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ABC DE LA MISIÓN DE LÍBANO


¿Por qué hay tropas españolas desplegadas en Líbano?
Mapa de Líbano. Fuente: University of Texas Libraries. Perry-Castañeda Library Map Collection.

  ¿Cuál es la misión española en El Líbano? 

  • Verificar el cese  de hostilidades
  • Apoyar el  despliegue de las fuerzas armadas libanesas en el sur del país y el  establecimiento por esas fuerzas de una zona libre de armas ilegales entre la Línea Azul y el río  Litani
  • Vigilar las  actividades prohibidas de Hezbolá e Israel en la zona de separación con  imparcialidad
  • Desminado y  desactivación de explosivos (municiones de racimo)

¿Qué se ha logrado hasta ahora?

  • Permitir la  presencia de las fuerzas armadas libanesas entre el sur del río Litani y la Línea Azul (más de 8000 acciones de apoyo) Evitar los  enfrentamientos directos entre las partes beligerantes en el conflicto anterior  y prevenir la presencia y actividades armadas (55.000 patrullas, 8 millones de kilómetros  recorridos). Fomentar la confianza de las autoridades israelíes y  libanesas con la presencia de UNIFIL II (además de participar en los contactos  directos con las autoridades gubernamentales, el contingente español ha gestionado más de 200 proyectos humanitarios de impacto rápido propios por un  importe cercano a los1,8 millones de dólares, ha atendido a 10.000 civiles, ha  distribuido 24 toneladas de ayuda humanitaria y dado empleo directo a 250 civiles libaneses.)
  • Desminado y desactivación  de explosivos (más de 900 acciones). A las labores de  limpieza de área (zonas bombardeadas con submuniciones) recientemente se han  sumado tareas de desminado de la Blue Line  para marcarla de forma que se eviten incidentes por la falta de señalización de  la misma.

    ¿Qué riesgos tiene la misión?

  • Los posibles enfrentamientos  al norte del río Litani entre grupos religiosos sunnís y chiíes, entre milicias  de las facciones políticas o entre grupos rivales  dentro de los campos de refugiados palestinos
  • Los atentados  contra UNIFIL II o los ataques contra Israel desde territorio libanés por  nuevos grupos combatientesapoyados por Irán, al Qaeda o Arabia Saudí  que provoquen una respuesta militar israelí


INTRODUCCIÓN


Análisis de la situación (a octubre de 2009)
El  secuestro de dos soldados israelíes el 12 de julio de 2006 por Hezbolá provocó  la intervención aeroterrestre de Israel sobre El Líbano que se prolongó durante  34 días. La resolución 1.701 del Consejo de  Seguridad de Naciones Unidas de 11 de agosto pretendía dotar a su  Fuerza Provisional en El Líbano (UNIFIL II) de un total de 15.000 soldados para  cumplir eficazmente el mandato de las resoluciones 425 y 426 de 1978 a UNIFIL en las que se  pedía a Israel el cese de las acciones militares y la retirada del Líbano y,  además, apoyar a las fuerzas armadas libanesas para establecer una zona libre  de personal armado e impedir la entrada de armamento en el país. El Consejo de Ministros de 1 de  septiembre de 2006 decidió atender a la petición y el Congreso  autorizó la intervención española con respaldo mayoritario seis días más tarde.  Entre mayo de 2008 y marzo de 2009, España participó en  la Fuerza Marítima  (UNIFIL Marops).
 
