Imagen de España y Opinión Pública - Real Instituto Elcano Feeds Elcano Copyright (c), 2002-2018 Fundación Real Instituto Elcano Lotus Web Content Management <![CDATA[ La opinión pública ante la inmigración y el efecto de VOX ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari33-20201-gonzalez-rinken-opinion-publica-ante-inmigracion-y-efecto-vox 2021-03-16T05:56:22Z

Aumenta en España la polarización de la opinión pública en torno a la inmigración.

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Tema

Aumenta en España la polarización de la opinión pública en torno a la inmigración.

Resumen

Se analiza aquí la evolución en los últimos años de la opinión pública española ante la inmigración con la aportación de varias encuestas, la más reciente de ellas realizada a finales de 2020. Se constata un ligero aumento de las actitudes negativas ante la inmigración, pero no está claro hasta qué punto eso se debe a la presencia institucional de VOX, ni en qué medida deba atribuirse a la crisis económica provocada por el COVID-19 o la llegada de inmigrantes irregulares a Canarias. En cambio, el impacto de VOX es palpable en la creciente polarización ideológica de las opiniones, tendencia esta que dificulta un debate racional sobre la inmigración y su gestión.

Análisis

Introducción

A pesar de ser el país de la UE que mayor inmigración per cápita ha recibido en lo que va de siglo, los estudios de opinión internacionales y comparados han venido mostrando de forma sistemática que España mantiene actitudes más positivas que la media europea hacia la inmigración, con menor rechazo y mejor valoración de su contribución a la sociedad y la economía del país. Esto se ha relacionado con herencias históricas, como la experiencia previa de los españoles migrantes de los años 60 y el rechazo al nacionalismo originado por la experiencia franquista, entre otros factores. Sea cual sea la causa, la tónica relativamente acogedora de la opinión pública contribuyó a la inexistencia en España, hasta fechas recientes, de un partido que, haciendo de la anti-inmigración uno de sus principales mensajes, obtuviera éxito electoral relevante y presencia en las instituciones. España era una excepción en el contexto europeo, en el que es habitual la presencia de este tipo de partidos ‘nativistas’ en los Parlamentos y en muchos casos en los gobiernos, hasta que el éxito electoral de VOX en 2018 en las elecciones andaluzas y su llegada al Congreso de los Diputados, un año después, acabó con esta excepcionalidad.

En el terreno de la inmigración, como en muchos otros, los especialistas discuten hasta qué punto los partidos políticos son transmisores de las opiniones del electorado y hasta qué punto son más bien creadores de esas opiniones en la medida en que tienen capacidad y vocación de influencia sobre lo que los electores piensan y sobre la elección de los temas que ocupan el foro público.1 La llegada de VOX a las instituciones podría verse, al menos parcialmente, como el resultado de un giro de los españoles (o de una parte importante de ellos) hacia posiciones restrictivas respecto a la inmigración, pese a que el conflicto independentista catalán haya tenido claramente más influencia que la inmigración en los buenos resultados electorales de VOX, desde el 2D de 2018 hasta el 14F de 2021. Por otra parte, la mayor visibilidad y respetabilidad que las instituciones otorgan a quienes las ocupan permitía imaginar que, a raíz del triunfo de VOX, aumentara en España la expresión de posiciones antiinmigración, y que actitudes y opiniones que hasta ese momento se habían considerado inaceptables socialmente pasaran a verse normalizadas y legitimadas. En definitiva, que VOX provocase un aumento de las opiniones más restrictivas y de rechazo hacia la inmigración.

El objetivo de este análisis es valorar, por una parte, si la irrupción de VOX coincidió con un aumento de las posiciones anti-inmigración en España y, por otra, si hay indicios de que el altavoz que le ofrecen las instituciones contribuye a un incremento en la opinión pública española de las actitudes restrictivas. Es decir, si la oferta política de VOX podría ser resultado y/o causa de un aumento de posturas negativas hacia la inmigración en España.

Para contestar a esta pregunta es necesario contar con datos de encuestas fiables realizadas a muestras suficientes de la población española en diferentes momentos en los últimos años. La principal fuente en España son las encuestas sobre actitudes hacia la inmigración que el Centro de Investigaciones Sociológica (CIS) viene haciendo desde el año 1990, con muestras de unos 2.500 individuos. La última, realizada por el CIS en colaboración con el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (Oberaxe), del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, es del año 2017. Disponemos también de datos anteriores y posteriores a ésta en el marco de la Encuesta Social Europea (ESS), con una muestra de unas 1.500 personas por país y un cuestionario que incluye varias preguntas sobre migraciones. En concreto vamos a utilizar aquí los datos de las tres últimas olas de la ESS, correspondientes en España a 2015, 2017 y 2019.2 Finalmente, para analizar la evolución más reciente usamos los datos de la encuesta EASIE, realizada por el IESA-CSIC en octubre de 2020 con una muestra de casi 2.400 personas, cuyo cuestionario contiene algunas preguntas idénticas a las usadas por el CIS y la ESS.3

En el análisis de los resultados de las encuestas sobre migración hay que tener en cuenta las posibles distorsiones a raíz de presiones de deseabilidad social, un factor que afecta a cualquier asunto sensible y que resulta especialmente notable en este tema. Los experimentos han revelado que muchos entrevistados tienden a falsear sus respuestas ante preguntas que consideran delicadas, evitando dar respuestas que en su entorno se consideran síntoma de actitudes o conductas inaceptables, en este caso el racismo o la xenofobia. Este sesgo afecta a la veracidad de los resultados especialmente en el caso de las entrevistas hechas en persona por un entrevistador que se encuentra físicamente junto al entrevistado, mientras que las presiones de deseabilidad social son generalmente menores en las entrevistas telefónicas y, sobre todo, en las autoadministradas online. Las encuestas del CIS y la Encuesta Social Europea son personales y la del IESA-CSIC se realizó principalmente online.4

La posibilidad de una incidencia desigual de esos sesgos de deseabilidad social dificulta la comparación de los resultados de encuestas hechas en diferentes años con procedimientos distintos de recogida de datos. Podría ocurrir que las mismas personas, con las mismas opiniones antes y después, en un contexto diferente se sintieran liberadas de esa presión social y expresaran ahora con más libertad lo que ya pensaban antes pero no querían decir. En el caso de las posturas recelosas ante la inmigración, este sería un efecto probable de VOX: no tanto modificar las opiniones como facilitar su expresión al dotarlas de la respetabilidad social que concede la presencia en las instituciones representativas del Estado de individuos que las proclaman ante el público y los medios de comunicación. Por otra parte, también podría ocurrir el fenómeno contrario: que individuos contrarios a VOX se inhibiesen ahora más que antes en su expresión de recelos en materia migratoria para evitar que se les asocie con la extrema derecha.

La evolución de la opinión pública española hacia la inmigración

La inmigración es un fenómeno con múltiples efectos en la vida económica, política y social, que es percibido de forma diferente en función de la posición de los autóctonos en el mercado de trabajo, de su lugar de residencia o de su ubicación en la escala ideológica, y que además es valorado de forma distinta en función del grupo de inmigrantes al que se refieran las preguntas.

Por ello, las encuestas incluyen muchos indicadores o preguntas diferentes y no existe una cuyos resultados puedan considerarse “el indicador” apropiado para conocer la opinión de una sociedad sobre la inmigración. Aquí hemos utilizado varias de las preguntas que más se repiten en las sucesivas encuestas y que en su formulación recogen aspectos más generales de opinión sobre el impacto de la inmigración (¿es buena o mala la inmigración para el país?, ¿y para la economía?) o sobre lo que el Estado debería hacer al respecto (¿las normas son correctas, demasiado laxas o demasiado restrictivas?). Este análisis no pretende ofrecer un análisis exhaustivo de las actitudes sobre la inmigración y los inmigrantes, sino examinar algunos indicios de la evolución reciente.

Los datos de la Encuesta Social Europea muestran que desde el 2015 (cuando España estaba empezando a salir de la Gran Recesión ) hasta finales del 2019, es decir, después del triunfo electoral de VOX en las elecciones andaluzas, europeas y nacionales, la opinión pública española sobre el efecto de la inmigración en el país mejoró continuamente, sobre todo en lo que al impacto económico se refiere. Sin embargo, durante el año siguiente, hasta la realización de la encuesta EASIE en octubre de 2020, la opinión parece haberse movido en el sentido contrario, hacia posiciones más negativas, aunque hay que recalcar que sigue siendo una opinión más positiva que negativa, por encima de la evaluación media en la escala 0-10, el punto 5.

Figura 1. Valoración del impacto de la inmigración en España y en la economía española (medias, escala 0-10)
Figura 1. Valoración del impacto de la inmigración en España y en la economía española (medias, escala 0-10)
Indicadores: “La llegada de personas de otros países ¿contribuye a que España sea un lugar peor o mejor para vivir?” y “Para la economía española ¿es bueno o malo que gente de otros países venga a vivir aquí?”.
Fuentes: Encuesta Social Europea (2015, 2017 y 2019) y EASIE (2020).

Este cambio de tendencia puede ser el reflejo de la grave crisis económica provocada por la pandemia de COVID-19 , que ha afectado de modo especialmente negativo a los inmigrantes y que a la vez los ha colocado ante el foco de los medios de comunicación por los riesgos de contagio asociados a sus condiciones de vida y trabajo, especialmente en el caso de los trabajadores del sector agrario. Las posiciones negativas ante la inmigración suelen aumentar en situaciones de crisis económica y a esto se ha añadido una estigmatización específicamente relacionada con el temor al contagio. Además, la llegada de miles de inmigrantes irregulares a Canarias en cayucos durante la segunda parte del 2020 y el conflicto político causado por la responsabilidad sobre su acogida, han dado una gran visibilidad en los medios a este aspecto del fenómeno migratorio, como ya ocurrió en 2006, cuando una oleada de llegadas masivas a Canarias colocó a la inmigración como el principal problema del país en opinión de los españoles . Junto a estas causas (crisis, pandemia, llegadas irregulares), podría estarse produciendo un impacto del discurso antiinmigración de Vox transmitido desde los Parlamentos.

Los resultados comparados de las cuatro encuestas muestran que ha aumentado la distancia entre los españoles en sus actitudes hacia la inmigración, desplazando hacia los extremos a parte de ellos. El aumento de la desviación típica (que mide el nivel de heterogeneidad de las respuestas) señala que se está produciendo esa mayor dispersión. Así, en la pregunta “La llegada de personas de otros países ¿contribuye a que España sea un lugar peor o mejor para vivir?”, la desviación típica de la puntuación media ha pasado del 2,18 en 2015 al 2,56 en 2020, y en la pregunta “Para la economía española ¿es bueno o malo que gente de otros países venga a vivir aquí?” la desviación ha pasado del 2,39 al 2,61. Para ambos indicadores, el salto principal se produce entre 2019 y 2020. Ese aumento de la distancia entre las opiniones de los españoles sobre este tema puede deberse a VOX, cuyo éxito electoral podría estar produciendo entre la izquierda un desplazamiento hacia posiciones más favorables a la inmigración, precisamente como reacción contra el mensaje de VOX, mientras que entre la derecha ocurriría lo contrario.

Cuando se desglosan las respuestas en función de la ideología de los individuos, los datos muestran que la relación entre ideología y opinión ante la inmigración se está reforzando, es decir, que cada vez se diferencian más las posiciones manifestadas por la derecha y la izquierda ante la inmigración. El factor ideológico siempre ha sido importante (en España y en el resto del mundo), con la derecha siempre más cercana a posiciones restrictivas y nativistas (“los de casa primero”) y la izquierda más abierta a la inmigración y al igualitarismo universal. Sin embargo, lo que muestra esta evolución es que la diferencia se está haciendo mayor y eso podría guardar relación con la irrupción de VOX en el sistema político.

Figura 2. Correlación entre ideología política y opinión ante la inmigración, 2015-2020
Figura 2. Correlación entre ideología política y opinión ante la inmigración, 2015-2020
Fuentes: Encuesta Social Europea (2015, 2017 y 2019) y EASIE (2020).

En la pregunta “La llegada de personas de otros países ¿contribuye a que España sea un lugar peor o mejor para vivir?” el porcentaje de las respuestas marcadamente desfavorables cambia poco en el período considerado (2015-2020), pero las diferencias en función de la ideología política, antes pequeñas, se ensanchan. Entre quienes se sitúan en la derecha moderada o en la extrema derecha, un porcentaje creciente manifiesta posturas marcadamente desfavorables; en cambio, entre quienes se sitúan en la izquierda moderada o la extrema izquierda, el porcentaje de los críticos ante el impacto de la inmigración disminuye.5

Figura 3. La llegada de personas de otros países, ¿contribuye a que España sea un lugar peor o mejor para vivir? (escala de mucho peor, 0, a mucho mejor, 10; porcentaje de respuestas muy negativas –0, 1 o 2– según ideología política)
Figura 3. La llegada de personas de otros países, ¿contribuye a que España sea un lugar peor o mejor para vivir? (escala de mucho peor, 0, a mucho mejor, 10; porcentaje de respuestas muy negativas –0, 1 o 2– según ideología política)
Fuentes: Encuesta Social Europea (2015, 2017 y 2019) y EASIE (2020).

Estos datos sugieren que la irrupción de VOX en el sistema político español ejerce efectos diferenciados, en función de la ideología política, sobre la manifestación de las actitudes en materia migratoria; de este modo, estaría intensificando una tendencia a la polarización discernible ya con anterioridad. En claro contraste con el aumento de posturas netamente desfavorables hacia la inmigración entre personas con ideología de derechas (sobre todo, de extrema derecha), el proceso contrario se produce entre los de izquierda moderada.

Otra pregunta que hemos elegido para hacer esta comparación temporal es la que explora la opinión ante las políticas migratorias, una pregunta que se repite en la encuesta del CIS de 2017 y en la encuesta EASIE de 2020. La pregunta dice literalmente: “En su opinión, las leyes que regulan la entrada y permanencia de extranjeros en España ¿son demasiado tolerantes, más bien tolerantes, correctas, más bien duras o demasiado duras?”. Es evidente que la gran mayoría de la población desconoce las normas migratorias españolas, por lo que las respuestas reflejan indirectamente el grado de satisfacción o insatisfacción con el resultado de esas normas y la opinión sobre la capacidad/voluntad del gobierno y de las instituciones para gestionar este tema de un modo acorde con lo deseado por el entrevistado. Lo que muestran los resultados es un aumento de las posiciones más restrictivas, es decir, del grupo de los que piensan que las normas son “demasiado tolerantes”, aumento que se nutre de los que antes tenían una posición recelosa pero menos pronunciada, es decir, elegían la opción “las normas son más bien tolerantes”. Los mismos seis puntos porcentuales que pierde este grupo son los que gana el grupo con la postura más restrictiva, que llega así a ser el más numeroso, con el 35% de las respuestas. En conjunto, los que consideran que las normas son tolerantes (mucho o poco) superan muy ampliamente a los que creen que son duras o demasiado duras (y por tanto preferirían más apertura ante la inmigración), o a los que creen que son correctas. Tanto en 2020 como en años anteriores (aunque con distinto grado de énfasis), los que se encuentran en posiciones restrictivas suman un 60%, frente al 16% que favorece políticas más abiertas ante la inmigración, o el 20% satisfecho con el statu quo.

Figura 4. Opinión sobre la adecuación de normas migratorias
Figura 4. Opinión sobre la adecuación de normas migratorias
Fuentes: CIS (2017, estudio 3190) y EASIE (2020).

La idea de una tolerancia excesiva tiene una aceptación netamente superior (más de 5 puntos porcentuales de diferencia respecto a la media muestral) entre personas de edad media, los que tienen sólo estudios básicos, trabajadores por cuenta propia y residentes en el sur de España, pero se eleva sobre todo entre personas con ideología de centro (46%), de derecha moderada (48%) y de extrema derecha (un 71% de ellos cree que las normas migratorias son “demasiado tolerantes”). En cambio, la aceptación de esta idea se reduce palpablemente entre jóvenes (de 18 a 29 años), personas con estudios universitarios, personas con ideología de izquierda y residentes en el norte peninsular (que a su vez tiene una menor presencia de población inmigrante que el sur).

También en este caso se aprecia la polarización de las opiniones, con un aumento sustancial de la distancia entre la derecha y la izquierda, que se mueven en direcciones contrarias, hacia posiciones más restrictivas en la derecha y, con menor intensidad, hacia posiciones más aperturistas en la izquierda.

Figura 5. Porcentaje de entrevistados que considera “demasiado tolerantes” las normas migratorias, por ideología
Figura 5. Porcentaje de entrevistados que considera “demasiado tolerantes” las normas migratorias, por ideología
Fuentes: CIS (2017, estudio 3190) y EASIE (2020).

Por último, hemos comparado en el tiempo los resultados de la pregunta que indaga sobre la percepción de los españoles respecto al “balance fiscal” que supone la inmigración para el Estado. Esta pregunta está incluida en la encuesta sobre inmigración del CIS y en la encuesta EASIE y da a elegir al entrevistado entre las siguientes opciones: los inmigrantes reciben del Estado “mucho más de lo que aportan”, “más de lo que aportan”, “tanto como aportan”, “menos de lo que aportan” o “mucho menos de lo que aportan”. En la Figura 6 se recogen las respuestas más negativas y se muestra cómo derecha e izquierda han evolucionado en sentidos contrarios. En la derecha han aumentado los que creen que los inmigrantes “reciben del Estado mucho más de lo que aportan”, mientras que en la izquierda han disminuido, profundizándose por tanto la diferencia entre ambos grupos. La correlación entre ideología y respuesta a esta pregunta se ha casi duplicado, pasando de 0,24 a 0,42.

