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Tema: Este ARI[1] ofrece, en una primera aproximación, una visión general de la situación de la
enseñanza del español y el uso de la lengua en el territorio del antiguo Sáhara
español.
Resumen: Con este ARI, resultado de una investigación
realizada sobre todo a través de entrevistas, encuestas y algunas estadísticas
ofrecidas por organismos españoles y marroquíes –dado que la bibliografía sobre
el tema es casi inexistente–, se pretende mostrar que en este territorio que un
día fue provincia de España la lengua española sigue estando viva entre la
población de origen saharaui, a pesar de los obstáculos que su uso y enseñanza
han encontrado en la administración del territorio, hoy en manos de Marruecos.
Análisis: Es conocida la situación de la población saharaui actualmente
radicada en los campamentos de Tinduf, en el Sur de Argelia, constituida
políticamente como República Árabe Saharaui Democrática (RASD). A pesar de la
precariedad de estos asentamientos, que los hace casi por entero dependientes
de la ayuda internacional, los saharauis han podido crear una mínima estructura
estatal, incluyendo representaciones diplomáticas en el exterior, y obtener un
reconocimiento internacional que les permite recibir ayuda humanitaria y fondos
de cooperación de las Naciones Unidas y la UE, entre otros. El árabe es el
idioma oficial de la República, según la Constitución, y el español se
considera lengua de trabajo. Por su parte, la población saharaui que permaneció
en el Sáhara español –región marginal dentro de un país en desarrollo, alejada
de las rutas comerciales y de los circuitos turísticos– padece graves carencias
materiales además de abusos de derechos humanos y un severo aislamiento del
exterior, agravado por las restricciones de acceso a parlamentarios, periodistas,
escritores, fotógrafos, investigadores, etc., por parte de la administración
marroquí.
Marruecos ocupa en la
actualidad la mayor parte del Sáhara Occidental –después de la retirada de
Mauritania del sur de la ex colonia en 1979– y reclama su plena soberanía sobre
la totalidad del territorio. Desde su proclamación, en 1976, la RASD reivindica
a su vez la autodeterminación del Sáhara español. El Frente Polisario (Frente Popular de Liberación
de Saguía el-Hamra y Río de
Oro), movimiento creado en 1973 para combatir
el dominio colonial, se opone a la ocupación marroquí desde las áreas que
quedan fuera del perímetro del muro construido por Marruecos para proteger el “Sáhara
útil”. El conflicto entre Marruecos y el Frente Polisario, que conoció períodos
de enfrentamiento armado, se viene manifestando sobre todo a partir del alto el
fuego de 1991, por medio de protestas civiles a favor de la autodeterminación, a
las que las autoridades marroquíes responden a menudo con detenciones y
encarcelamientos. Según el informe del secretario general de la ONU al Consejo
de Seguridad de octubre de 2007, durante este año hubo manifestaciones de
estudiantes en las universidades de Agadir, Casablanca, Marrakesh y Rabat,
seguidas de detenciones, así como acoso a militantes de los derechos humanos en
el 'Territorio'.
Desde septiembre de 1991,
una misión internacional de Naciones Unidas, la MINURSO, con sede en El Aaiún, capital
de la antigua provincia española (y de la actual región de Laâyoune-Boujdour en
la nomenclatura franco-marroquí), supervisa las condiciones del alto el fuego y
prepara la convocatoria de un referéndum eternamente aplazado sobre el destino
del territorio. En el plano internacional, la reivindicación de Marruecos sobre
el territorio sigue sin ser reconocida por las Naciones Unidas ni las
principales potencias con influencia en la zona.
En este contexto, y a pesar
de la presencia de la administración y los colonos marroquíes, la lengua
española se mantiene entre la población del Sáhara Occidental, en parte debido
a las infraestructuras heredadas de la época colonial española –en la que se
inició la escolarización y la alfabetización de una población mayoritariamente
nómada–, en parte como seña distintiva de identidad frente a la administración
y al sistema educativo marroquí, predominantemente francófonos. Es difícil precisar
el número de hablantes o de aprendices de español entre la población del Sáhara
Occidental. En los campamentos de Tinduf, donde se calcula habitan unos 165.000
saharauis, hay en torno a 25.800 estudiantes de español, según datos recogidos
por el Instituto Cervantes. Si admitimos que, por motivos históricos, los
mayores de 50 años conocen el español, a aquellos habría que sumar el 5% de la
población, si bien el paso del tiempo ha podido limitar su competencia
lingüística. Además, el español se mantiene vivo entre las nuevas generaciones
gracias, entre otras cosas, a los programas de estudio y visitas infantiles
cubanos, españoles y de otros países hispanohablantes. Según datos recogidos
por Pilar Candela para el Anuario del Instituto Cervantes, 1.831 estudiantes
saharauis de nivel medio y superior se graduaron en Cuba en el curso 2004-2005.
