Documentos de Trabajo (DT) - Real Instituto Elcano Feeds Elcano Copyright (c), 2002-2018 Fundación Real Instituto Elcano Lotus Web Content Management <![CDATA[ El avance de la economía indonesia: contexto, aspectos positivos y desafíos ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/dt4-2020-alcaide-avance-economia-indonesia-contexto-aspectos-positivos-desafios 2020-02-06T04:56:27Z

El carisma y liderazgo del actual presidente Joko Widodo serán claves para el impulso de reformas estructurales que permitan mejorar la competitividad de la economía frente a los retos y que contribuyan a sentar las bases de un crecimiento sólido, equilibrado y sostenible en Indonesia.

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Resumen

El carisma y liderazgo del actual presidente Joko Widodo –junto con la confirmación de su compromiso reformista– serán claves para el impulso de reformas estructurales que permitan mejorar la competitividad de la economía frente a los retos macroeconómicos existentes y que –junto a otras medidas en materia de educación o sanidad– contribuyan a sentar las bases de un crecimiento sólido, equilibrado y sostenible en Indonesia.

Índice

Resumen – 2
(1) Introducción – 2
(2) Contexto político y marco electoral – 3
(3) Contexto económico – 8
(4) Aspectos positivos en el contexto actual – 15
(5) Presencia y proyección española en la economía indonesia – 23
(6) Desafíos de la economía indonesia en el contexto actual – 25
(7) Conclusión – 33
(8) Referencias bibliográficas – 35

(1) Introducción1

Indonesia es la mayor economía del sudeste asiático y el cuarto país más poblado del mundo, siendo también el de mayor población musulmana. Es un país extenso y heterogéneo, con más de 17.000 islas que configuran el mayor archipiélago del planeta. Se trata de una democracia joven que ha experimentado una profunda transformación en las últimas décadas. El país sufrió duramente los efectos de la crisis asiática de finales de los 90, lo que desencadenó la caída del régimen anterior y dio paso a una época de reformas y cambios en el marco político, sentando las bases de un nuevo período de expansión.

En la actualidad, la República de Indonesia cuenta con un sistema democrático constitucional con un elevado grado de descentralización, surgiendo con el nuevo marco un amplio abanico de partidos políticos y, desde 2004, un sistema de elección presidencial directa. El presidente actual, Joko Widodo (conocido como “Jokowi”), accedió al cargo en 2015 siendo considerado un buen gestor con perfil ortodoxo, liderazgo y capacidad de acción. En 2019 revalidó su mandato para la legislatura 2019-2024, contando con el apoyo de una amplia coalición de partidos en un parlamento fragmentado, que implica la necesidad de negociar acuerdos para la gobernabilidad y aprobación de iniciativas legislativas.

El país ha experimentado una significativa expansión económica en los últimos años, con un notable flujo de inversión recibida y un destacado dinamismo de la demanda interna con una creciente clase consumidora, contando asimismo con una importante riqueza en materias primas y bosques tropicales. Su tamaño, recursos y crecimiento potencial hacen de Indonesia un mercado emergente de elevado atractivo.

No obstante, Indonesia no está exenta de desafíos a corto y medio plazo de cara a lograr avances en conectividad, competitividad o atracción e de inversiones, así como en materia de educación o sanidad.

El amplio respaldo obtenido por Jokowi en las elecciones presidenciales de 2019, su capacidad de liderazgo y el hecho de encontrarse en su última legislatura pueden contribuir a que el presidente sume apoyos de cara a impulsar las reformas estructurales necesarias para sentar las bases de un crecimiento sólido, equilibrado y sostenible.

Jaime Alcaide Arranz
Técnico comercial y economista del Estado


1 Versión de diciembre de 2019. El contenido del presente documento es exclusiva responsabilidad del autor.

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<![CDATA[ La convergencia entre Alianza del Pacífico y MERCOSUR: potencial y conflictos ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/dt3-2020-rosales-convergencia-entre-alianza-del-pacifico-y-mercosur-potencial-y-conflictos 2020-02-03T12:00:00Z

La convergencia entre la Alianza del Pacífico (AP) y MERCOSUR podría ser la llave maestra de ese nuevo escenario regional.

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Resumen

Pocas veces había sido tan urgente avanzar en procesos de integración y cooperación regional y pocas veces el escenario político para ello ha sido tan desalentador. La tesis básica de estas líneas es que la convergencia entre la Alianza del Pacífico (AP) y MERCOSUR podría ser la llave maestra de ese nuevo escenario regional.

Índice

Resumen – 3
(1) Introducción – 3
(2) Desafíos globales – 3
(3) La región ante la crisis del multilateralismo – 5
(4) Coordinación en el G20 – 7
(5) Diálogo y cooperación con China – 7
(6) La instalación de una Casa América Latina en Pekín – 9
(7) El proceso de integración debe tener vocación regional – 11
(7.1) Las exigencias del escenario internacional – 12
(7.2) Las externalidades asociadas a la producción de bienes públicos regionales – 12
(7.3) Los beneficios de un mercado regional ampliado – 13
(7.4) Las agendas vecinales – 14
(7.5) Facilitación de comercio – 14
(7.6) Pragmatismo y flexibilidad institucional – 15
(7.7) Las cadenas de valor y las políticas públicas en torno a ellas pueden ser un poderoso instrumento de la integración regional – 16
(8) Relevancia estratégica del acuerdo MERCOSUR-UE – 18
(8.1) El favorable impacto de este acuerdo sobre la integración regional – 18
(8.2) UE-América Latina: una gran posibilidad que se ha subestimado – 19
(8.3) El favorable impacto de este acuerdo sobre la integración regional – 19
(8.4) Importantes beneficios para la UE – 20
(8.5) Una mirada estratégica para el acuerdo UE-MERCOSUR – 20
(9) A modo de conclusión: vaivenes políticos recientes y reflexiones estratégicas – 21

(1) Introducción

Pocas veces había sido tan urgente avanzar en procesos de integración y cooperación regional y pocas veces el escenario político para ello ha sido tan desalentador. Décadas y décadas de discurso integracionista muestran logros demasiado modestos y, por ende, cuesta en esta coyuntura insistir en la retórica integracionista.

Paradójicamente, tan bajo es el nivel de integración regional, particularmente en América del Sur, que iniciativas comparativamente modestas, bien elegidas y mejor administradas, podrían mejorar el clima ambiente, abriendo luego espacio a otras de mayor complejidad.

La tesis básica de estas líneas es que la convergencia entre la Alianza del Pacífico (AP) y MERCOSUR podría ser la llave maestra de ese nuevo escenario regional. Es cierto que las actuales realidades políticas parecieran desechar propuestas de este tipo; sin embargo, no es descartable que las oscilaciones del escenario internacional y de las propias realidades regionales vayan abriendo ventanas de oportunidad que habría que aprovechar. Para que eso ocurra, es importante ir sembrando las semillas respectivas. Ese es el objetivo de este trabajo. Examinaremos, pues, posibles iniciativas que se podrían promover en esta convergencia y también las dificultades que hoy afronta esta apuesta.

(2) Desafíos globales

Para los que creemos firmemente en la necesidad de la integración regional, el momento es particularmente doloroso. En efecto, la coyuntura global de incremento del proteccionismo, crisis acentuada del multilateralismo, violenta desaceleración del comercio internacional, amenazas de una nueva Guerra Fría que termine politizando el comercio y las inversiones, y la acentuada emergencia de posturas de ultraderecha, son todas amenazas suficientemente fuertes como para exigir posturas latinoamericanas más perfiladas en estos temas, promoviendo alianzas con actores extra-regionales en busca de la defensa y renovación del multilateralismo.

Si a lo anterior se agregan los desafíos que plantea el cambio climático , es bastante claro que las soluciones traspasan de lejos las fronteras nacionales, abogando por enfoques globales o al menos regionales en estos desafíos. Algo parecido puede decirse respecto de otros desafíos igualmente inéditos, tales como los efectos de las nuevas tecnologías disruptivas (IA, robótica, Big Data y e-cloud), examinando no sólo sus impactos económicos y sociales sino también la protección de los datos personales, la regulación de tecnologías de control de las personas (reconocimiento facial, influencia de las fake news y los bots en elecciones, y el uso no autorizado de datos personales para promociones comerciales hechas a medida) o la adopción de reglas de regulación económica en torno a los paraísos fiscales, el incremento de operaciones de e-commerce que no tributan, debilitando así la fiscalidad global.

Estos y otros desafíos similares demandan cada vez más un gobierno de la globalización, que hoy responde casi exclusivamente a la dinámica privada de negocios que trascienden las fronteras nacionales. La presión social por el cambio climático empieza tímidamente a imponer algunos límites a dicha dinámica y los sucesivos acontecimientos de malestar y explosión social buscan imponer algunos límites a la desigualdad, sin obtener aún logros de importancia.

El conflicto EEUU-China ha ocupado el centro de la agenda internacional, desviando la mirada de los temas más arriba reseñados. Sin embargo, más temprano que tarde dicho conflicto deberá empezar a lidiar con tales temas. No es posible pensar en un nuevo multilateralismo, más acorde con los desafíos del siglo XXI, en el que no participen tanto China como EEUU, ya que ningún nuevo multilateralismo podría gestarse excluyendo a cualquiera de estos dos actores globales decisivos. Ninguna solución al cambio climático será viable si alguno de estos dos gigantes no participa de ella. Acuerdos sobre tributación de las transnacionales y del comercio electrónico, protección de datos personales, vigilancia de paraísos fiscales y transparencia en Internet, todos ellos son temas que, se quiera o no, sólo podrán ser abordados en serio en un diálogo EEUU-China.

La pregunta que surge entonces es si América Latina tendrá algo que decir en alguno de estos temas o si conscientemente abdicaremos de tener opinión, esperando que “los grandes” hablen y en ese momento la región se alineará, según los vientos políticos que soplen en cada país. Ese sería un triste epílogo para cualquier intento de cooperación regional. Ahora bien, insistir en la retórica integracionista aporta poco, particularmente si se insiste en recetas fracasadas.

Como enseñó Einstein, si aplico siempre la misma receta lo más probable es que obtenga el mismo resultado, salvo un cambio drástico en las condiciones del experimento. Ello quiere decir que no tiene sentido insistir en modalidades que hacen un sinónimo entre integración y acuerdos comerciales, que pretenden copiar la experiencia de integración europea y que pretenden que la integración es una tarea que se ejecuta y agota al nivel intergubernamental. La debilidad de nuestros activos institucionales, la escasa diversificación de nuestra base productiva y exportadora y lo limitado de los liderazgos regionales inviabilizan dichas aproximaciones.

La pregunta obvia entonces es: ¿cuál puede ser un espacio viable para que la región empiece a articularse mejor en algunas pocas iniciativas? Y ¿cómo podrían ayudar estas iniciativas a que la región mejore también su estrategia de alianzas y de posicionamiento internacional? Veamos como la convergencia entre la AP-MERCOSUR puede colaborar en esa dirección.

(3) La región ante la crisis del multilateralismo

El sistema multilateral de comercio (SMC) vive una profunda crisis. La punta del iceberg es la disputa entre las dos principales economías, la que afecta al conjunto de la economía mundial, ocasionando una brusca desaceleración en el comercio internacional de bienes e introduciendo altos grados de volatilidad e incertidumbre en la economía global. Ello se traduce en freno a las inversiones, afectando la capacidad futura de crecimiento y, por ende, generando condiciones para un período probablemente de varios años de un crecimiento mundial muy inferior al de décadas precedentes y de una expansión del comercio mundial apenas una modesta fracción de lo que conocimos en las últimas dos décadas.

Por otra parte, tanto las medidas de Trump como las respuestas chinas transgreden las normativas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Otros países afectados por las medidas comerciales norteamericanas han reaccionado o amenazan reaccionar con represalias en contra de productos norteamericanos. En otro foco de conflicto, EEUU cuestiona el Órgano de Apelación de la OMC y al bloquear la nominación de sus miembros, podría hacerlo inoperante a fines del 2019. La cercanía de una crisis terminal de la OMC alerta entonces sobre la necesidad de preservarla, reformándola y adecuándola a las nuevas exigencias de la economía mundial.

