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El europeísmo del Este
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Javier Noya
ARI Nº 119-2002 - 17.12.2002

Tema: Recientemente se han dado a conocer los últimos resultados de dos encuestas de la Comisión Europea: el barómetro de opinión de los países candidatos sobre su entrada en la UE (CCEB 2002) y el Eurobarómetro 57, realizado en los países ya miembros. En el trabajo se analizan las diferencias y similitudes entre los países candidatos y los que ya son miembros en una serie de dimensiones básicas: percepción de beneficios de la pertenencia, confianza en la UE, identificación nacional y, finalmente, apoyo a la UE, en general, y al euro, en particular.

  

Resumen: El análisis comparativo de los últimos datos del Eurobarómetro (encuesta a los países actualmente miembros de la UE) y del Barómetro de los países candidatos sobre la entrada en la UE pone en duda dos ideas extendidas sobre la excepcionalidad del europeísmo del Este. Éstas son: en primer lugar, que por venir de culturas o tradiciones distintas, su europeísmo difiere del europeísmo del Oeste por ser menor y, además, más instrumental; y la segunda, que su entrada aumenta exponencialmente la heterogeneidad de la UE.

El análisis revela que los ciudadanos de los países candidatos son tanto o más europeístas que los de los países miembros. El mayor europeísmo se origina en el hecho de que, con unos niveles de identificación con la UE similares a los de los países miembros, esperan más beneficios que los que ya pertenecen a la Unión. Es una diferencia cuantitativa, no cualitativa.

En segundo lugar, se subraya que las diferencias entre los países candidatos y los que ya son miembros son menos importantes que las existentes dentro de cada bloque y que, precisamente, éstas son mayores en los países miembros que en los candidatos.

 

Análisis: Recientemente se han presentado los primeros resultados del último Eurobarómetro de los países candidatos (hasta el 2000, el Barómetro de Centroeuropa y Europa del Este). Se trata de una encuesta realizada a un total de 12.000 entrevistados entre el 2 de septiembre y el 16 de octubre en los 13 países que solicitaron su admisión en la UE. Recordemos que estamos hablando de 10 países, el llamado grupo de Laeken, que entrarán en la Unión en el año 2004: República Checa, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta y Polonia. A estos hay que sumar otros tres países cuyo horizonte de incorporación es posterior, Bulgaria y Rumanía, además de Turquía. En su mayor parte se trata de países del Este o de países resultantes de la desmembración de ese bloque: en el caso de Estonia, Letonia o Lituania, ex-repúblicas de la Unión Soviética, o en el de Eslovenia, ex república de Yugoslavia.

La ampliación hacia el Este plantea varios interrogantes. La preocupación por la ingobernabilidad de una UE ampliada a 28 países ha abierto el debate sobre si es necesario o no el rediseño de las instituciones europeas. Desde el punto de vista económico se abren también enormes interrogantes sobre la convergencia real de los países candidatos y las implicaciones para los países ya miembros (en especial, para las regiones más ‘divergentes’ en términos socioeconómicos).

En este análisis se plantea una cuestión a caballo entre lo político y lo económico; la economía moral de la ampliación, es decir, el sustrato de pasiones e intereses, valores defendidos y beneficios percibidos, europeísmo expresivo y europeísmo instrumental, en la que se basa la UE. ¿En qué medida esa amalgama es distinta en los países del Este y del Oeste? Para ello procederé a comparar los resultados del mencionado barómetro de los países de la ampliación con los del Eurobarómetro 57, también presentado recientemente y realizado entre marzo y mayo de 2002 en los 15 países miembros.

 

Beneficios y economía
El 67% de los encuestados en el barómetro de los países candidatos considera que su país se beneficiará de la entrada. La expectativa de beneficios es mayor en los tres países cuya entrada será posterior (75%), y menor en los de Laeken (60%) -y dentro de éstos, menor aún en los bálticos (aunque Lituania está más cerca de la media)-. Con todo, en el grupo de Laeken habría aumentado un 5% respecto a hace seis meses. La diferencia entre el país en el que las expectativas son más altas (Rumanía) y el país en el que son más bajas (Estonia) es de 35 puntos porcentuales.

