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Esquema
(1)
Introducción
(1.1) Trabajos previos sobre coherencia de políticas y
responsabilidad social corporativa (RSC)
(1.2) Pertinencia
(1.3) Antecedentes y variables del marco teórico
(1.4) Estructura del documento
(2)
La caja negra de la inversión directa extranjera
(2.1) Los outputs de
la caja negra: los procesos pro-desarrollo
(2.2) Los inputs de
la caja negra: los factores de desarrollo
(2.3) Entre factores y
procesos: los mecanismos de desarrollo
(3)
Las políticas de inversión directa extranjera
pro-desarrollo
(3.1) RSC e inversión pro-desarrollo
(3.2) Política exterior, internacionalización de la
empresa e inversión pro-desarrollo
(3.3) Inversión
pro-desarrollo y reputación
(3.4) Una visión de
conjunto
(4)
Conclusiones
(5)
Bibliografía
(6)
Anexo: factores, mecanismos y procesos en el impacto de la inversión
directa en el desarrollo
Resumen
En el
marco de un proyecto sobre inversión extranjera directa y
desarrollo, este documento de trabajo propone un marco teórico
que pretende orientar acerca de las condiciones que han de darse para
que una inversión directa extranjera tenga un impacto positivo
en el desarrollo socioeconómico en el país de acogida
de dicha inversión. Específicamente, se identifican una
serie de factores de impacto en el desarrollo, que pueden derivar en
mecanismos y procesos de desarrollo. Los factores son los rasgos o
características de una inversión en su conjunto,
incluyendo tanto a la empresa transnacional (ETN) como a la
estructura socio-económica en la que se inserta. Los
mecanismos son secuencias-tipo de acontecimientos presentes en muy
diversos casos. Se desencadenan como consecuencia de la conjunción
de determinados factores. Un mecanismo sería, por ejemplo, un
aumento de los salarios relativos. Los procesos son las vías
por las que la inversión directa extranjera (IDE) incide
positivamente en el desarrollo general del país receptor.
Podemos explicarlas como resultado de un funcionamiento favorable de
mecanismos o conjuntos de mecanismos. Consideraríamos, por
ejemplo, que mayores salarios relativos implican una mejora en la
estructura laboral del país y, por lo tanto, un avance hacia
el desarrollo. Además, se exploran los vínculos entre
el impacto en el desarrollo y la responsabilidad social corporativa
para el desarrollo (RSCD), entre dicho impacto y la rentabilidad de
la propia empresa inversora, así como las implicaciones de
este proceso para la imagen de la empresa y la propia imagen-país.
(1)
Introducción
“Más
comercio y menos ayuda” ha sido una exigencia extendida entre
líderes de países en desarrollo, ONG y otros activistas
desde hace ya décadas. La idea de que el comercio
internacional puede contribuir al desarrollo de los países
pobres en mayor medida que la ayuda se extiende a otros ámbitos
de las relaciones económicas internacionales, como la
inversión directa y la deuda, pero también, más
recientemente, a esferas no económicas como la preservación
del medioambiente y la transferencia de tecnología. Así,
las políticas articuladas desde el “Norte” pueden
ser más o menos “coherentes” con el desarrollo de
los países del “Sur”. El lema citado más
arriba va más allá: las políticas comerciales,
financieras, tecnológicas o medioambientales de los países
del “Norte” pueden ser “coherentes” o no con
las propias políticas de cooperación internacional al
desarrollo de los mismos países desarrollados. Por ejemplo,
cerrar los mercados a los productos agrícolas exportados desde
los países en desarrollo y ofrecer ayudas agrícolas a
estos mismos países puede resultar incoherente.
A
principios de los años 90, la coherencia de políticas
para el desarrollo empieza a formar parte de la doctrina de la
cooperación internacional al desarrollo. Tanto la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y
la UE como las Naciones Unidas hacen explícita la necesidad de
que la comunidad internacional aborde el desarrollo de los países
receptores de ayuda de forma más integral de lo que se había
hecho en décadas anteriores y que, por tanto, el conjunto de
las relaciones –financieras, comerciales, culturales,
tecnológicas, de seguridad y defensa, etc.– entre países
donantes y receptores tenga en consideración el objetivo de
desarrollo y erradicación de la pobreza marcado para la agenda
de la cooperación internacional (véase, por ejemplo,
Naciones Unidas, 2002, y OCDE, 1996). Estos compromisos adquiridos a
nivel internacional también se trasladan al terreno nacional.
Además de que el principio de coherencia de políticas
guía el Plan Director de la Cooperación Española
en vigor, quizá más importante es el hecho de que el
principio de coherencia de políticas aparece en la misma Ley
de Cooperación Internacional al Desarrollo de 1998.
La
necesidad de esta visión transversal se explica con la
ineficacia de las políticas cuando diversos objetivos entran
en contradicción, y con la pérdida de recursos
financieros y de capital político y legitimidad que esto
conlleva.
(1.1)
Trabajos previos sobre coherencia de políticas y
responsabilidad social corporativa (RSC)
En
2005, el Real Instituto Elcano inició una línea de
trabajo sobre Coherencia de Políticas para el Desarrollo cuyo
objetivo ha sido el de analizar el impacto de las políticas
“no de desarrollo” en las condiciones socioeconómicas
de los países receptores de ayuda. Así, desde un
enfoque integral del conjunto de las políticas de los países
donantes, se trata de valorar cómo otras patas de la acción
exterior de los donantes influyen en los mismos objetivos de
desarrollo marcados para la política de cooperación
internacional.[1]
Desde
un inicio, este proyecto de investigación se ha centrado en
las políticas de signo económico. Concretamente, se ha
tratado de valorar la influencia en los países en desarrollo
de las relaciones –pero, sobre todo, de las políticas
que sostienen dichas relaciones, cuando las hay– que se dan a
través del comercio internacional, de las remesas
internacionales de migrantes, de los flujos de inversión
directa extranjera (IDE), de la deuda externa entre países
donantes y receptores de ayuda y del conjunto de normas y
procedimientos que configuran la arquitectura financiera
internacional.
En
una primera fase, esta línea de trabajo abordó los
efectos de estas políticas de forma integral, tanto para el
conjunto de los donantes (Olivié y Sorroza, 2006a) como para
el caso concreto de la Administración española con el
conjunto de los países receptores de ayuda (Olivié y
Sorroza, 2006b) y con una selección de países en
desarrollo –Senegal, Ecuador, Argelia y Vietnam– (Olivié,
2009). En estos estudios se observó la necesidad de
profundizar en determinados aspectos de estas relaciones económicas
internacionales. Así, tras abundar en el impacto de las
remesas en el desarrollo (Olivié et al., 2009; Ponce et
al., 2008), se ha optado por llevar a cabo un análisis más
profundo de los efectos de la IDE en el desarrollo pero, sobre todo,
de cuáles serían las enseñanzas, en términos
de políticas públicas, de dicho análisis.
