|
|
||
| Imprimir | |||
| DOCUMENTO DEL REAL INSTITUTO | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Miedo o engaño: el encuadramiento de los atentados terroristas del 11-M en Madrid y la rendición de cuentas electoral (DT) | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| José A. Olmeda (24/6/2005) | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Resumen Este Documento de Trabajo explora los aspectos siguientes:
Sumario
En el penúltimo día de la campaña electoral de las elecciones generales del 14 de marzo de 2004, se perpetraron tres ataques terroristas en Madrid. 192 personas fueron asesinadas y 1.430 resultaron heridas. Tres días antes de las elecciones, el Partido Popular (PP) del presidente Aznar estaba 5 puntos porcentuales por delante en las encuestas, y su sucesor Mariano Rajoy, anterior ministro del Interior y vicepresidente, parecía un fácil ganador para continuar el gobierno del PP, en el poder durante los últimos ocho años. El resultado del conflicto de encuadramientos (framing) sobre el atentado terrorista fue que, de estar esos 5 puntos porcentuales por encima en las encuestas el miércoles, el PP perdió con un 36% frente al 43% el domingo —un desplazamiento total de 12 puntos porcentuales—. De otra parte, la aprobación de George W. Bush como presidente subió entre 35 y 40 puntos porcentuales en las postrimerías de los atentados terroristas contra los Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, alcanzando el 90% y manteniéndose en el tramo superior del 80% en los meses que siguieron. ¿Por qué no hubo efecto de agrupamiento tras la bandera (rally round the flag), favoreciendo al gobierno en el poder en el caso de España? En nuestra época de política mediatizada por los medios de comunicación de masas ¿cuáles fueron las interacciones entre la política informativa del gobierno y la agenda de los medios opositores? En el período posterior a la Guerra Fría, los medios de comunicación se han convertido en actores en la arena política, promoviendo ciertas definiciones y remedios de los problemas y negando otros con el auge del periodismo interpretativo. La victoria del PSOE no estaba prevista en las encuestas: ¿qué influencia tuvieron los medios tradicionales, en especial la prensa y la radio? En suma, ¿cómo emplearon los actores sus estrategias de encuadramiento (framing) para (re-) asignar la culpa por los politizados atentados terroristas? Introducción: trauma nacional Las maneras en las que las crisis políticas se desarrollan dependen de cómo los distintos participantes responden a las acciones impugnadas y problemáticas en ellas. En algunos casos los actos que parecen conferir ventaja en una situación pueden requerir una justificación especial para que otros participantes los acepten o toleren. Algunos actos políticos pueden despertar sospechas al percibirse como violaciones potenciales de las normas que mantienen unidos a los participantes en unas circunstancias dadas; bajo estas condiciones un actor puede tener que ofrecer razones especiales, justificaciones, excusas o interpretaciones normativas para retener el apoyo de un electorado, de una coalición o para mantener el compromiso de la oposición con las reglas del juego[1]. La extrema polarización y la profunda fractura entre el PP y el PSOE en esta crisis de seguridad aguda provocaron un trauma nacional que las elecciones generales y la nueva mayoría no han mejorado. Mi objetivo es analizar los efectos de los ataques terroristas sobre las características de nuestro peculiar efecto de reagrupamiento y el subsiguiente vuelco electoral. Se han desarrollado dos justificaciones alternativas de este resultado. La primera explicación describe lo que ocurrió como consecuencia del miedo. El gobierno detuvo a varios sospechosos dos días después de los atentados e informó a la opinión pública en tiempo real de la investigación policial. El vuelco electoral fue injusto, un resultado de la manipulación de las elites y medios de comunicación opositores. La interpretación convencional, el engaño, afirma que los efectos del terrorismo fueron mínimos, sólo otro factor añadido a la tendencia creciente a favor de la mayoría socialista, pese a que las encuestas preelectorales predecían unánimemente la victoria del PP. De acuerdo con esta justificación, la