además, en torno al 70% de la presencia global de España se construye con variables económicas o blandas de Andalucía, Baleares, Canarias, Cataluña, Madrid, País Vasco y Valencia, lo que estaría apuntando, además, a una cierta concentración sectorial (Gráfico 5).

Gráfico 5. Principales contribuciones a la presencia global de España por Comunidades Autónomas y dimensiones (en %)

Esta concentración (además de la especialización en variables de menor valor añadido relativo) también se hace patente cuando se observan las contribuciones a la presencia global de España por comunidades autónomas y por variables individuales. Más del 30% de la presencia global de España se conforma con seis variables (bienes primarios, manufacturas, servicios, inversión, turismo e información) desde cinco comunidades (Andalucía, Baleares, Canarias, Cataluña y Madrid).

Gráfico 6. Principales contribuciones a la presencia global de España por Comunidades Autónomas y variables (en %)

Conclusión

Como resultado de la inserción internacional de España en los años posteriores a la transición a la democracia y, también, de la aceleración del proceso de globalización tras la caída del muro de Berlín, la presencia global de España (reflejada en el Índice Elcano) ha crecido a un ritmo comparativamente elevado durante el período 1990-2015.
Una parte significativa de esta presencia global se ha proyectado en el espacio intra-comunitario, de modo que la relación de España con otros Estados miembros define en gran medida las características de la presencia global española. A estas presencias europea y global contribuyen de forma significativa los servicios, el turismo y los bienes primarios y, de forma muy marginal, la tecnología y la educación; siendo estos resultados del Índice Elcano de Presencia Global otro reflejo del importante proceso de terciarización de la economía española y, en parte, de una terciarización de baja complejidad tecnológica.10

En el ámbito europeo, también cabe destacar el creciente peso de España en la configuración de la presencia global de la Unión Europea, lo que refleja un crecimiento también importante de la proyección española fuera de Europa.

Esta proyección es el resultado, en buena medida, de la presencia exterior de las comunidades autónomas que más contribuyen al PIB español: Cataluña, Madrid y Andalucía. Si bien, dado el perfil de presencia exterior, con una importancia notable del turismo, los servicios y los bienes primarios, algunas comunidades autónomas (con especialización en estos tres ámbitos) registran una contribución a la presencia global de España sensiblemente superior a su contribución a la economía. Éste es el caso de Baleares, Canarias y Murcia.

Nota metodológica

Para calcular la contribución las Comunidades Autónomas a la presencia global de España, mantenemos la estructura y la relación de indicadores que recoge el anexo metodológico de la edición de 2015 del Informe Elcano de Presencia Global,11 con alguna particularidad que se explica a continuación.

La presencia global autonómica, como la de los países que comprenden el análisis de presencia global, se desdobla en tres dimensiones (económica, blanda y militar) y, en el caso de las comunidades autónomas, los datos que se utilizan para determinar su contribución son, en su mayoría, fuentes públicas nacionales. Muchos de éstos vienen desagregados por comunidades; en cambio, otros, por su naturaleza, no tienen una distribución geográfica clara o se expresan en entidades geográficas distintas a la comunidades autónomas.

En relación a la primera de las dimensiones, la económica, los datos sobre la exportación de bienes energéticos, primarios y manufacturados provienen de Datacomex y aquellos sobre inversión directa, de Datainvex, dos bases de datos generadas por la Secretaría de Estado de Comercio, dependiente del Ministerio de Economía y Competitividad. La exportación de servicios, por su parte, supone un problema metodológico, pues las fuentes nacionales no ofrecen datos al respecto desagregados por comunidades. En vista de esta dificultad, se ha tomado como variable proxy los componentes del PIB del sector servicios de cada comunidad autónoma, disponibles en el Instituto Nacional de Estadística, que puedan considerarse transables; esto es, que puedan ser exportados, aunque no se contemple un rubro que expresamente los reconozca como tal.

La presencia militar es otro componente que merece una matización. Es imposible dividir el número de tropas y de equipamiento por comunidades, pues se trata de una administración que depende enteramente del Estado central. Para su desagregación por comunidades, se han utilizado los datos de la Agencia Estatal de Administración Tributaria sobre la recaudación de impuestos a escala autonómica con dos años de retardo sobre el año para el que aplica, presumiendo que ese plazo temporal se traduciría en un aumento de las capacidades militares. Además, para evitar un peso excesivo de aquellas comunidades que, por diversos motivos, concentran la recaudación tributaria (como Madrid y Cataluña), esa participación de las comunidades sobre los Presupuestos Generales del Estado ha sido corregida con su población, de manera que se reparta de manera más uniforme entre las distintas comunidades.

Dentro de la presencia se ha aplicado la misma modificación en el indicador de Información que se ha introducido este año en el cálculo del Índice de Presencia Global para todos los países. Hasta ahora la presencia de cada comunidad en este indicador, se obtenía a partir de los datos sobre el número de hogares con acceso a Internet que ofrece la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y la Comunicación de los Hogares, realizada por el INE, como criterio de reparto del registro obtenido por España en esta variable. A partir de la edición 2016 del Informe Elcano de Presencia Global, esta información se complementa mediante las menciones concretas en cables de noticias de las principales agencias de comunicación del mundo, a partir de su búsqueda en la base de datos Factiva. La cadena de búsqueda de noticias sobre las comunidades autónomas sigue los mismos criterios a los que se aplican para recabar datos de Información sobre los países del Informe: la unidad temporal (del 1 de enero al 31 de diciembre de cada año analizado); el uso del nombre de la comunidad en castellano y en inglés; el uso de los gentilicios regionales, también en castellano y en inglés; la combinación de los términos con el operador booleano OR; y la selección de servicios de agencias internacionales, excluyendo por tanto a la española EFE, evitando así la sobrerrepresentación de las comunidades en el periodo.

Cuadro A.5. Variables, indicadores y fuentes para el cálculo de la presencia global de España por comunidades autónomas

Iliana Olivié
Coordinadora del Proyecto Índice Elcano de Presencia Global
| @iolivie

Manuel Gracia
Ayudante de investigación del Proyecto Índice Elcano de Presencia Global

José Ignacio Díaz
Ayudante de investigación en prácticas en el Proyecto Índice Elcano de Presencia Global


1 Iliana Olivié y Manuel Gracia (2013), Índice Elcano de Presencia Global 2012, Real Instituto Elcano.

2 Denominamos cuota de presencia global a la presencia global proyectada por el país como proporción de la suma de presencia global de los 90 países para los que se calcula el Índice.

3 Por contribución entendemos la aportación de una determinada dimensión o variable al valor total de presencia global de un país.

4 Olivié y Gracia (2013), Ibid,

5 En el caso de las importaciones la cifra aumentaría al 70% si se excluyen los bienes energéticos.

6 Estas cifras han descendido en los últimos años como consecuencia de, por un lado, el crecimiento generalizado de la globalización que ha provocado el aumento del número de intercambios con otras zonas geográficas y, por otro, la crisis europea y la búsqueda de nuevos destinos de exportación. En 2007 las exportaciones con destino a la Unión Europea fueron el 71% del total exportado, y las importaciones con origen comunitario el 63%.

7 Según datos de Tourspain, en 2015 el principal país de origen de los turistas que llegaron a España era el Reino Unido (23,2%), seguido de Francia (16,3%) y Alemania (16%).

8 La presencia global de la Unión Europea se calcula sumando la proyección de cada Estado miembro fuera de los límites de la Unión, lo que equivale a la suma de la presencia global de cada socio europeo, restando su presencia intra-europea (detrayendo así, por ejemplo, la presencia alemana en Italia). En cierto modo, se trata, para cada Estado miembro, del anverso de la presencia europea, descrita más arriba,

9 Iliana Olivié y Manuel Gracia (2015), “De lo local a lo global: la arquitectura de la proyección exterior de la Unión Europea”, en Olivié, Gracia y García-Calvo (coords,), Informe Elcano de Presencia Global 2015, cap. 2, pp. 23-34, Real Instituto Elcano,

10 Los resultados del Índice de Complejidad Económica elaborado por la Universidad de Harvard sitúan a España en el puesto 30º en un ranking de 121 países para el año 2014, produciéndose un descenso desde el puesto 17º en 1995.

11 Olivié y Gracia (2015), Ibid.

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Este documento analiza la evolución de la presencia global de Reino Unido, su perfil de presencia en el mundo y su contribución a la presencia global de la Unión Europea.

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Tema

Este documento analiza la evolución de la presencia global de Reino Unido, su perfil de presencia en el mundo y su contribución a la presencia global de la Unión Europea.

Resumen

Una de las herramientas disponibles para analizar la presencia de un país en un mundo globalizado, y evaluar las consecuencias de un Brexit es el Índice Elcano de Presencia Global, que mide la proyección exterior de 90 países y de la Unión Europea (esto es la presencia agregada extra-europea de sus Estados miembros), así como la presencia de los Estados miembros dentro de la UE. Reino Unido ocupa el cuarto puesto en el ranking de 2015, siendo una economía de alto grado de proyección exterior, es el país que más contribuye a la presencia global de la UE, tanto en términos totales como en presencia económica y blanda.

Análisis1

No deja de resultar paradójico que fuera precisamente un primer ministro británico, Winston Churchill, quien en 1946 hablase de la unión de los Estados europeos. Cierto es que el contexto era el de una Europa asolada por la Segunda Guerra mundial, donde esa unión no se concebía aún en términos de integración económica, ni mucho menos política, sino en torno al Consejo de Europa como foro de encuentro y de coordinación ante una posible expansión del comunismo2.

Reino Unido veía la organización de Europa desde una posición distinta a la del resto de potencias europeas por no compartir intereses en ese momento, no tenía la dependencia francesa del carbón alemán ni el deseo holandés de acceso a más mercados. Puede que al mismo tiempo influyera su particular experiencia de salir victoriosa de la guerra, y no sufrir ocupación en su territorio, para no sentir la necesidad de la integración como vía de supervivencia en el nuevo contexto mundial. Pero la Segunda Guerra mundial supuso el cerrojo definitivo al decadente Imperio británico. A los movimientos independentistas en las colonias, signo de la pérdida de poderío militar y capacidad de dominación, se unían los problemas económicos derivados de la guerra, que aunque menores que los del resto de países europeos, anularon su ya débil liderazgo financiero y comercial. Un hecho simbólico fue la adhesión de Australia y Nueva Zelanda, territorios pertenecientes a la Commonwealth, al tratado regional de seguridad Anzus con Estados Unidos, que expandía su control territorial en plena guerra fría. De hecho, desde 1950 la pertenencia a la Commonwealth dejó de suponer sumisión a la Corona británica.

En ese año Robert Schuman propugnaba poner en común la producción de acero y carbón de Francia y Alemania, y se establecían las bases de la posterior Comunidad Económica Europea (CEE), constituida por el Tratado de Roma de 1957. Una comunidad establecida en torno a una unión aduanera de la que los británicos recelaban y con unos socios comerciales que, en aquel entonces, no se encontraban entre sus principales clientes. Reino Unido no se mantuvo inmóvil ante los avances europeístas, y en 1960 promovió la denominada Asociación Europea de Libre Cambio (EFTA, en inglés), incorporando los países que no se adhirieron a la CEE, con el fin de eliminar entre ellos los derechos de aduana de productos industriales, sin afectar al sector agrícola.

Las particularidades históricas de Reino Unido le habían conferido la idea de seguir siendo una potencia mundial que mantenía importantes lazos con otros territorios de ultramar, y requería una posición propia en cualquier tipo de unión. Sin embargo, pocos años después la mella de los estragos económicos frente al crecimiento que registraban los miembros de la CEE, le hicieron cambiar de estrategia y solicitar formalmente su adhesión. Pero se encontró con la firme oposición francesa, que rechazó dos veces su adhesión. No fue hasta la dimisión de Charles de Gaulle, que paradójicamente había estado refugiado en Reino Unido durante la guerra, cuando se despejó el camino. La incorporación al espacio europeo se materializaba poco después durante el mandato del conservador Edward Heath, desencadenando la paulatina decadencia de la EFTA.

Desde entonces, las relaciones entre Reino Unido y Europa, materializadas en las distintas formas que adoptaron los tratados, han atravesado distintos periodos de tensión. En buena medida marcada por la coyuntura interna británica y por la situación económica en Europa, pero también por distintas concepciones de la utilidad y destino del proyecto comunitario, sobre el que Reino Unido ha mantenido una posición ambivalente y recelosa. Apenas dos años después, su incorporación fue renegociada por el presidente laborista Harold Wilson y aprobada en referéndum.

La llegada de Margaret Thatcher supuso un nuevo pulso con la renegociación del denominado “cheque británico”; en la que Thatcher demostró su contundencia negociadora que, además de cincelar su apodo, le hizo ganar los apoyos que permitieron su tercera reelección consecutiva.

Una actitud mantenida hasta la firma del Tratado de Maastricht en 1992, cuando surgió la posibilidad de descolgarse del proceso seguido por el resto de socios, con el establecimiento de cláusulas de exención que permitieron a Reino Unido no integrarse monetariamente. Se reconocía de manera explícita esa Europa de distintas velocidades, que dejaba un grupo de países avanzando en el proceso de integración, entre los que estaban Francia y Alemania, y Reino Unido por otro. Se constituía por tanto un mercado común en el que estaban incluidas dos monedas llamadas a ser hegemónicas. Una situación cómoda para Reino Unido, mantenida durante las décadas posteriores, incluyendo en ellas la firma del Tratado de Lisboa. Durante ese periodo la economía británica se transformaba, convirtiéndose en uno de los centros financieros y de servicios de la economía global. Quizá por esa personalidad propia en un mundo globalizado, y en un momento de crisis europea, se debaten de nuevo las ventajas y los inconvenientes de pertenencia a un espacio regional común.