Es necesario reconocer que el SMC no está pudiendo lidiar con los desafíos económicos y comerciales del siglo XXI: la intensidad del cambio tecnológico; la irrupción de China y Asia emergente como actores relevantes del comercio mundial; la organización industrial en torno a cadenas de valor; la plétora de acuerdos comerciales preferenciales promovidos por EEUU, China y la UE; y, en fin, el comercio digital y el vínculo del comercio con el medio ambiente, cambio climático y el mundo del trabajo. El listado es largo y determinante y ello hace que la OMC vaya perdiendo relevancia día a día.

Peor aún, dada la lógica del consenso que prima en las negociaciones de la OMC, está claro que no queda allí espacio para abordar el marco de los nuevos temas con que debe lidiar el comercio multilateral. Agrava el escenario el hecho que los grandes del comercio internacional –EEUU, la UE, China y Japón– hayan optado por acuerdos comerciales bilaterales con socios de menor tamaño. Aprovechar las ventajas de las asimetrías presentes en estas negociaciones –tamaño de mercados, poder económico, capacidad de lobby y pesos políticos involucrados– ha ido generando un complejo escenario de negociaciones: por un lado, negociaciones de última generación en acuerdos bilaterales de economías industrializadas con socios de menor tamaño y, por otro, negociaciones multilaterales estancadas en la OMC desde prácticamente el año 2001, inicio de la Ronda Doha, denominada la Ronda del desarrollo.

Los principales actores del comercio mundial han optado por negociar acuerdos preferentes de manera bilateral, limitando a la OMC en su capacidad de abordar los nuevos temas del siglo XXI, sin haber resuelto del todo los temas pendientes del siglo XX, particularmente la agricultura. Esta tensión entre los planos multilateral, regional y bilateral también debilita a la OMC y como la Ronda Doha no consiguió despejar los asuntos pendientes del siglo XX, la brecha entre los acuerdos OMC y los acuerdos preferentes ha ido creciendo.

A la vez, este estancamiento multilateral ha llevado a que economías en desarrollo, abiertas y orientadas al comercio internacional, hayan optado por incorporarse a esas negociaciones con las principales economías industrializadas, buscando beneficiarse del acceso preferente a sus mercados e intentando resguardar lo mejor posible sus intereses en ámbitos de mayor importancia para dichas contrapartes en temas tales como inversión, servicios y propiedad intelectual.1

Los acuerdos entre los grandes no son la norma pues el Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP) o Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión entre la UE y EEUU está en el congelador y seguirá allí por varios años, en tanto el reciente acuerdo Japón-EEUU es sólo un limitado acuerdo de bienes. El acuerdo que sí es importante es el concluido entre Japón y la UE, tanto por el tamaño de mercado involucrado –casi un tercio del mercado global– como por la variedad de temas incorporados, que van mucho más allá de los bienes e incluye entre los principales capítulos inversión, servicios, comercio electrónico, movimientos de capital, compras públicas, subsidios, política de competencia y propiedad intelectual. Este acuerdo innova también al incorporar otros temas, como empresas estatales, gobierno corporativo, comercio y desarrollo sostenible y buenas prácticas regulatorias, entre otras. El acuerdo Japón-UE tiene múltiples lecturas, pues no sólo representa una señal poderosa de dos grandes actores del comercio mundial en contra del proteccionismo promovido por EEUU sino también anticipa temáticas que tanto Japón como la UE desearían abordar con China en el futuro, sea en el ámbito multilateral o en el bilateral.2

El gran mérito de la OMC está en sus principios fundacionales, a los que todos sus países miembros se han comprometido a respetar. Son claves en ello la no discriminación, expresada en el Trato Nacional y en el principio de Nación Más Favorecida; la Reciprocidad; y la Transparencia. Por cierto, todas ellas válvulas de escape en situaciones bien definidas. Son esas reglas las que están en juego, como defender un comercio regido por normas (las que, por cierto, habría que actualizar) o ingresar a otro tipo de comercio y dinámica de las inversiones, donde lo que primaría sería la fuerza y el poder político de los participantes. Es bastante obvio que, en este último escenario, los países en desarrollo serían los más afectados.

Mejorar la pertinencia y relevancia de la OMC hace indispensable reforzar el conjunto de sus funciones: administración de acuerdos comerciales, foro de negociaciones comerciales, solución de controversias comerciales, examen y monitorización de políticas comerciales. Se trata de una agenda compleja y de largo plazo que es urgente abordar con pragmatismo y gradualidad. Es obvio que este desafío no se puede abordar sin EEUU, pero tampoco sin China.

La Alianza del Pacífico y MERCOSUR podrían gestar un grupo técnico de trabajo que, en estrecho contacto con la UE, Canadá y Australia, pueda ir perfilando una postura regional. Esa postura regional –surgida al alero de la convergencia entre la AP y MERCOSUR– podría debatirse y negociarse con los demás países de la región, de modo de construir una postura lo más amplia posible. Los elevados niveles de ideologización que predominan en la región hacen iluso pretender el consenso. Sin embargo, sí habría que trabajar el consenso AP-MERCOSUR y particularmente el consenso entre Argentina, Brasil y México, los tres países miembros del G20.

El deterioro del multilateralismo comercial y la politización del comercio y de las inversiones amenaza con exportar la Guerra Fría del siglo XXI a nuestra región. América Latina no debería permitirlo. Participar proactivamente en el debate sobre reforma y modernización de la OMC es un buen paso para preservar el multilateralismo y si la región lo hace apoyándose en la convergencia de MERCOSUR y la Alianza del Pacífico también estará favoreciendo logros en comercio e integración regional.

Osvaldo Rosales
Profesor de Economía Internacional, Universidad de Chile | @osrosales


1 Este es el caso de Chile, Costa Rica y Perú en América Latina, que han negociado acuerdos de libre comercio con EEUU, China y la UE. Chile y Perú firmaron un tratado de libre comercio con Japón. Centroamérica, Panamá y República Dominicana tienen acuerdos con EEUU y la UE. Por su parte, México, que por cierto no califica en la categoría de “economía pequeña”, tiene acuerdos con EEUU y Canadá (ex Nafta), Japón y la UE.

2 Japón es parte de la negociación del Regional Comprehensive Economic Partnership (RCEP) junto con China, Corea del Sur, la India, Australia, Nueva Zelanda y las 10 economías de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Japón también participa de una negociación en curso con China y Corea del Sur. Ciertamente, Japón aspiraría a exportar los contenidos negociados con la UE a sus negociaciones con sus vecinos de Asia Pacífico.

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<![CDATA[ La presencia de España en la prensa internacional ¿De qué se habla cuando se habla sobre España? ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/dt2-2020-gonzalezenriquez-martinez-sanchez-presencia-espana-prensa-internacional-de-que-se-habla 2020-01-15T04:04:20Z

Se analiza la presencia de España en la prensa escrita internacional, tanto en formato de papel como en digital. La atención dedicada a nuestro país en la prensa internacional ha crecido en 2017 y 2018.

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Índice

Resumen – 2
Nota metodológica – 3
(1) Las cifras de la presencia de España en la prensa mundial – 3
(1.1) La presencia de España por dimensiones y temas – 8
(2) Asuntos destacados sobre España en la prensa mundial – 12
(2.1) Política nacional y elecciones en España –12
(2.1.1) El proceso independentista en Cataluña – 14
(2.2) Seguridad y delitos – 16
(2.2.1) Los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils – 18
(2.3) La economía española – 19
(3) España en la prensa líder de referencia internacional – 20
(4) Conclusiones – 29

Resumen

En comparación con años anteriores, la atención dedicada a España por la prensa internacional ha crecido en el período que se analiza aquí: 2017 y 2018. De las casi 800.000 noticias que se han publicado sobre España en estos años, en papel o en versión digital, las relacionadas con el fútbol ocupan más de la tercera parte, mostrando de nuevo la importancia de este deporte en la imagen del país. Entre las noticias políticas destaca la atención prestada en 2017 al conflicto independentista en Cataluña, los atentados terroristas en Barcelona de agosto del mismo año y la moción de censura en el Congreso de los Diputados de junio de 2018. Aunque el inglés es la lengua en la que más noticias o artículos se publicaron sobre España, el procés fue tratado sobre todo por la prensa en alemán.

Nota metodológica

El objeto de este estudio es analizar la presencia de España en la prensa escrita internacional, tanto en formato de papel como en digital.

El universo incluye la prensa indexada por la base de datos Factiva de Dow Jones, y abarca todos los artículos de periódicos de 200 países publicados en 24 idiomas desde el 1 de enero de 2017 al 31 de diciembre de 2018 (dos años). Se han incluido todas las noticias sobre España y lo español publicadas en prensa escrita (periódicos), excluyendo noticias de agenda, previsiones de agencias, horóscopos, informes rutinarios de tráfico y meteorológicos, noticias que incluyan sólo titulares y, en general, elementos publicitarios o con escaso nivel informativo.

El conjunto artículos que versaron sobre España o lo español en la prensa mundial durante estos dos años ascendió a casi 800.000 artículos (796.711), repartidos prácticamente a partes iguales entre 2017 (399.299) y 2018 (397.412). Dado su elevado peso sobre el total de la muestra, se han separado los artículos relativos al futbol español del resto, para describir los temas vinculados al ámbito económico, cultural y sociopolítico que han llamado la atención sobre España en la prensa mundial.

El presente informe consta de tres partes. En la primera se expone el contexto global a partir de un análisis cuantitativo de las informaciones publicadas en el extranjero acerca de España y lo español. En la segunda se profundiza en las principales dimensiones y temas de los artículos sobre España. Por último, el tercer apartado se dedica a lo publicado por la prensa líder, considerada de referencia en cada uno de los ámbitos geográficos. El informe finaliza con unas conclusiones.

Carmen González Enríquez
Directora del Observatorio de la Imagen de España, Real Instituto Elcano

José Pablo Martínez Romera
Observatorio de la Imagen de España
| @jpmromera

Juan Antonio Sánchez Giménez
Servicio de Información y Documentación, Real Instituto Elcano
| @Elcano_Juan

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<![CDATA[ Geopolítica de la ética en Inteligencia Artificial ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/dt1-2020-ortega-geopolitica-de-la-etica-en-inteligencia-artificial 2020-01-08T07:15:40Z

Hay una carrera internacional por definir las reglas éticas que ha de seguir la Inteligencia Artificial (IA) en un desarrollo imparable. Es una carrera geopolítica, aunque lo difícil no es fijar unos principios sino aplicarlos a la algoritmia.

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Resumen

Los principios que han de regir la ética en la Inteligencia Artificial (IA) son objeto de una multiplicidad de propuestas por parte de Estados, organizaciones internacionales y profesionales, y grandes empresas. Detrás hay una carrera geopolítica, con la idea de que estos principios –sobre los que hay un acuerdo bastante amplio, como se ha plasmado en el G20– se han de incorporar, en lo que es la parte más difícil, en una programación que siempre ha de quedar bajo control del ser humano. Detrás de las principales propuestas que resumimos y analizamos, hay conflictos de cultura, valores y control, que cobrarán más importancia a medida que se acerque la fase de la reglamentación práctica.

Índice

Resumen – 2
(1) Introducción – 2
(2) Antecedentes – 6
(3) Las principales propuestas – 8
(4) La visión desde los valores de la UE – 10
(5) OCDE y G20 – 14
(6) EEUU: IA con valores norteamericanos – 16
(7) Tecno-utilitarismo/autoritarismo: China y Rusia – 16
(8) La visión desde la ingeniería – 19
(8.1) Ingenieros éticos – 19
(8.2) El enfoque holístico del IEEE – 20
(9) El conflictivo paso a la regulación – 23
(10) Conclusiones – 24

(1) Introducción

Numerosos gobiernos, organizaciones internacionales y profesionales, además de empresas, han y siguen presentando propuestas sobre ética en la Inteligencia Artificial (IA). A principios de 2019 ya había casi 90 de ellas. Algunas, como la de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos), la del G20, basada en la anterior, o las del IEEE (Instituto de Ingeniería Eléctrica y Electrónica) –quizá la más completa–,1 agrupan a muy diversos países o profesionales de distintas culturas. Incluso China, en lo que parece un intento de acercarse al debate occidental, ha producido sus propuestas de ética para la IA,2 y ha suscrito la del G20.3 Pues detrás de esta nube de propuestas hay también una cuestión de influencia y de poder, de geopolítica, que irá a más cuando se pase de los principios a su aplicación.