Con
algunos rasgos en común, la Fundación para las
Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE)
inició en 2008 una línea de investigación
denominada Responsabilidad Social Corporativa para el Desarrollo
(RSCD) con un trabajo sobre la empresa contratista internacional en
contextos de crisis posbélica y sobre su papel en la
estrategia de reconstrucción. En su documento final se
explicaba cómo la empresa internacional juega un papel
fundamental en la reconstrucción, no sólo por la
ejecución de contratos para la reconstrucción física,
sino también por su contribución a la reconstrucción
de las infraestructuras sociales y del capital humano mediante sus
políticas de recursos humanos, de subcontrataciones, de
relaciones públicas, etc. (Fernández y Pérez,
2009). Sobre esta base, se aboga por la incorporación de la
empresa a la cooperación internacional mediante distintas
fórmulas de concertación que podrían aumentar la
eficacia de las estrategias de desarrollo.
(1.2)
Pertinencia
El impacto de la IDE en el desarrollo ha sido extensamente tratado en
la literatura económica, tanto desde el punto de vista teórico
como desde el empírico.[2] A pesar de lo prolífico de este tipo de literatura académica,
lo cierto es que sigue resultando prácticamente imposible
saber exactamente qué determina un impacto positivo en el
desarrollo de la inversión directa. En otras palabras, sería
extremadamente difícil afirmar, a priori, que unas
determinadas características de un flujo de inversión
van a tener inequívocamente un impacto positivo en cualquier
variable de desarrollo de cualquier país receptor,
independientemente de su historia económica o de su marco
institucional. Por ejemplo, aunque en principio las inversiones
directas en forma de nueva planta parecerían preferibles a las
fusiones y adquisiciones en términos de generación de
empleo, podría argumentarse que las fusiones y adquisiciones
son susceptibles de aumentar la competitividad en el sector y así
mejorar la calidad del servicio a los clientes. En otras palabras, a
pesar de que existen determinados elementos que pueden servir como
señales acerca del impacto de una inversión, puede
decirse que el impacto final de una inversión extranjera en el
desarrollo sigue siendo el resultado de una “caja negra”
que conviene analizar y diferenciar para distintos contextos
económicos, políticos y sociales.
Además,
si bien existen múltiples trabajos que indaguen en, por
ejemplo, los vínculos entre IDE y crecimiento económico
o entre recepción de IDE y generación de empleo, llama
la atención la escasez de trabajos que hayan trasladado estos
resultados de la investigación al terreno de las políticas
públicas de los países emisores de IDE. Ejemplo de este
vacío general en la literatura es el destacado trabajo de
Naciones Unidas sobre las corporaciones transnacionales, publicado
por la División de Desarrollo Económico y Social entre
1993 y 1994. De los 20 volúmenes, sólo el tercero se
dedicó al desarrollo, y esto sin mencionar el papel que las
administraciones públicas de los países emisores pueden
desempeñar para potenciar los efectos positivos de las
inversiones o mitigar los negativos. No obstante, existen iniciativas
a este respecto. La más conocida por el gran público es
probablemente el Pacto Mundial, impulsado por la ONU para conseguir
el compromiso de las empresas transnacionales[3] (ETN). La voluntariedad del pacto, sin embargo, es un primer límite
en esta iniciativa que excluye la actuación sistemática.
Las líneas directrices de la OCDE para empresas
multinacionales (OCDE, 2001), por su parte, son asumidas por los
gobiernos y no individualmente por las ETN. Se remontan a la
Declaración sobre Inversión Internacional y Empresas
Multinacionales de la OCDE de 1976.[4] Las directrices son la referencia de partida comúnmente
aceptada para ilustrar el tipo de medidas de apoyo a la
internacionalización de la inversión que podrían
articularse desde los países donantes e inversores para que
dicha inversión tenga un impacto positivo en las condiciones
socioeconómicas del país en desarrollo receptor de
inversión.[5][6] Sin embargo, existiendo instrumentos de divulgación de este
tipo de medidas como los Puntos Nacionales de Contacto[7] (PNC) –encargados de promocionar las prácticas
aconsejadas por las directrices entre las multinacionales de cada
país– poco se ha avanzado en el estudio sistemático
del impacto que este tipo de medidas tienen en los lugares de
recepción de la IDE y en la propia multinacional. Esta
falencia ha sido percibida sin que todavía se pueda considerar
superada. Así, en el informe anual de la UNCTAD sobre
inversiones extranjeras de 2003, un capítulo fue dedicado a
los países emisores, pero limitándose prácticamente
a recordar la importancia de las directrices de la OCDE y a señalar
el necesario desarrollo de esta problemática.[8]
Al
vacío en la literatura académica se suma la creciente
concreción de la agenda política sobre coherencia de
políticas para el desarrollo. Si bien los primeros compromisos
o recomendaciones sobre coherencia de políticas insistían
en la visión global del impacto del conjunto de la acción
exterior de los donantes en los receptores,[9] la complejidad de las relaciones económicas internacionales ha
llevado a los principales organismos internacionales implicados en la
agenda de coherencia de políticas (fundamentalmente OCDE y UE)
a concentrar los esfuerzos en determinadas áreas. En 2007, la
Comisión Europea publicó un informe sobre coherencia de
políticas para el desarrollo que identificaba 12 áreas
en las que se consideraba relevante mejorar la coherencia de
políticas –varias de estas áreas se vinculaban a
la IDE– (Comisión Europea, 2007). Más
recientemente, el número áreas prioritarias se reducía
a cinco (Comisión Europea, 2010). Asimismo, en el seno de la
OCDE se está debatiendo la posibilidad de reducir aún
más el número de sectores.
En
España, el tradicional (y polémico) instrumento de los
créditos del Fondo de Ayuda al Desarrollo (FAD) está
siendo remplazado por dos nuevos instrumentos que, previsiblemente,
perseguirán objetivos prioritarios diferentes de promoción
de las exportaciones españolas y de desarrollo en destino.
Efectivamente, si en principio éste era el doble objetivo del
FAD, con esta nueva estructura se corre el riesgo de que la
herramienta de promoción de las exportaciones articulada desde
el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (MITC) obvie el
objetivo de desarrollo en destino (cuando las exportaciones se
dirigen hacia países receptores de ayuda) al igual que la
ayuda reembolsable gestionada desde la Agencia Española del
Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID) podría
relegar a un segundo plano las necesidades del tejido empresarial
español. Siguiendo el principio de coherencia de políticas
incluido en la legislación vigente, ambos instrumentos
deberían ser capaces de reconciliar ambos objetivos.
También
la propia empresa puede reconciliar sus fines lucrativos con los
objetivos de desarrollo de las sociedades donde opera. Esto no sería
más que una reformulación de la Responsabilidad Social
Corporativa (RSC), la cual se define como la “integración
voluntaria por parte de las empresas de las preocupaciones sociales y
medioambientales en sus operaciones comerciales y en sus relaciones
con sus interlocutores” (Comisión Europea, 2001) y a la
cual se le asocian importantes beneficios para la propia empresa en
forma de activos intangibles relacionados con la reputación
corporativa. Cuando una empresa transnacional opera en países
en desarrollo, estos activos serán igualmente importantes ya
que el rechazo local a determinadas inversiones ha transcendido
internacionalmente por medio de campañas de la sociedad civil
y, en algunos casos, ha incidido en los gobiernos nacionales hasta
modificar las condiciones de recepción de la IDE.