Según los resultados del Barómetro 57, los beneficios percibidos son menores en la Europa de los 15: la media es un 51 %. Sin embargo, las diferencias internas son mayores que en los países de la ampliación: del orden del 45%, entre el que se considera menos beneficiado (Suecia, con un 29%) y el que se considera más (Grecia, con un 72%).

Cabe preguntarse si los “beneficios de la UE” en la mente de los encuestados del Este y el Oeste son distintos. Al profundizar en la cuestión de las ventajas esperadas, en la encuesta CCEB de otoño de 2001 se preguntaba a los candidatos por el aspecto “que mejor describe para el entrevistado lo que significa la UE”. En las respuestas espontáneas predomina claramente el desarrollo económico. Entre los aspectos positivos asociados a la UE están:

  • para el 69% de los encuestados, una forma de crear un futuro mejor para los jóvenes.
  • para el 61%, la libertad de movimientos (“capacidad de ir al sitio que quiera de la UE”).
  • para el 55%, la creación de empleo.
  • para el 42%, una forma de mejorar la situación económica de la UE.

 

Entre los beneficios no económicos se menciona únicamente la paz duradera (49%), la protección de los derechos de los ciudadanos (47%) y a mucha mayor distancia un gobierno europeo (34%). Hay que concluir que los únicos aspectos negativos son el riesgo de perder la diversidad cultural (20%) y, también, con un 20%, la burocracia y el derroche de tiempo y dinero.

¿Cuáles son los beneficios percibidos en los países miembros? También predominan las asociaciones positivas sobre las negativas. Y también se antepone la libertad de movimiento (50%) a otros elementos como la paz (32%). En tercer lugar, la prosperidad económica (24%) es uno de los elementos asociados a la UE. Entre los aspectos negativos, los ciudadanos de los países miembros mencionan también la burocracia o derroche (19%) y la hipotética pérdida de la identidad cultural (13%). Aunque cuantitativamente las expectativas son menores, su composición no difiere tanto entre el Este y el Oeste.

Cabe concluir que el nivel de expectativas es más alto entre los países candidatos, pero éstas no son cualitativamente distintas de las de los países miembros.

 

Sentimientos y confianza
Dejemos los aspectos instrumentales y materiales y pasemos a los expresivos, comenzando por la confianza de los países de la ampliación en la UE. El 59% de los encuestados confía en la UE. Este porcentaje se sitúa en niveles similares a los registrados en 2001. La comparación con la confianza depositada en otras instituciones internacionales y nacionales revela un mismo nivel de confianza que el que depositan en la ONU (59%), pero significativamente mayor que el depositado en los respectivos gobiernos nacionales (37%).

Pasando a las diferencias entre los países, en comparación con el aspecto anterior, se observan algunos cambios en la constelación resultante. Si bien Rumanía (75%) y Bulgaria (65%) siguen en los puestos de cabeza, Turquía muestra un nivel más bajo que en el anterior apartado (54%). En estos niveles más bajos encontramos de nuevo a Letonia y Estonia, en torno al 45%. La diferencia entre el más confiado (Hungría) y el menos confiado (Estonia) es del 30%.

¿Qué sucede en la Europa de los Quince? Paradójicamente, el nivel de confianza en la ONU (53%) es mayor que el que se deposita en la UE (46%), que a su vez es similar al de los gobiernos nacionales (40%). Pero también encontramos niveles de disenso mayor que en los países candidatos, ya que hay un 40% de diferencia entre los más desconfiados (ingleses y suecos, en torno al 25%) y los menos desconfiados (portugueses o italianos, en torno al 65%).

