Imagen de España y Opinión Pública - Real Instituto Elcano Feeds Elcano Copyright (c), 2002-2018 Fundación Real Instituto Elcano Lotus Web Content Management <![CDATA[ Europa vista desde Alemania, España, Francia e Italia ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/informe-europa-vista-desde-alemania-espana-francia-italia 2019-05-16T07:22:37Z

El objetivo del estudio ha sido comparar las actitudes hacia la Unión Europea de los ciudadanos de sus cuatro mayores Estados (excluyendo al Reino Unido), así como otros aspectos laterales pero relacionados, tales como las actitudes ante la globalización o la inmigración, la percepción que cada país tiene de su influencia dentro de la UE, las alianzas preferidas en ese contexto y la opinión sobre la existencia de intereses compartidos con España.

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Ver también: Nota de prensa España vista desde Alemania, España, Francia e Italia.

Índice

Introducción – 2
Ficha técnica – 3
1. Identidades colectivas: el sentimiento de identidad europeo, nacional, regional o local – 4
2. Las actitudes hacia la UE – 7
3. Los objetivos, el futuro y los problemas de la UE – 21
4. El Brexit – 30
5. Los poderosos y los aliados en la Unión Europea – 34
6. Actitudes ante la globalización – 38
7. Actitudes hacia la inmigración y el refugio – 52
8. La cooperación entre Alemania/Francia/Italia y España – 57
9. Valores compartidos – 61
Resumen de los resultados

Introducción

Lo que se presenta a continuación es el resultado de cuatro encuestas realizadas entre mayo de 2018 y marzo de 2019 con un mismo cuestionario en cuatro países, España, Francia, Alemania e Italia, en este orden cronológico. El objetivo del estudio ha sido analizar las opiniones, actitudes y expectativas de las cuatro sociedades ante la Unión Europea y ante la globalización, en un ejercicio que resulta complementario frente al de otras fuentes demoscópicas, como el Eurobarómetro, la Encuesta Social Europea y otras encuestas que abarcan grupos más pequeños de países europeos. Junto a este objetivo genérico, nuestra encuesta ha puesto también el foco en las percepciones sobre la influencia relativa de los Estados dentro de la UE, sobre los aliados preferidos y sobre la complementariedad entre España y cada uno de los otros tres países.

La primera de las encuestas fue co-financiada por Diálogo, Asociación de Amistad Hispano-Francesa y dio lugar a un informe específico.

Ficha técnica

  • Universo: Individuos residentes en Alemania, España, Francia e Italia de 18 y más años.
  • Muestreo: Estratificado por Lander en el caso de Alemania, por Comunidad Autónoma en España, por región en Francia y por región en Italia, con aplicación de cuotas de sexo y edad proporcionales a la distribución de la población en cada uno de los estratos.
  • Tamaño muestral: 1.000 entrevistas en cada uno de los países (Alemania, España, Francia e Italia). Total: 4000 entrevistas.
  • Tipo de entrevista: Entrevistas on line a una muestra panelizada de ciudadanos de cada país.
  • Error de muestreo: Para los datos globales de cada país y un margen de confianza del 95,5%, se sitúa en un +/-3,2%.
  • Fechas del trabajo de campo:

   - En Alemania, el trabajo de campo se inició el 21 de mayo de 2018 y finalizó el 29 de mayo

   - En España, el trabajo de campo se inició el 23 de febrero de 2018  y finalizó el 15 de marzo.

   - En Francia, el trabajo de campo se inició el 27 de febrero de 2018 y finalizó el 15 de marzo

   - En Italia, el trabajo de campo se inició el 28 de febrero de 2019 y finalizó el 6 de marzo

  • Trabajo de campo y tabulación de los datos: Realizados por Toluna.
  • Dirección del estudio: Carmen González Enríquez. Investigadora Principal del Real Instituto Elcano.

1. Identidades colectivas: el sentimiento de identidad europeo, nacional, regional o local

Como ya han mostrado a menudo los Eurobarómetros y otras encuestas internacionales, los españoles destacan por su fuerte sentimiento europeísta, el mayor entre los cuatro grandes países que se comparan aquí, con Francia en el punto más bajo de esta comparación. Los españoles destacan también por la fuerza de sus identidades locales, mientras que su identidad nacional es, en comparación, más débil. Lo contrario ocurre en los demás países, en los que la identidad nacional es más fuerte que las locales, regionales o europeas.

¿Me puede decir, de 0 a 10, hasta qué punto se siente usted…

Sentimiento de pertenencia local, regional (autonómica) nacional y europea

La variable ideológica juega un papel relevante en los cuatro países, y especialmente en España, en relación con la fuerza de la identidad nacional. En todos los casos los individuos que se consideran de derecha tienen sentimientos más fuertes de identidad nacional que los que se sitúan en la izquierda, pero sólo en España esa diferencia es de más de 2 puntos (escala 0-10).

Hay que señalar aquí que el grueso de los entrevistados en los cuatro países se sitúa en el centro (puntos 4 a 6 de la escala 0-10), con minorías tanto a la izquierda (puntos 0 a 3) como en la derecha (puntos 7 a 10). En concreto, se sitúan en las posiciones de centro el 59% de los alemanes, el 47% de los españoles, el 48% de los franceses y el 43% de los italianos (véase apartado sobre características de las muestras).

Sentimiento de pertenencia nacional, por ideología. Medias: Escala 0-10

En el caso de la identidad europea, sin embargo, la variable ideológica juega en España un papel contrario al de los restantes tres países. Mientras que en Francia, Italia o Alemania el europeísmo es algo mayor en la izquierda -muy superior en el caso de Italia- en España ocurre lo contrario: la izquierda es menos europeísta que la derecha.

Sentimiento de pertenencia europea, por ideología. Medias: Escala 0-10

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<![CDATA[ Imágenes mutuas: España y Holanda ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/holanda-espana-imagenes-mutuas 2019-01-28T01:07:14Z

Se presentan los resultados de la comparación entre la imagen de España en los Países Bajos, tal y como se deduce del Barómetro de Imagen de España (BIE) nº 8, y la de los Países Bajos en España, sobre la que se indagó en el Barómetro del Real Instituto Elcano (BRIE), nº 40.

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Introducción

Se presentan aquí los resultados de la comparación entre la imagen de España en los Países Bajos, tal y como se deduce del Barómetro de Imagen de España (BIE) n 8, 2018, y la de los Países Bajos en España, sobre la que se indagó en el Barómetro del Real Instituto Elcano (BRIE), n. 40, también del 2018.

El BIE se dirigió a 9 países, entre ellos los Países Bajos donde se realizaron 401 entrevistas a internautas en septiembre de 2018. El BRIE se realizó en noviembre de 2018, con entrevistas telefónicas, a una muestra de 1.600 personas. Ambos cuestionarios no son idénticos, ya que no fueron diseñados únicamente con el objetivo de proceder a esta comparación. Por esta razón, no todos los resultados con comparables entre los dos países.

El cuestionario en España ha utilizado el nombre “Holanda” para referirse a Países Bajos, puesto que éste es el nombre que se usa en el lenguaje cotidiano. El uso del término Países Bajos habría creado confusión porque en el habla corriente a menudo se incluye en esa denominación a Bélgica y Luxemburgo. Por este motivo, pese a su incorrección, en este informe se ha decidido mantener “Holanda” como denominación del país y “holandeses” como gentilicio.

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<![CDATA[ La calidad de la democracia española ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/comentario-gonzalezenriquez-calidad-democracia-espana 2019-01-24T05:00:06Z

Si la democracia puede medirse en grados, la española se encuentra en el pelotón de cabeza, en el grupo de países que obtienen las mejores calificaciones cuando se observan sus normas y sus comportamientos y se comparan con los ideales democráticos.

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Las últimas décadas han presenciado un aumento continuado en todos los continentes del número de Estados que se rigen con procedimientos democráticos, de tal forma que hoy la “democracia electoral” es ya la forma de gobierno más frecuente en el mundo. Sin embargo, junto a este proceso de extensión de la democracia se ha producido otro de deterioro de democracias antiguas o de aparición de democracias “iliberales” o defectuosas en algún sentido, de tal modo que las clasificaciones que dividían a los países entre democracias o dictaduras han sido sustituidas por otras que miden hasta qué punto un Estado cumple las condiciones que permiten definirlo como democracia. No existe unanimidad respecto a cuáles son esas condiciones, y por eso los distintos rankings arrojan resultados algo diferentes. Aquí se presenta la posición de España en los dos índices que han publicado informes más recientes, el Democracy Index y el Rule of Law Index.

“Si la democracia puede medirse en grados, la española se encuentra en el pelotón de cabeza”

El Democracy Index es elaborado desde 2006 por la Economist Intelligence Unit (EIU) de The Economist. El criterio del EIU es mucho más restrictivo que el de otros índices y toma en consideración algunos aspectos diferentes, relacionados no sólo con las normas y procedimientos sino también con los resultados de los procesos políticos o su aceptación social. En concreto, mide cinco elementos en 161 países: el pluralismo y la calidad de los procesos electorales; la eficacia gubernamental; la participación política; la cultura política; y las libertades políticas y “civiles”. El índice se elabora a partir de informaciones que aportan expertos y de los resultados de encuestas a la población general. En este ranking en su edición del 2018 sólo 20 países del mundo aparecen clasificados como “democracias plenas” (full democracies) y España está entre ellas, ocupando el puesto 19, el mismo que el año anterior. Los países nórdicos encabezan el ranking, como suelen hacerlo en todos los rankings que miden de una u otra forma la calidad de la vida política. Francia, Bélgica, Italia, Portugal y EEUU aparecen como democracias “defectuosas” (flawed democracies).