En
definitiva, la necesidad de ahondar en los vínculos entre IDE
y desarrollo y de despejar unos resultados en términos de
políticas públicas que se adapten a las necesidades de
internacionalización de los países donantes a la vez
que se ajusten a las condiciones socioeconómicas de los países
receptores, se explica tanto con el vacío en la literatura
sobre economía política como con la agenda
internacional y nacional en materia de coherencia de políticas
para el desarrollo y de RSC.
(1.3)
Antecedentes y variables del marco teórico
En
trabajos anteriores (Olivié y Sorroza, 2006b) se proponen
elementos teóricos que permitan analizar el impacto de la
inversión en el desarrollo. Incluso, sobre la base de García
(2006), se despeja claramente una lista de factores “pro-desarrollo”
de la inversión directa –y se enumeran algunos factores
de la inversión que podrían resultar contraproducentes
para el desarrollo–. Así, la inversión directa
puede tener un impacto positivo en el desarrollo pero este impacto no
es automático: tienen que darse en paralelo una serie de
factores que lo faciliten –el mero flujo de IDE sería
condición necesaria pero no suficiente– (véase el
Gráfico 1).
Ésta
es, pues, la base teórica sobre la que se formaliza el marco
presentado en este trabajo. Como todo trabajo de formalización,
el proceso desveló la importancia de ciertos elementos sobre
otros o recalcó, incluso, la ausencia notable, la
prescindibilidad o el cambio de naturaleza de algunos. A su vez, esta
formalización habrá de ser revisada tras los estudios
empíricos que la pongan a prueba, hasta llegar a un marco
operativo lo suficientemente testado como para garantizar su
pertinencia, es decir, como para asegurar que los elementos recogidos
–y, por lo tanto, también los ignorados– son los
oportunos.
No
obstante, como ya se ha mencionado más arriba, y como se verá
con detalle en los siguientes epígrafes, el marco teórico
que se propone a continuación supera desde un primer momento
la división dicotómica de factores “pro” y
“anti” desarrollo, asumiendo que el impacto final en el
desarrollo de una determinada inversión será el
resultado de la combinación de muy diversos elementos de la
misma inversión y del contexto económico, social y
político en el que se realiza.
Gráfico
1. De la IDE al desarrollo

Fuente:
Olivié y Sorroza (2006b).
La
variable dependiente de este marco teórico es el desarrollo.
Siguiendo la definición de variables planteada para el
proyecto Elcano de Coherencia de Políticas para el Desarrollo,
se entiende por desarrollo las condiciones económicas (de
ingreso), sociales (educativas, sanitarias, de género) y
medioambientales que están implícitas en los Objetivos
de Desarrollo del Milenio (ODM) (Olivié y Sorroza, 2006b). Al
fin y al cabo es ésta, y no otra, la agenda internacional con
la que debería ser coherente la acción exterior hacia
los países en desarrollo del conjunto de los países
donantes.
Se
asume que la inversión analizada desde el punto de vista
teórico adopta las características necesarias para ser
computada como IDE en las balanzas de pagos nacionales, siguiendo los
criterios de contabilidad estipulados por el Fondo Monetario
Internacional (FMI). Muy resumidamente, ha de tratarse de proyectos
de inversión con vocación de gestión del
proyecto.
(1.4)
Estructura del documento
En el
marco de un proyecto más amplio sobre inversión directa
y su impacto en el desarrollo del país receptor de la
inversión, el presente documento ofrece un modelo de análisis
de la IDE en términos de su contribución al desarrollo
que tiene en consideración no sólo los elementos que
caracterizan una inversión sino también el
comportamiento de la empresa inversora y de la política
exterior de su país de origen.[10][11]
En la
primera sección, se describen los factores, mecanismos y
procesos, que explican el impacto en el desarrollo de la IDE,
teniendo en cuenta no sólo los aspecto relacionados
directamente con el proyecto de inversión, sino también
relacionados con la economía y las instituciones del lugar de
recepción de la inversión, o con otros procesos de
desarrollo que se dan en el mismo lugar. El segundo epígrafe
explica cómo la política del inversor, tanto de la
empresa como del gobierno, puede condicionar el impacto final en el
desarrollo.
(2)
La caja negra[12] de la
inversión directa extranjera
Valorar
el impacto local de la IDE requiere de herramientas capaces de
descifrar los dispositivos que las inversiones concretas ponen en
marcha. Para comenzar a clarificar estos acontecimientos complejos
podemos partir de la distinción de tres categorías de
elementos:
· Factores: se denominarán factores aquellos elementos
definitorios de una inversión determinada. Los factores son,
de esta manera, los rasgos o características de una inversión
en su conjunto, incluyendo tanto a la ETN como a la estructura
socio-económica en la que se inserta. Así, por ejemplo,
son factores la intensidad de mano de obra que el tipo de producción
requerirá o la disponibilidad en la economía receptora
de capital humano suficientemente formado.
· Mecanismos: secuencias-tipo de acontecimientos presentes en
muy diversos casos. Se desencadenan como consecuencia de la
conjunción de determinados factores. Un mecanismo sería,
por ejemplo, un aumento de los salarios relativos, que podría
explicarse por la conjunción de factores como los del ejemplo
anterior y otros como una política salarial incentivadora.
· Procesos: son las vías por las que la IDE incide
positivamente en el desarrollo general del país receptor.
Podemos explicarlas como resultado de un funcionamiento favorable de
mecanismos o conjuntos de mecanismos. Consideraríamos, por
ejemplo, que mayores salarios relativos implica una mejora en la
estructura laboral del país y, por lo tanto, un avance hacia
el desarrollo.
Gráfico
2. Concatenación lógica de las tres categorías
de elementos presentes en la IDE

De
esta manera podemos abrir la caja negra de la IDE: a partir de la
caracterización de una inversión concreta y de las
condiciones de recepción de la misma se explicarán los
acontecimientos que se desencadenan (mecanismos) y, finalmente, su
repercusión en el desarrollo (procesos).
Por
ejemplo, el proceso de mejora de la productividad asociado a la
llegada de la inversión extranjera podrá explicarse
como consecuencia de un spillover tecnológico que se
desencadena por la concurrencia de determinados factores tales como:
la superioridad tecnológica de la empresa extranjera; un nivel
mínimo de capital humano en el país receptor; y una
política de formación de la empresa extranjera.
Aunque
este punto se desarrollará en mayor medida más
adelante, conviene recalcar que no necesariamente todos los factores
de impacto en el desarrollo requieren desencadenar un mecanismo para
derivar en un proceso de desarrollo.