Figura 6. Porcentaje de entrevistados que creen que “los inmigrantes reciben del Estado mucho más de lo que aportan”, por ideología
Figura 6. Porcentaje de entrevistados que creen que “los inmigrantes reciben del Estado mucho más de lo que aportan”, por ideología
Fuentes: CIS (estudio 3190) y encuesta EASIE.

Conclusiones

Los buenos resultados de VOX en las elecciones autonómicas andaluzas de 2018, así como en las elecciones europeas y las generales de 2019, no pueden deberse a un aumento generalizado de las actitudes anti-inmigración en el conjunto de la población española, dado que la opinión pública ante la inmigración evolucionó en sentido favorable durante los años anteriores. Básicamente, el triunfo relativo de VOX en la escena política española ha de atribuirse en primer lugar al conflicto catalán, y luego de forma secundaria a otros elementos que ya estaban presentes previamente (la reacción cultural contra el feminismo, la presencia pública de los LGTBI, el animalismo, el cosmopolitismo y también la inmigración). Sin embargo, ya con anterioridad a los primeros éxitos de VOX, el descontento frente a la inmigración estaba aumentando en determinados segmentos de la población, y de forma destacada entre personas con ideología de derechas, contribuyendo de este modo a su irrupción en el sistema político.

Después de este acontecimiento, sí se aprecia un cambio de tendencia, es decir, cierto deterioro de la opinión pública española hacia la inmigración. La respetabilidad social y el efecto de altavoz que ofrecen las instituciones podría contribuir a ello, al convertir en aceptable la expresión de opiniones negativas que quizá existían ya antes pero no se manifestaban. En cualquier caso, con los datos disponibles resulta imposible discernir hasta qué punto ese deterioro es resultado del mensaje de VOX y hasta qué punto se debe al cambio en el contexto (la crisis económica, la pandemia, las llegadas irregulares a Canarias).

Más claro es el efecto de VOX en la polarización, es decir, la creciente divergencia de las opiniones sobre la inmigración en función de la posición ideológica de los individuos. La polarización “congela” las opiniones al adscribirlas a una ideología y tiñe los argumentos de antemano de carga partidista. Este efecto polarizador es muy preocupante porque, como en otros terrenos de las políticas públicas, impide el debate racional y sereno.

Carmen González Enríquez
Investigadora Principal, Real Instituto Elcano

Sebastian Rinken
Vicedirector del Instituto del Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA-CSIC)


1 Véase La ultraderecha hoy, de Cas Mudde, Paidós, 2021.

2 Aunque la novena edición de la Encuesta Social Europea se denomina ESS 2018, en realidad el campo se realizó en España más de un año después, entre noviembre de 2019 y enero de 2020. De modo parecido, los datos para España de las olas 7 y 8, generalmente etiquetadas como “2014” y “2016”, corresponden a los primeros semestres de 2015 y 2017, respectivamente. Agradecemos la colaboración de Julia Ranchal (IESA-CSIC) en la extracción de los datos de ESS y CIS utilizados en este ARI, que se refieren a personas con nacionalidad española y nacidas en España.

3 La encuesta EASIE (por “Explicando Actitudes Sosegadas hacia los Inmigrantes en España”) se ha realizado en el marco del proyecto homónimo financiado por FEDER/ Ministerio de Ciencia e Innovación – Agencia Estatal de Investigación (CSO2017-87364-R), cuyo investigador principal es Sebastian Rinken. Más información en Explicando Actitudes Sosegadas hacia los Inmigrantes en España (EASIE).

4 En la encuesta EASIE se realizaron 1.927 entrevistas online y 379 telefónicas, estas últimas centradas en la población mayor, que en España hace un uso relativamente escaso de Internet.

5 Se utiliza aquí la escala de autoposicionamiento ideológico de 0 a 10, donde 0 es la izquierda más extrema y 10 la derecha más extrema. Los 11 puntos de la escala se han agrupado en cinco categorías: Extrema izquierda (0-2), izquierda moderada (3-4), centro (5), derecha moderada (6-7) y extrema derecha (8-10). Debido a la realización principalmente online de la encuesta EASIE, disminuye el porcentaje de No Sabe/No Contesta en comparación con las encuestas de la ESS y el CIS. Para mejorar la comparabilidad, los NS/NC se excluyen del cómputo.

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<![CDATA[ España en el mundo en 2021: perspectivas y desafíos ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/policy-paper-espana-en-mundo-2021-perspectivas-desafios 2021-02-25T12:20:50Z

Novena edición del trabajo colectivo que elabora anualmente el Real Instituto Elcano para analizar la posición internacional de España durante 202, cuya coyuntura viene lógicamente marcada por la pandemia del COVID-19, y hacer balance de lo ocurrido durante el anterior.

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Ver también:

Resumen

Ésta es la novena edición del trabajo que elabora el equipo de investigadores del Real Instituto Elcano para analizar los principales rasgos del escenario internacional en el nuevo año y los desafíos a los que debe enfrentarse España durante 2021. La coyuntura viene lógicamente marcada por la pandemia y el análisis se centra en cómo su impacto afectará en los próximos meses a la posición internacional del país, a la Unión Europea (UE) y al resto del mundo. El documento arranca con un panorama general de la política exterior española donde destaca el propósito del Gobierno de impulsar, en un contexto de crisis sanitaria y económica y de fuerte polarización política interna, una nueva Estrategia de Acción Exterior. En esta primera sección también se analizan las cuestiones relativas a la presencia global de España, la gestión de la imagen del país y la diplomacia cultural.

A continuación, se examinan los efectos sobre España de las perspectivas económicas mundiales en sus distintas facetas (estímulos fiscales, estabilidad financiera, comercio, energía, demografía y dinámicas migratorias) y las principales amenazas a la seguridad. Esa dimensión está marcada por la rivalidad geopolítica dominante entre Estados Unidos (EEUU) y China, que entra en una nueva etapa por la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, e incluye el tratamiento de las cuestiones de defensa y del terrorismo yihadista. La tercera sección analiza el papel de España en los asuntos globales y en los foros de gobernanza multilateral, donde este año adquiere singular importancia la gestión de la salud pública y la transformación tecnológica, mientras la Agenda 2030 sirve de marco para articular los contenidos relativos a la cooperación al desarrollo, la acción climática, la promoción de los derechos humanos y la igualdad de género. En cuarto lugar, se examina el momento actual de la UE y sus esfuerzos para dar respuesta a la crisis junto a otros asuntos como la Conferencia sobre el futuro de Europa, la nueva relación con el Reino Unido o la rivalidad con Rusia. El documento realiza finalmente un repaso a los desafíos de la acción exterior española en los diferentes espacios regionales: EEUU, América Latina, Magreb y Oriente Medio, África Subsahariana y Asia–Pacífico, para cerrar con unas conclusiones.

Contenidos

Presentación: ¿qué podemos esperar de 2021?

  1. La acción exterior entre la pandemia y la renovación estratégica
  2. Perspectivas económicas y de seguridad
  3. España y los desafíos globales
  4. España y los desafíos europeos
  5. España y los desafíos regionales

Conclusiones

Presentación: ¿qué podemos esperar de 2021?

Por noveno año consecutivo, el Real Instituto Elcano publica un documento que examina las perspectivas y desafíos internacionales del nuevo año desde un enfoque español. Aunque estas palabras de presentación siempre han tenido un contenido institucional dominante, me ha gustado añadir también una breve reflexión de fondo sobre el año y de ahí la apostilla “¿qué podemos esperar?” que invariablemente he introducido en estas casi 10 ediciones de la serie. La cuestión es que, en 2021, más que esperar, desesperamos, y lo que hacemos es ansiar que termine la espera. Pocos sentimientos más nítidos y compartidos literalmente por todo el mundo que ese anhelo de recuperar cuanto antes la situación de relativa normalidad que la pandemia nos ha arrebatado. De volver, simplemente, a la situación de hace justo un año.

No obstante, y para demostrar que las sensaciones de desazón son siempre relativas, recuerdo que antes incluso de que el coronavirus fuese una noticia secundaria que los corresponsales de prensa en China mencionaban en la sección de internacional de periódicos o telediarios, ya pensábamos que vivíamos malos tiempos. En mi felicitación navideña que precedió al malhadado 2020, decía que todo a nuestro alrededor parecía desmoronarse. Quién podía pensar que las dos grandes democracias del mundo, el Reino Unido y EEUU, a las que he admirado siempre, estarían en la deplorable situación del Brexit o de una presidencia de Trump que parecía no tener fin. Que Francia ardía casi cada semana, que Italia no sabíamos por dónde caminaba, que América Latina se arrastraba desde el Rio Grande a la Patagonia entre revueltas populares y Estados fallidos, o casi. Y que aquí en casa, cuando creíamos por fin haber normalizado España (otro país europeo más, una democracia aburrida, como debe ser), resulta que sí, que éramos otro país europeo más, pero con todos sus problemas y pocas de sus soluciones. Europa no es ya la solución de nuestros problemas, como vaticinó Ortega, sino una más de nuestras cuitas.

A veces digo que el futuro no es lo que era, pero, como se ve, resulta que el pasado tampoco. Idealizamos la situación de hace tan solo 365 días, que no era en absoluto envidiable, y tal vez tendemos a exagerar los males presentes, sin reparar quizá en sus lados esperanzadores. Ya he advertido otros años en esta sección sobre esa tendencia a fijarnos solo en los aspectos negativos de la realidad mundial y no apreciar los avances o el simple transcurrir sin graves sobresaltos. Es un efecto del sesgo de los medios de comunicación. Good news is no news, las buenas noticias no venden aunque, como señalaba el viejo Hegel, los períodos felices de la humanidad carecen de historia, en ellos no pasa gran cosa. Justo al contrario de lo que ahora nos ocurre, anegados de noticias, usualmente no buenas. Una pequeña anécdota personal: cuando me llegan las noticias sobre España de la prensa extranjera, que elabora a diario el Real Instituto Elcano, casi las valoro al peso. Mucho peso, mucho papel, mala cosa.

Por supuesto que, para todas aquellas tragedias que ha supuesto la enfermedad, ese mal de muchos no es consuelo, y resulta casi frívolo querer sugerir tal cosa. No lo estoy haciendo. Sin duda, el COVID–19 quedará en nuestra memoria para siempre como un azote que nos arrebató muchas vidas, generó mucho dolor (todavía por estallar), agotó a sanitarios y servidores públicos, arruinó negocios, dificultó la educación e impidió a todos disfrutar de muchos abrazos. Pero sí quiero decir que, como analistas, siempre hay que sobreponerse a esa tentación (tan alimentada por las redes sociales) de explotar el miedo.

Ahora tenemos perspectiva para valorar que, sin perjuicio de los graves problemas que existían, tampoco estábamos tan terriblemente mal hace un año. Y estoy seguro de que pronto valoraremos también las luces que se encendieron mientras padecíamos la sombra generalizada de muertes, urgencias hospitalarias abarrotadas y confinamiento. Podemos fijarnos en la enorme vulnerabilidad que 2020 nos ha mostrado, pero también en el hecho de que la humanidad entera haya tomado conciencia de que se enfrentaba a una misma experiencia y que debía responder unida (algo que ni siquiera puede predicarse del otro gran desafío global que es el cambio climático). Y, entre otras alegrías que matizan la calamidad, hemos asistido al espectacular desarrollo tecnocientífico de la vacuna, celebrado el paso adelante en la integración europea y el final del Brexit y, sobre todo, respirado aliviados por el relevo en la Casa Blanca. Aquí en casa, aunque no puedo evitar la preocupación por un panorama tan polarizado y esa duradera tormenta perfecta de crisis económica, política y territorial, la calidad del sistema democrático inaugurado en 1978 encaja golpes, fuertes, pero resiste, pese a quien pese. Y nuestra política exterior, aunque también sufre por un contexto doméstico muy delicado, no se desvía de los parámetros estratégicos euroatlánticos.

Pues bien, nuestra voluntad con esta publicación es, una vez más, hacer esa mirada ponderada. Advertir peligros y debilidades. Pero también apuntar avances y fortalezas. Y, al mismo tiempo que se hace un repaso a los grandes temas del contexto internacional y europeo en el momento actual o que se explora cierta prospectiva sobre cómo evolucionará la agenda en el horizonte inmediato, introducir una mirada específicamente española. Dónde se coloca nuestro país en cada uno de los ejes temáticos y geográficos que examinamos; y qué es lo que podría hacerse para defender mejor, a corto, pero también a medio–largo plazo, nuestros intereses y valores. El equipo completo de investigadores, desde el campo de especialización de cada uno, bajo la coordinación de Ignacio Molina, pero conformando un producto coral, analiza todo eso de modo simultáneo y con el máximo rigor posible.

Un enfoque riguroso que es ya marca del Real Instituto Elcano y que no deja de proporcionar satisfacciones, incluso en un año tan complicado donde la mayor parte de nuestras actividades tuvieron que realizarse de modo virtual, sin que, por cierto, eso impidiese la visita presencial de SSMM los Reyes a final de mayo a la sede del Instituto, justo cuando acababa el estado de alarma, para analizar con expertos internacionales la situación de la pandemia en el mundo. Ahora que se van a cumplir 20 años desde nuestra fundación, es imposible no agradecer ese apoyo activo de quien durante todo este tiempo ha sido y es nuestro presidente de honor, primero como Príncipe de Asturias y luego como Rey Felipe VI. Un apoyo que tratamos de corresponder trabajando a favor de los intereses y valores de España en el mundo. Reflexionando con rigor e independencia intelectuales sobre los cambios que se están produciendo en el orden internacional, en el proceso de integración europea y en el papel que nuestro país puede y debe desempeñar en ambos.

El teletrabajo ha potenciado nuestra productividad con numerosas publicaciones y un sinfín de actos virtuales. La audiencia de nuestra producción ha aumentado significativamente. Las visitas a la web se han incrementado hasta superar los dos millones en 2020. Y las menciones en medios de comunicación se han casi duplicado hasta llegar a más de 4.000, destacando especialmente la presencia en medios de comunicación internacionales (casi la mitad de las totales). Además, 2020 nos ha traído la gran satisfacción de saber que el Real Instituto Elcano ha ascendido, al menos en lo que se refiere a reputación entre sus pares, al segundo puesto de think-tanks de Europa Occidental y al 11º del mundo de los dedicados a Política Exterior y Relaciones Internacionales, según el 2020 Global Go To Think Tanks Index (GGTTI) que elabora cada año la Universidad de Pensilvania. Un reconocimiento que debe servir como acicate e incentivo. No es verdad, y lo sabemos: no somos mejores que Chatham House o la alemana SWP, pero quizá podemos hacer que este vaticinio acabe siendo una profecía autocumplida.

Pero no nos paramos en los éxitos logrados. De cara a 2021, nuestro Plan de Actuación es más nutrido que nunca y está lógicamente marcado por el COVID–19 y el análisis de cómo afectará al devenir de nuestro país, de la UE y del resto del mundo. Abordaremos de manera prioritaria y transversal los esfuerzos que se deberán realizar desde España para aprovechar los recursos e iniciativas impulsados desde el ámbito europeo en respuesta a la crisis, y que ofrecen una oportunidad única para acelerar (y reorientar, al menos en algunos ámbitos) la imprescindible modernización económica, social e institucional de nuestro país. Este reto otorga mayor sentido, si cabe, al trabajo que ya veníamos impulsando sobre el ecosistema de influencia de España en la UE desde nuestra Oficina de Bruselas, que nos está permitiendo comprender mejor cómo se pueden moldear algunas de las grandes políticas europeas, como son las tecnológicas e industriales, o las centradas en la energía y el cambio climático, sin olvidar las que han adquirido un renovado protagonismo a raíz de la crisis, como las dedicadas a la dimensión social del proyecto europeo, las migraciones, la sanidad o la cooperación al desarrollo.

Por otro lado, seguiremos estudiando el papel que la UE puede desempeñar en el escenario internacional. La pandemia ha recrudecido la rivalidad entre EEUU y China, por lo que resulta obligado analizar el posicionamiento de la UE ante dicho fenómeno, sobre todo a la luz de la llegada de Joe Biden a la presidencia estadounidense que permite pensar en una relación transatlántica más equilibrada. A su vez, ello podría influir en el debate actualmente en curso sobre el futuro de la OTAN, al que también prestaremos atención. Y a las consecuencias de la rivalidad geopolítica entre Washington y Pekín para la relación de la Unión y sus Estados miembros con las distintas regiones relevantes para España, como América Latina, el Magreb, Asia–Pacífico y África Subsahariana (españoles por favor, volvamos a mirar al sur de una vez). A nivel global, la pandemia parece también haber acelerado algunas de las grandes tendencias que ya veníamos examinando, como la digitalización, la desinformación, el proteccionismo, las debilidades de la gobernanza multilateral y la dualización de nuestras sociedades (globalizados versus territorializados) generando mayor desigualdad e incluso pobreza absoluta.

Por supuesto, la crisis sanitaria, económica y geopolítica derivada del virus no puede hacernos perder de vista otras temáticas importantes no directamente relacionadas, como el terrorismo yihadista, la agresividad de Rusia o el Brexit. Por último, cabe mencionar que inauguraremos una nueva línea de trabajo sobre el papel de las ciudades globales, como Madrid o Barcelona, en el orden internacional, aprovechando la reciente incorporación del Ayuntamiento de Madrid a nuestro Patronato. Seguimos cansinamente pensando el mundo como un orden de Estados (eso nos dicen las estadísticas), como si fueran mónadas auto–subsistentes, cuando la globalización muestra que la estructura profunda del mundo –el verdadero deep state– es un orden de flujos societarios entre grandes (ya inmensas y crecientes) áreas metropolitanas. El mundo futuro, al menos su infraestructura, puede que sea más de las áreas metropolitanas que de los Estados.