Figura 1. Resultados globales: las 20 “democracias plenas” y las primeras entre las democracias “defectuosas”
  Rank Overall score Electoral process and pluralism Functioning of government Political participation Political culture Civil liberties
Full democracies
Norway 1 9.87 10.00 9.64 10.00 10.00 9.71
Iceland 2 9.58 10.00 9.29 8.89 10.00 9.71
Sweden 3 9.39 9.58 9.64 8.33 10.00 9.41
New Zealand 4 9.26 10.00 9.29 8.89 8.13 10.00
Denmark 5 9.22 10.00 9.29 8.33 9.38 9.12
Canada 6= 9.15 9.58 9.64 7.78 8.75 10.00
Ireland 6= 9.15 9.58 7.86 8.33 10.00 10.00
Finland 8 9.14 10.00 8.93 8.33 8.75 9.71
Australia 9 9.09 10.00 8.93 7.78 8.75 10.00
Switzerland 10 9.03 9.58 9.29 7.78 9.38 9.12
Netherlands 11 8.89 9.58 9.29 8.33 8.13 9.12
Luxembourg 12 8.81 10.00 8.93 6.67 8.75 9.71
Germany 13 8.68 9.58 8.57 8.33 7.50 9.41
United Kingdom 14 8.53 9.58 7.50 8.33 8.13 9.12
Uruguay 15 8.38 10.00 8.57 6.11 7.50 9.71
Austria 16 8.29 9.58 7.86 8.33 6.88 8.82
Mauritius 17 8.22 9.17 8.21 5.56 8.75 9.41
Malta 18 8.21 9.17 8.21 6.11 8.75 8.82
Spain 19 8.08 9.17 7.14 7.78 7.50 8.82
Costa Rica 20 8.07 9.58 7.50 6.67 7.50 9.12
Flawed democracies
South Korea 21 8.00 9.17 7.86 7.22 7.50 8.24
Japan 22 7.99 8.75 8.21 6.67 7.50 8.82
Chile 23= 7.97 9.58 8.57 4.44 8.13 9.12
Estonia 23= 7.97 9.58 8.21 6.67 6.88 8.53
United States of America 25 7.96 9.17 7.14 7.78 7.50 8.24
Cabo Verde 26 7.88 9.17 7.86 6.67 6.88 8.82
Portugal 27 7.84 9.58 7.50 6.11 6.88 9.12
Botswana 28 7.81 9.17 7.14 6.11 7.50 9.12
France 29 7.80 9.58 7.50 7.78 5.63 8.53
Israel 30 7.79 9.17 7.50 8.89 7.50 5.88
Belgium 31 7.78 9.58 8.93 5.00 6.88 8.53
Taiwan 32 7.73 9.58 8.21 6.11 5.63 9.12
Italy 33 7.71 9.58 6.07 7.78 6.88 8.24
Czech Republic 34 7.69 9.58 6.79 6.67 6.88 8.53
Cyprus 35 7.59 9.17 6.43 6.67 6.88 8.82
Slovenia 36= 7.50 9.58 6.79 6.67 6.25 8.24
Fuente: The Economist Intelligence Unit.

Los resultados regionales colocan a España en el puesto 14 de los países europeos. Su posición se beneficia mucho de la alta participación electoral y, sobre todo, de la cultura política de su población, un aspecto en el que destaca claramente (todos los países europeos que se encuentran por debajo en la puntuación general lo están también en este elemento, el de la cultura política).

Figura 2. Resultados regionales: Europa Occidental, 2018
  Overall score Global Rank Regional rank I Electoral process and pluralism II Functioning of government III Political participation IV Political culture V Civil liberties Regime type
Norway 9.87 1 1 10.00 9.64 10.00 10.00 9.71 Full democracy
Iceland 9.58 2 2 10.00 9.29 8.89 10.00 9.71 Full democracy
Sweden 9.39 3 3 9.58 9.64 8.33 10.00 9.41 Full democracy
Denmark 9.22 5 4 10.00 9.29 8.33 9.38 9.12 Full democracy
Ireland 9.15 6= 5 9.58 7.86 8.33 10.00 10.00 Full democracy
Finland 9.14 8 6 10.00 8.93 8.33 8.75 9.71 Full democracy
Switzerland 9.03 10 7 9.58 9.29 7.78 9.38 9.12 Full democracy
Netherlands 8.89 11 8 9.58 9.29 8.33 8.13 9.12 Full democracy
Luxembourg 8.81 12 9 10.00 8.93 6.67 8.75 9.71 Full democracy
Germany 8.68 13 10 9.58 8.57 8.33 7.50 9.41 Full democracy
United Kingdom 8.53 14 11 9.58 7.50 8.33 8.13 9.12 Full democracy
Austria 8.29 16 12 9.58 7.86 8.33 6.88 8.82 Full democracy
Malta 8.21 18 13 9.17 8.21 6.11 8.75 8.82 Full democracy
Spain 8.08 19 14 9.17 7.14 7.78 7.50 8.82 Full democracy
Portugal 7.84 27 15 9.58 7.50 6.11 6.88 9.12 Flawed democracy
France 7.80 29 16 9.58 7.50 7.78 5.63 8.53 Flawed democracy
Belgium 7.78 31 17 9.58 8.93 5.00 6.88 8.53 Flawed democracy
Italy 7.71 33 18 9.58 6.07 7.78 6.88 8.24 Flawed democracy
Cyprus 7.59 35 19 9.17 6.43 6.67 6.88 8.82 Flawed democracy
Greece 7.29 39 20 9.58 5.36 6.11 6.88 8.53 Flawed democracy
Turkey 4.37 110 21 4.50 5.00 5.00 5.00 2.35 Hybrid regime
Fuente: The Economist Intelligence Unit.

Otro prestigioso índice que ha presentado recientemente sus resultados es el Rule of Law Index 2017-2018, elaborado por el World Justice Project. Pese a su nombre, este índice bianual no sólo mide el respeto a las normas en cada Estado: como el Democracy Index, el Rule of Law Index realiza una evaluación de la calidad de la democracia. Su análisis incluye 113 Estados y territorios y toma en consideración ocho factores: (1) limitaciones a los poderes gubernamentales; (2) ausencia de corrupción; (3) gobierno abierto (información a los ciudadanos, capacidad de éstos para influir…); (4) derechos fundamentales; (5) orden y seguridad; (6) aplicación de las normas; (7) justicia civil; y (8) justicia penal. A su vez, cada uno de estos factores se compone de varios elementos. Sus fuentes son una encuesta propia de 1.000 entrevistas por país, además de 3.000 entrevistas a expertos en el conjunto de países y territorios.

En este Índice España ocupa el puesto 23 sobre 113 por la calidad de su Estado de Derecho, un puesto por encima de los resultados del informe anterior (2016) y cinco puestos por encima del previo (2014, posición 28). La calificación global de España es de 0,7 en una escala que va de 0 a 1.

También en este caso los países nórdicos encabezan el índice, tanto en la valoración general como en la de los ocho factores que la componen. España destaca en el factor “Derechos fundamentales”, donde ocupa el puesto 19 mundial y que incluye los derechos de asociación, expresión, tratamiento justo ante la ley…

La posición española en el ranking podría haber sido aún mejor si no fuera por sus bajos resultados en el elemento violent redress que mide la propensión de la población a resolver los conflictos personales o políticos mediante intimidación o violencia. En este apartado, que no mide la actuación estatal sino un comportamiento de la población, España obtiene una valoración relativamente baja (de 0,53 en la escala de 0 a 1). Además, éste es el elemento al que los diseñadores del índice han dado mayor peso en el cálculo de la posición general del factor “orden y seguridad”, y como resultado España ocupa la posición 37 de 113 en este factor.

Otro aspecto que hace caer la posición de España en el ranking es el de la corrupción. A este respecto hay que señalar que la encuesta, en la que se basan los datos (junto con las entrevistas a expertos) separa diferentes niveles estatales en los que podría encontrarse corrupción, pero no menciona a los partidos políticos o a los Ayuntamientos (los niveles donde se concentran los escándalos de corrupción aparecidos en España en los últimos años). Por este motivo, los entrevistados eligen la opción “en el Parlamento” pese a que en España no existe ningún caso de corrupción notorio relacionado con las Cortes. Probablemente los entrevistados españoles eligen esta respuesta por ser la más cercana a lo que los españoles piensan, según muestran las encuestas del CIS, esto es, que la corrupción está extendida entre “los políticos” en general. En contraste con esto, tanto el sistema judicial como el policial obtienen una muy buena calificación en lo que respecta a su honradez (0,85 y 0,86 en la escala 0 a 1). Un tercer elemento debilita la posición de España: la carencia de medios y personal en el sistema judicial, lo que conduce a retrasos excesivos en el procesamiento de las causas y en consecuencia a la ineficacia y menor prestigio del sistema.

En la presentación de sus datos, el Rule of Law Index ofrece la valoración de cada país, para cada uno de los ocho factores, en la escala de 0 a 1, donde 1 es la puntuación máxima, además de la puntuación general (Overall score). También se presenta la posición del país en relación con el conjunto de países que forman marcos de comparación específicos. En concreto, España se compara con los demás miembros de la UE, EFTA y Norteamérica, 24 países en total (Regional rank), con el grupo de 35 países que tienen el más alto nivel de ingresos (Income rank), y con el conjunto de los 113 países evaluados (Global rank). El Score change y el Rank change indican el cambio en la valoración y en la posición del país respecto al año anterior. En el caso de España, su valoración ha pasado de 0,69 a 0,70 (ha subido 0,01 puntos) y su posición en el ranking ha subido un puesto. El cambio es muy pequeño y por ese motivo la columna Factor trend, que indica cambios relevantes, aparece vacía.

Figura 3. Rule of Law Index: posición de España en cada uno de los ocho factores
Figura 3. Rule of Law Index: posición de España en cada uno de los ocho factores
Fuente: Rule of Law Index.

En definitiva, si la democracia puede medirse en grados, la española se encuentra en el pelotón de cabeza, en el grupo de países que obtienen las mejores calificaciones cuando se observan sus normas y sus comportamientos y se comparan con los ideales democráticos. Esto no implica que no quede camino por avanzar. Todavía queda recorrido y reformas posibles para llegar al nivel de los Estados nórdicos, el modelo más perfeccionado, aunque no sea fácil trasladar ese modelo a sociedades con características e historias muy diferentes a las del Norte. España tiene algo importante en común con los países nórdicos: es una monarquía constitucional, como lo son tres de los cuatro países nórdicos y siete de los 20 Estados que reúnen las condiciones de “democracias plenas”. De hecho, todas las monarquías constitucionales europeas –menos la belga– están en ese grupo de elite de las mejores democracias del mundo.

Carmen González Enríquez
Investigadora principal, Real Instituto Elcano
| @rielcano

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<![CDATA[ Sistema de Indicadores de la Distancia entre Imagen y Realidad (SIDIR). Análisis del caso español. Quinta edición 2018 ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/gonzalezenriquez-martinezromera-sistema-indicadores-distancia-imagen-realidad-sidir-caso-espanol-5ed-2018 2018-09-21T09:49:14Z

El objeto de este informe es presentar la diferencia entre la realidad española y la evaluación de España realizada por la opinión pública internacional, identificando aquellos aspectos en los que la realidad del país es mejor que su imagen exterior.

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Índice

(1) Introducción – 4
(2) Resultados – 9
(2.1) Aspectos en los que la realidad es similar a la imagen – 9
(2.2) Aspectos en los que la imagen es mejor que la realidad – 22
(2.3) Aspectos en los que la realidad es mejor que la imagen – 32
(3) Resumen de los datos – 41

(1) Introducción y metodología

El objetivo de este informe es presentar la diferencia entre la realidad española y la evaluación de España realizada por la opinión pública internacional, con especial interés en identificar aquellos aspectos en los que la realidad del país es mejor que su imagen exterior.