La población saharaui
residente en los campamentos es destino prioritario de la Cooperación Española;
en 2006 ocupó el lugar 18º entre los receptores de Ayuda Oficial al Desarrollo
y superó los 19 millones de euros. Por agentes, el mayor contribuyente fue la
administración autonómica (Andalucía, País Vasco y Canarias en cabeza), seguida
de la administración central (Ministerios de Asuntos Exteriores y Cooperación y
de Trabajo y Asuntos Sociales), las entidades locales y las universidades. La
educación (que incluye un programa para cursar estudios superiores en España) es
una de las líneas estratégicas de la Cooperación Española, de la que recibe la
partida mayor de las contribuciones no de emergencia para la población saharaui.
En cuanto al territorio del
Sáhara Occidental, según datos de Naciones Unidas basados en el censo marroquí,
tenía en 2007 una población de 480.000 personas, cantidad que incluiría, junto
a los saharauis de origen, la población de origen marroquí (sucesivas oleadas de
colonos desde 1975) y el contingente militar (en torno a 160.000 hombres). Se
calcula que entre el 20 y el 40% de la población es de origen saharaui, aunque
los datos son poco exactos porque los censos no recogen con exactitud el origen
de la población. Según el censo de 1974, el 13% de los adultos podían leer y
escribir en español. La lista del censo electoral para el referéndum de
autodeterminación actualizada por la MINURSO en 2000 cifraba en unos 85.000 los
residentes históricos en el territorio con derecho a voto. No es posible estimar
siquiera aproximadamente sobre estas bases, y sin mayor información, el número
de habitantes del Sáhara que conservan un dominio nativo o equivalente de la
lengua española. La infraestructura educativa es escasa: 40 escuelas primarias,
13 secundarias del nivel general y ninguna institución de enseñanza superior,
según los datos disponibles más recientes. A
pesar de ello, los datos de escolarización y alfabetización recogidos según la
división administrativa marroquí (que divide el Sáhara Occidental en tres
demarcaciones que en conjunto no coinciden con el antiguo territorio español:
Oued ed Dahab-Lagouira, Laâyoune-Boujdour y Guelmin-Es Semara) muestran que las
dos regiones más meridionales están por encima de la media marroquí en niveles
de alfabetización y escolarización. Según el censo de 2004, la escolarización
en Marruecos fue del 57% en mayores de 10 años; del 80,4% en primaria y el 20%
en secundaria.
Según datos del censo
marroquí de 2004, el 30,4% de la población alfabetizada en el conjunto de
Maruecos lo está en árabe, el 53,1% en árabe y francés, el 16,0% en francés,
árabe y otras, el 0,2% en árabe y otras lenguas, y el 0,3% en otras lenguas.
Los resultados publicados del censo no recogen datos separados sobre el
español, que podrían explicar las ligeras diferencias respecto a la media
nacional en las regiones del sur. En las tres regiones del sur destaca el
porcentaje de hablantes de hasanía (entre el 18% y el 40% de los mayores de cinco
años), el dialecto árabe del Sáhara Occidental y de Mauritania.
Según una encuesta publicada
en 2005 por el CIDOB, el 21,9 por ciento de los encuestados hablaban español en
Marruecos, el 6,1% sólo el árabe, el 29% el árabe y el francés, el 35,6% el
árabe, el francés y el inglés, y el 8,3% el árabe, el francés y el español. Las
regiones donde la proporción de personas capaces de hablar español resultó
mayor fueron Alhucemas ó Al Hoceima (73%), en el antiguo Protectorado, Tánger
(48,9%) y El Aaiún (28,6%), una de las tres divisiones en que quedó repartido
el Sáhara español después de la ocupación marroquí. La misma encuesta revela
que es en las regiones de Alhucemas y El Aaiún (Laâyoune) donde el pasado
colonial tiene más peso como vía de conocimiento de España; los medios de
comunicación españoles, sin embargo, parecen importar menos en el sur que en
otras regiones para el conocimiento de España. En conjunto, el 63,1% de los
encuestados lamentaron la relegación del español en el sistema educativo
marroquí, defendiendo su importancia por la proximidad geográfica y los lazos
seculares entre España y Marruecos. Por regiones, los porcentajes mayores de
quienes opinan así se dan en Alhucemas (90,4%), Safi (88,4%), Beni Mellal
(75,5%), Oujda (72,1%) y El Aaiún (69,4%).
