2ª Oleada BRIE, febrero 2003

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Presentamos los resultados de la segunda ola del Barómetro del Real Instituto Elcano (BRIE), encuesta periódica sobre política exterior y defensa que comenzó su andadura en noviembre de 2002. Realizado a mediados de febrero a una muestra representativa de 1200 encuestados, el sondeo contiene información sobre las principales cuestiones que han marcado la agenda internacional en los últimos meses: la reforma de la UE, la crisis de Irak, o la imagen de los EEUU.

Para el estudio comparativo de algunas de las cuestiones anteriores, y en particular, de la imagen de los EEUU, se han replicado preguntas de la encuesta mundial del Global Attitudes Project, del Pew Research Center for People and the Press (Washington), que se realizó en otoño-invierno de 2002 en 42 países de Norteamérica, Europa del Este, América Latina, África, Asia, países árabes, y la UE, pero no así en España.

Destacamos a  continuación los resultados más sobresalientes del estudio.

1. Desinterés y desconocimiento de la política internacional

Los españoles viven de espaldas a la realidad  internacional, incluso en una coyuntura tan grave como la actual. Sólo uno de cada tres españoles –el 38%- declara estar interesado por la política internacional.

En consecuencia, el desconocimiento de las cuestiones internacionales es sangrante, sobre todo en algunas con evidentes repercusiones para nuestro país. Así, los españoles ignoran aspectos clave de la política europea. El porcentaje de encuestados que no identifica correctamente ninguno de los países de la ampliación de Europa asciende al 80%, que es incluso superior al de noviembre de 2002. También, el porcentaje de encuestados que desconocen los principales objetivos de la Convención sobre el Futuro de Europa presidida por Giscard D’Estaing es del 90%, similar al 89% de noviembre de 2002.

2. Crece la percepción de amenazas

A pesar del desinterés y  la desinformación, se ha extendido la sensación de amenaza exterior, algo que ya se comenzó a percibir después del 11-S y ha continuado desde entonces. Si en noviembre de 2002 el porcentaje de españoles que consideraba mala la situación internacional era del 62%, ahora es del 77%.

El análisis de la evolución entre noviembre de 2002 y febrero de 2003 indica que la opinión pública española se ha sensibilizado ante determinadas cuestiones, sobre todo las referidas a Oriente próximo: el conflicto árabe-israelí,  el terrorismo islámico e Irak. El porcentaje de españoles que consideran “muy importantes” algunas amenazas sube:

  • Para el terrorismo internacional: del 47 al 52%
  • Para Irak: del 22 al 33%
  • Para el conflicto palestino-israelí: del 15 al 21%

Más en concreto, la posibilidad de que ocurran actos de terrorismo islámico en España aumenta nada menos que del 65 al 81%.

La proliferación de armas de destrucción masiva es una amenaza muy importante para el 43% de los encuestados. En relación con este tema, también se incluyó en la encuesta la situación planteada por Corea. Prácticamente 1 de cada 2 españoles (el 45%) considera que Corea es una amenaza fuerte (peligrosa o muy peligrosa)  para la estabilidad en Asia.

En este clima generalizado de riesgos y amenazas crecientes, sólo la inmigración desciende del 43 al 40%.

3. Irak como amenaza

Irak se percibe como una amenaza real. Para empezar, se está claramente de acuerdo con que Sadam Husein

    1. es un dictador que oprime a su pueblo (85%)
    2. se burla de la legalidad internacional (73%)
    3. tiene vínculos con el terrorismo internacional (67%)
    4. está en posesión de armas de destrucción masiva (58%)

Siguiendo con las posibles justificaciones de -en el momento de realización de la encuesta- un hipotético ataque a Irak, se preguntó si se consideraba al régimen de S.H. un peligro para la estabilidad en Oriente Medio. Un 60% lo considera peligroso (un 18% mucho, y un 42%, bastante); un 20%, algo peligroso; y un 6%,  nada peligroso. De hecho, y sorprendentemente, los españoles consideran mucho más amenazante al régimen de S.H. (39%) que al conflicto árabe-israelí (18%).

La sensación de amenaza en España alcanza unos niveles medios, semejantes a los de Francia, tanto por su magnitud como por su composición sociodemográfica. En comparación con nuestro país o con Francia, es mayor (con porcentajes de más del 80%) en los EEUU, el  R. Unido o Alemania; pero también es menor en Rusia o Turquía (en torno al 50% de la población).