El análisis permite medir la distancia entre la posición de España en los rankings internacionales de imagen y su posición en los rankings elaborados con datos objetivos. El informe mide esa distancia para los rankings que miden las 55 primeras economías del mundo: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, EEUU, México, Perú, Venezuela, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Finlandia, Grecia, Países Bajos, Irlanda, Italia, Noruega, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Rusia, Rumanía, Suecia, Suiza, Ucrania, Arabia Saudí, Australia, Corea del Sur, China, Filipinas, India, Indonesia, Irán, Irak, Israel, Japón, Kazajistán, Malasia, Nueva Zelanda, Pakistán, Catar, Singapur, Taiwán, Tailandia, Turquía, EAU, Argelia, Egipto, Nigeria y Sudáfrica.

La fuente que se utiliza para medir la imagen externa de España es la formada por las encuestas anuales que desde el año 2009 elabora el Reputation Institute y la explotación que realiza de ellas para España por encargo del ReaI Instituto Elcano. En concreto, se utiliza la imagen de España en los países del antiguo G-8 (EEUU, Canadá, Francia, Italia, Alemania, Reino Unido, Rusia y Japón) medida en el Country RepTrak durante febrero y marzo de 2017: en el análisis de esta encuesta la puntuación (valoración) obtenida por España en estos ocho países se compara con la obtenida por los otros 54 países sometidos a evaluación.

La imagen de España, tal y como resulta convertida en variable operativa en las clasificaciones de dicha encuesta, se compone de 24 elementos de valoración: 17 de ellos miden el acuerdo con frases que indican posibles aspectos positivos de un país (“es un bello país”, “es un país que valora mucho la educación”, “es un país seguro”, etc.), y los siete restantes recogen recomendaciones de los encuestados tales como “recomendaría ese país para estudiar”, “para trabajar”, “para vivir”, o “para visitar”. En conjunto, los 24 elementos abordan todos los aspectos relevantes en la configuración de la imagen de un país, desde el aspecto político-institucional al económico y tecnológico, pasando por el cultural, el educativo o el relativo a la calidad de vida. En base a los resultados obtenidos en las encuestas, los 55 países son clasificados para cada uno de los elementos de valoración. Como ejemplo, bajo estas líneas puede observarse la clasificación de los países según la valoración que reciben en cuanto al atributo “Seguridad”, medida en función del nivel de acuerdo con esta frase: “Es un país seguro: ofrece un ambiente seguro tanto para los visitantes como para sus habitantes”. En este caso España aparecía en 2017 en el puesto 15 en un ranking encabezado por Suiza. Como se verá más adelante, España es en realidad el 10º país más seguro de entre las 55 principales economías del mundo.

La posición de España en estas 24 clasificaciones es el indicador utilizado para la variable “imagen”, que va a compararse con la realidad española obtenida a través de diversas fuentes estadísticas internacionales. A este respecto, cabe reseñar que dicha comparación plantea varios desafíos: (1.1) definir las variables objetivas que pueden considerarse equivalentes en la realidad al elemento que se valora en la encuesta; (1.2) identificar fuentes estadísticas en las que se recojan todos los países valorados en la encuesta sobre imagen; y (1.3) simultanear en el tiempo las mediciones de imagen y realidad.

(1.1) Definir las variables objetivas que pueden considerarse equivalentes en la realidad al elemento valorado en la encuesta

A veces este ejercicio es sencillo, como en el caso de la posición de España según el número de turistas que recibe al año. Es una variable sobre la que existe información fiable y que puede compararse con la imagen de España como país atractivo para el turismo, recogida en la pregunta “¿Recomendaría este país para visitarlo?”. Sin embargo, en ocasiones la identificación de una variable objetiva ha resultado imposible porque el elemento que se valora es intrínsecamente subjetivo. Es, por ejemplo, el caso del atributo “la gente de ese país es simpática”, pues no existe ninguna medición objetiva internacional que permita conocer el grado de “simpatía” de los individuos de un país. De la misma forma, tampoco existen estadísticas internacionales respecto a la “calidad de productos y servicios” o la “confiabilidad de la población”. En relación a este último atributo, existen encuestas que miden hasta qué punto los ciudadanos de cada país confían los unos en los otros, pero eso no equivaldría a un indicador que mostrase hasta qué punto cumplen su palabra y dicen la verdad (y por tanto son confiables). Por estas razones cuatro de los ítems de la imagen han tenido que ser excluidos de la comparación con variables objetivas, los tres nombrados más el “uso eficiente de los recursos públicos”, quedando el listado final reducido a 20 elementos frente a los 24 recogidos en la encuesta de imagen.

En otras ocasiones, el atributo incluye internamente varios componentes diferentes que pueden corresponderse, a su vez, con diferentes variables objetivas. Este es el caso, por ejemplo, del atributo “entorno económico”, el cual se define en la encuesta como “(ese país) ofrece un entorno favorable para hacer negocios, contando con una economía estable de bajo riesgo y una infraestructura desarrollada”. A este respecto se han utilizado tres variables objetivas de comparación: la clasificación de “Calidad regulatoria” del Worldwide Governance Indicators, la densidad de la infraestructura de transporte y la ratio de suscripciones a banda ancha. En los casos como éste, en que un atributo se corresponde con indicadores objetivos de ámbitos diversos, la comparación se ha duplicado o triplicado, realizándose de forma separada para cada uno de ellos. Así, en relación con este atributo, los resultados se muestran dispares: mientras que la imagen internacional de España como país para hacer negocios es menos positiva que la realidad medida a partir de la infraestructura de transporte y la implantación de Internet, en lo referente a su calidad regulatoria la imagen está ligeramente por encima de la realidad.

Esto mismo sucede con el atributo “Ese país contribuye de forma considerable a la cultura global; allí nacieron muchos artistas, científicos, inventores, escritores, deportistas y políticos muy conocidos”. En este caso, las variables objetivas para las que existen mediciones internacionales son, por una parte, las relacionadas con el deporte (Olimpiadas y campeonatos de fútbol), por otra las relativas a la ciencia y la literatura (premios Nobel), y, por último, una fuente que recoge la popularidad internacional de los artistas a partir de las páginas de Wikipedia dedicados a ellos (artistas del pasado y del presente).

Un tercer ejemplo de esta pluralidad de referencias en la realidad a un solo atributo de la imagen es “Ese país es un participante responsable en la comunidad global; apoya buenas causas y sus líderes son personas respetadas internacionalmente”. En este caso las variables objetivas utilizadas han sido el volumen de los fondos estatales dedicados a la cooperación al desarrollo, el despliegue de militares en misiones de paz aprobadas por la ONU y el esfuerzo en la lucha contra el cambio climático (emisiones de CO2). No existe ninguna fuente que permita medir el respeto internacional a los líderes de cada uno de los países comparados.

En una ocasión sucede lo contrario, que un solo indicador objetivo se ha utilizado para medir dos atributos de la imagen: “lo recomendaría como país para vivir” y “lo recomendaría como país para trabajar”. Aunque es importante saber que España resulta más atractiva como país para vivir que como país para trabajar, no existen dos indicadores objetivos diferentes para comparar ambos atributos, puesto que trabajar en un país exige generalmente vivir en él y, análogamente, para vivir en un país a menudo es necesario trabajar en él. En este caso el indicador utilizado ha sido la tasa de migración neta per cápita, definida como la diferencia entre el stock de inmigrantes y de emigrantes (lo que incluye a los individuos inactivos) con respecto a la población total del país.

Por otra parte, en algunos casos es inevitable que la fuente utilizada como variable objetiva tenga un componente significativo de percepción externa o esté básicamente construida sobre ella. Así, para los atributos relativos al “entorno político e institucional” y al recién citado “entorno económico” se han utilizado como fuente estadística los Worldwide Governance Indicators del Banco Mundial, que a su vez se elaboran a partir de la opinión de expertos. Esto es debido a la falta de fuentes objetivas que midan estos aspectos con criterios y metodología similares para el conjunto de países incluidos en la muestra. Como ocurre con otros índices que intentan medir fenómenos difícilmente cuantificables (como, por ejemplo, el de Transparencia Internacional sobre corrupción), la percepción de individuos bien informados por su posición social, económica o política es lo más cercano que puede encontrarse a una medición objetiva.

En otro caso, la fuente de la variable objetiva de la comparación es, a su vez, un conjunto de encuestas. Se trata del atributo de la encuesta por el cual “el país ofrece un estilo de vida atractivo, disfruta la gente que vive allí”. Aquí se trata de medir el disfrute o la felicidad de los individuos de cada país, y siendo la felicidad por definición un estado de ánimo y por tanto subjetivo, la única comparación posible es la que puede realizarse con los datos que miden esa felicidad a partir de encuestas a los individuos. En este caso se han utilizado los datos del World Happiness Report elaborado por la ONU, que se basan a su vez (entre otras fuentes) en varias encuestas internacionales.

Por último, no siempre es fácil decidir si los datos de la variable objetiva deben utilizarse en sus términos absolutos o relativos al tamaño de la población. Por ejemplo, en cuanto al número de universidades incluidas en los primeros puestos de los rankings internacionales: ¿el indicador pertinente es el número absoluto o el relativo a la población de cada país? En este informe se ha decidido continuar con el criterio adoptado hace dos ediciones, es decir, utilizar el dato ponderado, en la medida en que el número de universidades punteras que puede producir un país está relacionado con su tamaño demográfico.

(1.2) Identificar fuentes estadísticas en las que se recojan todos los países valorados en la encuesta sobre imagen

Esto ha supuesto, por ejemplo, desechar las numerosas fuentes estadísticas que se refieren sólo a la UE o sólo a los países de la OCDE. En los casos en que la fuente estadística utilizada recoge la mayoría del resto de los 54 países de la encuesta pero deja fuera a algunos de ellos, éstos últimos han sido eliminados también de la clasificación de imagen para hacer comparables ambas escalas. El caso más destacado es el de Taiwán, que aparece recogido en la encuesta pero que está ausente en numerosas estadísticas internacionales dado su limitado reconocimiento internacional.

(1.3) Simultanear en el tiempo las mediciones de imagen y realidad

Aunque la última oleada de la encuesta de imagen internacional se ha realizado en el año 2018, la publicación de estadísticas internacionales suele sufrir un retraso de al menos un año respecto al momento al que se refieren los datos. Ello obliga a utilizar la encuesta del Country Reptrak 2017 para simultanear la comparación de sus datos con los de las fuentes estadísticas disponibles más recientes.