Una de las herramientas disponibles para analizar la presencia de un país en un mundo globalizado y evaluar las consecuencias de un Brexit es el Índice Elcano de Presencia Global, que mide la proyección exterior de 90 países y de la Unión Europea (esto es la presencia agregada extraeuropea de sus Estados miembros), así como la presencia de los Estados miembros dentro de la UE. Un índice construido con 16 indicadores agrupados en tres dimensiones –económica, militar y blanda– que permite no solo analizar la evolución de la presencia global de un país sino la naturaleza de la misma, dibujando distintos perfiles de proyección exterior.

¿Cuál es el perfil de presencia de Reino Unido?

Según la edición 2016 del Informe Elcano de Presencia Global, Reino Unido ocupó en 2015 la cuarta posición en el ranking, detrás de Estados Unidos, China y Alemania. Una posición elevada, teniendo en cuenta que se trata de la sexta economía mundial en términos de PIB y la vigésima en términos de población, lo que da cuenta del elevado grado de proyección exterior de Reino Unido.

Gráfico 1. Ranking de Presencia Global 2015

Una presencia que en el caso de Reino Unido, de manera similar al resto de economías occidentales, se apoya fundamentalmente en su dimensión blanda, que supone un 52,9 por cien  frente al 44,2 de la dimensión económica y un 2,9 de la militar. Dentro de ese cajón de presencia blanda se incluyen diversos indicadores en los que Reino Unido se ubica entre los principales países del mundo –como educación, cultura, cooperación al desarrollo o deportes–, concretamente entre los ocho primeros puestos en todos ellos.

Pero además, no hay duda de que Reino Unido es una potencia global, ocupa el sexto puesto en el ranking de presencia económica, por detrás de EE UU, China, Alemania y Rusia. Centro financiero y empresarial, las exportaciones de servicios (segundo exportador mundial) contribuyen con un 15,6 por cien a su presencia global, mientras que las inversiones en el exterior (segundo mundial), suponen el 8,7 por cien. Un perfil al que ha contribuido su papel en el mercado internacional del oro. Desde la llegada de los Moccata a finales del siglo XVII y la firma con Portugal del Tratado de Methuen, por el que Inglaterra accedía al oro brasileño, Londres fortaleció su papel de intermediario en el mercado del metal precioso. De hecho, buena parte del incremento de presencia de Reino Unido en 2014 se debió al aumento de exportaciones de oro con destino, vía Suiza, a los mercados asiáticos, y le sirvió para ascender el año pasado al segundo puesto del ranking. En la edición de este año, los flujos de exportación se normalizan y Reino Unido recupera en 2015 el cuarto puesto que ya ocupaba anteriormente.

A esa importancia en la dimensión blanda y económica se une la militar, donde Reino Unido ocupa el quinto lugar en un ranking que considera el número de tropas desplegadas en el extranjero y el equipamiento militar necesario para su despliegue. Es cierto que dentro de esta dimensión es especialmente contundente el dominio estadounidense tras la caída de la Unión Soviética, pero no deja de ser significativo el mantenimiento entre los primeros puestos en las tres dimensiones de presencia global.

Quizá ello es signo precisamente de su consolidación como actor global. Liderazgo que se aprecia en términos de cuota de presencia global, donde en un contexto de auge de países emergentes, y con el espectacular crecimiento de China, Reino Unido ha podido mantener sus niveles de cuota cuando la mayoría de los países occidentales la han visto mermada. La cuota de presencia global británica crece hasta el año 2000, y el descenso posterior es muy matizado y en cualquier caso mucho menor que el sufrido por EE UU, Alemania, Francia o Japón. Además, gana cuota entre 2010 y 2015, a diferencia de lo ocurrido en los principales países occidentales.

Gráfico 2. Evolución de las cuotas de presencia global de Reino Unido, Alemania, Francia y Japón

Que Reino Unido haya perdido menos cuota de presencia que sus socios comunitarios en estos últimos años, es una de las muestras del menor impacto de la crisis europea, consecuencia entre otras cosas de su no pertenencia a la zona euro. Su mayor orientación extracomunitaria hace sus exportaciones menos dependientes, que no inmunes, de la evolución de la demanda europea. Aún así, en 2015 más del 40 por cien del comercio británico se destinó a la UE.

La presencia de Reino Unido dentro y fuera de la UE

Manteniendo el mismo índice de presencia global pero computando dentro de cada indicador su componente intracomunitario –por ejemplo, exportaciones hacia la UE en lugar de hacia el mundo–, podemos obtener el perfil de presencia de los Estados miembros dentro de la UE. El ranking de presencia europea está liderado por Alemania, y los británicos ocupan el segundo lugar. Qué en términos de presencia global Reino Unido esté por delante de Alemania, pero en términos de presencia europea sea a la inversa, da muestra de su diferente orientación geográfica. Alemania, miembro y cabeza de la zona monetaria común, tiene una marcada presencia económica dentro de la UE. Reino Unido, en cambio, tiene un perfil de presencia blanda más marcado incluso que el que presentaba en términos globales, apoyado en el peso en cultura y migraciones. No obstante, es necesario señalar que al referirnos a esa mayor orientación intra o extracomunitaria lo hacemos en términos de presencia global y de las dimensiones que la definen, siendo matizable si atendemos a alguna variable concreta. Así, por ejemplo, Alemania sí ha consolidado en parte una reorientación geográfica de sus exportaciones de manufacturas, que probablemente ha conseguido al apoyarse en un tejido productivo comunitario en el que ocupa una posición de liderazgo.

Gráfico 3. Ranking de Presencia Europea, 2015

Pero de la misma manera que podemos obtener la presencia dentro de la UE, se puede calcular la presencia de la UE en el mundo y cuánto contribuye cada Estado miembro a la misma. Los datos para 2014 muestran que Reino Unido es el primer contribuyente a la proyección global europea, seguido de Alemania, Francia, Italia, Países Bajos y España. Los primeros tres países constituyen la mitad de la presencia global europea.

Tabla 1. Presencia global de la Unión Europea por Estado miembro, 2005 y 2015 (en %)

Además, Reino Unido mantiene su posición desde 2005 (con una ligera pérdida contribución a la presencia global de la Unión Europea, justificada principalmente por el aumento del número de miembros de la misma), mientras que otros grandes Estados miembros han registrado una pérdida mucho más acentuada. Los dos países que más descienden su contribución en el período 2005-2015 son Alemania (2 puntos) y Francia (1,8). Sin embargo, cabe destacar que el ranking de contribuciones de Estados miembros a la presencia global de la UE apenas ha sufrido cambios a lo largo del último decenio. En cualquier caso, los primeros nueve puestos en 2015 los ocupan los mismos países (y en el mismo orden) que en 2005, y el fortalecimiento de la contribución británica en los últimos años apenas alcanza un punto porcentual.

Una alta contribución a la proyección exterior de la UE indica una mayor orientación extraeuropea de su presencia global. Así es, en diversas dimensiones (las inversiones o la cooperación al desarrollo), Reino Unido da mayores muestras que otros Estados miembros de un perfil de proyección global no europeo, y por ese motivo goza de una alta capacidad para moldear la presencia global de la Unión. Ello es manifiesto, por ejemplo, en la definición estratégica de la política europea de cooperación internacional al desarrollo.

 Gráfico 4. Contribuciones por Estado miembro y variables a la presencia global de la Unión Europea en 2015 (en %)

Esa es la paradoja británica: Reino Unido es el país que más contribuye a la presencia exterior de la UE por la orientación extraeuropea de su inserción. Por tanto, en términos de presencia global, la salida de Reino Unido supondría una importante pérdida de cuota de presencia de la UE. No solo porque se trata de su segunda economía en términos de PIB, sino además por la marcada orientación extracomunitaria de la misma. Y una ejemplificación clara de ese doble juego es la City londinense y su papel como plaza financiera internacional, con gran importancia de las entidades de la eurozona y de las operaciones con la misma.

Conclusiones

El referéndum del próximo 23 de junio añade un nuevo capítulo a la particular relación histórica de Reino Unido con la UE. Una relación que en términos de presencia global parece haber sido provechosa para ambas partes; para uno, por las ventajas asociadas a la participación conjunta con 27 países más y la pertenencia a uno de los principales mercados del mundo; para los otros, por la relevancia y el peso de un socio de marcada orientación global. Reino Unido supone una importante plataforma transoceánica para el resto, y al mismo tiempo una vía de acercamiento a Europa de sus principales socios extracomunitarios, EE UU y China, que se habrían mostrado partidarios de su permanencia en la UE.

Más allá del impacto que una supuesta salida tuviese para unos y otros en distintas dimensiones, en términos políticos supondría materializar la reversibilidad de un proyecto que parecía haber nacido para perpetuarse. Pero quizá el debate de fondo, no resuelto, sea precisamente el contenido y destino de dicho proyecto.

La propuesta presentada por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, a David Cameron, para conferir un nuevo estatus a Reino Unido, reduce en la práctica los tratados constitutivos a la mera gestión burocrática de un mercado único que comparte distintas monedas, constituido por esferas de gobernanza diferenciadas. Más allá de las medidas concretas del acuerdo, se generaliza la sensación de una Unión cada vez más estrecha y alejada de sus orígenes fundacionales, en los que las instituciones europeas se veían como herramientas de confluencia social y política. Una situación que se añade a la crisis migratoria, con el cuestionamiento del espacio de libre circulación de personas, y a la crisis no resuelta de la zona euro, con su culmen en la dantesca gestión de la cuestión griega, que han generado uno de los momentos más delicados en la historia de la Unión.

Las negociaciones entre Reino Unido y la UE podrían haber supuesto una oportunidad para corregir la deriva del proyecto comunitario. Pero históricamente los británicos han mantenido un papel distante respecto al mismo. En un momento de crisis europea, tanto económica como identitaria, en el que la pertenencia a un mercado común no otorga beneficios económicos tan explícitos ni inmediatos, los británicos han optado por cuestionarse de nuevo su posición en el proceso de integración, preguntando de manera implícita al resto: Quo vadis Europa?

Manuel Gracia
Ayudante de investigación, Real Instituto Elcano
| @rielcano


1 Este análisis se publicó inicialmente en Economía Exterior, número 76 (Primavera 2016). Los datos han sido actualizados con los resultados del Índice Elcano de Presencia Global 2016.

2 Tony Judt (2013). ¿Una gran ilusión? Un ensayo sobre Europa, Madrid, Taurus.

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<![CDATA[ Los nuevos motores de la presencia global asiática ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari74-2015-esteban-nuevos-motores-presencia-global-asiatica 2015-12-17T04:36:34Z

Se analiza el creciente papel de Asia en la globalización, mostrando que China no es el único actor relevante y que su impacto va mucho más allá de la dimensión económica.

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Ver también versión en inglés: The new drivers of Asia’s global presence

Tema

Se analiza el creciente papel de Asia en la globalización, mostrando que China no es el único actor relevante y que su impacto va mucho más allá de la dimensión económica.

Resumen

La preeminencia de China en la escena global y especialmente en la dimensión económica no significa que sea el único país emergente asiático con una participación consistente en el proceso de globalización, ni que la internacionalización de los países asiáticos se limite a la esfera económica. Los datos para el conjunto de la región muestran una tendencia al alza de las dimensiones militar y blanda de la presencia global. Mientras que el crecimiento de la proyección exterior de Asia en el terreno militar responde básicamente a la de Japón y China, la presencia blanda se reparte entre un mayor número de países, con Corea del Sur, Singapur, Tailandia y Malasia mostrando aumentos de presencia blanda a lo largo del período 1990-2014.

Análisis

Asia, y muy especialmente China, han acaparado gran parte de la globalización económica experimentada tras el final de la Guerra Fría. Esa es sin duda la faceta más conocida del espectacular proceso de internacionalización en el que se han embarcado la mayor parte de los países asiáticos.1 En este capítulo exploraremos otras dimensiones, la militar y la blanda, en las que el peso específico de Asia también está creciendo de forma muy significativa. Veremos, por tanto, que Asia no es sólo China y que la creciente presencia internacional de esta región no se limita, ni mucho menos, al ámbito económico.

Cuando analizamos la evolución de las cuotas de presencia global por regiones desde 1990 resulta muy llamativo tanto el descenso de las grandes potencias tradicionales, Europa y América del Norte, como la emergencia de Asia (Cuadro 1). De hecho, el incremento del peso específico asiático es mayor que la suma de la cuota de presencia global ganada por todas las demás regiones que han visto crecer ésta en dicho período. Esta evolución apunta a que en breve Asia superará a Norteamérica como la segunda región del mundo con mayor cuota de presencia global. En 2010, la norteamericana, el 20,5%, era cuatro puntos mayor que la asiática, el 16,5%. Cuatro años después esta diferencia se ha reducido a apenas cuatro décimas, el 18,4% frente al 18,0%.