Esta cuestión de la ética en la IA se engloba dentro de una temática más amplia sobre el control de la tecnología por los propios humanos. Por ejemplo, el pasado junio, el panel sobre cooperación digital del secretario general de la ONU, co-presidido por Melinda Gates y Jack Ma (entonces aún al frente de Alibaba), produjo un informe y una Declaración de Interdependencia Digital, que pedía a todos los stakeholders “colaborar en nuevas formas de lograr una visión del futuro de la humanidad en la que se utilicen tecnologías digitales asequibles y accesibles para permitir el crecimiento económico y las oportunidades sociales, disminuir la desigualdad, mejorar la paz y la seguridad, promover el medio ambiente la sostenibilidad, preservar el albedrío humano y promover los derechos humanos”.4

La ética de la IA se ha convertido en un tema de debate global, no sólo entre expertos. No ha llegado aún al estadio de la regulación, pero sienta las bases para su futuro, y ese va a ser el momento de la verdad.

Hay una amplia coincidencia en las diversas propuestas. Pero tras la coincidencia en términos se pueden esconder divergencias en la práctica presente y futura. Hay también diferencias culturales importantes que conviene tener en cuenta en la búsqueda de unos patrones comunes y universales para la ética de la IA.

¿Qué se entiende por ética? Wikipedia la define como “disciplina filosófica que estudia el bien y el mal y sus relaciones con la moral y el comportamiento humano”. En segundo lugar, como “conjunto de costumbres y normas que dirigen o valoran el comportamiento humano en una comunidad”. El Diccionario de la Real Academia Española como “conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida”. Se podrían citar muchos autores. Nos limitaremos, como ejemplo, a Juan Manuel Orti y Lara, quien en su obra Ética o principios de filosofia moral, describía en 1853 la ética como “la ciencia que expone los principios de la moralidad de las acciones humanas y muestra cuáles son las que debe ejecutar el hombre en las diferentes relaciones en que se haya constituido”.5 En el caso que nos ocupa se trata de las personas que diseñan máquinas, las que las utilizan, probablemente también sus propietarios, y las propias máquinas y algoritmos que las conforman (¿robo-ética?).6

Conviene señalar que la ética, como la moral, no están conformadas por principios permanentes, sino que han ido cambiando a lo largo de diversas culturas y tiempos. Como también en la actualidad en lo referente a la IA.

A este estadio de la búsqueda y del debate, más allá de las buenas intenciones, se trata esencialmente de hacer nuestras intuiciones morales más explícitas y de construir una brújula moral para la IA. En un estadio en el que, como han indicado el emprendedor y psicólogo cognitivo Gary Marcus y el científico de computadores Ernest Davis, los sistemas de IA carecen de la capacidad para comprender conceptos de sentido común, como el tiempo, el espacio y la causalidad.7 Aunque el objetivo es imbuir esta ética y este sentido común en los algoritmos –y muchos tecnólogos y científicos están trabajando en ello–, es aún una cuestión de suma dificultad técnica lograr que los algoritmos incorporen esos valores. También dependerá de los datos que se utilicen. El desarrollo de una ética de los datos será también interesante. ¿Ética para las máquinas o para las personas? ¿Ética para los programas o para los programadores? De momento, los esfuerzos van más dirigidos a las personas, a los que diseñan y son propietarios de esta IA, aunque con diversas tecnologías, la IA esté comenzando en algunos casos, en alguna algorítmica, a diseñarse a sí misma. Puede haber consecuencias no intencionadas en este debate sobre la ética en la IA.

Hay elementos novedosos respecto a las primeras propuestas de Isaac Asimov y sus leyes de la robótica. Las consideraciones éticas abarcan ahora cuestiones sociales (sobre todo la idea una tecnología inclusiva, al servicio de las personas, sin que nadie se quede atrás). E incluso a los posibles derechos de máquinas con IA “sensible”. O la especial inquietud, como puso de relieve el profesor Mori con su teoría “Del Valle Inquietante”,8 que provocan humanoides demasiado realistas o incluso animaloides. Mori desaconsejaba hacer robots demasiado parecidos a los humanos. En todo caso, no es lo mismo darle una patata a un robot aspirador Roomba que a un perro Aibo de Sony: no hay la misma sensibilidad ante hechos parecidos. No se dan en todos los casos las mismas afinidades afectivas humano-máquina.

Dicho todo esto, hasta ahora, como indica Brent Mittelstadt,9 del Oxford Internet Institute, las iniciativas han producido “declaraciones vagas, basadas en principios y valores de alto nivel, pero en la práctica pocas recomendaciones específicas y no logran abordar tensiones fundamentales normativas y políticas contenidas en conceptos clave (como equidad –fairness– o privacidad)”. Aunque algunas de las propuestas, como la iniciativa europea de la que hablaremos o la del IEEE, sí proporcionan una lista de preguntas que deberían ayudar a las empresas y sus empleados a abordar eventuales problemas ético-jurídicos de la IA.

Hay otro factor que conviene tener en cuenta en el actual debate: La cuestión de la ética es diferente para las grandes empresas que para las pequeñas. Las grandes está inmersas en este debate, y lo marcan. Las pequeñas no disponen de los medios suficientes, y seguirán, si acaso, las líneas generales que se vayan imponiendo.

Hay una cuestión de confianza en la ética de las empresas. Salvo alguna excepción, la realidad empresarial va aún por delante de la regulación por parte de las autoridades públicas. Según un informe de la consultora Capgemini,10 el 86% de los directivos encuestados en varios países (como EEUU, el Reino Unido, Francia, Alemania y China) admiten haber observado prácticas éticamente cuestionables de IA en su empresa en los últimos dos o tres años. El informe considera que abordar las cuestiones éticas beneficiará a las organizaciones y su reputación. Es un factor positivo.

Pero de cara no sólo a la innovación en este terreno, sino a la confianza de los ciudadanos, hay una cuestión difícil de dilucidar: los dineros públicos y privados que se están poniendo en el tema y las organizaciones, institutos y programas que se están financiando con diversos fondos. Conviene distinguir entre los gestos “constructivos” (como el dinero de Wallenberg Foundation, el AI for Good Institute, los programas de investigación europeos Humane, etc.), los que aportan entidades públicas en países fiables o desde la propia UE y los que justifican cierta suspicacia porque parece que pretenden lavar la cara de los donantes más que realmente promover un uso ético de la IA –como los 350 millones de dólares de Blackstone a MIT para impulsar la computación por IA, los 27 millones de dólares de la Knight Foundation para el Fondo de Ética y Gobernanza de la Inteligencia Artificial, las iniciativas privadas de diversas empresas privadas o los fondos chinos para estos fines–.

Varias grandes empresas estadounidenses (como Microsoft11 e IBM,12 entre otras) están haciendo interesantes propuestas en materia de ética de la IA. También empresas europeas como Telefónica13 han hecho propuestas constructivas en materia de ética y bienestar digital. Las empresas están muy presentes en los foros, en principio públicos de debate sobre la ética y la IA, lo que puede generar influencias y distorsiones, aunque también aportar exoperiencias desde la práctica.

Según The New Statesman,14 Google ha gastado millones de euros sólo en su financiación a universidades británicas (17 millones de libras o 20 millones de euros sólo para la Universidad de Oxford). Google y DeepMind, perteneciente a la matriz de la primera, Alphabet, han apoyado el trabajo en el Oxford Internet Institute (OII) sobre ética en IA, responsabilidad cívica de las empresas y otros aspectos. Esto no significa que no se deba hacer. Cuanto más input, mejor. Si se exige transparencia en la IA, también habría que exigirla para la financiación de los estudios sobre ética en IA.

También hay una cuestión de la enseñanza de la ética a los ingenieros, que era inexistente pero que se va abriendo paso en centros de enseñanza, entre otras razones debido a la demanda de los estudiantes. Centros como el MIT, Stanford y la Carnegie Mellon University ya cuentan con cursos específicos de ética, muy publicitados, también ante algunos escándalos que han surgido desde grandes empresas.15 La ciencia ficción, pese a algunas exageraciones, puede ser una gran ayuda para estos estudiantes, pues en ella se adelantan muchos de los problemas éticos de la IA.

Está también la cuestión de los sesgos de varios tipos (genero, raza, cultura, edad, etc.). A menudo se construye la IA de acuerdo a lo que Seth Baum considera son visiones agregadas de la sociedad.16

Hay algunos problemas éticos que son específicos a la IA y otros más generales. Muchos de los que se suelen comentar en el debate público tienen que ver con la IA, pero porque amplifica problemas de fondo distintos como la mala estadística –sesgos–, ausencia de valores –micromarketing político– o la mediación por Internet –acceso a datos personales y agencia oculta (hidden agency)–. Lo que sí es la fuente de problemas éticos importantes específicos de la IA es la creciente autonomía de las entidades artificiales, y la solución más interesante es la de imbuir valores humanos en esas entidades artificiales. El tema lo afrontan bien el mencionado documento de la UE y del IEEE, que abordaremos más adelante.

Finalmente, está la cuestión crucial de cómo aplicar estos principios a la práctica de la IA, y el tema del Value-Based Design (VBD), diseño basado en valores. En general, la cuestión de la I+D “responsable” está muy relacionado con la ética y la IA.

Andrés Ortega Klein
Investigador senior asociado, Real Instituto Elcano
| @andresortegak


5 Imprenta de las Escuelas Pías, Madrid.

6 La disciplina de la roboética ha sido introducida por Gianmarco Veruggio. Más sobre el tema en G. Veruggio y F. Operto (2008), “Roboethics: social and ethical implications of robotics”, en B. Siciliano y O. Khatib (eds.), Springer Handbook of Robotics (1499-1524), Springer, Berlín/Heidelberg.

7 Gary Marcus y Ernest Davis (2019), “How to build Artificial Intelligence we can trust”, The New York Times, 6/IX9/2019.

8 Véase Andrés Ortega (2016), La imparable marcha de los robots, Alianza Editorial, Madrid.

9 Brendt Mittelstadt (2019), “AI ethics – Too principled to fail?”, Nature Machine Intelligence, November 2019.

10 Capgemini Research Institute (2019), “Why addressing ethical questions will benefit organizations”.

11 Microsoft, “Microsoft AI Principles

12 IBM, “Everyday ethics for AI”.

14 Oscar Williams (2019), “How Big Tech funds the debate on AI ethics”, NewStateman, 6/VI/2019.

15 Gregory Barber (2019), “What sci-fi can teach computer science about ethics”, Wired, 26/VIII/2019.

16 Seth D. Baum, (2017), “Social choice ethics in artificial intelligence”, AI & Society. Ejemplos interesantes de algoritmos que discriminan pueden encontrarse en Jeffrey Dastin (2018), “Amazon scraps secret AI recruiting tool that showed bias against women”, Reuters, 10/X/2018,y en Julia Angwin, Jeff Larson, Surya Mattu &Lauren Kirchner (2016), “Machine Bias”, ProPublica, 23/V/2016.

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<![CDATA[ A morte de Franco e do franquismo nos relatórios diplomáticos da embaixada portuguesa em Madrid ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/dt14-2019-sardica-morte-de-franco-e-do-franquismo-nos-relatorios-diplomaticos-da-embaixada-portuguesa-em-madrid 2019-11-18T07:37:24Z

Este documento de trabajo analiza cómo la noticia de la muerte de Francisco Franco (y, en términos más generales, la de su régimen político en España) fueron recibida en Portugal, examinando los informes diplomáticos y los informes enviados a Lisboa desde la embajada portuguesa en Madrid en los últimos meses de 1975. (Texto en portugués).

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Resumo

Francisco Franco, o Generalíssimo e Caudilho que governara o regime ditatorial espanhol desde 1939, morreu em Madrid, a 20 de novembro de 1975, abrindo o caminho de Transición para a democracia, dentro de um processo político ibérico mais vasto, e já em curso, iniciado pelo golpe de Estado português de 25 de abril de 1974 e pela subsequente revolução lusa de 1974-1975.