(1.4) La evolución anual de la imagen y de la realidad españolas

Conviene recordar que el objetivo del SIDIR es proporcionar, para cada momento, la medición de la distancia entre la posición de España en el ranking de imagen y su posición en los rankings de datos objetivos. Al tratarse de la medida de una distancia, su evolución en el tiempo puede deberse a cambios en la posición en el ranking de imagen o cambios en la posición en los rankings que se deducen de las estadísticas internacionales. Por tanto, la lectura e interpretación de la evolución de la distancia debe ser muy cuidadosa, ya que la posición en un ranking internacional puede alterarse por los cambios experimentados por los demás países. España podría mejorar en cualquier atributo de imagen, por ejemplo y, sin embargo, ver disminuida su posición en el ranking porque otro país ha mejorado más o porque nuevos países con un resultado mejor que el español se han incluido en la encuesta de imagen.

Por ello, para medir específicamente el avance o retroceso de la distancia entre imagen y realidad españolas de año en año, se realiza una comparación entre el porcentaje de aumento o retroceso de la puntuación obtenida por España en cada uno de los atributos en la encuesta (en una escala de valoración 0-100) y el porcentaje de aumento o retroceso en los indicadores objetivos. Esta comparación permite medir la evolución de la distancia entre la imagen de España y su realidad, al margen de cuál haya sido la evolución de los demás países. Es decir, no mide los cambios de posición en un ranking internacional, sino únicamente la evolución nacional. Este resultado interesa especialmente a los que desean medir la eficacia de las políticas dedicadas a la mejoría del prestigio de España y lo español.

Esta es la 5ª edición del SIDIR, que seguirá actualizándose anualmente a la luz de los datos de imagen de España y de las estadísticas internacionales. La aparición de nuevas fuentes de información estadística o de clasificaciones basadas en datos objetivos, así como el acceso a nuevos datos de opinión, o la realización de las modificaciones metodológicas que resulten apropiadas, convierten el SIDIR en un sistema abierto cuyo objetivo es ofrecer cada año una foto de la distancia entre la posición del país en las encuestas de imagen internacional y su realidad tal y como es reflejada en las fuentes estadísticas y clasificaciones internacionales.

Carmen González Enríquez
Directora del Observatorio Imagen de España (OIE)
| @rielcano

José Pablo Martínez Romera
Ayudante de investigación, Real Instituto Elcano

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<![CDATA[ La reputación de España en el mundo. Country RepTrak®2018 ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/reputationinstitute-elcano-reputacion-de-espana-en-el-mundo-countryreptrack-2018 2018-07-06T11:52:49Z

Edición 2018 del informe que analiza la reputación de España en el mundo mediante encuestas de opinión entre ciudadanos de 28 países utilizando la metodología Country RepTrak®. Dicha metodología es un análisis de la reputación de los países con un modelo inspirado en la medición de la reputación de las empresas.

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Resumen

Edición 2018 del informe que analiza la reputación de España en el mundo mediante encuestas de opinión entre ciudadanos de 28 países utilizando la metodología Country RepTrak®. Dicha metodología es un análisis de la reputación de los países con un modelo inspirado en la medición de la reputación de las empresas.

Índice

1. Introducción

2. Metodología Country RepTrak®

3. La reputación de España en el mundo
a. La reputación de España en el G8
b. La reputación de España en América Latina
c. La reputación interna de España
d. Comparativa internacional de la reputación de España

4. Atributos que construyen la reputación de España
a. Fortalezas y debilidades de España en el G8
b. Fortalezas y debilidades de España en América Latina
c. Fortalezas y debilidades internas de España
d. Perfil competitivo de España

5. La Economía de la Reputación: la reputación de España y la creación de valor
a. Comportamientos favorables hacia España en el G8
b. Comportamientos favorables hacia España en América Latina
c. Comportamientos favorables internos de España
d. Perfil comparativo de las actitudes de apoyo hacia España

6. Principales conclusiones

1. Introducción

El estudio La reputación de España en el mundo tiene por objetivo analizar la percepción que nuestro país tiene una muestra representativa del público general de 28 países, entre ellos los pertenecientes al influyente grupo del G8.

Los indicadores de percepción facilitados por este estudio complementan otros de realidad, que conjuntamente son utilizados por el Real Instituto Elcano para analizar la Marca España y definir las líneas estratégicas de su gestión, que posteriormente serán implementadas mediante planes operativos de actuación por la Oficina del Alto Comisionado para la Marca España dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Como más adelante se analizará en este estudio, la reputación de España en 2018 desacelera su recuperación tras el duro ajuste sufrido en el trienio 2011-2013. De este modo, el indicador Pulse que mide la estima, la confianza, el respeto y la buena impresión que despierta nuestro país, disminuye ligeramente en 1,5 puntos Pulse con respecto a 2017, y permite que la posición de España en el ranking general de los 55 países evaluado en este estudio se sitúe en el puesto 14º, uno menos que el año pasado.

En términos generales la reputación de España continúa apalancándose en sus variables más soft, aquellas que tienen que ver con el talante de sus habitantes, el estilo de vida, el entorno natural o las posibilidades de ocio y entretenimiento. Variables hard, como nuestro nivel de tecnología e innovación, el reconocimiento de nuestras marcas comerciales y empresas o nuestro sistema educativo continúan reconociéndose como las principales debilidades de nuestra percepción internacional.

En un lugar intermedio estarían algunas de las variables de la dimensión Calidad institucional, que, junto, con las de naturaleza económico-empresarial, fueron las que en mayor medida acusaron el impacto de la reciente crisis económica, pero que a partir de 2014 iniciaron una senda alcista que sigue se siguió prolongando hasta 2017 pero que este año parece estancarse. Es el caso de todos los atributos salvo el de tecnología e innovación que se desmarca de los demás en cuanto a la evolución entre 2017 y 2018.

Por último, la percepción que los españoles tenemos de nuestro país continúa acortando distancias con la percepción exterior, después de que en los años más duros de la crisis económica aquella registrara una caída acusadísima, de entorno a treinta puntos Pulse en el período 2009-2014. A partir del año 2015, coincidiendo con la mejoría de los indicadores macroeconómicos, la percepción española ha iniciado una recuperación que llega hasta la actualidad, donde la situación comienza a parecerse a la que había al inicio de la serie histórica de este estudio.

Ver las ediciones pasadas:

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<![CDATA[ Sistema de Indicadores de la Distancia entre Imagen y Realidad (SIDIR). Análisis del caso español. Cuarta edición 2017 ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/gonzalezenriquez-martinezromera-sistema-indicadores-distancia-imagen-realidad-sidir-caso-espanol-4ed-2017 2018-02-01T01:58:54Z

El objeto de este informe es presentar la diferencia entre la realidad española y la evaluación de España realizada por la opinión pública internacional, identificando aquellos aspectos en los que la realidad del país es mejor que su imagen exterior.

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Índice

(1) Introducción – 4
(2) Resultados – 9
(2.1) Aspectos en los que la realidad es similar a la imagen – 9
(2.2) Aspectos en los que la imagen es mejor que la realidad – 19
(2.3) Aspectos en los que la realidad es mejor que la imagen – 28
(3) Resumen de los datos – 37

(1) Introducción y metodología

El objeto de este informe es presentar la diferencia entre la realidad española y la evaluación de España realizada por la opinión pública internacional, identificando aquellos aspectos en los que la realidad del país es mejor que su imagen exterior. Con una mejor divulgación se podrá, por tanto, lograr un avance en el prestigio del país.

El resultado permite medir la distancia entre las posiciones de la imagen y de la realidad de España en un ranking en el que se sitúan las 55 primeras economías del mundo: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, EEUU, México, Perú, Venezuela, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Finlandia, Grecia, Países Bajos, Irlanda, Italia, Noruega, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Rusia, Rumanía, Suecia, Suiza, Ucrania, Arabia Saudí, Australia, Corea del Sur, China, Filipinas, India, Indonesia, Irán, Irak, Israel, Japón, Kazajistán, Malasia, Nueva Zelanda, Pakistán, Qatar, Singapur, Taiwán, Tailandia, Turquía, EAU, Argelia, Egipto, Nigeria y Sudáfrica.

La fuente que se utiliza para medir la imagen externa de España es la formada por las encuestas anuales que desde el 2009 elabora el Reputation Institute y la explotación que realiza de ellas para España por encargo del Real Instituto Elcano. En concreto, se utiliza la imagen de España en los países del antiguo G-8 (EEUU, Canadá, Francia, Italia, Alemania, Reino Unido, Rusia y Japón) medida en el Country RepTrak durante febrero y marzo de 2016: en el análisis de esta encuesta la puntuación (valoración) obtenida por España en estos ocho países se compara con la obtenida por los otros 54 países sometidos a evaluación.

La imagen de España, tal y como resulta convertida en variable operativa en las clasificaciones de dicha encuesta, se compone de 24 elementos de valoración: 17 de ellos miden el acuerdo con frases que indican posibles aspectos positivos de un país (“es un bello país”, “es un país que valora mucho la educación”, “es un país seguro”, etc.) y los siete restantes recogen recomendaciones de los encuestados tales como “recomendaría ese país para estudiar”, “para trabajar”, “para vivir” o “para visitar”. En conjunto, los 24 elementos abordan todos los aspectos relevantes en la configuración de la imagen de un país, desde el aspecto político-institucional al económico y tecnológico, pasando por el cultural, el educativo o el relativo a la calidad de vida. En base a los resultados obtenidos en las encuestas, los 55 países son clasificados para cada uno de los elementos de valoración. Como ejemplo, bajo estas líneas puede observarse la clasificación de los países según la valoración que reciben en cuanto al atributo “Seguridad”, medido en función del nivel de acuerdo con esta frase: “es un país seguro: ofrece un ambiente seguro tanto para los visitantes como para sus habitantes”. En este caso, España aparecía en 2016 en el puesto 16 en un ranking encabezado por Suiza. Como se verá más adelante, España es en realidad el 9º país más seguro de entre las 55 principales economías del mundo.

La posición de España en estas 24 clasificaciones constituye la variable “imagen”, que va a compararse con la realidad española obtenida a través de diversas fuentes estadísticas internacionales. A este respecto cabe reseñar que dichas comparaciones plantean varios desafíos: (a) definir las variables objetivas que pueden considerarse equivalentes en la realidad al elemento que se valora en la encuesta; (b) identificar fuentes estadísticas en las que se recojan todos los países valorados en la encuesta sobre imagen; y (c) simultanear en el tiempo imagen y realidad.