Si observamos el ranking de países que más han aumentado su presencia global desde 1990, veremos confirmada la intuición de que China es el principal responsable del espectacular incremento de la cuota de presencia asiática (Gráfico 1). No en vano, es el país que más ha visto crecer su cuota de presencia global en el último cuarto de siglo. El gigante asiático ha aumentado 3,7 puntos su cuota, es decir, el equivalente a la suma de las cuotas de presencia global actuales de Japón e Islandia.

El destacado crecimiento de la cuota de presencia global de China le ha valido para acaparar actualmente el 28,5% del total de la cuota asiática, por el 12,6% de 1990. Este incremento del peso específico de China en la cuota de presencia global asiática se ha producido fundamentalmente a expensas del descenso de presencia japonesa (Gráfico 2). En cualquier caso, China está aún lejos de acaparar un porcentaje de la cuota de presencia asiática que acaparaba Japón en 1990, próxima al 42,7%.

Sin embargo, esto no debe impedirnos ver que otros países asiáticos también han incrementado su presencia internacional de forma muy sustancial. Es más, China ni siquiera supone el 50% de los incrementos positivos de presencia experimentados por los países asiáticos. Entre los 10 países que más han aumentado su cuota de presencia global hay, además de China, otros cuatro asiáticos: Corea del Sur, la India, Singapur y Tailandia. Si ampliamos el rango a los 15 primeros, también aparece Malasia. Si sumamos el incremento de la cuota de presencia de estos cinco países asiáticos obtenemos un resultado de 4 puntos porcentuales, 3 décimas más que los 3,7 puntos de China. En cuanto a los países asiáticos que han perdido cuota de presencia global desde 1990, solo encontramos dos, Japón y Pakistán. El caso nipón responde al patrón típico de las potencias tradicionales post-industriales, aunque mitigado por su ascenso militar. En cuanto a Pakistán, el principal factor explicativo es el descenso en este país en los años 90 del siglo pasado del número de migrantes internacionales, fundamentalmente refugiados afganos.

Al analizar la evolución de las cuotas de presencia (Gráfico 3), lo primero que llama la atención es que Asia es la región que más ha incrementado su cuota, tanto en la dimensión económica como en la militar y en la blanda. Además, vemos que es la dimensión militar (10,9 puntos), no la económica (5,9), en la que ha ganado más puntos la presencia internacional de Asia. Es más, desde 2011 las cuotas de presencia militar y blanda asiáticas, con 3,3 y 0,5 puntos respectivamente, están creciendo más que su cuota de presencia económica, que se ha quedado estancada (Gráfico 4). Es decir, ahora mismo la cuota de presencia global asiática está creciendo gracias a las dimensiones militar y blanda, que no se están viendo frenadas por la desaceleración de la internacionalización económica asiática.

El ascenso de la presencia militar asiática es tremendamente llamativo. Al observar el ranking de los 15 países que más han aumentado su presencia militar desde 1990 (Gráfico 5), nos encontramos con tres asiáticos entre los cuatro primeros (China, Japón y la India), siete asiáticos entre los 10 primeros (Corea del Sur, Indonesia, Pakistán y Singapur) y, con que los puestos 11 y también 13 están ocupados por dos países asiáticos, Bangladesh y Tailandia. Es más, los puestos 1 y 12 corresponden a dos países, Estados Unidos y Australia, que, sin ser asiáticos, también están estrechamente involucrados en las dinámicas de seguridad de la región.

Si comparamos cómo se posicionan los Estados asiáticos en los diferentes rankings de presencia (Cuadro 2) parece que podríamos apuntar a un especial énfasis por parte de estos países a proyectarse en la esfera militar. De los 13 Estados asiáticos analizados, seis tienen una presencia militar con un posicionamiento notablemente mayor del que cabría esperar en función de su nivel de presencia global: Bangladesh, Pakistán, Sri Lanka, Indonesia, Filipinas y la India. El posicionamiento de la presencia militar de dos de ellos, Corea del Sur y Tailandia, es moderadamente superior a su ranking de presencia global, y tres de ellos muestran un nivel de presencia militar equilibrado en relación a sus otras dimensiones de presencia: China, Japón, Singapur. Sólo dos muestran un nivel de presencia militar moderadamente inferior al posicionamiento de su presencia global: Malasia y Vietnam.

Los datos de esta última edición del Índice Elcano de Presencia Global confirman la continuidad de esta tendencia de los países asiáticos a fomentar su presencia militar, pues ésta es la única de las tres dimensiones de presencia en la que ningún país asiático ha perdido posiciones en el ranking respecto al año anterior (Cuadro 3). Es más, de los 13 países asiáticos incluidos en el índice, siete han ascendido alguna posición en el ranking de presencia militar en la edición de este año respecto al anterior –Malasia, Corea del Sur, Indonesia, Sri Lanka, Bangladesh, Pakistán y Filipinas– y cuatro de los 15 países que más han incrementado su presencia militar en 2014 respecto a 2013 han sido asiáticos –Corea del Sur, India, Singapur y Sri Lanka–.

Hay dos procesos interrelacionados que explican la mayor parte del incremento de la presencia militar de Asia: la normalización de las Fuerzas de Autodefensa de Japón y la modernización del Ejército Popular de Liberación en China. A consecuencia de su derrota en la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas armadas japonesas han sufrido importantes restricciones tanto en su capacidad para proyectar fuerza como para desplegar tropas fuera de territorio japonés. Estas limitaciones se han ido suavizando progresivamente desde inicios de los años 90 y el actual gobierno espera que se levanten con mayor premura en los próximos años, como indica la estrategia de seguridad nacional aprobada en diciembre de 2013. Este proceso ha llevado a Japón a ser el país que más ha incrementado su presencia militar en términos absolutos entre 1990 y 2014. Esta tendencia se ha acelerado de forma muy notable en los últimos años como respuesta a la modernización del ejército chino. China, a su vez, es el segundo país que más ha incrementado su presencia militar en términos absolutos desde 1990, lo que ha detonado reacciones similares a las japonesas en otros países de su entorno. Estas medidas son comprensibles, ya que Asia es una región con múltiples conflictos internacionales abiertos y carente de un sistema de seguridad eficaz para resolverlos. Por tanto, no podemos dejar de preguntarnos por las implicaciones de este fenómeno.

A la hora de interpretar la creciente presencia militar internacional asiática nos encontramos con dos explicaciones contrapuestas. Algunos lo califican de carrera armamentística, que está generando un peligroso proceso de competición militar que podría derivar en una espiral militarista de incierto resultado. Hay quien hace una interpretación más benigna y considera que este aumento de la presencia militar asiática se debe al mayor compromiso que están mostrando varios de los países de la zona con la defensa de la paz internacional, ya sea por intereses derivados de la creciente internacionalización de sus economías o del deseo de disfrutar de un mayor estatus dentro de la comunidad internacional. Los datos que recoge el Índice Elcano de Presencia Global para el período 1990-2014 muestran una situación ambivalente. En un extremo, nos encontramos con Bangladesh, la India y Pakistán, países que han incrementado de forma espectacular su contribución con tropas a las misiones de paz de Naciones Unidas a la vez que han reducido o aumentado levemente sus medios militares de proyección. Luego tendríamos a China e Indonesia como países que contribuyen en la actualidad con un número bastante mayor de casos azules que en el pasado, pero que también han aumentado notablemente sus medios militares de proyección, especialmente en el caso de China. A continuación tendríamos a Corea del Sur y a Japón, que han aumentado su contribución de personal a las misiones de paz de Naciones Unidas, pero claramente por debajo del incremento que han experimentado sus medios de proyección de fuerza. Por último, estarían Singapur y Tailandia, que no envían tropas, caso de Singapur, o apenas contribuyen con tropas, caso de Tailandia, a las misiones de paz de Naciones Unidas, a pesar de que han aumentado de forma significativa sus medios militares de proyección en este período. En otras palabras, salvo en contadas excepciones, el aumento y la modernización de los medios militares de proyección en Asia ha estado por encima del compromiso de estos países con las misiones de paz internacionales.

En cuanto a la presencia blanda, la evolución de la cuota por regiones (Gráfico 6) ha experimentado variaciones mucho más leves que la evolución de la cuota de presencia económica y militar. De ahí que, aunque Asia sea con mucho la región que más ha incrementado su cuota de presencia blanda, sólo lo ha hecho en 2,9 puntos. El país del mundo que más ha aumentado su cuota de presencia blanda entre 1990 y 2014 es China, con 2,8 puntos, con Corea del Sur en séptimo lugar, con 0,8 puntos, y otros tres países asiáticos en los 15 primeros puestos: Singapur, Tailandia y Vietnam (Gráfico 7).

Al observar las variaciones absolutas de presencia blanda para este último año (Gráfico 8) nos encontramos a tres países asiáticos entre los 10 primeros–Japón, China y Tailandia–, lo que ha permitido a japoneses y tailandeses aumentar en una décima su cuota de presencia blanda respecto al año anterior. China y Tailandia repiten presencia en este grupo respecto a la edición anterior del Índice Elcano de Presencia Global. Lo que resulta bastante llamativo es el caso de Japón que, debido al brusco recorte presupuestario de su cooperación internacional, fue el único país asiático con un descenso absoluto de su presencia blanda internacional entre 2012 y 2013. Esta tendencia se ha revertido y es precisamente el reforzamiento de la cooperación al desarrollo la que explica la mayor parte del crecimiento de la presencia blanda nipona entre 2013 y 2014.

Al identificar las variables que están detrás del ascenso de la presencia blanda de los países asiáticos el turismo aparece casi como una constante en aquellos países que han aumentado su cuota de presencia. Es más, en los países del Sudeste Asiático, salvo en Singapur y en Malasia, puede decirse que es el responsable casi exclusivo del aumento de su presencia blanda. Hay otros países, además de los ya citados –Singapur y Malasia–, como China, Corea del Sur y la India, donde el turismo no tiene tanta incidencia o su impacto es complementado por otras variables como la ciencia, la cultura y la educación. También llama la atención que, salvo la India, el resto de Asia del Sur muestre una cuota de presencia blanda estancada o en retroceso. Esto se debe a que no han impulsado el turismo como sus vecinos del sudeste asiático y a que son países con un nivel de desarrollo socioeconómico bastante menor, lo que les lastra a la hora de poder desarrollar otras variables.

Conclusiones

Resulta evidente que la creciente internacionalización de Asia va más allá de China y de la presencia económica, que serían las manifestaciones de la pujante presencia internacional asiática con las que estamos más familiarizados. Sin embargo, mientras que China acapara cada vez un mayor porcentaje de la presencia global asiática, desde 2011 la cuota de presencia económica se ha estancado, lo que ha convertido a la presencia militar y a la presencia blanda en las dos principales fuentes de crecimiento de la cuota de presencia global de la región.

Mario Esteban
Investigador principal de Asia-Pacífico, Real Instituto Elcano
| @wizma9


1 Este fenómeno ya ha sido abordado previamente a partir de datos de ediciones anteriores del Índice Elcano de Presencia Global. Véase Mario Esteban (2014), “El ascenso de China y Asia: ¿qué nos dice el Índice Elcano de Presencia Global”, ARI, nº 21/2014, y Mario Esteban (2014), “La globalización de Asia según el Índice Elcano de Presencia Global”, Comentario Elcano, nº 34/2014.

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<![CDATA[ Política exterior y presencia global: las estrategias de Australia y Sudáfrica ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari71-2015-garciacalvo-politica-exterior-presencia-global-estrategias-australia-sudafrica 2015-12-03T01:41:00Z

Este ARI estudia cómo ha sido la inserción en la globalización de Australia y Sudáfrica en términos de presencia global, preguntándose si ésta se corresponde con el modelo reflejado en sus documentos estratégicos de política exterior.

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Ver también versión en inglés: Foreign policy and global presence: the strategies of Australia and South Africa

Tema

Este ARI estudia cómo ha sido la inserción en la globalización de Australia y Sudáfrica en términos de presencia global, preguntándose si ésta se corresponde con el modelo reflejado en sus documentos estratégicos de política exterior.

Resumen

¿Definen efectivamente las estrategias de política exterior el perfil de los países más allá de sus fronteras? ¿Evolucionan los perfiles de política exterior de acuerdo a los objetivos dibujados en los documentos estratégicos? Para responder a estas cuestiones analizaremos las características de la proyección exterior (a partir de sus documentos de referencia) y los resultados de presencia global de dos países que reflejan sendas formas de “existir” en la globalización: una potencia media, Australia, y otra emergente, Sudáfrica. El análisis del caso australiano expone una inserción exterior basada en la economía, con protagonismo de bienes primarios y energéticos, que sigue la senda marcada por sus documentos estratégicos. Sudáfrica, por su parte, considera el ejercicio del liderazgo regional como el cimiento de su influencia en el orden internacional pero, en términos de presencia global, podría parecer que Nigeria le habría arrebatado este liderazgo debido al crecimiento experimentado de los últimos años.