(2.1)
Los “outputs” de la caja negra: los procesos
pro-desarrollo
Podría
decirse que existen ciertas vías a través de la cuales
la IDE estaría aportando positivamente al desarrollo del país
receptor. Estas vías o procesos pro-desarrollo son el output de la caja negra de la IDE que necesitamos explicar:
(1) Cambio estructural y aumento de la Productividad
Total de los Factores: aquellos mecanismos que modifican el patrón
productivo de la economía receptora, difunden nueva tecnología
o favorecen mejores asignaciones de recursos pueden tener como
resultado un aumento de la Productividad Total de los Factores (PTF).
(2) Absorción de tecnologías limpias: es
remarcable el hecho de que un cambio tecnológico sea
específicamente limpio y sostenible a la hora de considerar el
desarrollo.
(3) Equilibrio de la Balanza de Pagos: derivado de la
actividad de la ETN se puede mejorar el saldo de la balanza por
cuenta corriente de la economía receptora –a través
de, por ejemplo, un aumento de las exportaciones– lo que
permite estabilizar la Balanza de Pagos, dotando de mayor estabilidad
macroeconómica al país y reduciendo su vulnerabilidad
externa.
(4) Provisión de bienes públicos: un mayor
y mejor aprovisionamiento de bienes públicos es el resultado
de un refuerzo de las capacidades de la administración pública
en su papel de suministrador de servicios y prestaciones sociales. Se
considerará también una mejora de la provisión
de bienes públicos la conservación del patrimonio
cultural y medioambiental, así como la oferta con carácter
universal de bienes y servicios básicos, independientemente de
que sean provistos por actores públicos y privados.
(5) Provisión de bienes privados: una mejora
general de los bienes privados como consecuencia del refuerzo del
mercado y del sector privado.
(6) Mejora de la estructura laboral: tras la llegada de
una ETN, la economía nacional puede beneficiarse de un aumento
del empleo, unas condiciones laborales más favorables y
ventajosas para sus trabajadores, y un acceso al empleo más
equitativo.
(7) Aumento de la Formación Bruta de Capital Fijo
(FBCF): cuando las inversiones son de nueva planta o fomentan
indirectamente otras inversiones, la FBCF aumenta, reforzando la
capacidad productiva de la economía.
(2.2)
Los “inputs” de la caja negra: los factores de desarrollo
Si
los procesos pro-desarrollo son los outputs de la caja negra,
de alguna manera deben estar relacionados con sus inputs y
aunque desconozcamos la manera en que unos y otros se relacionan,
podemos caracterizar la inversión en función de algunos
factores que concurren a su llegada. Estos factores se refieren al
lugar de recepción de la inversión, al proyecto de
inversión en sí y a otros procesos de desarrollo que se
dan en el mismo lugar de la inversión.[13]
Factores
de recepción. Son aquellas características
de la condición de recepción de la IDE. Siete factores
dan cuenta de la estructura económica, mientras que cinco
factores lo hacen del marco institucional.
En la
estructura económica receptora los factores a tomar en cuenta
son:
(1) Competencia
del mercado: para el sector en el que se produce la inversión
existe un determinado grado de competencia en el mercado del país
receptor.
(2) Competitividad local: no sólo hay un nivel de competencia en
el mercado sino también una capacidad de competencia con la
ETN que realiza la inversión.
(3) Aprovisionamiento local: dada una actividad o tipo de producción,
el país puede tener mayor o menor capacidad para aprovisionar
a la ETN.
(4) Tamaño
del mercado interno: amplitud del mercado interno para el tipo de
producción en cuestión.
(5) Apertura
comercial: el grado de apertura comercial de la economía que
recibe la inversión.
(6) Capital
humano: el nivel de formación de la mano de obra en el mercado
laboral del país receptor.
(7) Demanda
laboral: otros sectores de la economía receptora pueden
necesitar en menor o mayor grado un capital humano con las mismas
capacidades que el demandado por la ETN.
El
marco institucional del país receptor aporta también
algunos factores definitorios de la inversión:
(8) Marco
institucional de la inversión: la legislación local
puede establecer ciertas exigencias en cuanto a la nacionalidad del
capital, de los trabajadores o los proveedores, o en cuanto a los
flujos financieros, de entrada o de salida.
- En un sentido más amplio, el marco institucional puede
no sólo obligar legalmente a determinadas políticas de
empresa, sino también incentivarlas fiscal o políticamente.
- Cabe destacar que el marco institucional de la inversión
no sólo se define en la legislación nacional sino
también en los acuerdos internacionales suscritos por el país
receptor de la inversión, directamente o a través de su
participación en organizaciones internacionales.
(9) Protección
laboral y medioambiental: leyes regulatorias y de protección
de la mano de obra empleada y de control sobre el impacto
medioambiental de las inversiones.
(10) Presión fiscal y
progresividad del gasto público: legislación nacional
sobre impuestos, regalías etc. exigidas a las ETN y la
capacidad del Estado para gestionarla e impulsar políticas
activas de reinversión.
(11) Organización de la sociedad
civil: el grado de fortaleza y organización de la Sociedad
Civil indica la capacidad de una comunidad determinada para no
aceptar de forma acrítica las condiciones pactadas entre
Administración Pública y ETN.
(12) Gobernanza y transparencia:
eficiencia y transparencia en general del Estado, seguridad jurídica
del país y estabilidad política.
Factores
del proyecto. Algunas de los factores básicos se
definen directamente desde el lado de la ETN que emprende el proyecto
de inversión.
Una
parte fundamental es su posicionamiento respecto al empleo de mano de
obra para llevar a cabo su actividad:
(13) Política de formación:
las ETN se diferencian entre sí por tener una política
más o menos activa de formación de la mano de obra
contratada.
(14) Política salarial: de la
misma manera, su política salarial.
El
tipo de actividad en sí se manifiesta en otras decisiones
estratégicas como:
(15) Novedad de la inversión:
una inversión puede ser nueva (inversión de nueva
planta) o una compra de activos ya existentes (fusión/adquisición).
(16) Mercados objetivo:
estratégicamente la ETN decide desde el comienzo si sus
mercados objetivo serán externos (exportación) o si
pretende dirigirse al mercado interno nacional.
(17) Producción
básica/estratégica: la producción de la ETN
cobra una importancia especial cuando se trata de un bien básico,
como por ejemplo uno que garantice la seguridad alimentaria, porque
afecta a aspectos esenciales del desarrollo o cuando es un input estratégico para otros sectores de producción, por
ejemplo, las telecomunicaciones.
(18) Dependencia de activos locales: el
tipo de producción implica una mayor o menor dependencia de
recursos y activos nacionales.
El
nivel tecnológico de su actividad aporta otra serie de
factores clave:
(19) Intensidad en trabajo: la
tecnología empleada para un tipo de actividad dada puede
requerir una mayor intensidad en trabajo o en capital.
(20) Intensidad en bienes intermedios:
el grado de dependencia de bienes intermedios para llevar a cabo su
actividad.
(21) Superioridad tecnológica:
diferencial tecnológico respecto a la empleada en el país
en su mismo sector.