En cualquier caso, junto a
lo que pueda haberse conservado de la presencia del español y a la importancia
que pueda tener el español como elemento auto-identificatorio de la población saharaui,
las nuevas expectativas creadas por los medios de comunicación, la emigración y
las relaciones comerciales de Marruecos con España parecen haber dado un nuevo
impulso al español como lengua útil para las perspectivas laborales en general.
Aunque la enseñanza del español en la enseñanza secundaria tiene larga
tradición como segunda lengua extranjera, sobre todo en el antiguo Protectorado,
su introducción en la enseñanza primaria marroquí es reciente y sigue
actualmente muy por detrás del inglés en la oferta educativa.
La herencia colonial
Durante la última fase de la época
colonial se hicieron ciertos esfuerzos por incrementar el nivel educativo de
las nuevas provincias, aunque la realidad fue que el acceso a la escuela quedó
muy limitado a un sector de la población. En un primer momento, los centros
públicos o escuelas del gobierno español seguían el mismo sistema que las
escuelas de la Península, aunque con pequeñas modificaciones para los alumnos saharauis
tales como las clases de hasanía y de Corán.
Tabla 1. Maestros y alumnos en la enseñanza primaria del Sáhara
Occidental, 1954-1962
| |
Maestros |
Alumnos |
Años |
Europeos |
Nativos |
Europeos |
Nativos |
1954 |
6 |
2 |
127 |
132 |
1955 |
8 |
3 |
220 |
191 |
1956 |
10 |
3 |
232 |
202 |
1957 |
8 |
2 |
156 |
23 |
1958 |
9 |
1 |
185 |
152 |
1959 |
6 |
1 |
105 |
139 |
1960 |
16 |
5 |
259 |
856 |
1961 |
16 |
16 |
273 |
1.135 |
1962 |
23 |
16 |
317 |
1.253 |
Fuente: Claudia Barona, Los hijos de la nube, Madrid
2004.
Las cifras de la Tabla 1 nos
permiten hacernos una idea de la lenta incorporación de profesorado nativo, que
tan sólo incrementa su número hasta aproximarse al del profesorado europeo a
partir de 1960, fecha en que se abre un centro escolar El Aaiún. Al final del
período colonial, en 1974, el Anuario Estadístico de España recoge las cifras
de 204 maestros (144 europeos y 60 naturales o “profesores de religión
islámica”) y 7.608 alumnos (2.321 europeos, 3.184 naturales y 2.103 adultos),
además de 621 alumnos de enseñanza secundaria (398 europeos, de los cuales 255
varones y 143 mujeres; y 223 naturales, de los cuales 208 varones y 15
mujeres).
Además podemos observar el
crecimiento irregular del alumnado nativo debido a factores que no se tuvieron
en cuenta a la hora de implantar las escuelas, tales como el desconocimiento de
la lengua y cultura española o la falta de interés de los padres por la
escolarización de sus hijos, elemento totalmente ajeno a su cultura nómada de
pastoreo de dromedarios. Sólo progresivamente se adaptó el plan educativo a las
necesidades del lugar: se crearon las “escuelas nómadas”, así como residencias
para alumnos nativos en los principales centros urbanos; se sustituyó la lengua
y la literatura española por lengua y literatura árabe; y se redujo la
asignatura de lengua española y su importancia curricular. Mediados los años 60
se crearon dos escuelas de formación profesional, una escuela hogar de la
Sección Femenina y un centro de capacitación de funcionarios nativos. En 1964
se iniciaron las estancias en la Península para realizar estudios de
especialización. A pesar de estos esfuerzos, un informe de 1973 del inspector
de enseñanza primaria reconoce que la situación de la educación en el Sáhara
era muy deficiente. Un testimonio de la sección femenina del Movimiento, de
1975, pone de relieve las carencias del sistema, incapaz de satisfacer las
demandas de las alumnas:
“Llevamos 6 años asistiendo a clase y no sabemos hacer
la O con un canuto [...] estamos cansadas de coser sacos [...] tenemos gran
interés por aprender y deseamos aprender por orden prioritario:
- Lengua árabe: 2 horas diarias.
- Lengua española: 2 horas diarias.
- Labores del hogar: 1 hora diaria.
"No entendemos la lengua española con el actual sistema
de hacer dictados sin explicar nada”. (C. Barona, 2004).
A partir de 1975, tras la Marcha
Verde y la anexión del territorio por Marruecos y Mauritania, comenzó una lenta
degradación de los pocos elementos de la cultura española que habían conseguido
hacerse un hueco entre la población nativa. En 1981 se graduó la última
promoción del bachillerato español y a partir de esa fecha tan sólo pudo
continuar con su labor educativa la escuela primaria La Paz, único lugar en el
que se podía estudiar español de manera oficial.
