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Padr Sólo una cuarta parte de los extranjeros procedentes de los
países más desarrollados de la UE que viven en España
son jubilados. El resto forma una población activa, con
niveles educativos y ocupacionales superiores a los de la población
española y muy superiores a los del resto de los inmigrantes.
Resumen
La inmigración a España procedente de los países
más desarrollados de la UE se ha multiplicado por más de tres en los
últimos 12 años y, a diferencia de lo que sucedía en el pasado, la
gran mayoría de los ingleses, franceses, alemanes y restantes
nacionales de países comunitarios ricos que viven en España
forman una inmigración laboral y ya no de “turistas
residentes”. Junto a la costa y las islas, estos extranjeros
comunitarios viven y trabajan ahora en muchos otros puntos del
territorio nacional y constituyen una población con un nivel
educativo y ocupacional superior al de los españoles
autóctonos y muy por encima del resto de los inmigrantes. Su
número es desconocido porque gran parte de ellos no se
empadronan ni se registran ya que, a diferencia de los
extracomunitarios o de los últimos incorporados a la UE
(rumanos y búlgaros), no tienen suficientes incentivos para
hacerlo. Su presencia en España es muy positiva pero obliga a
nuestro sistema educativo a reforzar la enseñanza del inglés
para evitar que su competencia en ciertos niveles profesionales
perjudique a los españoles.
La inmigración comunitaria en España: imposible
saber cuántos son
Los estudios sobre migración en la UE han diferenciado
tradicionalmente entre inmigrantes comunitarios y extracomunitarios
para dedicar su atención a los segundos por razones
económicas, políticas y estadísticas. Los
inmigrantes comunitarios gozan de más derechos que los
extracomunitarios y, en rasgos generales, tienen una mayor
cualificación y ocupan mejores puestos laborales, mientras
que, por otra parte, salvo raras excepciones, plantean escasos
problemas de integración social. En cuanto a las razones
estadísticas, la libertad de movimientos y de residencia y
trabajo dentro del espacio europeo para los ciudadanos comunitarios
implica que éstos no se ven obligados en la práctica a
darse de alta en instancias administrativas ni a solicitar permisos
de ningún tipo, lo que disminuye en buena medida su registro
estadístico.
En España, los extranjeros procedentes de países
europeos forman el grupo más antiguo de “inmigrantes”,
ya presentes en suelo español residiendo de forma estable o
durante buena parte del año desde los años 60. En
aquellos años esta era una población compuesta
básicamente por alemanes, británicos y franceses,
concentrados en la franja costera mediterránea y en las islas,
en su mayoría jubilados y atraídos por el bajo coste de
las propiedades inmobiliarias y de la vida en España. Junto a esta mayoría de retirados, y al calor del negocio
turístico, extranjeros europeos comenzaron a invertir en el
sector, abriendo, dirigiendo o trabajando en empresas hosteleras, en
buena parte para dar servicios a la propia comunidad extranjera. La
concentración de ésta en algunas áreas
geográficas e incluso en urbanizaciones vendidas por entero en
el mismo país (y a veces en la misma ciudad o comarca), creó
un mercado de trabajo nuevo relacionado con el mantenimiento de las
viviendas y con todo tipo de servicios personales, que se cubrió
en buena parte con extranjeros originarios del mismo país. Al
margen de esta inmigración a la costa, el final de la
autarquía española y la llegada de las primeras
empresas multinacionales en los años 60 y 70 atrajeron a un
reducido número de profesionales de alta cualificación
concentrados en Madrid y Barcelona.
Desde entonces la presencia de extranjeros comunitarios de la UE-15
en España no ha dejado de crecer: se ha triplicado en los
últimos 10 años, pero ha pasado casi desapercibida ante
el mucho más notorio incremento primero de los inmigrantes del
Magreb y América Latina, y de los países de Europa del
Este después. Así, pese a su aumento continuo, desde
1996 la inmigración procedente de los países de la
UE-15 (es decir, anterior a la ampliación del 2004 a Europa
del Este) ha pasado de representar la mitad de la población
extranjera empadronada en España a ocupar menos de la quinta
parte en el presente. En cuanto a sus orígenes, los británicos forman el mayor grupo (más de un tercio del total, el 36%), seguidos a distancia por alemanes, portugueses y franceses. En conjunto, británicos, franceses y alemanes recogen dos tercios del total de extranjeros nacidos en la UE-14.
Tabla 1. Evolución del peso de los extranjeros comunitarios sobre el
total
| |
1996 |
2000 |
2008 |
Total
extranjeros |
542.314 |
923.879 |
5.220.577 |
Extranjeros
nacidos en la UE-14 (UE15 menos España) |
260.507 |
409.446 |
924.101 |
UE-14
sobre total extranjeros (%) |
48 |
44 |
18 |
Crecimiento
UE-14 (1996 = 100) |
100 |
157 |
35 |
Fuente: INE, Padrón Municipal y elaboración propia.
En puridad resulta casi imposible conocer el número de
extranjeros comunitarios que residen en España. Para empezar,
no está claro qué significa “residir”: gran
parte de esos extranjeros ingleses, alemanes, franceses, etc., pasan
temporadas en España manteniendo a la vez residencia en sus
países de origen, o yendo y viniendo, a menudo aprovechando el
bajo coste actual de los vuelos. En el Reino Unido, por ejemplo, es
más barato volar de Londres a Málaga que viajar en tren
o avión de Londres a Edimburgo. En términos legales, es
residente el que pasa más de tres meses en el país cada
año y, desde 2007, los extranjeros comunitarios “residentes”
están obligado a inscribirse en el Registro de Extranjeros
como paso previo para su inscripción en el Padrón
Municipal, una exigencia diseñada para mejorar el conocimiento
del número de inmigrantes rumanos y búlgaros, con un
fuerte crecimiento tras su entrada en la UE en enero del 2007. Sin
embargo, el cumplimiento de esta norma es ignorada por muchos
Ayuntamientos y, por otra parte, muchos extranjeros comunitarios
procedentes de países del Centro y Norte de Europa no se
inscriben ni en el Registro ni el Padrón, bien por ignorancia
sobre la obligatoriedad de esta inscripción, bien para seguir
recibiendo ciertas prestaciones en su país de origen que
perderían si éste detectara que ya no residen en él,
o bien por otros motivos como la evitación de la presión
fiscal, soslayar la obligación de renovación quinquenal
del carné de conducir en el caso de las personas mayores o de
“importar” formalmente el automóvil que se utiliza
habitualmente y pagar un impuesto por ello. Según cálculos
de diferentes Embajadas en España, más de la mitad de
sus nacionales residiendo aquí de forma habitual no se
empadronan.
Por estas razones, resulta en la actualidad mucho más difícil
conocer el número de extranjeros comunitarios en España
que el de los no comunitarios. Así, el 1 de enero de 2008, estaban empadronados en España 924.101 extranjeros nacidos en países de
la UE-14, mientras que sólo tenían tarjeta de
residencia 700.557, lo que implica un 24% de no-registro, un
porcentaje que sería mucho mayor si asumimos que una buena
parte no está ni siquiera empadronado. Sin embargo, dentro del grupo de
extranjeros nacidos en países de la UE-14, el porcentaje de no-registro es muy desigual: los portugueses se registran en su
casi totalidad, mientras que más del 40% de los alemanes y el 39% de los
británicos empadronados no está registrado en el
Ministerio del Interior. Así, en enero de 2008, había
165.529 alemanes empadronados y sólo 95.415 con permiso de
residencia. Los británicos, por su parte, concentraban 206.000
tarjetas de residencia frente a 334.000 empadronados, es decir, el 39% no estaba registrado.