Este texto tem por objetivo central analisar como a morte de Franco e, de forma mais alargada, o seu contorno político em Espanha foram recebidos em Portugal, explorando os relatórios e informes diplomáticos enviados para Lisboa pela embaixada portuguesa em Madrid, nos últimos meses de 1975. O estudo da narrativa do embaixador português revela dois grandes aspetos: primeiro, e desde logo, que o desaparecimento físico do Caudilho era, no final de 1975, uma inevitabilidade à espera de acontecer, dada a sua gravíssima condição de saúde, um facto que de alguma maneira transformou o óbito de Franco numa ocorrência pouco significativa em si mesma; segundo, e mais importante, que a morte do ditador espanhol foi apenas uma peça, ou um momento, de um processo político mais vasto – e esse sim, realmente decisivo para o futuro do país vizinho – que ligou a decadência política do franquismo, ainda em vida do Caudilho, à rápida erosão ideológica dos franquistas, após a sua morte, como ficou claro pelos primeiros passos da nova monarquia de D. Juan Carlos I.

Na sua conclusão, o texto sustenta que, no quadro das interdependências entre os dois países ibéricos, o desaparecimento de Franco parece ter tido pouca ou nenhuma influência direta na liquidação do radicalismo político português, obtida através da operação militar pró-moderada de 25 de novembro de 1975, em Lisboa, que permitiu encerrar o processo revolucionário em Portugal. Assim, mais do que a ocorrência quase simultânea dos dois factos, são as consequências convergentes de ambos para a democratização da Península o que a história e a política ibéricas mais devem recordar.

Summary

General Francisco Franco, the long-standing Caudillo who had governed the Spanish dictatorial regime since 1939, died in Madrid on 20 November 1975, paving the way for the Transición towards democracy, within a broader and unfolding Iberian political process which had been ignited earlier by the Portuguese anti-dictatorial coup d’état and ensuing revolutionary period (1974-1975).

The aim of this text is to analyze how Franco’s death and, broadly, its political contour in Spain, were received in neighbouring Portugal, by scrutinizing the content of diplomatic reports sent to Lisbon by the Portuguese embassy in Madrid in the last months of 1975. The analysis of the Portuguese ambassador’s narrative allows for a twofold argument. Firstly, that Franco’s death was, by late 1975, an inevitability waiting to happen, given his severe health condition, which somehow transformed that fact into an uneventful occurrence. Secondly, that Franco’s physical disappearance was but part and play of a larger process, connecting the political decay of Francoism and the ideological waning of the last francoists, as shown by the first steps of Juan Carlos I coming (democratic) monarchy.

In the conclusion, the text purports that, within the broader interdependences between the two Iberian countries, the death of Franco seems to have had little direct influence on the taming of Portuguese political radicalism, attained through the pro-moderate military operation of 25 November 1975 in Lisbon, despite the convergence that both events had in fostering the democratic path followed both by Madrid and Lisbon after the end of that year. Therefore, rather than the almost simultaneous occurrence of the two facts, it was the convergence consequences of them both for the democratization of the Peninsula that which Iberian history and politics should remember.

Índice

Resumo – 2
Palavras-chave – 3
1. Introdução – 3
2. As relações diplomáticas entre Lisboa e Madrid em 1974-1975 – 6
3. A decadência política do franquismo – 10
4. A morte do General Francisco Franco – 15
5. A erosão ideológica dos franquistas – 19
Conclusão – 22
Referências – 25
Fontes Primárias – 25
Bibliografia – 25

1. Introdução.

Francisco Franco y Bahamonde, Generalíssimo e Caudilho de Espanha, e António de Oliveira Salazar, presidente do Conselho de Ministros de Portugal, foram os dois mais longevos ditadores da história da Europa ocidental durante o século XX. Salazar chegou ao poder em 1932, antes de Franco, que apenas em 1939 conseguiu vencer a crudelíssima guerra civil que dividiu a Espanha durante quase três anos. Sobreviventes aos ventos democratizadores do pós-II Guerra Mundial, muito por causa do anticomunismo que partilhavam com as grandes potências ocidentais da Guerra Fria, envelheceram ambos no poder, emprestando às duas ditaduras um carácter politicamente anacrónico, num mundo em mudança, e numa Península Ibérica que também evoluiu e se transformou, nos planos social, económico, cultural e mental, ao longo das décadas de 1950 e de 19601.

Substituído na presidência do Conselho por Marcelo Caetano, em setembro de 1968, Salazar morreu em julho de 1970, com 81 anos. Franco, por seu turno, sobreviveu a Salazar e pôde, assim, observar o espetáculo pouco digno da reclusão final do estadista português na sua residência oficial, o Palácio de São Bento, já inválido, à espera da morte, por entre patéticas aparições públicas ou fotografias que apenas serviam para vincar a sua decadência física e mental. Porventura não desejando ter um fim semelhante, o ditador espanhol colheu lições do caso português, preparando, logo depois da ascensão de Marcelo Caetano ao poder em Lisboa, uma solução sucessória para o dia seguinte ao franquismo – um passo que Salazar recusou fazer porque, para lá da pretensão de “assegurar a perenidade do regime político por ele concebido e mantido durante 40 anos”, sempre receou que uma eventual restauração da monarquia em Portugal, após o seu desaparecimento, na pessoa de D. Duarte Nuno de Bragança, conduzisse, a breve trecho, à democratização do país (o que viria a acontecer em Espanha)2. Foi, assim, por expressa determinação do Caudilho que se assentou na futura restauração da monarquia espanhola, e que, nos termos da ley Orgánica del Estado, o Príncipe D. Juan Carlos de Borbón foi nomeado, em 1969, futuro sucessor de Franco, numa transição de poderes que este esperava ser de continuidade da sua obra3.

Apesar da ralentización da amizade ibérica, que vinha cavando um vivir de espaldas entre Madrid e Lisboa desde meados dos 19504, o desaparecimento político e físico de Salazar fez algumas – embora não muitas – manchetes em Espanha5, dado tratar-se do ditador vizinho de um regime que seguia sendo, também, uma ditadura, apesar do aperturismo tecnocrata das novas gerações, que emulava a “renovação na continuidade” lançada por Marcelo Caetano6. Em junho de 1973, enfraquecido e com evidentes sinais de progressão da doença de Parkinson, Franco aceitou finalmente entregar a chefia do governo, que ocupara durante 35 anos, ao almirante Luis Carrero Blanco, um fiel tradicionalista, retendo para si apenas a chefia do Estado7. Carrero Blanco seria, porém, assassinado pela ETA seis meses volvidos, para profundo desgosto e desânimo do Generalíssimo, para quem o desaparecimento do seu braço-direito e a própria brutalidade do atentado que o vitimou significaram o começo da “morte do franquismo em vida de Franco”8.

Em janeiro de 1974, o Caudilho empossou Carlos Arias Navarro como presidente de um executivo que nunca deixaria de ser – enquanto durou, até 1976 – um híbrido de imobilistas e de reformistas, oscilando entre a pressão dos ultras (o bunker ou a “camarilla de El Pardo”, como eram conhecidos na gíria política espanhola), e as oposições moderadas que encetaram a sua rota a caminho do poder9. Quando o golpe militar de 25 de abril de 1974 se deu em Lisboa, derrubando Marcelo Caetano e pondo fim a quase meio século de regime ditatorial, o governo de Arias Navarro já vivia acossado, num vaivém de abertura e retrocesso, entre os que o consideravam demasiado liberal e os que o consideravam demasiado conservador. E, na cúpula do Estado espanhol, com 81 anos, o velho Franco viveu os seus últimos meses de vida temendo acabar como Salazar, inutilizado e proscrito, e contemplando com surpresa, receio ou verdadeiro terror o processo revolucionário desenrolado em Portugal em 1974-1975.

A morte de Franco, ocorrida a 20 de novembro de 1975, coincidiu com os derradeiros estertores do PREC português (o “Período Revolucionário em Curso”), vencidos pelo contragolpe moderado de 25 de novembro, em Lisboa – o momento que abriu a porta à vitória do centro político sobre a extrema-esquerda e à normalização de uma democracia pluralista e pró-ocidental em Portugal, depois dos meses da radicalização esquerdista e do verão e outono quentes desse ano. Ao contrário da conjuntura de Madrid, em julho de 1970, aquando do óbito de Salazar, o momento político de novembro de 1975 em Lisboa dominava todas as atenções públicas, deixando pouco espaço para os ecos da morte do Caudilho espanhol. Dezanove meses volvidos sobre o golpe libertador de abril de 1974, ninguém, em Portugal, estimava a ditadura espanhola e ainda menos o seu (ainda) líder. Franco era uma abencerragem, um anacronismo, o último dos “fascistas”.

A atualidade portuguesa, pela sua novidade revolucionária ou democrática, era muito mais seguida em Espanha do que o inverso, provando o quanto o pioneirismo político luso teve uma influência determinante na preparação e primeiros tempos da transición política que se viria a operar no país vizinho. Em todo o caso, mesmo que pouco presente nas páginas da imprensa diária ou semanal portuguesa, o estertor da ditadura franquista não deixou de ter as suas testemunhas e analistas lusos, que deixaram para a posteridade uma leitura pessoal e coeva da atualidade política dessa Madrid aparentemente distante, permeada de apontamentos sobre a própria relação peninsular, numa conjuntura – a de 1975 – que foi de acesa dessintonia ibérica e, só no final do ano, de convergência e aproximação.

O objetivo deste texto é o de explorar a forma como os relatórios e as informações enviados pelo embaixador de Portugal em Espanha – João Eduardo de Meneses Rosa – noticiaram e comentaram a morte de Franco e, de maneira mais alargada, o seu contorno político, antes e depois desse desfecho. A análise dessas fontes e narrativa diplomáticas revela dois grandes aspetos: primeiro, e desde logo, que o desaparecimento físico do Caudilho era, no final de 1975, uma inevitabilidade à espera de acontecer, dada a sua gravíssima condição de saúde, um facto que de alguma maneira transformou o óbito de Franco numa ocorrência pouco significativa em si mesma; segundo, e mais importante, que a morte do ditador espanhol foi apenas uma peça, ou um momento, de um processo político mais vasto – e esse sim, realmente decisivo para o futuro do país vizinho – que ligou a decadência política do franquismo, ainda em vida do Caudilho, à rápida erosão ideológica dos franquistas, após a sua morte, como ficou claro pelos primeiros passos da nova monarquia de D. Juan Carlos I. Sem negar as interinfluências então vividas entre a revolução portuguesa e a transición espanhola, já em curso em 1975, a investigação mostra que era o futuro pós-franquista, e não tanto a morte de Franco, o que mais preocupava os espanhóis e o que mais ocupou os informes da embaixada expedidos de Madrid para Lisboa; e que – pelo menos nos corredores diplomáticos – foi mais o resultado político do “25 de novembro” português a ter ecos em Espanha do que o óbito do ditador espanhol a impactar no quotidiano da luta ideológica portuguesa, e no desfecho do PREC, então alcançado. 

José Miguel Sardica
Historian and Associate Professor, School of Human Sciences / Institute for Political Studies, Catholic University of Portugal


1 Para a relação entre Portugal e Espanha desde os primórdios das duas ditaduras ibéricas até à consolidação das duas democracias, v. Ferreira, 1989, Oliveira, 1995, Vicente, 2003 ou Sardica, 2013, bem como os artigos ou capítulos síntese de Torre Gómez, 1998, Gaspar, 2000, ou Queirós, 2009.

2 Amaral, 1995, pp. 83-84.

3 Preston, 2004, pp. 798-802.

4 V. Sardica, 2013, pp. 195 e ss, e, mais extensamente, Jiménez Redondo, 1996.

5 Os principais jornais madrilenos não dedicaram ao óbito do histórico ditador português mais do que algumas discretas referências. O Caudilho não compareceu na missa mandada rezar em Madrid por alma de Salazar – embora a ausência possa ter sido ditada por razões de saúde (Antunes, 2003, pp. 191 e 308).