(22) Limpieza de las tecnologías:
el grado de limpieza alcanzado por la tecnología utilizada.
Factores
de equilibrio. Por último, caracterizar una IDE
requiere, necesariamente, tomar en cuenta posibles contradicciones
con otros objetivos del desarrollo que tenemos que considerar como
factores definitorios de la inversión:
(23) Cobertura universal: la actividad
de la ETN puede poner en riesgo la cobertura universal.
(24) Impacto ambiental: será
necesario garantizar que la actividad no tenga un impacto
medioambiental globalmente negativo.
(25) No competencia con poblaciones
desfavorecidas por recursos: en su necesidad de acceder a recursos,
la actividad de la ETN puede competir con poblaciones desfavorecidas
que no tengan otro medio de supervivencia.
¿Se
puede hablar de factores pro- y anti-desarrollo? Los elementos
enumerados anteriormente se presentan como factores característicos
de una inversión en términos de su impacto positivo en
el desarrollo. Así, siguiendo la misma lógica, podría
decirse, al menos en teoría, que el factor opuesto a un factor
“pro-desarrollo” podría llevar a un efecto
contraproducente de la inversión extranjera en el desarrollo.
Estaríamos hablando, en este caso, de factores
“anti-desarrollo”. Un ejemplo sería el de la
limpieza de las tecnologías empleadas por la empresa inversora
en el país de acogida de la inversión. Es obvio que
estamos ante un impacto indudablemente positivo de este factor en el
desarrollo; se trata sin lugar a dudas de un factor “pro-desarrollo”.
Por su parte, el factor opuesto, el empleo de tecnologías
contaminantes en la actividad empresarial, puede ser fácilmente
identificado como un factor “anti-desarrollo”. Lo mismo
ocurre con el factor de “cobertura universal” por el cual
la actividad de la ETN garantiza la cobertura universal de un
determinado servicio básico (alcantarillado, alumbrado) o, al
menos, no provoca una disminución en dicha cobertura.[14]
Sin
embargo, esta lógica de funcionamiento no se da para todos y
cada uno de los 25 factores identificados en este epígrafe.
Pongamos por ejemplo el factor denominado “mercados objetivo”
que marca la intraversión o extraversión de la
actividad empresarial. En principio, se podría argumentar que
es preferible la intraversión frente a la extraversión,
sobre la base de que las inversiones con un fuerte sesgo exportador
pueden producir menores efectos de arrastre en la economía
local (a través de, por ejemplo, la provisión de una
gama más amplia de bienes y servicios a la economía
local). No obstante, también es cierto que la orientación
exportadora puede suponer un ingreso importante de divisas para el
país receptor que rebaje las limitaciones presupuestarias de
su balanza de pagos y facilite la financiación externa de
actividades productivas internas.[15] Así pues, algunos factores no tendrán un impacto
inequívocamente positivo o negativo en el desarrollo,
independientemente del contexto en el que se produzcan.
A
esto debemos sumar el hecho de que en esta caja negra se desencadenan
también lo que describimos en este trabajo como procesos y
mecanismos de desarrollo. La incertidumbre acerca del impacto,
positivo o negativo, que puede tener un determinado factor en
diversos contextos históricos, políticos, sociales e
institucionales, sumada a la presencia de diversos mecanismos y
procesos de desarrollo redunda en una gran dificultad para poder
determinar, a priori, una lista de factores pro- y
anti-desarrollo. En muchos casos, no podremos hablar de factores pro-
o anti-desarrollo sino de “factores de influencia en el
desarrollo”.
Por
todo ello, será en una eventual fase de investigación
empírica en la que se observará el signo del impacto de
los distintos factores de desarrollo, en combinación con el
desencadenamiento de determinados procesos y mecanismos, en diversos
contextos históricos, políticos y socioeconómicos.
(2.3)
Entre factores y procesos: los mecanismos de desarrollo
Al
interior de la caja negra lo que encontramos son aquellos
acontecimientos que tienen lugar cuando los factores definitorios de
un proyecto de inversión entran en contacto con los factores
que caracterizan al país receptor. Lo que se pone en
movimiento son una serie de mecanismos que no podemos definir en sí
como desarrollo. Cuando estos mecanismos expliquen como su resultado
la aparición de procesos pro-desarrollo estaremos en
condiciones de considerar una inversión extranjera como
favorable. Doce son los mecanismos que pueden incorporarse para
identificarlos en casos reales.
(1) Cobertura de empleos cualificados con
personal local/extranjero: las ETN pueden recurrir a mano de obra
nacional o importada para ocupar los principales puestos laborales.
(2) Rotación de personal cualificado:
si la ETN eleva la formación de la mano de obra, ésta
puede repercutir en otros sectores de la economía mediante su
rotación.
(3) Aumento/descenso de los salarios
relativos: como resultado de la ETN los salarios reales pueden
crecer, o descender.
(4) Aumento de la competencia/monopolización
por la ETN del mercado: la llegada de una ETN puede producir un
aumento de la competencia o, al contrario, la monopolización
del sector por la ETN.
(5) Reorientación de la industria
nacional a producciones más eficientes: aumente o descienda la
competencia, otra consecuencia puede ser la reorientación de
parte de las empresas del ramo hacia producciones en las que cuenten
con mayores ventajas comparativas.
(6) Spillover tecnológico: hay
varias formas por las que las tecnologías utilizadas por la
ETN pueden ayudar a mejorar las capacidades técnicas de la
economía receptora.
(a) Subcontratación: el primero de
los spillovers tecnológicos puede darse mediante la
subcontratación de empresas nacionales, cuando la ETN necesita
o decide recurrir a ellas y éstas absorben nuevas capacidades.
(b) Formación: las externalidades
tecnológicas también pueden llegar mediante la
formación, cuando la actividad de la ETN resulta en una mejor
preparación de la mano de obra local.
(c) Nuevos productos: los nuevos productos
pueden llevar a una cierta modernización en las pautas de
producción y de consumo.
(d) Joint-ventures: por último, la
actividad económica puede ser compartida con capitales
nacionales.
(7) Crowding in/out: la actividad de
la empresa puede provocar un estímulo de otras inversiones o,
por el contrario, un desincentivo.
(8) Apreciación/depreciación:
los intercambios comerciales de la ETN pueden influir también
los cambios de valor de la moneda nacional.
(9) Aumento/descenso de las exportaciones
netas: la actividad de la ETN repercute en la balanza por cuenta
corriente.
(10) Repatriación de capitales y dividendos/reinversión:
el flujo de capitales que sigue a la inversión es uno de las
principales consecuencias. Este flujo puede implicar una mayor
contracción de deuda cuando la financiación es externa
y puede repercutir de formas alternativas, ya sea como reinversión
o como salida de capitales por su repatriación.
(11) Diálogo social: la ciudadanía puede intervenir por
medio de un diálogo social que negocie ya sea las condiciones
de llegada de la ETN o la resolución de los potenciales
conflictos que pudieran aparecer asociados a la actividad económica
realizada.