Y si comparamos esta cifra con el millón de británicos
que el Foreign Office del Reino Unido calcula que poseen una vivienda en España y
pasan aquí temporadas cada año, o los 17 millones de
visitas al año de ciudadanos británicos a España,
comprobaremos que resulta una misión imposible, con las
fuentes actuales, conocer el número de residentes. Lo mismo
ocurre con los alemanes: frente a esa cifra en el Padrón de
165.000, las fuentes alemanas calculan que la realidad se encuentra
entre 500.000 y 800.000.
La Encuesta de Población Activa (EPA)
del cuarto trimestre de 2007, sin embargo, sólo detecta un
total de 562.000 extranjeros nacidos en países de la UE-14,
aunque su propia selección del universo puede explicar su
diferencia con el Padrón, ya que la EPA entrevista sólo
a aquéllos que declaren llevar en España residiendo al
menos un año. Es imaginable que los extranjeros que han
decidido no empadronarse ni registrarse, contesten negativamente a
las primeras preguntas filtro del cuestionario EPA y por tanto sean
excluidos de la muestra. Por otra parte, la EPA tiene más
dificultades para obtener respuesta de los grupos de mayor nivel
educativo y ocupacional –menos dispuestos a ceder su tiempo a
una encuesta–, una característica que distingue a los
extranjeros comunitarios, lo que puede explicar también la
disminución de su presencia en la EPA.
Las fuentes estadísticas permiten
diferenciar entre “extranjeros” o “nacidos en el
extranjero” y los resultados son muy diferentes en cada caso,
puesto que una buena parte de los que nacieron en el extranjero pero
viven en España han obtenido ya la nacionalidad española,
mientras que, para mayor confusión, un porcentaje de los
nacidos en el extranjero que ahora residen en España son hijos
de los emigrantes españoles de los años 60 y 70 que han
retornado a España. Por esta razón en este análisis
se recoge solamente a los nacidos en el extranjero, en cualquiera de
los países de la UE-15 menos España, que no tienen
nacionalidad española, ya que, según muestran los datos
recogidos por el Observatorio Permanente de la Inmigración
(OPI), son muy pocos los extranjeros comunitarios que han accedido a
la nacionalidad española que, dado los derechos de que gozan,
no suelen necesitar.
La disparidad de las fuentes es tal que este
trabajo renuncia a realizar una estimación del número
total de extranjeros comunitarios de la UE-14 residiendo en España
de forma habitual, y se limita a analizar las características
de aquéllos que captan las fuentes estadísticas.
El estudio se basa en su mayor parte en la
explotación de la Encuesta de Población Activa (EPA)
del último trimestre de 2007 a partir de sus microdatos y, en
segundo lugar, en el avance de los datos del Padrón Municipal
del 2008, aunque se utilizan otras fuentes estadísticas que se
señalan en su caso.
Una población activa
Los extranjeros comunitarios han sido descritos
tradicionalmente como retirados en busca de sol viviendo en las islas
y la costa de la península, una imagen que correspondía
fielmente a la realidad durante los años 70, 80 y principios
de los 90, pero que ya necesita importantes matizaciones. En la
actualidad, aunque el grueso sigue viviendo en las zonas
tradicionales de asentamiento (Levante, Baleares, Canarias y
Andalucía), hay ya un 42% que reside en el resto del
territorio nacional, especialmente en Madrid o Barcelona.
Tabla 2. Distribución por zona de residencia
Comunidad
Autónoma |
% |
Andalucía |
14 |
Baleares |
7 |
Canarias |
11 |
Levante
(Comunidad Valenciana + Murcia) |
26 |
Cataluña |
14 |
Madrid |
11 |
Resto |
17 |
Total |
100 |
Fuente:
INE, Padrón Municipal 2007.
Existe una cierta especialización
geográfica por orígenes. Así, los alemanes se
concentran en Canarias, Baleares y la Comunidad Valenciana, mientras
que los británicos son con mucha diferencia el mayor grupo en
el Levante (el 46% de los extranjeros de la UE-14) y en Andalucía
(42%) e igualan prácticamente en número a los alemanes
en Canarias. Los franceses sólo son el mayor grupo en
Cataluña, pero con un porcentaje mucho menor (15%). Pero la
mayor especialización se produce en Galicia, donde los
portugueses representan dos tercios (66%) del total de extranjeros de
la UE-14 (Padrón Municipal 2007).
En cuanto a sus edades, todavía los
extranjeros de la UE-14 forman una población más
envejecida que la de la población autóctona, y desde
luego mucho más que la del resto de los inmigrantes, a su vez
más jóvenes que los españoles, pero la mayor
parte de ellos se encuentran en los grupos de edad de población
activa. Respecto a su distribución por sexos, se trata de una
población que tiene en conjunto una ligera mayoría
masculina (53%), muy notoria en el caso de los que proceden de
Portugal o de Italia, otro indicador de que se trata de una
inmigración laboral (véase el Anexo).
Gráfico
I. Pirámide de población por orígenes

Fuente:
EPA, media 2007; elaboración de Luis Garrido.
De esta distribución de edades se deduce
que ya no son “Los que vienen a descansar” como titulaba
un autor su artículo en 1995 refiriéndose a los
inmigrantes comunitarios, sino que, como el resto de los inmigrantes, cada vez más los
ingleses, franceses, italianos, alemanes, etc., vienen a trabajar.
Los jubilados (más de 65 años) son ahora sólo
una minoría, la quinta parte del total de extranjeros de la
UE-14 residentes en España y la tasa de actividad de la
población en edad activa (de 16 a 64 años) es
básicamente similar a la de la población española:
un 57% de los extranjeros EU-14 son económicamente activos
frente a un 59% de la población española autóctona.
Entre los posibles prejubilados comunitarios de entre 50 y 65 años,
la mitad de ellos son población activa (en su mayoría
hombres), un porcentaje algo inferior al de los activos españoles
en esas edades (59%). La población inactiva de entre 16 y 64
años es en su mayoría “ama de casa” (64%),
estudiante (6%) o prejubilada (26%).
Tabla
3. Edades y relación con la actividad de los extranjeros de la
UE-14
| |
Total
(%) |
Población
de 0 a 15 años |
5 |
Población
de 16 a 64 años |
74 |
Activa
(16-64) |
57 |
Inactiva
(16-64) |
43 |
Población
de 50 a 64 años |
22 |
Activa
(50-64) |
50 |
Inactiva
(50-64) |
50 |
Población
de 65 años o más |
21 |
Fuente:
EPA 4º trimestre 2007 y elaboración propia.
