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ABC DE LA MISIÓN DE LÍBANO
¿Por qué hay tropas españolas desplegadas en Líbano?

¿Cuál es la misión española en El Líbano? - Verificar el cese de hostilidades
- Apoyar el despliegue de las fuerzas armadas libanesas en el sur del país y el establecimiento por esas fuerzas de una zona libre de armas ilegales entre la Línea Azul y el río Litani
- Vigilar las actividades prohibidas de Hezbolá e Israel en la zona de separación con imparcialidad
- Desminado y desactivación de explosivos (municiones de racimo)
¿Qué se ha logrado hasta ahora?
- Permitir la presencia de las fuerzas armadas libanesas entre el sur del río Litani y la Línea Azul (más de 8000 acciones de apoyo) Evitar los enfrentamientos directos entre las partes beligerantes en el conflicto anterior y prevenir la presencia y actividades armadas (55.000 patrullas, 8 millones de kilómetros recorridos). Fomentar la confianza de las autoridades israelíes y libanesas con la presencia de UNIFIL II (además de participar en los contactos directos con las autoridades gubernamentales, el contingente español ha gestionado más de 200 proyectos humanitarios de impacto rápido propios por un importe cercano a los1,8 millones de dólares, ha atendido a 10.000 civiles, ha distribuido 24 toneladas de ayuda humanitaria y dado empleo directo a 250 civiles libaneses.)
- Desminado y desactivación de explosivos (más de 900 acciones). A las labores de limpieza de área (zonas bombardeadas con submuniciones) recientemente se han sumado tareas de desminado de la Blue Line para marcarla de forma que se eviten incidentes por la falta de señalización de la misma.
¿Qué riesgos tiene la misión? - Los posibles enfrentamientos al norte del río Litani entre grupos religiosos sunnís y chiíes, entre milicias de las facciones políticas o entre grupos rivales dentro de los campos de refugiados palestinos
- Los atentados contra UNIFIL II o los ataques contra Israel desde territorio libanés por nuevos grupos combatientesapoyados por Irán, al Qaeda o Arabia Saudí que provoquen una respuesta militar israelí
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INTRODUCCIÓN
Análisis de la situación (a octubre de 2009)
El secuestro de dos soldados israelíes el 12 de julio de 2006 por Hezbolá provocó la intervención aeroterrestre de Israel sobre El Líbano que se prolongó durante 34 días. La resolución 1.701 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de 11 de agosto pretendía dotar a su Fuerza Provisional en El Líbano (UNIFIL II) de un total de 15.000 soldados para cumplir eficazmente el mandato de las resoluciones 425 y 426 de 1978 a UNIFIL en las que se pedía a Israel el cese de las acciones militares y la retirada del Líbano y, además, apoyar a las fuerzas armadas libanesas para establecer una zona libre de personal armado e impedir la entrada de armamento en el país. El Consejo de Ministros de 1 de septiembre de 2006 decidió atender a la petición y el Congreso autorizó la intervención española con respaldo mayoritario seis días más tarde. Entre mayo de 2008 y marzo de 2009, España participó en la Fuerza Marítima (UNIFIL Marops). En la actualidad, España lidera el Sector Este de UNIFIL aportando el Mando y Cuartel General, incluidos los sistemas de mando y control para encuadrar al Batallón español, en el que se integra un contingente salvadoreño y otro polaco – este último finalizará su participación en UNIFIL este otoño, y al resto de fuerzas indias, nepalíes, indonesias y malasias. Además, estaba previsto integrar un contingente hondureño, de manera similar al salvadoreño, pero finalmente se canceló el acuerdo de integración. En la operación Libre Hidalgo participan 1.010 militares españoles dentro de los más de 4.000 de la Brigada Multinacional Este y de los 12.200 de UNIFIL II, lo que sitúa a España como el cuarto contribuyente de personal sobre el terreno (en total han rotado 9.700 miembros hasta la fecha). El contingente español está dedicado habitualmente a vigilar la zona de separación, a tareas de desminado y desactivación de explosivos. El 27 de agosto de 2009 se aprobó la Resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas 1884 que prorroga el mandato de UNIFIL hasta el 31 de agosto de 2010. La participación española en la fuerza naval de UNIFIL (Marops) dispuso hasta marzo de 2009 de un patrullero de altura para ayudar a la Marina libanesa a vigilar sus aguas territoriales e interceptar la entrada de armas y mercancías ilegales en una zona de operaciones marítimas de unas 5.000 mn2 (unos 13.000 km2).