situación previa a los atentados era de un “empate técnico”, esto es, las diferencias en intención de voto eran menores que el margen de error de las encuestas. Con todo, el gobierno del PP gestionó mal la crisis. Su derrota electoral fue un ejemplo típico de rendición de cuentas. Algunos periodistas y académicos, al explicar el vuelco electoral del caso español, se hicieron eco de la afirmación de V.O. Key hace cuarenta años, sobre que “los votantes no son tontos”[2], pero en ciertos ambientes simbólicos, acerca de algunas cuestiones, pueden ser embaucados. Los significados de un atentado terrorista de tal magnitud son complejos y muy extendidos entre el público. Los significados prevalecientes fueron: § Una imprecisa declaración de guerra[3]. § Una catástrofe humana a ser atendida por el subsistema sanitario del sistema de gestión de crisis. § Una investigación de la policía tratando de descubrir la autoría de los ataques y diseminando información hacia el público a través del gobierno, la oposición y los medios de comunicación. § Una variable independiente en una campaña electoral en curso: un encuadramiento (framing) gubernamental rígido y un encuadramiento contrario (counter-framing), reforzado por la politización partidista de los medios de comunicación opositores, produjeron un juego de culpabilización (blame game) contra el gobierno en el poder, que fue culpado de los atentados y perdió las elecciones. Marco de referencia El encuadramiento (framing) consiste en “seleccionar y subrayar algunas facetas de los eventos o asuntos, estableciendo conexiones entre ellos de manera que se promueva una interpretación, una evaluación y/o una solución particulares”[4]. El presidente del gobierno, sus partidarios, y sus oponentes y críticos, defienden sus mensajes en los medios de comunicación, —incluyendo ahora los medios antiguos (prensa, radio, televisión): los nuevos micro-medios (correo electrónico, listas) y los intermedios canales de Internet (periódicos electrónicos, blogs, sitios de organizaciones)—, en la confianza de lograr influencia política. A su vez, la influencia política de los medios de comunicación proviene de cómo responden, de su habilidad para encuadrar (frame) las noticias de manera que favorezcan a un lado sobre otro. La difusión de encuadres (frames) está estratificada: algunos actores tienen más poder que otros para impulsar ideas junto con las noticias hacia el público[5]. En su representación de la activación de encuadres, denominado el modelo de cascada, cada nivel en la cascada metafórica (elites gubernamentales, elites opositoras, antiguos y nuevos medios de comunicación, encuadres de noticias, público) hace también su contribución a la mezcla y flujo de ideas. Para muchos eventos o cuestiones, los encuadres dominantes sugieren interpretaciones conflictivas o poco claras. El encuadramiento de esas materias ambiguas depende estrechamente de la motivación, el poder y la estrategia. Cuando un encuadre contradice la opinión pública dominante, se convierte en disonante o se hace demasiado complejo para que la mayoría de la gente lo maneje y, en consecuencia, evoca una respuesta de bloqueo[6]. De acuerdo con Brody y Shapiro[7], los agrupamientos tras la bandera (rallies round the flag) de la opinión pública ocurren porque los líderes opositores no critican las políticas de los presidentes; de aquí que el público reciba fundamentalmente mensajes positivos sobre ellas de los medios de comunicación. La ausencia de evaluaciones negativas de las elites opositoras conduce a la falta de valoraciones negativas públicas, produciendo de este modo una subida de la popularidad presidencial. Con las grandes manifestaciones del 12 de marzo, el gobierno invocó sentimientos de lealtad al sistema político democrático y de solidaridad humana con las víctimas y sus familias, con lo que se alcanzó el efecto de reagrupamiento equivalente. Al mismo tiempo, las manifestaciones crearon una estructura de oportunidad política para difundir rumores y sospechas en contra del encuadre sobre la autoría de ETA en ciertos sectores. Las elites opositoras políticas y periodísticas, empleando los medios de comunicación clásicos, y los movimientos sociales extremistas, utilizando los nuevos medios de comunicación, desarrollaron un encuadre maestro (master frame)[8] que unificó las fuerzas opositoras y los mensajes simbólicos, adscribiendo la culpa a un encuadre gubernamental rígido que perdió el conflicto y las elecciones. Mi argumento trata de describir los significados complejos de los atentados terroristas y las distintas vías de influencia abiertos por las bombas sobre el comportamiento de los votantes. Al hacer un estudio empírico de caso intensivo de lo que sucedió en aquellos cuatro días, espero mostrar la plausibilidad de un efecto masivo de las explosiones y en especial de su encuadramiento (11 de marzo), la movilización contra el terrorismo (el efecto real de reagrupamiento en torno a la bandera) (12 de marzo), y las micro-movilizaciones (flash-mobs)[9] contra las sedes del PP (13 y 14 de marzo). ¿Cómo sucedió? Voy a ensayar una explicación fundada en la dependencia de la trayectoria[10]. Primero describiré las condiciones antecedentes relevantes, aquellos factores que definen las opciones disponibles por los decisores y configuran los procesos de selección entre los actores. Esto es, los distintos aciertos, fracasos y errores políticos por los que el gobierno popular del presidente Aznar iba a rendir cuentas con anterioridad a la campaña electoral. En otras palabras, el contexto político en el que aparece la crisis. Segundo, voy a describir la coyuntura crítica creada por los atentados terroristas y la selección de una opción de política pública (el encuadre “la autoría de ETA”) de entre múltiples alternativas. Tercero, trataré de explicar por qué había una persistencia estructural, una suerte de reproducción de la pauta de fracaso en la gestión de crisis en aquellas circunstancias. Cuarto, se presentarán las reacciones (el encuadre “el gobierno miente”) y las contra-reacciones a la pauta estructural. Quinto, se analizará la resolución del conflicto generado por las reacciones y contra-reacciones, el resultado del vuelco electoral. El Documento de Trabajo explora los aspectos siguientes:
ÉXITO Y FRACASO EN LA GOBERNACIÓN Las alternativas disponibles durante las coyunturas críticas, así como las elecciones escogidas finalmente por los actores se encuentran imbricadas habitualmente en eventos previos. El grado en que estas condiciones antecedentes determina las elecciones de cada actor durante las coyunturas críticas puede variar, oscilando desde las decisiones caracterizadas por un alto grado de discrecionalidad individual hasta elecciones que están enraizadas más profundamente en eventos anteriores[11]. Con el fin de clarificar estas alternativas, se describirán algunos de los éxitos y fracasos en la gobernación del gobierno popular durante su mayoría absoluta (2000-2004) para situar la crisis en su propio contexto. El éxito de la política antiterrorista contra el nacionalismo vasco terrorista El movimiento nacionalista vasco no es ninguna excepción con respecto a su fragmentación interna, su proceso histórico de divisiones y fusiones. El campo organizativo del movimiento representa una combinación de organizaciones y objetivos crecientemente heterogénea. Sus distintas ramas compiten unas con otras por los recursos, la legitimidad y el derecho a hablar en nombre de la sociedad vasca; algunos grupos han sido capaces de navegar con éxito relativo en este entorno competitivo, mientras que otros menos afortunados o menos hábiles en formular las estrategias apropiadas, se han encontrado a sí mismos paulatinamente marginados, con un apoyo público decreciente e incapaces de inducir a que el régimen correspondiente respondiera a sus demandas de una manera significativa. En 1959, un grupo de activistas militantes del moderado Partido Nacionalista Vasco se escindió en la búsqueda de objetivos políticos más extremistas y se comprometieron con la acción directa y abierta contra el Estado español. Desde su nacimiento, esta nueva organización, Euskadi ta Askatasuna (ETA) ha aparecido unificada generalmente detrás de una visión compartida de un futuro País Vasco socialista e independiente, que se conseguiría mediante la “lucha armada”. Después de todos estos años, ETA es una de las organizaciones terroristas más duraderas en el mundo occidental con más de cuarenta años de existencia, más de treinta años de atentados a personas, cerca de un millar de asesinatos, y un importante