6 Sardica, 2013, pp. 222-225.

7 González Cuevas, 2000, p. 418, e Preston, 2004, pp. 818-820.

8 Sánchez Cervelló, 1993, p. 334.

9 Preston, 2004, pp. 825-826. De acordo com o conhecido biógrafo do ditador espanhol, a escolha de Carlos Arias Navarro, alcalde de Madrid, ministro do Interior e um dos favoritos de D. Carmén Franco, para suceder a Luís Carrero Blanco foi “a última decisão política importante de Franco”; a partir desse momento, encetou-se “a transição para a democracia e ele seria um espectador das lutas políticas que se seguiram” (p. 825).

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<![CDATA[ Sistema de Indicadores de la Distancia entre Imagen y Realidad (SIDIR). Análisis del caso español. Sexta edición 2019 ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/gonzalezenriquez-martinezromera-sistema-indicadores-distancia-imagen-realidad-sidir-caso-espanol-6ed-2019 2019-10-01T01:13:33Z

El objeto de este informe es presentar la diferencia entre la realidad española y la evaluación de España realizada por la opinión pública internacional, identificando aquellos aspectos en los que la realidad del país es mejor que su imagen exterior.

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Índice

(1) Introducción y metodología – 4
(2) Resultados – 9
(2.1) Aspectos en los que la realidad es similar a la imagen – 9
(2.2) Aspectos en los que la realidad es peor que la imagen – 20
(2.3) Aspectos en los que la realidad es mejor que la imagen – 32
(3) Resumen de los datos – 43

(1) Introducción y metodología

El objetivo de este informe es presentar la diferencia entre la realidad española y la evaluación de España realizada por la opinión pública internacional, con especial interés en identificar aquellos aspectos en los que la realidad del país es mejor que su imagen exterior.

El análisis permite medir la distancia entre la posición de España en los rankings internacionales de imagen y su posición en los rankings elaborados con datos objetivos. El informe mide esa distancia para los rankings que miden las 55 primeras economías del mundo: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, EEUU, México, Perú, Venezuela, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Finlandia, Grecia, Países Bajos, Irlanda, Italia, Noruega, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Rusia, Rumanía, Suecia, Suiza, Ucrania, Arabia Saudí, Australia, Corea del Sur, China, Filipinas, India, Indonesia, Irán, Irak, Israel, Japón, Kazajistán, Malasia, Nueva Zelanda, Pakistán, Catar, Singapur, Taiwán, Tailandia, Turquía, EAU, Argelia, Egipto, Nigeria y Sudáfrica.

La fuente que se utiliza para medir la imagen externa de España es la formada por las encuestas anuales que desde el año 2009 elabora el Reputation Institute y la explotación que realiza de ellas para España por encargo del ReaI Instituto Elcano. En concreto, se utiliza la imagen de España en los países del antiguo G-8 (EEUU, Canadá, Francia, Italia, Alemania, Reino Unido, Rusia y Japón) medida en el Country RepTrak durante febrero y marzo de 2017: en el análisis de esta encuesta la puntuación (valoración) obtenida por España en estos ocho países se compara con la obtenida por los otros 54 países sometidos a evaluación.

La imagen de España, tal y como resulta convertida en variable operativa en las clasificaciones de dicha encuesta, se compone de 24 elementos de valoración: 17 de ellos miden el acuerdo con frases que indican posibles aspectos positivos de un país (“es un bello país”, “es un país que valora mucho la educación”, “es un país seguro”, etc.), y los siete restantes recogen recomendaciones de los encuestados tales como “recomendaría ese país para estudiar”, “para trabajar”, “para vivir”, o “para visitar”. En conjunto, los 24 elementos abordan todos los aspectos relevantes en la configuración de la imagen de un país, desde el aspecto político-institucional al económico y tecnológico, pasando por el cultural, el educativo o el relativo a la calidad de vida. En base a los resultados obtenidos en las encuestas, los 55 países son clasificados para cada uno de los elementos de valoración. Como ejemplo, bajo estas líneas puede observarse la clasificación de los países según la valoración que reciben en cuanto al atributo “Seguridad”, medida en función del nivel de acuerdo con esta frase: “Es un país seguro: ofrece un ambiente seguro tanto para los visitantes como para sus habitantes”. En este caso España aparecía en 2017 en el puesto 15 en un ranking encabezado por Suiza. Como se verá más adelante, España es en realidad el 10º país más seguro de entre las 55 principales economías del mundo.

La posición de España en estas 24 clasificaciones es el indicador utilizado para la variable “imagen”, que va a compararse con la realidad española obtenida a través de diversas fuentes estadísticas internacionales. A este respecto, cabe reseñar que dicha comparación plantea varios desafíos: (1.1) definir las variables objetivas que pueden considerarse equivalentes en la realidad al elemento que se valora en la encuesta; (1.2) identificar fuentes estadísticas en las que se recojan todos los países valorados en la encuesta sobre imagen; y (1.3) simultanear en el tiempo las mediciones de imagen y realidad.

(1.1) Definir las variables objetivas que pueden considerarse equivalentes en la realidad al elemento valorado en la encuesta

A veces este ejercicio es sencillo, como en el caso recien nombrado de la posición de España según el número de turistas que recibe al año. Esta es una variable sobre la que existe información fiable y que puede compararse con la imagen de España como país atractivo para el turismo, recogida en la pregunta “¿Recomendaría este país para visitarlo?”. Sin embargo, en ocasiones la identificación de una variable objetiva ha resultado imposible porque el elemento que se valora es intrínsecamente subjetivo. Es por ejemplo, el caso del atributo “la gente de ese país es simpática”, pues no existe ninguna medición objetiva internacional que permita conocer el grado de “simpatía” de los individuos de un país. De la misma forma, tampoco existen estadísticas internacionales respecto a la “calidad de productos y servicios” o la “confiabilidad de la población”. En relación a este último atributo existen encuestas que miden hasta qué punto los ciudadanos de cada país confían los unos en los otros, pero eso no equivaldría a un indicador que mostrase hasta qué punto cumplen su palabra y dicen la verdad (y por tanto son confiables). Por estas razones cuatro de los ítems de la imagen han tenido que ser excluidos de la comparación con variables objetivas, los tres nombrados más el “uso eficiente de los recursos públicos”, quedando el listado final reducido a 20 elementos frente a los 24 recogidos en la encuesta de imagen. 

En otras ocasiones, el atributo incluye internamente varios componentes diferentes que pueden corresponderse, a su vez, con diferentes variables objetivas. Este es el caso, por ejemplo, del atributo “entorno económico”, el cual se define en la encuesta como “(ese país) ofrece un entorno favorable para hacer negocios, contando con una economía estable de bajo riesgo y una infraestructura desarrollada”. A este respecto se han utilizado tres variables objetivas de comparación: la clasificación de “Calidad regulatoria” del Worldwide Governance Indicators, la densidad de la infraestructura de transporte y la ratio de suscripciones a banda ancha. En los casos como éste, en que un atributo se corresponde con indicadores objetivos de ámbitos diversos, la comparación se ha duplicado o triplicado, realizándose de forma separada para cada uno de ellos. Así, en relación con este atributo, los resultados se muestran dispares: mientras que la imagen internacional de España como país para hacer negocios es peor que la realidad medida a través de la implantación de internet, y similar en función de la infraestructura de transportes, en lo referente a su calidad regulatoria la imagen está por encima de la realidad.

Esto mismo sucede con el atributo “Ese país contribuye de forma considerable a la cultura global; allí nacieron muchos artistas, científicos, inventores, escritores, deportistas y políticos muy conocidos”. En este caso, las variables objetivas para las que existen mediciones internacionales son, por una parte, las relacionadas con el deporte (Olimpiadas y campeonatos de fútbol), por otra las relativas a la ciencia y la literatura (premios Nobel), y, por último, una fuente que recoge la popularidad internacional de los artistas a partir del número de entradas de Wikipedia dedicadas a ellos (artistas del pasado y del presente).

Un tercer ejemplo de esta pluralidad de referencias en la realidad a un solo atributo de la imagen es “Ese país es un participante responsable en la comunidad global; apoya buenas causas y sus líderes son personas respetadas internacionalmente”. En este caso las variables objetivas utilizadas han sido el volumen de los fondos estatales dedicados a la cooperación al desarrollo, el despliegue de militares en alianzas internacionales de pacificación, y el esfuerzo en la lucha contra el cambio climático (emisiones de CO2). No existe ninguna fuente que permita medir el respeto internacional a los líderes de cada uno de los países comparados.

En una ocasión sucede lo contrario, que un solo indicador objetivo se ha utilizado para medir dos atributos de la imagen: “lo recomendaría como país para vivir” y “lo recomendaría como país para trabajar”. Aunque es importante saber que España resulta más atractiva como país para vivir que como país para trabajar, no existen dos indicadores objetivos diferentes para comparar ambos atributos, puesto que trabajar en un país exige generalmente vivir en él y, análogamente, para vivir en un país a menudo es necesario trabajar en él. En este caso el indicador utilizado ha sido la tasa de migración neta per cápita, definida como la diferencia entre el stock de inmigrantes y de emigrantes (lo que incluye a los individuos inactivos) con respecto a la población total del país.

Por otra parte, en algunos casos es inevitable que la fuente utilizada como variable objetiva tenga un componente significativo de percepción externa o esté básicamente construida sobre ella. Así, para los atributos relativos al “entorno político e institucional” y al recién citado “entorno económico” se han utilizado como fuente estadística los Worldwide Governance Indicators del Banco Mundial, que a su vez se elaboran a partir de la opinión de expertos. Esto es debido a la falta de fuentes objetivas que midan estos aspectos con criterios y metodología similares para el conjunto de países incluidos en la muestra. Como ocurre con otros índices que intentan medir fenómenos difícilmente cuantificables (como por ejemplo el de Transparencia Internacional sobre corrupción), la percepción de individuos bien informados por su posición social, económica o política es lo más cercano que puede encontrarse a una medición objetiva.

En otro caso, la fuente de la variable objetiva de la comparación es, a su vez, un conjunto de encuestas. Se trata del atributo de la encuesta por el cual “el país ofrece un estilo de vida atractivo, disfruta la gente que vive allí”. Aquí se trata de medir el disfrute o la felicidad de los individuos de cada país, y siendo la felicidad por definición un estado de ánimo y por tanto subjetivo, la única comparación posible es la que puede realizarse con los datos que miden esa felicidad a partir de encuestas a los individuos. En este caso se han utilizado los datos del World Happiness Report elaborado por la ONU, que se basan a su vez (entre otras fuentes) en varias encuestas internacionales.

Por último, no siempre es fácil decidir si los datos de la variable objetiva deben utilizarse en sus términos absolutos o relativos al tamaño de la población. Por ejemplo, en cuanto al número de universidades incluidas en los primeros puestos de los rankings internacionales: ¿el indicador relevante es el número absoluto o el relativo a la población de cada país? En este informe se ha decidido continuar con el criterio adoptado hace tres ediciones, es decir, utilizar el dato ponderado, en la medida que el número de universidades punteras que puede producir un país está relacionado con su tamaño demográfico.

(1.2) Identificar fuentes estadísticas en las que se recojan todos los países valorados en la encuesta sobre imagen

Esto ha supuesto, por ejemplo, desechar las numerosas fuentes estadísticas que se refieren sólo a la UE o sólo a los países de la OCDE.  En los casos en que la fuente estadística utilizada recoge la mayoría del resto de los 54 países de la encuesta pero deja fuera a algunos de ellos, éstos últimos han sido eliminados también de la clasificación de imagen para hacer comparables ambas escalas. El caso más destacado es el de Taiwán, que aparece recogido en el Country RepTrak pero que está ausente en numerosas estadísticas internacionales dado su limitado reconocimiento internacional.

(1.3) Simultanear en el tiempo las mediciones de imagen y realidad

Aunque la última oleada de la encuesta de imagen internacional se ha realizado en el año 2019, la publicación de estadísticas internacionales suele sufrir un retraso de al menos un año respecto al momento al que se refieren los datos. Ello obliga a utilizar la encuesta del Country RepTrak 2018 para simultanear la comparación de sus datos con los de las fuentes estadísticas disponibles más recientes.