Análisis

En diversas latitudes del planeta, muchos son los países que han reflexionado sobre el papel que pueden jugar en el complejo tablero internacional caracterizado por la globalización, tratando de identificar las oportunidades y riesgos que éste les brinda en la persecución de su interés nacional. De este modo, algunos países han sido capaces de identificar sus fortalezas y debilidades, recogiendo en documentos estratégicos o libros blancos una serie de objetivos y mecanismos a desarrollar con el fin de optimizar su posicionamiento en el ámbito global, en un ejercicio de planificación que busca no sólo responder a las transformaciones del escenario internacional, sino también contribuir a una política exterior más transparente, inclusiva y previsible.1

Además de una herramienta útil para escrutar el proceso de globalización –su evolución y tendencias–, el Índice Elcano de Presencia Global es también un eficaz instrumento para el análisis de la política exterior. Determinando la presencia global de los distintos países estudiados en el índice en las tres dimensiones y diversas variables que la componen, podemos trazar los perfiles de presencia por países o bloques. Así, comprobaremos si un Estado (o conjunto de ellos) configura su proyección exterior sobre variables de la dimensión blanda –como la investigación científica, la cooperación al desarrollo o el turismo– o si, por el contrario, la define mediante las dimensiones duras, económica o militar –como la energía, las inversiones o el equipamiento militar–. Los perfiles de presencia representan, por tanto, una radiografía que nos permite conocer la naturaleza de la inserción exterior –fortalezas y debilidades– al detallar en la práctica la forma en que los Estados extienden internacionalmente su concepción de la globalización y del papel que estos pueden jugar en ella, tratando de maximizar las oportunidades que esta le ofrece en pos de su interés nacional, ya esté éste orientado bien al ejercicio de influencia, bien a la consecución de agendas nacionales.

Hacia una Australia próspera: la “liberalización competitiva” de los mercados

Los principios filosóficos y prácticos que guían la política exterior y de comercio australiana se recogen por primera vez en 1997 en el documento In the National Interest,2 cuya revisión y, por el momento, única actualización se publicó en el año 2003 bajo el título Advancing the National Interest: Australia’s Foreign and Trade Policy White Paper. Desde entonces se han sucedido diversos documentos, igualmente estratégicos, si bien sectoriales, que no ofrecen una panorámica de su amplitud.

En el libro blanco, el país se define como una potencia media inserta en la globalización, la cual analiza de manera ciertamente optimista, como una oportunidad en “tiempos de incertidumbre” que comporta sustanciales ganancias para los países. Australia continua definiéndose como “una democracia liberal orgullosa de su compromiso con los valores de la libertad política y económica” que ha fortalecido su lugar en el mundo. Un país que, dado su origen inmigrante y su comunidad multicultural, mira más allá de sus fronteras. Un Estado insular, occidental, ubicado en la región Asia-Pacífico, con grandes afinidades y lazos con América del Norte y Europa, cuyo interés nacional es “la seguridad y prosperidad de Australia y los australianos”.3

Los objetivos estratégicos de su inserción internacional pasan, de este modo, fundamentalmente por la integración económica. El documento propone una ambiciosa agenda comercial de “liberalización competitiva” de los mercados –teniendo en cuenta “los canales bilaterales y multilaterales”– ante la competencia que suponen los países en desarrollo, no sólo en lo referido a los productos agrícolas o textiles sino también por la creciente puesta en el mercado de productos manufacturados. Así, se proponen una inserción netamente económica, basada en las exportaciones de bienes primarios (productos agrícolas, minería y vino), servicios y manufacturas (relacionadas, por ejemplo, con su incipiente sector automotriz) y energéticas, así como en las inversiones.4

Dentro de la dimensión blanda, se señala el potencial de la sociedad multicultural australiana para establecer las “relaciones interpersonales que contribuyen a nuestro estatus internacional”,5 otro objetivo estratégico. En este sentido, se cuenta tanto con los australianos nacidos en el exterior como los residentes en terceros países, así como también en la capacidad de atracción de estudiantes extranjeros, y el turismo. También se busca proyectar la imagen de un país exitoso y sofisticado a través de sus aportaciones al conocimiento científico y los logros deportivos. La cooperación al desarrollo entra en la agenda blanda australiana en tanto que “deber moral para erradicar la pobreza”, aunque está primordialmente focalizada en la buena gobernanza en la región.

En lo referente al particular de la seguridad, Australia muestra en su documento estratégico un firme compromiso con la guerra contra el terrorismo impulsada por su aliado EEUU tras los atentados del 11-S en Nueva York y Washington.6

¿Ha evolucionado la naturaleza de la proyección exterior australiana de acuerdo a estas orientaciones estratégicas?

En 2005, dos años después de la aprobación de su libro blanco, Australia, ocupaba el 12º puesto del ranking de presencia global de los 80 países que cuantifica y ordena el Índice Elcano de Presencia Global. Su perfil de presencia estaba entonces principalmente construida sobre la dimensión blanda, que representaba el 54,1%, seguida de la económica (43,9%) y la militar (2%). Transcurridos cinco años, en 2010, mantiene idéntica posición, si bien las variables económicas incrementan su peso en 3,7 puntos porcentuales, en detrimento de blandas y militares, que decrecen 3,2 y 0 puntos, respectivamente. En el último Índice (2014), el país desciende un puesto en el ranking general, ocupando la 13ª posición, al tiempo que se consolida la tendencia hacia un perfil económico de proyección exterior (Gráfico 1). Por vez primera dicha dimensión supera a la blanda, suponiendo más de la mitad de la presencia global australiana (concretamente, el 56,3%). La contribución relativa de la presencia militar continúa descendiendo, no quedando reflejada en términos de presencia la participación australiana en la guerra contra el terrorismo global.

Gráfico 1. Contribuciones de cada dimensión a la presencia global de Australia (2014, %)

Este giro económico también se refleja si lo analizamos en valor índice (Gráfico 2). Partiendo de valores similares en 2005 (93,8 y 97,0 respectivamente), en los casi 10 años hasta 2014, el valor del área económica se incrementó en 134,4 puntos frente a los 48,2 de la blanda. La mayor expansión del conjunto de variables económicas se produjo en el lustro 2010-2014, en el cual dicha dimensión se incrementó 68,5 puntos más que la blanda (Gráfico 2).

Gráfico 2. Variación simple de presencia económica y blanda por subperiodos (en valor índice)

Por último, es interesante señalar cómo en el tablero global, esto es, en competición con los restantes 79 países que componen el Índice, la cuota de presencia económica australiana se incrementó, pasando del 2,0% al 2,3%, entre 2005 y 2010, en un contexto de expansión generalizada de la globalización –eminentemente económica– en el que los países emergentes han absorbido parte del espacio económico que ocupaban las potencias postindustriales tradicionales (el caso paradigmático es el de China).

Atendiendo a las variables definitorias del perfil australiano más allá de sus fronteras, vemos que en el año 2005 estas eran fundamentalmente cuatro: (a) educación, cuya contribución relativa era del 17,5%; (b) bienes primarios (17,4%); (c) deportes (15,3%); y (d) energía (11,9%). Estos fueron los factores más relevantes entre 2005 y 2014, si bien su evolución difiere a lo largo del período estudiado. En 2010 las variables de la dimensión blanda crecieron mínimamente –educación (17,7%)– o decrecieron –deportes (12,6%)–, mientras que las dos económicas se incrementaron –bienes primarios (18,8%) y energía (13,9%)–, una tendencia que se mantuvo en 2014, cuando los bienes primarios se afianzaron como la variable más importante (siendo su peso relativo del 27,0%, como muestra el Gráfico 3), las exportaciones de productos energéticos ocuparon el segundo lugar (15%) y la educación, pese a descender 4,5 puntos porcentuales respecto a 2005, ocupó el tercero, con un 13%. En el grupo de “otros” destaca la evolución de las variables de servicios, que permanecen prácticamente invariables a lo largo de los casi 10 años, y la de cooperación al desarrollo, cuya presencia relativa se incrementa en 1,6 puntos (Gráfico 3).

Gráfico 3. Contribución de las principales variables a la presencia global de Australia (2014, %)

En resumen, el análisis por variables expone una inserción exterior basada en las exportaciones de bienes primarios –principalmente productos agrícolas–, sector estratégico del país continental, y la energía, igualmente señalada como clave en la relación con Asia, un área de influencia prioritaria. La educación como forma de establecer vínculos con el exterior es otra de las grandes fortalezas de Australia. En este sentido, el descenso de su contribución relativa a la presencia global debe de interpretarse teniendo en cuenta tanto el elevado valor del que partía en 2005 como el crecimiento de otras variables económicas que han ido dando forma a los objetivos estratégicos identificados en su documento de referencia.

Tras analizar la evolución la naturaleza de la presencia global australiana desde 2005 por áreas y variables podemos concluir que ésta ha seguido, en la práctica, la senda marcada por el documento de 2003, conectando el buen desempeño internacional con el objetivo de una Australia más próspera y segura.

El caso sudafricano: ¿liderazgo regional para una mayor influencia global?

El año 2005 marca un punto de inflexión en la política exterior sudafricana, al señalar “el comienzo de la segunda década de democracia, coincidiendo con el 50 aniversario de la proclamación de la Carta de Libertad en el Congreso del Pueblo”, tal y como refleja el plan estratégico de la política exterior del país para 2005-2008,7 que recoge la visión y los objetivos de la misma a medio plazo. Poniendo de manifiesto su vocación de líder regional, el compromiso sudafricano se concentra en el continente africano, articulado sobre “la construcción de una nueva África donde exista una paz y seguridad duradera, se profundice en la democracia y en la prosperidad, lo que significa la continua mejora en la calidad de vida de los africanos”.

En 2009 el Ministerio de Asuntos Exteriores cambió su denominación por la de Departamento de Relaciones Internacionales y Cooperación (DIRC, en sus siglas en inglés), en un giro estratégico que pretendía conectar en mayor medida el proyecto nacional con el exterior, ahora más comprehensivo. Se inició asimismo un período de reflexión que culminaría con la elaboración de un documento de referencia para la acción exterior, un libro blanco, publicado en la página web del DIRC en 2011, bajo el título Building a Better World: The Diplomacy of Ubuntu,8 aprobado por el gabinete y actualmente en debate parlamentario.

Dicho libro blanco reafirma los principios básicos del espíritu sudafricano plasmados en 2005, centrados en el respeto a las naciones, gentes y culturas (la llamada diplomacia Ubuntu)9 y la cooperación Sur-Sur como contraposición al colonialismo. El objetivo último del documento no es otro que el de preparar al país para ser una “nación ganadora en el S. XXI”,10 estando su interés nacional intrínsecamente vinculado a la “estabilidad, unidad y prosperidad de África”, precisando que “la posición continental y global de Sudáfrica en el futuro va a estar determinada por cómo el país permanece fiel a sus valores imperecederos, el éxito económico y el continuo liderazgo continental”.11 Vemos pues, cómo el liderazgo regional se define como objetivo estratégico prioritario sobre el que promover una mayor influencia en el orden global.

La visión de sí mismos en el horizonte 2025 es, por tanto, la de un país influyente tanto del continente africano como en la comunidad internacional, sustentándose en sus valores y en una economía global competitiva y sostenible.12 Así, la diplomacia económica del país deberá guiar al gobierno y demás actores de la acción exterior para, principalmente, tratar de acabar con las barreras para los productos sudafricanos, identificar y abrir nuevos mercados y atraer inversiones y turismo, lo que implica mejorar la competitividad de bienes y servicios generados en el país, al tiempo que mantener su reputación como proveedor estable y responsable. Para ello, establecen como fines estratégicos, a grandes rasgos, la integración y diversificación en los mercados globales, la apuesta por sus recursos naturales, la generación de un mejor entorno para los negocios, la innovación para afrontar nuevas oportunidades de mercado y la implementación de medidas dirigidas a la atracción de turismo.13

¿Podemos hablar, en términos de presencia, de liderazgo regional sudafricano?

Como hemos visto, Sudáfrica considera su liderazgo regional como el cimiento de su influencia en el orden global. Atendiendo al ranking de presencia global, advertimos que no es Sudáfrica, sino Nigeria, el país mejor posicionado de la región del África Subsahariana, bloque que incluye también a Angola y Sudán. Nigeria ha escalado 13 posiciones desde el primer año para el que se calcula el índice, 1990, ocupando en la última edición el puesto 36. Sudáfrica, por su parte, se sitúa actualmente dos puestos por debajo, en el 38 (Cuadro 1), habiendo sido su progresión algo menor, al ascender cuatro posiciones desde entonces. Angola y Sudán se encuentran muy por debajo, ya en la segunda mitad de la tabla, en las posiciones 54 y 77, respectivamente.

Atendiendo al posicionamiento por dimensiones de los dos primeros clasificados regionales, Sudáfrica lidera el ranking de presencia blanda, si bien es superada por Nigeria en las dimensiones económica y militar. Mientras que Nigeria no varía su posición en el ranking económico, la república austral desciende 14 puestos desde 1990, que, en cambio, gana 11 en la dimensión blanda, en contraste con los 10 perdidos por Nigeria. En la dimensión militar ambos países escalan posiciones desde comienzos de los 90.

Cuadro 1. Ranking de presencia global y por dimensiones de África Subsahariana (2014)

En base a estos rankings, en términos de presencia, no sería Sudáfrica sino Nigeria el líder regional. Sin embargo, entrando en detalle en la naturaleza de su proyección exterior, esto es, analizando cómo contribuyen cada una de las dimensiones y variables a la presencia global, advertimos que dichos resultados pueden interpretarse de manera diferente.