En  la actualidad, España lidera el Sector Este de UNIFIL aportando el Mando y  Cuartel General, incluidos los sistemas de mando y control para encuadrar al Batallón  español, en el que se integra un contingente  salvadoreño y otro polaco – este último finalizará su participación en UNIFIL  este otoño, y al resto de fuerzas indias, nepalíes, indonesias y malasias.  Además, estaba previsto integrar un contingente  hondureño, de manera similar al salvadoreño, pero finalmente se canceló el acuerdo  de integración. En la operación Libre Hidalgo participan 1.010 militares españoles dentro de  los más de 4.000 de la    Brigada Multinacional Este y de los  12.200 de UNIFIL II, lo que sitúa a España como el cuarto contribuyente de personal sobre el terreno (en  total han rotado  9.700 miembros hasta la fecha). El contingente español está  dedicado habitualmente a vigilar la zona de separación, a tareas de desminado y  desactivación de explosivos. El 27 de agosto de 2009  se aprobó la Resolución  del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas 1884 que prorroga el mandato de  UNIFIL hasta el 31 de agosto de 2010. La participación española en la  fuerza naval de UNIFIL (Marops) dispuso hasta marzo de  2009 de un patrullero de altura para  ayudar a la Marina libanesa a vigilar sus aguas  territoriales e interceptar la entrada de armas y mercancías ilegales en una  zona de operaciones marítimas de unas 5.000 mn2 (unos 13.000 km2).

 

Hasta  ahora la separación entre los contendientes de 2006 se ha mantenido con un  número limitado de incidentes graves:  lanzamientos de cohetes sobre territorio israelí en junio de 2007, enero de 2008, y en enero,  febrero y septiembre de 2009; un atentado contra un vehículo de las  tropas de UNIFIL II en Rmeilé, al sur de Beirut, el 8 de enero de 2007 y el  atentado del 24 de junio de 2007 que causó seis muertos y dos heridos al  contingente español. Su autoría sigue sin conocerse y ni la investigación  libanesa ni la de la   Audiencia Nacional española confirman ni deniegan la  reivindicación de al–Qaeda (en agosto de 2007 Ayman al–Zawahri apoyó el  atentado en una cinta de video y en abril de 2008 reiteró sus amenazas contra  UNIFIL II). Tras los atentados, se extremaron las medidas de seguridad y las  tropas dejaron temporalmente de salir a las  poblaciones vecinas en sus momentos de ocio. Al  mejorar la seguridad en el sector español, se reanudaron las salidas  controladas hacia algunas localidades próximas a Base España con lo que  se ha recuperado la interacción social. Asimismo, en julio de 2009 se produjo la explosión de un  depósito de explosivos de Hezbolá, en la ciudad de Khirbat Silim (Sector  Oeste).

 

En  la zona de protección española se encuentra la población de Ghajar, dividida  por la Blue Line pero ocupada por Israel y objeto de tensiones por el acceso a los pozos de agua  o por la presencia de narcotraficantes que cruzan la frontera (la retirada israelí  de la parte norte se sigue negociando en las  conversaciones tripartitas entre Israel, Líbano y UNIFIL II). Las precauciones  de seguridad en la zona de despliegue de UNIFIL II se extremaron tras los  enfrentamientos de mayo de 2008 entre las milicias armadas de Hezbolá y los  miembros de la coalición gubernamental y tras los lanzamientos de cohetes sobre  territorio israelí de enero de 2009 coincidiendo con los combates en Gaza. Para las elecciones de  junio, UNIFIL (al igual que las Fuerzas Armadas libanesas) adoptó un  dispositivo especial para monitorizar la situación y prevenir incidentes. Tanto  el periodo previo a los comicios, como el de su celebración y posterior  discurrieron sin incidentes graves que reseñar.

  

Situación operativa

El incremento de cascos azules facilitó la retirada israelí y la llegada de las  Fuerzas Armadas libanesas para controlar el espacio situado entre el sur del  río Litani y la Línea Azul  de separación. El Ejército libanés trata de controlar las actividades armadas y  el tráfico de armas en la zona fronteriza y por vía marítima pero no ha  procedido a cumplir el mandato de las resoluciones 1.559 (2004) y 1.701 (2006) de  desarmar a todas las milicias incluidas las de Hezbolá (en las dos primeras  misiones pueden contar con la colaboración de UNIFIL II pero la segunda es de  su responsabilidad exclusiva). Empeñado en mantener su neutralidad  institucional para que sus miembros cristianos, suníes, chiíes y drusos no se  dividan, con sus capacidades limitadas y desbordado por el deterioro del orden  público, el Ejército libanés es consciente de que cualquier intento de desarme  podría desencadenar un enfrentamiento abierto con Hezbolá y otro interno entre sus distintas afinidades.