(1.4) La evolución anual de la imagen y de la realidad españolas

Conviene recordar que el objetivo del SIDIR es proporcionar, para cada momento, la medición de la distancia entre la posición de España en el ranking de imagen y su posición en los rankings de datos objetivos. Al tratarse de la medida de una distancia, su evolución en el tiempo puede deberse a cambios en la posición en el ranking de imagen o cambios en la posición en los rankings que se deducen de las estadísticas internacionales. Por tanto, la lectura e interpretación de la evolución de la distancia debe ser muy cuidadosa, ya que la posición en un ranking internacional puede alterarse por los cambios experimentados por los demás países. España podría mejorar en cualquier atributo de imagen, por ejemplo y, sin embargo, ver disminuida su posición en el ranking porque otro país ha mejorado más, o porque nuevos países con un resultado mejor que el español se han incluido en la encuesta de imagen.

Por ello, para medir específicamente el avance o retroceso de la distancia entre imagen y realidad españolas de año en año, se realiza una comparación entre el porcentaje de aumento o retroceso de la puntuación obtenida por España en cada uno de los atributos en la encuesta (en una escala de valoración 0-100) y el porcentaje de aumento o retroceso en los indicadores objetivos. Esta comparación permite medir la evolución de la distancia entre la imagen de España y su realidad, al margen de cuál haya sido la evolución de los demás países.  Es decir, no mide los cambios de posición en un ranking internacional, sino únicamente la evolución nacional. Este resultado interesa especialmente a los que desean medir la eficacia de las políticas dedicadas a la mejoría del prestigio de España y lo español.

Esta es la 6ª edición del SIDIR, que seguirá actualizándose anualmente a la luz de los datos de imagen de España y de las estadísticas internacionales. La aparición de nuevas fuentes de información estadística o de clasificaciones basadas en datos objetivos, así como el acceso a nuevos datos de opinión, o la realización de las modificaciones metodológicas que resulten apropiadas, convierten el SIDIR en un sistema abierto cuyo objetivo es ofrecer cada año una foto de la distancia entre la posición del país en las encuestas de imagen internacional y su realidad tal y como es reflejada en las fuentes estadísticas y clasificaciones internacionales.

Carmen González Enríquez
Directora del Observatorio Imagen de España (OIE), Real Instituto Elcano

José Pablo Martínez Romera
Ayudante de investigación del Observatorio de la Imagen de España, Real Instituto Elcano
| @jpmromera

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<![CDATA[ La reputación de España en el mundo. Country RepTrak®2019 ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/reputationinstitute-elcano-reputacion-de-espana-en-el-mundo-countryreptrack-2019 2019-10-01T12:28:53Z

Edición 2019 del informe que analiza la reputación de España en el mundo mediante encuestas de opinión entre ciudadanos de 23 países utilizando la metodología Country RepTrak®. Dicha metodología es un análisis de la reputación de los países con un modelo inspirado en la medición de la reputación de las empresas.

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Resumen

Edición 2019 del informe que analiza la reputación de España en el mundo mediante encuestas de opinión entre ciudadanos de 23 países utilizando la metodología Country RepTrak®. Dicha metodología es un análisis de la reputación de los países con un modelo inspirado en la medición de la reputación de las empresas.

Índice

1. Introducción

2. Metodología Country RepTrak®

3. La reputación de España en el mundo
a. La reputación de España en el antiguo G8
b. La reputación de España en América Latina
c. La reputación interna de España
d. Comparativa internacional de la reputación de España

4. Atributos que construyen la reputación de España
a. Fortalezas y debilidades de España en el antiguo G8
b. Fortalezas y debilidades de España en América Latina
c. Fortalezas y debilidades internas de España
d. Perfil competitivo de España

5. La Economía de la Reputación: la reputación de España y la creación de valor
a. Comportamientos favorables hacia España en el antiguo G8
b. Comportamientos favorables hacia España en América Latina
c. Comportamientos favorables internos de España
d. Perfil comparativo de las actitudes de apoyo hacia España

6. Principales conclusiones

1. Introducción

El estudio La reputación de España en el mundo tiene por objetivo analizar la percepción que de nuestro país tiene una muestra representativa del público general de 23 países, entre ellos los pertenecientes al influyente grupo del antiguo G8.

Como más adelante se analizará en este estudio, la reputación de España en 2019 continúa su recuperación tras el duro ajuste sufrido en el trienio 2011-2013. De este modo, el indicador Pulse que mide la estima y la confianza sube hasta posicionarse en 75,6 puntos y alcanzando el duodécimo lugar, subiendo dos puestos frente al año pasado.

La reputación de España sigue apoyándose fuertemente por las variables más soft del modelo, que son aquellas que tienen que ver con el talante de sus habitantes, el estilo de vida, el entorno natural o las posibilidades de ocio y entretenimiento. Las variables hard, como nuestro nivel de tecnología e innovación, el reconocimiento de nuestras marcas comerciales y empresas o nuestro sistema educativo, aunque muestran una leve mejoría, siguen presentando un importante margen de mejora a la hora de reforzar nuestra percepción internacional.

En un lugar intermedio estarían algunas de las variables de la dimensión “Calidad institucional”, que, junto, con las de naturaleza económico-empresarial, fueron las que en mayor medida acusaron el impacto de la reciente crisis económica, pero que a partir de 2014 iniciaron una senda alcista.

Por último, la percepción que los españoles tenemos de nuestro país continúa acortando distancias con la percepción exterior, después de que en los años más duros de la crisis económica aquella registrara una caída relevante, de entorno a treinta puntos Pulse en el período 2009-2014. A partir del año 2015, coincidiendo con la mejoría de los indicadores macroeconómicos, la percepción española interna ha iniciado una recuperación que llega hasta la actualidad, quedando una diferencia entre ambas inferior a los dos puntos.

Ver las ediciones pasadas:

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<![CDATA[ Transparencia financiera internacional ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/dt12-2019-perez-transparencia-financiera-internacional 2019-07-12T11:05:41Z

Este documento de trabajo aborda la conceptualización y medición de la transparencia de los sistemas financieros, así como sus conexiones con otras variables como el desarrollo económico, la profundidad democrática y la atracción de las finanzas offshore.

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Índice

Resumen
Introducción
(1) Historia y significado de la transparencia financiera
Los orígenes de la transparencia financiera: la lucha contra el narcotráfico
La toma de conciencia sobre algunos riesgos de la globalización financiera
La lista negra de paraísos fiscales
El 11S y la transparencia financiera
La agenda contra la corrupción y la recuperación de activos públicos
La información fiscal en tiempos de crisis
La Coalición por la Transparencia Financiera
Los flujos financieros ilícitos en la Agenda 2030
Definición de transparencia financiera internacional
(2) ¿Cómo medir la transparencia financiera internacional?
Las estimaciones de flujos financieros ocultos
El índice de secreto financiero
Una propuesta de indicador basado en las revisiones entre pares del GAFI
(3) El estado de la transparencia financiera y su explicación
Las normas de transparencia financiera internacional se cumplen a medias
¿Por qué unos países son más transparentes qué otros?
La relación entre corrupción, finanzas offshore y opacidad financiera
Otras dificultades para avanzar en la transparencia financiera
(4) Conclusiones
Referencias

Resumen

La transparencia financiera internacional consiste en la obtención por parte de los gobiernos de información financiera sobre sus ciudadanos y empresas, y su intercambio con otros gobiernos conforme a reglas acordadas en instituciones intergubernamentales. Su objetivo es combatir los flujos financieros ilícitos.

Desde hace 30 años, algunas de las organizaciones y foros internacionales más importantes han ido regulando diversos aspectos de la transparencia financiera con un resultado desigual por países. Este documento de trabajo aborda la conceptualización y medición de esta cualidad de los sistemas financieros, así como sus conexiones con otras variables como el desarrollo económico, la profundidad democrática y la atracción de las finanzas offshore.

A pesar de la importancia que ha cobrado la transparencia financiera en el contexto de la globalización, sus vínculos con problemas transnacionales tan relevantes como la evasión fiscal, la corrupción y el terrorismo, y su inclusión en la Agenda 2030, los países cumplen de manera muy desigual las normas internacionales en esta materia. En este documento se aboga por la claridad conceptual y métrica sobre la transparencia y los flujos financieros ilícitos como paso previo para comunicar mejor esta agenda y, en última instancia, mejorar su eficacia.

Introducción

La transparencia financiera en la era de la globalización se presenta como una agenda de cooperación entre gobiernos que tiene por objetivo la lucha contra los flujos financieros ilícitos y se relaciona con problemas transnacionales tan relevantes como la evasión fiscal, la corrupción y el terrorismo. Se trata de una agenda dispersa, establecida en cumbres y acuerdos intergubernamentales auspiciados por el G7 y el G20, la OCDE, las instituciones de Bretton Woods y diversas agencias de Naciones Unidas. En 2015 el asunto se convirtió en una prioridad para la ONU, ocupando su propio espacio en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS, meta 16.4) y numerosas referencias en la Agenda de Acción de Addis Abeba sobre financiación del desarrollo (ONU, 2015a) .

Este Documento de Trabajo aborda la conceptualización, medición y explicación de la transparencia financiera. A pesar de su importancia, los países cumplen de manera muy desigual las normas internacionales en esta materia y, tal como se explica en las secciones siguientes, la claridad conceptual y métrica podría ayudar a comunicar mejor la agenda internacional de la transparencia financiera y, en última instancia, mejorar su eficacia.

En la primera parte del Documento, se relata la historia de la transparencia financiera desde la creación del Grupo de Acción Financiera Internacional contra el Blanqueo de Capitales (GAFI) en 1989 hasta la adopción de los ODS en 2015. También se hace referencia a las ONG más implicadas en esta causa y se extrae de su discurso los conceptos clave del documento: flujos financieros ilícitos y transparencia financiera internacional.

Seguidamente, se presentan las principales mediciones que han alimentado los análisis y debates sobre finanzas ilícitas, producidos también en el ámbito de las ONG, y se proponen nuevos indicadores de transparencia financiera basados en el cumplimiento de las 40 recomendaciones del GAFI según su sistema de revisión entre pares. En la tercera parte, el documento explora las relaciones de la transparencia financiera con otras variables como el desarrollo económico, la profundidad democrática, los paraísos fiscales y la industria de finanzas offshore.

Historia y significado de la transparencia financiera

La transparencia es un concepto relacionado con la rendición de cuentas y el buen funcionamiento del Estado democrático de Derecho cuyo uso en la teoría y la práctica política se remonta a la Ilustración.1 La transparencia financiera, entendida como el acceso e intercambio de información financiera sobre individuos y organizaciones por parte de gobiernos, es un subconcepto más nuevo y menos asentado. Se trata de un término colocado en la agenda internacional por una serie de organizaciones de la sociedad civil (OSC) agrupadas en la Coalición por la Transparencia Financiera y progresivamente extendido por gobiernos (Diplomatie, 2017), organizaciones internacionales (UNODC y OECD, 2016) y medios de comunicación (Economist, 2016). Su incipiente éxito se debe probablemente a su eficacia para designar una serie de iniciativas de cooperación internacional que, aun teniendo diversos orígenes, comparten un denominador común: la producción e intercambio de información financiera entre países con la finalidad de reforzar las capacidades de los Estados en políticas tan diversas como la fiscalidad o la lucha antiterrorista.

Los orígenes de la transparencia financiera: la lucha contra el narcotráfico

La primera de estas iniciativas tuvo lugar en 1989 y supuso un punto de inflexión para las leyes de secreto bancario. La Cumbre del G7 celebrada ese año en París adoptó una declaración económica en la que, además de analizar el contexto económico mundial y discutir sobre comercio o deuda pública, dedicó un epígrafe entero a la droga. En dicho apartado, los grandes líderes mundiales se comprometieron a unir esfuerzos en el ámbito nacional e internacional para detener el narcotráfico en su corriente real y financiera. Acordaron ocho medidas de distinto alcance y concreción, la última de las cuales consistía en la creación de una task force paraprevenir la utilización del sistema bancario y las instituciones financieras con el propósito de blanquear dinero proveniente de la droga (G7, 1989).