Un segundo aspecto a tener en cuenta es el grado de identificación europeísta de los ciudadanos. Con datos de 2001, el porcentaje de quienes se sienten ciudadanos de su país, y sólo de su país, sin identificarse ni siquiera tímidamente con Europa, es del 43%. La diferencia entre países es del 30% -entre Turquía, que con un 57% es el más nacionalista, y Eslovaquia, que con un 28%, es el menos-.

Frente al estereotipo del nacionalismo del Este, en el mismo año 2001 el nivel de nacionalismo excluyente era prácticamente el mismo en los países ya miembros (44%). Pero además, de nuevo, encontramos que las diferencias internas son mayores, del 40%, entre el más nacionalista (Reino Unido, con un 62%) y el menos (Italia, con un 20%).

 

Apoyo
¿Cuál es el efecto de los intereses y las pasiones europeístas? ¿Cómo es la valoración y el apoyo de la UE en el Este y el Oeste? Comenzando por el apoyo o valoración general, seis de cada diez ciudadanos de los países de la ampliación consideran que la pertenencia a la UE es una “buena cosa”. El porcentaje (61%) es similar al obtenido hace un año.

Un primer hecho a subrayar es la variación. El porcentaje es muy superior a la media en Rumanía (80%), Bulgaria (70%), pero también en Turquía (65%), donde los intereses europeístas desbancan claramente a las pasiones antieuropeístas. Al no incluir estos tres países, el apoyo desciende en casi un 10% (al 52%) si tomamos sólo los países de Laeken. Dentro de éstos, los más entusiastas son Hungría (67%) Eslovaquia (58%) y Polonia (52%). En el otro extremo, los menos europeístas son las repúblicas bálticas de Estonia (32%) y Letonia (35%), aunque Lituania se aproxima más a la media. El precipitado de esta heterogeneidad es una diferencia de casi el 50% entre Rumanía (78%) y Estonia (32%).

En la Europa de los Quince se dan unos niveles inferiores a los de los países de la ampliación: la UE es buena cosa para el 53% de los ciudadanos (48% en el 2001). Pero, en cualquier caso, el abanico de variación, entre los más europeístas (Irlanda o Luxemburgo, en el entorno del 80%) y el menos europeísta (Reino Unido, en el entorno del 30%) es también del 50%.

Pasemos a analizar el apoyo específico a la Unión Económica y Monetaria y, más en concreto, al euro, la moneda única. Seguramente, en ningún otro campo se puede poner mejor de manifiesto la tensión entre los intereses económicos y la defensa de la soberanía nacional. Preguntados por la sustitución de la moneda nacional por el euro, ahora, frente a lo que sucedía en otros aspectos, el apoyo es mayor en el grupo de Laeken (67%) que en el conjunto de los trece países candidatos (59%). Eslovenia, tímida en otros aspectos, se sitúa ahora a la cabeza (85%). Por el contrario, Turquía, a la cabeza en otros aspectos, se coloca en la cola (43%). La diferencia entre el más convencido y el menos convencido es del 40%.

En el conjunto de los 15 países miembros encontramos niveles parecidos de apoyo (67%): 75% en la Eurozona, y por el contrario, 35% en los no miembros (Dinamarca, Suecia y Reino Unido). Pero, de nuevo, las diferencias entre los países miembros de la UE son significativamente mayores que entre los candidatos. La brecha es de casi el 60%, entre el mayor detractor (el Reino Unido, con un 31%) y los más partidarios del Euro (Italia y Luxemburgo, en torno al 90%).

 

Balance

Hasta ahora se ha hecho un recorrido por algunos de los resultados del Eurobarómetro y del barómetro de los países candidatos por separado, comparando las opiniones en cinco aspectos básicos: beneficios percibidos o esperados de la pertenencia, confianza en la UE, sentimiento nacionalista y, finalmente, legitimación general y específica (apoyo al euro). En la siguiente tabla se resumen los principales resultados comparativos.