La proyección exterior de los cuatro países del bloque descansa mayoritariamente en la dimensión económica (Cuadro 2), indicando los porcentajes de Angola (95,6%), Nigeria (84,1%) y Sudán (60,3%), una mayor relevancia que en el caso sudafricano, cuya aportación relativa de la presencia económica es del 51,0%. Las dimensiones blanda y militar suponen, respectivamente, el 47,1% y el 1,9%, mientras que para Nigeria la blanda supone tan solo el 13,3% y la militar el 2,6%. La suya es, por tanto, una presencia muy focalizada en la dimensión económica.

Cuadro 2. Contribuciones de cada dimensión a la presencia global de África Subsahariana (2014, %)

Descendiendo al nivel de las variables, puede apreciarse como la presencia global de Nigeria (Gráfico 4) descansa de manera abrumadora en la energía, que constituye el 79%, siendo la siguiente en importancia la cultura, con apenas un 5%. En cuanto a Sudáfrica, las variables que articulan su proyección exterior son mucho más diversas, siendo las principales los bienes primarios, la educación y el turismo (aunque un total de otras 13 variables suman el 28%). Así, presenta un perfil mucho más diversificado, lo que, no sólo no le hace dependiente de la evolución de los precios internacionales, sino que denota el desempeño de un proyecto interno que, en conexión con el orden global, apuesta por desarrollar los diversos sectores estratégicos identificados en el libro blanco (exportación de bienes primarios y atracción de turistas, principalmente), como base de una proyección regional y global, en beneficio del interés nacional.

Gráfico 4. Contribución de las principales variables a la presencia global de Nigeria y Sudáfrica (2014, en %)

Nigeria es el país del África Subsahariana que presenta mejores resultados de presencia global. En cambio, un análisis pormenorizado de la naturaleza de la proyección exterior de ambos países pone de manifiesto cómo la eventual influencia de Sudáfrica, sustentada sobre unas bases diversificadas, denota una proyección más sólida y sostenible y una inserción estratégica conectada a la globalización no sólo a través de una dimensión económica sino, también, de la atracción de estudiantes a sus universidades, del turismo y los deportes, variables blandas que denotan un patrón más sofisticado, adecuado al contexto de unas relaciones internacionales crecientemente complejas tras el fin de la Guerra Fría.

Conclusiones

Tal y como hemos visto, el Índice Elcano de Presencia Global es una herramienta útil para analizar la política exterior de los países para los que se calcula. En el caso de Australia, la conexión es evidente: el giro hacia un perfil internacional más económico, con acento liberal, en una región –Asia/Pacífico– que se ha convertido en el epicentro de la actividad económica mundial, explica hasta cierto punto el hecho de que la dimensión económica se haya convertido en la definitoria de su proyecto nacional para sacar el máximo beneficio posible de la globalización. En cuanto a Sudáfrica, su principal fortaleza, y la base para ejercer su influencia regional (o incluso global), ha sido la diversificación de su presencia global en variables económicas y blandas, lo que le proyecta de una manera más compleja y sofisticada en la competición por el liderazgo regional que mantiene con Nigeria quien está basando su proyección fundamentalmente en las exportaciones energéticas.

Carola García-Calvo
Investigadora del Real Instituto Elcano
| @carolagc13


1 Ignacio Molina (coord.) (2014), Hacia una renovación estratégica de la política exterior española, Informe Elcano, nº 15, Real Instituto Elcano, Madrid.

3 Advancing the National Interest, pp. vii-ix.

4 Advancing the National Interest, pp. 25-30.

5 Advancing the National Interest, p. 13.

6 Advancing the National Interest, p. 13.

7 Department of Foreign Affairs, Republic of South Africa (2005), South Africa Foreign Policy Strategic Plan: 2005-2008.

8 Department of Foreign Affairs, Republic of South Africa (2011), White Paper on South African Foreign Policy - Building a Better World: The Diplomacy of Ubuntu.

9 Para más información, véase Building a Better World, preámbulo.

10 Building a Better World, p. 3.

11 Building a Better World, p. 26.

12 Building a Better World, p. 18.

13 Building a Better World, p. 26.

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<![CDATA[ Impacto ‘Chimania’: Alemania y China, las grandes ganadoras de la globalización económica ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari54-2015-oteroiglesias-chimania-alemania-china-grandes-ganadoras-globalizacion-economica 2015-10-22T01:46:54Z

En este ARI se compara la evolución de la presencia económica global de las cinco mayores economías de Europa con las emergentes de los BRICS y los N11.

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Ver también versión en inglés: The rise of ‘Chermany’: Germany and China, the big winners in economic globalisation

Tema

En este ARI se compara la evolución de la presencia económica global de las cinco mayores economías de Europa con las emergentes de los BRICS y los N11.

Resumen

Los datos del Índice Elcano de Presencia Global demuestran que el grupo de las cinco grandes economías europeas (G5E) ha perdido peso en presencia económica mundial, sobre todo en relación a los BRICS, aunque no tanto en comparación con los N11. Sin embargo, dentro de los BRICS hay que matizar que quien está realmente escalando es China. Las diferencias son también notables en el G5 europeo. Aquí el país más destacado es Alemania. Por lo tanto, la conclusión de este ARI es que en los últimos 25 años los dos campeones de presencia económica global son Alemania y China. Otro país que también destaca por su dinamismo es el Reino Unido. Francia, por su parte, pese a considerarse una economía estancada, no ha perdido demasiadas posiciones, sobre todo si se compara con Italia y España, que acaban de ser superadas por la India.

Análisis

Tras la crisis financiera y económica global (2007-2009) y, sobre todo, después de la crisis de deuda en Europa (2009 hasta hoy), muchos académicos y expertos se han lanzado a pronosticar el inexorable declive de Europa, y argumentan que el poder económico, y consecuentemente también el poder político, se está desplazando de Occidente, especialmente de Europa, a Oriente, sobre todo hacia China.1 Otros expertos, sin embargo, cuestionan esta narrativa, destacando que Europa todavía sigue siendo uno de los bloques comerciales y de inversión más ricos del mundo y que, por lo tanto, su aparente declive está exagerado por los primeros.2 El objetivo de este ARI es justamente proporcionar cierta evidencia empírica a este debate.

Gracias a los datos del Índice Elcano de Presencia Global desde 1990 hasta 2014, la idea es comparar la presencia global económica de las cinco economías más grandes de Europa, es decir el G5 europeo (Alemania, el Reino Unido, Francia, Italia y España, a partir de ahora el G5E) con los dos grupos más citados en la literatura cuando se habla de los mercados emergentes: los BRICS (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) y los Next 11 (los próximos 11, que son Bangladesh, Egipto, Indonesia, Irán, Corea del Sur, México, Nigeria, Pakistán, Filipinas, Turquía y Vietnam, a partir de ahora N11).3

Los datos demuestran que el grupo de las cinco grandes economías europeas ha perdido peso en presencia económica mundial. Ya más en concreto, si se desglosan los datos, se pueden observar ciertas peculiaridades. El grupo de los BRICS le ha comido mucho más terreno al G5E que el N11, lo que indica que los BRICS siguen siendo mucho más importantes de analizar que el N11. Además, dentro de los BRICS, el país estrella es sin lugar a dudas China. Por lo tanto, más que decir que Occidente está en declive y que el resto del mundo está en ascenso, hay que matizar que quien está realmente escalando a pasos agigantados es China. Es importante señalar además que la India está cogiendo ritmo y que podría coger el testigo del crecimiento espectacular de China en los próximos años. Rusia, en cambio, se ha estancado y puede incluso ir marcha atrás.

Las diferencias son también notables en el G5 europeo. Aquí el país más destacado es Alemania. Por lo tanto, la conclusión de este ARI es que en los últimos 25 años los dos campeones de presencia económica global dentro del G5E y los BRICS son Alemania y China, respetivamente. Seguramente que la complementariedad de sus economías ha ayudado a mejorar su rendimiento, lo que a su vez explica los enormes esfuerzos políticos que sus líderes han llevado a cabo en los últimos años para estrechar todavía más si cabe sus relaciones bilaterales.4 En definitiva: China y Alemania se retroalimentan mutuamente en presencia económica global.

Dentro del G5E, otro país que también destaca por su dinamismo es el Reino Unido, que después de Alemania es la segunda economía europea con mayor presencia global. Por su parte, pese a considerarse una economía estancada, Francia no ha perdido demasiadas posiciones, sobre todo si se compara con Italia y España, que acaban de ser superadas por la India. Dentro del grupo de los BRICS los que todavía no están explotando todo su potencial son Brasil y Sudáfrica, sobre toda esta última, que prácticamente no ha aumentado su presencia económica global en el último cuarto de siglo.

Europa baja, los BRICS suben y los N11 se quedan planos

Como se puede observar en los Gráficos 1 y 2, el G5E ha perdido terreno tanto en presencia global general como en presencia económica global. No es ninguna sorpresa, además, ver como un porcentaje mayor de la pérdida se ha producido en el ámbito económico, donde tanto los BRICS como los N11 son más fuertes, ya que para estos dos grupos la presencia económica representa alrededor del 60% de su presencia total (véase el Gráfico 3, que muestra la contribución de la presencia económica en la presencia total). Mientras en el año 1990 la presencia global total del G5E era del 24,2%, dicho porcentaje descendió al 20,8% en 2014. La caída fue todavía más pronunciada en la presencia económica, que pasó del 26,9% al 17,9%. Es decir, se produjo una pérdida de 9 puntos porcentuales.

Gráfico 1: Cuotas de presencia global (1990-2014)

El Gráfico 2 también muestra como los BRICS se han acercado mucho más que los N11 al G5E. Mientras los BRICS pasaron del 6,1% al 14,7% en presencia económica global, los N11 solo pasaron del 6,6% (un porcentaje mayor que los BRICS) en 1990 al 8% un cuarto de siglo más tarde. Esta diferencia podría explicar el éxito del acrónimo de los BRICS, así como también el poco  interés que ha despertado el de los N11 entre los analistas. La Tabla 1 nos ayuda a entender estas diferencias. En ella se puede ver cómo en el grupo de los N11 sólo Corea del Sur y Turquía han escalado posiciones, siendo Corea el indiscutible líder de esta formación. Tampoco esta circunstancia es una sorpresa. En los últimos 25 años Corea del Sur ha pasado de tener una renta per cápita media-baja a alta, y su economía es altamente competitiva y globalizada.5 En cambio, países como Irán, Egipto, Pakistán e incluso Filipinas han decepcionado. Por último, países con grandes poblaciones, y por lo tanto con enorme potencial, como Nigeria y México, sólo han podido mantener sus posiciones (y eso que el primero es un gran exportador de petróleo y el segundo una potencia manufacturera).

Gráfico 2: Cuotas de presencia económica (1990-2014)

Gráfico 3: Contribuciones de presencia económica (1990-2014)

Cuadro 1: Ranking de presencia económica (variación 1990-2014)

Todas las economías que forman el G5E han perdido posiciones, aunque algunas más que otras. Alemania y el Reino Unido sólo han perdido un puesto cada una, demostrando que todavía son economías resistentes a la competencia que llega del sur y el este del mundo. De todas formas, hay que destacar que Alemania es económicamente más global que el Reino Unido. En el año 2000 el Reino Unido era el segundo país con mayor presencia global pero hoy es el quinto. Alemania, por su parte, ha mantenido su tercera posición desde entonces.6 Francia, sorprendentemente, ha perdido “sólo” tres posiciones, menos de lo que algunos podrían pensar. Sin duda lo está haciendo mejor que España e Italia, que han perdido cinco y seis posiciones, respectivamente.

Los datos, por lo tanto, demuestran que el G5E está en declive, pero también hay que destacar que el Reino Unido y Alemania aguantan el tipo frente a los BRICS. Lo que es preocupante es el rendimiento de Italia y España, que van a tener que realizar una serie de reformas (reindustrialización, una mayor internacionalización y mayor inversión en educación y sectores de alta tecnología) si quieren mantener sus relativamente altos niveles de vida y una importante presencia económica global. Para lograr esto deberán resistir la competencia proveniente de las mejores economías del grupo de los BRICS, sobre todo de China, que desde el año 1990 ha ascendido 15 posiciones, lo que la hace en estos momentos la segunda economía con mayor presencia global, solo superada por EEUU. Lo interesante, sin embargo, es que a pesar de este enorme ascenso, China ha escalado menos posiciones que la India, que ha ascendido nada menos que del puesto 39 al 13. Esto es muy significativo. Los analistas internacionales, al centrarse demasiado en el espectacular crecimiento de China, se olvidan de los enormes logros de la India.

El G5E sigue dominando los servicios y las inversiones

Ya que los datos de presencia económica global del índice están divididos en cinco sectores (energía, bienes primarios, manufacturas, servicios e inversiones), el siguiente paso en este ARI es analizar en cuales de estos sectores despuntan más los BRICS y los N11 (véanse los Gráficos 4 al 8). Los datos aquí confirman las tendencias generales señaladas anteriormente. El grupo de los N11 tiene menor presencia que los BRICS en los cinco indicadores económicos, por lo tanto se puede decir que por el momento los mayores rivales del G5E siguen siendo los BRICS.

En un sector en particular, concretamente en energía, tanto los BRICS como los N11 tienen más presencia que el G5E. Este es un factor estructural difícilmente reversible a corto plazo, aunque en el largo plazo la promoción de energías renovables y el gas de esquisto puedan cambiar esta tendencia. De todas formas, el sector de la energía es muy volátil y extremadamente dependiente del precio del gas y el petróleo. Por esta misma razón la reciente bajada de los precios de la energía pueden restar mucha presencia económica a los BRICS, sobre todo porque el sector de la energía representa la mayor contribución individual (un 19%) en su presencia global total.