Hasta ahora la separación entre los contendientes de 2006 se ha mantenido con un número limitado de incidentes graves: lanzamientos de cohetes sobre territorio israelí en junio de 2007, enero de 2008, y en enero, febrero y septiembre de 2009; un atentado contra un vehículo de las tropas de UNIFIL II en Rmeilé, al sur de Beirut, el 8 de enero de 2007 y el atentado del 24 de junio de 2007 que causó seis muertos y dos heridos al contingente español. Su autoría sigue sin conocerse y ni la investigación libanesa ni la de la Audiencia Nacional española confirman ni deniegan la reivindicación de al–Qaeda (en agosto de 2007 Ayman al–Zawahri apoyó el atentado en una cinta de video y en abril de 2008 reiteró sus amenazas contra UNIFIL II). Tras los atentados, se extremaron las medidas de seguridad y las tropas dejaron temporalmente de salir a las poblaciones vecinas en sus momentos de ocio. Al mejorar la seguridad en el sector español, se reanudaron las salidas controladas hacia algunas localidades próximas a Base España con lo que se ha recuperado la interacción social. Asimismo, en julio de 2009 se produjo la explosión de un depósito de explosivos de Hezbolá, en la ciudad de Khirbat Silim (Sector Oeste).
En la zona de protección española se encuentra la población de Ghajar, dividida por la Blue Line pero ocupada por Israel y objeto de tensiones por el acceso a los pozos de agua o por la presencia de narcotraficantes que cruzan la frontera (la retirada israelí de la parte norte se sigue negociando en las conversaciones tripartitas entre Israel, Líbano y UNIFIL II). Las precauciones de seguridad en la zona de despliegue de UNIFIL II se extremaron tras los enfrentamientos de mayo de 2008 entre las milicias armadas de Hezbolá y los miembros de la coalición gubernamental y tras los lanzamientos de cohetes sobre territorio israelí de enero de 2009 coincidiendo con los combates en Gaza. Para las elecciones de junio, UNIFIL (al igual que las Fuerzas Armadas libanesas) adoptó un dispositivo especial para monitorizar la situación y prevenir incidentes. Tanto el periodo previo a los comicios, como el de su celebración y posterior discurrieron sin incidentes graves que reseñar.
Situación operativa El incremento de cascos azules facilitó la retirada israelí y la llegada de las Fuerzas Armadas libanesas para controlar el espacio situado entre el sur del río Litani y la Línea Azul de separación. El Ejército libanés trata de controlar las actividades armadas y el tráfico de armas en la zona fronteriza y por vía marítima pero no ha procedido a cumplir el mandato de las resoluciones 1.559 (2004) y 1.701 (2006) de desarmar a todas las milicias incluidas las de Hezbolá (en las dos primeras misiones pueden contar con la colaboración de UNIFIL II pero la segunda es de su responsabilidad exclusiva). Empeñado en mantener su neutralidad institucional para que sus miembros cristianos, suníes, chiíes y drusos no se dividan, con sus capacidades limitadas y desbordado por el deterioro del orden público, el Ejército libanés es consciente de que cualquier intento de desarme podría desencadenar un enfrentamiento abierto con Hezbolá y otro interno entre sus distintas afinidades.