Panorama actual de la
enseñanza del Español como Lengua Extranjera (ELE) en Marruecos
Desde la ocupación, el árabe y el
francés se convirtieron en lenguas oficiales en el Sáhara Occidental y todo
funcionario debía dominar estos idiomas, lo que significó una barrera para los
nativos alfabetizados en castellano y hasanía. Las escuelas adaptaron su
sistema al del resto del país, incluido el estudio de los idiomas que se
arabizó y afrancesó por completo, eliminando todo elemento cultural español y saharaui.
Se hacen necesarios, por tanto, unos apuntes sobre el sistema educativo
marroquí y la posición que en él ocupa la enseñanza del español.
Según un informe del año 2006 de la Consejería de Educación española en Marruecos, en el sistema educativo público marroquí la
enseñanza de segundos idiomas se iniciaba a los ocho años con la enseñanza del
francés como primera lengua extranjera. Ésta permanecía en el currículo hasta
el final de la Enseñanza Secundaria con una carga horaria de ocho horas
semanales en Primaria, y seis horas en la Secundaria Colegial. Una nueva ley de
educación plantea adelantar la iniciación de la enseñanza del francés a los siete
años de edad con carácter obligatorio, y prevé el estudio de la segunda lengua
extranjera en quinto de Primaria (10 años). Actualmente se está iniciando la
enseñanza de la segunda lengua extranjera en los últimos cursos del ciclo colegial.
En la Enseñanza Secundaria post-obligatoria, la segunda lengua extranjera está
implantada en los cursos de Tronco Común y 1º y 2º de Bachillerato, siendo el
inglés y el español las opciones mayoritarias, sobre todo el primero. Una
minoría de centros ofrece también la posibilidad de estudiar el alemán y el italiano.
La carga horaria que le corresponde a esta segunda lengua extranjera es de
cuatro horas semanales.
Hasta el año 2005, 15 de las 16
Academias educativas de Marruecos impartían español en la Secundaria post-obligatoria. Según los datos facilitados por el Ministerio de Educación
Nacional de Marruecos referidos al período 2000-2005, existían 242 institutos
con oferta de español, con 575 profesores y 49.759 alumnos de ELE (muy por
detrás del inglés, que roza los 500.000 alumnos). Estos datos son
significativos, pues haciendo un balance de los últimos 10 años en Marruecos,
comprobamos que prácticamente se ha doblado el número de alumnos y que el
número de centros y de profesores ha aumentado casi en un 30%.
Cabría suponer que en la región
“Sur”, correspondiente a las antiguas provincias españolas, la elección del
español como segunda lengua extranjera (después del francés que es obligatorio)
fuera mayoritaria por razones de proximidad cultural e histórica. Sin embargo,
al observar las cifras que el informe anteriormente citado nos ofrece sobre el
número de alumnos de ELE en las escuelas públicas marroquíes, descubrimos la
situación más que marginal que el castellano ocupa en la región de Al Aaiún.
Tabla 2. Enseñanza de español en
la secundaria marroquí, 2005

Fuente: Ministerio de Educación de Marruecos.
Esta situación se debe a que
hasta el curso 2006-2007 no era posible estudiar castellano en las escuelas
públicas del sur de Marruecos. Es decir, a pesar de que formaba parte de la
supuesta oferta académica, en estos territorios no era oficialmente posible
aprenderlo. Tan sólo en el año 2005 se corrigió esta situación y se abrió una
plaza de profesor de ELE en El Aaiún. Doce alumnos pudieron beneficiarse de
esta novedad.
Tabla 3. ELE en la escuela pública en el sur de Marruecos en
el curso 2006-2007
Academias
Zona Sur |
Centros |
Profesores |
Alumnos |
Agadir |
13 |
13 |
1.510 |
Laayoune-Boujdour |
3 |
3 |
565 |
Dakhla-Lagüira |
5 |
5 |
314 |
Guelmim-Smara |
3 |
3 |
406 |
Beni-Mellal |
8 |
6 |
731 |
totales |
32 |
30 |
3.526 |
Fuente: Asesoría lingüística de Agadir, 2007.
Durante el curso 2006-2007 ha
aumentado el número de centros que imparten español como segunda lengua
extranjera en el sur. Según datos ofrecidos por la Asesoría Lingüística de Agadir, entre El Aaiún, Villa Cisneros (Dajla o Dakhla) y Smara hay
actualmente 11 profesores y 1.285 alumnos. Estas cifras están aún lejos de las
de otras regiones de tradición hispanohablante como Tánger y Tetuán, donde en
el curso 2005-2006 fueron 28 los centros públicos que impartieron ELE, con 91
profesores en total y 9.144 alumnos, sin contar con los alumnos que estudian en
los colegios españoles existentes en estas dos ciudades (un colegio y un
instituto en Tánger, un colegio y dos institutos en Tetuán).