(12) Mejora de la recaudación fiscal: la actividad de la ETN
puede ser aprovechada por las administraciones públicas
nacionales para aumentar sus propios recursos vía la
recaudación fiscal.
Al
descifrar la concatenación de factores, mecanismos y procesos
pro desarrollo es posible no sólo valorar sino explicar las
causas del impacto de una inversión extranjera en el
desarrollo local. A su vez, esto permite planificar un mayor impacto
en el desarrollo por parte de los actores implicados, ya que pueden
modificar si es preciso la dotación natural de factores,
favoreciendo la puesta en marcha de nuevos mecanismos.
Como
ya se ha mencionado, no todos los factores de impacto en el
desarrollo se traducen necesariamente en mecanismos que generen
procesos de desarrollo. Así, por ejemplo, la orientación
al mercado interior (factor 16) puede generar directamente un aumento
en la provisión de bienes privados (proceso 5) sin necesidad
de pasar por ninguno de los 12 mecanismos. Lo mismo ocurre con el
hecho de que una inversión sea de nueva planta (factor 15), lo
que redunda en el aumento de la FBCF (proceso 7).[16]
(3)
Políticas de inversión directa extranjera
pro-desarrollo
(3.1)
RSC e inversión pro-desarrollo
El
paradigma de la RSC, además de ofrecer elementos de análisis
para justificar la integración de los objetivos del desarrollo
local en la estrategia inversora de una empresa extranjera, enseña
cómo la empresa puede adoptar, alcanzar y rendir cuentas de
compromisos sociales y medioambientales que acabarían formando
parte de su estrategia empresarial. Entendiendo la integración
del desarrollo local en la estrategia inversora de las empresas
transnacionales como una parte de la RSC, cabe esperar que los
factores y mecanismos pro-desarrollo de la inversión coincidan
en alguna medida con lo que internacionalmente se consideran
compromisos de RSC.
Efectivamente,
el estándar de RSC GRI[17] incluye indicadores de objetivos económicos, medioambientales
y sociales (triple resultado) que permiten cubrir la totalidad de los
factores y mecanismos pro desarrollo de nuestro modelo y por tanto
nuestros factores y mecanismos serían variables de la gestión
empresarial.
Cuadro
1. Conexiones entre factores y mecanismos pro desarrollo y objetivos
RSC: algunos ejemplos
Factor o
mecanismo pro-desarrollo |
Estándar
GRI para objetivos RSC |
Intensidad
en trabajo |
Valor
económico directo generado y distribuido, incluyendo
retribución a empleados |
Política
salarial |
Rango de
las relaciones entre el salario inicial estándar y el
salario mínimo local en lugar donde se desarrollen
operaciones significativas |
Aprovisionamiento
local |
Valor
económico directo generado y distribuido, incluyendo costes
de explotación. Política, prácticas y
proporción de gasto correspondiente a proveedores locales
en lugares donde se desarrollen operaciones significativas |
Competencia
con poblaciones desfavorecidas |
Número
total de incidentes relacionados con violaciones de los derechos
de los indígenas y medidas adoptadas |
(3.2)
Política exterior, internacionalización de la empresa e
inversión pro-desarrollo
Si la
empresa inversora puede promover una mejor dotación de
factores pro-desarrollo en el entorno de la inversión, también
el Estado inversor y/o donante puede promover factores pro-desarrollo
como el capital humano, el aprovisionamiento local o la sociedad
civil organizada en torno a una inversión.[18] Este tipo de actuaciones dirigidas a la creación de un marco
de condiciones que permitan que la propia economía local
avance en su desarrollo, es el objetivo de una política de
desarrollo como la que se planifica en el III Plan Director de la
Cooperación Española (MAEC, 2009) y puede formar parte
de una estrategia de cooperación, gracias a la aparición
de instrumentos como las alianzas público-privadas para el
desarrollo (APPD).[19] Igualmente, siguiendo el principio de coherencia de políticas
para el desarrollo establecido por buena parte de los países
desarrollados, exportadores de inversión y también
donantes de ayuda al desarrollo, puede ser objeto de los instrumentos
de la política de apoyo a la internacionalización de la
empresa, la cual debe ser coherente con el desarrollo del país
receptor (de ayuda pero también de inversión).
(3.3)
Inversión pro-desarrollo y reputación
A la RSC se le atribuyen
beneficios para la propia empresa bajo la forma de activos
intangibles relacionados con la reputación corporativa:
- Frente a los clientes, a la RSC se le atribuye un peso en el
posicionamiento de marca y en el desarrollo de nuevos productos a
partir de la comprensión de las exigencias sociales. Como
resultado de lo anterior, la RSC favorecería la diferenciación
de producto frente a la competencia y la fidelización de
clientes, la cual según el marketing experimental,
depende en buena medida de conexiones emocionales.
- Frente al personal, la integración de preocupaciones
sociales y medioambientales puede redundar en la identificación
y motivación del personal con su empresa, y en consecuencia
permitiría retener y atraer talento.
- Frente a reguladores y administraciones, la RSC favorece
también la imagen corporativa y las buenas relaciones
públicas.[20]
En
consecuencia, tomar en cuenta la RSC en el análisis de la
inversión y el desarrollo, supone no sólo medir el
compromiso de la empresa en la provisión de factores
pro-desarrollo sino también la incidencia que los mecanismos
pro-desarrollo tienen en la reputación de la propia empresa.
Llegado
a este punto y teniendo en cuenta que existen factores económicos
que afectan a la imagen de España en América Latina y
que tienen que ver principalmente con la valoración de las
inversiones españolas (Noya, 2008), interesaría valorar
el impacto de la inversión pro-desarrollo de una empresa en la
imagen de su país de origen. A la hora de hacer esta
valoración, se deberá prestar especial atención
al peso de algunos factores y mecanismos de nuestro modelo que han
sido destacados en encuestas como aspectos negativos de la inversión
española en América Latina, por ejemplo, el abuso de
posiciones dominantes de mercado y la falta de participación
de profesionales y directivos locales (Alloza y Noya, 2004).
(3.4)
Una visión de conjunto
En
consecuencia con lo anterior, se puede integrar la RSC, incentivada
por la acción exterior del Estado o no, en el modelo de
análisis adaptando la medición de factores y
mecanismos, por un lado, y la definición de procesos, por
otro.
Gráfico
3. Influencia de la RSC y la política exterior en los
resultados de la IDE

La
medición de la incidencia de una inversión en el
desarrollo deberá no sólo dar cuenta de los factores
que concurren en la inversión y de los mecanismos que se
desencadenan de forma natural, sino también de aquellos que
tienen lugar gracias a la voluntad y la responsabilidad de la empresa
y gracias al apoyo de la acción exterior del Estado.