(a) Definir las variables objetivas que pueden considerarse equivalentes en la realidad al elemento que se valora en la encuesta

A veces este ejercicio es sencillo, como en el caso de la posición de España según el número de turistas que recibe al año como variable objetiva comparable con su clasificación en la pregunta “Recomendaría este país para visitarlo”. Sin embargo, en ocasiones la identificación de una variable objetiva ha resultado imposible porque el elemento que se valora es intrínsecamente subjetivo. Es, por ejemplo, el caso del atributo “la gente de ese país es simpática”, pues no existe ninguna medición objetiva internacional que permita conocer el grado de “simpatía” de los individuos de un país. De la misma forma, tampoco existen estadísticas internacionales respecto a la “oferta de ocio y entretenimiento” o la “confiabilidad de la población”. En relación a este último atributo, existen encuestas que miden hasta qué punto los ciudadanos de cada país confían los unos en los otros, pero eso no equivaldría a un indicador que mostrase hasta qué punto cumplen su palabra y dicen la verdad (y, por tanto, son confiables). Por estas razones, cinco de los ítems de la imagen han tenido que ser excluidos de la comparación con variables objetivas, los tres nombrados más la “calidad de productos y servicios” y el “uso eficiente de los recursos públicos”, quedando el listado final reducido a 19 elementos frente a los 24 recogidos en la encuesta de imagen.

En otras ocasiones, el atributo incluye internamente varios componentes diferentes que pueden corresponderse, a su vez, con diferentes variables objetivas. Este es el caso, por ejemplo, del atributo “entorno económico”, el cual se define en la encuesta como “ofrecer un entorno favorable para hacer negocios, contando con una economía estable de bajo riesgo y una infraestructura desarrollada”. A este respecto se han utilizado tres variables objetivas de comparación: la clasificación de “calidad regulatoria” del Worldwide Governance Indicators, la densidad de la infraestructura de transporte y la ratio de suscripciones a banda ancha. En los casos como éste, en que un atributo se corresponde con indicadores objetivos de ámbitos diversos, la comparación se ha duplicado o triplicado, realizándose de forma separada para cada uno de ellos. Así, en relación a este atributo, los resultados se muestran dispares: mientras que la imagen internacional de España como país para hacer negocios es acorde con la realidad en base a la infraestructura de transporte, en lo referente a su calidad regulatoria la realidad está por debajo de dicha imagen, al contrario de lo que sucede con la realidad española en cuanto a la implantación de Internet.

En una ocasión sucede lo contrario, que un solo indicador objetivo se ha utilizado para medir dos atributos de la imagen: “lo recomendaría como país para vivir” y “lo recomendaría como país para trabajar”. Aunque es importante saber que España resulta más atractiva como país para vivir que para trabajar, no existen dos indicadores objetivos diferentes para comparar ambos atributos, puesto que trabajar en un país exige generalmente vivir en él y, análogamente, para vivir en un país suele ser necesario trabajar en él. En este caso el indicador utilizado ha sido la tasa de migración neta per cápita, definida como la diferencia entre el stock de inmigrantes y de emigrantes (lo que incluye a los individuos inactivos) en relación a la población total del país.

Por otra parte, en algunos casos es inevitable que la fuente utilizada como variable objetiva tenga un componente significativo de percepción externa o esté básicamente construida sobre ella. Así, para los atributos relativos al “entorno político e institucional” y al recién citado “entorno económico e institucional” se ha utilizado como fuente estadística el Worldwide Governance Indicators del Banco Mundial, que a su vez se elabora a partir de la opinión de expertos. Esto es debido a la falta de una fuente objetiva que mida dicha eficacia con criterios y metodología similares para el conjunto de países incluidos en la muestra. Como ocurre con otros índices que intentan medir fenómenos difícilmente cuantificables (como, por ejemplo, el de Transparencia Internacional sobre corrupción), la percepción de individuos bien informados por su posición social, económica o política es lo más cercano que puede encontrarse a una medición objetiva.

En otro caso, la fuente de la variable objetiva de la comparación es, a su vez, un conjunto de encuestas. Se trata del atributo de la encuesta por el cual “el país ofrece un estilo de vida atractivo, disfrutando la gente que vive allí”. Aquí se trata de medir el disfrute o la felicidad de los individuos de cada país, y siendo la felicidad por definición un estado de ánimo y por tanto subjetivo, la única comparación posible es la que puede realizarse con los datos que miden esa felicidad a partir de encuestas a los individuos. En este caso se han utilizado los datos del World Happiness Report elaborado por la ONU, que se basan a su vez (entre otras fuentes) en varias encuestas internacionales.

Por último, no siempre es fácil decidir si los datos de la variable objetiva deben utilizarse en sus términos absolutos o relativos al tamaño de la población. Por ejemplo, en relación al número de universidades incluidas en los primeros puestos de los rankings internacionales: ¿el indicador relevante es el número absoluto o el relativo a la población de cada país? En este informe se ha decidido continuar con el criterio adoptado en la pasada edición, es decir, utilizar el dato ponderado, en la medida que el número de universidades punteras que puede producir un país está relacionado con su tamaño demográfico.

(b) Identificar fuentes estadísticas en las que se recojan todos los países valorados en la encuesta sobre imagen

Esto ha supuesto, por ejemplo, desechar las numerosas fuentes estadísticas que se refieren sólo a la UE o a los países de la OCDE. En los casos en que la fuente estadística utilizada recoge la mayoría del resto de los 54 países de la encuesta pero dejando fuera a algunos de ellos, éstos últimos han sido eliminados también de la clasificación de imagen para hacer comparables ambas escalas. El caso más destacado es el de Taiwán, que aparece recogido en la encuesta pero que está ausente en numerosas estadísticas internacionales dado su limitado reconocimiento internacional.

(c) Simultanear en el tiempo imagen y realidad

Aunque la última oleada de la encuesta de imagen internacional se ha realizado en el año 2017, la publicación de estadísticas internacionales suele sufrir un retraso de al menos un año respecto al momento al que se refieren los datos. Ello obliga a utilizar la encuesta del Country Reptrak 2016.

Comparabilidad de los resultados con los de la edición anterior

Conviene recordar que el objetivo del SIDIR es proporcionar, para cada momento, la medición de la distancia entre la posición de España en el ranking de imagen y su posición en el ranking de datos objetivos. Al tratarse de la medida de una distancia, su evolución en el tiempo puede deberse a cambios en la posición en el ranking de imagen o cambios en la posición en el ranking que se deduce de las estadísticas internacionales. Por tanto, la lectura e interpretación de la evolución de la distancia debe ser muy cuidadosa, ya que la posición en un ranking internacional puede alterarse por los cambios experimentados por los demás países. España podría mejorar en cualquier atributo y, sin embargo, ver disminuida su posición en el ranking porque otro país ha mejorado más, o porque nuevos países con un resultado mejor que el español se han incluido en la encuesta de imagen.

En cualquier caso, para facilitar la comparación entre los resultados de diferentes años del SIDIR y medir específicamente el avance o retroceso de la distancia entre imagen y realidad de año en año, se realiza una comparación entre el porcentaje de aumento o retroceso de la puntuación obtenida por España en cada uno de los atributos en la encuesta (en una escala 0-100) con el porcentaje de aumento o retroceso en los datos objetivos. Esta comparación permite medir la evolución de la distancia entre la imagen de España y su realidad, al margen de cuál haya sido la evolución de los demás países. Es decir, no mide los cambios de posición en un ranking internacional, sino la evolución nacional. Este resultado interesa especialmente a los que desean medir la eficacia de las políticas dedicadas a la mejoría del prestigio de España y lo español.

Esta es la 4ª edición del SIDIR, que seguirá actualizándose anualmente a la luz de los datos de imagen de España y de las estadísticas internacionales. La aparición de nuevas fuentes de información estadística o de clasificaciones basadas en datos objetivos, así como el acceso a nuevos datos de opinión, o la realización de las modificaciones metodológicas que resulten apropiadas, convierten el SIDIR en un sistema abierto cuyo objetivo es ofrecer cada año una foto de la distancia entre la posición del país en las encuestas de imagen internacional y su realidad tal y como es reflejada en las fuentes estadísticas y clasificaciones internacionales.

Carmen González Enríquez
Directora del Observatorio Imagen de España (OIE)
| @rielcano

José Pablo Martínez Romera
Ayudante de investigación, Real Instituto Elcano

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<![CDATA[ Análisis de la presencia de España en la prensa mundial durante 2016 ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/dt9-2017-sanchezgimenez-sotosolmo-vazquezbarrio-analisis-presencia-espana-prensa-mundial-2016 2017-07-31T12:52:44Z

El objeto de estudio de esta investigación es analizar la presencia de España en la prensa escrita internacional –en formatos papel y digital–, así como el sentimiento que genera su imagen en los periódicos de referencia más influyentes.

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Índice

Nota metodológica – 3
(1) La presencia cuantitativa de España en la prensa mundial – 5
(2) Presencia de España en la prensa mundial: dimensiones y temas – 9
(3) España en la prensa mundial por lenguas de publicación – 19
(5) Conclusiones – 44

Nota metodológica

El objeto de estudio de esta investigación es analizar la presencia de España en la prensa escrita internacional –en formatos papel y digital–, así como el sentimiento que genera su imagen en los periódicos de referencia más influyentes.

Para ello se recurre a la base de datos de Factiva,1 de Dow Jones, como herramienta de búsqueda, haciendo un seguimiento estructural del mensaje, de lo global a lo concreto, y midiendo la presencia de España y lo español en los artículos, reportajes y publicaciones de toda la prensa escrita mundial indexada por Down Jones.

La primera parte de la investigación desarrolla el contexto global construido a partir del análisis cuantitativo del objeto de estudio. La muestra se genera aplicando una ecuación de búsqueda que proporciona una métrica con el número total de artículos desde el 1 de enero al 31 de diciembre de 2016, indexados por Factiva con el descriptor “España” en todos los periódicos de su universo. Partimos de esta ecuación inicial para modificar la búsqueda en función de los datos que necesitemos en cada caso, utilizando las categorías y clusters de Factiva en cada una de las ecuaciones de búsqueda propuestas.

La segunda parte del análisis define la presencia de España y lo español en la prensa internacional de referencia. Para ello se acota el término de “prensa de referencia” según los criterios del Real Instituto Elcano, que la define como aquellos periódicos capaces de provocar tendencias en las noticias y opiniones en sus entornos cercanos, en los tres idiomas de trabajo del RIE: español, inglés y francés.

Este segundo análisis fue de tipo cualitativo y se utilizó el programa ATLAS.TI2 como herramienta de apoyo al proceso de análisis. Las categorías aplicadas se han estructurado en cinco dimensiones: la sociopolítica, la cultural y educativa, los temas relacionados con delitos, tribunales y seguridad pública, la dimensión económica y el turismo. Cada una de estas dimensiones incluye una batería de temas. En esta fase de la investigación se analizaron los más frecuentes en una muestra de 1.127 artículos publicados durante 2016 en 17 periódicos que hemos considerado de referencia en sus entornos.3 El propósito final de esta segunda parte ha sido conocer la imagen de España y la evolución del sentimiento que genera durante el período temporal del análisis, contextualizando las noticias para comprender el impacto de dichos contextos sobre los estereotipos de la imagen de España.