Por  su parte, las Fuerzas Israelíes de Defensa (IDF) se mantienen vigilantes al sur  de la Línea Azul  y de la línea de boyas que delimita su frontera marítima con El Líbano. Las  tropas de NNUU comenzaron a instalar unos postes señalizadores en abril de 2008  para evitar violaciones de la   Línea Azul que ocasionalmente producen intercambio de  disparos. Mientras la presencia de fuerzas libanesas apoyadas por las de UNIFIL  II ha impedido la presencia abierta de milicias  armadas de Hezbolá en la zona de despliegue, continúan produciéndose  sobrevuelos diarios israelíes  de aviones, tripulados o no, sobre territorio libanés que UNIFIL II sólo puede  denunciar, llegando hasta Beirut y Tiro. Israel justifica su invasión del  espacio aéreo por la necesidad de vigilar el rearme de Hezbolá, una acusación  que Hezbolá no niega y que las evidencias demuestran que se está produciendo al  norte del río Litani. Sin embargo, no hay evidencias contrastadas de trafico de  armas al sur de Litani ni que el contrabando de armas se efectúe a través de la  frontera terrestre entre Siria y Líbano donde las autoridades están reforzando  la vigilancia, aunque la   Fuerza Fronteriza libanesa carece de los medios y la formación  necesaria para garantizar el control completo de la  frontera común que acabará de asumir el 1 de abril de 2010 (informe  LIBAT II). Tampoco por vía marítima, pese a que la Fuerza Naval de  Naciones Unidas ha solicitado información a más de 25.000  buques desde 2006, de los que las fuerzas navales libanesas han inspeccionado a  312 sin verificar el contrabando de armas.
 
En  la zona de despliegue del contingente español, los miembros de Hezbolá no  tienen presencia armada abierta aunque  desarrollan misiones de inteligencia vigilando las actividades de UNIFIL II y  conservan la infraestructura que utilizaron para resistir la invasión israelí.  La estabilidad preservada en la zona de despliegue del contingente español  contrasta con la inestabilidad al norte del río Litani, donde Hezbolá ha ido  aumentando su presencia y actividades, tal y como ha  recogido el último informe del Secretario General, Ban Ki–moon, al Consejo de  Seguridad de Naciones Unidas de 29 de junio (ver S/2009/330). En el mismo informe se reitera que Hezbolá sigue con  capacidad militar autónoma y que las armas palestinas dentro y, sobre todo,  fuera de los campamentos de refugiados constituye una amenaza grave. También  representan una fuente de preocupación los grupos del Frente Popular para la Liberación de  Palestina-Comando General y Fatah a-Intifada ubicados en los campos de refugiados de la frontera con Siria, lo  que obliga a desplazar tropas libanesas desde el sur cuando la situación lo  requiere. Tengan afinidad con Irán, pertenezcan al yihadismo de al–Qaeda o se trate de suníes anti–chiíes, la  aparición de nuevos actores islamistas armados complica el mantenimiento de un  equilibrio precario e inestable y justifica la preocupación del Secretario  General de NNUU.
 
