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INTRODUCCIÓN

Análisis de la situación (a diciembre de 2007)
Mapa de Afganistán. Fuente: University of Texas Libraries. Perry-Castañeda Library Map Collection. El mandato de Naciones Unidas para la misión liderada por la OTAN en Kosovo (Kosovo Force, KFOR) figura en la Resolución 1244 de 10 de junio de 1999. España participa en la KFOR junto a otros 33 Estados respaldando el proceso de reconstrucción con 650 de sus aproximadamente 16.000 soldados. Las tropas españolas están encuadradas bajo mando italiano en la fuerza multinacional (Multinational Task Force West, MNTF W) y con base en Istok (60 km al oeste de Prístina y 10 al sur de la frontera montenegrina). La contribución española a Kosovo podría crecer por el lado civil si se pone en marcha la misión prevista de la UE para fortalecer las funciones policiales, judiciales, penitenciarias y aduaneras del Estado de Derecho.

El desacuerdo entre las partes sobre la propuesta de estatuto presentada el pasado febrero de 2007 por el Representante Especial del Secretario General de Naciones Unidas, Martti Ahtisaari, está retrasando la aprobación de una nueva resolución del Consejo de Seguridad que legitime el estatuto y la nueva misión. La oposición de Rusia en el seno de los foros donde se gestiona la decisión: el Consejo de Seguridad, el Grupo de Contacto y el G-8 impide prever cuándo se desbloqueará la situación y el tiempo juega en contra de la estabilidad. La imposibilidad de un acuerdo negociado da paso a los hechos consumados y se prevé una declaración de independencia kosovar concertada en tiempo y forma con sus valedores: Estados Unidos y la UE frente a sus opositores serbios y rusos.

Situación operativa
La misión no ha tenido grandes problemas militares y los únicos conflictos en la zona han sido de orden público. Las unidades militares no desarrollan otras tareas que las de protección de las minorías y de sus patrimonio, por ejemplo la del monasterio ortodoxo de Gorioc 24 horas y siete días a la semana; las de información, mediante las patrullas de enlace y monitorización (Liaison and Monitoring Teams, LMT) y las de inteligencia junto con las habituales de colaboración con la población en la zona de despliegue mediante el equipo cimic (civil-military, cimic) denominado ?tizona?. Tareas todas con un bajo perfil militar que podría conducir a su desaparición progresiva si no fuera por el valor de respaldo para la administración internacional. Las tropas mantienen sus actividades a la espera de que se tome una decisión respecto al estatuto final de Kosovo. Desde los disturbios en marzo de 2004 cuando los enfrentamientos interétnicos desbordaron los mandatos y las capacidades militares de la KFOR y acabaron con la vida de 19 kosovares serbios y la destrucción de numerosos edificios y lugares de culto, la situación se ha estabilizado con algún repunte reciente en relación con la marcha del estatuto. En febrero de 2007, los movimientos radicales provocaron graves disturbios protestando por las -a su juicio- limitaciones a la independencia de la propuesta de Ahtisaari que enfrentaron en Pristina a varios miles de kosovares albaneses con la policía antidisturbios causando la muerte de dos manifestantes. En la situación actual, esos mismo radicales podían movilizarse si no se pronuncia la independencia. Si se produce una intervención serbia -o si se percibe que se puede producir- podrían reaparecer los intentos de crear una fuerza de autoprotección: el Ejército Nacional Albanés para no depender de KFOR o la UE o para enfrentarse con las armas a cualquier intento de partición de Kosovo en beneficio de Serbia. En todo caso, es previsible un desplazamiento étnico desde las zonas mixtas, un incremento de la tensión en las localidades de mayoría serbia sin representación política porque no han participado en las elecciones de noviembre y un contagio de las reivindicaciones secesionistas serbias en la Repúblic Sprska y las albanesas en la Antigua República Yugoslava de Macedonia. Para hacerle frente será necesario activar los medios de seguridad disponibles de KFOR, de la UE y de la Policía Kosovar durante un tiempo indefinido.