 

 

 

NIVEL

DIFERENCIA

INTER

PA13-UE15

DIFERENCIA INTRA

PA13

UE15

PA13

UE15

Beneficio

67%

45%

22%

35%

45%

Confianza

59

41

18

30

40

Nacionalismo

43

44

-1

30

42

Legitimación

61

48

13

50

50

Euro

59

67

-8

40

60

PA13: los 13 países de la ampliación, incluyendo Turquía

UE15: los 15 países miembros

 

 

La comparación indica que en muchos casos el nivel de europeísmo es mayor en los países candidatos que en los ya miembros. Frente al tópico del nacionalismo del Este, en este estadio la diferencia no tiene que ver con los sentimientos europeístas, es decir, con las pasiones, sino con los intereses, esto es, con los beneficios esperados.

Pero además tendemos a sobreestimar el grado de cohesión interna de la actual UE. Se suelen subrayar las diferencias entre los actuales países miembros y los candidatos, cuando, en realidad, se parecen más de lo que suponemos. Las diferencias intra-bloques son tanto o más importantes que las diferencias inter-bloques. Desde luego, hay que hablar de una enorme heterogeneidad interna en los países de la ampliación: se supera a veces el 50%. Pero, a su vez, estas diferencias son menores que las que se dan entre los países ya miembros.

Aparte de los niveles de legitimación y apoyo en cada aspecto, podemos analizar la consistencia o solidez interna de las actitudes en su conjunto. Veamos en primer lugar cómo se relacionan entre sí los cinco aspectos de la opinión pública en los dos grupos de países. Para el análisis nos serviremos de lo que en estadística se conoce como correlaciones de Pearson, unos índices que miden el grado de asociación entre dos variables: la medida en que aumenta/disminuye una cuando aumenta/disminuye la otra. Nos interesa sobre todo analizar el apoyo general y específico en términos de las otras actitudes. Comparemos las matrices de los países miembros y los países de la ampliación.

 

 

PAISES MIEMBROS

 

Correlations:  BENEFICIO  CONFIANZA  NACION.    LEGITIM.   EURO

 

BENEFICIO     1.0000                                            

CONFIANZA      .8144**   1.0000                                   

NACIONALISMO  -.4262     -.6745*    1.0000                      

LEGITIMACION   .9118**    .8425**   -.6256*    1.0000            

EURO           .6203*     .8117**   -.7197*     .7491**   1.0000

 

N of cases:    15         1-tailed Signif:  * - .01  ** - .001

 

 

PAISES CANDIDATOS

 

Correlations:  BENEFICIO  CONFIANZA  NACION.    LEGITIM.   EURO

 

BENEFICIO     1.0000                                           

CONFIANZA      .8682**   1.0000                                

NACIONALISMO   .1062     -.0869     1.0000                     

LEGITIMACION   .9289**    .8956**    .0668     1.0000          

EURO           .3657      .4146     -.4793      .1889     1.0000

 

N of cases:    13         1-tailed Signif:  * - .01  ** - .001

 

 

 

 

Hay que destacar de nuevo el parecido de familia en las actitudes más generales, con la salvedad de que, frente a lo que se suele suponer, la variación en el apoyo general a la UE depende más del sentimiento nacionalista en los países miembros que en los candidatos. En estos la opinión está más “balkanizada”: la (alta) legitimación de la UE es independiente de la opinión en los otros temas. En este mismo sentido, hay otra clara diferencia entre los dos bloques de países. El apoyo al euro está mucho más condicionado a las otras actitudes en los países miembros que los de la ampliación. En cualquier caso, tanto en los países miembros como en los de la ampliación, destaca la alta correlación –de hecho, la más alta de todas- entre el apoyo genérico y los beneficios percibidos o esperados para el país.

¿Cuál es la constelación final de países considerando el conjunto de estas actitudes? Una técnica estadística llamada el análisis de conglomerados nos permite una representación gráfica de los países según la proximidad de sus valores y actitudes respecto a la UE, con lo cual obtenemos un mapa, o esquema de la “geografía moral”, de la UE. En la figura los países se van agrupando de izquierda a derecha en racimos de afinidad electiva.