Por zonas, sólo en el Levante el
porcentaje de inactivos (64%) supera al de activos, mientras que
Madrid, por la concentración en ella de las sedes de empresas
multinacionales, ostenta el récord de ocupación entre
los inmigrantes comunitarios. En definitiva, sólo en el
Levante se mantiene el perfil del jubilado o prejubilado como
mayoritario y en todas las demás regiones, pero especialmente
en Madrid, Cataluña y “el resto”, los ocupados
superan a los inactivos.
Gráfico
2. Grupos
de edad por región

Fuente:
EPA 4º trimestre 2007 y elaboración propia.
Tabla
4. Relación
con la actividad por zonas (población de 16 a 64 años)
(%) |
Andalucía |
Baleares |
Canarias |
Cataluña |
Madrid |
Levante |
Resto |
Total |
Ocupados |
45 |
52 |
54 |
61 |
70 |
28 |
60 |
50 |
Desempleados |
10 |
4 |
2 |
4 |
3 |
8 |
5 |
6 |
Inactivos |
45 |
44 |
44 |
34 |
27 |
64 |
35 |
45 |
Total |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
Fuente:
EPA 4º trimestre 2007 y elaboración propia.
Como corresponde a sus edades, los comunitarios
de la UE-14 son una población menos activa que la
extracomunitaria o que la de los europeos del Este –básicamente
rumanos–, con una diferencia muy similar a la que mantienen
respecto a ellos los autóctonos (españoles nacidos en
España).
Tabla
5. Relación con la actividad según origen: población
en edad activa
(%) |
UE-14 |
Autóctonos |
Resto
de Europa |
África |
Latinoamérica |
Ocupados |
50 |
52 |
68 |
56 |
73 |
Parados |
7 |
6 |
13 |
15 |
11 |
Inactivos |
43 |
42 |
19 |
29 |
16 |
Fuente:
EPA 4º trimestre 2007 y elaboración propia.
Una población con alto nivel
educativo y diversidad de ocupaciones
Los inmigrantes comunitarios tienen un nivel
educativo medio superior al de la población española y
muy superior al del resto de los inmigrantes, lo que les permite
acceder a posiciones ocupacionales de mayor nivel. Entre los
comunitarios UE-14, los resultados de la EPA muestran que algo menos
de un tercio (31%) tiene educación universitaria, frente a la
quinta parte (22%) del conjunto de la población española
(INE, Indicadores Sociales). El nivel de formación de los
comunitarios es especialmente alto en Madrid, donde los licenciados
universitarios llegan al 53% del total, seguido por Cataluña,
con un 40%, e inusitadamente bajo en Galicia donde los comunitarios
con sólo educación primaria son la mayoría,
probablemente por la mayor presencia allí de inmigrantes
portugueses de baja cualificación.
Esta diferencia educativa es mucho más
pronunciada si restringimos el análisis al grupo de edad
central en la actividad laboral, el de 20 a 44 años. Aquí
se aprecia la enorme diferencia educativa entre los inmigrantes
europeos procedentes de la UE-14 y los del resto del mundo: Los
primeros más que duplican el porcentaje de universitarios del
resto de Europa y de América Latina y multiplican casi por
ocho el de los africanos.
Tabla
6. Nivel educativo por origen: personas de 20 a 44 años
(%) |
Autóctonos |
UE14 |
Resto
de Europa |
Latinoamérica |
África |
Primaria
o menos |
10,8 |
11,9 |
13,1 |
19,4 |
53,9 |
Secundaria
inicial |
28,6 |
16,0 |
14,1 |
19,4 |
16,7 |
Secundaria
profesional |
34,8 |
32,8 |
55,5 |
46,2 |
24,0 |
Universitaria |
25,8 |
39,3 |
17,3 |
15,0 |
5,4 |
Fuente:
EPA, media 2007; elaboración de Luis Garrido.
En la actualidad, varias directivas europeas
ordenan el reconocimiento profesional en otros países de la UE
de las profesiones reguladas, algunas de las cuales están
“armonizadas” (medicina y arquitectura), lo que implica
que los títulos obtenidos en un Estado miembro son reconocidos
automáticamente en cualquier otro. Pero España no ha
transpuesto aún la última directiva (2005/36CE) y se
enfrenta con continúas denuncias ante el Tribunal Europeo por
las trabas puestas por los colegios profesionales de ciertos ámbitos
a la actividad de profesionales de otros países de la UE.
Existe una contradicción entre las normas españolas que
obligan a la colegiación para la actuación en ciertas
profesiones y “la libre prestación de servicios”
afirmada por las normas europeas. En el caso de las profesiones “no
reguladas”, como informático, no es necesario el
reconocimiento y el extranjero no se encuentra con ninguna dificultad
de este tipo. La situación es muy distinta, sin embargo,
cuando se trata de dar valor académico a los títulos
obtenidos en otro Estado miembro, una necesidad en la que se
encuentran los que inician en España una actividad docente o
investigadora en el sector público. En ese caso, la
“homologación a título concreto de catálogo”
es lenta, requiere un mínimo de seis meses y en muchos casos
exige la realización de exámenes, lo que entorpece
obviamente la movilidad geográfica de los investigadores
europeos hacia España. Aparentemente el llamado “proceso
de Bolonia” debería servir para homogeneizar los
estudios universitarios europeos y hacer más fácil la
movilidad de los profesionales, pero, en realidad, desde que España
renunció a elaborar un catálogo de títulos de
grado (antes denominados licenciaturas) y permitió que cada
Universidad diseñase sus propios títulos sin ninguna
obligación de homogeneidad con el resto de las Universidades
españolas, la causa de la equiparación de contenidos no
sólo no ha avanzado sino que, al contrario, se ha entorpecido.
En cualquier caso, todavía el Ministerio de Ciencia e
Innovación (que ahora ha asumido la competencia sobre las
Universidades) no ha aclarado de qué forma la implantación
de los nuevos grados va a afectar a los procesos de reconocimiento
profesional y a las homologaciones académicas de licenciados
procedentes de otros países de la UE.
El aumento del número de inmigrantes
comunitarios económicamente activos se ha visto acompañado
de una ampliación de su campo de actividad, que ya no se
reduce a la hostelería –aunque ésta siga
predominando, junto con el comercio– entre las ramas de
actividad, con un 26% de los ocupados. Le siguen las actividades
administrativas de variados tipos (18%, en las que se incluyen las
actividades inmobiliarias), la construcción (13%) y la sanidad
y educación (13%). En conjunto, las diferentes actividades
industriales (sin la construcción) ocupan a un 13%, los
servicios al 71% y un pequeño 3% se dedica a actividades
agrarias.
Comparados con los autóctonos, los
comunitarios de la UE-14 se ocupan menos en la agricultura y en la
industria y más en la construcción, en el comercio y la
hostelería, y en las actividades financiera, inmobiliaria y
administrativa en general. El predominio del comercio y la hostelería
es general en todas las regiones, excepto Galicia, aunque su máxima
presencia se da en Baleares y Canarias, donde ambas actividades agrupan a más del 40% de los ocupados (43% y 42%,
respectivamente), es decir, muy por encima de la media del 26% y en
línea con la especialización económica de las islas. En
Galicia, la distribución en actividades de los inmigrantes
comunitarios es netamente diferente a la de las demás zonas y
prácticamente inversa. Allí, los comunitarios,
portugueses en su mayoría (el 66% según los datos del
Padrón del 2007), presentan un perfil semejante al de la
inmigración extracomunitaria, con una presencia muy repartida
entre las diferentes ramas industriales y de servicios.