problema desestabilizador para la democracia española. Después de años de actividad clandestina con éxito, la dirección de ETA fue detenida en el sur de Francia en 1992 en una operación conjunta de la Guardia Civil y la policía francesa, con el apoyo técnico de la CIA. Este fue el comienzo de la decadencia operativa de la organización terrorista. En julio de 1997, una célula terrorista secuestró al joven concejal vasco, Miguel Ángel Blanco, que era militante del PP, entonces en el poder con un gobierno en minoría. ETA amenazó con asesinarle en cuarenta y ocho horas si los terroristas encarcelados no eran trasladados a las prisiones de las provincias vascongadas. Tras su asesinato, las manifestaciones masivas y las expresiones de rabia se difundieron por todo el territorio vasco. Este proceso de movilización desencadenó dos reacciones principales en el movimiento nacionalista vasco: su desleal rama política, el PNV, radicalizó su posición para ayudar a la rama terrorista y favoreció la creación de un frente nacionalista bajo su hegemonía política; su rama terrorista padeció la división interna cuando activistas importantes de generaciones más veteranas exigieron el fin de la “lucha armada” debido al vacilante apoyo a ETA y a su falta de efectividad. Alonso ha subrayado correctamente la lógica subyacente en estas acciones[12]: los miedos nacionalistas vascos de que la derrota militar de ETA tendría consecuencias muy negativas para el pueblo vasco, haciendo insignificante a su principal partido nacionalista (PNV). El 15 de julio de 1998, el juez Baltasar Garzón cerró el diario Egin y la emisora de radio Egin Irratia, tras haber probado que ETA designaba a sus directores y definía su línea editorial. En septiembre de 1998, este clima estratégico y político condujo a la declaración por ETA de un alto el fuego indefinido que rompería a finales de 1999. El alto el fuego de ETA era la contrapartida a la radicalización del PNV, que entonces se retiró de todos los acuerdos con las fuerzas políticas democráticas españolas (PP y PSOE) y suscribió el objetivo terrorista de la autodeterminación. Este pacto secreto abrió el paso a la Declaración de Estella (Lizarra en vascuence), un acuerdo firmado por los principales partidos y sindicatos nacionalistas, con el aditamento de la sección vasca de la coalición post-comunista Izquierda Unida, entonces en el gobierno regional vasco[13]. Ante esta situación el gobierno popular siguió una estrategia de negación de las concesiones políticas al PNV, aplicación de la legislación contra los terroristas, eliminación de sus recursos políticos, financieros y simbólicos mediante medidas legales, y su estímulo de la cooperación internacional. El 8 de diciembre de 2000 se firmó el acuerdo por las libertades y contra el terrorismo entre el PP y PSOE el cual diseñaba varias medidas antiterroristas. Cosidó (2002) describe con claridad la nueva estrategia del gobierno popular contra ETA[14]: “El nuevo enfoque comprehensivo para luchar contra el terrorismo parte de la premisa de que ETA no está constituida sólo por sus células sino también por una gran red de partidos políticos, organizaciones sociales, empresas y medios de propaganda. Esa red en su conjunto es controlada directamente y dirigida por ETA y le proporciona el sustento político, los servicios sociales y logísticos, y la asistencia económica necesarios para la actividad terrorista. El enfoque del gobierno, en consecuencia, consiste en combatir esa red de manera que se impida, de una parte, la capacidad regenerativa de la banda armada de la que ha disfrutado a través de su historia y, de otra, la impunidad con que la organización ha hecho uso de los medios democráticos para destruir la democracia”. Otro pilar de esta estrategia fue la cooperación internacional con una importante dimensión transatlántica que Cosidó destaca, tras demasiados años de reticencia francesa. La nueva estrategia ha producido varios importantes cambios legislativos y decisiones judiciales[15]: · La reforma del Código Penal, por medio de la LO 7/2000 de 22 de diciembre, ampliando el concepto de terrorismo y otorgando la consideración de atentado a la autoridad los atentados a miembros de las Corporaciones Locales, junto con la LO 5/2000 de 12 de enero, sobre la responsabilidad