La situación política
La situación política se fue complicando a medida que se aproximó la definición del futuro estatuto kosovar. Primero, Serbia y Rusia consiguieron demorar su entrega de noviembre de 2006 a febrero de 2007 alegando su posible impacto en las elecciones serbias de enero de 2007. Pero una vez presentando el texto por Ahtisaari el 2 de febrero de 2007, tanto el nuevo parlamento serbio como Rusia expresaron su rechazo frontal a la propuesta, porque otorgaba una independencia de facto a Kosovo mientras que el resto de los actores implicados se dividían al respecto. Entre los apoyos figuran los Estados Unidos, el Reino Unido, el Parlamento Europeo y una mayoría de los miembros de la Unión Europea. Entre los que se oponen figuran: Serbia, que rechaza la pérdida de soberanía formal de un 20% de su territorio; Rusia que más allá de su apoyo a la causa serbia aprovecha el asunto kosovar como cualquier otro internacional en el que se precise su anuencia para reafirmar su liderazgo y, algunos países europeos como Eslovaquia, Grecia, Rumanía, Italia o España han manifestado sus reservas sobre la forma o el fondo del estatuto, como quedó patente durante el consejo informal de ministros de Asuntos Exteriores de Bremen (30 marzo 2007).

Aunque la independencia se presenta por sus postulantes de forma tutelada y subrayando su carácter excepcional, sus detractores no creen que pueda traer la estabilidad un estatuto que no cuenta con el acuerdo de las partes y, además, ven el precedente como un estímulo para las numerosas reivindicaciones secesionistas de origen étnico tanto dentro de los Balcanes ?casos de Serbia, Bosnia-Herzegovina y de la Antigua República Yugoslava de Macedonia- como fuera empezando por Abjacia, Osetia del Sur y Trandniester, que preocupan a Rusia de forma explícita, y siguiendo por otros casos latentes que preocupan en la UE y en China.

Tanto la OTAN como la UE han utilizado sus instrumentos para persuadir a Serbia y que dejara de oponerse a un hecho consumado a cambio de su participación en el Partenariado para la Paz de la OTAN y el ingreso en la UE. Sin embargo Serbia se ha opuesto rotundamente hasta la fecha y la propuesta no ha conseguido los apoyos necesarios tanto el Consejo de Seguridad, donde Rusia y China no favorecen la propuesta como en el G-8 y el Grupo de Contacto donde los apoyos estadounidenses, británico, alemán y francés no pueden superar las reservas rusas a la propuesta. Para intentar el desbloqueo se convocó en julio una nueva ronda de negociaciones de cuatro meses entre Belgrado y Pristina con la facilitación de Rusia, Estados Unidos y un representante especial de la UE, Wolfgang Ischinger, para encontrar alguna fórmula de compromiso que ha concluido sin éxito el 10 de diciembre de 2007.

Por su parte, la población kosovar albanesa que daba por hecha su independencia tras las expectativas creadas por la administración de Naciones Unidas ha reaccionado con acritud tanto ante las limitaciones y cautelas del texto de Ahtisaari como ante la apertura de un nuevo proceso negociador. Para la población kosovar serbia que vive en enclaves de mayoría albanesa, las garantías de protección internacional no mejoran las condiciones actuales porque seguirán precisando escolta para realizar sus actividades cotidianas y para la población que vive en los siete municipios donde son mayoría en la zona del noroeste, la autonomía tutelada y la relación especial con Belgrado que se les ofrece siempre será inferior a la que les proporcionaría su integración directa en Serbia. Sea cual sea la decisión final sobre Kosovo: independencia tutelada, declaración unilateral de independencia, retraso indefinido en el estatuto o división territorial, todas están por definirse y, lo que es peor, ninguna carece de riesgos.

Las elecciones en noviembre de 2007 dieron la victoria al Partido Democrático de Kosovo de Hashim Thaci, el antiguo líder guerrillero del Ejército de Liberación Kosovar. Pasados los amagos de una declaración unilateral de independencia por parte de Pristina, el nuevo Gobierno podría estar listo para declarar la independencia en enero de 2008 y asumirla en mayo tras un período de 120 días previsto en la propuesta de Ahtisaari si cuenta con respaldo europeo o estadounidense efectivo.