Tabla
7. Actividad
por orígenes
(%) |
EU-14 |
Autóctonos |
Agricultura
y pesca |
3 |
4 |
Minería,
alimentación y textil |
4 |
6 |
Otras
industrias |
4 |
6 |
Fabricación
de maquinaria |
5 |
5 |
Construcción,
agua, gas y electricidad |
13 |
12 |
Comercio
y hostelería |
26 |
22 |
Transporte
y finanzas |
6 |
6 |
Inmobiliarias,
informática, investigación, admon. pública |
18 |
13 |
Educación
y sanidad |
13 |
20 |
Otras |
8 |
6 |
Total |
100 |
100 |
Fuente:
EPA 4º trimestre 2007 y elaboración propia.
Dentro de estas actividades, su posición
ocupacional es notoriamente superior a la media de la población
autóctona: duplican el porcentaje de los autóctonos
entre el personal directivo y lo superan entre los técnicos y
profesionales de nivel alto y medio, como corresponde a su mayor
nivel educativo y, en muchas ocasiones, a su llegada a España
como empleados de alto nivel de empresas extranjeras o
multinacionales. En el otro extremo, son menos los que se ocupan en
tareas descualificadas, una diferencia que es mucho mayor cuando se
compara con los inmigrantes extracomunitarios.
Tabla
8. Ocupación según orígenes
(%) |
EU-14 |
Autóctonos |
Fuerzas
Armadas |
0 |
0.5 |
Dirección
de las empresas y de las Administraciones Públicas |
16,5 |
8.2 |
Técnicos
y profesionales científicos e intelectuales |
17,8 |
13.9 |
Técnicos
y profesionales de apoyo |
15,9 |
13.2 |
Empleados
de tipo administrativo |
6,6 |
10,2 |
Trabajadores
de servicios de restauración, personales, protección
y vendedores de comercio |
12,4 |
14,6 |
Trabajadores
cualificados en la agricultura y en la pesca |
1,3 |
2.7 |
Artesanos
y trabajadores cualificados de industrias manufactureras,
construcción y minería |
14,3 |
15,5 |
Operadores
de instalaciones y maquinaria, y montadores |
6,2 |
9,9 |
Trabajadores
no cualificados |
8,8 |
11.4 |
Total |
100 |
100 |
Fuente:
EPA 4º trimestre 2007 y elaboración propia.
Descendiendo en el nivel de agregación
que permiten los datos de la EPA, podemos establecer con mayor
precisión en qué se diferencia la ocupación de
los extranjeros de la UE-14 de la del resto, tanto de los autóctonos
(españoles nacidos en España) como de los demás
inmigrantes. En esta comparación se aprecia más
claramente el carácter diferente de la inmigración
laboral comunitaria frente a cualquier otra, incluida la del resto de
los europeos, compuestos básicamente en la actualidad por
europeos del Este. Las diferencias más claras aparecen en los
sectores que han actuado típicamente como puerta de entrada de
la inmigración irregular en España: la construcción,
el servicio doméstico y la agricultura. Tanto por su mayor
cualificación como por su derecho a la residencia y el
trabajo, los inmigrantes de la UE-14 están infrarrepresentados
en esas ocupaciones –el 19% se dedica a ellas– que, sin
embargo, concentran al 54% de los procedentes del resto de Europa y
al 44% de los del resto del mundo. Por el contrario, los inmigrantes
de la UE-14 duplican a los autóctonos en su actividad en la
educación (probablemente muchos de ellos son profesores de
idiomas) y les superan en las actividades informáticas,
terrenos ambos en los que los inmigrantes del resto de Europa y del
mundo prácticamente no entran.
Tabla
9. Actividades principales por origen
(%) |
Autóctonos |
UE-14 |
Resto
de Europa |
No
europeos |
Construcción |
12,0 |
14,6 |
29,4 |
23,9 |
Hostelería |
5,8 |
14,3 |
13,4 |
15,5 |
Empleados
de hogar |
1,7 |
1,7 |
16,4 |
14,6 |
Comercio
al por menor y reparaciones |
10,2 |
8,1 |
3,2 |
8,6 |
Otros
servicios a las empresas |
8,2 |
8,3 |
4,2 |
6,5 |
Agricultura
y ganadería |
3,2 |
1,6 |
8,0 |
5,5 |
Administración
Pública |
6,7 |
0,8 |
0,1 |
0,5 |
Educación |
5,8 |
10,1 |
0,2 |
0,6 |
Sanidad |
6,6 |
3,2 |
0,9 |
2,1 |
Transporte
y telecomunicaciones |
3,1 |
1,9 |
3,1 |
1,3 |
Servicios
financieros |
1,8 |
0,8 |
0,1 |
0,1 |
Informática |
1,5 |
2,4 |
0,0 |
0,2 |
Venta
y reparación de vehículos |
2,2 |
0,4 |
1,7 |
1,1 |
Comercio
al por mayor |
4,0 |
2,3 |
3,4 |
2,9 |
Fuente:
EPA, media 2007; elaboración de Luis Garrido.
Respecto a su relación contractual, los
comunitarios destacan frente a los españoles entre los
autónomos (tanto profesionales liberales como personal de
servicios técnicos) y los empresarios y disminuyen entre los
empleados en el sector público, mientras que la gran mayoría,
como los españoles, son asalariados en el sector privado.
Tabla
10. Situación
laboral según origen
(%) |
EU-14 |
Autóctonos |
Empresario
con asalariados |
8 |
6 |
Autónomo |
24 |
11 |
Asalariado
en el sector público |
3 |
16 |
Asalariado
en el sector privado |
64 |
65 |
Otras
situaciones |
1 |
2 |
Total |
100 |
100 |
Fuente:
EPA 4º trimestre 2007 y elaboración propia.
Por zonas, existe una clara diferencia entre,
por una parte, la costa levantina y las islas, donde los empresarios
y autónomos representan un alto porcentaje de los ocupados
(más del 40% en las islas Canarias y Baleares) y el resto, en
el que dominan los asalariados. En cuanto al tipo de contrato, los
comunitarios de la EU-14 disfrutan de una estabilidad laboral algo
menor que la de los españoles –en buena parte por su
escasa presencia entre el funcionariado– pero muy superior a la
de los restantes inmigrantes. Un 68% trabaja con un contrato
indefinido, frente al 73% de los autóctonos, el 42% de los
demás europeos (que son básicamente rumanos), el 43% de
los africanos y el 50% de los latinoamericanos. Esta mayor
estabilidad laboral puede explicarse, además de por el mayor
nivel formativo, por el tiempo de estancia en España que es
mayor entre los comunitarios UE-14 que entre el resto de los
inmigrantes. Un 53% lleva más de ocho años en España
y un 70% más de seis.