Los lanzamientos de cohetes sobre Israel son otra fuente de riesgo.  El 8 de  enero de 2009 mientras tenían lugar combates en Gaza, cuando 3 cohetes katyushas alcanzaron Israel  y otros dos cohetes de 122 mm disparados el día 14  cayeron en territorio libanés controlado por tropas españolas. Israel respondió con disparos de artillería a ambos sin  previo aviso a FINUL II y Hezbolá rechazó su autoría pero al igual que en el  pasado, queda la duda de que se puedan efectuar esos lanzamientos desde el  territorio que controla sin su anuencia desde entonces  se ha reforzado la vigilancia sobre las zonas potenciales de lanzamiento. El 21  de febrero se produjo otro lanzamiento desde el sur de Tiro, avisando las Fuerzas  de Defensa de Israel a FINUL II antes de su respuesta artillera y manteniéndose la  comunicación ambas. El 11 de septiembre se  produjo un nuevo lanzamiento de cohetes desde una posición próxima a Tiro sobre el Norte de Israel. Los cohetes cayeron en una zona  próxima a la ciudad de Nahariya, sin causar víctimas. Las Fuerzas de Defensa de  Israel respondieron con disparos de contrabatería sobre la zona de lanzamiento. El 14 de julio de 2009 se produjo una explosión  de un depósito de explosivos en la ciudad de Khirbet Selim (en la zona occidental de FINUL II) que, a diferencia de otros depósitos localizados anteriormente,  no estaban abandonados sino en activo, lo que supone una violación grave de la  res. 1701 que ha hecho constar el Sec. Gral. De NNUU en su carta al Consejo  solicitando la prórroga de la misión hasta el 31 de agosto de 2010 (ver  S/2009/407). Tras la explosión, civiles próximos a Hezbolá agredieron a tropas  y vehículos de FINUL II para impedir la investigación, lo que Israel consideró como  una prueba del rearme de Hezbolá  y  provocó un aumento de la tensión. También elevan la tensión las maniobras  israelíes a gran escala, como las de 31 de mayo y 4 de junio de 2009 mientras  que la disminuye decisiones como la de las Fuerzas de Defensa israelíes de  entregar a UNIFIL II de los datos y la ubicación de las bombas de racimo  arrojadas sobre El Líbano en 2006.
 
Situación política
La  situación política en El Líbano se ha normalizado tras la elección como  Presidente del general Michel Suleiman el 25 de mayo de 2008 y las elecciones parlamentarias de 7  de junio siguiente. Antes, la lucha por el poder entre la Coalición opositora  8 de Marzo (chiíes de Hezbolá y de Amal junto con maronitas del general Michel  Aoun) y la Coalición  14 de Marzo en el Gobierno (suníes de Hariri, maronitas de Samir Geagea y de  Amine Gemayel y drusos de Walid Jumblatt) condujo a la fragmentación y confrontación  entre religiones, clanes y los grupos cristiano–suní y prosirio.
 
El  enfrentamiento político se tradujo en atentados selectivos contra los  parlamentarios antisirios y desde 2005 han muerto en atentado 8 de los 68  miembros de la Coalición gubernamental 14 de Marzo, empezando por el líder  Rafiq Hariri y terminando por el de Antoine Ghanim en septiembre de 2007,  aunque también ha afectado a políticos prosirios como Saleh Aridi del Partido  Democrático Libanés el 10 de septiembre de 2008. Los atentados selectivos fomentan  la diáspora cristiana y dificultan la sustitución de candidatos. Los atentados  afectan también a miembros de las Fuerzas Armadas libanesas: el 13 de diciembre  de 2007 dirigido contra el jefe de operaciones del Ejército, el general Francois  el Hajj, responsable de las acciones de limpieza en el campo de Nahr el Bared, y  el 13 de agosto de 2008 y el 29 de septiembre del mismo año en Trípoli. El  Líbano vivió su último momento grave de tensión en mayo de 2008 cuando las  milicias de Hezbolá se enfrentaron a los partidarios gubernamentales rompiendo  un periodo sin enfrentamientos armados internos que duraba 18 años desde que  acabó la guerra civil en 1990.
 
La  situación política mejoró a partir del Acuerdo de Doha, Qatar, de 21 de mayo, tras  llegar a un acuerdo para modificar la ley electoral y redistribuir los escaños  entre los distintos grupos religiosos (el Acuerdo de Taif de 1989 estableció un  reparto confesional de los cargos políticos a partes iguales entre cristianos,  por un lado, y musulmanes y drusos por otro, que ahora se contesta debido a los  cambios demográficos y del censo). El Acuerdo aseguró a la Coalición 8 de Marzo 11 de los 30  miembros del Gabinete libanés, lo que le permite vetar decisiones que afecten a  sus intereses –como la de desarmar a sus milicias– o a los de Siria e Irán. El  Acuerdo desbloqueó la elección del Presidente Suleiman, la constitución de un  nuevo Gobierno de unidad nacional el 11 de julio y la puesta en marcha de un  Diálogo Nacional desde septiembre de 2008 entre las partes libanesas. El 7 de junio de 2009 tuvieron lugar las elecciones generales  con la victoria, inesperada, de la Coalición 14 de Marzo de Saad Hariri frente  a la Coalición 8 de Marzo liderada por Hezbollá (71 de los 128 escaños frente  a 57). Pese a reconocer su derrota, el líder Hassan Nasrallah está bloqueando  la formación del nuevo gobierno hasta asegurarse de que el Primer Ministro Saad  Hariri respeta su capacidad de veto, algo que él no quiere permitir en su nuevo  Gobierno.
 