Antes de terminar, no puedo obviar una nota personal porque estas palabras, que son de presentación, también tienen que servir de despedida. Son las últimas en mi calidad de presidente y quiero aprovechar para expresar mi satisfacción y gratitud a toda la comunidad que conforma el Real Instituto Elcano por estos nueve años. Al Patronato y su Comisión Ejecutiva, a los miembros del Consejo Científico, al vicepresidente y al director, y por supuesto a todo el equipo humano que ha hecho posible tanto logro. Creo poder afirmar que el Instituto está hoy consolidado. En la parte investigadora, lo demuestra la ambición de los proyectos, el impresionante y creciente número de publicaciones, el plantel de brillantes investigadores (que es multidisciplinar y roza la igualdad de género), las numerosas actividades desarrolladas, o los 24 Grupos de Trabajo que funcionan en la actualidad (integrados por un conjunto de 800 especialistas). En la parte institucional, destaca un Manual de Transparencia y Buenas Prácticas cuyos contenidos se respetan, una participación en las más importantes redes internacionales de think-tanks, o una financiación sólida y diversificada (17% de patronos públicos, 66% de privados y un 17% de otras fuentes, incluyendo proyectos competitivos) que nos otorga estabilidad y autonomía. Pero todavía queda mucho margen para la mejora y estoy seguro de que el nuevo presidente, José Juan Ruiz, liderará nuevos progresos. Desde aquí le deseo la mejor de las suertes y mi total colaboración desde el Patronato.

Y les dejo ya con la lectura del trabajo. Verán que en 2021 el protagonismo seguirá siendo de la pandemia o, más rigurosamente, de su impacto. Hace unos meses reflexionaba sobre las consecuencias duraderas que tendrá, no sólo en el ámbito sanitario o económico sino también en el social y político. Y expresaba mi temor de que ahora se impusiera el instinto de buscar refugio en lo conocido, en la tribu, la nación, la religión, las comunidades “naturales”, para intentar blindarse, en paradójica negación de la indiscutible experiencia cosmopolita que se ha vivido. Pues sociedad tras sociedad, y ante el miedo y la incertidumbre hemos buscado refugio envolviéndonos como caracoles asustados en una doble concha institucional: las familias y los hogares, de una parte y, sobre todo, los Estados, que salen enormemente fortalecidos de la pandemia.

En las relaciones internacionales ya hemos asistido a algo de eso y ni siquiera el área Schengen ha resistido el cierre de fronteras. A corto plazo, a pesar del esfuerzo contra la enfermedad que ha compartido toda la humanidad, no ha avanzado el multilateralismo y ni siquiera la globalización, sino que más bien se han reforzado fronteras y Estados. La pandemia primero, y la crisis económica después, están generando una poderosa re–estatalizacion, justo cuando, a consecuencia de la globalización, parecían estar perdiendo protagonismo, y que está siendo aprovechada por los malos para una verdadero “asalto a la democracia”, como ha denunciado Freedom House en su informe La democracia confinada.

No tenemos aún perspectiva para saber si esa tendencia de regreso al pasado, a una Westfalia global, y al particularismo se confirmará. Si a partir de ahora tendremos más populismos, nacionalismos y conflictividad, o si la gobernanza europea y global saldrá vencedora. Sólo tengo la certeza de que España debe recobrar la mirada que la sacó del ensimismamiento y la lanzó a los 40 años mejores de nuestra historia tras la Constitución de 1978. De una parte, mirar afuera, al mundo, a Europa y más allá (al sur), abandonando tentaciones endogámicas y particularistas. Y de otra, mirar más al futuro que al pasado, para abordar los problemas de nuestros hijos y nietos antes de las querellas de los abuelos. Pues, de momento, les dejamos a los jóvenes una terrible herencia de duda pública.

Pero aunque todo puede empeorar indefinidamente, y a veces ocurre, no tiene por qué ser así. Es más, depende de nosotros evitarlo.

Emilio Lamo de Espinosa
Presidente del Real Instituto Elcano
| @EmilioLamo

Conclusiones

Pocos años han suscitado tantas esperanzas como el que empezamos hace unas semanas. 2020 se ha instalado ya en el imaginario colectivo como una cifra maldita y hay ganas de superarlo, aunque es obvio que un pésimo balance anual en absoluto garantiza que el siguiente ejercicio vaya a ser mejor. Los historiadores podemos dar cuenta de muchos casos de expectativas frustradas en el pasado y, por tanto, sabemos bien que los acontecimientos no se detienen ni transforman por el mero hecho de haber cambiado de almanaque en la pared. Cuando acababa 1914 y los europeos pensaban en el año tan desagradable que dejaban atrás, tras la decisión alemana de romper las hostilidades atacando rápidamente a Francia en verano para golpear luego a Rusia, todos imaginaban que la tragedia sería corta (como tantas otras que habían ocurrido en el viejo continente durante el siglo XIX) y deseaban superar cuanto antes el conflicto con no demasiadas muertes y los consabidos reequilibrios diplomáticos. Pero la “guerra de movimientos” fracasó y al arrancar 1915 todavía quedaban casi cuatro años más de pesadilla en las trincheras y de ampliación del número de beligerantes por prácticamente todo el mundo. Es más, como bien sabemos, a la desdicha de la Gran Guerra se le sumó una mortífera pandemia (infaustamente conocida como “Gripe Española”) que duró de marzo de 1918 a abril de 1920, y dejó casi 50 millones de muertes adicionales.

No conviene, pues, pecar de optimistas, aunque tampoco hay que caer en el pesimismo que podría dejar traslucir el párrafo anterior y creer que estamos condenados a un período largo de desgracias como las que vivieron nuestros antepasados hace un siglo. El comienzo de un nuevo año no conlleva ninguna magia sanadora, pero sí es momento oportuno para hacer un balance reposado del anterior, un análisis equilibrado de dónde estamos y una proyección razonada de lo que nos espera a partir de ahora. No sirve para conjurar los males, pero sí permite prepararse para el inmediato futuro, deslizando junto al análisis objetivo de los hechos algunos elementos prescriptivos que permitan mejorar la capacidad de respuesta. Contribuir a ello es el objetivo de este ejercicio. Solo intentarlo, en momentos tan complicados de desazón, ya hace que valga la pena. Un ejercicio de coyuntura y prospectiva sobre la acción exterior de España que venimos desarrollando desde hace casi 10 años con un elevado grado de acierto en las predicciones.

Es verdad que decimos eso con mucha cautela porque los pronósticos son siempre arriesgados y hay que tener la modestia para reconocer que, si la edición del año pasado se hubiese publicado en febrero en vez de en marzo, habríamos sido incapaces de adivinar el extraordinario y terrible impacto del coronavirus en lo que quedaba de año. Baste recordar que en enero de 2020 se aventuraba un año tranquilo, de tregua olímpica y relativa bonanza económica global. Había razones para esperar que las relaciones EEUU-China disfrutasen una distensión temporal, que la nueva legislatura en la UE alcanzase con cierta calma su velocidad de crucero tras resolver el Brexit, y que nuestra diplomacia pudiera aprovechar el tiempo perdido después de un 2019 con el Gobierno en funciones. La realidad fue la contraria: un desplome brutal de la prosperidad mundial, un deterioro generalizado del multilateralismo en la gobernanza de la salud, los intercambios comerciales, los flujos migratorios o la convivencia cultural (incluyendo el simbólico aplazamiento de los Juegos de Tokio), una exacerbación de las tensiones Washington-Pekín, ni un instante de tranquilidad para las instituciones europeas y una acción exterior española sometida de modo súbito a enormes desafíos: fronteras, turismo, acción consular, reputación y la crucial negociación en Bruselas de un plan de recuperación.

No obstante, me alegra constatar que, una vez que el COVID–19 apareció en nuestras vidas, el equipo Elcano fue capaz de apuntar muy rápidamente a unos escenarios que requieren poca enmienda once meses después. Y todavía es más grato recalcar que los escenarios que entonces dibujábamos no sucumbían al catastrofismo y señalaban algunos desarrollos positivos que podría traer la pandemia y que se han confirmado. Merece citarse la previsión de que la enfermedad podría ayudar a tomar más conciencia de nuestra fragilidad y facilitar consensos en la acción climática y otros aspectos de la Agenda 2030, incluyendo por supuesto los necesarios esfuerzos sanitarios compartidos. También se auguraba un paso adelante en el proceso de integración que se ha producido tanto ad intra, con esa apuesta ambiciosa por el fondo Next Generation EU, como externamente, tomando por fin en serio el debate sobre la autonomía estratégica en el terreno tecnológico, industrial y de la seguridad. Y en esta misma sección de conclusiones se acariciaba la derrota electoral de Donald Trump evocando a un posible nuevo presidente que volviera a querer proyectar a EEUU como a city upon a Hill, y a ser respetado por sus aliados como antaño.

Este es un producto coral que, sobre todo, pretende asociar los acontecimientos europeos y mundiales con la posición de España. Con la doble necesidad de conectar mejor lo externo con los desarrollos domésticos y de proyectar más nuestro país hacia fuera. Como dijimos hace un año, la urgencia de derrotar la pandemia no debe hacer perder de vista que nuestro país también tiene la obligación de comparecer en los debates y procesos de decisión sobre la globalización, la UE y las demás regiones que nos importan, empezando por América Latina y el norte de África. Y que hace falta abordar con rigor la necesidad de mejorar la capacidad española para moldear las relaciones internacionales y el futuro de Europa de acuerdo con nuestros intereses nacionales y los valores mayoritariamente compartidos. En ese sentido, es satisfactorio observar que, pese a las terribles exigencias del corto plazo, el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación acaba de renovar la programación estratégica de la acción exterior.

Desde su autonomía intelectual, el Real Instituto Elcano procura contribuir a hacer posible una España más internacionalizada y un mundo más español. Cumplimos ahora 20 años en ese empeño, que además coinciden, como recordaba hace poco nuestro presidente de honor, SM el Rey, en su reciente recepción al Cuerpo Diplomático acreditado en España, con el quinto centenario de la gesta de Juan Sebastián Elcano surcando los océanos de los cinco continentes. Números redondos para las efemérides que, ya que no está el contexto para celebraciones festivas, sí deben al menos servir para conmemorar que la trayectoria navegando por el mundo ya es larga. En el caso del Instituto, este año no puedo evitar una mención al presidente saliente, Emilio Lamo de Espinosa, que contribuyó a fundarlo como primer director y entre otras muchas aportaciones, lanzó esta serie anual.

Comienza ahora una nueva etapa donde solo cabe renovar nuestro compromiso de seguir contribuyendo (con análisis, valoraciones y recomendaciones) a una conversación colectiva y enriquecedora. Con el Gobierno, pero también con el conjunto de las fuerzas políticas representadas en las Cortes, con las empresas del patronato y con los demás actores sociales, con el mundo académico y, por supuesto, con el conjunto de la ciudadanía individual. Queremos ayudar a estar mejor informados y preparados para nuevos retos. Si son oportunidades, para aprovecharlas, y si son otros infortunios, para superarlos cuanto antes. Al fin y al cabo, en la Primera Guerra Mundial ganó quien fue más capaz de resistir.

Charles Powell
Director del Real Instituto Elcano
| @CharlesTPowell

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<![CDATA[ Estudio de posicionamiento de España como destino turístico ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/estudio-posicionamiento-de-espana-como-destino-turistico 2021-01-22T10:05:32Z

España, como destino turístico, está un escalón por debajo de su competencia en la valoración de los turistas de los mercados maduros, pero ocupa la primera posición en los mercados lejanos. Su posición como país de preferencia del turismo es consistente con su posición como país realmente visitado, por lo que cabe esperar una cierta estabilidad en el flujo turístico.

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Ver también:

Indice

Nota previa – 3
1. Introducción – 4
1.1. Muestra – 5
2. El comportamiento turístico – 11
2.1. Destinos – 11
2.2. Motivo del viaje, estancia y actividades. Patrones de comportamiento turístico – 16
2.3. Los turistas que han viajado a España y valoran su experiencia – 24
2.4. Comportamientos diferenciales de los patrones. El comportamiento de compra – 31
2.5. Perfiles sociodemográficos – 40
2.6. Resumen – 43
3. El impacto de la experiencia turística. Valoración – 44
3.1. Medidas del impacto. Valoración de España como destino turístico y comparación con otros destinos. Niveles de valoración – 45
3.2. La distribución del riesgo. Debilidades (fuentes de riesgo) y fortalezas (fuentes de seguridad) de España y de otros destinos turísticos. Capacidad para producir impacto – 47
3.3. Resumen – 56
4. Preferencias de destino turístico. Actitudes y percepciones – 57
4.1. Destinos preferidos. España como destino turístico ideal – 57
4.2. Percepción de España y de otros destinos turísticos (expectativas) – 58
4.3. Fortalezas de los destinos turísticos deseados. Posición de España – 60
4.4. Demandas hacia España como destino turístico – 63
4.5. Resumen – 69
5. Conclusiones 70

Nota previa

Este informe es el principal resultado del proyecto de investigación emprendido por el Real Instituto Elcano y Turespaña, a partir de un Convenio firmado el 29 de junio de 2020 y cuyo objetivo era aportar conocimiento de los mercados para la elaboración de la nueva Estrategia de Turismo Sostenible 2030 de la Secretaría de Estado de Turismo, y la Estrategia de Marketing de Turespaña para los próximos años.

El proyecto se ha desarrollado a través de una encuesta realizada en 33 países o en áreas específicas dentro de algunos de los países más grandes (China y EEUU), con un total de 17.300 entrevistas.

El trabajo de campo se produjo en plena pandemia de COVID-19, durante el mes de septiembre de 2020, a través de las plataformas de internautas gestionadas por la empresa Toluna.

Lo que se presenta a continuación es el informe referido a los resultados generales, para toda la muestra. Cada uno de los 33 mercados específicos cuenta con su propio informe.

Introducción

En España, que se mueve entre el segundo y el tercer lugar como destino turístico en el mundo, hay una larga tradición de medición detallada del comportamiento turístico, tanto interior como exterior, mediante encuestas a residentes y encuestas a no residentes que llegan a nuestro país (Frontur y Egatur son las mediciones correspondientes a los no residentes), cuyos datos están disponibles actualmente en el Instituto Nacional de Estadística (INE). Estas encuestas permiten observar algo tan relevante como la relación entre los perfiles de los turistas, los comportamientos y el gasto turístico, resultando que los patrones de comportamiento (“qué hacen”) discriminan mucho más que los perfiles (“cómo son”).

Ya en 2007, en un informe del Instituto de Estudios Turísticos1 se puede leer que: “Se hace constar desde el principio que hay ciertas variables, como el nivel de renta, la actividad profesional y los tramos de edad y el sexo, que, pese a su importancia, tienen un poder tan reducido de discriminación entre los distintos segmentos de gasto que su inserción como variables adicionales solo habría logrado oscurecer el análisis”.

Por eso, se ha comenzado este estudio preguntando a los turistas de cada país emisor qué hicieron en su último destino turístico. Esto ha permitido observar ciertos patrones de comportamiento que son, vistos como preferencias, lo que se conoce como preferencias reveladas. Ciertos países emisores se caracterizan por un mayor o menor peso de algunos de estos patrones de comportamiento: este es el primer dato que se va a analizar.

Sean cuales sean los comportamientos de los turistas, su experiencia en el país de destino y el impacto de esa experiencia configura una valoración, razón por la cual a continuación se ha preguntado a los turistas hasta qué punto su experiencia fue buena o mala y qué sustentó que así fuese.

Es necesario tener en cuenta que medir valoraciones tiene una importancia específica, porque en ese proceso de interacción se producen conflictos (motivos de insatisfacción) y sintonías (causas de satisfacción). Cuando se pregunta a alguien conocido por su estancia en el destino, por su respuesta se puede captar de inmediato si ha habido algún conflicto importante, solo una cierta frustración de expectativas o si, en general, todo lo importante ha ido bien, valga la simplificación. El conflicto divide y la sintonía vincula, de manera que un país de destino, cuando el turista vive conflictos en su estancia, incurre en un cierto riesgo como destino turístico, mientras que si el turista experimenta sintonía, el país afianza su posición en el mercado turístico internacional.

Los aspectos que se asocian a malas valoraciones permiten identificar fuentes de riesgo y los que se asocian a buenas percepciones, son fuentes de seguridad. Puesto que neutralizar el riesgo es algo vital para mejorar la posición en un mercado, resulta crucial estudiar esas fuentes para conocer su impacto específico.

En esta secuencia de hechos (comportamientos de los turistas, que configuran experiencias) e impactos (percepción de la experiencia), hay una secuencia lógica, aunque esté lejos de producirse de forma mecánica: la marca del destino mejorará, se deteriorará o se estancará, entre las opciones a disposición de los turistas.

Estrategia analítica
Estrategia analítica

Se ha terminado la medición preguntando a los turistas por sus preferencias declaradas, es decir, sobre su destino turístico ideal. Para establecer una relación directa entre preferencias y expectativas (qué se espera encontrar en el destino ideal), se ha medido la percepción de los destinos más deseados, incluso sin experiencia previa en los mismos, es decir, como mera expectativa. Además, en el caso de España, se ha profundizado en las palancas (los cambios, las medidas) que podrían mejorar el posicionamiento de nuestro país en los distintos mercados de origen.