Esta task force, el GAFI, adoptó 40 recomendaciones sobre blanqueo de dinero (GAFI/FATF 1990) que abogaban por poner límites a las leyes nacionales sobre secreto bancario e intensificar la cooperación internacional en investigaciones, detenciones y extradiciones. Además, planteaban a los Estados exigencias más concretas como tipificar el delito de blanqueo de dinero, participar en distintos instrumentos internacionales de cooperación contra el narcotráfico e imponer obligaciones sobre los bancos para asegurar la identificación de todos los titulares de sus cuentas y depósitos, así como mantener registros y documentos que pudieran servir para investigaciones futuras.

A lo largo de la década de los 90, el GAFI fue prorrogando su mandato hasta consolidarse como una institución permanente. También amplió su alcance a todo el crimen organizado y pasó a vigilar, además de la banca, las denominadas “Actividades y Profesiones Designadas No Financieras” (APDNF), que incluyen abogados, notarios y asesores, así como algunos negocios considerados de riesgo como, por ejemplo, las empresas de remesas de efectivo o los comercios de bienes de lujo. Desde el punto de vista geográfico, el ámbito del GAFI se fue extendiendo de una forma original. En lugar de buscar nuevas adhesiones de Estados, fomentó la creación de instituciones similares en otras regiones, las cuales se adhirieron al GAFI como miembros asociados y acabaron cubriendo todo el mundo.2

Aitor Pérez
Investigador senior asociado, Real Instituto Elcano
| @aitor_ecoper


1 El concepto de transparencia política lo empiezan a usar en el siglo XVIII autores como Kant y Rousseau y, a través de Jeremy Bentham, entra en la tradición política británica donde se instala la máxima “cuanto más estrictamente nos vigilan, mejor nos comportamos” (Hood, 2006; Prat, 2006).

2 Estos organismos y sus fechas de creación son: Caribbean Financial Action Task Force (CFATF), 1992; Asia-Pacific Group on Money Laundering, (APG); Moneyval, un órgano del Consejo de Europa, 1997; Eastern and Southern Africa Anti-Money Laundering Group (ESAAMLG), 1999; Inter-Governmental Action Group against Money Laundering in West Africa (GIABA), 1999; Grupo de Acción FInanciera Internacional de América Latina (GAFILAT), creado en 2000 con el nombre de GAFISUD; Middle East and North Africa Financial Action Task Force (MENAFATF), 2004; Eurasian Group, 2010; Task Force on Money Laundering in Central Africa (GABAC), 2012.

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<![CDATA[ Hacia un ecosistema español de Inteligencia Artificial: una propuesta ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/policy-paper-2019-hacia-ecosistema-espanol-inteligencia-artificial-una-propuesta 2019-06-12T07:39:43Z

Este informe pretende contribuir a un debate verdaderamente “español”, transversal, con propuestas para la construcción de un ecosistema español de Inteligencia Artificial en el que participen las administraciones públicas, las empresas, el mundo académico y la sociedad.

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Contenidos

Resumen ejecutivo

  1. Objetivo de la propuesta
  2. Justificación de la propuesta
  3. Retos para una estrategia española de IA
  4. Prioridades del sistema de IA
  5. Visión estratégica
  6. Articulación y proceso productivo
  7. El factor humano
  8. Inversión e inversores
  9. Reputación y relato
  10. La gobernanza del ecosistema
  11. Relación con los ecosistemas externos y otros actores

Recomendaciones
Agradecimientos
Documentos de referencia

Resumen ejecutivo

La Inteligencia Artificial (IA) no es una tecnología más o una actividad que afecte sólo al ámbito académico y científico. Es una tecnología crítica para la transformación y la economía digital, por lo que su disponibilidad o carencia afecta al bienestar, prosperidad e igualdad de la sociedad española.

Este informe pretende contribuir a un debate verdaderamente “español”, transversal, con propuestas para la construcción de un ecosistema español de IA en el que participen las administraciones públicas, las empresas, el mundo académico y la sociedad. También, se trata de engarzar ese ecosistema español con el ecosistema europeo y con el resto de los actores o ecosistemas internacionales. No es una estrategia nacional de IA que le corresponda al Gobierno impulsar, en línea con otros países y con lo que pide la Comisión Europea, sino una propuesta para la creación de un entorno que facilite la creación, desarrollo y sostenibilidad de esa estrategia.

Como señala la Comisión Europea, el éxito de la coordinación de la IA descansa sobre  tres pilares: (1) aumentar las inversiones públicas y privadas en IA; (2) prepararse para los cambios socioeconómicos; y (3) garantizar un marco ético y legal adecuado. Ninguno de estos pilares se puede construir con un enfoque exclusivamente gubernamental sino con uno ecosistémico. España dispone de actores y conocimiento especializados en IA, pero le falta un modelo de coordinación, por lo que precisa articular un ecosistema que corrija esa carencia. El Gobierno precisa asociarse con el resto de los actores del ecosistema para maximizar su potencial interno y aprovechar las oportunidades de cooperación en marcos multilaterales (como la UE) o bilaterales (como el acuerdo franco-alemán sobre IA) en Europa y fuera de ella. Siendo interdependientes, el ecosistema debe ser inclusivo y permitir la participación de las administraciones públicas, incluidas las autonómicas y municipales, así como la de los sectores económicos, académicos o sociales implicadas en el desarrollo de la IA.

Para señalar objetivos estratégicos y prioridades de IA es necesario desarrollar una capacidad de inteligencia estratégica en IA que permita analizar el estado, necesidades y opciones de la IA española. El mejor conocimiento posible del estado de la IA es imprescindible para que el análisis estratégico pueda identificar y seleccionar los nichos y cadenas de valor donde aplicar la IA con mayor impacto sobre sus objetivos públicos y privados. La prioridad de esta inteligencia estratégica, recogida y procesada por el ecosistema, consiste en estar pendiente de lo que va a venir en IA y no sólo en sacar partido de lo que ya existe, en conocer qué áreas debe desarrollar y cuáles consumir. Toda estrategia española en IA debe ser coherente con una visión de país y con otros ecosistemas y estrategias tecnológicas elaboradas o en elaboración.

La mayoría de las estrategias conocidas apuestan por concentrar los esfuerzos nacionales de IA en la prestación de servicios públicos preferentes y en la producción de alto valor añadido, en lugar de dispersar los recursos limitados en desarrollos de carácter genérico. Su necesidad es más urgente en los sectores públicos o privados ya digitalizados que disponen de datos suficientes para permitir la aplicación de la IA. El ecosistema ha de ser capaz de integrar capacidades de conocimiento con capacidades industriales y sociales. Sus esfuerzos deberían centrarse en impulsar plataformas industriales que utilicen la IA como elemento competitivo de sus negocios y en la prestación de servicios públicos con un gran impacto social.

El desarrollo, captación y retención de talento es crítica, especialmente cuando escasea, no sólo en España, sino en el conjunto de Europa y del mundo. La carencia de talento afecta a la investigación y desarrollo en IA, a la adaptación y reciclaje de los directivos y empleados de las empresas e industrias digitales y, finalmente, a todos los niveles educativos. Para atender las necesidades más urgentes, el ecosistema deberá comenzar por mejorar las condiciones laborales y económicas del talento dedicado a la investigación, creando y financiando un hub de IA que asegure una masa crítica de investigadores de alto nivel para cubrir las necesidades básicas. La articulación permitiría disponer de un Centro de Excelencia, aunque sea en red, como los elaborados en otros ámbitos de la digitalización, que añaden valor al desarrollo de la IA del ecosistema compartiendo talento y financiación. También aportarían a los investigadores mayor remuneración y estabilidad profesional, así como una mejor conexión con el mundo empresarial con el que suelen están poco conectados. Posteriormente, el ecosistema deberá financiar y formar el talento necesario para facilitar la distribución de la IA a los servicios públicos y a las empresas, así como para integrarla en todos los sistemas y niveles educativos y de formación.

La inversión en IA comprende un amplio abanico de inversiones públicas y privadas, tanto para inversión, desarrollo e innovación de IA, como para su consumo mediante compra pública o privada. La Comisión Europea propone que la UE en su conjunto invierta 20.000 millones de euros al año entre 2021 y 2027 en I+D en IA, tanto público como privado. La financiación comunitaria, complementaria de la nacional, se establecería como mínimo en 7.000 millones para el período.

España debería adoptar un compromiso de llegar en un plazo de tres a cinco años a una inversión pública y privada en torno a 200 millones de euros anuales. Se podría pedir un mandato al Gobierno o al Parlamento para facilitar la presupuestación plurianual. El sector privado debe participar notablemente en el esfuerzo inversor, porque no puede esperar que el sector público invierta en la IA que precisan sus intereses de negocio; al igual que el sector público no puede esperar que el sector privado atienda intereses que estén fuera del mercado. La corresponsabilidad en el ecosistema facilita compartir riesgos e inversiones, también por medio de la habilitación de incentivos fiscales.

El desarrollo de la IA precisa la construcción de un relato que permita conocer su trascendencia para la prosperidad y bienestar de la sociedad. El relato de la Estrategia debe hacer hincapié en las oportunidades que la IA crea para el bienestar de los ciudadanos, los servicios públicos y la competitividad de la economía y abordar los retos incluyendo posibles soluciones. Sin hacerlo, la comunicación estratégica de la IA convertirá a la inteligencia artificial en un asunto exclusivamente de competitividad científico-tecnológica o económica. Este relato informativo debe completarse con la construcción de una reputación solvente de marca, articulando la capacidad científica del ecosistema con una gestión eficaz, un liderazgo claro y el respaldo político y social.

El ecosistema debe ser inclusivo, incluido en materia social y de género, y transparente. El carácter público o privado no afecta a la inclusividad porque la cooperación en red del ecosistema es pública-pública, privada-privada  y  público-privada  simultáneamente. La transparencia es, además, imprescindible cuando la IA afecta a derechos, libertades y expectativas de vida de gran parte de la población, por lo que un ecosistema tiene la responsabilidad social de la transparencia hacia afuera y hacia adentro del mismo. Siendo inclusivo y transparente, el ecosistema puede intermediar el diálogo social desde el principio incorporando disciplinas no asociadas a la IA que enriquezcan el debate ético, moral y social, facilitando la “explicabilidad” de la IA.

En cuanto a su gobernanza, el ecosistema necesita impulso político, que en el sistema español significa desde Presidencia del Gobierno, y quizá la constitución de un ministerio que agrupara estas y otras competencias. El ecosistema debe contar con un nivel “estratégico” potente, con un alto comisionado o similar y un consejo de autoridades públicas y privadas, además de un nivel operativo o técnico (que podría incluir un CDTI-IA) y otro táctico. Para agilizar la adopción de decisiones, el ecosistema deberá funcionar como un nodo, relacionándose con otros ecosistemas y plataformas (multinodal) y con los distintos niveles de decisión (multinivel) en red para eludir bloqueos.

Por razones de tamaño y de inversión científica y tecnológica, la autonomía estratégica de la IA española no puede sólo depender de un ecosistema nacional. La integración es necesaria en el ecosistema europeo, a cuyo grupo motor franco-alemán ha de unirse España, pero no suficiente porque existen otros ecosistemas más avanzados con los que se debe colaborar y buscar asociaciones estratégicas. Los intereses y necesidades españoles en materia de IA le han de llevar a cooperar con el ecosistema más dinámico y potente en materia de IA como es el de EEUU, aprovechando la presencia de grandes empresas estadounidenses y su imbricación en la economía española, pero no debe descartar la cooperación con los de otros países –China incluida– o tender puentes (de forma autónoma y/o europea) con los ecosistemas de IA de América Latina y de África.

Félix Arteaga
Investigador principal del Real Instituto Elcano

Andrés Ortega
Investigador senior asociado del Real Instituto Elcano
| @andresortegak

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<![CDATA[ De la reclusión en las prisiones al control del tráfico de cocaína: la evolución de las organizaciones criminales brasileñas ]]> http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/dt11-2019-sampo-reclusion-prisiones-control-trafico-cocaina-evolucion-organizaciones-criminales-brasilenas 2019-06-10T02:32:46Z

Este Documento de Trabajo intenta explicar cómo han evolucionado las organizaciones criminales brasileñas en los últimos años, considerando que han pasado de ser organizaciones de alcance local a empresas con cierto grado de internacionalización. 

