Director: Ignacio Molina, investigador principal, Europa; y profesor de Ciencia Política, Universidad Autónoma de Madrid
La política exterior de la democracia española se guió entre 1976 y 2000 por un gran objetivo -que además gozaba de bastante consenso social-, consistente en que el país alcanzase el ‘sitio’ que le correspondía en el mundo. Durante ese cuarto de siglo ni siquiera fue necesario explicitar una estrategia diplomática pues todos los gobiernos sobreentendieron como prioridad indiscutible la normalización de las relaciones internacionales con su entorno occidental y europeo. En cambio, una vez alcanzada esa meta con la homologación plena que supuso la introducción del euro, se ha asistido durante la primera década del siglo XXI a una viva discusión política, mediática y académica sobre los giros de la acción exterior producidos en 2001 y 2004, y sobre si esos vaivenes han aumentado o deteriorado la influencia de España en el mundo y la UE. Esta controversia es lógica en una potencia de tamaño medio que ahora tiene ya ambiciones globales y que se plantea la mejor política a desarrollar en un escenario internacional muy cambiante. Sin embargo, puede resultar estéril e incluso dañina si se aborda sólo desde la percepción impresionista o la discrepancia partidista de corto plazo.
Este Programa pretende afrontar este interesante debate desde el mayor rigor analítico que sea posible. Por eso, en primer lugar, es necesario aportar evidencia empírica cierta que permita comparar, entre países y a lo largo del tiempo, el alcance real de la presencia exterior de las primeras economías mundiales, incluyendo a España. Una vez realizado un Índice que incluya distintas categorías -economía, seguridad, cooperación internacional, o cultura-, podrá aplicarse el conocimiento obtenido a la definición de una deseable estrategia nacional sobre la mejor forma de insertarse -tanto a través de la UE como individualmente- en el mundo globalizado y multipolar que se está consolidando.
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