Gráfico 4: Presencia en energía (1990-2014, en valor índice)

Gráfico 5: Presencia en bienes primarios (1990-2014, en valor índice)

Gráfico 6: Presencia en manufacturas (1990-2014, en valor índice)

Gráfico 7: Presencia en servicios (1990-2014, en valor índice)

Gráfico 8: Presencia en inversiones (1990-2014, en valor índice)

En los sectores de los bienes primarios y las manufacturas, el grupo formado por el G5E sigue dominando, aunque es verdad que los BRICS le están comiendo mucho terreno, sobre todo en manufacturas, donde puede haber un adelantamiento en los próximos años, a pesar de toda la retórica en Europa sobre la necesidad de reindustrializar el Viejo Continente. En los últimos años los líderes del Reino Unido, Francia, Italia y España han prometido que uno de sus principales objetivos es fortalecer de nuevo el sector manufacturero, siguiendo la estela de Alemania, pero por ahora sus palabras no han traído resultados concretos.

Donde todavía el G5E se mantiene fuerte es en el sector de los servicios y en la inversión directa. En estos campos, los europeos no solo no han perdido terreno frente a los BRICS y los N11, incluso han ampliado su ventaja, sobre todo en las inversiones. Esto es significativo porque, teniendo en cuenta que estos sectores representan un volumen monetario mayor y un valor añadido más alto y, por lo tanto, unos márgenes más elevados, la tesis de que Europa está en declive frente a los BRICS pierde fuerza. Europa sigue siendo un gigante en servicios e inversiones, aunque lógicamente esto también quiere decir que mucha de la inversión europea sale del continente, lo que a su vez explica la preocupante caída del nivel de las inversiones en los últimos años.

El ascenso de “Chimania”

De todas maneras, analizar los tres grupos en bloque puede llevar a ciertas distorsiones, ya que puede haber diferencias considerables entre los diferentes países que conforman cada uno de los grupos. Para evitar generalidades es necesario analizar cada país tanto en el índice general de presencia económica global, pero también en cada uno de los cinco indicadores que componen ese índice. Los Gráficos 9 a 14 muestran estos datos al detalle para las cinco economías que forman el grupo del G5E y los BRICS. También se podría hacer para el grupo de los N11, pero por limitación de espacio no se hará en este informe.

Gráfico 9: Presencia económica (1990-2014, en valor índice)

El Gráfico 9 quizá sea el más ilustrativo porque muestra como las dos mayores potencias exportadoras del mundo, China y Alemania, es decir “Chimania” (o Chermany en inglés),7 han dejado atrás al resto de países. Se trata de un éxito conjunto, ya que China y Alemania se han alimentado mutuamente en los últimos años. Alemania es el país europeo que más ha invertido en China, y por lo tanto ha sido crucial en su crecimiento exponencial. China se ha convertido en la fábrica del mundo sobre la base de la ingeniería alemana. Alemania, por su parte, ha podido afrontar tanto la crisis financiera global como la crisis de deuda europea con una enorme demanda de China por sus productos. Las maquinas fabricadas en Alemania no sólo van al sector manufacturero chino sino que también son esenciales en los sectores de la construcción y las infraestructuras.

Gráfico 10: Presencia en energía (1990-2014, en valor índice)

Gráfico 11: Presencia en bienes primarios (1990-2014, en valor índice)

Gráfico 12: Presencia en manufacturas (1990-2014, en valor índice)

Gráfico 13: Presencia en servicios (1990-2014, en valor índice)

Gráfico 14: Presencia en inversiones (1990-2014, en valor índice)

A todo esto hay que añadirle el gran éxito que tienen entre las nuevas clases medias chinas los coches de lujo alemanes. Sus ventas han aumentado enormemente en los últimos años. En contrapartida, las clases medias y bajas alemanas han mantenido su poder de compra gracias a los productos y electrodomésticos baratos manufacturados en China. Todo ello hace que la interdependencia entre China y Alemania sea muy fuerte. Está por ver si esta tendencia continuará en el futuro. Lo que está claro por el momento es que los estrechos lazos económicos han convencido a los líderes políticos tanto en Pekín como en Berlín que las relaciones bilaterales tienen que ir más allá de lo estrictamente económico y convertirse en un partenariado político. Hay que destacar que desde los tiempos de Gerhard Schröder, y esto ha continuado con Angela Merkel, los cancilleres alemanes visitan por lo menos una vez al año la capital china.8

Detrás de China y Alemania, los países que tienen mayor presencia económica global son Rusia y el Reino Unido, y después Francia. Como se puede ver en el Gráfico 10, Rusia obtiene mucha de su presencia del sector energético, lo que indica que la reciente bajada en los precios del petróleo le va a perjudicar doblemente. El descenso en los precios va a reducir las ganancias y, por lo tanto, la presencia en el sector de la energía, pero a su vez esos menores ingresos van a reducir también otras variables como la de las inversiones. Lógicamente, esto también se puede analizar desde el punto de vista positivo. La bajada de los precios del petróleo puede incentivar a Moscú a diversificar la economía y potenciar, quizá, el sector de las manufacturas. Pero, por ahora, esto es más bien una simple esperanza y no una estrategia bien planificada.

El Reino Unido mantiene mucha presencia económica gracias al sector servicios y las inversiones (véanse los Gráficos 13 y 14) donde está por encima del resto de países. La City de Londres sigue siendo un activo muy importante que tiene un alcance global sin parangón. El punto débil del Reino Unido es el sector de las manufacturas, aunque en este campo coincide con los demás países, salvando el dúo “Chimania”, claro está (véase el Gráfico 12). Otra curiosidad es que el Reino Unido consigue una gran subida en el sector de las materias primas entre 2013 y 2014 (véase el Gráfico 11), pero ésta es una tendencia puntual que tiene que ver con la exportación de grandes cantidades de oro de Londres a Asia (sobre todo a la India y China), pasando por Suiza, que tiene gran capacidad de refinado de metales preciosos. En el sector de las materias primas destacan Brasil, como gran exportador de productos agrícolas, pero también nuevamente Alemania, que exporta más materias primas (sobre todo materiales de cobre y aluminio, como tubos, pero también comida procesada) de lo que se cree.

Italia y España siguen descendiendo

Estos datos más micro muestran con mayor detalle las debilidades de Italia y España, que en los últimos años no sólo se han visto superados por las dos mayores potencias de los BRICS –China y Rusia– sino que también ya aparecen en el retrovisor de la tercera economía con mayor presencia de los BRICS: la India. El ascenso de este segundo gigante asiático, con más de 1.000 millones de ciudadanos, se explica por sus pequeños progresos en la exportación de energía, pero sobre todo por sus avances en la exportación de materias primas y servicios (véanse los Gráficos 12 y 13). Es de sobra conocido que la India es muy competitiva en el sector de la informática, pero también lo es en muchos campos de la consultoría, desde los centros de telefonía de ayuda al cliente hasta los servicios médicos y educativos en línea. Brasil, en comparación, tiene muy poca presencia en el sector de los servicios, y su poder manufacturero está en declive, entre otras cosas porque la competencia de China está desindustrializando el país.

Italia y España han perdido mucho terreno en el sector de los bienes primarios. En este caso, la mayor competencia viene de Brasil. Llama la atención también cómo los dos países se han estancado en el sector de las manufacturas, aunque Italia está a un nivel mayor que España, lo que explica a su vez su mayor presencia económica global. Este estancamiento se puede ver en el sector de los servicios, donde España tiene más presencia que Italia, que acaba de ser superada por la India. La tendencia es similar en las inversiones. España parece que ha llegado a su techo, mientras que Italia ha sido adelantada por China, que hace 10 años estaba totalmente ausente en este campo, incluso por debajo de Brasil. En general se puede decir que España e Italia lo están haciendo peor que Francia, que también pierde terreno (menos en inversiones) pero de una manera más tenue. Lo que está claro es que los tres países mediterráneos –Francia, Italia y España– tienen que introducir una serie de reformas (reindustrialización y mayor inversión en servicios de alto valor añadido) si quieren mantener altos porcentajes en presencia económica global.

Conclusión

Es lógico que grandes países como China y la India, e incluso Brasil, adelanten a las economías europeas en presencia económica global, pero esto no justifica el estancamiento de Francia, Italia y España en los últimos años. Tanto Alemania como el Reino Unido demuestran que Europa puede seguir siendo altamente competitiva y productiva para poder mantener una alta cuota de mercado en manufacturas, bienes primarios, servicios e inversiones.

Eso sí, aunque el G5E mejorase su productividad, aumentase su dinamismo y acelerase sus cuotas de crecimiento, la tendencia estructural indica que la presencia económica global está desplazándose hacia Oriente.9 La India y China han reducido las distancias enormemente en los últimos 25 años y todo parece indicar que lo van a seguir haciendo. Esto quiere decir que si el G5E quiere seguir marcando las normas y reglas de la gobernanza económica global, va a tener que coordinar mucho más efectivamente sus posiciones y hablar con una sola voz sobre la base del marco de las estructuras de la UE.

En este sentido, es ciertamente preocupante ver como hay cada vez más voces en las economías más punteras, como el Reino Unido y Alemania, pero también en Francia, llamando a la renacionalización de sus economías. En el Reino Unido el debate ha llegado a tal extremo que se habla de una posible salida de la UE (el denominado Brexit). Aunque es verdad que estos tres países tienen todavía mucha presencia económica global y total (incluyendo presencia militar y blanda), no dejan de ser economías de tamaño medio incapaces de competir con EEUU, China y la India si no se unen. Si cada una va por su cuenta, su presencia económica global sólo va a menguar más repentinamente.

Miguel Otero Iglesias
Investigador principal de Economía Política Internacional del Real Instituto Elcano
| @miotei


1 Véanse Kishore Mahbubani (2008), The New Asian Hemisphere: The Irresistible Power Shift to the East, Public Affairs, Nueva York; y Danny Quah (2011), “The Global Economy’s Shifting Centre of Gravity”, Global Policy, vol. 2, nº 3, pp. 3-9. Para una revisión de la literatura, leer Cox, Michael (2012) “Power Shifts, Economic Change and the Decline of the West”, International Relations, vol. 26, nº 4, pp. 369-388.

2 Andrew Moravcsik (2013), “Why Europe is the other Superpower in the 21st Century (and China is Not)”, comunicación presentada en la Johns Hopkins School of Advanced International Studies, Baltimore, 6/IX/2013.

3 Ambos conceptos, tanto el de los BRICS en 2001 como el de los N11, en 2005, fueron inventados por Jim O’Neill, el que fuera el economista principal de Goldman Sachs.

4 Hans Kundnani y Jonas Parello-Plesner (2012), “China and Germany: Why the Emerging Special Relationship Matters for Europe”, Policy Brief, nº 55, ECFR, mayo.

5 Oh-Seok Hyun (2012), “South Korea Miracle sets Shining Example”, The National, 14/VI/2012.

6 Y eso que el Reino Unido ha superado a Alemania en presencia total. Véase Iliana Olivié y Manuel Gracia (2015), Índice Elcano de Presencia Global 2015, Real Instituto Elcano.

7 Este concepto aparece por primera vez en Martin Wolf (2010), “China and Germany unite to Impose Global Deflation”, Financial Times, 16/III/2010.

8 Hans Kundnani (2015), The Paradox of German Power, Oxford University Press, Oxford.

9 Como ya se indicó en Iliana Olivié y Manuel Gracia (2013), Índice Elcano de Presencia Global 2012, Real Instituto Elcano.

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<![CDATA[ De Sevilla a Bruselas: la arquitectura de la presencia global ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari50-2015-olivie-gracia-de-sevilla-a-bruselas-arquitectura-de-la-presencia-global 2015-10-09T04:49:09Z

El objetivo es comprender el vínculo global-local a partir de la desagregación por origen geográfico del Índice Elcano de Presencia Global. Se ejemplifica en el caso de la Unión Europea la contribución relativa de los Estados miembros a su presencia global, así como la composición geográfica y sectorial de un país europeo en particular, España.

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Ver también versión en inglés:From Seville to Brussels: the architecture of global presence.

Tema

El objetivo de este documento es comprender el vínculo global-local a partir de la desagregación por origen geográfico del Índice Elcano de Presencia Global. Para ello se ejemplifica en el caso de la Unión Europea la contribución relativa de los Estados miembros a su presencia global, así como la composición geográfica y sectorial de un país europeo en particular, España.

Resumen

Análisis previos del Real Instituto Elcano hacen hincapié en el vínculo entre la esfera nacional de los sistemas económico, político y social y la proyección exterior de los países y, por tanto, en la conexión entre las políticas internas y exteriores. Una forma de capturar la intensidad y forma de este vínculo es con el Índice Elcano de Presencia Global. Esto es así porque índices sintéticos como el de la presencia global de la Unión Europea pueden desagregarse tanto desde el punto de vista sectorial –analizando la contribución relativa de cada variable o de cada dimensión económica, militar y blanda– como desde el geográfico –tomando en cuenta la contribución relativa de cada Estado miembro a la proyección total de la Unión–. Asimismo, para cada Estado miembro, tanto su presencia europea como la global y su contribución a la de la Unión Europea son el resultado de la proyección exterior de sus regiones y comunidades.