Muy pocos de los extranjeros comunitarios de la
UE-14, un 2%, estaban cobrando el subsidio de desempleo, en el momento al que se refiere la fuentae (4º trimestre del 2007), un
porcentaje algo menor que el de los autóctonos (3%), que a su
vez era sólo superado por los inmigrantes de origen africano
(4%). El porcentaje de la población activa que estaba
buscando empleo era entre los comunitarios de la UE-14 del 14%, algo
superior al de los autóctonos (12%) pero bastante inferior al
de los africanos (22%), europeos del Este (19%) o latinoamericanos
(19%), lo que muestra nuevamente su mayor éxito ocupacional.
¿Una inmigración integrada?
Buena parte de los comunitarios de mayor edad
británicos o alemanes, jubilados o prejubilados, viven en
urbanizaciones que se han convertido en “enclaves étnicos”.
Cuando se promovieron estas urbanizaciones se destinaron en su casi
totalidad al mercado en el Reino Unido o Alemania y atrajeron a miles
de “turistas residenciales” que optaron por comprar allí
una vivienda, trasladarse a ella todo o gran parte del año y
vivir de su pensión de jubilación o prejubilación
que, hace años, era más que suficiente para disfrutar
de un holgado nivel de vida en España. En esas urbanizaciones
surgieron servicios como bares, restaurantes, tiendas, pequeñas
clínicas y grupos de jardineros, fontaneros o electricistas,
ocupados por co-nacionales, alemanes o británicos, que
encontraron así en esas comunidades la posibilidad de vivir y
trabajar en España. El resultado ha sido la formación
de “guetos” en los que los inmigrantes o “turistas
residenciales” han podido reproducir bajo el sol su forma de
vida original sin necesidad de aprender el castellano ni ningún
otro idioma español.
Los problemas de este modelo han aparecido
cuando esa población ha envejecido lo bastante como para
necesitar ayuda pública. El crecimiento económico
español de los últimos 20 años se ha traducido
en un aumento de los precios, y las pensiones que eran suficientes en
los años 80 son ahora escasas para vivir en España. En
el caso de los británicos, a esto se añade el descenso
reciente de la cotización de la libra en relación con
el euro. Por otra parte, muchos ancianos, y sobre todo ancianas, se
encuentran con graves problemas de soledad: no tienen familia en
España y tras largos años de estancia aquí han
perdido el contacto con sus familias y amigos en el país de
origen, donde, en la mayor parte de los casos, no conservan tampoco
una vivienda, que vendieron para comprar la española. En una
sociedad como la española en que el cuidado de los ancianos
descansa básicamente en la familia, ellos carecen de ayuda y
cuando tienen que acudir al médico se encuentran con que
desconocen su idioma. La pensión de viudedad que, en el caso
alemán, por ejemplo, es del 60% de la de jubilación, es
con frecuencia demasiado baja y muchas viudas se enfrentan a
problemas de relativa pobreza. Si estuvieran viviendo en Alemania
podrían recibir unos 2.000 euros para financiar una
residencia, pero estando aquí el máximo que pueden
recibir del Estado alemán es 600 euros. Por este motivo, esa
población envejecida reclama más ayudas del Estado
alemán, entre otras, la construcción aquí de
residencias tuteladas para ancianos.
Los Ayuntamientos de costas e islas son cada
vez más conscientes de estos problemas que afectan a gran
parte de sus residentes y están poniendo en marcha iniciativas
para facilitar la vida a los ancianos y evitar así que se
marchen o que la publicidad dada a sus problemas en sus países
de origen impida que otros vengan. Dentro de los escasos límites
en que suelen moverse las finanzas municipales, los Ayuntamientos –o
algunos de ellos– están desarrollando programas para,
por ejemplo, ayudar a la movilidad de los ancianos haciendo gratuito
el transporte público o financiando traductores en los
servicios médicos.
Este modelo de “enclave” como forma
de residencia de la inmigración comunitaria de los países
ricos en España se ha visto ya superado en número por
la nueva inmigración formada por individuos jóvenes que
vienen a trabajar en un entorno más atractivo y sobre todo más
soleado que el de sus países de origen. Como hemos señalado,
aunque muchos de ellos han buscado empleo o han desarrollado sus
negocios en esos enclaves, otros muchos viven y trabajan en un
ambiente español y en zonas del interior. Se ha producido en
estos años un importante cambio en la valoración de la
cultura española en Francia, Alemania y el Reino Unido –por
mencionar sólo a las tres principales fuentes de inmigrantes–:
en Francia el español ha desplazado al alemán como
segundo idioma extranjero (obviamente después del inglés)
y en el Reino Unido el español es ya el primer idioma
extranjero. Vivir en España es atractivo ahora no sólo
por el sol sino también por la comida, por la sociabilidad,
por los horarios o, como indicaba una fuente británica
consultada, por la menor “rigidez” de las normas y ¡“por
la menor inmigración”! Esa inmigración
económicamente activa está interesada en aprender el
idioma y en que sus hijos lo aprendan, es proclive a casarse con
españoles/as (aunque resulta imposible comparar su exogamia
con la de otros extranjeros con los datos disponibles en la
actualidad) y, en conjunto, su integración social es completa.
Un importante indicador de integración
social es la participación política que, en este caso,
arroja pobres resultados. Los extranjeros comunitarios tienen derecho
al sufragio activo y pasivo en las elecciones municipales de
cualquier país miembro en el que residan, a partir de la
aprobación por el Parlamento europeo de la Directiva 94/80,
uno de cuyos objetivos era contribuir a la formación de una
identidad política compartida entre los diferentes europeos.
En España la Directiva fue transpuesta con retraso en 1997 y
los comunitarios pudieron ejercer por primera vez este derecho al
voto y a ser elegidos en las elecciones municipales de 1999, con dos
requisitos, además del de contar con la edad mínima:
estar empadronados y tener permiso de residencia o haberlo
solicitado, requisitos que dejaron fuera al importante porcentaje de comunitarios no-registrados. Por otra parte, a diferencia
de los españoles, los extranjeros comunitarios debían
expresar previamente su voluntad de votar, algo que hicieron sólo
un 21% de los empadronados. En las municipales de 2003 los ya
inscritos previamente no tuvieron que realizar de nuevo el trámite,
pero a pesar de ello el porcentaje total de inscritos prácticamente
no varió. Como señala Mónica Méndez, en los municipios costeros con alta concentración de población
extranjera comunitaria la movilización para inscribirse fue
mayor, del 36%, pero aún así muy baja comparada con la
participación electoral de los españoles (64%). Aunque
hay indicios de que esta participación puede haber aumentado,
a juzgar por diversos reportajes periodísticos sobre el papel
de los extranjeros en las elecciones municipales de 2007, los datos
que compila el Ministerio del Interior no están aún
disponibles para consulta.
La baja participación electoral de los
inmigrantes comunitarios tiene varias explicaciones, algunas
relacionadas con el desconocimiento del idioma entre los “turistas
residentes” y la falta de integración cultural que se
deduce de ello. Incluso conociendo el idioma, si los partidos
políticos locales no se dirigen a ellos explícitamente
es muy probable que los extranjeros no se sientan identificados con
ninguna de las opciones y en consecuencia se abstengan. Por otra
parte, la exigencia de la inscripción previa para poder votar
es una medida discriminatoria que tiene como efecto una reducción
del voto. En cualquier caso, de esos reportajes periodísticos
locales de 2007 parece deducirse un aumento del interés de los
partidos políticos por los extranjeros en los municipios con
fuerte presencia de foráneos con derecho al voto y la
incorporación de candidatos extranjeros a las listas, lo que
ha resultado a su vez en un aumento de los concejales comunitarios.