 

   

  Malta        -+                                                   

  Lituania     -+---+                                              

  R. Checa     -+   +-+                                            

  Letonia      -----+ +-+                                          

  Estonia      -+     ¦ ¦                                          

  ALEMANIA     -------+ +-------------------+                      

  FRANCIA      -+       ¦                   ¦                      

  AUSTRIA      ---------+                   +-------------------+  

  FINLANDIA    ---+                         ¦                   ¦  

  SUECIA       -----------------------------+                   ¦  

  R. UNIDO     ---------+                                       ¦  

  DINAMARCA    -------------------------------+                 ¦  

  Turquía      -----------+                   ¦                 ¦  

  Polonia      ---+                           ¦                 ¦  

  Chipre       -+ +-----+                     +-----------------+  

  Eslovaquia   ---+     +---------+           ¦                    

  BELGICA      ---------+         ¦           ¦                    

  Eslovenia    -----+             ¦           ¦                    

  ESPAÑA       -------+           +-----------+                     

  ITALIA       ---+   +---------+ ¦                                

  LUXEMBURGO   -------+         ¦ ¦                                

  IRLANDA      -------------+   +-+                                

  HOLANDA      ---------+   ¦   ¦                                   

  PORTUGAL     -----+       +---+                                  

  Bulgaria     -+   ¦       ¦                                      

  GRECIA       -----------+ ¦                                      

  Hungría      -----+     +-+                                      

  Rumanía      -----------+

 

Fuente: elaboración propia a partir del EB y CCEB de 2002.

 

 

 

 

Del tronco europeo surgen dos grandes ramas: una más europeísta, formada por países que puntúan alto en las cinco dimensiones que hemos considerado, y otra de países menos europeístas. El primer resultado significativo es que los países miembros (en el gráfico, en mayúscula) y los de la ampliación (en el gráfico, en minúscula) aparecen entremezclados en las dos ramas.

En el primer bloque, con niveles de europeísmo más matizado, se arraciman Malta, Lituania, República Checa, Letonia y Estonia, entre los países de la ampliación, y Alemania, Francia, Finlandia, Suecia y el Reino Unido, entre los países miembros. En realidad, la figura indica que los dos últimos países, Suecia y el Reino Unido, van a parar en el último momento a ese racimo. Junto con Dinamarca y Turquía, que recalan también en el último momento en el siguiente gran racimo, forman el conjunto de países más ambivalente respecto a la UE.

El gran racimo de países más europeístas, que como vemos es el más nutrido –unos quince, frente a los ocho del racimo anterior- está formado por los países miembros del sur de Europa, más Irlanda, y por países de la ampliación: Bulgaria, Hungría, Rumania y Polonia, entre otros.

 

Conclusiones: En los países candidatos, los enormes beneficios que se esperan de la entrada en la UE acallan cualquier tipo de reservas, algo que sucede en menor medida en los países miembros, en los que cabría hablar de rendimientos decrecientes.

En segundo lugar, el análisis revela una amalgama de pasiones e intereses que no es sustancialmente distinta de la de los países ya miembros. Tendemos a sobrestimar el grado de cohesión moral entre los países ya miembros, de manera que parece que los candidatos, en comparación, sólo están interesados en Europa, sin sentirse realmente europeos. Esto es, cuando menos, exagerado: el europeísmo del Este no sería más instrumental o interesado que el del Oeste.

Además, se suele subrayar las diferencias entre los actuales países miembros y los candidatos. Sin embargo, al menos en sus actitudes, se parecen más de lo que suponemos. Las diferencias internas, dentro de cada bloque, son mayores que las diferencias externas, entre los bloques. Desde luego, hay que hablar de una enorme heterogeneidad dentro del grupo de los países candidatos. Pero, a su vez, hay que destacar que estas diferencias son menores que las que existen entre los países ya miembros.

 

 

 

Javier Noya
Analista, Real Instituto Elcano

 

 
 
© Fundación Real Instituto Elcano, Madrid, 2002-2013