Cuadro
2. Mecanismos pro-desarrollo, RSC y política de cooperación
al desarrollo (algunos supuestos)
Mecanismos
pro-desarrollo |
Por
concurrencia de FpD |
Por
acción de la RSC |
Por
acción de la cooperación al desarrollo |
Cobertura
de empleos cualificados con personal local |
El nivel de
capital humano del país permite la contratación de
personal directivo local |
La compañía
dedica recursos extraordinarios a la contratación y
formación de personal local por compromiso de RSC |
La
cooperación al desarrollo en el ámbito de la
educación, como planes de estudio adaptados a las
necesidades de los sectores objeto de inversión |
Spillover tecnológico
por la vía de la subcontratación |
La
concurrencia de proveedores locales, el diferencial tecnológico
y la política de promoción de la industria nacional
favorecen subcontratas locales que mejoran sus capacidades ante
las exigencias el inversor extranjero |
La compañía
mantiene una cuota local en su aprovisionamientos como política
de RSC para favorecer la distribución de valor añadido
en los lugares donde desarrolla operaciones |
La
cooperación al desarrollo del tejido económico
favorece el autoempleo y la creación de empresas en los
sectores objeto de inversión |
Acuerdo
social |
La sociedad
civil organizada, el buen gobierno y la eficacia fiscal favorecen
la redistribución de beneficios y permiten el
establecimiento consensuado de una empresa en un territorio
comunal indígena |
El diálogo multistakeholder y la política de RSC permiten a la
compañía entender e internalizar el impacto social
de su proyecto |
La
cooperación al desarrollo contribuye al fortalecimiento de
organizaciones sociales y entes locales para el diálogo y
para la puesta en marcha de proyectos de desarrollo con cargo a
los beneficios redistribuidos |
Nota:
FpD significa factores pro-desarrollo.
(4)
Conclusiones: desde un marco teórico hacia un marco operativo
Al
pretender abrir la caja negra de la IED queda de manifiesto que las
tres categorías de elementos –factores, mecanismos y
procesos– guardan relaciones complejas entre sí. Los
mecanismos no son el resultado de una única combinación
de factores. Por su lado, los procesos pro-desarrollo pueden ser
alcanzados a partir de diversos mecanismos o, incluso, directamente
de la presencia de determinados factores.
Estas
relaciones son múltiples, pero susceptibles de ser
esclarecidas. De esta manera, si a raíz de una llegada de IDE
podemos observar un aumento de la productividad total de los factores
(proceso pro-desarrollo), este marco teórico puede ofrecernos
diversas hipótesis para explicar cómo se ha llegado a
él. Podríamos, en un determinado caso, esperar que el
aumento de la PTF haya sido alcanzado gracias al spillover tecnológico que se ha desencadenado con la inversión. A
su vez, serán determinados factores los que expliquen la
aparición de este spillover. Si nos encontrásemos
frente a un spillover por subcontratación, podrían
ser factores como la capacidad de la economía receptora para
proporcionar suministros, la intensidad en bienes intermedios en la
actividad de la ETN y su dependencia de activos locales, así
como una superioridad tecnológica de la inversión, los
factores que expliquen el spillover.
En
otros casos, diferentes factores podrían haber explicado un
aumento de la PTF a partir de otros mecanismos. Por ejemplo, si
contamos con factores como un nivel alto de competencia en el mercado
y una capacidad de competitividad también alta de la industria
nacional en cuestión, la IDE podría haber desencadenado
un aumento de la competencia que también tuviera como
resultado una mejora de la productividad.
Deberá
ser una segunda fase de investigación, empírica, la que
nos ayude a reformular el marco hasta dotarlo de la sencillez y
precisión necesarias para emitir recomendaciones operativas.
Por el momento, el marco teórico expuesto en este trabajo
cumple con su papel de dejar abiertas todas estas posibilidades,
recalcando que lo importante son las interconexiones que se den entre
los factores, y no la ausencia o presencia de algún factor
concreto.
Parte
de la complejidad del marco actual proviene de la dificultad de
elaborar una lista de factores pro- y anti-desarrollo. Algunos
factores pueden tener un impacto positivo o negativo en el desarrollo
dependiendo del contexto en el que se produzca el proyecto de
inversión. De este modo, este trabajo pretende contribuir a
superar visiones más simples de la relación entre
inversión directa y desarrollo en las que se asume que
determinadas características de la inversión (o incluso
determinados sectores productivos) harán que dicha inversión
tenga, independientemente del contexto en el que se produzca, un
impacto positivo (como por ejemplo la inversión productiva en
manufacturas) o negativo (como por ejemplo las industrias
extractivas) en el desarrollo.
No obstante, y a pesar de esta complejidad, sí se podría
decir que algunos de los 25 factores expuestos en este trabajo son
netamente positivos, independientemente del contexto de la inversión,
al igual que otros son meramente definitorios; esto es,
contextualizan la inversión sin implicar un impacto de uno u
otro signo en el desarrollo. Podría decirse que son positivos
–esto es, que son factores pro-desarrollo– los factores
de competitividad local, aprovisionamiento local, política de
formación, dependencia de activos locales, limpieza de las
tecnologías, cobertura universal, impacto ambiental y no
competencia con poblaciones desfavorecidas por recursos. Por su
parte, serían factores definitorios de la inversión
varios de los factores de recepción: el tamaño del
mercado interno, la apertura comercial, el capital humano o la
demanda laboral. Por tanto, los factores que pueden incidir tanto
positiva como negativamente en el desarrollo se limitan a los
restantes 13.
Respecto
de los demás factores, quizá el trabajo de campo
permita observar cuáles son las condiciones exactas para que
cada uno de ellos sea invariablemente positivo. Pongamos por ejemplo
el factor “mercados objetivo”. En principio, puede ser
tanto positivo como contraproducente para el desarrollo: si la ETN
abastece al mercado local puede influir positivamente en la provisión
de bienes privados pero en cambio tener un impacto negativo en la
balanza de pagos si esto requiriese una fuerte actividad importadora.
Quizás el factor indudablemente positivo sería similar
a “mercado objetivo en un sector productivo que indudablemente
no va a requerir, por sus características una fuerte actividad
importadora”.
En
definitiva, dado que el objetivo último de este proyecto es
ofrecer recomendaciones a los actores de la IDE para incrementar el
potencial impacto en el desarrollo de una determinada inversión,
la investigación intentará desvelar el signo (positivo
o negativo) de los factores pro-desarrollo; diferenciar los distintos
factores en función del actor con capacidad de influir en los
mismos y por último, establecer una tipología que
permita visualizar conexiones entre factores, mecanismos y procesos
en cada inversión tipo. Iliana Olivié, Investigadora principal de Cooperación Internacional y Desarrollo, Real Instituto Elcano Aitor Pérez, Investigador, FRIDE Carlos M. Macías, Investigador asociado al proyecto de inversión directa extranjera y desarrollo, Real Instituto Elcano (5)
Bibliografía
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imagen de las inversiones españolas en América Latina,
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Regimes of APEC Member Economies, Grupo de Expertos del Foro
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for Development”, Commission Staff Working Paper,
SEC(2007), 1202, Comisión Europea, Bruselas.