Por su parte, las Fuerzas Israelíes de Defensa (IDF) se mantienen vigilantes al sur de la Línea Azul y de la línea de boyas que delimita su frontera marítima con El Líbano. Las tropas de NNUU comenzaron a instalar unos postes señalizadores en abril de 2008 para evitar violaciones de la Línea Azul que ocasionalmente producen intercambio de disparos. Mientras la presencia de fuerzas libanesas apoyadas por las de UNIFIL II ha impedido la presencia abierta de milicias armadas de Hezbolá en la zona de despliegue, continúan produciéndose sobrevuelos diarios israelíes de aviones, tripulados o no, sobre territorio libanés que UNIFIL II sólo puede denunciar, llegando hasta Beirut y Tiro. Israel justifica su invasión del espacio aéreo por la necesidad de vigilar el rearme de Hezbolá, una acusación que Hezbolá no niega y que las evidencias demuestran que se está produciendo al norte del río Litani. Sin embargo, no hay evidencias contrastadas de trafico de armas al sur de Litani ni que el contrabando de armas se efectúe a través de la frontera terrestre entre Siria y Líbano donde las autoridades están reforzando la vigilancia, aunque la Fuerza Fronteriza libanesa carece de los medios y la formación necesaria para garantizar el control completo de la frontera común que acabará de asumir el 1 de abril de 2010 (informe LIBAT II). Tampoco por vía marítima, pese a que la Fuerza Naval de Naciones Unidas ha solicitado información a más de 25.000 buques desde 2006, de los que las fuerzas navales libanesas han inspeccionado a 312 sin verificar el contrabando de armas. En la zona de despliegue del contingente español, los miembros de Hezbolá no tienen presencia armada abierta aunque desarrollan misiones de inteligencia vigilando las actividades de UNIFIL II y conservan la infraestructura que utilizaron para resistir la invasión israelí. La estabilidad preservada en la zona de despliegue del contingente español contrasta con la inestabilidad al norte del río Litani, donde Hezbolá ha ido aumentando su presencia y actividades, tal y como ha recogido el último informe del Secretario General, Ban Ki–moon, al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de 29 de junio (ver S/2009/330). En el mismo informe se reitera que Hezbolá sigue con capacidad militar autónoma y que las armas palestinas dentro y, sobre todo, fuera de los campamentos de refugiados constituye una amenaza grave. También representan una fuente de preocupación los grupos del Frente Popular para la Liberación de Palestina-Comando General y Fatah a-Intifada ubicados en los campos de refugiados de la frontera con Siria, lo que obliga a desplazar tropas libanesas desde el sur cuando la situación lo requiere. Tengan afinidad con Irán, pertenezcan al yihadismo de al–Qaeda o se trate de suníes anti–chiíes, la aparición de nuevos actores islamistas armados complica el mantenimiento de un equilibrio precario e inestable y justifica la preocupación del Secretario General de NNUU. Los lanzamientos de cohetes sobre Israel son otra fuente de riesgo. El 8 de enero de 2009 mientras tenían lugar combates en Gaza, cuando 3 cohetes katyushas alcanzaron Israel y otros dos cohetes de 122 mm disparados el día 14 cayeron en territorio libanés controlado por tropas españolas. Israel respondió con disparos de artillería a ambos sin previo aviso a FINUL II y Hezbolá rechazó su autoría pero al igual que en el pasado, queda la duda de que se puedan efectuar esos lanzamientos desde el territorio que controla sin su anuencia desde entonces se ha reforzado la vigilancia sobre las zonas potenciales de lanzamiento. El 21 de febrero se produjo otro lanzamiento desde el sur de Tiro, avisando las Fuerzas de Defensa de Israel a FINUL II antes de su respuesta artillera y manteniéndose la comunicación ambas. El 11 de septiembre se produjo un nuevo lanzamiento de cohetes desde una posición próxima a Tiro sobre el Norte de Israel. Los cohetes cayeron en una zona próxima a la ciudad de Nahariya, sin causar víctimas. Las Fuerzas de Defensa de Israel respondieron con disparos de contrabatería sobre la zona de lanzamiento. El 14 de julio de 2009 se produjo una explosión de un depósito de explosivos en la ciudad de Khirbet Selim (en la zona occidental de FINUL II) que, a diferencia de otros depósitos localizados anteriormente, no estaban abandonados sino en activo, lo que supone una violación grave de la res. 1701 que ha hecho constar el Sec. Gral. De NNUU en su carta al Consejo solicitando la prórroga de la misión hasta el 31 de agosto de 2010 (ver S/2009/407). Tras la explosión, civiles próximos a Hezbolá agredieron a tropas y vehículos de FINUL II para impedir la investigación, lo que Israel consideró como una prueba del rearme de Hezbolá y provocó un aumento de la tensión. También elevan la tensión las maniobras israelíes a gran escala, como las de 31 de mayo y 4 de junio de 2009 mientras