Juan Antonio Sánchez Giménez
Servicio de Información y Documentación
| @Elcano_Juan

Elena Sotos Olmo
Observatorio de Imagen de España y Opinión Pública, Real Instituto Elcano
| @elena_sotos

Tamara Vázquez Barrio
Profesora de Opinión Pública, Universidad San Pablo CEU
| @tamara_vzquez


1 FACTIVA, de Dow Jones, es una base de datos con cerca de 25.000 fuentes de información procedentes de más de 200 países en 28 idiomas y con una cobertura de cerca de 35 años en algunos casos (https://www.dowjones.com/products/factiva/).

3 Financial Times (Reino Unido), The Guardian (Reino Unido), Daily Telegraph (Reino Unido), Wall Street Journal (EEUU), The New York Times (EEUU), The Washington Post (EEUU), The Economist (Reino Unido), Le Monde (Francia), Le Figaro (Francia), Libération (Francia), La Tercera (Chile), La Nación (Argentina), Clarín (Argentina), La Jornada (México), Reforma (México) y El Tiempo (Colombia).

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<![CDATA[ La evolución de la ultraderecha en España: claves históricas y territoriales ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari59-2017-casals-evolucion-ultraderecha-espana-claves-historicas-territoriales 2017-07-19T11:46:51Z

La ultraderecha española se ha articulado desde fines del franquismo a partir de tres ciudades: Madrid, Barcelona y Valencia, cada una con rasgos específicos.

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Tema

La ultraderecha española se ha articulado desde fines del franquismo a partir de tres ciudades: Madrid, Barcelona y Valencia, cada una con rasgos específicos.

Resumen

Un estudio reciente de Carmen González Enríquez examina las causas de la ausencia en España de una derecha populista.1 Apunta, a grandes rasgos, tres factores: (1) un sistema político que dificulta la eclosión de nuevos partidos; (2) la ausencia de una oferta atractiva de este signo; y (3) una demanda de la misma limitada por diversos factores. Estos últimos incluyen el peso escaso de la inmigración y del antieuropeísmo en la agenda, la capitalización de la protesta por Podemos y una débil identidad nacional española. Por último, la larga duración del franquismo habría actuado como “vacuna” ante el ascenso de la ultraderecha. El diagnóstico es globalmente correcto, pero gana mayor nitidez si se le añade un examen de la evolución histórica y territorial en España de este sector ideológico, propósito de este análisis.2

Análisis

Consideramos que es difícil explicar el fracaso del sector político de la ultraderecha sin examinar su trayectoria desde el fin del franquismo. La dictadura oficializó el discurso ultraderechista de los años 30 del siglo XX y al hacerlo favoreció que perdurase hasta inicios de los 80. A grandes rasgos, este mensaje se vertebró en torno a cuatro ejes: (1) la denuncia de un complot heterogéneo para destruir el país (la “anti-España”); (2) un acendrado catolicismo; (3) la exaltación de la Hispanidad; y (4) la visión de la Guerra Civil como una Cruzada decisiva contra el comunismo ateo.

El hundimiento (1975-1982)

Así las cosas, al fallecer Francisco Franco en 1975 la extrema derecha halló una sociedad escasamente receptiva a su mensaje, pues había un amplio deseo de “reconciliación nacional” y la exhortación a retornar al enfrentamiento de 1936 difícilmente podía tener una adhesión significativa. Igualmente, la reivindicación del franquismo chocaba con la imposibilidad de restaurarlo al ser una dictadura personal, como reflejó una popular consigna de la época: “Franco resucita, España te necesita”. Por último, el ultracatolicismo de este sector ideológico topó con una sociedad cada vez más laicizada y generó una cosmovisión antirracista al asumir la igualdad de todos los hombres ante Dios. Este hecho obstaculizó la introducción de consignas xenófobas, a lo que también contribuyó la defensa de la Hispanidad, al integrar a los países latinoamericanos en una comunidad fraterna.

En las primeras elecciones democráticas, celebradas en 1977, la ultraderecha no obtuvo ningún escaño debido a los citados factores, a los que se añadieron su desunión y la competencia ejercida por Alianza Popular (AP). Entonces, esta formación liderada por el ex ministro Manuel Fraga buscó el apoyo del llamado “franquismo sociológico” (un electorado supuestamente satisfecho con la dictadura que ansiaría cambios limitados) y erosionó el voto de la extrema derecha. Pero la situación cambió en los comicios de 1979, cuando Fuerza Nueva (FN) se consolidó como partido hegemónico de este sector político y obtuvo un escaño en Madrid que ocupó su líder, Blas Piñar. Este acaudilló la coalición Unión Nacional y sumó 378.964 votos (el 2,1% del voto total). Tal éxito se reveló efímero ya que en las siguientes elecciones, celebradas en 1982, FN se estrelló en las urnas y se disolvió el 20 de noviembre de ese año.

Las causas del fracaso fuerzanovista fueron diversas. FN no constituyó un partido sólido ni unificó las diferentes tendencias de la extrema derecha, como hizo en Francia el Frente National dirigido por Jean-Marie Le Pen. Tampoco desarrolló una organización eficaz, mientras adoptó tácticas confusas sin una estrategia clara: osciló entre incorporarse al sistema democrático como el Movimento Sociale Italiano (MSI) o conformar un partido anti-establishment. A la vez, su invocación constante a luchar contra el sistema democrático, el “separatismo” y el marxismo facilitó que integrantes o miembros de su entorno protagonizaran episodios criminales. De este modo, FN no ofreció una imagen de “partido de orden” sino del “desorden”. Finalmente, el fracaso del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 (23-F) acabó con los sueños ultraderechistas de llegar al poder por la vía militar. Esta situación desactivó a parte de sus seguidores y provocó la deserción del grueso de los de mediana edad y dejó un sector ideológico polarizado en torno a dos grupos de edad –jóvenes y ancianos– sin un colectivo de edades intermedias que ofreciera cuadros dirigentes experimentados.

El hundimiento de FN fue parejo al espectacular ascenso de AP, que se consolidó como alternativa a un PSOE con mayoría absoluta y satelizó el “voto útil” de ultraderecha. Así las cosas, las entidades de este espacio político experimentaron un proceso de fragmentación y autocrítica que hizo inviable su reorganización. El resultado fue que este sector ideológico quedó desprovisto de partido hegemónico, líder carismático y discurso movilizador.

La travesía del desierto (1982-2003)

En este escenario las tentativas de importación del discurso lepenista coexistieron con la nostalgia del franquismo. De este modo, tras constituirse Juntas Españolas (JJ.EE.), un partido tibiamente renovador activo entre 1984 y 1995, los afanes innovadores cristalizaron en la formación de Democracia Nacional (DN) en 1995. En ella convergió la militancia de varios colectivos ultraderechistas, pero la iniciativa no cuajó y perpetuó la atomización de la extrema derecha prácticamente hasta hoy.

Además, las siglas de este ámbito se enfrentaron a dos obstáculos. Uno fue que el sistema democrático, recién instaurado, no conocía una desafección significativa. El otro fue la competencia ejercida por un populismo protestatario que entre 1989 y 2000 contó con tres liderazgos y presencia mediática e institucional destacada, aunque no consolidó una opción duradera. Nos referimos a José María Ruiz-Mateos, que logró dos escaños a las elecciones europeas de 1989; Jesús Gil, cuyo Grupo Independiente Liberal (GIL, activo entre 1991 y 2000) gobernó Marbella, tuvo ediles en el litoral andaluz, controló el gobierno de Ceuta y entró en el de Melilla; y el banquero Mario Conde, que concurrió sin éxito a los comicios de 2000 con el Centro Democrático y Social (CDS). De este modo, a inicios del siglo XXI no se había afirmado un liderazgo de ultraderecha ni tampoco el de un populismo protestatario.

El escenario cambió al irrumpir Plataforma per Catalunya (PxC) en los comicios locales de 2003. Reclamando un “mejor control de la inmigración” logró cuatro ediles en ciudades pequeñas y medianas: Vic, Manlleu, Cervera y El Vendrell. Su fundador y líder fue el edil de Vic (una ciudad de 35.354 habitantes) Josep Anglada. Este comercial nacido en 1959 había militado previamente en FN y fue un efímero candidato de Ruiz-Mateos. En 2002 creó PxC en Vic y logró atraer la atención mediática, dando a conocer su nueva marca sin disponer de recursos económicos.

Ascenso y declive del “plataformismo” (2003-2015)

La minúscula presencia consistorial de PxC se expandió territorialmente en los comicios locales de 2007, ganó 17 ediles y devino segunda fuerza en Vic. En el siguiente ciclo electoral el partido aumentó sus apoyos. Así, en los comicios autonómicos de 2010 captó el 2,4% del voto (fue la primera fuerza extraparlamentaria) y en los locales de 2011 logró 67 ediles, penetró en el área metropolitana e ingresó en el consistorio del Hospitalet (segunda urbe catalana en población, con 219.786 habitantes). También revalidó su condición de segunda fuerza en Vic (19,9%), un dato no menor porque es una urbe dinámica de la Cataluña central que históricamente ha manifestado una gran capacidad de irradiación ideológica e incluso se la ha considerado “la capital de la Catalunya catalana”, en expresión que acuñó su alcalde en 1983 e hizo fortuna. Así, Anglada y PxC tuvieron en Vic un gran escaparate político y mediático.

Figura 1. Evolución del voto a PxC, 2003-2015

Para comprender el ascenso de PxC debe destacarse que la formación marcó una ruptura con el pasado por su discurso homologable al de la ultraderecha europea y sus manifestaciones de catalanismo (Anglada se declaró autonomista, regionalista e incluso partidario de la autodeterminación). Oficialmente se define como “un partido político catalán, democrático y con vocación europea [...] que se fundamenta en la libertad, la igualdad, la defensa de la verdad y la solidaridad entre los ciudadanos de Catalunya”. Afirma que “no es de derechas ni de izquierdas, sino el proyecto del sentido común al servicio del ciudadano” y configura “la plataforma amplia de todos los ciudadanos que no se sienten representados por los partidos tradicionales en temas tan importantes como la inmigración ilegal, la delincuencia, el paro, el terrorismo, la corrupción política o la degradación ambiental”. Manifiesta inspirarse “en los principios del humanismo cristiano e ilustrado, en el catalanismo político que arranca con Valentí Almirall o con Torras i Bages y, en general, en la tradición racional [...] que caracteriza a la civilización occidental ante otras culturas” y “no apela a ninguna ideología, sino a unos valores éticos”. Como la derecha populista europea, PxC defiende una identidad y cohesión social amenazadas por la inmigración. Asocia al islam a una “forma reaccionaria de religión” y denuncia que sus practicantes pretenden conquistar Europa. Asimismo, critica a la clase política tradicional por corrupta y oligárquica (es “la casta podrida”) y la acusa de favorecer la inmigración. Preconiza un “chovinismo del Estado del bienestar” al exigir que los autóctonos reciban su atención prioritaria, como plasma su lema “primero los de casa”. Este discurso posicionó a PxC al margen del eje del sentimiento de pertenencia territorial Cataluña-España y proyectó otro alternativo que contrapuso inmigrantes y autóctonos. Así pudo aglutinar a quienes compartían su discurso, tanto si se sentían catalanes como españoles.