Por otra parte, el hecho de que los
comunitarios se hayan permitido habitualmente la abstención en
las elecciones municipales, más allá de las
explicaciones culturales, tiene que ver con la ausencia de conflictos
locales de importancia que afectasen a sus vidas cotidianas. En este
sentido, se han producido dos cambios sustanciales que han provocado
un aumento de la participación política en las zonas
costeras: la aplicación de la Ley de Costas y la aprobación
de la Ley Urbanística de la Comunidad Valenciana. La Ley de
Costas data de 1988 pero su ejecución efectiva fue impulsada
en la pasada legislatura y ha dejado en la ilegalidad a unas 200.000
viviendas construidas a menos de 100 metros de distancia al mar en
todo el litoral español. De estas viviendas, según
cálculos de la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de
Costas, alrededor del 15% (unas 30.000) pertenecen a propietarios
extranjeros, la mayoría alemanes y británicos, y de
acuerdo con la Ley, todas ellas han pasado a ser de “dominio
público” sujetas a una concesión a sus actuales
dueños de 30 años, prorrogable por otros 30. Es decir,
los propietarios de estas viviendas, parte de los cuales todavía
están pagándolas, se han encontrado con que han perdido
la propiedad legal de las mismas aunque puedan seguir utilizándolas,
excepto en raros casos en que, por razones paisajísticas o
ambientales, el edificio es derribado previa indemnización a
su dueños. Buena parte de estas viviendas fueron construidas
legalmente cuando la distancia mínima a la línea de
costa era de 20 metros, en lugar de los 100 actuales o, si fueron
construidas después de 1988, los promotores consiguieron de
los Ayuntamientos una licencia municipal a pesar de estar dentro del
área marítimo-terrestre. La aplicación de la Ley
es sin duda necesaria para evitar que continúe la destrucción
del paisaje costero español pero tiene, como efecto colateral,
resultados muy negativos sobre el patrimonio de los propietarios que,
en su gran mayoría, compraron de buena fe ignorantes de que
esta Ley colocaba sus edificios en la ilegalidad.
Tanto la aplicación de esta ya antigua
Ley de Costas como la más reciente Ley Urbanística de
la Comunidad Valenciana (2004, reformada en el 2006), objeto ésta
de cientos de reclamaciones y protestas que han llegado a la Comisión
y al Parlamento Europeos, han provocado una inusitada activación política de los
extranjeros comunitarios en las costas españolas: formación
de asociaciones como la muy activa “Abusos Urbanísticos
No”, protestas ante sus Embajadas respectivas, actuaciones en
el nivel europeo y hasta la formación de partidos locales
propios, como el de Ciudadanos Europeos (Mojácar, Almería).
Todo ello ha tenido muy probablemente un efecto positivo sobre la
integración política de los comunitarios, que se han
visto obligados a familiarizarse con los entresijos del sistema
político, legal y administrativo español aunque, como
se ha dicho, desconocemos sus efectos globales sobre la participación
en las últimas elecciones municipales.
Por otra parte, las crisis provocadas por la
Ley de Costas y la Ley Urbanística Valenciana han perjudicado
la idílica imagen de España en el Reino Unido y en
Alemania, a lo que se ha añadido en el último año
la crisis del mercado inmobiliario y sus efectos sobre la disminución
de las expectativas de revalorización de las propiedades o
directamente sobre el descenso del valor de lo comprado más
recientemente. Los medios de comunicación británicos,
en particular, abundan ahora en reportajes negativos sobre la compra
de propiedades en la costa española y sobre la quiebra del
sueño al sol.
Conclusiones
Aunque ha pasado desapercibida ante el
acelerado aumento de la inmigración extracomunitaria y de
europeos del Este en los últimos años, la inmigración
comunitaria procedente de los países más desarrollados
de la UE se ha casi cuadruplicado desde 1996. A diferencia de lo que sucedía en décadas
anteriores, en la actualidad la mayor parte de los inmigrantes
procedentes de los países que formaban parte de la UE antes de
su ampliación al Este en el año 2004 han venido a
España a trabajar y no a pasar su jubilación
disfrutando del clima y los bajos precios. Todavía forman una
población ligeramente más envejecida que la española,
pero el grueso de ella se encuentra en las edades activas, con sólo
una quinta parte de más de 65 años, y su tasa de
ocupación es similar a la de los autóctonos.
Geográficamente se ha dispersado por todo el territorio
nacional, aunque todavía una parte importante se mantiene en
las zonas costeras peninsulares del Mediterráneo y en las
Islas Canarias y Baleares, donde la existencia de grandes comunidades
de británicos o alemanes ha creado un mercado de trabajo
específico para sus co-nacionales. Con lo notoria excepción
de los portugueses, se trata de una inmigración de alto nivel
educativo, superior al de los autóctonos, lo que le permite
acceder a puestos de mayor cualificación y gozar de mayor
estabilidad laboral. Estas diferencias son obviamente mucho mayores
cuando se compara esta inmigración no con los autóctonos
sino con el resto de los inmigrantes que recibe España.
La migración laboral intraeuropea
(UE-14) hacia España proviene de países que,
exceptuando de nuevo a Portugal, en recesión económica
en lo que va de decenio, presentan tasas de paro inferiores o
similares a las españolas y que cuentan con niveles de vida y
servicios del Estado de bienestar de media superiores a los
españoles. En este caso, por tanto, los push
factors o elementos que empujan al
abandono de sus países por los emigrantes, parecen contar
poco, y lo que encontramos son elementos de atracción que
escapan a los contemplados en los análisis habituales sobre
las causas de la inmigración: los alemanes, franceses,
británicos u holandeses que vienen a trabajar y vivir a España
lo hacen en busca de mayor calidad de vida, un concepto en el que el
clima ocupa un papel importante pero no exclusivo. Son una muestra de la diversificación de los movimientos
migratorios en todo el globo, que ya no sólo se dirigen de los
países en desarrollo a los desarrollados, ni del Sur al Norte,
sino que cada vez más afectan a países desarrollados
entre sí, igual que ocurre por otra parte entre los países
del Sur y entre los países en desarrollo en el interior de
África, América Latina o Asia. Esta inmigración
intraeuropea del Norte al Sur, que se dirige en sentido contrario a
la de décadas pasadas, es el resultado de la igualación
de los niveles de vida entre el Sur y el Norte en la UE, lo que
permite que los factores extraeconómicos (clima, cultura,
sociabilidad, lazos familiares y lengua) se conviertan en los
principales elementos de atracción. Por otra parte, esta
movilidad laboral interna en la UE ha de tener un efecto beneficioso
en la construcción de una identidad común europea que
sustente el proyecto político de la Unión.