que la disminuye decisiones como la de las Fuerzas de Defensa israelíes de entregar a UNIFIL II de los datos y la ubicación de las bombas de racimo arrojadas sobre El Líbano en 2006. Situación política La situación política en El Líbano se ha normalizado tras la elección como Presidente del general Michel Suleiman el 25 de mayo de 2008 y las elecciones parlamentarias de 7 de junio siguiente. Antes, la lucha por el poder entre la Coalición opositora 8 de Marzo (chiíes de Hezbolá y de Amal junto con maronitas del general Michel Aoun) y la Coalición 14 de Marzo en el Gobierno (suníes de Hariri, maronitas de Samir Geagea y de Amine Gemayel y drusos de Walid Jumblatt) condujo a la fragmentación y confrontación entre religiones, clanes y los grupos cristiano–suní y prosirio. El enfrentamiento político se tradujo en atentados selectivos contra los parlamentarios antisirios y desde 2005 han muerto en atentado 8 de los 68 miembros de la Coalición gubernamental 14 de Marzo, empezando por el líder Rafiq Hariri y terminando por el de Antoine Ghanim en septiembre de 2007, aunque también ha afectado a políticos prosirios como Saleh Aridi del Partido Democrático Libanés el 10 de septiembre de 2008. Los atentados selectivos fomentan la diáspora cristiana y dificultan la sustitución de candidatos. Los atentados afectan también a miembros de las Fuerzas Armadas libanesas: el 13 de diciembre de 2007 dirigido contra el jefe de operaciones del Ejército, el general Francois el Hajj, responsable de las acciones de limpieza en el campo de Nahr el Bared, y el 13 de agosto de 2008 y el 29 de septiembre del mismo año en Trípoli. El Líbano vivió su último momento grave de tensión en mayo de 2008 cuando las milicias de Hezbolá se enfrentaron a los partidarios gubernamentales rompiendo un periodo sin enfrentamientos armados internos que duraba 18 años desde que acabó la guerra civil en 1990. La situación política mejoró a partir del Acuerdo de Doha, Qatar, de 21 de mayo, tras llegar a un acuerdo para modificar la ley electoral y redistribuir los escaños entre los distintos grupos religiosos (el Acuerdo de Taif de 1989 estableció un reparto confesional de los cargos políticos a partes iguales entre cristianos, por un lado, y musulmanes y drusos por otro, que ahora se contesta debido a los cambios demográficos y del censo). El Acuerdo aseguró a la Coalición 8 de Marzo 11 de los 30 miembros del Gabinete libanés, lo que le permite vetar decisiones que afecten a sus intereses –como la de desarmar a sus milicias– o a los de Siria e Irán. El Acuerdo desbloqueó la elección del Presidente Suleiman, la constitución de un nuevo Gobierno de unidad nacional el 11 de julio y la puesta en marcha de un Diálogo Nacional desde septiembre de 2008 entre las partes libanesas. El 7 de junio de 2009 tuvieron lugar las elecciones generales con la victoria, inesperada, de la Coalición 14 de Marzo de Saad Hariri frente a la Coalición 8 de Marzo liderada por Hezbollá (71 de los 128 escaños frente a 57). Pese a reconocer su derrota, el líder Hassan Nasrallah está bloqueando la formación del nuevo gobierno hasta asegurarse de que el Primer Ministro Saad Hariri respeta su capacidad de veto, algo que él no quiere permitir en su nuevo Gobierno. Por su parte, Hezbolá mantiene su objetivo de crear un Estado islámico, sigue rentabilizando políticamente su “resistencia” contra Israel y aprovecha su creciente ascendencia política y social para anular la autonomía del Gobierno libanés en beneficio de los actores externos sirios e iraníes. A pesar de no ganar las elecciones generales, Hezbolá y Amal consolidaron su poder en el sur y en el valle de la Bekaa (Hezbollá ganó todos los escaños que disputó) y el grupo chií sigue interesado en mejorar sus posiciones por la vía política y ha venido desplegando una política de captación de líderes religiosos suníes afines, ha tratado de colocar miembros afines en cargos de responsabilidad de las fuerzas armadas y de las fuerzas de seguridad y ha tratado de rentabilizar políticamente los fondos de asistencia social que le facilita Irán. Mientras Hezbolá ha ido reduciendo su ostentación armada –sin dejar de contar con una organización armada autónoma- y ha evitado explotar los enfrentamientos en Gaza, otros grupos suníes o palestinos han buscado mayor protagonismo en las acciones armadas y aprovechan el vacío de poder para ganar prestigio o experiencia. Además de los clanes y facciones religiosas internas, en el conflicto libanés influyen otros actores externos como Siria, Irán, Arabia Saudí e Israel. Siria ha influido en los asuntos internos del Líbano pero en los últimos meses, tanto la nueva Administración estadounidense como Arabia Saudí –tras la mediación egipcia y kuwaití- están ofreciendo a Siria incentivos: levantamiento de sanciones y fondos para el desarrollo o empleos para jóvenes sunnís para que se distancia de