4. El no a la guerra

Aunque se considera que el régimen de Sadam Husein es una amenaza, se sigue pensando que no se debe responder con un ataque. En febrero de 2003 se repitió la pregunta ya planteada en noviembre de 2002: “¿opina Vd. que los EEUU

  1. No deberían invadir Irak
  2. Deberían invadir con la aprobación de la ONU y el apoyo de los aliados
  3. Deberían invadir Irak  aunque tengan/ tuviesen que hacerlo solos?
  4. NS/NC”

Entre noviembre de 2002 y febrero de 2003 el rechazo aumenta en tres puntos, del 61 al 64%. Pero, según los datos del Barómetro, también lo hace, ahora en 5 puntos, el apoyo condicionado: del 24 al 29%. Se mantiene constante el apoyo incondicional (2%).

5. Pacifismo, pero no radical

La oposición al ataque no es producto de un pacifismo radical. Desde luego, los españoles no son belicistas. Así,  a la pregunta está justificada una guerra para desarmar por la fuerza a un país que no respeta la legalidad y desarrolla armas de destrucción masiva, un 59% respondió que no.

Pero los españoles legitiman la intervención por la fuerza en algunos casos. En la encuesta se pidió a los encuestados que valorasen la intervención militar en conflictos armados que se han producido anteriormente con la participación de tropas españolas. Pues bien, en el caso de Kosovo y Bosnia la valoración positiva supera ampliamente a la negativa (con un 44% frente a un 35%, por ejemplo, para el segundo conflicto), cosa que, sin embargo, no ocurre con la primera Guerra del Golfo o la Campaña de Afganistán. Lo anterior significa que los españoles diferencian unos tipos de intervenciones de otras.

6. La desconfianza de los motivos de los EEUU

Se rechaza el ataque porque se desconfía de los motivos de los EEUU. 2 de cada 3 encuestados (el 68%) piensan que los EEUU quieren atacar para tomar el control de los recursos petrolíferos, y el 21% porque el régimen iraquí efectivamente es una amenaza para la estabilidad de Oriente Próximo.

En comparación con otros países, esta  desconfianza es más intensa en Francia (75%) o Rusia (76%) que en España, donde, en cualquier caso, es mayor que en la media de los países.

7.  Rechazo matizado frente a los EEUU

Como consecuencia de lo anterior, en estos momentos en España prevalece una imagen negativa de los EEUU sobre la positiva: un 52% de los encuestados tiene una opinión  poco o nada favorable; un 40%, algo o muy favorable. Desde noviembre de 2002 también desciende la valoración de Bush: en una escala de 0 a 10, baja casi 1 punto, de 3 a 2,1. Esta sombra no se extiende a la totalidad de los ciudadanos norteamericanos, que son valorados positivamente (46%) más que negativamente (43%).

Los españoles piensan que los Estados Unidos no tienen en cuenta en su política internacional los intereses de países como España (79%), que su política aumenta las diferencias entre países ricos y pobres (67%), que hacen demasiado poco por resolver los problemas internacionales (46%). También consideran que es malo que las ideas y costumbres norteamericanas se extiendan por el mundo (57%) y, en este sentido, valoran negativamente la democracia (50%) y la manera de hacer negocios (53%) de los Estados Unidos.

En el lado positivo se admiran los avances científicos y tecnológicos de los EEUU (66%) y su música, cine o televisión (60%).

8. Multipolaridad radical

Los datos del apartado anterior no debieran interpretarse como síntoma de una ola gigante de antiamericanismo.  Para comenzar, los españoles opinan claramente que el mundo sería un lugar menos seguro si otro país tuviese un poderío militar semejante al de los EEUU (42%, frente al 22% de quienes opinan que sería más seguro). Pero también piensan que sería un lugar más seguro si no existiesen los EEUU (34%, frente al 23% que piensa lo contrario). En definitiva, rechazan tanto la unipolaridad norteamericana como la bipolaridad.

En total coherencia con las actitudes anteriores, los españoles son los europeos que se muestran menos a favor de que Europa aumente su gasto militar para constituirse en contrapeso del poder norteamericano: el porcentaje de rechazo de esta estrategia (la hipótesis, llamemos, “francesa”) es del 47%, frente a un porcentaje del 31% a favor, muy inferior a la media europea (50%). Por ello, la mayoría (el 42%) es de la opinión de que Inglaterra y Francia deberían desmantelar sus armas nucleares, de modo que sólo el 20% piensan que deberían ponerlas a disposición de la defensa europea.

9.  Satisfacción con el poder actual de España en el mundo

Finalmente, en el BRIE se pidió a los entrevistados que comparasen el poder de España con el de otras potencias medias. Los españoles consideran  que su país tiene ya:

  • más poder que Polonia , Brasil o Corea del Sur
  • el mismo que Italia
  • menos que Canadá

Por lo tanto, valoran de manera realista el peso de España en el mundo. Y, sin embargo, no creen necesario aumentarlo. En el BRIE se preguntó si los recursos materiales y humanos del Estado para la acción exterior se consideraban suficientes o no. Sólo un 22% de los entrevistados los considera insuficientes, frente al 47% que los estima suficientes. Los españoles no desean invertir más en política exterior.