5. Conclusiones

Los datos de comportamiento de los turistas muestran una clara segmentación del mercado, según la cual la mitad del turismo es de larga duración (es decir, de más de una semana), con un éxito notable de la oferta española en la atracción de ese tipo de turismo. Ese patrón de comportamiento presenta una variedad interesante de actividades, con alta diversidad de focos de atención y con una componente cultural en el subgrupo más pequeño. Lo que sugiere esta doble caracterización es que España tiene la oportunidad de atraer mayores volúmenes de ese grupo mayoritario de turistas con una mayor exposición de la oferta diversa que llama su atención, más allá de la playa: gastronomía, ciudades, pueblos, naturaleza. Este grupo además destaca por sus compras de productos de moda.

España, como destino turístico, está un escalón por debajo de su competencia en la valoración de los turistas de los mercados maduros, pero ocupa la primera posición en los mercados lejanos. A la luz de lo que justifica, según los entrevistados, las valoraciones bajas, el principal problema en los mercados maduros es la masificación que perciben en la oferta turística española. Por el contrario, las fortalezas principales son el clima, el entorno y la gastronomía.  Puesto que los patrones de comportamiento, tal como hemos subrayado, ponen de manifiesto una considerable apertura a consumos turísticos no masificados, España podría atraer más visitantes reforzando su oferta no masificada.

La posición de España en términos de preferencia para próximos viajes es muy buena, por encima de Francia, tanto globalmente como en los mercados maduros. La posición de España como país de preferencia del turismo es consistente con su posición como país realmente visitado, por lo que cabe esperar una cierta estabilidad en el flujo turístico.

España está valorada de forma tan positiva como la media de los destinos turísticos más preferidos, ideales, y eso sucede en la generalidad de los mercados, por lo que las diferencias en la experiencia, algo desfavorables para España en los mercados maduros, no se transfieren a las expectativas y preferencias.

Cuando examinamos lo que sustenta las valoraciones positivas de los países más deseados como destinos turísticos y los comparamos con España, vemos que en España tienen menos peso la mayoría de los elementos que encabezan el ranking de lo que esperan encontrar los turistas en el conjunto de los países más deseados como destino turístico. Resumiendo, España encuentra sus ventajas competitivas diferenciales en la oferta de costa y playas, y, en mucha menor medida, en el precio. Esto se ajusta muy bien al tópico, pero choca con las valoraciones de la experiencia real de los turistas en España, que es muy positiva para una gran variedad de actividades, y con sus patrones de comportamiento, que indican una apreciable disponibilidad a complementar o sustituir el turismo de sol y playa.

España no ocupa el primer lugar como destino turístico ideal, pero sí es una alternativa mayoritaria como sustituto de aquel. Cuando examinamos las palancas que podrían activarse para acercar a España a ese ideal, vemos que hay muchas posibilidades de lograrlo actuando, mientras se mantenga el peligro de la COVID-19, sobre la seguridad sanitaria, y sobre las alternativas al turismo masificado. También el precio tiene un papel relevante como palanca movilizadora en todos los mercados, especialmente en los lejanos.


1 EGATUR. Informe monográfico. Segmentación del gasto de los turistas que llegan a España, 2007. Instituto de Estudios Turísticos. Se puede consultar íntegramente aquí.
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<![CDATA[ Sistema de Indicadores de la Distancia entre Imagen y Realidad (SIDIR). Análisis del caso español. Séptima edición 2020 ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/gonzalezenriquez-martinezromera-sistema-indicadores-distancia-imagen-realidad-sidir-caso-espanol-7ed-2020 2020-12-14T02:30:43Z

Séptima edición del informe del SIDIR que presenta la diferencia entre la realidad española y la evaluación de España realizada por la opinión pública internacional, identificando aquellos aspectos en los que la realidad del país es mejor que su imagen exterior.

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Índice

(1) Introducción y metodología – 4
(2) Resultados – 8
(2.1) Aspectos en los que la realidad es similar a la imagen – 9
(2.2) Aspectos en los que la realidad es peor que la imagen – 16
(2.3) Aspectos en los que la realidad es mejor que la imagen – 32
(3) En conlclusión – 37
(4) Anexo – 39

(1) Introducción y metodología

Un año más, el objetivo de esta edición del SIDIR es mostrar la diferencia entre la realidad española y la evaluación de España realizada por la opinión pública internacional, con especial interés en identificar aquellos aspectos en los que la realidad del país es mejor que la imagen proyectada al exterior.

Este análisis permite medir la distancia entre la posición de España en los rankings internacionales de imagen y su posición en los rankings elaborados con datos objetivos, relativos a las 55 primeras economías del mundo: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, EEUU, México, Perú, Venezuela, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Finlandia, Grecia, Países Bajos, Irlanda, Italia, Noruega, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Rusia, Rumanía, Suecia, Suiza, Arabia Saudí, Australia, Corea del Sur, China, Filipinas, India, Indonesia, Irán, Irak, Israel, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Pakistán, Catar, Singapur, Taiwán, Tailandia, Turquía, EAU, Argelia, Egipto, Nigeria, Sudáfrica, Bangladés y Vietnam; estos dos últimos países han sustituido a los que ocupaban en la edición anterior los puestos 54º y 55º, Kazajistán y Ucrania.

La fuente utilizada para medir la imagen externa de España es la encuesta anual que desde 2009 elabora el Reputation Institute en colaboración con el Real Instituto Elcano, el llamado Country RepTrak. En concreto, se utiliza la imagen proyectada por España en los países del antiguo G-8 (EEUU, Canadá, Francia, Italia, Alemania, Reino Unido, Rusia y Japón), de tal manera que la valoración obtenida por España en estos ocho países se compara con la obtenida por los otros 54 países sometidos a evaluación.

La imagen de España, tal y como resulta convertida en variable operativa en las clasificaciones de dicha encuesta, se compone de 24 elementos de valoración: 17 de ellos miden el grado de acuerdo, en una escala de 1 a 100, con frases que indican posibles aspectos positivos de un país (“es un país hermoso”, “es un país que valora mucho la educación”, “es un país seguro”, etc.), y los siete restantes recogen recomendaciones de los encuestados tales como “recomendaría ese país para estudiar”, “para trabajar”, “para vivir”, o “para visitar”. En conjunto, los 24 elementos abordan los principales aspectos relevantes en la configuración de la imagen de un país, desde el aspecto político-institucional al económico y tecnológico, pasando por el cultural, el educativo o el relativo a la calidad de vida. En base a los resultados obtenidos en las encuestas, los 55 países son clasificados por orden de valoración media en cada uno de los elementos en evaluación. Como ejemplo, bajo estas líneas puede observarse la clasificación de los países según la valoración que recibieron en función de lo recomendable que es visitarlos. En este caso España aparecía en 2019 en la séptima posición en un ranking encabezado por Nueva Zelanda.

Recomendaría visitar…
Recomendaría visitar…

La posición de España en estas 24 clasificaciones es el indicador utilizado para la variable “imagen” que va a compararse con la realidad española obtenida a través de diversas fuentes estadísticas internacionales. Esa comparación plantea varios desafíos: (1) definir las variables objetivas que pueden considerarse equivalentes en la realidad al elemento que se valora en la encuesta; (2) identificar fuentes estadísticas en las que se recojan datos para todos los países valorados en la encuesta sobre imagen; (3) simultanear en el tiempo las mediciones de imagen y realidad; y (4) identificar la evolución española al margen de su posición en los rankings.

(1.1) Definir las variables objetivas que pueden considerarse equivalentes en la realidad al elemento valorado en la encuesta

En ocasiones este ejercicio es sencillo, como sucede en el caso de la posición de España según el número de turistas que recibe. Esta es una variable sobre la que existe información fiable y que puede compararse con la imagen de España como país atractivo para el turismo, recogida en la pregunta “¿Recomendaría este país para visitarlo?”. En este caso, la posición de España en la variable de imagen es la 7ª mundial, mientras que en el indicador objetivo, que recoge el número de visitantes recibidos, España es la 2ª potencia mundial, sólo por debajo de Francia. Sin embargo, en otras ocasiones la identificación de una variable objetiva ha resultado imposible porque el elemento que se valora es intrínsecamente subjetivo. Por ejemplo, este sería el caso del atributo “la gente de ese país es simpática”, pues no existe ninguna medición objetiva que permita conocer el grado de “simpatía” de los individuos de un país. De la misma forma, tampoco existen estadísticas internacionales respecto a la “calidad de productos y servicios” o la “confiabilidad de la población”. En relación con este último atributo existen encuestas que miden hasta qué punto los ciudadanos de cada país confían los unos en los otros, pero eso no equivaldría a un indicador que mostrase hasta qué punto cumplen su palabra y dicen la verdad (y por tanto son confiables). Por estas razones, cinco de los ítems que componen la imagen han tenido que ser excluidos de la comparación con variables objetivas, los tres nombrados más el “uso eficiente de los recursos públicos” y “ocio y entretenimiento”, quedando el listado final reducido a 19 elementos frente a los 24 recogidos en la encuesta de imagen.

En otras ocasiones, la definición del atributo es tan amplia e internamente heterogénea que dificulta la elección de un único indicador objetivo para su comparación. A este respecto, en anteriores informes del SIDIR dicho problema era solventado incluyendo varios indicadores objetivos para cada uno de estos atributos, duplicándose, triplicándose e incluso cuadruplicándose las comparaciones imagen-realidad correspondientes. Así, en la pasada edición del SIDIR la valoración internacional de España en lo relativo a los atributos “entorno económico”, “responsabilidad internacional”, “cultura”, “sistema educativo” y “ocio y entretenimiento” eran comparados en cada caso con más de una variable objetiva.

Por ejemplo, el atributo “Ese país valora la educación: tiene universidades de gran calidad y un sistema educativo excelente” era comparado con cuatro indicadores: porcentaje del PIB destinado al sistema educativo, resultados de los alumnos españoles en las pruebas PISA, presencia de universidades españoles en los primeros niveles de los dos principales rankings internacionales y presencia de los MBA españoles en el ranking internacional que mide su calidad.

Por su parte, el atributo “Ese país es un participante responsable en la comunidad global; apoya buenas causas, y sus líderes son personas respetadas internacionalmente” se comparaba con los datos de inversión en ayuda al desarrollo, con los de presencia de fuerzas militares españolas en misiones de paz multinacionales y, en la anterior versión del SIDIR, con la emisión de gases de efecto invernadero (CO2).

Esta comparación de un atributo (imagen) con varios indicadores objetivos daba lugar en ocasiones a resultados poco claros porque ocurre en algunos casos que España se encuentra en los rankings de imagen por encima de su realidad en uno de los elementos internos del atributo, pero por debajo en otros. Por ello, para mejorar la claridad y sencillez de la comparación, en esta séptima edición del SIDIR se ha optado por comparar esos atributos internamente heterogéneos, es decir, “educación”, “responsabilidad internacional”, “cultura” y “entorno económico”, con sólo un indicador objetivo, eligiendo aquel que se ha considerado que lo refleja mejor; mientras que el atributo “ocio y entretenimiento”, como ya se ha indicado anteriormente, ha sido excluido de la comparación al estimarse que ninguna de las variables disponibles lo refleja de manera suficientemente fiel.

No obstante, en el Anexo se han incorporado los datos correspondientes a esos indicadores objetivos ahora excluidos del cuerpo central del informe, para permitir a los interesados seguir su evolución temporal en relación con las ediciones anteriores del SIDIR.

Existen dos atributos en los que un mismo indicador es utilizado como contraparte objetiva: “lo recomendaría como país para vivir” y “lo recomendaría como país para trabajar”. Aunque es importante saber que España resulta más atractiva como país para vivir que como país para trabajar, no existen dos indicadores objetivos diferentes para comparar ambos atributos, puesto que trabajar en un país exige generalmente vivir en él y, análogamente, muchos de los que deciden trasladarse a vivir en un país necesitan trabajar en él para poder mantenerse. En este caso el indicador utilizado es la tasa de migración neta per cápita, definida como la diferencia entre el stock de inmigrantes y de emigrantes (incluyendo a los individuos inactivos) con respecto a la población total del país.

Por otra parte, en algunos casos es inevitable que la fuente utilizada como variable objetiva tenga un componente significativo de percepción subjetiva o esté básicamente construida sobre ella. Así, para los atributos relativos al “entorno político e institucional” y al “entorno económico” se han utilizado como fuente los Worldwide Governance Indicators del Banco Mundial, que a su vez se elaboran a partir de la opinión de expertos. Esto es debido a la falta de fuentes objetivas que midan estos aspectos con criterios y metodología similares para el conjunto de países incluidos en la muestra. Como ocurre con otros índices que intentan medir fenómenos difícilmente cuantificables (como por ejemplo el de Transparencia Internacional sobre corrupción), la percepción de individuos bien informados por su posición social, económica o política es lo más cercano que puede encontrarse a una medición objetiva.

En otro caso, la variable objetiva de la comparación está formada, a su vez, por un conjunto de encuestas. Se trata del atributo “el país ofrece un estilo de vida atractivo, la gente disfruta viviendo allí”. Aquí se trata de medir el disfrute o la felicidad de los individuos de cada país, y, siendo la felicidad por definición un estado de ánimo y por tanto subjetivo, la única comparación posible es la que puede realizarse con los datos que miden esa felicidad a partir de encuestas a los individuos. En este caso se han utilizado los datos del World Happiness Report elaborado por la ONU, que se basa a su vez en varias encuestas internacionales.

(1.2) Identificar fuentes estadísticas en las que se recojan todos los países valorados en la encuesta sobre imagen

Este requisito implica, por ejemplo, desechar las numerosas fuentes estadísticas que se refieren sólo a la UE o sólo a los países de la OCDE. En los casos en que la fuente estadística utilizada recoge la mayoría del resto de los 54 países de la encuesta, pero deja fuera a algunos de ellos, éstos últimos han sido eliminados también de la clasificación de imagen para hacer comparables ambas escalas. El caso más destacado es el de Taiwán, que aparece recogido en el Country RepTrak pero que está ausente en numerosas estadísticas internacionales dado su limitado reconocimiento internacional.

(1.3) Simultanear en el tiempo las mediciones de imagen y realidad

Aunque la última oleada de la encuesta de imagen internacional se ha realizado en el año 2020, la publicación de estadísticas internacionales suele sufrir un retraso de al menos un año respecto al momento al que hacen referencia los datos. Ello obliga a utilizar la encuesta del Country RepTrak 2019, realizada a comienzos de ese año, para simultanear la comparación de sus datos con los de las estadísticas disponibles más recientes (por lo general de 2018).

(1.4) Mostrar la evolución anual de la imagen y de la realidad españolas al margen de su posición en los rankings

El objetivo del SIDIR es proporcionar, para cada momento, la medición de la distancia entre la posición de España en el ranking de imagen y su posición en los rankings basados en datos objetivos. No obstante, al tratarse de la medida de una distancia, su evolución en el tiempo puede deberse tanto a cambios en la posición en el ranking de valoración subjetiva como a cambios en la posición en los rankings de indicadores objetivos. Por tanto, la lectura e interpretación de la evolución de la distancia debe ser muy cuidadosa, ya que la posición en un ranking internacional puede alterarse a raíz de cambios experimentados por terceros países. De tal manera, España podría mejorar en cualquier atributo y, sin embargo, ver disminuida su posición en el ranking porque otro país ha mejorado más o porque nuevos países con un resultado mejor que el español han sido incluidos en la encuesta.

Por ello, para medir específicamente el avance o retroceso de la distancia entre imagen y realidad españolas de año en año, se realiza una comparación entre el porcentaje de aumento o retroceso de la puntuación obtenida por España en cada uno de los atributos en la encuesta (en una escala de valoración 0-100) y el porcentaje de aumento o retroceso en los indicadores objetivos. Esta comparación permite medir la evolución de la distancia entre la imagen de España y su realidad, al margen de cuál haya sido la evolución de los demás países. Es decir, no mide los cambios de posición en un ranking internacional, sino únicamente la evolución nacional. Este resultado es útil para medir la eficacia de las políticas dedicadas a la mejoría del prestigio de España y lo español.

En algunos casos la fuente utilizada para conocer los datos objetivos ha introducido ciertos cambios metodológicos que impiden una comparación adecuada. En esos casos no se presentan los datos de evolución temporal.

Carmen González Enríquez
Directora del Observatorio de la Imagen de España
, Real Instituto Elcano

José Pablo Martínez Romera
Ayudante de investigación, del Observatorio de la Imagen de España, Real Instituto Elcano
| @jpmromera

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<![CDATA[ La reputación de España en el mundo. Country RepTrak®2020 ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/reputationinstitute-elcano-reputacion-de-espana-en-el-mundo-countryreptrack-2020 2020-09-10T10:19:07Z

Edición 2020 del informe que analiza la reputación de España en el mundo mediante encuestas de opinión entre ciudadanos de 28 países utilizando la metodología Country RepTrak®. Dicha metodología es un análisis de la reputación de los países con un modelo inspirado en la medición de la reputación de las empresas.

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Ver también:

Resumen

Edición 2020 del informe que analiza la reputación de España en el mundo mediante encuestas de opinión entre ciudadanos de 28 países utilizando la metodología Country RepTrak®. Dicha metodología es un análisis de la reputación de los países con un modelo inspirado en la medición de la reputación de las empresas.