El gobierno español tiene 10 establecimientos
de primaria y secundaria en Marruecos, en las ciudades de Alhucemas, Larache,
Rabat, Nador, Tánger, Tetuán, además del pequeño colegio La Paz de El Aaiún.
Las diferencias numéricas de profesorado y alumnado entre los colegios e
institutos del norte de Marruecos y el único colegio del sur son más que
significativas. Durante el curso 2002-2003, el colegio La Paz tuvo 108 alumnos
y 2 profesores sobre un total de 4.316 y 293 respectivamente.
Además de la escuela pública
marroquí y los colegios españoles, la lengua castellana se puede estudiar en
uno de los seis centros que el Instituto Cervantes tiene repartidos por el
país: Casablanca, Fez, Marrakesh, Rabat, Tánger y Tetuán, y en las aulas
externas de Alhucemas, Nador, Larache y Chefchaouen. En ellas han cursado
español durante el curso 2005-2006 un total de 8.866 alumnos. Sin embargo, al sur
de Marrakesh (el centro más reciente, abierto en 2007 y aún dependiente de la
dirección de Casablanca) no existe ningún aula o centro del Cervantes. Los
alumnos que deseen examinarse del Diploma de Español como Lengua Extranjera
(DELE) deben desplazarse a Agadir (a 700 km de El Aaiún), siendo el Liceo
Francés de esta ciudad el centro oficial de exámenes DELE desde 2005. En la
última convocatoria realizada en Agadir (12 de mayo de 2007) se presentaron a
las pruebas un total de 44 alumnos, siendo un 38% de los candidatos procedentes
de El Aaiún.
Cuadro 4. DELE: candidatos en mayo de 2007
Mayo 2007 |
El Aaiún |
Resto |
Total |
Nivel inicial |
9 |
12 |
21 |
Nivel intermedio |
8 |
14 |
22 |
Nivel superior |
0 |
1 |
1 |
Fuente: Liceo Francés de Agadir.
En el nivel educativo superior,
existen en Marruecos cinco universidades públicas (de 14) con departamento de
español, donde más de 2.600 alumnos estudiaban filología hispánica según el Anuario del Instituto Cervantes de 2003: Mohamed V de Rabat (17 profesores, 351
alumnos), Sidi Mohamed Ben Abdellah de Fez (16, 768), Abdelmalek SEADI de Tetuán
(13, 469), Hassan II de Casablanca (11, 441) e Ibnou Zohor de Agadir (12,572).
La Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) colabora en ellas a
través del programa de lectorados. Al sur de Agadir no hay ninguna posibilidad
de prepararse como futuro hispanista, ni siquiera es posible obtener el diploma
oficial de ELE.
Situación actual de la
enseñanza de ELE en el Sáhara Occidental
La posibilidad de aprender
español en el Sáhara Occidental es más que precaria. Como ya hemos podido comprobar, la situación en el sur de Marruecos,
antiguo Sahara Occidental, es muy precaria en lo relativo al aprendizaje y
enseñanza de ELE de manera oficial. Sin embargo, esto no ha impedido que
existan pequeñas academias privadas, asociaciones y grupos de jóvenes,
además del colegio español de El Aaiún.
En la ciudad de Sidi Ifni (cedida
a Marruecos en 1969, 13 años después de su independencia), donde aún se puede
pasear por la calle Oviedo, pernoctar en el mítico hotel Suerte Loca o escuchar
un viejo bolero junto al paseo marítimo de estilo andaluz, la lengua española
tan sólo se puede aprender en el Centro Juvenil de la ciudad. La mayoría de la
treintena de alumnos de esta pequeña asociación cultural está compuesta por mujeres
que necesitan aprender la lengua para que el consulado les permita reunirse con
sus maridos en España, o por jóvenes que desean emigrar. En esta asociación se
dan seis horas semanales de ELE con los pocos materiales que se consiguen. La
Asociación de Amigos de Ifni suele mandar libros y algunos manuales, aunque es
preferible trabajar con manuales de edición marroquí, más fáciles de conseguir
para todo el mundo.