Todo ello dotó al partido de un crecimiento electoral sostenido, en la medida que su discurso sintonizó con un fenómeno que el politólogo Pascal Perrineau define como “lepenización de los espíritus” (en alusión al hecho de que las ideas de Jean-Marie Le Pen en Francia arraigaron primero en las conciencias y luego se plasmaron en las urnas).3 Este proceso de interiorización de estereotipos negativos de inmigrantes magrebíes y subsaharianos se inició en Cataluña a fines de los 80 y la década de los 90 y, finalmente, PxC lo plasmó en votos. En este sentido, un estudio de sus resultados en los comicios locales de 2003 y 2007 remarca que sus votos procederían especialmente de la abstención y del Partido Socialista.4 La formación buscó este electorado si nos atenemos a su Manifiesto por el giro social que difundió en su V Congreso (mayo de 2010), pues en él se posicionó en favor de “un sector público fuerte y saneado al servicio de la sociedad catalana” y se opuso “a cualquier tipo de política liberal de privatizaciones”. A la vez, denunció que la izquierda se había “posicionado en favor de los beneficios del gran capital transnacional [...] y de la inmigración masiva, abandonando de manera bochornosa la defensa de los intereses de los trabajadores autóctonos”. Por último, debe reseñarse que la eclosión de PxC se enmarcó en un clima de desafección política muy extendido en Cataluña que se tradujo en la irrupción de sucesivos partidos: entre 2003 y 2011 junto a PxC emergió en el ámbito local la Candidatura de Unidad Popular (CUP), mientras Ciutadans (C’s) y Solidaridad Catalana por la Independencia (SI) ingresaron en el parlamento.

Sin embargo, la trayectoria alcista de PxC conoció un eclipse en los comicios locales de 2015: sus 65.905 votos de 2011 cayeron a 27.348 y sus 67 ediles a ocho. ¿Qué explica este declive? Consideramos que en él confluyeron una crisis interna y una coyuntura desfavorable. En febrero de 2014 la cúpula de PxC expulsó a Anglada y se desató una pugna entre el fundador del partido y su dirección. El resultado fue que PxC se quedó sin líder conocido y el plataformismo se fragmentó (pues Anglada impulsó el partido Som Identitaris –SOMI–). Pero PxC también se quedó sin mensaje por el protagonismo arrollador del secesionismo en la agenda política, que expulsó del debate a sus temas estelares, como son la inmigración o la seguridad. Además, en Cataluña el crecimiento del independentismo ha conformado una dinámica inclusiva, en la medida que partidarios y detractores de la secesión buscan una movilización amplia. Ello supone desterrar discursos excluyentes en relación a la inmigración, como los de PxC. Por último, el discurso contra la “casta” pasó a monopolizarlo una nueva fuerza, Podemos.

Un triángulo decisivo: Madrid-Barcelona-Valencia

¿Cómo interpretar el éxito relativo de PxC entre 2003 y 2015, dado su carácter territorial? Al hacerlo es imprescindible tener en cuenta que la extrema derecha española se ha vertebrado a partir del tardofranquismo con perfiles muy diferentes en torno a tres ciudades: Madrid, Barcelona y Valencia.

La capital del Estado ha sido el epicentro del discurso hegemónico en este sector político, codificando mensajes de escasa innovación y refractarios a los cambios. Este encorsetamiento ideológico probablemente obedece a que en Madrid no existe un “enemigo” visible en la calle (cómo sucede en Barcelona con el “separatismo”, habitualmente asociado a la amenaza marxista o revolucionaria) y al hecho de que aquí se han hallado las sedes de partidos, entidades y prensa de este espectro político. En consecuencia, esta extrema derecha ha sido continuista, aunque no han faltado experiencias rupturistas (como Bases Autónomas –BB.AA.–). Ernesto Milá, conocido activista e ideólogo de este ámbito ha señalado que durante la Transición “la ultraderecha española [...] era un fenómeno madrileño” y ha definido así la relación entre la extrema derecha de la capital y la del resto de España: “Madrid era [...] la Meca de todas las conspiraciones y la ultra[derecha] de la periferia peregrinaba hacia el centro en busca de esperanzas y respuestas. Frecuentemente no encontraba ni de lo uno ni de lo otro”. Su conclusión sobre este polo político es demoledora: “si la ultra[derecha] es un cero a la izquierda en España […] es simplemente porque el centro madrileño siempre ha sido, en cuestiones ultras [,] un pozo de confusiones, un agregado de ineficacias y un desguace de ideas”.5

En cambio, la ultraderecha barcelonesa (y por extensión catalana) ha sido minoritaria en la calle y en las urnas y se ha enfrentado a enemigos poderosos. Esta debilidad y su mayor cercanía geográfica a Europa (que facilitó el contacto con activistas franceses e italianos) la ha configurado como un polo dispuesto a reinventarse para subsistir y crecer en la medida de lo posible. El resultado ha sido que Barcelona se ha erigido como el foco más dinámico de la ultraderecha estatal e ideológicamente importador. Tal tendencia se manifestó ya a fines del franquismo con la creación en 1966 del neonazi Círculo Español de Amigos de Europa (CEDADE) y en la Transición con la del Frente Nacional de la Juventud (FNJ) en 1977, dos organizaciones que adoptaron y difundieron consignas y mensajes del neofascismo europeo. En los años 90 esta pauta se mantuvo y se hizo visible en varias publicaciones y colectivos que incluso asumieron discursos “nacional-bolcheviques” de la Rusia postsoviética, como Alternativa Europea (AE). No es extraño, pues, que haya sido en Cataluña dónde ha irrumpido PxC (una ultraderecha homologable a la europea) ni sorprende el poco éxito de sus intentos de exportar la “marca”. Primero creó “plataformas” en distintas comunidades autónomas (Plataforma por Madrid –PxM–, Plataforma por la Coalición Valenciana –PxCV–, Plataforma por Castilla y León –PxCL–) y en 2012 lo hizo impulsando Plataforma por la Libertad, que devino Partido por la Libertad (PxL).

En este marco, Valencia ha sido la tercera urbe en importancia. Desde fines del franquismo la ciudad y su hinterland han conformado una placa tectónica ideológica al establecer una frontera física y lingüística con el catalanismo, a menudo asociado a un afán de dominio “imperialista” y marxista. Esta situación ha generado una ultraderecha de escasa sofisticación ideológica y marcado carácter combativo o escuadrista. Se ha hecho muy visible en la calle y ha mantenido vínculos fluidos con los círculos del populismo anticatalanista que encarna el “blaverismo”, un movimiento regionalista defensor de una identidad valenciana anticatalanista que asume como enseña la bandera con la franja azul o “blava”.

Ilustra lo expuesto la descripción irónica del perfil ideológico de las tres ciudades del escritor Juan Carlos Castillón (quien militó en la extrema derecha barcelonesa en su juventud): “Lo primero que hace un grupo de ultraderecha que se organiza en Barcelona es crear una revista; en Madrid diseña un uniforme y en Valencia abre un gimnasio”.6

Una interacción dinámica

A inicios del siglo XXI esta cartografía política habría cambiado: si hasta entonces la extrema derecha madrileña había marcado el compás del sector ideológico, ahora devino un yermo, mientras despuntó en Cataluña con PxC en 2003 y en Valencia se conformó un segundo núcleo de presencia institucional mucho menor con España 2000 (Esp2000). Este partido lo impulsó y lideró el empresario y abogado José Luis Roberto, un activista de dilatada trayectoria nacido en 1953. Esp2000 (que inicialmente fue el rótulo de una coalición y en 2002 se registró como formación en Valencia) se define como un “partido de carácter social y patriota que defiende los derechos de los españoles ante las agresiones, tanto de los respectivos gobiernos nacionales como de las amenazas exteriores”. Al igual que PxC, ha conocido un ciclo de ascenso y declive en los comicios locales: en los de 2003 solo captó 998 sufragios (0%); en los de 2007 ascendió a 3.792 (0,2%) y logró dos ediles (en Silla, con 18.597 habitantes, y Onda, con 24.140); en los de 2011 sumó 8.066 papeletas (0,3%) y cuatro ediles (dos en Onda, uno en Silla y otro en la localidad de Dos Aguas), a la vez que se expandió a Madrid al obtener un quinto edil en Alcalá en Henares (tercera urbe madrileña en población, con 203.686 habitantes) al captar un 5,1% del voto. Pero en los comicios de 2015 el partido retrocedió en la Comunidad Valenciana (posiblemente debido a la irrupción de nuevas marcas políticas que capitalizaron la protesta contra el establishment) y solo logró un edil en Silla. En contrapartida, en Alcalá de Henares mejoró sus resultados y –como veremos– ganó implantación en la zona.

Figura 2. Evolución del voto a Espanya 2000 en la Comunidad Valenciana, 2003-2015

Pese a lo expuesto, PxC y Esp2000 no han sido formaciones homólogas. Por una parte, coinciden en denunciar las pretendidas amenazas que comporta la inmigración, el islam (cuya supuesta intolerancia, según Esp2000, “le hace incompatible con otras religiones, incluso en marcos de civilización abiertos”) y comparten el mensaje de exigencia de “prioridad” o “preferencia nacional” en las prestaciones del Estado. Asimismo, han efectuado algunos repartos de alimentos solo para autóctonos (a semejanza de Amanecer Dorado en Grecia). Por otra parte, divergen en aspectos importantes. De este modo, en una fecha tan tardía como octubre de 2010, Esp2000 pretendía crear un “Estado orgánico” para “restar poder a los partidos” y quería reintroducir “la representación corporativa en el gobierno”, un anhelo que remite a la ultraderecha tradicional y que ya no consta en su ideario actual. Pero, sobre todo, Esp2000 asumió, junto al ultraespañolismo, un discurso “blavero” que no sólo choca con la catalanidad de PxC sino que supone renunciar a una transversalidad política similar a la de este partido, capaz –como hemos visto– de aglutinar catalanistas y anticatalanistas. Asimismo, Esp2000 tampoco ha tenido un consistorio como el de Vic, que ofreciera un vistoso escaparate político y la dotase de una imagen institucional.