Índice

1. Introducción

2. Metodología Country RepTrak®

3. La reputación de España en el mundo
a. La reputación de España en el antiguo G8
b. La reputación de España en América Latina
c. La reputación interna de España
d. Comparativa internacional de la reputación de España

4. Atributos que construyen la reputación de España
a. Fortalezas y debilidades de España en el antiguo G8
b. Fortalezas y debilidades de España en América Latina
c. Fortalezas y debilidades internas de España
d. Perfil competitivo de España

5. La Economía de la Reputación: la reputación de España y la creación de valor
a. Comportamientos favorables hacia España en el antiguo G8
b. Comportamientos favorables hacia España en América Latina
c. Comportamientos favorables internos de España
d. Perfil comparativo de las actitudes de apoyo hacia España

6. Principales conclusiones

1. Introducción

El estudio La reputación de España en el mundo tiene por objetivo analizar la percepción que de nuestro país tiene una muestra representativa del público general de 28 países, entre ellos los pertenecientes al influyente grupo del antiguo G8.

Los indicadores de percepción facilitados por este estudio complementan otros de realidad, que conjuntamente son utilizados por el Real Instituto Elcano para analizar la imagen y el prestigio de España.

Como más adelante se analizará en este estudio, la reputación de España en el 2020 continúa su recuperación tras el duro ajuste sufrido en el trienio 2011-2013. El indicador Pulse que mide la estima y la confianza se mantiene estable en los 75 puntos en la escala 0-100, lo que supone que el prestigio del país no se ve afectado por la reciente crisis sanitaria. España ocupa el puesto número 13 en el ranking de los países con mejor reputación, de acuerdo a las valoraciones que hacen los habitantes del antiguo G8.

La reputación de España sigue apoyándose fuertemente en las variables más soft o blandas, que son aquellas que tienen que ver con el talante de sus habitantes, el estilo de vida, el entorno natural o las posibilidades de ocio y entretenimiento. Las variables hard, como el nivel de tecnología e innovación, el reconocimiento de las marcas comerciales y empresas o el sistema educativo, aunque muestran una mejoría, siguen siendo más débiles.

En un lugar intermedio estarían algunas de las variables de la dimensión “calidad institucional”, que con las de naturaleza económico-empresarial fueron las que en mayor medida acusaron el impacto de la pasada crisis económica y que continúan su recuperación en el 2020.

Por último, la percepción que los españoles tenemos de nuestro país continúa acortando distancias con la percepción exterior, después de que en los años más duros de la crisis económica la autoestina registrara una caída acusadísima, de entorno a treinta puntos Pulse en el período 2009-2014. A partir del año 2015, coincidiendo con la mejoría de los indicadores macroeconómicos, la percepción española ha iniciado una recuperación que se consolida en este 2020 situándose por encima de la exterior.

Ver las ediciones pasadas:

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<![CDATA[ La presencia de España en la prensa internacional durante 2019 ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/dt15-2020-gonzalez-martinez-sanchez-presencia-de-espana-en-prensa-internacional-2019 2020-07-20T11:13:09Z

La atención dedicada a España por la prensa internacional a lo largo de 2019 se mantiene en cifras semejantes a las de los años anteriores, lo que supone, en comparación con los demás países europeos, una presencia en los medios equivalente al peso económico y demográfico español.

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Índice

Resumen – 2
Introducción – 3
(1) Las cifras de la presencia de España en la prensa mundial – 4
(1.1) La presencia de España por dimensiones y temas – 7
(2) Los asuntos más destacados sobre España en la prensa mundial – 14
(2.1) Elecciones generales y gobernabilidad de España –14
(2.2) Cambio climático y la COP25 – 16
(3) España en la prensa líder de referencia internacional – 18
(4) Conclusiones – 30

Resumen

La atención dedicada a España por la prensa internacional a lo largo de 2019 se mantiene en cifras semejantes a las de los años anteriores, lo que supone, en comparación con los demás países europeos, una presencia en los medios equivalente al peso económico y demográfico español. España continúa generando titulares destacados en la prensa mundial y en la prensa de referencia europea y latinoamericana, que a su vez genera tendencia informativa en sus respectivas zonas de influencia.

Durante 2019 el principal foco de interés de los periódicos extranjeros estuvo puesto en la política nacional española, las elecciones y los repetidos intentos de formar gobierno, mientras que a lo largo de los dos últimos meses del año la presencia internacional de España en la prensa se vio reforzada por la celebración de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2019 (COP25) en Madrid.

Introducción

Cuando se trata de acceder a noticias internacionales e información global, pocas bases de datos son tan eficaces como Factiva,1 de Dow Jones. Para los fines de este trabajo, hemos utilizado la base de datos de Factiva.com que, a pesar de sus limitaciones, especialmente de las fuentes disponibles para el tipo de suscripción que suelen hacer las instituciones académicas o científicas, constituye una base de información completa que ofrece acceso a cientos de miles de contenidos de prensa con un importante archivo histórico.

El objeto de este estudio es analizar la presencia de España en la prensa escrita mundial, tanto en formato de papel como en digital, a partir del universo formado por la prensa indexada en Factiva. El análisis abarca todos los artículos de periódicos de 200 países publicados en 24 idiomas desde el 1 de enero al 31 de diciembre de 2019. Los datos se descargaron el 20 de febrero de 2020 (sometiéndose a una posterior revisión el 12 de mayo), incluyéndose todas las noticias sobre España y lo español a excepción de las noticias de agenda, previsiones de agencias, horóscopos, informes rutinarios de tráfico y meteorológicos, noticias que incluyen sólo titulares y, en general, elementos publicitarios o con escaso nivel informativo.

Las comparaciones entre diferentes datos anuales para observar su evolución se realizan a partir de la descarga de los datos anuales de Factiva en el presente, puesto que la base de datos de Dow Jones genera diferencias de hasta un 15% en términos absolutos de un año para otro utilizando la misma ecuación de búsqueda.2 Por ello, dichas comparaciones con otros años no se realizan con los datos publicados en estudios anteriores, sino con datos descargados el 20 de febrero de 2020.

La presente investigación pertenece a una serie de estudios realizados anualmente en el marco del Observatorio de la Imagen de España del Real Instituto Elcano, sobre la naturaleza de las noticias sobre España y lo español en el mundo. Las preguntas que busca responder son: ¿de qué se habla cuando se habla de España? y ¿qué es lo que interesa y sobre qué se escribe en relación con España?

La pregunta es relevante porque las agendas informativas que se generan en los medios y que tienen más o menos difusión en los diferentes mercados de información de todo el mundo gracias a la influencia de la prensa de referencia, son el principal instrumento de transformación de la imagen internacional de los países y pueden fijar imágenes a medio y largo plazo.

El informe consta de tres partes. En la primera se exponen las magnitudes globales a partir de un análisis cuantitativo de las informaciones publicadas en el extranjero acerca de España y lo español, en la segunda se profundiza en dos de los principales asuntos tratados sobre España, y en la tercera se exponen ejemplos de lo publicado por la prensa considerada de referencia internacional.

Carmen González Enríquez
Directora del Observatorio de la Imagen de España, Real Instituto Elcano

José Pablo Martínez Romera
Observatorio de la Imagen de España
| @jpmromera

Juan Antonio Sánchez Giménez
Servicio de Información y Documentación, Real Instituto Elcano
| @Elcano_Juan


1 Dow Jones (2020), Factiva Global News Database.

2 Rajiv Johal (2009), “Factiva: gateway to business information”, Journal of Business & Finance Librarianship, vol. 15, nº 1, pp. 60-64, DOI: 10.1080/08963560903372879.

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<![CDATA[ ¿España lo está haciendo bien o mal en su respuesta a la COVID19? ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/comentario-gonzalezenriquez-espana-lo-esta-haciendo-bien-o-mal-en-su-respuesta-covid19 2020-04-24T02:16:48Z

Según el GRID Index, que pretende comparar la calidad de la respuesta de los Estados a la COVID19, España aparece en último lugar. ¿Tiene alguna base esa comparación en la que salimos malparados?

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Versión en inglés: Is Spain doing well or badly in its response to COVID-19?

Dice el dicho que las comparaciones son odiosas, y, sin embargo, a todos nos gustan. De hecho, nos gustan tanto que producir comparaciones se ha convertido en una forma de obtener visibilidad en los medios y las redes sociales, una forma de hacerse un lugar en el mundo e, incluso, en ocasiones, una forma de ganarse la vida. Cuando esas comparaciones son sistemáticas y cuantificadas y pretenden abarcar todos los países (o todas las empresas de un sector, o todas las Universidades del mundo, o cualquier otra cosa comparable) se denominan rankings o índices y su producción en los últimos años es abundantísima. Uno de los más recientes es el llamado GRID Index (Global Response to Infectious Diseases, GRIDTM), elaborado en Australia, que pretende comparar la calidad de la respuesta de los Estados a la COVID19.  En ese índice, España aparece en último lugar y el dato ha sido reproducido con abundancia en nuestro país, bien como munición interna en el debate político, bien para mostrar una vez más lo dispuestos que estamos los españoles a hablar mal de nuestro país. Tras su primer éxito mediático, el índice ya ha sido desprestigiado por su inconsistencia.

Pero ¿tiene alguna base esa comparación en la que salimos malparados?  Para valorar la calidad de la respuesta de los Estados ante cualquier problema hace falta, en primer lugar, conocer bien la naturaleza del problema. En segundo lugar, hay que tener una vara de medir, es decir, hay que saber cuáles son las medidas apropiadas para resolverlo. Y, en tercer lugar, hay que contar con información veraz, completa y homogénea sobre los datos básicos (a cuántos afecta el problema, qué impacto tienen las medidas que se toman). Como se señala a continuación, ninguno de estos tres requisitos se cumple en el caso de la COVID19.

“(…) la falta de homogeneidad en la contabilización afecta no sólo a las muertes sino, mucho más aún, a los contagios”.

Es cierto que, según los datos que publican los propios Estados, España encabeza, junto con Bélgica, la lista de muertes per capita por COVID19. En concreto, según los datos a día de hoy (29 de abril de 2020), en Bélgica han muerto por la pandemia 647 personas por cada millón de habitantes, mientras que en España lo han hecho 510. En esta lista les siguen Italia (453) y Francia (362). Todos los países de Europa occidental están en la parte alta de esta lista, con una mortalidad por encima de la media mundial, que, actualmente, es de 28 muertes por millón de personas. China, pese a ser el origen de la pandemia, sólo reporta 4.633 muertes, o 3 por millón, muy por debajo de la media.

El primer problema con estos datos es que no existe homogeneidad en su elaboración: algunos países dan por supuesto que todas las muertes de ancianos producidas en residencias o en su domicilio durante la pandemia son debidas a la COVID19, mientras que otros hacen lo contrario, dar por supuesto que los ancianos han muerto por sus dolencias anteriores, y, lo que es aún más confuso, algunos países han contabilizado esas muertes de ancianos primero de una forma y luego de otra. Para añadir más oscuridad, en la mayoría de los países no se cuenta con datos procedentes de autopsias, porque no se están realizando para evitar el riesgo de contagio, de modo que con frecuencia no se sabe de qué murieron esas personas. ¿Todos los que murieron por neumonía lo hicieron porque tenían el virus que causa la COVID19? No se sabe. Podrían incluso haberse contagiado, pero morir por otra causa.  Por eso, ante la falta de autopsias o de diagnósticos claros, en epidemiología se usa a menudo como indicador la mortalidad diferencial para cada periodo; es decir, la comparación entre cuántas personas en cada grupo de edad solía morir cada mes antes de la pandemia y cuántas mueren cada mes en el periodo de la pandemia.

Pero la falta de homogeneidad en la contabilización afecta no sólo a las muertes sino, mucho más aún, a los contagios. Los sistemas de salud de todo el mundo, desbordados por la atención a los enfermos con síntomas, no están teniendo capacidad ni instrumentos de medida suficientes para conocer la extensión del contagio. En este sentido algunos países han sido mucho más capaces que otros de desplegar los medios para identificar y cuantificar los contagios (Alemania es un buen ejemplo), quizá porque sus sistemas médicos no han estado tan desbordados por la atención a los ya infectados, pero incluso en esos países no se conoce con exactitud el número de contagiados.

Esto nos lleva a otro terreno: ¿cuántos de los infectados desarrollan la enfermedad con síntomas y cuántos de éstos necesitan atención hospitalaria, UCIs, respiradores y demás? Para medir la calidad y eficacia de las respuestas de los Estados habría que tener una respuesta a esta pregunta, pero esa respuesta no existe, sólo hay conjeturas. La más citada es la de que el 80% de los contagiados no tiene síntomas, el 17% desarrolla síntomas ya sean leves o tratables con los medios actuales, y el 3% muere (la OMS calcula un 3,4%). De nuevo, sin saber cuántos son los contagiados, estos porcentajes son sólo estimaciones con una base endeble.

Puesto que el virus se transmite de persona a persona, es claro que hay ciertas condiciones que lo convierten en más transmisible: la densidad habitacional y las formas de sociabilidad son las más evidentes. Eso podría explicar en parte la baja prevalencia de la enfermedad en países de muy baja densidad humana o, dentro de cada país, la concentración en las zonas metropolitanas (Londres, Milán, Barcelona, Madrid, Nueva York), o incluso, dentro de las ciudades, en los barrios de mayor hacinamiento. A su vez, este último aspecto, el hacinamiento habitacional en algunos barrios, está relacionado con la inmigración, y en general con ingresos bajos. En Singapur, por ejemplo, que creía haber controlado la extensión de la pandemia, ésta ha reaparecido con fuerza en barrios de gran densidad habitados por inmigrantes. En Madrid, la mortalidad por la COVID19 es muy diferente según barrios, y esas diferencias corresponden grosso modo al nivel de ingresos y a la concentración de inmigrantes.

En cuanto a las formas de sociabilidad, hay países que mantienen de forma habitual una distancia interpersonal que supera el metro y medio (acercarse más se considera intrusivo), y otros, como el nuestro, que tienden a la cercanía física y a los saludos que implican el contacto de manos, caras y cuerpos.

Desde esta perspectiva, cualquier política sanitaria que imponga el aislamiento social será más eficaz a corto plazo que otra que permita los contactos. Pero, como han explicado las autoridades sanitarias de todo el mundo, ese aislamiento es sólo una medida transitoria para evitar que la acumulación de casos sobrepase la capacidad de respuesta de los sistemas de salud. Las medidas de aislamiento social no pueden impedir que más adelante, cuando el aislamiento acabe, se sigan produciendo los contagios.

Como ya es bien conocido, la estructura de edad es uno de los elementos más determinantes en la mortalidad causada por esta pandemia: la COVID19 afecta de forma mucho más grave a las personas de mayor edad, de modo que, si se comparan dos países del mismo tamaño, en igualdad de las demás condiciones, el que tenga una población más envejecida será el que más muertes sufra por esta causa. No todos los virus son así (la llamada “gripe española” mataba sobre todo a los adultos jóvenes) pero en el caso del SARS-CoV2 esta relación está bien establecida. Desde esta perspectiva, España, uno de los países más envejecidos del mundo, está en desventaja. También está demostrado que las mujeres sufren menos que los hombres las consecuencias del contagio. Pero esta diferencia de género no afecta a las comparaciones internacionales porque prácticamente todos los países tienen la misma distribución por género.

Es decir, en igualdad de condiciones, los países más afectados por la pandemia deberían ser los más envejecidos, los más densamente poblados y los que tengan una sociabilidad de mayor cercanía física. Sin embargo, los datos no confirman esto: Japón, el país más envejecido del mundo, con una gran densidad de población, y además cercano a China, está muy por debajo de la media en cuanto a la mortalidad por esta pandemia: sólo 3 muertes por millón de habitantes. ¿Significa esto que Japón lo ha hecho mucho mejor que Francia o que España? Es posible que el uso habitual de mascarillas para protegerse de la contaminación, del sol y de los contagios en todo el Sudeste Asiático y en el Extremo Oriente haya sido una medida protectora muy relevante. Y, sin duda, el uso de los móviles para rastrear los movimientos de los contagiados se ha demostrado eficaz para disminuir la difusión del virus. Pero también es posible que haya otros factores en juego.

De hecho, desde la genética se está apuntando la hipótesis de que el SARS-CoV2, el virus que causa la COVID19, puede tener diferentes impactos en distintos grupos de población en función de los haplotipos más frecuentes, es decir, de las variantes genéticas. Eso contribuiría a entender por qué la población de Extremo Oriente está sufriendo una mortalidad mucho menor que la europea. O por qué en EEUU la pandemia está afectando de modo desproporcionado a la población negra. La aplicación de esta hipótesis al interior del territorio europeo resulta también interesante y explicaría por qué países con similares pirámides de población y de densidad habitacional tienen, sin embargo, una mortalidad muy diferente achacable a la COVID19. Toda Europa del este y suroriental (Grecia, por ejemplo), está sufriendo mucho menos por la pandemia que la Europa occidental.

También desde la genética, aplicada en este caso al propio virus y sus mutaciones, se presentan hipótesis que indicarían que la variedad del virus que ha llegado a Europa o EEUU es más dañina que la que ha afectado a otras áreas del mundo.

“La pregunta sobre en qué fase está un país respecto a la COVID19 no tiene por ahora respuesta clara”.

Otro aspecto que hace imposible por ahora valorar qué gobiernos han sido más eficaces es la diferente fase en que se encuentra la pandemia en los distintos países. Los países africanos, por ejemplo, tienen por ahora muy poca mortalidad achacable al virus. ¿Es porque la pandemia está ahora comenzando a extenderse por el continente africano? ¿Es porque el calor desactiva el virus? (algo que aún no se ha confirmado) ¿Es, como han sugerido algunos, porque África tiene más experiencia que otros continentes en responder a las pandemias? 