Análisis

Al igual que ediciones previas, la Unión Europea sigue siendo la unidad política con la mayor presencia global. La proyección externa total de los Estados miembros fuera de los límites de la Unión asciende a 1.214,9 en 2014 (Gráfico 1). Por lo tanto, la Unión Europea ha sufrido un descenso –de 4,9 puntos– de presencia global durante el último año puesto que su índice de presencia global ascendía a 1.219,8 en 2013. Este descenso del 0,4% puede no parecer demasiado importante pero es el tercero mayor registrado por un país o territorio durante el último año. Irán lidera esta lista con un descenso de presencia global de 6,7 puntos, seguido de Libia, cuya presencia global retrocede 6,4 puntos (Gráfico 3).

 

Gráfico 1. Top 20 de presencia global, 2014 (incluyendo a la UE y excluyendo a los Estados miembros)

Gráfico 2. Principales variaciones positivas de presencia global 2013-2014 (incluyendo a la UE y excluyendo a los Estados miembros)

Gráfico 3. Principales variaciones negativas de presencia global 2013-2014 (incluyendo a la UE y excluyendo a los Estados miembros)

Esta tendencia contrasta con la de otros países, incluyendo Estados Unidos –cuya presencia global se ha incrementado en 39,5 puntos entre 2013 y 2014–, China –22,1– y otras economías emergentes o potencias regionales o medias como los Emiratos Árabes Unidos –15,7– la India –13,6–, Rusia –4,9–, Vietnam –3,6– y Arabia Saudí –3,0– (Gráfico 2). En otras palabras, la brecha de presencia global entre la Unión Europea y Estados Unidos se ha reducido de 159,7 puntos en 2013 a 115,2 en 2014. Esto se debe, en buena medida, a las variaciones de tipo de cambio euro-dólar puesto que el euro registraba a finales de 2013 un menor valor que a finales de 2012. Esto ha tenido un impacto negativo en los países de la eurozona así como en aquellos con una moneda propia cuyo valor se vincula al del euro. No obstante, cabe señalar que la Unión Europea sigue siendo el territorio que registra un mayor aumento de presencia global desde 2005, el primer año para el que calculamos su proyección exterior. Durante el período 2005-2014 la presencia global de la Unión Europea se ha incrementado en 457 puntos, comparados con 314 de Estados Unidos y poco más de 213 para China (Gráfico 4).

En cuanto a las características de la presencia global de la Unión Europea, como hemos señalado con antelación (Olivié et al., 2014),1 ésta se basa sobre todo en sus variables blandas –que suman el 52% de la presencia global total– y en las económicas –el 44,8%–. La presencia militar contribuye un 3,1% a la proyección exterior europea. Estos datos contrastan con la composición de la presencia global de Estados Unidos. A pesar de la reducción en las variables militares en el período 2012-2013, esta dimensión sigue representando más del 10% de la presencia global del país. De manera similar a lo que ocurre en la Unión Europea, la dimensión más importante es la blanda, seguida de la económica (Gráfico 5).

¿Cómo se construye la presencia? La contribución relativa de los Estados miembros a la proyección exterior de la Unión

Aparte de su composición sectorial, la presencia global de la Unión Europea también se puede analizar desde el punto de vista geográfico. Es posible calcular hasta qué punto cada uno de los 28 Estados miembros contribuye a la proyección externa total del conjunto del territorio. Los datos para 2014 muestran que el Reino Unido es el primer contribuyente a la proyección global europea, seguido de Alemania, Francia, Italia, los Países Bajos y España. Los primeros tres países explican más del 51% de la presencia global europea (Cuadro 1). Este ranking no ha sufrido apenas cambios a lo largo del último decenio. En cualquier caso, los primeros nueve puestos en 2014 los ocupan los mismos países –y en el mismo orden– que en 2005.

Aunque el Reino Unido viene fortaleciendo su posición desde 2005 –con un aumento de su contribución a la presencia global de la Unión Europea de 0,7 puntos–, los grandes Estados miembros han tenido la evolución contraria. Cabe destacar que los dos países que más descienden su contribución en el período 2005-2014 son Alemania –1,9 puntos– y Francia –1,2– (Cuadro 2).

La fotografía del ranking de contribuciones económicas de los Estados miembros a la presencia global de la Unión Europea es muy similar. Cinco grandes economías lideran el ranking: el Reino Unido –9,3% de la presencia global–, Alemania –7,8%–, Francia –5,4%–, Países Bajos –4,2%– e Italia –3,2%– (Cuadro 3). Es más, hay un nivel de concentración similar al que se da con la presencia global puesto que los primeros tres contribuyentes explican prácticamente la mitad de la contribución agregada de la dimensión económica a la presencia global. Esto podría estar reflejando también la capacidad de los países para reorientar sus exportaciones fuera de la Unión Europea en un período de crisis económica y financiera.

No obstante, la evolución de las contribuciones económicas a la presencia global ha sido diferente a la de las contribuciones totales a la presencia global. En primer lugar, la mayor parte de los países han incrementado su contribución económica a la presencia global –lo que significa una mayor importancia de la dimensión económica en la proyección exterior de la Unión Europea–. Concretamente, todos los Estados miembros con la excepción de Finlandia aumentan su contribución económica en el período 2005-2014 (Cuadro 4). En segundo lugar, las mayores variaciones son las de los Estados miembros de mayor tamaño económico y demográfico. El Reino Unido, España, Alemania, Países Bajos e Irlanda lideran este ranking (Cuadro 5).

Las contribuciones militares muestran un patrón similar. Francia –con una contribución militar de 0,7% de la presencia global de la Unión Europea–, el Reino Unido –0,6–, Italia –0,4–, Alemania –0,3– y España –0,2– lideran el ranking. Como es habitual, la dimensión militar muestra un mayor grado de concentración en unos pocos Estados miembros. Francia, el Reino Unido e Italia explican el 1,7% de una contribución militar total del 2,7% por parte de los 28 Estados miembros a la proyección exterior total de la Unión Europea (Cuadro 5).

Cuadro 5. Contr

De nuevo, se da un fuerte paralelismo entre los rankings de presencia global y económica y el de presencia blanda. Los cuatro primeros puestos son los mismos. El Reino Unido contribuye con su presencia blanda al 9,9% de la proyección exterior de la Unión Europea. Alemania está en el segundo puesto –8,8%–, seguida de Francia –8,5%– e Italia –3,9%–. España se encuentra en la 5ª posición. Cabe destacar que España es el 8º contribuyente en presencia global al índice de presencia global de la Unión Europea (Cuadro 1). Esto pone de manifiesto el perfil blando de la proyección de este país –una característica que ya ha sido destacada en informes previos (Olivié et al., 2013 y 2014)–. De nuevo, los tres primeros países acumulan más de la mitad de la contribución del conjunto de los Estados miembros (Cuadro 6).

Cuadro 6. Ccontribuciones blandas de los Estados miembros a la presencia global de la UE en 2014 (en %)

Cuadro 7. Variaciones de la contribución blanda a la presencia global de la UE por Estados miembros (2005-2014, en puntos porcentuales)

Como resultado, el 49,7% de la presencia global de la Unión Europea es fruto de las proyecciones económica y blanda del Reino Unido, Alemania y Francia fuera de las fronteras de la Unión. Por lo tanto, estos tres países tienen la llave para la configuración de la Unión Europea como un actor global. La importancia de estos tres países también se hace evidente en el Gráfico 6, que muestra las principales contribuciones a la presencia global de la Unión por variables y países.

Gráfico 6. Contribucions por Estado miembro y variables a al presencia global de la UE en 2014 (en %)

La Europa de las regiones. La contribución de las comunidades autónomas a la presencia global de España

Para aquellos países para los que existe información estadística desagregada regionalmente –como Alemania, Estados Unidos, el Reino Unido y España– es posible calcular la contribución de cada región –comunidades autónomas en el caso de España– a la presencia global agregada de cada país.

Como hemos mostrado en análisis previos (Olivié y Gracia, 2014),2 desde 1990 la presencia global de España ha registrado un crecimiento rápido en términos relativos; por encima del de otros países como Estados Unidos y Portugal. Sin embargo, un análisis más detallado pone de manifiesto las debilidades y los desequilibrios en dicha proyección –la concentración en el turismo y los deportes y las menores contribuciones de la tecnología y la educación a la presencia global agregada–. El análisis de la presencia global de España con un enfoque geográfico debería permitir establecer un perfil regional de dichas fortalezas y debilidades.

La comunidad autónoma que más contribuye a la presencia global de España es Cataluña, con una contribución de casi el 22% a la presencia global española. Le siguen Madrid, Andalucía, la Comunidad Valenciana y el País Vasco. Estas cinco comunidades contribuyen el 70% de la presencia total de España. Por otra parte, las cinco comunidades que menos contribuyen son las ciudades de Melilla y Ceuta así como La Rioja, Extremadura y Navarra (Cuadro 8).

Cuadro 8. ranking de contribuciones por cmunidades autónomas a la presencia global de España en 2014 (en %)

De la misma manera que ocurre con la presencia global de los países, parece haber una importante correlación entre el tamaño del territorio –comunidad autónoma, país, grupo de países– en términos geográficos, demográficos y/o económicos y su capacidad para proyectarse fuera de sus fronteras. En términos generales, la contribución de cada comunidad autónoma a la presencia global de España está alineada con su contribución al PIB total (Cuadro 8).

No obstante, algunas comunidades están más orientadas al exterior puesto que su contribución a la presencia global nacional es superior a lo que aportan al PIB nacional. Éste es el caso de Cataluña, Madrid, el País Vasco, Canarias, Baleares, Murcia y Cantabria. En algunos casos, como el del País Vasco, la cuota de presencia global es sólo ligeramente superior a la del PIB. En otros, la participación en la presencia global del país casi duplica la contribución al tamaño de la economía. Éste es el caso para Canarias y Baleares; dos importantes destinos de turismo internacional.

Asimismo, hay una importante concentración de la presencia global de España en dos comunidades autónomas, que son Cataluña y Madrid. Estas dos explican más del 41% de la presencia global de España –algo por encima de su participación en el PIB nacional, que se sitúa en algo menos de 38%–.

Como se ha señalado en trabajos previos, el índice de presencia global pretende reflejar cambios estructurales. En este sentido, los elementos más coyunturales difícilmente van a tener un impacto significativo en los valores de presencia global. Ésta es posiblemente la razón por la cual no hay variaciones significativas en las contribuciones de presencia global de cada comunidad autónoma a la nacional durante el período 2005-2013 (Cuadro 9). Cataluña registra un leve descenso en su contribución –de 0,85 puntos– y Madrid un ligero ascenso –0,63–. Algunas comunidades registran variaciones más significativas como la de las Baleares –cuya contribución disminuye en 1,22 puntos– y Murcia y el País Vasco, con la evolución opuesta –ascensos de 1,03 y de 1,19 puntos respectivamente–.

Cuadro 9. Variaciones de contribuciones por comunidades autónomas a la presencia global de España (2005-2014)

Las fortalezas de la presencia global de España son sus exportaciones de bienes primarios y su capacidad para atraer turistas internacionales. Siendo así, cabe esperar que las comunidades autónomas que más contribuyan a la proyección internacional sean precisamente aquellas capaces de generar estas dos modalidades de presencia global. Al margen de las muy importantes contribuciones de Cataluña y Madrid, polos de turismo internacional como Andalucía, Canarias y Baleares tienen una importante participación en la presencia global del país. De forma similar, Murcia contribuye en mayor medida a la presencia global que al PIB, tratándose de un importante productor y exportador de bienes primarios (Cuadro 8).

La distribución de la presencia global de España tanto por variables como por comunidades autónomas, pone en evidencia el bajo valor añadido de la proyección exterior del país. Las inversiones directas en el exterior canalizadas a través de Madrid explican algo más del 5% de la presencia agregada –lo que se explica en buena medida con el hecho de que éste sea el lugar de domiciliación fiscal de buena parte de las empresas transnacionales–. En cuanto a Cataluña, sus exportaciones de manufacturas explican el 2,2% de la presencia global. Sin embargo, el grueso de las principales contribuciones por variable y comunidad –aquellas que ascienden como mínimo al 2% de la presencia global total– son las de menor valor añadido. El turismo catalán, balear, canario y andaluz explica el 14% de la presencia global. Las exportaciones de bienes primarios desde Andalucía y Cataluña representan el 4,6% de la proyección exterior de España. En cuanto a las exportaciones de servicios –con diferentes niveles de complejidad tecnológica– desde Madrid y Cataluña, ascienden al 6,1% de la presencia global total (Gráfico 7).

Gráfico 7. Contribuciones por comunidades autónomas y variables a la presencia global de España, 2014 (en%)

Conclusiones

La Unión Europea es la unidad política con mayor presencia global, a pesar del descenso registrado en el último año. Dicho descenso se concentra principalmente en su dimensión económica, en un periodo de depreciación del euro frente al dólar. Aunque la naturaleza de la presencia de la Unión Europea es fundamentalmente blanda, los incrementos registrados en los últimos años se han centrado en su dimensión económica.