Irán y colabore en la estabilización de Oriente Medio, Irak y Afganistán. La presión diplomática de los anteriores podría facilitar un próximo acuerdo con Israel que cerrara la devolución de los Altos del Golán o de las Granjas de Shaba (Israel pretende devolvérselas a Siria pero ésta atribuye su propiedad al Líbano). Por su parte, Siria y el Líbano que decidieron restablecer sus relaciones diplomáticas el 15 de octubre de 2008 han intercambiando finalmente embajadores entre abril y mayo de 2009, lo que puede facilitar la delimitación de la frontera común entre ambos países y la disminución del activismo contra los miembros de la Coalición antisiria 14 de Marzo. Paradójicamente, el acercamiento sirio a Israel y al Líbano perjudica a Hezbolá, porque pone en riesgo su colaboración y facilita el enfrentamiento entre facciones prosirias y proiraníes internas, y entre el Presidente Suleiman y al-Fatah porque hasta ahora este grupo contaba con cobertura siria. Del mismo modo, el posible acuerdo sirio-israelí alteraría el equilibrio de poder entre las faciones chiíes y sunnís y la lucha por el poder afectaría a la estabilidad de ciudades como Trípoli o Beirut donde hay poblaciones mixtas. Por su parte, Irán ha mantenido abierto el frente libanés para presionar a Estados Unidos e Israel pero podría cerrarlo si funciona la aproximación con la nueva Administración de Estados Unidos (de hecho, durante los enfrentamientos armados de Gaza, Irán se opuso a abrir un segundo frente en el Líbano). Irán apoya estratégica y económicamente a Hezbolá (se estima que recibe 10.000 millones de dólares anualmente para su labor asistencial) pero últimamente se especula sobre su apoyo a otros grupos insurgentes en su lucha contra grupos suníes y una restricción en el flujo de fondos desde Teherán. Precisamente el apoyo saudí a esos grupos armados o a partidos políticos como el de Saad el Hariri potencia el papel de Arabia Saudí como alternativa a Irán en la zona. Con Israel la situación va mejorando, especialmente tras el acuerdo humanitario que permitió intercambiar prisioneros y restos mortales entre Hezbolá e Israel entre julio y agosto de 2008 y la entrega de datos sobre las bombas de racimo dispersadas durante 2006. Aunque sigue sobrevolando el espacio aéreo libanés sin permiso y está atento a cualquier agresión generalizada mediante cohetes desde el territorio libanés. Situación socioeconómica De acuerdo con los últimos estudios de la Agencia Española de Cooperación Internacional, la Unión Europea y del Programa de Desarrollo Humano de NN.UU. (ver informe PNHD) tanto la población libanesa como la de procedencia palestina padecen una situación precaria. EL 8% de la población vive en la extrema pobreza y el 20% la bordea. De los aproximadamente 400.000 refugiados palestinos en el Líbano, el 49% viven en 12 campos superpoblados y el resto sobrevive disperso con acceso restringido al mercado laboral y al sistema sanitario. La tasa de paro media del 15–20% se duplica para los jóvenes, los refugiados y los que carecen de formación aunque 1 de cada 3 universitarios también está en paro. La tasa de crecimiento es positiva pero inferior al 6%–7% que sería necesario para reducir el paro. La tasa acumulada de inflación desde 2006 es del 60% pero en los últimos meses se ha cebado en los precios de los alimentos básicos. A los problemas estructurales anteriores se añaden las necesidades de reconstrucción tras los combates de agosto de 2006: 1.500 edificios, 500 tramos de carretera, 100 puentes y 500 campos de cultivo impracticables por las minas y explosivos desperdigados. La diáspora libanesa inyecta unos 5.500 millones de dólares anuales, lo que representa el 25% de su PIB, pero es insuficiente para reducir el déficit crónico en torno al 17% del PNB. - Para paliar la situación, la tercera Conferencia de Donantes de París, en enero de 2007, consiguió recaudar 5.850 millones de euros de los que hasta la fecha sólo se han desembolsado unos 800 millones, esperando muchos donantes que se estabilice la situación política para realizar los desembolsos comprometidos. España ha ofrecido 41 millones hasta 2008 además de los 25 millones que la AECID tiene previsto invertir hasta 2009. Dentro de su zona de despliegue, el contingente español ha gestionado más de 200 proyectos humanitarios de impacto rápido propios por un importe cercano a los 1,8 millones de dólares a cargo de su unidad de cooperación civil–militar (CIMIC) a los que hay que añadir 25 proyectos por 480.000 dólares realizados para UNIFIL II. Además, la base Miguel de Cervantes ha externalizado casi todos sus servicios no militares. Las Fuerzas españolas dan empleo directo a 250 civiles libaneses. También ha colaborado en más de 1.500 ocasiones con autoridades y ONG locales, ha atendido en sus instalaciones a 10.000 civiles y ha distribuido 24 toneladas de ayuda humanitaria.