Desde la perspectiva española, que “la
calidad de vida” sea un factor de atracción es una
indudable ventaja que facilita la llegada de una inmigración
cualificada que beneficia a España a costa de sus socios
europeos. El papel de los investigadores extranjeros, por ejemplo, es
crecientemente relevante en las universidades y centros de
investigación españoles, como puede concluirse de la
consulta a sus webs,
lo que implica una aportación sustancial al logro de una mayor
productividad de la economía española. Y lo será
aún más si tienen éxito los planes anunciados
por el nuevo Ministerio de Ciencia e Innovación para atraer a
investigadores extranjeros. En este sentido, la inmigración
comunitaria de los países más desarrollados tiene un
efecto contrario a la procedente del resto del mundo, cuya
cualificación menor que la media española (comparando
los mismos grupos de edad) y su ocupación en los sectores más
intensivos en mano de obra, ha tenido como resultado estadístico
una disminución de la productividad española. Por otra
parte, la creciente llegada de universitarios comunitarios a nuestro
mercado de trabajo ha de tener un efecto revulsivo sobre nuestro
sistema de formación y especialmente sobre la enseñanza
de idiomas en él: en una economía y una sociedad del conocimiento crecientemente
globalizada los licenciados británicos, alemanes, holandeses,
suecos, etc., tienen una fuerte ventaja respecto a los españoles
por su conocimiento del inglés, convertido hoy en día
en un criterio de selección básico en múltiples
sectores, desde la hostelería a los centros de investigación.
Si el manejo del inglés por parte de los españoles no
mejora sustancialmente, la competencia ejercida por esta migración
cualificada comunitaria puede convertirse en una grave amenaza para
muchos.
Dadas estas características de la
inmigración europea, parece necesario mejorar los instrumentos
de registro administrativo que permitan un conocimiento del número
de inmigrantes comunitarios en suelo español. La descripción
de las características de esta población que se ha
presentado aquí se deduce de los resultados de la Encuesta de
Población Activa y del Padrón Municipal del 2007, pero
estas fuentes no nos permiten conocer el número de los
inmigrantes comunitarios residiendo en España. Ni siquiera
podemos acercarnos a una estimación, dada la gran diversidad
de los datos que ofrecen las fuentes estadísticas y, sobre
todo, dada la repetida evaluación por los informadores
cualificados respecto a la infrarrepresentación de esta
población en el Padrón Municipal. Podemos estar
razonablemente seguros de que la cifra mínima es la que
detecta la EPA (562.000 personas) pero es probable que la cifra real
sea mucho más alta, quizá del doble.
La ignorancia actual, que procede de las
inexactitudes en los registros de población, tiene varios
efectos negativos de importancia, como el que afecta a la veracidad
de los datos de la Contabilidad Nacional, utilizados en la toma de
múltiples decisiones. No podemos, por ejemplo, calcular la
renta per cápita de una región o la productividad del país sin conocer
el tamaño de la población. Este primer efecto nacional
es importante pero difuso. El segundo efecto es localizado y afecta a
Ayuntamientos y Comunidades Autónomas que están obligadas a proveer servicios para tamaños de población
que no conocen. En el caso de los pequeños municipios, el
desconocimiento se solventa fácilmente pero no así el
hecho de que el municipio recibe menos financiación de la que
debiera, por la decisión de muchos de sus residentes
extranjeros de no empadronarse. En el caso de las Comunidades
Autónomas, el desconocimiento implica problemas de
planificación de los recursos, especialmente de los
sanitarios, y dificultades para mostrar ante el gobierno español
y ante los Estados de origen de los extranjeros comunitarios la parte
del gasto sanitario achacable a éstos. El gasto sanitario ha
pasado a ser uno de los principales capítulos del gasto
público en las zonas mediterráneas en que se concentra
a la vez el turismo y la inmigración de “turistas
residentes” –especialmente en la Comunidad Valenciana–
y los mecanismos que deberían permitir a sus gobiernos
autónomos recuperar ese gasto no están funcionando. Por
todas estas razones parece aconsejable realizar un esfuerzo de
coordinación de los órganos centrales de recogida de
información (básicamente el Instituto Nacional de
Estadística) con las Administraciones Locales para incentivar
el registro administrativo de esta inmigración de tamaño
desconocido.
Por otra parte, las conclusiones de este estudio apuntan a la
necesidad de dedicar mayor atención a la inmigración
laboral comunitaria procedente de los países ricos de la UE,
que en la actualidad ha quedado marginada en las investigaciones ante
el mayor crecimiento de la inmigración de europeos del Este o
extracomunitaria.
Directora del Programa de Migraciones Internacionales e investigadora principal de Demografía, Población y Migraciones Internacionales del Real Instituto Elcano
Anexo
Tabla
1. Extranjeros UE-14 residentes en España según país
de nacimiento, enero de 2008
| |
Total |
Varones |
Mujeres |
Reino
Unido |
334.318 |
170.136 |
164.182 |
Alemania |
165.529 |
83.250 |
82.279 |
Portugal |
113.093 |
72.590 |
40.503 |
Francia |
94.063 |
47.507 |
46.556 |
Italia |
76.088 |
48.063 |
28.025 |
Países
Bajos |
42.583 |
22.378 |
20.205 |
Bélgica |
31.312 |
16.071 |
15.241 |
Suecia |
18.624 |
8.502 |
10.122 |
Irlanda |
14.085 |
7.418 |
6.667 |
Dinamarca |
11.090 |
5.683 |
5.407 |
Austria |
5.407 |
4.175 |
4.270 |
Grecia |
3.354 |
2.173 |
1.181 |
Luxemburgo |
1.181 |
22.378 |
303 |
Total |
924.101 |
493.214 |
430.887 |
Fuente:
INE, Padrón Municipal.
Tabla
2. Nivel
educativo extranjeros UE-14 por zona de residencia
(%) |
Andalucía |
Baleares |
Canarias |
Cataluña |
Madrid |
Levante |
Resto |
Total |
Primaria |
34 |
21 |
26 |
22 |
12 |
34 |
54 |
31 |
Secundaria |
29 |
45 |
49 |
33 |
25 |
42 |
23 |
35 |
Universitaria |
32 |
31 |
21 |
40 |
53 |
20 |
17 |
29 |
N.C |
5 |
4 |
4 |
5 |
10 |
4 |
6 |
5 |
Total |
– |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
Fuente:
EPA 4º trimestre 2007 y elaboración propia.
Tabla
3. Situación
profesional extranjeros UE-14 por zona de residencia
(%) |
Andalucía |
Baleares |
Canarias |
Cataluña |
Madrid |
Levante |
Resto |
Total |
Empleador |
10 |
21 |
14 |
4 |
5 |
5 |
4 |
8 |
Autónomo |
25 |
25 |
32 |
30 |
11 |
30 |
15 |
24 |
Ayuda
familiar |
0 |
2 |
1 |
0 |
0 |
0 |
0 |
0 |
Asalariado
público |
1 |
2 |
1 |
4 |
5 |
4 |
6 |
4 |
Asalariado
privado |
65 |
48 |
51 |
62 |
79 |
60 |
74 |
64 |
Otra
situación |
0 |
2 |
0 |
0 |
0 |
0 |
0 |
0 |
Total |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
Fuente:
EPA, 4º trimestre 2007, elaboración propia
Tabla
4. Ocupación
extranjeros UE-14 por zona de residencia
(%) |
Andalucía |
Baleares |
Canarias |
Cataluña |
Madrid |
Levante |
Resto |
Total |
Dirección
de empresas |
12 |
24 |
26 |
25 |
12 |
15 |
6 |
16 |
Técnicos
y profesionales |
11 |
4 |
11 |
16 |
38 |
19 |
19 |
18 |
Técnicos
y prof. auxiliares |
34 |
24 |
3 |
16 |
16 |
17 |
6 |
16 |
Empleados
administrativos |
9 |
15 |
11 |
10 |
2 |
2 |
2 |
7 |
Trabadores
de servicios |
7 |
10 |
17 |
7 |
20 |
18 |
9 |
12 |
Trabajadores
cualificados en agric.