Conclusiones

En definitiva, la ultraderecha española desde fines del franquismo se ha articulado a partir de tres ciudades: Madrid como un epicentro poco propenso a innovaciones; Barcelona como un polo innovador que fracasa en tentativas de influir en la capital; y Valencia como un polo de ideología poco elaborada y activismo combativo, con pasarelas entre el universo ultraespañol y el “blavero”. Hasta hoy sólo han sido significativos los fenómenos de extrema derecha que se han desarrollado en estas tres urbes, que interactúan de forma dinámica. De este modo, tras el declive electoral de PxC y Esp2000, ambos partidos y PxL en abril de 2016 confluyeron en la federación Respeto.

En el cuadro trazado, Madrid parece recuperar protagonismo si nos atenemos a dos elementos. Uno ya lo hemos señalado: Esp2000 revalidó en 2015 su edil en Alcalá de Henares con más apoyos (5.214 votos, el 5,8%) y aumentó su presencia en la zona con ediles en San Fernando de Henares (6,5%), Velilla de San Antonio (5,9%) y Los Santos de la Humosa (25%), a la vez que el PxL obtuvo uno en Valdeavero (18,2%). En este marco, el edil alcalaíno, Rafael Ripoll, sustituyó a Roberto como presidente de Esp2000. El segundo elemento que podría apuntar una recuperación del protagonismo madrileño sería el impacto mediático y la capacidad de movilización del Hogar Social Madrid (HSM). Este ente, parecido a la Casa Pound de Roma, surgió en 2014 y ha cobrado notoriedad su portavoz, Melisa Domínguez.

No obstante, es difícil discernir si actualmente asistimos a un enésimo movimiento pendular entre Barcelona a Madrid o a una tendencia de mayor calado. ¿Puede cambiar la situación de la ultraderecha en España a corto y medio plazo? Parece inviable la emergencia de una opción de este tipo por los diversos factores apuntados. Sin embargo, no puede descartarse de modo tajante al hallarnos en una situación política muy fluida, con cambios inesperados y un amplio sector de electorado poco fiel a nuevas y viejas siglas. A ello se añade la existencia de una potencial bolsa de un millón de votantes a una opción de “españolidad radical” y que podría incrementarse de recurrir a un mensaje crítico con la inmigración.7 De ahí se infiere que existe espacio político para una opción situada a la derecha del Partido Popular (PP), como apuntarían los resultados de Vox en los comicios europeos de 2014, pues esta escisión del PP captó 246.833 votos (el 1,5%).

En definitiva, se impone cierta cautela al trazar escenarios de futuro sobre la extrema derecha, así como prestar especial atención a los comicios locales (hasta ahora los más favorables a la eclosión de sus fuerzas) y a sus dinámicas en Madrid, Barcelona y Valencia, pues son los nódulos centrales de este ámbito político y permiten valorar sus cambios relevantes.

Xavier Casals
Historiador y profesor de la Facultad Blanquerna de RR.II. de la Universitat Ramon Llull
| @xaviercasalsm


1 C. González-Enriquez (2017), The Spanish exception: unemployment, inequality and immigration, but no right-wing populist parties, WP nº 3/2017, Elcano Royal Institute, 14/II/2017.

2 Una primera versión de las tesis de este ensayo se expuso en X. Casals (2011), “La nova dreta populista i l’enigma espanyol”, L’Espill, nº 38, otoño, pp. 82-91.

3 P. Perrineau (1997), Le symptôme Le Pen. Radiographie des électeurs du Front National, Fayard, París, p. 33.

4 S. Pardos-Prado (2012), Xenofòbia a les urnes, Columna, Barcelona, pp. 166-167 y 184-191.

5 E. Milà (2010), Ultramemorias. Vol. 1, Eminves, Unión Europea, pp. 186-187 y 295.

6 X. Casals (2006), Ultracatalunya. L’extrema dreta a Catalunya: de l’emergència del búnker al rebuig de les mesquites (1966-2006), L’esfera dels llibres, Barcelona, pp. 129-130.

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<![CDATA[ La reputación de España en el mundo. Country RepTrak®2017 ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/reputationinstitute-elcano-reputacion-de-espana-en-el-mundo-countryreptrack-2017 2017-07-11T11:52:49Z

Edición 2017 del informe que analiza la reputación de España en el mundo mediante encuestas de opinión entre ciudadanos de diecinueve países utilizando la metodología Country RepTrak®.

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Resumen

Edición 2017 del informe que analiza la reputación de España en el mundo mediante encuestas de opinión entre ciudadanos de diecinueve países utilizando la metodología Country RepTrak®. Dicha metodología es un análisis de la reputación de los países con un modelo inspirado en la medición de la reputación de las empresas.

Índice

1. Introducción

2. Metodología Country RepTrak®

3. La reputación de España en el mundo
a. La reputación de España en el G8
b. La reputación de España en América Latina
c. La reputación interna de España
d. Comparativa internacional de la reputación de España

4. Atributos que construyen la reputación de España
a. Fortalezas y debilidades de España en el G8
b. Fortalezas y debilidades de España en América Latina
c. Fortalezas y debilidades internas de España
d. Perfil competitivo de España

5. La Economía de la Reputación: la reputación de España y la creación de valor
a. Comportamientos favorables hacia España en el G8
b. Comportamientos favorables hacia España en América Latina
c. Comportamientos favorables internos de España
d. Perfil comparativo de las actitudes de apoyo hacia España

6. Principales conclusiones

1. Introducción

El estudio La reputación de España en el mundo tiene por objetivo analizar la percepción que nuestro país tiene una muestra representativa del público general de 23 países, entre ellos los pertenecientes al influyente grupo del G8.

Los indicadores de percepción facilitados por este estudio complementan otros de realidad, que conjuntamente son utilizados por el Real Instituto Elcano para analizar la Marca España y definir las líneas estratégicas de su gestión, que posteriormente serán implementadas mediante planes operativos de actuación por la Oficina del Alto Comisionado para la Marca España dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Como más adelante se analizará en este estudio, la reputación de España en 2017 continúa su recuperación tras el duro ajuste sufrido en el trienio 2011-2013. De este modo, el indicador Pulse que mide la estima, la confianza, el respeto y la buena impresión que despierta nuestro país, aumenta en 3,7 puntos Pulse con respecto a 2016, y permite que la posición de España en el ranking general de los 55 países evaluado en este estudio avance al 13º puesto, lo que supone una mejora de cuatro posiciones.

En términos generales la reputación de España continúa apalancándose en sus variables más soft, aquellas que tienen que ver con el talante de sus habitantes, el estilo de vida, el entorno natural o las posibilidades de ocio y entretenimiento. Variables hard, como nuestro nivel de tecnología e innovación, el reconocimiento de nuestras marcas comerciales y empresas o nuestro sistema educativo continúan reconociéndose como las principales debilidades de nuestra percepción internacional.

En un lugar intermedio estarían algunas de las variables de la dimensión Calidad institucional, que, junto, con las de naturaleza económico-empresarial, fueron las que en mayor medida acusaron el impacto de la reciente crisis económica, pero que a partir de 2014 iniciaron una senda alcista que sigue prolongando en 2017. Es el caso de la ética y transparencia, del respeto internacional de España, del entorno institucional o del bienestar social, que son, junto con el uso eficiente de los recursos y la cultura, en las que registra los incrementos significativos entre los ciudadanos del G8 respecto a 2016.

Por último, la percepción que los españoles tenemos de nuestro país continúa acortando distancias con la percepción exterior, después de que en los años más duros de la crisis económica aquella registrara una caída acusadísima, de entorno a treinta puntos Pulse en el período 2009-2014. A partir del año 2015, coincidiendo con la mejoría de los indicadores macroeconómicos, la percepción española ha iniciado una recuperación que llega hasta la actualidad, si bien la situación aún dista mucho de parecerse a la que había al inicio de la serie histórica de este estudio.

Más información:

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<![CDATA[ La excepción española: el fracaso de los grupos de derecha populista pese al paro, la desigualdad y la inmigración ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/dt7-2017-gonzalezenriquez-excepcion-espanola-fracaso-grupos-derecha-populista 2017-06-08T02:08:01Z

A pesar de la crisis económica y de la rápida erosión de la confianza política, en España no ha habido ningún partido populista de derechas que haya obtenido más del 1% del voto en las elecciones generales de los últimos años.

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Ver también versión en inglés: The Spanish Exception: Unemployment, inequality and immigration, but no right-wing populist parties

Índice

Introducción – 3
Migración, crisis económica y descontento político – 3
La opinión pública: una identidad nacional débil – 10
La identidad europea de los españoles – 13
La aceptación de la globalización – 17
Mayor aceptación de las diferencias – 19
La evolución de la opinión pública sobre la inmigración – 22
Factores políticos – 30
Conclusiones – 34
Asistentes a la reunión del 27 de septiembre de 2016 – 38
Referencias y bibliografía – 38

Introducción1

España es excepcional en el panorama político europeo actual, en el que los grupos populistas de derecha, xenófobos, antieuropeos y antiglobalización obtienen relevantes triunfos electorales: a pesar de la crisis económica y de la rápida erosión de la confianza política, en España no ha habido ningún partido populista de derechas que haya obtenido más del 1% del voto en las elecciones generales de los últimos años. ¿Cómo se podría explicar la extraordinaria ausencia de un partido populista de derechas con éxito electoral en España?

Utilizando datos publicados (estadísticas y sondeos de opinión), consultas a expertos y resultados de una encuesta original, este estudio de caso analiza diversos factores que influyen en el fracaso del populismo de derechas en España, pese a que el país reúne todos los elementos que suelen presentarse como causa del auge de este tipo de partidos: paro, desigualdad, pobreza, inmigración y descrédito de la clase política. Se analizan varias explicaciones, entre ellas la debilidad de la identidad nacional y el fuerte europeísmo de los españoles.

Este informe forma parte del proyecto de investigación Nothing to fear but fear itself? (¿Nada que temer salvo al propio miedo?), una iniciativa del centro de investigación británico Demos, que incluye seis países: Alemania, Polonia, Francia, el Reino Unido, Suecia y España. El informe completo está disponible en la web de Demos.


1 José Pablo Martínez, ayudante de investigación del Real Instituto Elcano, ha recopilado buena parte de la información en la que se basa el presente Documento de Trabajo. Elena Sotos, del Real Instituto Elcano, también ha sido de gran ayuda en el proceso de recogida de datos. Mi agradecimiento especial a Xavier Casals Meseguer, que ha tenido la amabilidad de desplazarse a Madrid para ofrecernos su visión de la extrema derecha en España, y cuyo trabajo ha constituido una gran aportación al capítulo de este documento sobre este tipo de partidos. Por último, mi agradecimiento a los expertos y a los compañeros del Real Instituto Elcano que asistieron a la reunión del 27 de septiembre de 2016 en Madrid en la que se debatieron algunas de las hipótesis del presente informe.

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