La pregunta sobre en qué fase está un país respecto a la COVID19 no tiene por ahora respuesta clara: para contestar a esta pregunta habría que saber qué porcentaje de la población se ha contagiado. Hoy en día, ni España ni la mayoría de los países saben con certeza qué porcentaje de su población ha sido contagiada (en teoría, España lo sabrá a finales de junio, cuando termine el estudio que están realizando el Instituto Carlos III y el INE). Por tanto, un bajo número de muertes por la pandemia en un país en un momento dado puede significar que ha tomado las medidas apropiadas o puede igualmente significar que el país está aún en una fase inicial de extensión de la pandemia.

Por otra parte, aún no está claro si la enfermedad produce o no inmunidad en los que la superan y éste es un aspecto clave, porque, si no la produce, y mientras no exista vacuna, el aislamiento perpetuo se convierte en la única garantía de no contagio, algo insostenible social y económicamente. Además, si la enfermedad no produce inmunidad, el desarrollo de una vacuna resulta mucho más difícil, porque las vacunas se basan en esa capacidad del cuerpo humano de inmunizarse ante el ataque de un virus.

Con esta acumulación de incógnitas, resulta imposible valorar la calidad de las diferentes medidas que toman los Estados. Los gobiernos actúan en esta oscuridad basándose en indicios que provienen de las lecciones extraídas de otros países, de modo que todos están aprendiendo de los demás en un proceso acumulativo de experiencias, éxitos y fracasos. Por suerte, la misma globalización que ha permitido al virus llegar desde China hasta el resto del mundo en pocas semanas, permite también la trasmisión rápida de lecciones y la cooperación científica internacional en la búsqueda de la vacuna y de medicamentos antivíricos.

En estos momentos, la producción de nueva información relacionada con la COVID19 es intensísima, con datos sobre la prevalencia de la enfermedad actualizándose a diario, con miles de científicos en todo el mundo investigando y publicando a la vez, produciendo hallazgos muy relevantes sobre cómo se transmite la enfermedad, sobre cómo actúa o muta el virus, o sobre el éxito de unos u otros tratamientos médicos. Nunca en la historia de la humanidad ha habido una concentración semejante de esfuerzo intelectual destinado a resolver un mismo problema. El resultado es que cada día, literalmente cada día, sabemos más. Mientras tanto, conviene ignorar a los que meten ruido de forma oportunista.

Carmen González Enríquez
I
nvestigadora principal del Real Instituto Elcano

[Actualizado: 29/4/2019]

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<![CDATA[ La evolución de la imagen y el prestigio de España (2012-2019) ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/gonzalezenriquez-martinez-evolucion-imagen-y-prestigio-de-espana-2012-2019 2020-03-03T11:35:29Z

Se ofrece un análisis panorámico sobre las características principales de la imagen internacional e interna de España, sobre los cambios que esta imagen ha experimentado en los últimos ocho años y sobre las fuentes que el Observatorio para la Imagen de España del Real Instituto Elcano utiliza para conocerla y medirla

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Resumen

El documento ofrece un análisis panorámico sobre las características principales de la imagen internacional e interna de España, sobre los cambios que esta imagen ha experimentado en los últimos ocho años y sobre las fuentes que el Observatorio para la Imagen de España del Real Instituto Elcano utiliza para conocerla y medirla (Barómetro de la Imagen de España–BIE, Barómetro del Real Instituto Elcano–BRIE y los Country Rep Track –CRT del Reputation Institute).

Índice

I. Introducción y metodología  – 2
Country Rep Track (CRT)  – 3
Barómetro de Imagen de España (BIE)  – 4
Países incluidos en las muestras  – 6
Barómetro del Real Instituto Elcano (BRIE)  – 10
II. Las características de la imagen de España medidas a través del Barómetro de la Imagen de España (BIE)  – 10
1.- Asociaciones espontáneas y diferencial semántico: España es…  – 10
Porcentaje de europeos que han visitado España en alguna ocasión  – 14
2.- Valoración de España en sus diferentes aspectos  – 22
3.- Conocimiento y valoración de marcas y empresas españolas. El efecto del “made in Spain”  – 25
III. La evolución de la imagen internacional de España medida a través del Country Rep Track  – 30
1.- La valoración general del país  – 30
2.- La valoración internacional de los diferentes aspectos de la realidad española – 33
IV. La evolución de la autoestima de los españoles  – 36
V. Los más jóvenes y su imagen de España  – 41
VI. En conclusión  – 43

I. Introducción y metodología

Este documento ofrece un análisis panorámico sobre las características principales de la imagen internacional e interna de España, sobre los cambios que esta imagen ha experimentado en los últimos ocho años y sobre las fuentes que el Observatorio para la Imagen de España del Real Instituto Elcano utiliza para conocerla y medirla.

Los tres principales instrumentos de medida con los que cuenta el Observatorio son los Barómetros de Imagen de España (BIE) que el Real Instituto Elcano elabora desde el año 2012, los Country Rep Track (CRT) que el Reputation Institute realiza desde el año 2009 (por encargo del RIE desde el 2014) y el Barómetro del RIE (BRIE) que mide la valoración interna que los españoles hacen del país. Además de estos estudios periódicos de opinión y cuantitativos, el Observatorio realiza un análisis sistemático de la presencia de España en la prensa internacional (véase aquí la última edición) puesto que los medios de comunicación son uno de los principales agentes del cambio en las  imágenes de los países. Además, de forma puntual, el Observatorio produce estudios de tipo cualitativo, como el realizado entre jóvenes españoles en el año 2017, cuyos principales resultados se recogen en este documento.

Country Rep Track (CRT)

El CRT mide el prestigio de un país en una escala de 1 a 100 a partir de varios indicadores. El primero, denominado Pulse, mide el atractivo emocional que despierta el país a partir de la puntuación que el entrevistado da según su grado de acuerdo con cada una de estas cuatro frases: admiro a ese país, confío en ese país, respeto a ese país, tengo una buena impresión de ese país. Posteriormente, el entrevistado valora, de nuevo en la escala 1 a 100, un conjunto de atributos que se refieren a diferentes aspectos de cada país y que se pueden agrupar en tres categorías: calidad de vida, desarrollo económico y calidad institucional: A continuación, se listan estos atributos y la frase que utiliza el cuestionario para medirlos.

1. Entorno natural: “Es un bello país: cuenta con un atractivo entorno natural.”

2. Ocio y entretenimiento: “Es un país agradable: ofrece una gran variedad de experiencias atractivas como cultura, gastronomía, deporte y entretenimiento.”

3. Estilo de vida: “Ofrece un estilo de vida atractivo: la gente disfruta viviendo allí.”

4. Gente amable: “Sus habitantes son amables y simpáticos.”

5. Marcas y empresas reconocidas: “Tiene muchas marcas conocidas; es el país de origen de muchas empresas punteras.”

6. Tecnología/innovación: “Es tecnológicamente avanzado: está entre los primeros países en crear y comercializar nuevas tecnologías.”

7. Calidad de productos y servicios: “Produce bienes y servicios de alta calidad.”

8. Cultura: “Contribuye de forma considerable a la cultura global: allí nacieron muchos artistas, científicos, inventores, escritores, deportistas y políticos muy conocidos.”

9. Sistema educativo: “Valora la educación: tiene universidades de gran calidad y un sistema educativo excelente.”

10. Gente educada: “Sus habitantes son educados y confiables”.

11. Respeto internacional: “Es un participante responsable en la comunidad global: apoya buenas causas y sus líderes son respetados internacionalmente.”

12. Entorno institucional/político: “Está dirigido por un gobierno eficaz: cuenta con una estructura bien desarrollada de instituciones políticas y legales.”

13. Bienestar social: “Ha adoptado políticas avanzadas de carácter social y económico: se preocupa por mejorar el bienestar de todos sus ciudadanos.”

14. Entorno económico: “Ofrece un entorno favorable para hacer negocios: cuenta con una economía estable de bajo riesgo y con una infraestructura desarrollada.”

15. Seguridad: “Es un lugar seguro: ofrece un ambiente seguro tanto para visitantes como para sus habitantes.”

16. Uso eficiente de los recursos públicos: “Funciona eficientemente: no impone impuestos innecesarios ni malgasta los recursos.”

17. Ética y transparencia: “Es un país ético con altos niveles de transparencia y bajos niveles de corrupción” (este atributo ha sido añadido a la lista original a partir de 2017)

Finalmente, el CRT pide a los entrevistados que contesten hasta qué punto (en la misma escala 1-100) recomendarían ese país para realizar actividades cuya característica común es que suponen un valor económico: visitar el país, vivir en él, trabajar en él, invertir en él, comprar sus productos, estudiar en él y organizar actos en ese país.

Los países cuya imagen estudia el CRT son los que se encuentran entre las primeras 55 economías del mundo, lo que excluye a pequeños países que podrían tener una buena imagen, pero cuya riqueza es pequeña en términos absolutos (p.ej. Luxemburgo). Con los datos recogidos el CRT elabora cada año un ranking general, en función de la valoración media en el índice Pulse, y rankings específicos para cada uno de los atributos y de las recomendaciones. La continuidad en el cuestionario y en la metodología del CRT nos permite medir la evolución del prestigio de España desde sus inicios, en el año 2009.

Respecto al ámbito geográfico en el que se realiza la encuesta del Country Rep Track, ésta incluye dos ámbitos de referencia estable: por un lado, los países que constituyen el actual G7 (Alemania, Reino Unido, Francia, EEUU, Canadá, Japón, Italia) más Rusia, o, lo que es lo mismo, el antiguo G8. Por otra parte, el Country Rep Track incluye habitualmente a los seis mayores países latinoamericanos (Brasil, Argentina, México, Chile, Colombia y Perú). Junto a éstos, el CRT se dirige a España (para evaluar la auto valoración) y a países variables de varios continentes, como Marruecos, China, Países Bajos, Portugal, Turquía…

Barómetro de Imagen de España (BIE)

A diferencia del CRT, el Barómetro de Imagen de España no intenta medir la posición en un ranking, aunque también incluye preguntas que permiten comparar el prestigio de España con el de otros países de su entorno o con el de los países de los propios entrevistados. En sus sucesivas ediciones, el BIE mantiene una parte del cuestionario estable dedicada a:

1.- La valoración global el país en una escala de 0 a 10.

2.- La valoración de España en aspectos concretos. Aquí se incluyen elementos del país que no se recogen expresamente de forma separada en el CRT. Por ejemplo, el deporte (que resulta ser uno de los grandes activos en la imagen de España) sólo es recogido en el CRT como parte de un enunciado genérico referido a la cultura que incluye tanto el deporte como el arte o la ciencia. Otros aspectos que incluye el BIE pero no el CRT son los siguientes:

  • Valoración de las empresas españolas presentes en el país del entrevistado.
  • La comida española.
  • La democracia española.
  • Su producción cultural actual.
  • Su ayuda al desarrollo.
  • Su compromiso con el cambio climático.
  • Su vida política.

3.- La asociación mental espontánea con la palabra “España”.
A través de una pregunta abierta, sin respuestas sugeridas, se pide al entrevistado que diga lo primero que se le ocurra cuando piensa en España. De esta forma se pueden identificar los elementos más poderosos que se relacionan con nuestro país en la imaginación de los individuos.

4.- La imagen de España medida a través del diferencial semántico. En este apartado del cuestionario se pide al entrevistado que elija entre dos polos para situar al país en uno u otro extremo. Los pares son estos:

  • Tradicional vs Moderno
  • No inspira confianza vs Inspira confianza
  • Autoritario vs Democrático
  • Corrupto vs Honesto
  • Ocioso vs Trabajador
  • Campo vs Ciudad
  • Debilidad vs Fuerza
  • Conflictivo vs Pacífico
  • Egoísta vs Solidario.
  • Pobre vs Rico.
  • Religioso vs Laico.
  • Intolerante vs Tolerante.

La técnica del diferencial semántico permite dibujar una imagen profunda, que sólo en parte es racional. Algunos de los pares tienen una clara connotación positiva/negativa, como el par rico/pobre, pero otros carecen de esa dimensión valorativa. Por ejemplo, que España, como veremos, sea calificado como país tradicional y religioso no implica una valoración buena ni mala per se. Esta valoración depende de la religiosidad o de la valoración de la tradición que hace el entrevistado o el conjunto de su país. Así, por ejemplo, si en EEUU España es percibida como religiosa, eso implica una valoración positiva puesto que EEUU es un país en el que la religión ocupa una posición preminente en la vida pública y privada. Al contrario, el hecho de que desde Marruecos se perciba a España como poco religiosa, implica una valoración negativa.

5.- La valoración de marcas y empresas españolas concretas.
El cuestionario presenta una serie de marcas y empresas españolas con presencia en el país del entrevistado y pide su valoración numérica.

6.- El efecto de la marca España en la intención de compra
Se indaga aquí sobre la diferente intención de compra de varios productos (vino, aceite, un frigorífico, un pantalón vaquero/un traje) en función del país de fabricación.

7.- La importancia dada a las relaciones bilaterales de su país con España y la valoración del estado actual de esas relaciones.

Junto a estos temas, el cuestionario ha incluido en algunas de sus ediciones baterías de preguntas sobre otros elementos. Así, en 2018, buena parte de cuestionario estuvo dedicada a valorar el impacto sobre la imagen de España de los sucesos del 1 de octubre de 2017 en Cataluña y de la evolución del conflicto en los meses posteriores.

Países incluidos en las muestras

En cuanto al tamaño de sus muestras, BIE y CRT son muy diferentes. El BIE entrevista a, como mínimo, 400 personas por país, lo que permite un margen de error de +/- 5% en cada país, mientras que el CRT, que tiene en conjunto una muestra muy grande (unas 30.000 entrevistas), debe dividirla en muchas submuestras ya que cada entrevistado sólo valora dos países, de tal forma que la valoración de España se recoge solamente a partir de 100 entrevistados en la mayoría de los países de la muestra. Como resultado, los datos que ofrece el CRT sólo deben leerse en términos globales (la opinión en el conjunto del G-8, o en el de los países entrevistados en Latinoamérica) porque al descender al detalle de cada país el margen de error pasa a ser muy alto. Para contrarrestar parcialmente este déficit, el Real Instituto Elcano ha contratado con el Reputation Institute un aumento del tamaño de la muestra en varios países que resultan de especial interés para España, como nuestro propio país, en el que se realizan 400 entrevistas (para analizar la autoestima en comparación con la valoración de otros países) o Marruecos, Francia, Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, México y Brasil (con 300 entrevistas en cada caso).

En cuanto al ámbito geográfico internacional, el Barómetro de Imagen de España se ha dirigido a un buen número de países en Europa, América, Asia y, en menor medida, África, y mantiene desde el 2015 un grupo estable de países de referencia en Europa.

Respecto al tipo de encuestas, tanto el BIE como el CRT se realizan a través de internet, a paneles de internautas. Esto implica en Europa que las muestras sólo dejan fuera a personas de muy alta edad, pero en países de menor desarrollo, como, por ejemplo, Marruecos, esta forma de muestreo deja fuera a grupos de población, especialmente a los menos educados, más rurales o pobres.

Países incluidos en cada edición del Barómetro de Imagen de España
  Abril 2012 Diciembre 2012 Marzo 2013 Noviembre 2013 2014-2015 2016 2017 2018
Reino Unido 611 540 409 615 400 400 400 400
Alemania 605 555 422 614 400 400 400 400
Estados Unidos 612 533 405 616 400 400 400 400
Brasil 604     613 400      
Argentina   503            
Italia   523   618     400 400
China   400       401 400  
Rusia     398          
México     400 612 422      
Francia       619 400 400 400 400
Marruecos         401 430 425  
Argelia         405      
Corea del Sur         400      
Indonesia         400      
Portugal           400   391
Colombia           401    
Perú           473    
India           400    
Chile             400  
Ecuador             400  
Japón             400  
Turquía             443  
Bélgica               600
Valonia               261
Flandes               339
Países Bajos               401
Polonia               401
Suecia               397
Total 2432 2654 2434 4307 4028 4105 4468 3790
Países que evalúan a España en cada edición del Country RepTrack
  2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019
G8 R. Unido R. Unido R. Unido R. Unido R. Unido R. Unido R. Unido R. Unido
  Alemania Alemania Alemania Alemania Alemania Alemania Alemania Alemania
  Italia Italia Italia Italia Italia Italia Italia Italia
  EEUU EEUU EEUU EEUU EEUU EEUU EEUU EEUU
  Canadá Canadá Canadá Canadá Canadá Canadá Canadá Canadá
  Japón Japón Japón Japón Japón Japón Japón Japón
  Rusia Rusia Rusia Rusia Rusia Rusia Rusia Rusia
Europa España España España España España España España España
  Suiza       Países Bajos Países Bajos Países Bajos Países Bajos
  Portugal       Turquía Turquía Turquía Portugal
Asia-Pacífico China China China China China China China China
  India India India   India India India India
  Corea del S. Corea del S. Corea del S.   Corea del S. Corea del S. Corea del S. Corea del S.
  Indonesia              
  Vietnam              
América México México México México México México México México
  Brasil Brasil Brasil Brasil Brasil Brasil Brasil Brasil
  Argentina Argentina Argentina Argentina Argentina Argentina Argentina Argentina
  Perú Perú Perú Perú Perú Perú Perú Perú
  Chile Chile Chile Chile Chile Chile Chile Chile
  Colombia Colombia Colombia Colombia Colombia Colombia Colombia Colombia
  Panamá              
  Puerto Rico              
África       Marruecos Marruecos Marruecos Marruecos Marruecos

Barómetro del Real Instituto Elcano (BRIE)

Esta encuesta, realizada casi desde el inicio de la existencia del Real Instituto Elcano (la primera edición es de 2002), se dirige a conocer la opinión de los españoles sobre aspectos relacionados con la política exterior del país, con las relaciones internacionales o con el impacto en España de fenómenos originados fuera de ella. Junto a estos elementos, que varían en su concreción en función de los acontecimientos más relevantes, el cuestionario utilizado incluye desde hace años una pregunta que pide a los entrevistados una valoración, utilizando la escala de 0 a 10, de varios países, incluida España. El tamaño de las muestras y la frecuencia de las ediciones de este Barómetro han variado a lo largo de su historia, pero en los últimos años suele realizarse anualmente a muestras de 1.000 personas. Las entrevistas se producen telefónicamente.