La contribución de la UE a la estabilización kosovar
A los Estados miembros de la UE no les ha resultado fácil pronunciarse sobre la propuesta de Ahtisaari ni sobre qué hacer si Kosovo declaraba unilateralmente su independencia. Tanto el Consejo informal de ministros de Asuntos Exteriores de Bremen a finales de marzo como en el posterior de 28 de abril en Luxemburgo, se evidenció la oposición de un grupo de países encabezados por Eslovaquia, Grecia, Rumanía y las reservas de otros como Italia, Chipre y España sobre los términos y aplicación de la propuesta. La negociación no se ha liderado por la UE sino por Alemania, Reino Unido, Francia e Italia que junto con Estados Unidos forma el ?Quinteto? que ha negociado con Pristina, mientras la ?troika?: Rusia, Estados Unidos y la UE mediaba entre las partes serbias y albanokosovares. A principios de diciembre, los ministros europeos del Quinteto pidieron al resto de los 27 miembros de la UE que no se opusieran a la independencia a cambio de hacerlo en tiempo y forma concertada con las autoridades kosovares

Decididos a asumir sus responsabilidades en Kosovo, los Estados miembros de la UE se han preparado para una misión civil que despliegue unos 1.600 representantes sobre el terreno. Hasta la fecha, la UE ha fomentado todas las oportunidades que el Proceso de Estabilización y Asociación ofrece a Kosovo según los principios, prioridades y condiciones de asociación establecidos en la decisión del Consejo Europeo de 30 de enero de 2006 en relación con Serbia, Montenegro, incluido Kosovo, según la resolución 1244 y que la Comisión valora periódicamente. Posteriormente, y en un informe presentado al Consejo Europeo del 12 de julio de 2006, el SGAR propuso asumir el liderazgo de la misión integrando en una misma persona europea la representación de la UE y de NNUU para fomentar la aplicación y desarrollo del estatuto. Para ello, la UE se ha venido coordinando con el Enviado Especial del SG, con la misión de NNUU en Kosovo (UNMIK) y con los Estados Unidos y el 14 de septiembre de 2006 el Consejo decidió crear un equipo (EU Planning Team, EUPT for Kosovo doc. 12159/06 en español) que preparara una misión civil en Kosovo.

La UE desearía poner en marcha la misión contando con una resolución del Consejo de Seguridad que la autorice pero la oposición rusa podría poner al Consejo Europeo ante la decisión de enviar una misión unilateralmente si no logran vencer la resistencia rusa a modificar la Res. 1244. De ir todo de acuerdo a lo últimamente negociado, es decir posponiendo el Gobierno kosovar la declaración de independencia hasta mayo de 2008 a cambio de un reconocimiento de la UE, la UE ofrecería a Kosovo un Acuerdo de Estabilización y Asociación a Kosovo similar a los que permitirán integrarse en la UE al resto de los países balcánicos.

Noticiasy análisis de actualidad
La atención de los medios de comunicación se ha dirigido recientemente al fracaso de la ?troika? de mediadores oficiales de Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea para reconducir la propuesta de Ahtisaari. La posibilidad de que el fracaso de paso a una declaración unilateral de independencia por las nuevas autoridades kosovares y su repercusión en la seguridad ha atraido de nuevo el interés de la prensa europea. En diciembre de 2007 apareció el último informe del Internacional Crisis Group y todas las miradas sobre Kosovo se depositaron en el Consejo Europeo de 14 de diciembre. En vísperas de este Consejo, los medios de comunicación reflejan el debate sobre si se podría amparar o no la misión civil de la UE bajo el paraguas de la res. 1244. Finalmente, el Barómetro del Real Instituto Elcano de diciembre de 2007 refleja una ligera ventaja de quienes tienen una valoración positiva (45,9%) o muy positiva (4,1%) sobre quienes tienen una valoración negativa (36,1%) o muy negativa (8,8%) de la presencia de tropas españolas en Bosnia y Kosovo.

 
 
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