Se percibe un interés creciente
hacia la lengua española, mucho tiempo olvidada, a pesar de que el gobierno
marroquí y el español no hayan llegado a ningún acuerdo sobre las campañas
culturales que se pensaban llevar a cabo en alguno de los seis edificios que
aún pertenecen al Consulado español de Agadir y que serían sedes perfectas para
desarrollar cursos, seminarios, conferencias. Mientras tanto, la pequeña asociación
de jóvenes de Sidi Ifni seguirá siendo la “casa de la lengua española”.
Muy diferente es la situación en El
Aaiún, donde existe una considerable actividad cultural “alternativa” entre la
que se cuenta una variada oferta de cursos de ELE, debida a los propios habitantes
de la ciudad, al colegio La Paz y a algunas ONG españolas que ofrecen cursos
casi improvisados. Actualmente existe una asociación de hispanófonos fundada por
saharauis que estudiaron bajo sistema español, y que hoy en día siguen teniendo
una relación muy estrecha con la lengua y la cultura española. Los miembros de
esta asociación se reúnen para charlar, recitar poemas, intercambiar lecturas y
también para enseñar a los más jóvenes que deseen empezar a conocer el
castellano.
Llama la atención lo precario de
este centro, en el que al estilo saharaui, una alfombra es el único mobiliario
de la sala de reuniones, y no hay más de 10 pupitres en el aula. La biblioteca
es una mezcla de viejos libros de texto de la época del protectorado entre los
que destaca un manual de ciencias naturales de Anaya, un manual de lengua y
literatura de la editorial Susaeta, y algunos tebeos de Zipi y Zape de
hace más de 30 años. Además de dar clases de ELE, casi gratuitas, la asociación
hace por alfabetizar a muchas personas que estudiaron bajo sistema español pero
que no saben escribir ni en árabe ni en francés, lo que les convierte en
analfabetos “circunstanciales”. En esta asociación no existe una plantilla de
profesores fijos, sino que se trata de pequeñas colaboraciones de los miembros
de la asociación, todos ellos con dominio del castellano pero sin formación de
profesores de ELE.
Por otra parte, en El Aaiún existe
actualmente un buen número de academias de idiomas que ofrecen ELE y en las que
estudian alrededor de 600 alumnos. Sin embargo, la calidad de la enseñanza en
estos centros, con pocas excepciones, adolece de escasa formación del
profesorado y de su falta de constancia por ser actividad complementaria de su
economía. El acceso a materiales didácticos no es tarea fácil, debido a las
restricciones impuestas por las fuerzas de seguridad marroquíes al libre
tráfico de publicaciones, en particular si son en castellano.
Gracias a las nuevas tecnologías,
algunos alumnos pueden recurrir a los materiales que el CVC ofrece en la red,
pero la realidad es que la mayoría no tienen Internet en casa y deben dirigirse
a los ciber-cafés, donde muchas veces la conexión es de mala calidad. De las 40
academias privadas de la ciudad, tan sólo una prepara a los alumnos para el
DELE, ofreciendo cursos específicos para los niveles inicial e intermedio. Para
muchas familias saharauis, el aprendizaje es un lujo que no todos se pueden
permitir.
Desde el año 2005, los exámenes
DELE de la zona sur de Marruecos se realizan en el Liceo Francés de Agadir. Hay
alumnos que para poder examinarse hacen un viaje largo y costoso a través del
desierto desde El Aaiún. La mayoría de los examinandos son alumnos del propio
Liceo Francés o alumnos de alguna de las escuelas o asociaciones de El Aaiún,
siendo muy escaso el porcentaje de candidatos de Agadir ajenos al Liceo. Los
alumnos de ELE del Liceo Francés de Agadir tuvieron en 2006 una de las mejores
tasas de aprobados de todo Marruecos, con un 86% en el nivel inicial y un 84%
en el intermedio, sobresaliendo sobre el resto de centros oficiales de exámenes
y de los propios Institutos Cervantes. Si tenemos en cuenta únicamente a los
alumnos procedentes de El Aaiún, el porcentaje de aprobados en 2006 fue del
68,5%, 10 puntos por encima de la media nacional. Los resultados de los alumnos
del sur, sin embargo, empeoraron significativamente en la convocatoria de mayo
de 2007.
El colegio La Paz de El Aaiún existe
desde la época del protectorado y en su momento llegó a alcanzar los 1.000
alumnos. Tras la Marcha Verde, el centro quedó reducido a su mínima expresión,
con apenas un profesor y menos de una decena de alumnos. Durante 14 años la
situación fue de casi abandono pero el centro sobrevivió y en los últimos 10
años ha conocido una notable mejoría. Actualmente hay dos profesores
funcionarios españoles enviados por un período de seis años, y dos profesores
locales que se ocupan de las asignaturas de árabe e inglés. No se enseña
francés. Estos cuatro profesores dan clase a unos 80 alumnos repartidos en dos
aulas en las que se mezclan varios niveles de primaria. El centro tan sólo
ofrece clases hasta 6º de primaria.