Comisión Europea (2010), “Policy Coherence for
Development Work Programme 2010-2013”, Commission Staff
Working Document, SEC(2010), 421final, Comisión Europea,
Bruselas.
Fernández, Carlos, y Aitor Pérez (2009) La empresa
como actor de la reconstrucción post bélica. Documento
de Trabajo, nº 89, Fundación para las Relaciones
Internacionales y el Diálogo Exterior, agosto.
García, Clara (2006), “Cómo hacer para que la
inversión directa contribuya a los Objetivos del Milenio”
en Iliana Olivié y Alicia Sorroza, Más allá
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desarrollo, Ariel y Real Instituto Elcano, Madrid, junio.
MAEC (2009), III Plan Director de la Cooperación Española
2009-2012, Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.
Naciones Unidas (2002), “Report of the
International Conference on Financing for Development”,
Naciones Unidas, Monterrey, marzo.
Navarro, Fernando (2009), Responsabilidad Social Corporativa:
teoría y práctica, ESIC, Madrid.
Noya, Javier (2008). La nueva imagen de España en América
Latina, Real Instituto Elcano y Tecnos, Madrid.
OCDE (1996), Shaping the 21st Century:
The Contribution of Development Co-operation, Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico, París,
mayo.
OCDE (2001), The OECD Guidelines for Multinational Enterprises:
Text, Commentary and Clarifications, Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico, París.
Olivié, Iliana, y Alicia Sorroza (2006a), Más allá
de la ayuda. Coherencia de políticas económicas para el
desarrollo, Ariel y Real Instituto Elcano, Madrid, junio.
Olivié, Iliana, y Alicia Sorroza (2006b), “Coherencia
para el desarrollo: recomendaciones para España en materia
económica”, Informes Elcano, nº 5, Real
Instituto Elcano, Madrid, junio.
Olivié, Iliana (2008), ¿Somos coherentes? España
como agente de desarrollo internacional, Marcial Pons y Real
Instituto Elcano, Madrid, noviembre.
Olivié, Iliana, Juan Ponce y Mercedes Onofa (2009), “Remesas,
pobreza y desigualdad: el caso de Ecuador”, Estudios Elcano, nº
1, Real Instituto Elcano, julio.
Ponce, Juan, Iliana Olivié y Mercedes Onofa (2008),
“Remittances for Development? A Case Study of the Impact of
Remittances on Human Development in Ecuador” Documento de
Trabajo, nº 06/35, Facultad Latinoamericana de Ciencias
Sociales – Ecuador, agosto.
UNCTAD (2003), World Investment Report 2003- FDI Policies for
Development: National and International Perspectives, Conferencia
de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, Nueva York y
Ginebra, julio.
(6)
Anexo: factores, mecanismos y procesos en el impacto de la inversión
directa en el desarrollo
Cuadro
A. Factores de impacto en el desarrollo
Factores
de recepción de la inversión |
| |
Estructura
económica |
| |
|
Competencia
del mercado |
| |
|
Competitividad
local |
| |
|
Aprovisionamiento
local |
| |
|
Tamaño
del mercado interno |
| |
|
Apertura
comercial |
| |
|
Capital
humano |
| |
|
Demanda
laboral |
| |
Marco
institucional |
| |
|
Requisitos
de nacionalidad |
| |
|
Protección
laboral y medioambiental |
| |
|
Presión
fiscal y progresividad del gasto público |
| |
|
Organización
de la sociedad civil |
| |
|
Gobernanza
y transparencia |
Factores
del proyecto de inversión |
| |
Empleo |
|
| |
|
Política
de formación |
| |
|
Política
salarial |
| |
Estrategia
de entrada |
| |
|
Novedad de
la inversión |
| |
|
Mercados
objetivo |
| |
|
Producción
básica/estratégica |
| |
|
Dependencia
de activos locales |
| |
Tecnologías |
|
| |
|
Intensidad
en trabajo |
| |
|
Intensidad
en bienes intermedios |
| |
|
Superioridad
tecnológica |
| |
|
Limpieza de
las tecnologías |
Factores
de equilibrio con otros objetivos de desarrollo |
| |
|
Cobertura
universal |
| |
|
Control de
impacto medioambiental |
| |
|
No
competencia con poblaciones desfavorecidas por RR |
Cuadro
B. Mecanismos de desarrollo
1.
Cobertura de empleos cualificados con personal local/extranjero |
2. Rotación
de personal cualificado |
3.
Aumento/descenso de los salarios relativos |
4. Aumento
de la competencia/Monopolización por la ETN del mercado |
5.
Reorientación de la industria nacional a producciones más
eficientes |
6. Spillover por subcontratación |
7. Spillover por formación |
8. Spillover por nuevos productos |
9. Spillover por joint-ventures |
10. Crowding in/out |
11.
Apreciación/Depreciación |
12.
Aumento/descenso de las exportaciones netas |
13.
Repatriación de capitales y dividendos/Reinversión |
14. Diálogo
social |
15. Mejora
de la recaudación fiscal |
Cuadro
C. Procesos
1. Cambio
estructural y Aumento de la Productividad Total de los Factores
(PTF) |
2.
Absorción de tecnologías limpias |
3.
Equilibrio de la Balanza de Pagos |
4.
Provisión de bienes públicos |
5.
Provisión de bienes privados |
6. Mejora
de la estructura laboral |
7. Aumento
de la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) |
[12] Se denomina “caja negra” a aquel
dispositivo que mantiene oculto su funcionamiento interno,
permitiendo explicaciones causales que liguen las entradas con las
salidas sin detallar sus mecanismos.
[13] Si bien, desde un
punto de vista operativo, sería más interesante
clasificar los factores de desarrollo en función de los
actores implicados: factores ligados a la empresa inversora;
factores ligados al Estado receptor; factores ligados al Estado
inversor; etc… a efectos del análisis, se ha preferido
una clasificación más neutra para hacer un inventario
inicial de las variables que influyen en la relación
inversión y desarrollo e introducir a los actores implicados
en una sección diferenciada (sobre políticas pro-
desarrollo). En fases posteriores de la investigación, de
cara a ofrecer recomendaciones a los propios actores, los factores
pueden reorganizarse en función de las políticas y los
actores.
[17] Global Reporting Inititaive (GRI)
es una institución independiente creada en 1997 como un
proyecto conjunto entre el Programa de las Naciones Unidas para el
Medio Ambiente (PNUMA) y la organización CERES (Coalition
for Enviromentally Responsible Economies)
con el fin de aumentar la calidad de la elaboración de las
memorias de sostenibilidad, hasta equipararlas con los informes
financieros en cuanto a comparabilidad, rigor, credibilidad,
periodicidad y verificabilidad.
[19] El III Plan Director de la Cooperación Española
ya se ha pronunciado en este sentido al proponer un plan de fomento
de alianzas público-privadas para el desarrollo y reconocer a
la empresa como un potencial aliado de su estrategia de apoyo al
tejido productivo de los países en desarrollo y para el
fomento del crecimiento económico para la reducción de
la pobreza.
|