y pesca |
0 |
2 |
3 |
3 |
0 |
1 |
1 |
1 |
Artesanos
y trabajadores cualificados |
10 |
11 |
15 |
9 |
8 |
12 |
31 |
14 |
Operadores
de maquinaria e instaladores |
9 |
2 |
1 |
9 |
0 |
9 |
10 |
6 |
Trabajadores
no cualificados |
8 |
9 |
13 |
5 |
4 |
6 |
17 |
9 |
Total |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
Fuente:
EPA 4º trimestre 2007 y elaboración propia.
Tabla
5. Grupos
de edad de cinco en cinco años según origen
(%) |
UE-14 |
Autóctonos |
Resto
de Europa |
Africanos |
Latinoamericanos |
Otros |
0-4 |
1 |
6 |
1 |
1 |
2 |
13 |
5-9 |
2 |
5 |
3 |
1 |
4 |
5 |
10-15 |
2 |
6 |
4 |
3 |
6 |
5 |
16-19 |
3 |
4 |
6 |
2 |
8 |
4 |
20-24 |
2 |
6 |
11 |
9 |
8 |
5 |
25-24 |
6 |
8 |
17 |
13 |
15 |
8 |
30-34 |
10 |
8 |
20 |
20 |
19 |
12 |
35-39 |
8 |
8 |
15 |
18 |
14 |
11 |
40-44 |
14 |
8 |
8 |
12 |
10 |
15 |
45-49 |
9 |
7 |
7 |
8 |
6 |
7 |
50-54 |
8 |
7 |
3 |
5 |
4 |
5 |
55-59 |
7 |
6 |
2 |
4 |
2 |
3 |
60-64 |
6 |
5 |
1 |
2 |
1 |
2 |
65
o más |
21 |
16 |
2 |
2 |
1 |
4 |
Total |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
Fuente:
EPA 4º trimestre 2007 y elaboración propia.
Tabla
6. Nivel educativo según origen
(%) |
EU-14 |
Autóctonos |
Resto
Europa |
África |
Latinoamérica |
Otros |
Total |
Primaria |
31 |
49 |
32 |
67 |
41 |
31 |
48 |
Secundaria |
35 |
21 |
45 |
20 |
36 |
25 |
22 |
Universitaria |
29 |
14 |
15 |
6 |
12 |
19 |
14 |
N.C |
5 |
16 |
8 |
6 |
11 |
24 |
16 |
Total |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
Fuente:
EPA 4º trimestre 2007 y elaboración propia.
Tabla
7. Situación laboral de la población activa por origen
(%) |
EU-14 |
Autóctonos |
Resto
Europa |
África |
Latinoamérica |
Otros |
Total |
Trabaja |
90 |
91 |
85 |
82 |
88 |
93 |
91 |
Busca
empleo |
10 |
9 |
15 |
18 |
12 |
7 |
9 |
Total |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
Fuente:
EPA 4º trimestre 2007 y elaboración propia.
Tabla
8. Situación profesional según origen
(%) |
EU-14 |
Autóctonos |
Resto
Europa |
África |
Latinoamérica |
Otros |
Total |
Empleador |
8 |
6 |
2 |
3 |
1 |
7 |
6 |
Autónomo |
24 |
11 |
6 |
6 |
5 |
15 |
11 |
Cooperat. |
0 |
0 |
0 |
0 |
0 |
0 |
0 |
Ayuda
familiar |
0 |
1 |
0 |
1 |
1 |
2 |
1 |
Asalariado
público |
4 |
17 |
1 |
4 |
2 |
8 |
14 |
Asalariado
privado |
64 |
65 |
90 |
86 |
91 |
67 |
68 |
Otra
situación |
0 |
0 |
0 |
0 |
0 |
0 |
0 |
Total |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
Fuente:
EPA 4º trimestre 2007 y elaboración propia.
Tabla
9. Sector de ocupación según orígenes
(%) |
EU-14 |
Autóctonos |
Resto
Europa |
África |
Latinoamérica |
Otros |
Total |
Agricultura
y pesca |
3 |
4 |
10 |
4 |
7 |
2 |
4 |
Minería,
alimentación y textil |
4 |
6 |
5 |
4 |
4 |
5 |
5 |
Otras
industrias |
4 |
6 |
7 |
3 |
6 |
3 |
6 |
Fabricación
de maquinaria |
5 |
5 |
3 |
2 |
3 |
4 |
5 |
Construcción,
agua, gas y electricidad |
13 |
12 |
30 |
21 |
26 |
10 |
13 |
Comercio
y hostelería |
26 |
22 |
24 |
28 |
23 |
33 |
23 |
Transporte
y finanzas |
6 |
6 |
4 |
4 |
5 |
7 |
6 |
Inmobiliarias,
informática, investigación, Admon. Pública |
18 |
13 |
6 |
9 |
5 |
13 |
13 |
Educación
y sanidad |
13 |
20 |
6 |
4 |
2 |
15 |
18 |
Otras |
8 |
6 |
7 |
21 |
18 |
8 |
8 |
Total |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
Fuente:
EPA 4º trimestre 2007 y elaboración propia.
Tabla
10. Ocupación según orígenes
(%) |
EU-14 |
Autóctonos |
Resto
Europa |
África |
Latinoamérica |
Otros |
Total |
Fuerzas
armadas |
0 |
0 |
0 |
0 |
0 |
0 |
0 |
Dirección
de las empresas y de las Administraciones Públicas |
16 |
8 |
2 |
5 |
2 |
12 |
8 |
Técnicos
y profesionales
científicos e intelectuales |
18 |
14 |
3 |
3 |
2 |
14 |
12 |
Técnicos
y profesionales
de apoyo |
16 |
13 |
2 |
2 |
4 |
13 |
12 |
Empleados
de tipo administrativo |
7 |
10 |
4 |
2 |
5 |
6 |
9 |
Trabajadores
de servicios de restauración, personales, protección
y vendedores de comercio |
12 |
15 |
15 |
16 |
22 |
24 |
15 |
Trabajadores
cualificados en la agricultura y en la pesca |
1 |
3 |
2 |
2 |
1 |
1 |
2 |
Artesanos
y trabajadores cualificados de las industrias manufactureras, la construcción, y la minería |
14 |
15 |
29 |
29 |
20 |
12 |
16 |
Operadores
de instalaciones y maquinaria, y montadores |
6 |
10 |
9 |
7 |
6 |
6 |
9 |
Trabajadores
no cualificados |
9 |
11 |
34 |
35 |
38 |
13 |
15 |
Total |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
Fuente:
EPA 4º trimestre 2007 y elaboración propia.
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