Una vez que los alumnos han
llegado a 6º, deberán continuar sus estudios en España, normalmente en la Comunidad Canaria, con la que el centro tiene una serie de acuerdos y becas.
Esto supone un verdadero
inconveniente para muchos padres, que consideran que a los 12 años sus hijos
son demasiado jóvenes como para dejar la casa familiar y vivir en una
residencia. Además, existen toda una serie de requisitos para la admisión de
nuevos alumnos, como el tener familiares que hablen español o hermanos que ya
estén o hayan estado matriculados en el colegio. Por estos motivos, muchos
padres acaban optando por la educación nacional, o incluso por la educación en
algún colegio privado bilingüe francés-árabe que permita que sus hijos se
integren mejor en la sociedad marroquí. Además de este centro de titularidad
española, en El Aaiún hay cuatro colegios donde se estudia español según el
sistema marroquí.
Perfil del alumnado de ELE
Sobre la base de encuestas a 60
alumnos de academias privadas y colegios públicos de Smara, El Aaiún y Tarfaya,
pueden extraerse algunos rasgos del perfil de los estudiantes de español en el Sáhara
Occidental.
El 71,4% de los alumnos
encuestados nació en el Sáhara Occidental o en Sidi Ifni y un 28,5% en el norte
de Marruecos (Casablanca, Fez, Marrakesh o Chichaoua). Un 50% de los alumnos nació
antes de 1986. De los nacidos en el Sáhara después de 1986, la mayoría son
hijos de marroquíes que se desplazaron al territorio tras la Marcha Verde, como
se puede deducir en un primer lugar porque la mayor parte identifica su lengua
materna como árabe, no como hasanía.
Apenas un 27% de los alumnos
estudia español desde hace más de un año, de hecho la gran mayoría apenas lleva
tres meses asistiendo a clases. La mayoría se conforma con tener unas nociones
muy básicas, sin llegar a perfeccionar. Esta inconstancia tiene además un matiz
de impaciencia que lleva a muchos alumnos a querer presentarse a los exámenes
del DELE sin tener la base necesaria para superar las pruebas, lo que en la
última convocatoria de mayo de 2007 se tradujo en un alto índice de suspensos. Por
sí mismos, los resultados de las encuestas revelan un discreto nivel de
competencia.
Los motivos por los que los
alumnos estudian español se pueden dividir en tres principalmente: afectivos,
laborales y de prestigio de la lengua. La mayoría de los alumnos nacidos antes
de 1986 estudia español por razones subjetivas y personales (por placer, porque
es importante en su ciudad, porque alguien de su familia hablaba español,
etc.). Los nacidos fuera del Sáhara o después de 1986 lo hacen en su mayoría
por motivos laborales, pues se quieren dedicar a la hostelería o a la educación
o pretenden emigrar a España, en muchos casos siguiendo el ejemplo de sus
familiares. En estos casos es frecuente que influya la elección de la lengua
por su prestigio e importancia internacional.
Muchos de los encuestados
consideran que el español es un idioma fácil, simpático, con una bonita
pronunciación. Hecho que puede estar relacionado con el auge de lo latino, que
se refleja en la pasión por los cantantes y estrellas del panorama español y
latinoamericano. Como ha señalado Lola Infante, la imagen de España y del
español en el Magreb cambió radicalmente desde el ingreso en la CEE en 1986 y
el despegue económico de los últimos 20 años. No falta el motivo identitario: “...
toda la gente saharaui habla español”. Existe una evidente conciencia de la
importancia de esta lengua en el territorio y entre la población autóctona, que
se pone de manifiesto en la rotundidad con la que se afirma que el español está
muy extendido entre la población saharaui, o que es una característica de esta
población por razones históricas y de proximidad geográfica con las islas
Canarias.
La encuesta muestra lo familiares
que resultan los medios de comunicación españoles, especialmente entre la
población de origen saharaui. En una sociedad en la que el acceso a los libros
es limitado, la antena parabólica y la radio son la puerta hacia otras culturas,
que permite que los aprendices de ELE puedan practicar la lengua al tiempo que
se informan sobre actualidad, cine, música, etc. La piratería permite captar
cientos de canales, muchos de ellos españoles, lo que ha hecho que series,
programas y presentadores de la televisión española sean aquí tan populares
como en España. Además, la cercanía a las Islas Canarias permite captar las
emisoras de radio españolas. Por otro lado, existen varias radios locales, de Villa
Cisneros y El Aaiún, que emiten algunos de sus programas en castellano.