En la búsqueda del nexo local de la presencia global, se ha procedido a la desagregación sectorial y geográfica de los datos de presencia de la Unión. Los resultados revelan una presencia apoyada fundamentalmente en las dimensiones económica y blanda de Reino Unido, Alemania y Francia, que protagonizan también las principales contribuciones individuales por variables. En el caso de España, la desagregación por Comunidades Autónomas muestra la elevada contribución de Cataluña, Madrid y, en menor medida, Andalucía y Valencia. Sin embargo, por variables, destacan las contribuciones de la presencia en turismo de Baleares y Canarias, así como la importancia relativa de los bienes primarios.

Iliana Olivié
Investigadora principal del Real Instituto Elcano y coordinadora del Proyecto Índice Elcano de Presencia Global

Manuel Gracia
Ayudante de investigación, Real Instituto Elcano


1 Iliana Olivié, Manuel Gracia y Carola García-Calvo (2014), Informe Elcano de Presencia Global 2014, Real Instituto Elcano.

2 Iliana Olivié y Manuel Gracia (2014), “La inserción exterior de España requiere una redefinición estratégica”, Estrategia Exterior Española, nº 1/2014, febrero.

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<![CDATA[ Pisando el freno: impacto de la crisis en el ritmo de globalización ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari34-2015-olivie-gracia-pisando-el-freno-impacto-de-la-crisis-en-el-ritmo-de-globalizacion 2015-07-02T02:54:14Z

En este documento analizamos los principales resultados de la edición 2014 (y cambios respecto de la del año pasado) del Índice Elcano de Presencia Global. Dicho índice ordena 80 países según la medida en la que los países están “ahí fuera”, moldeando y participando en el proceso de globalización.

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Tema

En este documento analizamos los principales resultados de la edición 2014 (y cambios respecto de la del año pasado) del Índice Elcano de Presencia Global. Dicho índice ordena 80 países según la medida en la que los países están “ahí fuera”, moldeando y participando en el proceso de globalización.

Resumen

La principal novedad en esta edición del Índice Elcano de Presencia Global es el ascenso del Reino Unido, que escala una posición, colocándose en segundo lugar, mientras que Alemania pasa al tercer puesto. Como resultado, Estados Unidos (que lidera el ranking desde 1990) encabeza el top cinco, seguido del Reino Unido, Alemania, China y Francia. Cabe destacar, no obstante, que la subida del Reino Unido responde en buena medida a una venta masiva de oro a Suiza en 2013, posiblemente un hecho aislado que no permitirá al país mantener su nueva posición en futuras ediciones del índice. La edición del año pasado mostraba la desaceleración del proceso de globalización. Aunque los datos para 2014 muestran una cierta recuperación del ritmo de globalización, el aumento de la presencia agregada de los 80 países es significativamente menor que las tasas de crecimiento registradas en períodos previos. El estancamiento del proceso de globalización podría estar resultando en una reconcentración de la presencia global –y de varias de sus dimensiones– en un menor número de países.

Análisis

La edición de este año del Índice Elcano de Presencia Global ordena 80 países de acuerdo a su proyección exterior. De nuevo, Estados Unidos lidera el ranking, con un valor índice de 1.099,6 puntos. Le siguen el Reino Unido –404,9–, Alemania –400,5–, China –363,5– y Francia –321,3–. España se sitúa en la 11ª posición, entre Italia y Arabia Saudí, con una presencia global de 169,0 puntos (Gráfico 1).

Gr&aacute;fico 1. Ranking de presencia global, 2014

A diferencia de lo que ha ocurrido en ediciones previas, hay cambios en los primeros 10 puestos del ranking. El Reino Unido ha ganado una posición –pasando de la tercera a la segunda–, lo que significa que Alemania ha bajado de la segunda posición en 2013 a la tercera en 2014. Ambos países han ganado presencia global –31,8 puntos en el caso del Reino Unido y 14,3 en el de Alemania– pero el aumento del Reino Unido es mayor que el de Alemania tanto en términos absolutos como relativos (Tabla 1).

Aunque no haya grandes cambios en las posiciones ocupadas por la mayor parte de los países, pequeñas variaciones apuntan a un cambio de tendencia ya que, en términos generales, los países europeos fortalecen sus posiciones frente a los emergentes. Así, por ejemplo, Bélgica, Polonia, Dinamarca, Irlanda, Finlandia, Rumanía, Bulgaria y Croacia suben una posición cada uno, Portugal dos, Grecia y Eslovaquia escalan tres, Luxemburgo cuatro y Hungría cinco. Por otra parte, Corea del Sur, Turquía, Kuwait y Chile pierden un puesto, Nigeria dos, Indonesia y Perú tres, Venezuela cuatro e Irán cinco (Tabla 1).

Estos resultados pueden parecer sorprendentes, puesto que en ediciones previas de este informe se ha resaltado la emergencia de Oriente y la decadencia de Occidente en términos de presencia global –véase, por ejemplo, Olivié y Gracia (2013)–.1 Este cambio de tendencia responde a distintos factores. En primer lugar, los países europeos registran, en general, una recuperación en sus variables económicas de presencia global –notablemente en los campos de las manufacturas y de los servicios–. En distintos casos, esto puede significar que la demanda externa está ganando peso frente a los componentes internos de la demanda agregada. En paralelo, los países exportadores de petróleo están perdiendo presencia global a través de la variable energética, lo que se debe sobre todo a la evolución de los precios de la energía. Esto causa una pérdida de presencia global relativa y absoluta para Indonesia, Nigeria, Kuwait y Venezuela. En cuanto a Perú y Chile, la menor presencia global de estos dos países latinoamericanos en 2014 se debe a menores registros en la variable de bienes primarios –de nuevo, debido en parte a la evolución de los precios de las materias primas– (Tabla 1).

Como se señala en el Informe Elcano de Presencia Global 2015,2 la presencia global de la Unión Europea decrece respecto de 2013. Esta caída se concentra en la dimensión económica y responde a un menor valor del euro respecto del dólar en diciembre de 2013 respecto de finales de 2012. Si los países europeos y los Estados miembros han aumentado su presencia global en 2013-2014 mientras que la Unión Europea la ha perdido, debería significar que los miembros estarían reforzando la orientación europea de su proyección exterior, lo que resultaría en una intensificación del proceso de integración europea. Esto debería redundar en un aumento en el Índice de Elcano de Presencia Europea –que tiene en cuenta la proyección exterior de los Estados miembros dentro del perímetro de la Unión–. Y, de hecho, lo hace. La Tabla 2 muestra que prácticamente todos los países ven aumentar su presencia europea. En cuanto a Alemania, este crecimiento es significativo –de casi 20 puntos–.

Hay dos excepciones importantes a esta tendencia general, que son el Reino Unido y los Países Bajos. Es más, el hecho de que Alemania esté fortaleciendo su orientación europea mientras que el Reino Unido esté profundizando en sus relaciones extra-comunitarias puede estar explicando, al menos parcialmente, el hecho de que este último haya ascendido a la segunda posición del ranking mientras que Alemania baja a la tercera. Alemania ha recuperado sus niveles de presencia global de 2012 –su proyección exterior total era de 391,8 en 2012 y es de 400,5 en 2014–. La pérdida registrada entre 2012 y 2013 en variables económicas –bienes primarios, manufacturas y servicios– se recupera este año, así como otros elementos de la dimensión blanda, como la cooperación al desarrollo. En cuanto al Reino Unido, el significativo aumento de 31,8 puntos entre 2013 y 2014 se debe al fortalecimiento de sus relaciones no europeas. La contribución más importante a este incremento es la de los bienes primarios, que crecen un 116%, seguidas de la cooperación al desarrollo –28,5%–, el turismo –12%– y las inversiones –algo más de 8%– (Gráfico 2). Este aumento de los bienes primarios se corresponde con un volumen importante de exportaciones de oro, sobre todo a Suiza, durante 2013. Puesto que se trata posiblemente de un fenómeno coyuntural, no es previsible que se mantenga esta tendencia al alza en futuras ediciones del índice.3

Tabla 1. Ranking de presencia global 2014 y variaciones respecto de 2013

Tabla 2. Ranking de presencia europea 2014 y variaciones respecto de 2013

Gr&aacute;fico 2. &Iacute;ndice de presencia global del Reino Unido y de Alemania, 2005-2014

El análisis por dimensiones muestra que el top 20 del ranking de presencia económica en 2014 sufre cambios importantes respecto a 2013. La India supera a Singapur e Italia deja atrás a Australia, al igual que Bélgica a Japón y China sube una posición, hasta la segunda, dejando a Alemania en la tercera (Gráfico 3).

Gr&aacute;fico 3. Ranking de presencia econ&oacute;mica, 2014 (top 20)

El cambio más significativo en el top 20 del ranking de presencia militar es la caída de la proyección de España, que baja de la novena posición en 2013 a la 15ª en 2014. Además, Brasil pierde una posición mientras que Corea del Sur e Indonesia suben tres y dos respectivamente; unos resultados que vendrían a confirmar el proceso de militarización de diversos países de Asia Oriental (Gráfico 4).

Gr&aacute;fico 4. Ranking de presencia militar, 2014 (top 20)

Por último, en lo que respecta a la dimensión blanda, cabe señalar que Alemania, España, Italia y Turquía suben una posición y Arabia Saudí dos en el top 20 del ranking por valor índice. Por el contrario, Francia, Bélgica y la India pierden una y Canadá dos (Gráfico 5).

Gr&aacute;fico 5. Ranking de presencia blanda, 2014 (top 20)

La edición del año pasado mostraba la desaceleración del proceso de globalización (Olivié et al., 2014).4 Aunque los datos para 2014 muestran una cierta recuperación del ritmo de globalización, el aumento de la presencia agregada de los 80 países es significativamente menor que las tasas de crecimiento registradas en períodos previos (Gráfico 6). Al igual que el año pasado, el estancamiento del proceso de globalización podría estar resultando en una reconcentración de la presencia global –y de varias de sus dimensiones– en un menor número de países. De hecho, la reconcentración entre 2013 y 2014 es mayor que entre 2012 y 2013 y afecta no solamente a la presencia económica sino también a la militar5 y, como resultado, a la proyección total. El índice Herfindahl-Hirschman (IHH) de presencia global es de 7,5. De hecho, la única dimensión que continúa su tendencia a la desconcentración es la blanda, con un IHH de -10 (Gráfico 7). A pesar de los resultados para el año pasado, y dado el intenso grado de desconcentración a principios de este decenio hay, de media, una mayor dispersión de la presencia económica y blanda en el período 2010-2014; aunque ésta sea mucho menos intensa que en períodos previos para el caso concentro de la presencia económica (Gráfico 8).

Gr&aacute;fico 6. Presencia global total por dimensiones, 1990-2014

Gr&aacute;fico 7. &Iacute;ndice Herfindahl-Hirschman (IHH) de concentraci&oacute;n, por dimensiones, 2013-2014

Gr&aacute;fico 8. &Iacute;ndice Herfindahl-Hirschman (IHH) de concentraci&oacute;n, por dimensiones y sub-per&iacute;odos, 1990-2014

Conclusiones: En la edición 2014 del Índice Elcano de Presencia Global se produce una variación llamativa en los principales puestos del ranking, que es el ascenso de Reino Unido a la segunda posición. Este incremento se debe principalmente a su dimensión económica y por un incremento coyuntural de las exportaciones de bienes primarios, que previsiblemente no se sostendrá en años posteriores. Además, el hecho de que Alemania esté fortaleciendo su orientación europea mientras que el Reino Unido esté profundizando en sus relaciones extra-comunitarias puede estar explicando, al menos parcialmente, esta situación. Por otro lado, se detecta una tendencia de cierta ralentización del aumento de presencia de países emergentes, principalmente países petroleros que están perdiendo presencia global a través de la variable energética, lo que se debe sobre todo a la evolución de los precios de la energía. Al mismo tiempo, los países europeos registran, en general, una recuperación en sus variables económicas de presencia global –notablemente en los campos de las manufacturas y de los servicios–. A pesar de producirse cierta recuperación del crecimiento de la presencia global a nivel mundial, el ritmo es muy inferior al de otros períodos del proceso de globalización, lo que invita a pensar al mantenimiento de una senda de estancamiento de la globalización, que podría estar resultando en una reconcentración de la presencia global –y de varias de sus dimensiones– en un menor número de países.

Iliana Olivié
Investigadora principal y coordinadora del Proyecto Índice Elcano de Presencia Global, Real Instituto Elcano | @iolivie

Manuel Gracia
Ayudante de investigación del Proyecto Índice Elcano de Presencia Global, Real Instituto Elcano


1 Iliana Olivié y Manuel Gracia (2013), Índice Elcano de Presencia Global 2012, Real Instituto Elcano.

2 Iliana Olivié, coord. (2015), Informe Elcano de Presencia Global 2015, Real Instituto Elcano.

3 “UK gold exports surge tenfold this year”, Financial Times, 19/VIII/2013.

4 Iliana Olivié, Manuel Gracia y Carola García-Calvo (2014), Informe Elcano de Presencia Global 2014, Real Instituto Elcano.

5 Cabe destacar que se parte de un proceso de desconcentración militar en la edición anterior. Este cambio de tendencia se debe, sobre todo, al hecho de que otros países han seguido la pauta de Estados Unidos en la repatriación de tropas. Esto lleva a una recuperación de los máximos históricos de Estados Unidos en lo que se refiere a cuotas de presencia militar.

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