Carmen González Enríquez
Directora del Observatorio de la Imagen de España, Real Instituto Elcano

José Pablo Martínez Romera
Observatorio de la Imagen de España | @jpmromera

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<![CDATA[ La presencia de España en la prensa internacional ¿De qué se habla cuando se habla sobre España? ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/dt2-2020-gonzalezenriquez-martinez-sanchez-presencia-espana-prensa-internacional-de-que-se-habla 2020-01-15T04:04:20Z

Se analiza la presencia de España en la prensa escrita internacional, tanto en formato de papel como en digital. La atención dedicada a nuestro país en la prensa internacional ha crecido en 2017 y 2018.

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Índice

Resumen – 2
Nota metodológica – 3
(1) Las cifras de la presencia de España en la prensa mundial – 3
(1.1) La presencia de España por dimensiones y temas – 8
(2) Asuntos destacados sobre España en la prensa mundial – 12
(2.1) Política nacional y elecciones en España –12
(2.1.1) El proceso independentista en Cataluña – 14
(2.2) Seguridad y delitos – 16
(2.2.1) Los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils – 18
(2.3) La economía española – 19
(3) España en la prensa líder de referencia internacional – 20
(4) Conclusiones – 29

Resumen

En comparación con años anteriores, la atención dedicada a España por la prensa internacional ha crecido en el período que se analiza aquí: 2017 y 2018. De las casi 800.000 noticias que se han publicado sobre España en estos años, en papel o en versión digital, las relacionadas con el fútbol ocupan más de la tercera parte, mostrando de nuevo la importancia de este deporte en la imagen del país. Entre las noticias políticas destaca la atención prestada en 2017 al conflicto independentista en Cataluña, los atentados terroristas en Barcelona de agosto del mismo año y la moción de censura en el Congreso de los Diputados de junio de 2018. Aunque el inglés es la lengua en la que más noticias o artículos se publicaron sobre España, el procés fue tratado sobre todo por la prensa en alemán.

Nota metodológica

El objeto de este estudio es analizar la presencia de España en la prensa escrita internacional, tanto en formato de papel como en digital.

El universo incluye la prensa indexada por la base de datos Factiva de Dow Jones, y abarca todos los artículos de periódicos de 200 países publicados en 24 idiomas desde el 1 de enero de 2017 al 31 de diciembre de 2018 (dos años). Se han incluido todas las noticias sobre España y lo español publicadas en prensa escrita (periódicos), excluyendo noticias de agenda, previsiones de agencias, horóscopos, informes rutinarios de tráfico y meteorológicos, noticias que incluyan sólo titulares y, en general, elementos publicitarios o con escaso nivel informativo.

El conjunto artículos que versaron sobre España o lo español en la prensa mundial durante estos dos años ascendió a casi 800.000 artículos (796.711), repartidos prácticamente a partes iguales entre 2017 (399.299) y 2018 (397.412). Dado su elevado peso sobre el total de la muestra, se han separado los artículos relativos al futbol español del resto, para describir los temas vinculados al ámbito económico, cultural y sociopolítico que han llamado la atención sobre España en la prensa mundial.

El presente informe consta de tres partes. En la primera se expone el contexto global a partir de un análisis cuantitativo de las informaciones publicadas en el extranjero acerca de España y lo español. En la segunda se profundiza en las principales dimensiones y temas de los artículos sobre España. Por último, el tercer apartado se dedica a lo publicado por la prensa líder, considerada de referencia en cada uno de los ámbitos geográficos. El informe finaliza con unas conclusiones.

Carmen González Enríquez
Directora del Observatorio de la Imagen de España, Real Instituto Elcano

José Pablo Martínez Romera
Observatorio de la Imagen de España
| @jpmromera

Juan Antonio Sánchez Giménez
Servicio de Información y Documentación, Real Instituto Elcano
| @Elcano_Juan

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<![CDATA[ La promoción de las industrias culturales y creativas como herramienta para la acción exterior de España ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari113-2019-alvarezrubio-et-al-promocion-de-industrias-culturales-y-creativas-como-herramienta-para-accion-exterior-espana 2019-11-28T09:32:46Z

Las industrias culturales y creativas se han convertido en un elemento central de las economías contemporáneas. Este análisis pretende contribuir a la reflexión en torno al modo en que el esfuerzo coordinado entre las administraciones públicas, las empresas culturales y creativas, y la sociedad civil puede convertir a este sector clave en parte activa de la acción exterior de España.

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Tema

Las industrias culturales y creativas se han convertido en un elemento central de las economías contemporáneas. Este análisis pretende contribuir a la reflexión en torno al modo en que el esfuerzo coordinado entre las administraciones públicas, las empresas culturales y creativas, y la sociedad civil puede convertir a este sector clave en parte activa de la acción exterior de España.

Resumen

En España las industrias culturales y creativas suponen un 2,4% del PIB, de acuerdo con la cuenta satélite de la cultura, y ascienden al 3,2% si se considera el conjunto de actividades económicas vinculadas con la propiedad intelectual. La promoción de las industrias culturales y creativas como herramienta para la marca país debería ser una de las líneas prioritarias de nuestra acción exterior en un esfuerzo coordinado entre las administraciones públicas, las empresas culturales y creativas, y la sociedad civil, para consolidar los importantes beneficios que genera tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Contemplando el idioma español y el potencial de la riqueza patrimonial y artística, planteamos varios retos cruciales (acceso a la financiación, atomización, desestructuración, acceso a los mercados digitales globales) y tres líneas de actuación para contribuir a la acción exterior desde el sector cultural y creativo: las ayudas y becas, la colaboración público-privada y el fomento del turismo cultural.

Análisis: la situación actual

¿Dónde estamos? Las industrias culturales y creativas y la revolución digital

“El arte y el hombre son indisociables. No hay arte sin hombre, pero quizá tampoco hombre sin arte. Pero con éste, el mundo, se hace más inteligible, más accesible y más familiar. Es el medio de un perpetuo intercambio con lo que nos rodea, una especie de respiración del alma, bastante parecida a la física, sin la que no puede pasar nuestro cuerpo. El ser aislado o la civilización que no llegan al arte están amenazados por una secreta asfixia espiritual, por una turbación moral”. Así expresa René Huyghe, historiador y filósofo del arte,1 el valor del arte para el hombre.

El arte es, por lo tanto, “algo intrínsecamente humano, quizás la forma más intensa del individualismo que el mundo ha conocido”, en palabras de Oscar Wilde.2

Esta cualidad humanística del arte, que podemos asociar a las industrias culturales y creativas, es un valor al alza en un entorno de cambios vertiginosos, en los que la revolución digital y la acumulación masiva de datos está transformando el mundo a una velocidad inusitada. Una revolución que, ante nuestro asombro, automatiza cada vez más procedimientos y tareas que hasta el momento habían sido inequívocamente humanos.

Antes los cambios incesantes, nos preguntamos qué es lo que seguiremos haciendo los humanos en esta sociedad cada vez más automatizada: ¿dónde podremos aportar algo mejor de lo que ya hace un algoritmo? Y ahí es donde podemos apreciar que existen actividades en las que los humanos siguen teniendo una ventaja respecto de las máquinas. Tareas de carácter social y creativo como la creación de nuevas ideas, la comunicación compleja, o el reconocimiento de patrones son reconocidas como cualidades mucho más difíciles de emular por la inteligencia artificial, y ganarán cada vez más importancia en la sociedad y economía digital. De ahí el valor de esas actividades “intrínsecamente humanas”, de las actividades culturales y creativas, que se basan precisamente en ese tipo de habilidades.

La importancia de las industrias culturales y creativas en esta nueva economía digital ya hace tiempo que viene siendo anunciada en el ámbito internacional. Ya en el año 2010, la Comisión Europea publicó su Libro Verde Liberar el potencial de las industrias culturales y creativas, en el que señalaba que “el valor inmaterial determina cada vez más el valor material, ya que los consumidores desean obtener “experiencias” nuevas y enriquecedoras”.3

Como señalaba la Comisión Europea en dicho Libro Verde, el valor de mercado de los productos se determina cada vez más en base a su originalidad, singularidad, rendimiento y apariencia. Además, el mercado laboral demanda trabajadores creativos y con gran capacidad para la comunicación y la resolución de problemas; y las decisiones en torno a la localización de empresas se toman cada vez más teniendo en cuenta factores como la disponibilidad en el lugar de una fuerza de trabajo creativa y la calidad de vida que la zona ofrece a los trabajadores.

Todos estos son factores que refuerzan el valor estratégico de lo que se ha denominado industrias culturales y creativas (ICC), que emplean a más de 7 millones de personas en la UE y suman un 4,2% del PIB.

Pero el valor de las ICC no se queda ahí, puesto que, por su valor simbólico, generan un “efecto arrastre”, fomentando el crecimiento de otras áreas económicas como el turismo; crean e inspiran tecnologías y servicios digitales, y producen beneficios para la educación, la inclusión y la innovación social. En definitiva, crean una “marca-país” con sinergias positivas para otros muchos sectores.

Queda claro, por lo tanto, que hoy en día las ICC son un sector estratégico, tanto por el valor económico que tienen por sí mismas, como también por su valor cultural y simbólico, que genera externalidades positivas en otros muchos sectores económicos y realidades sociales.

Remarcada esa importancia, cabe preguntarse a qué nos referimos cuando hablamos de “industrias culturales y creativas”. El propio Libro Verde intentaba dar respuesta a dicha pregunta.

Industrias culturales son las que producen y distribuyen bienes o servicios que, en el momento en el que se están creando, se considera que tienen un atributo, uso o fin específico que incorpora o transmite expresiones culturales, con independencia del valor comercial que puedan tener. Además de los tradicionales sectores artísticos (artes escénicas y visuales, o patrimonio cultural, incluido el sector público), también abarcan el cine, el vídeo, la televisión y la radio, los videojuegos, los nuevos medios de comunicación, la música, los libros y la prensa.

Industrias creativas son aquellas que utilizan la cultura como material y tienen una dimensión cultural, aunque su producción sea principalmente funcional. Aquí se incluye a la arquitectura y el diseño, que integran elementos creativos en procesos más amplios, así como subsectores tales como el diseño gráfico, el diseño de moda o la publicidad.

¿En qué situación están las ICC en España? Dimensión económica e imagen exterior

En España, las ICC suponen un 2,4% del PIB, de acuerdo con la cuenta satélite de la cultura con datos de 20154, y ascienden al 3,2% si se considera el conjunto de actividades económicas vinculadas con la propiedad intelectual. En cuanto al empleo, asciende en 2017 a 584.300 personas, un 3,1% del empleo global, lo que supone aproximadamente un incremento del 7,3% respecto de 2015. Por lo tanto, las ICC tienen un tamaño considerable en la economía de nuestro país y, además, en términos de empleo son una industria en ascenso que se está recuperando rápidamente de la crisis, como se muestra en la Figura 1.

Figura 1. Empleo medio anual cultural: evolución de 2000 a 2016 (medias anuales en miles)
Figura 1. Empleo medio anual cultural: evolución de 2000 a 2016 (medias anuales en miles). Fuente: Anuario de Estadísticas Culturales 2017, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte

Además, se trata de un sector con un saldo comercial positivo, que en 2016 ascendió a 111,4 millones de euros, lo que refleja aún más su valor como sector estratégico para la competitividad de la economía española.

Figura 2. Evolución del comercio exterior de bienes culturales, 2007-2016
Figura 2. Evolución del comercio exterior de bienes culturales, 2007-2016. Fuente: Anuario de Estadísticas Culturales 2017, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte

Específicamente, el principal sector exportador dentro de las ICC en España es el de libros y prensa (véase la Figura 3).

Figura 3. Comercio exterior de bienes culturales por tipo de producto, 2016 (millones de euros)
Figura 3. Comercio exterior de bienes culturales por tipo de producto, 2016 (millones de euros). Fuente: Anuario de Estadísticas Culturales 2017, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte

Queda clara, por lo tanto, la importancia para la competitividad de la economía española de las ICC, así como su potencial exportador y de creación de empleo en un escenario en el que es cada vez más complicado lograr nuevos yacimientos de empleo.

Sin embargo, el potencial de las ICC en España no acaba de ninguna forma ahí, puesto que, como hemos señalado con anterioridad, además de su valor económico, las ICC tienen un valor simbólico que permite un efecto arrastre hacia otros sectores, muy especialmente el turístico.

Ello es así porque desempeñan un papel fundamental para configurar la idea de España en el imaginario colectivo, generando una imagen positiva cuyas externalidades acaban por notarse en otros sectores. Este es el gran potencial de las ICC para su uso como herramienta para la marca España, que debemos cultivar cuidadosamente en nuestra actividad de promoción.

Las ICC son generalmente reconocidas como uno de los elementos clave para determinar el poder blando de un país. Así, de acuerdo con el Índice Elcano sobre Presencia Global, la importancia de la proyección exterior de la cultura española ha crecido durante las últimas décadas. De acuerdo con los cálculos realizados por este Índice, su importancia para contribuir a la presencia global de España ha ido en ascenso, especialmente a través de la crisis económica, pasando de representar un 3,3% de importancia respecto del total en 1990 al 4,6% en 2010 y al 7,2% en 2016.

Figura 4. Presencia global de España, Índice Elcano de Presencia Global
Figura 4. Presencia global de España, Índice Elcano de Presencia Global. Fuente: Índice Elcano de Presencia Global 2016, Real Instituto Elcano

Como se puede ver en la Figura 4, se trata, además, de uno de los valores en los que España alcanza mayor puntuación.

En el mismo sentido, cuando se analiza la imagen de España en el extranjero a través de encuestas, de nuevo vemos como uno de los aspectos mejor valorados suele ser la cultura.

Figura 5. Valoración de España en distintos aspectos en el conjunto de países (escala de 0 a 10)
Figura 5. Valoración de España en distintos aspectos en el conjunto de países (escala de 0 a 10). Fuente: 7ª oleada Barómetro de la Imagen de España, febrero-marzo 2017, Real Instituto Elcano

Fortalezas y retos de las ICC en España

Sin embargo, al analizar la Figura 5, y si comparamos la valoración que recibe la cultura española en comparación con la que recibe como destino turístico o culinario, podemos llegar a la conclusión de que existe un amplio margen de mejora.

Este potencial salta a la vista aún más si tenemos en cuenta las posibilidades de promoción de nuestra cultura a través de la lengua. De acuerdo con el Anuario 2017 del Instituto Cervantes,6 en el mundo hay más de 477 millones de personas con el español como lengua materna y más de 21 millones de estudiantes de español como lengua extranjera. Este es un valor creciente para nuestras industrias exportadoras, y especialmente para las culturales. Hoy en día, el español es ya la segunda lengua de comunicación internacional en Internet, tanto por número de usuarios como por páginas web, y se estima que la lengua española genera el 16% del valor económico del PIB y del empleo en España.7

Pero eso no es todo. El amplio potencial de las ICC en España para reforzar su presencia global se deriva también de nuestra riqueza en patrimonio cultural y artístico. En la actualidad España tiene 46 bienes inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO (el tercer país del mundo por detrás de Italia y China), 16 inscritos en la Lista de Patrimonio Cultural Inmaterial y 48 reservas en la Red Mundial de Reservas de la Biosfera.

Todo este potencial ya sitúa a España como segundo destino turístico mundial, por detrás de Francia y delante de EEUU, con 82,2 millones de visitantes extranjeros en 2017,8 y como líder del ranking mundial de competitividad turística que elabora el Foro Económico Mundial.

Estas fortalezas en el plano lingüístico, patrimonial y turístico se retroalimentan unas a otras reforzando, como hemos visto en las Figuras anteriores, la imagen de España en el mundo. El cuarto factor de esos activos son las ICC, que si bien tienen ya una presencia importante para contribuir a nuestra imagen-país, tanto cuantitativa como cualitativamente, todavía tienen margen para incrementar su aportación, aprovechando las oportunidades que les ofrecen las otras tres, y enriqueciéndolas todavía más a su vez.

Las ICC, sin embargo, afrontan varios retos que, bien solucionados, permitirían a España dar un salto hacia delante que le permita convertirse en una referencia creativa ineludible, como ya son otros países de su entorno como Francia, el Reino Unido y EEUU.

En primer lugar, se trata de un sector que suele tener graves problemas de acceso a la financiación, lo que lastra la internacionalización de las empresas y dificulta su crecimiento. Las causas de este obstáculo se encuentran, por un lado, en las carencias en habilidades empresariales de los trabajadores de las ICC, que suelen centrarse más en el desarrollo de sus proyectos culturales, y menos en la consolidación de planes de negocio. Por otro lado, se trata de un sector de alta innovación y basado en activos intangibles, lo que frena a las entidades financieras a invertir, pese a los grandes avances de nuestro país en la protección de los derechos de propiedad intelectual.