Por  su parte, Hezbolá mantiene su objetivo de crear un Estado islámico, sigue  rentabilizando políticamente su “resistencia” contra Israel y aprovecha su  creciente ascendencia política y social para anular la autonomía del Gobierno  libanés en beneficio de los actores externos sirios e iraníes. A pesar de no ganar las elecciones generales, Hezbolá y Amal  consolidaron su poder en el sur y en el valle de la Bekaa (Hezbollá ganó todos  los escaños que disputó) y el grupo chií sigue interesado en mejorar sus  posiciones por la vía política y ha venido desplegando una política de  captación de líderes religiosos suníes afines, ha tratado de colocar miembros  afines en cargos de responsabilidad de las fuerzas armadas y de las fuerzas de  seguridad y ha tratado de rentabilizar políticamente los fondos de asistencia  social que le facilita Irán. Mientras Hezbolá ha ido reduciendo su ostentación  armada –sin dejar de contar con una organización armada autónoma- y ha evitado  explotar los enfrentamientos en Gaza, otros grupos suníes o palestinos han buscado  mayor protagonismo en las acciones armadas y aprovechan el vacío de poder para  ganar prestigio o experiencia.
 
Además  de los clanes y facciones religiosas internas, en el conflicto libanés influyen  otros actores externos como Siria, Irán, Arabia Saudí e Israel. Siria ha  influido en los asuntos internos del Líbano pero en los  últimos meses, tanto la nueva Administración estadounidense como Arabia Saudí –tras  la mediación egipcia y kuwaití- están ofreciendo a Siria incentivos:  levantamiento de sanciones y fondos para el desarrollo o empleos para jóvenes  sunnís para que se distancia de Irán y colabore en la estabilización de Oriente  Medio, Irak y Afganistán. La presión diplomática de los anteriores podría  facilitar un próximo acuerdo con Israel que cerrara la devolución de los Altos  del Golán o de las Granjas de Shaba (Israel pretende devolvérselas a Siria pero  ésta atribuye su propiedad al Líbano). Por su parte, Siria  y el Líbano que decidieron restablecer sus relaciones diplomáticas el 15 de  octubre de 2008 han intercambiando finalmente embajadores entre abril y mayo de  2009, lo que puede facilitar la delimitación de la frontera común entre ambos  países y la disminución del activismo contra los miembros de la Coalición antisiria 14  de Marzo. Paradójicamente, el acercamiento sirio a Israel y al Líbano perjudica a Hezbolá, porque pone  en riesgo su colaboración y facilita el enfrentamiento entre facciones  prosirias y proiraníes internas, y entre el Presidente Suleiman y al-Fatah  porque hasta ahora este grupo contaba con cobertura siria. Del mismo modo, el  posible acuerdo sirio-israelí alteraría el equilibrio de poder entre las faciones chiíes y sunnís y la lucha por el poder afectaría a la  estabilidad de ciudades como Trípoli o Beirut donde hay poblaciones mixtas.
 