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Índice

Resumen
(1) Introducción
(2) Las organizaciones criminales brasileñas: de la no agresión a la competencia
(3) El papel de las prisiones en la “guerra de facciones”
(4) La transnacionalización de las organizaciones criminales brasileñas: el PCC y el CV
(5) Conclusiones: la evolución de las organizaciones criminales brasileñas
Bibliografía

Resumen

El presente Documento de Trabajo busca explicar cómo han evolucionado las organizaciones criminales brasileñas en los últimos años, considerando que han pasado de ser organizaciones de alcance local a empresas con cierto grado de internacionalización. Para ello, se analizan las organizaciones criminales más importantes de Brasil y la dinámica que han establecido entre sí, pasando del acuerdo de no agresión mutua a la competencia directa reflejada en el incremento de los índices de violencia. En segundo lugar, se revisa el papel de las prisiones como reductos en los que las organizaciones criminales se reproducen y fortalecen, en gran parte debido a las condiciones carcelarias. Tercero, se analizan la internacionalización del Primeiro Comando da Capital (PCC) y del Comando Vermelho (CV) como estrategia de las organizaciones para reducir costes y ganar poder tanto dentro como fuera de Brasil. Finalmente, en las conclusiones, se evalúa la evolución de las organizaciones criminales brasileñas, particularmente el PCC y el CV, y se ensayan algunos escenarios que podrían presentarse en el corto y medio plazo.

(1) Introducción

En la actualidad América Latina es considerado el subcontinente más violento del mundo. A pesar de que concentra sólo un 8% de la población global, registra el 33% de los homicidios mundiales (Muggah y Aguirre Tobón, 2018). En este contexto, Brasil ha sufrido un incremento exponencial de la violencia y se ha posicionado como uno de los países más violentos de la región, con una tasa de homicidios nacional cercana a los 30 por cada 100.000 habitantes (Cerqueira, 2018), concentrando un 13% de los asesinatos globales (Muggah y Aguirre Tobón, 2018). Esta situación, que sin duda está relacionada con el incremento de la actividad del crimen organizado en el país, parece haberse exacerbado a partir de la ruptura del pacto de no agresión entre el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV) –las dos organizaciones criminales más influyentes de Brasil– a fines del año 2016; y aún más desde que la Familia Do Norte (FDN) y el CV dieron por terminada la alianza defensiva que habían armado para detener el avance del PCC en los primeros meses del 2018.

En consecuencia, las ciudades del norte y nordeste de Brasil han sufrido un estrepitoso incremento en el número de homicidios, ya que todos los estados registraron aumentos de entre un 80% y un 258% entre 2006 y 2016 (Cerqueira, 2018). Particularmente en estados como Acre, Ceará y Rio Grande do Norte, el número de homicidios fue muy superior a la media nacional (UNODC, 2018). Tal como plantea Alessi (2018), en aquellos estados donde existen disputas en torno al control del mercado de bienes ilícitos –especialmente de la cocaína– los homicidios muestran números alarmantes, mientras que allí donde alguna de las organizaciones criminales –en general el PCC– es hegemónica o tiene una fuerte presencia, las tasas de homicidios están por debajo de la media nacional. Tal es el caso de Paraná y Matto Grosso do Sul.

La lucha entre facciones criminales se ve en las favelas y en las calles de Brasil, pero también en las prisiones, tanto federales como estaduales. De acuerdo con la oficina de Naciones Unidas sobre drogas y crimen (UNODC, 2018), la ruptura del acuerdo de no agresión entre el PCC y el CV, así como entre el CV y la FDN, generó una escalada de violencia tal que posibilitó la intervención federal de Rio de Janeiro en febrero de 2018. La intervención fue llevada a cabo por las Fuerzas Armadas, que tomaron el control del aparato de seguridad pública del Estado.

Tal como se puede ver en esta primera sección, el escenario es complejo y está condicionado no sólo por la capacidad de las organizaciones criminales de llevar adelante negocios espurios, sino también por el poder que han desarrollado a partir de su papel en las prisiones brasileñas. Es por eso por lo que este trabajo se propone analizar, en primer lugar, a las organizaciones criminales más importantes del Brasil. En un segundo apartado trabajará sobre la “guerra de facciones” que está teniendo lugar actualmente y el papel que dichas organizaciones tienen en el escenario de criminalidad brasileño. Tercero, analizará la internacionalización de las organizaciones criminales brasileñas, haciendo especial hincapié en la transnacionalización del PCC, aunque sin dejar de lado el lugar que han ganado el CV y la FDN en países limítrofes a Brasil. Finalmente, en las conclusiones, hará hincapié en cómo han evolucionado las organizaciones criminales brasileñas en los últimos años.

El trabajo busca llenar un vacío existente en la literatura vigente, que se ha centrado en el devenir del PCC, por un lado, así como en el incremento de los niveles de violencia, por otro, pero que poco ha indagado en cómo las organizaciones criminales han evolucionado, haciéndose cada vez con más poder y profundizando sus diferencias. Esas diferencias, que en una primera instancia podían estar vinculadas a un control territorial específico, se han profundizado a partir del intento de las organizaciones de expandir sus negocios más allá de las fronteras de los estados en los que surgieron e incluso han colisionado donde el juego se ha vuelto de suma cero.

(2) Las organizaciones criminales brasileñas: de la no agresión a la competencia

Para comprender cómo funciona el crimen organizado en Brasil es necesario distinguir, en primer lugar, entre aquellas organizaciones que tienen alcance nacional y aquellas que tienen incidencia estadual o local. Entre las primeras, sólo podemos distinguir al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV), mientras que en el segundo nivel encontramos más de una veintena de organizaciones, entre las que destacan: Amigos dos Amigos (ADA), el Tercer Comando Puro (TCP), el Primeiro Grupo Catarinense (PGC), Guardiões do Estado do Ceará, el Sindicato do Crime de Rio Grande do Norte y Bonde dos 40, emplazado en Maranhăo (Sampó, 2018). Sin embargo, creemos que es necesario diferenciar el lugar que ha comenzado a ocupar la Familia Do Norte (FDN), una organización en pleno crecimiento, que ha ganado autonomía respecto de quien solía ser su principal aliado de alcance nacional, el CV. Esta organización ha dejado de tener alcance estadual pero no ha logrado alcanzar presencia en todo el territorio brasileño. Sin embargo, se ha expandido e incluso logrado una cierta transnacionalización. Es por eso por lo que creemos que debe ser considerada como una organización de alcance regional en tanto controla gran parte del norte y nordeste de Brasil, particularmente en la zona del Amazonas. Vale decir que esa zona es clave para el tráfico de cocaína que proviene de Colombia y Perú y que es exportada a partir de una variedad de puertos en el norte de Brasil.

El Comando Vermelho, hoy la segunda organización criminal en importancia a nivel nacional –con proyección regional, comprobada en el caso de Paraguay específicamente–,1 surgió a fines de los años 70 dentro de un presidio ubicado en Angra dos Reis (Rio de Janeiro) de la convivencia de los presos políticos –en pleno gobierno militar– con presos comunes. A fines de la década el CV se había expandido hacia las calles de Rio de Janeiro (UNODC, 2018). El Comando Vermelho surgió cercado de ideologías, fuertemente moldeado por el socialismo de los presos políticos que formaron parte de su creación. En consecuencia, la idea de que la “masa carcelaria” formaba una comunidad dio lugar a la lucha conjunta en favor de mejoras en la calidad de vida (Oliveira, 2016) y estableció una nueva forma de pensar a las organizaciones criminales.

Durante los años 80 los primeros presos forajidos de Isla Grande empezaron a llevar adelante asaltos a bancos, empresas y joyerías, ya no sólo en Rio de Janeiro. La organización se expandió hasta São Paulo y a distintos puntos del país, conformándose como el principal interlocutor de los traficantes colombianos en Brasil (UNODC, 2018). Una de las primeras medidas del CV fue el establecimiento de la “Caja Común” que se nutría de los ingresos generados por las actividades criminales de quienes estaban en libertad y servía para financiar fugas, así como también para mejorar las condiciones de vida en los presidios –y de las familias de los que estaban encarcelados–, contribuyendo a fortalecer la autoridad y el respeto que inspiraba el CV en los detenidos.2 Asimismo, desde su establecimiento, los líderes del grupo conformado en la prisión determinaron que no habría más asaltos, ni violaciones, ni muertes por causas banales, como reglas básicas de convivencia al interior de las cárceles (Oliveira, 2016).

En la década de 1990 la organización se convirtió en una de las facciones criminales más poderosas del país y expandió su territorio de acción aún más. A pesar de haber sufrido el desprendimiento de algunos sectores que se convirtieron en sus competidores, como el Terceiro Comando3 durante la década de los 80 y Amigos dos Amigos4 en 1994. En ese mismo período, la organización dejó de estar centrada en los asaltos para dedicarse casi exclusivamente al tráfico de drogas, que manejaba de forma monopólica en Rio de Janeiro, acuartelado en las favelas (Gurgel de Oliveira, 2013). En esos espacios territoriales, comenzó a ganar legitimidad y apoyo valiéndose de prácticas similares a las que utilizaban en la prisión, proveyendo apoyo a los habitantes –apoyo que el Estado no era capaz de brindar–. En consecuencia, se construyó un orden alternativo, con reglas propias, donde la organización criminal se encargaba de proveer los servicios más elementales, como la seguridad y la protección, pero también la distribución de bombonas de gas, alimentos y hasta medicamentos. Como resultado, el dominio de ese territorio fue legitimado por sus habitantes, permitiendo la reproducción del orden establecido. Este mismo proceso se vería, pocos años después, en los territorios controlados por el PCC, en gran parte como consecuencia de la ausencia del Estado.

El Primeiro Comando da Capital (PCC),5 la organización criminal más importante de Brasil en la actualidad –que además se ha expandido hacia los países vecinos–, surgió emulando al CV al interior de la “casa de custodia de Taubaté”, prisión de máxima seguridad conocida como Piranhão, en São Paulo. En los inicios, el PCC era conocido también como el “Partido doã Crime” y tenía como objetivo no sólo combatir la opresión dentro del sistema penal paulista sino también vengar la muerte de pesos masacrados a manos de la Policía Militar en octubre del año 1992 (Oliveira, 2016; Ferreira, 2018; Paes Manso y Nunes Días, 2018).

Carolina Sampó
Investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet)–Instituto de Relaciones Internacionales (IRI) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), profesora adjunta de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y coordinadora del Centro de Estudios sobre Crimen Organizado Transnacional (CeCOT-IRI)
| @carosampo


1 A principios de 2019 Fábio Souza dos Santos, miembro del Comando Vermelho, fue entregado a la Policía Federal Brasileña como resultado del proceso de extradición. Ya en noviembre de 2018 se había vivido un proceso similar cuando se expulsó a Marcelo Fernando Pinheiro da Veiga, también miembro del CV. Las autoridades paraguayas están preocupadas por la creciente influencia de las organizaciones criminales en sus presidios, donde cooptan miembros y corrompen funcionarios (Tomazela, 2019).

2 “A maior das facções do Rio é humilhada com ocupação do Complexo do Alemão”, O Globo, 29/XI/2010, https://oglobo.globo.com/rio/a-maior-das-faccoes-do-rio-humilhada-com-ocupacao-do-complexo-do-alemao-2918808.

3 El surgimiento de esta organización no está bien documentado y no existe consenso sobre el momento de su aparición. Para algunos autores el Terceiro Comando es resultado de una escisión de CV durante los años 80. Para otros, surge después de 1994. Dominó las favelas y comunidades de las zonas oeste y norte de Rio de Janeiro (Gurgel de Oliveira, 2013, p. 18). De ella surgió el Terceiro Comando Puro en el año 2002 en el Complexo Da Maré de la ciudad carioca.

4 Fundada por un ex miembro del CV –que fuera expulsado de la organización– entre los años 2014 y 2018 dentro del sistema penitenciario carioca. Se distinguía de otras organizaciones porque veía al tráfico de drogas como un negocio empresarial y se vinculó directamente con los productores de cocaína de los países vecinos (Gurgel de Oliveira, 2013, p. 21).

5 También conocida como 15.3.3 porque la P ocupa el número 15 en el Alfabeto y la C el 3 (Oliveira, 2016).

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