En segundo lugar, se trata de un sector excesivamente atomizado, formado mayoritariamente por autónomos o por empresas de menos de cinco trabajadores. En 2015 había 112.037 empresas en el sector de las ICC en España, que representaban el 3,5% del total, y tan sólo el 6,7% tenían más de cinco trabajadores.

Figura 6. Empresas ICC, 2015
Figura 6. Empresas ICC, 2015. Fuente: Plan de Fomento de las Industrias Culturales y Creativas 2017, MECD

Además, se trata de un sector todavía poco estructurado, con escasez de redes de cooperación intrasectorial, y con baja interactividad hacia otros sectores de actividad económica, especialmente el sector digital, que debe ser precisamente la principal puerta de acceso para que nuestros contenidos culturales lleguen a todo el mundo.

Por último, y relacionado con lo anteriormente citado, el tercer reto que afrontan nuestras ICC es adaptarse a los mercados digitales globales, en los que la competencia es mucho mayor y es necesaria una innovación constante, para adaptarse a los nuevos comportamientos de los usuarios y afrontar los retos del modelo de negocio digital (las dificultades de monetización, la competencia del contenido generado por los propios usuarios, la piratería, etc.).

Se trata de retos cruciales, dado el horizonte de integración en el Mercado Único Digital Europeo9 y el avance hacia una economía más basada en los contenidos intangibles, en las que la imagen país y los valores asociados a ésta son cada vez más fundamentales.

¿Qué elementos e instrumentos habría que tener en cuenta? ¿Cómo cabría aprovecharlos de la forma más eficaz y eficiente?

Decía Peter Drucker que la eficiencia es: “Hacer mejor lo que ya estás haciendo”.10 Considerado el mayor filósofo de la administración del siglo XX, este autor aplica a aspectos gerenciales que son potencialmente objeto de mejora como a otros en los que ya se parte de un buen nivel, la necesidad de continuar evolucionando, aprendiendo, adaptándonos, de forma que se realice el trabajo de manera eficaz, eficiente, diferente y, sobre todo, mejor. La búsqueda de la eficiencia debería ser un hábito, algo que hacemos de manera inconsciente, pero para ello es necesario creer que haciendo las cosas mejor, los principales beneficiarios vamos a ser nosotros mismos.

La promoción de las ICC en el exterior no escapa a esta visión. Además de constituir la faceta propiamente creativa y reflexiva de la actividad humana, las ICC determinan la vida práctica de los hombres y, en concreto, la vida económica y social. Por ello, se necesita definir qué elementos o instrumentos se deberían tener en cuenta a la hora de hacer de estas ICC un factor central para la redefinición de los modelos productivos y de crecimiento económico de nuestra sociedad en el ámbito internacional.

Líneas de actuación: ayudas y becas

A través de la puesta en marcha de diferentes líneas de acción centradas en ayudas económicas y becas para la formación en el exterior, se muestra un compromiso de apoyo y un estímulo claro al tejido cultural español en el ámbito internacional, con el objetivo de dinamizar y facilitar la colaboración entre empresas, entidades y profesionales, contribuir a la formación de trabajadores culturales especializados, y aportar alianzas estratégicas que incidan en la consolidación, modernización y desarrollo de la cultura española.

Teniendo en cuenta el continuo crecimiento a nivel nacional e internacional del mercado español de contenidos digitales,11 y que el acceso al mercado exterior es más fácil gracias a la tecnología, es fundamental centrar las líneas de actuación en la modernización e innovación de las ICC. Es necesario impulsar la internacionalización de nuestras industrias culturales y creativas, promoviendo inversiones en creación y difusión de contenidos digitales culturales en productos y servicios, aumentando la calidad de la oferta legal de contenidos digitales culturales en Internet, e incrementando la generación de empleo fomentando el desarrollo, la profesionalización y la vertebración de este sector.

Asimismo, fomentar la cultura española en el exterior también supone impulsar su inclusión en redes internacionales y europeas de oferta cultural, que favorezcan los vínculos entre nuestro país y los países de nuestro entorno europeo e internacional, promoviendo la participación activa de la ciudadanía y del sector privado en los procesos culturales que se vayan creando.

Por otro lado, aprovechando los grandes profesionales de reconocido prestigio y experiencia en el ámbito artístico, creativo y de gestión cultural con los que cuenta España, así como los jóvenes profesionales con amplia formación capaces de responder a los nuevos retos a los que se enfrentan las ICC, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, se considera necesaria la implementación de ayudas y becas formativas en el exterior.

Estos instrumentos permitirán, por un lado, facilitar la difusión de la cultura española en distintos centros extranjeros a través de proyectos culturales específicos, apoyando y potenciando la lengua española en los mismos, y, por otro, la participación de profesionales extranjeros del sector cultural en programas especializados como prácticas formativas impartidas por organismos e instituciones especializadas de indudable prestigio en este ámbito creativo.

Líneas de actuación: colaboración público-privada

Existe una clara necesidad de poner en marcha una política de colaboración con otras muchas administraciones, entidades e instituciones públicas y privadas, a fin de llevar a cabo proyectos comunes, cuyo impulso deba estar regido por un interés compartido por la consolidación de foros de diálogo cultural, jornadas de encuentro e intercambio de experiencias, así como por convocatorias para el diálogo entre agentes económicos, creadores, expertos y profesionales.

El propio carácter dinámico de las ICC provoca la necesidad de impulso de la innovación y modernización de este sector buscando una internacionalización del mismo en el marco de un mercado global de consumidores de bienes y servicios de gran tamaño que no deja de crecer. La buena reputación en el exterior de la creatividad nacional busca sinergias entre el sector público y privado que permitan ver a la cultura como catalizadora para la conversión eficiente de conocimiento en nuevos productos, servicios y procesos y, a los artistas, capaces de crear prototipos de nuevas soluciones, modelos económicos, sociales y empresariales, con las nuevas tecnologías de la información y comunicación como medios de expresión en muchas ocasiones.

Esta colaboración también se manifiesta en la participación del sector privado en la financiación de proyectos culturales, fomentando el mecenazgo cultural y facilitando el acceso a nuevas fuentes de financiación, permitiendo con ello la internacionalización de nuestro sector cultural y creativo. Sin duda, ello contribuirá a dos objetivos: por un lado, a aumentar la competitividad de las ICC en el exterior, así como a reforzar y cohesionar el sector; y por otro, a promover el reconocimiento social a esta labor privada de apoyo y de estímulo del tejido cultural español, con el fin de dinamizar y facilitar la colaboración internacional entre todos los sectores implicados.

Los Espacios Creativos, también llamados “incubadoras, hubs o viveros de proyectos y empresas culturales”, han adquirido en los últimos años una gran relevancia como respuesta a una nueva economía colaborativa que requiere de iniciativas de colaboración entre los agentes del sector y una mayor conexión con el resto de agentes del sistema de innovación de su entorno, lo que contribuye, en definitiva, a la mejora de competitividad de las ICC en el exterior.

La organización de estos encuentros persigue el impulso del proceso asociativo, el incremento de la conectividad entre los distintos agentes en nuestro país, Europa y el resto del mundo, así como la reflexión que sobre el papel juegan dichos espacios en el emprendimiento y la innovación, y el debate sobre la sostenibilidad económica y las posibilidades de financiación, tanto público como privada.

Líneas de actuación: fomento del turismo cultural

Otro de los elementos a los que prestar especial atención, por sus posibilidades como motor económico y de desarrollo, es el fomento del turismo cultural dentro de los diferentes planes de ayudas y programas específicos, como elemento estratégico en las propuestas de acción y promoción de la cultura española en el exterior.

Que España sea el tercer destino turístico mundial por detrás de Francia y EEUU, el primer destino vacacional del mundo, que el número de visitantes extranjeros se encuentre en continuo crecimiento y que sea el líder del ranking mundial de competitividad turística que elabora el Foro Económico Mundial, como anteriormente se ha señalado, no puede sino suponer una oportunidad para el fomento de la oferta turística cultural a nivel internacional.

Figura 7. Impacto sobre el turismo, 2015
Figura 7. Impacto sobre el turismo, 2015. Fuente: Plan de Fomento de las Industrias Culturales y Creativas 2017, MECD

En este sentido, promover la elaboración de protocolos de actuación, acuerdos o convenios de colaboración entre distintas instituciones y organismos del sector público y privado, fomentará la creación, consolidación y modernización de la industria turística cultural en el exterior. Ello permitirá apoyar el establecimiento de actividades conjuntas entre ambos sectores, mejorando la producción y distribución de los insumos culturales, y favoreciendo el consumo en el marco de la oferta turística en nuestro país.

En suma, y tal y como pone de relieve el Plan de Fomento de las Industrias Culturales y Creativas 2017 de la Dirección General de Industrias Culturales y del Libro del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, “el desarrollo de las industrias creativas determina, pues, la expansión de una cultura y es, en ese sentido, una tarea que nos compromete a todos, pero en especial a quienes hemos aceptado la responsabilidad pública de su promoción y, con ella, la de dar continuidad de futuro a la relevante presencia histórica de la cultura española en el mundo”.

Para ello, es necesario recordar lo que señala Simon Anholt (2003) sobre la dimensión cultura-patrimonio como marca-país, y es que ésta “confiere a los países riqueza, dignidad, fidelidad y les proporciona respeto en el extranjero y calidad de vida dentro de las fronteras”.

Conclusiones

¿Cuál es el resultado potencial que cabría obtener?

Las ICC españolas han alcanzado en los últimos años un gran crecimiento y fuerte presencia en el exterior de nuestro país. Tanto los sectores vinculados con la innovación y la creatividad como el diseño, la moda, la arquitectura, la publicidad, los nuevos medios de comunicación, los videojuegos y las artes interactivas, como los sectores culturales más tradicionales vinculados a las artes escénicas, las artes visuales, el patrimonio cultural, el cine, la televisión, la radio, la música, los libros y la prensa, han conseguido un gran impacto a nivel internacional, generando un importante crecimiento económico de dichas industrias, y su traslación en una muy buena imagen de España como marca.

El trabajo de estos años ha generado una serie de oportunidades que miran al futuro con optimismo. Estas oportunidades se enmarcan en la importancia de la creatividad y la innovación como rasgos distintivos de las industrias culturales, así como su carácter dinámico. Además, la diversidad de contenidos culturales y creativos han generado una oferta que da amplia respuesta a las crecientes demandas del mercado internacional. En este sentido, hay una presencia española destacada en la gran mayoría de manifestaciones culturales, desde las más clásicas hasta las más innovadoras.

La evolución de la tecnología y la consolidación de la economía digital ha supuesto una dinámica de renovación permanente de oportunidades de negocio, la aparición de nuevos formatos, tipos de contenido y formas de distribución al público, nuevas aplicaciones para productos ya existentes, nuevas opciones de desarrollo de una carrera creativa, así como nuevas fórmulas de captación de ingresos.

Todo este potencial de desarrollo y presencia internacional de las ICC debe ser apoyado desde la Administración General del Estado en una estrategia más amplia de acción tanto dentro como fuera de España porque sus grandes beneficios repercuten de forma importante tanto en otros sectores económicos como en la propia imagen de marca de nuestro país.

Esta estrategia de acción, que en España se articula a través del antes citado Plan de Fomento de las Industrias Culturales y Creativas liderado por la Secretaría de Estado de Cultura, debería tener su reflejo en el exterior a través de la estrecha coordinación de las principales instituciones públicas bajo el patrocinio del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación como responsable de la acción exterior del Estado.

En este esfuerzo conjunto debería tener un papel preponderante la Secretaría de Estado de Cultura, Acción Cultural Española (AC/E), el Instituto Cervantes, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y TURESPAÑA, junto con el Alto Comisionado para la Marca España y la promoción del español, implicando de forma activa a las grandes empresas, los sectores culturales más destacados y el conjunto de la sociedad civil.

El diseño de una estrategia de acción exterior específica para el fomento de las ICC supondría aunar capacidades con el establecimiento de líneas prioritarias de actuación por parte de las administraciones públicas, facilitando la coordinación de recursos públicos hacia el sector cultural y creativo, un sector claramente vinculado a la marca-país y con un alto valor económico y simbólico, generando beneficios también dentro de España a través de su influencia en el sector del turismo, como hemos comentado al comienzo de este texto.

Esta estrategia de acción exterior serviría de apoyo a las ICC en su expansión internacional, no sólo en mercados ya consolidados como la UE o Iberoamérica, sino en mercados emergentes en Asia y África. La calidad, innovación y diversidad del producto cultural y creativo español reforzaría la imagen de país multiplicando los retornos positivos y reforzando la influencia política de España en la esfera internacional.

Nuestra política exterior no debe ser ajena a las ventajas de tener una posición de protagonismo en el llamado “poder blando”. La progresiva influencia de la acción cultural en el desarrollo de las relaciones internacionales a través de la “diplomacia cultural” es una realidad evidente en la que muchos países de nuestro entorno han realizado importantes inversiones con buenos resultados.

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, la globalización de la economía, y la movilidad masiva de personas por razones de trabajo, turismo, ocio o necesidad hacen de los sectores culturales y su desarrollo industrial un instrumento muy destacado a tener en cuenta en el diseño de una estrategia política de acción en el exterior.

Desde la Secretaría de Estado de Cultura se han venido desarrollando, en el marco de sus competencias y respondiendo a los objetivos marcados por el Plan Cultura 2020, un conjunto de actuaciones para favorecer la internacionalización de la cultura española. El objetivo es mejorar el desarrollo de la competitividad del producto cultural y creativo mediante el establecimiento de medidas que incrementen su acceso al mercado internacional, su presencia en eventos, ferias, congresos, festivales de teatro o cine fuera de nuestras fronteras, así como mejorando la oferta turística cultural a través de aplicaciones vinculadas a las nuevas tecnologías.

Entre estas medidas se destaca la puesta en marcha en 2018 de un plan de acción anual de promoción cultural de España en el exterior, en coordinación con Acción Cultural Española y el Instituto Cervantes, con el que se pretende incentivar y coordinar las acciones de fomento de la cultura a nivel internacional.

Otras de las medidas ha sido la mejora de la aplicación informática “INFOX Cultura”, que asegure una efectiva consulta de información sobre actividades y programas de proyección cultural en el exterior entre las distintas instituciones públicas con competencia en materia internacional. Previo mapeo de las principales bases de datos de las distintas unidades de la Secretaría de Estado de Cultura, así como de otras instituciones que realizan actividades culturales en el exterior, permitirá de forma inmediata y aprovechando las nuevas tecnologías, la consulta e información de las acciones que se lleven a cabo en el exterior.

A la vista de lo expuesto, la promoción de las industrias culturales y creativas como herramienta para la Marca España debería ser una de las líneas prioritarias de nuestra acción exterior en un esfuerzo coordinado entre las administraciones públicas, las empresas culturales y creativas, y la sociedad civil, para consolidar los importantes beneficios que genera tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

En efecto, y como señaló Alexander Graham Bell, “grandes descubrimientos y mejoras implican invariablemente la cooperación de muchas mentes”. En nuestro caso, estamos seguros de que la cooperación de todos para la promoción de nuestras ICC es el mejor camino para la proyección exterior de España y el refuerzo de nuestra imagen de marca país.

Borja Álvarez Rubio
Subdirector general de Industrias Culturales y Mecenazgo, Ministerio de Cultura y Deporte

Camilo Vázquez Bello
Subdirector general de Cooperación y Promoción Internacional de la Cultura, Ministerio de Cultura y Deporte

Ángela Gutiérrez Sánchez de León
Jefa de Gabinete del Subsecretario de Ciencia, Innovación y Universidades, Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades


1 René Huygue (1977), El Arte y el hombre, vol. 3, Planeta, Barcelona, p. 32.

2 Oscar Wilde (1970), Obras completas, Aguilar, Madrid, p. 1291.

3 Bruselas, 27/IV/2010, COM (2010) 183 final, p. 2.

4 Cuenta satélite de la cultura en España, Avance de resultados 2010-2015 (Base 2010).

5 El Índice Elcano de Presencia Global agrega y cuantifica, sobre la base de datos objetivos, la proyección exterior y el posicionamiento internacional de 100 países en función de las tres dimensiones que conforman su presencia: económica, militar y blanda. Dentro de la categoría de “presencia blanda”, uno de los factores que se tienen en cuenta es la influencia cultural. Para más información, véase Web Presencia Global.

6 “El español: una lengua viva”, Informe 2017, Instituto Cervantes.

7 J.L. García Delgado, J.A. Alonso y J.C. Jiménez (2012), “El valor económico del español”, Fundación Telefónica, Madrid.

8 Instituto Nacional de Estadística.

9 Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones (2015), “Una Estrategia para el Mercado Único Digital de Europa”, Bruselas, 6/V/2015, COM (2015) 192 final.

10 Peter F. Drucker (2007), Gestión del conocimiento, Deusto S.A. Ediciones, Barcelona.

11 El mercado de contenidos digitales en España experimentó un incremento del 5% en 2015 con respecto al año anterior (fuente: AMETIC).

12 Ministerio de Educación Cultura y Deporte (2016), “Plan de Fomento de las Industrias Culturales y Creativas 2017”, Dirección General de Industrias Culturales y del Libro, Secretaría de Estado de Cultura, Secretaría General Técnica.

13 Simon Anholt (2003), Brand New Justice: The Upside of Global Branding, Butterworth-Heinemann, Londres.

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