Balance de la misión y escenarios de evolución La misión española de apoyo a la paz en El Líbano ha ido cumpliendo los objetivos previstos en el mandato de Naciones Unidas: ha permitido y apoyado el despliegue de las fuerzas armadas libanesas en el sur del país, ha vigilado la zona de separación y evitado los enfrentamientos directos, graves y prolongados entre las partes. La actuación imparcial de UNIFIL II en la zona, su coordinación con los Gobiernos libanés e israelí, le han ganado la confianza –o evitado la desconfianza– de la población chií mayoritaria en su zona de acción y de las autoridades israelíes, respectivamente. A pesar de que los israelíes continúan sobrevolando el espacio aéreo libanés y de que las milicias chiíes desarrollan misiones de inteligencia en la zona, la situación en la zona de despliegue es mucho más estable que fuera de ella. Las rotaciones españolas continúan con normalidad, la última realizada en agosto de 2009 a cargo de unidades de la Brigada de Infantería Mecanizada XI Guzmán el Bueno. Finalmetnte, es probable que un español, el general de división Alberto Asarta, releve al general de división Claudio Graciano al frente de UNIFIL II, con lo que sería no sólo el jefe de las tropas españolas (Force Commander) sino también el jefe de la misión (Head of Mission). La representación del Secretario General de Naciones Unidas en la zona obligaría a asumir el funcionamiento del Cuartel General de la misión. Al norte del río Litani, la situación que empeoró tras los enfrentamientos de principios de mayo de 2008, con una cifra aproximada de 50 muertos y 150 heridos, se ha ido reconduciendo aunque el Ejército libanés sigue sin controlar la situación. La demostración de fuerza de Hezbolá evidenció su poder militar y le garantizó el derecho de veto, por lo que ahora no precisa hacer nuevas demostraciones de fuerza. No obstante, Israel sigue denunciando el reforzamiento de la capacidad y estructura militar de Hezbolá –algo que FINUL II no ha podido probar (tampoco está autorizada a inspeccionar instalaciones y viviendas particulares sin pruebas relevantes de violación de la res. 1701) y teme que permita a terceros que hostiguen a Israel desde el territorio que controlan al sur del Líbano. Para el Secretario General de NNUU (ver S/2009/30) la principal fuente de inseguridad siguen siendo la existencia de grupos armados, la actividad de al-Qaeda en algunos campos y el enfrentamiento entre seguidores de la OLP y de Hamas (en marzo de 2009 fue asesinado el lider de la OLP, Kamal Medhat, mediante un atentado contra su vehículo). Más preocupante es la posibilidad que grupos suníes actuando fuera del control de los líderes tradicionales o yihadistas controlados por al–Qaeda actúen contra UNIFIL (una posibilidad reforzada con evidencias como la detención del 21 de julio por las Fuerzas Armadas Libanesas de los integrantes de una red que planeaban atentar contra las fuerzas de FINUL II). La responsabilidad de prevenir estos riesgos corresponde a las fuerzas armadas libanesas pero si lo hacen corren el riesgo de desencadenar un enfrentamiento o de dividirse internamente. Sin desarmar las milicias, la misión de UNIFIL II se alargará indefinidamente en el tiempo aunque la posibilidad de un acuerdo sirio–israelí, la normalización de las relaciones sirio-libanesas y la movilización diplomática estadounidense, europea y saudí abren expectativas de mejora en El Líbano.
Noticias y análisis de actualidad La atención mediática internacional se ha ocupado de la reanudación de relaciones diplomáticas entre Siria y Líbano en agosto y de las giras de los ministros de Asuntos Exteriores ruso, alemán y francés en julio de 2009. En el ámbito nacional, los medios de comunicación se hicieron eco en julio del desmantelamiento por el Ejército libanés de una red israelí de espionaje en territorio libanés, de la candidatura del general de división Alberto Asarta para sustituir al general Claudio Graziano a partir de febrero de 2010, de la visita de una delegación del Congreso de Diputados en junio, del intercambio de amenazas entre Hezbolá e Israel con ocasión del aniversario del conflicto, de la retirada de tropas hondureñas tras la suspensión del acuerdo con Honduras y de la partida y llegada de las tropas en rotación. Según el sondeo del BRIE de abril de 2008, el 62% de los españoles considera positiva o muy positiva la presencia de tropas españolas en El Líbano y el 82% considera la misión muy o bastante peligrosa para la seguridad de las tropas.
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