Conclusiones: Este breve
resumen del panorama general de la enseñanza de ELE en el Sáhara actual es
apenas una pincelada sobre un tema del que no es fácil obtener información
dadas las circunstancias de la zona. La política marroquí de subsumir la
población de la antigua colonia española en el conjunto de Marruecos, mediante
la recolonización y las nuevas divisiones territoriales, dificulta la tarea de
recoger datos precisos sobre hablantes o estudiantes de español. Con todo, de
los datos disponibles pueden extraerse algunas conclusiones bastante claras de
la situación.
El castellano es un idioma vivo
en el Sáhara Occidental, a pesar de que desde 1975 el gobierno marroquí lo haya
relegado en la educación y la administración. Gracias al esfuerzo de la
población originaria, que siente como propio este idioma, se ha seguido
transmitiendo y enseñando a pesar de la precariedad y la falta de recursos. Esta
precariedad se refleja en varios aspectos tanto de infraestructura como de
contenido, método y personal docente. La enseñanza reglada, de titularidad
marroquí o española, respaldada por la lejana asesoría de Agadir, es
insuficiente. Las academias privadas que enseñan ELE rara vez tienen un
profesorado con formación específica, lo que se traduce en una enseñanza pobre
y con bases muy inestables. La imposibilidad de acceso a buenas bibliotecas o a
la prensa impide que los alumnos profundicen en su aprendizaje a través de
referencias literarias, siendo la radio y la televisión los únicos medios de
comunicación, lo que se refleja en la precaria expresión escrita del alumnado.
La lengua española forma parte todavía
de la identidad de la población que se sigue reconociendo como saharaui. En los
campamentos, la asociación entre causa política e identidad cultural mantiene
viva la enseñanza del español, y ha dado lugar incluso a una literatura en español,
marcada en sus temas por la guerra, el éxodo y el exilio. Sin embargo, en el Sáhara
actual la población está compuesta aproximadamente en dos tercios por
marroquíes instalados en la zona tras la Marcha Verde, cuya relación con la lengua española es diferente, mucho más pragmática y menos idealizada. Quizá sea
este aspecto idealizado de la lengua y la cultura españolas el que ha permitido
que se relacione el castellano con una época “dorada” en la que los saharauis
sentían que se hacía algo por ellos. A pesar de lo engañosa que puede resultar
la memoria, la realidad es que hoy en día esta población, que no aparece en
ninguna estadística, se siente parte de la comunidad hispanohablante y lucha
por mantener viva la lengua de Cervantes.
En el contexto de la promoción
internacional del español, y en el más amplio de la política de cooperación
cultural y educativa española, el Sáhara Occidental es una laguna difícilmente
justificable. Mientras la cooperación destinada a los campamentos no cesa de
crecer, fruto de una simpatía muy extendida por el pueblo saharaui y propiciada
por la descentralización desbordante de la ayuda española, la presencia oficial
en la antigua provincia sigue estancada en el punto donde se quedó tras los
acuerdos de 1975 y la subsiguiente “terminación de la presencia española en el
territorio”. Lo mismo puede decirse de la antigua provincia de Sidi Ifni, donde
la huella cultural española se extingue paulatinamente desde la cesión en 1969.
Las circunstancias geopolíticas de la región explican en buena medida lo que
podríamos llamar el segundo abandono del Sáhara Occidental por parte de España.
Del retroceso de la presencia cultural española es el principal responsable la
administración marroquí, con su política de marroquinización excluyente.
Sin embargo, España no debiera esperar a que el contencioso territorial se
resuelva para reforzar su cooperación cultural y educativa en el territorio del
Sáhara Occidental hoy administrado por Marruecos, del mismo modo y por las
mismas razones por las que no ha dejado de incrementarla en el conjunto del
reino alauí, especialmente en las regiones correspondientes al antiguo
Protectorado. Quizá entonces sea demasiado tarde para recuperar el tiempo
perdido.
Es casi imposible reflejar en una
breve memoria la presencia semioculta del castellano en esta parte del mundo,
pero paseando por las calles medio abandonadas, tomadas por las fuerzas marroquíes
o de la MINURSO, los niños te saludan con un “buenos días”, en los bares se
escucha a Julio Iglesias y es posible comerse un plato de gofio canario.
Leyre Gil Pedromingo
Arabista y profesora de ELE en
Marruecos
Jaime Otero Roth
Investigador principal, Lengua y
Cultura, Real Instituto Elcano
[1] Los autores agradecen a quienes en el Sáhara, en Marruecos y
en España tuvieron la generosidad de prestarles su tiempo y su saber para la
elaboración de este análisis.
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