Por  su parte, Irán ha mantenido abierto el frente libanés para presionar a Estados  Unidos e Israel pero podría cerrarlo si funciona la aproximación con la nueva Administración  de Estados Unidos (de hecho, durante los enfrentamientos armados de Gaza, Irán  se opuso a abrir un segundo frente en el Líbano). Irán apoya estratégica y  económicamente a Hezbolá (se estima que recibe 10.000 millones de dólares  anualmente para su labor asistencial) pero últimamente se especula sobre su  apoyo a otros grupos insurgentes en su lucha contra grupos suníes y una restricción en el flujo de fondos desde Teherán.  Precisamente el apoyo saudí a esos grupos  armados o a partidos políticos como el de Saad el Hariri potencia el papel de  Arabia Saudí como alternativa a Irán en la zona. Con Israel  la situación va mejorando, especialmente tras el acuerdo humanitario que  permitió intercambiar prisioneros y restos mortales entre Hezbolá e Israel  entre julio y agosto de 2008 y la entrega de datos  sobre las bombas de racimo dispersadas durante 2006. Aunque sigue  sobrevolando el espacio aéreo libanés sin permiso y está atento a cualquier  agresión generalizada mediante cohetes desde el territorio libanés. 
 
Situación socioeconómica
De acuerdo con los últimos estudios de la Agencia  Española de Cooperación Internacional, la Unión Europea y del  Programa de Desarrollo Humano de NN.UU. (ver informe  PNHD) tanto la población libanesa como la de procedencia palestina  padecen una situación precaria. EL 8% de la población vive en la extrema  pobreza y el 20% la bordea. De los aproximadamente 400.000 refugiados  palestinos en el Líbano, el 49% viven en 12 campos superpoblados y el resto  sobrevive disperso con acceso restringido al mercado laboral y al sistema  sanitario. La tasa de paro media del 15–20% se duplica para los jóvenes, los  refugiados y los que carecen de formación aunque 1 de cada 3 universitarios  también está en paro. La tasa de crecimiento es positiva pero inferior al 6%–7%  que sería necesario para reducir el paro. La tasa acumulada de inflación desde  2006 es del 60% pero en los últimos meses se ha cebado en los precios de los  alimentos básicos. A los problemas estructurales anteriores se añaden las  necesidades de reconstrucción tras los combates de agosto de 2006: 1.500  edificios, 500 tramos de carretera, 100 puentes y 500 campos de cultivo  impracticables por las minas y explosivos desperdigados. La diáspora libanesa  inyecta unos 5.500 millones de dólares anuales, lo que representa el 25% de su  PIB, pero es insuficiente para reducir el déficit crónico en torno al 17% del  PNB. 

  • Para  paliar la situación, la   tercera Conferencia de Donantes de París, en enero de 2007,  consiguió recaudar 5.850 millones de euros de los que hasta la fecha sólo se  han desembolsado unos 800 millones, esperando muchos donantes que se estabilice  la situación política para realizar los desembolsos comprometidos. España ha  ofrecido 41 millones hasta 2008 además de los 25 millones que la AECID tiene previsto invertir hasta 2009. Dentro de su zona  de despliegue, el contingente español ha gestionado más de 200 proyectos  humanitarios de impacto rápido propios por un importe cercano a los 1,8 millones de dólares a cargo de su unidad de  cooperación civil–militar (CIMIC) a los que hay que añadir 25 proyectos por 480.000 dólares realizados para UNIFIL II. Además, la base Miguel de  Cervantes ha externalizado casi todos sus servicios no militares. Las Fuerzas españolas dan empleo directo a 250 civiles libaneses. También  ha colaborado en más de 1.500 ocasiones con autoridades y ONG locales, ha atendido en sus  instalaciones a 10.000 civiles y ha distribuido 24 toneladas de ayuda humanitaria.

Balance de la misión y escenarios de  evolución
La  misión española de apoyo a la paz en El Líbano ha ido cumpliendo los objetivos  previstos en el mandato de Naciones Unidas: ha permitido y apoyado el  despliegue de las fuerzas armadas libanesas en el sur del país, ha vigilado la  zona de separación y evitado los enfrentamientos directos, graves y prolongados  entre las partes. La actuación imparcial de UNIFIL II en la zona, su  coordinación con los Gobiernos libanés e israelí, le han ganado la confianza –o  evitado la desconfianza– de la población chií mayoritaria en su zona de acción  y de las autoridades israelíes, respectivamente. A pesar de que los israelíes  continúan sobrevolando el espacio aéreo libanés y de que las milicias chiíes  desarrollan misiones de inteligencia en la zona, la situación en la zona de  despliegue es mucho más estable que fuera de ella. Las  rotaciones españolas continúan con normalidad, la última realizada en agosto de  2009 a  cargo de unidades de la Brigada  de Infantería Mecanizada XI Guzmán el Bueno. Finalmetnte, es probable que un español, el general de división Alberto Asarta, releve al general de división Claudio Graciano al frente de UNIFIL II, con lo que sería no sólo el jefe de las tropas españolas (Force Commander) sino también el jefe de la misión (Head of Mission). La representación del Secretario General de Naciones Unidas en la zona obligaría a asumir el funcionamiento del Cuartel General de la misión.
 
Al  norte del río Litani, la situación que empeoró tras los enfrentamientos de  principios de mayo de 2008, con una cifra aproximada de 50 muertos y 150  heridos, se ha ido reconduciendo aunque el Ejército libanés sigue sin controlar  la situación. La  demostración de fuerza de Hezbolá evidenció su poder militar y le garantizó el  derecho de veto, por lo que ahora no precisa hacer nuevas demostraciones de  fuerza. No obstante, Israel sigue denunciando el reforzamiento de la capacidad  y estructura militar de Hezbolá –algo que FINUL II no  ha podido probar (tampoco está autorizada a inspeccionar instalaciones y  viviendas particulares sin pruebas relevantes de violación de la res. 1701) y  teme que permita a terceros que hostiguen a Israel desde el territorio que  controlan al sur del Líbano. Para el Secretario General  de NNUU (ver S/2009/30) la principal fuente de inseguridad siguen siendo la  existencia de grupos armados, la actividad de al-Qaeda en algunos campos y el  enfrentamiento entre seguidores de la   OLP y de Hamas (en marzo de 2009 fue asesinado el lider de la OLP, Kamal Medhat, mediante un  atentado contra su vehículo). Más preocupante es la posibilidad que  grupos suníes actuando fuera del control de los líderes tradicionales o yihadistas controlados por al–Qaeda  actúen contra UNIFIL (una posibilidad reforzada con  evidencias como la detención del 21 de julio por las Fuerzas Armadas Libanesas  de los integrantes de una red que planeaban atentar contra las fuerzas de FINUL  II).
 
La  responsabilidad de prevenir estos riesgos corresponde a las fuerzas armadas  libanesas pero si lo hacen corren el riesgo de desencadenar un enfrentamiento o  de dividirse internamente. Sin desarmar las milicias, la misión de UNIFIL II se  alargará indefinidamente en el tiempo aunque la posibilidad de un acuerdo  sirio–israelí, la normalización de las relaciones  sirio-libanesas y la movilización diplomática estadounidense, europea y saudí abren  expectativas de mejora en El Líbano.


Noticias y análisis de actualidad 

La atención mediática internacional se ha ocupado de la reanudación de  relaciones diplomáticas entre Siria y Líbano en agosto y de las giras de los ministros de Asuntos Exteriores ruso, alemán  y francés en julio de 2009. En el ámbito nacional, los medios de  comunicación se hicieron eco en julio del  desmantelamiento por el Ejército libanés de una red israelí de espionaje en  territorio libanés, de la candidatura del general de división Alberto Asarta para sustituir  al general Claudio Graziano a partir de febrero de 2010, de la visita de una  delegación del Congreso de Diputados en junio, del intercambio de amenazas  entre Hezbolá e Israel con ocasión del aniversario del conflicto, de la  retirada de tropas hondureñas tras la suspensión del acuerdo con Honduras y de  la partida y llegada de las tropas en rotación. Según el sondeo del BRIE  de abril de 2008, el 62% de los españoles considera positiva o muy positiva la  presencia de tropas españolas en El Líbano y el 82% considera la misión muy o  bastante peligrosa para la seguridad de las tropas.

 
 
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