penal de los menores en relación con el terrorismo, endureciendo las penas por los atentados de terrorismo callejero (kale borroka). Esto era decisivo para socavar el reclutamiento de activistas jóvenes por el grupo terrorista. · Las sentencias por los crímenes terroristas se hicieron más severas al promulgarse la LO 7/2003 para el cumplimiento íntegro y efectivo de las penas. La ley fue apoyada por una amplia mayoría del parlamento, incluyendo a los partidos Popular y Socialista. La nueva norma extiende la pena por crímenes terroristas de 30 a 40 años, y en los casos más graves los condenados tendrán que cumplir las condenas en su integridad. Antes de esta norma era frecuente que los terroristas cumplieran un máximo de 20 años en prisión. · La sentencia del Tribunal Supremo de 17 de marzo de 2003 que disolvió el partido político Batasuna, y todas sus encarnaciones, al aplicar la ley de partidos políticos aprobada un año antes con los votos del PP, el PSOE y grupos regionalistas y nacionalistas. Esta sentencia privaba a ETA de una importante herramienta propagandística, empleada para beneficiarse de la financiación pública. La ilegalización impidió que Batasuna participase en las elecciones locales de 25 de mayo de 2003, perdiendo el poder en consecuencia en las 49 localidades de Navarra y del País Vasco, con un presupuesto conjunto de más de 90 millones de euros. · El 20 de febrero de 2003, el juez Del Olmo ordenó el cierre preventivo del diario Euskaldunon Egunkaria al estar controlada por ETA su dirección. · El 29 de abril de 2003, la policía neutralizó la dirección de la asamblea Udalbitza Kursaal, como parte de una operación coordinada por el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón. La asamblea Udalbitza Kursaal había sido creada en febrero de 2001 por representantes locales de Batasuna como una plataforma política de apoyo a ETA. El éxito de esta estrategia es innegable. Distintos datos puede apoyar esta afirmación. En 2003, ETA realizó 18 atentados causando tres muertos. Esta es una de las cifras más bajas en 30 años (véanse la Tabla 1 y la Tabla 2). Tabla 1. Bajas causadas por ETA, 1968-2003
Fuente: Avilés 2004, con datos del Ministerio del Interior. Tabla 2. Atentados terroristas: ETA y Kale Borroka, 1999-2003.
Fuente: Avilés 2004, con datos del Ministerio del Interior. Tabla 3. Detenciones de terroristas de ETA, 1996-2003.
Fuente: Avilés 2004, con datos del Ministerio del Interior. Tabla 4. Actitudes hacia ETA, 1981-2003
Fuente: Avilés 2004, con datos del Euskobarómetro. Tabla 5. AGENDA PÚBLICA: Para empezar, me gustaría saber ¿cuáles son, a su juicio, los tres problemas principales que existen actualmente en España? (Respuesta espontánea).(Multirrespuesta: máximo tres respuestas), 2000-2004
Fuente: CIS 2000-2004. En los últimos años, estos esfuerzos han conseguido la detención de un gran número de terroristas de ETA, incluyendo a buena parte de sus dirigentes. En contraste con el centenar de detenidos el año 2000, cuando ETA reanudó sus actividades terroristas después del alto el fuego, 187 etarras fueron detenidos en 2003 (véase la Tabla 3). Y por último, pero no lo menos importante, el apoyo social al grupo terrorista ha decrecido también significativamente. El apoyo a ETA que en la década de 1980 oscilaba en torno al 10%, asciende al 2% en la actualidad. En contraste, el rechazo total se ha incrementado desde el 40% de mediados de la década de 1980 al 64% presente. El restante 30% adopta una posición de rechazo pero no con algunas matizaciones, por ejemplo, apoya los fines de la banda pero no los medios violentos que emplea para conseguirlos, o justifica la existencia de ETA durante la dictadura pero no en la democracia[16] (véase la Tabla 4). Estos resultados de la nueva estrategia antiterrorista produjeron una polarización de las fuerzas nacionalistas vascas, y condujeron a una seria confrontación con el gobierno nacional del PP, debido a la amenaza de secesión invocada por el gobierno regional vasco. Pero quiero destacar las consecuencias de este éxito para la percepción de la amenaza terrorista por la población española. De acuerdo con los datos del CIS, la respuesta “terrorismo, ETA” como problema de España casi ha desaparecido a partir de 2002 (La pregunta exacta es ¿Cuáles son en su opinión los tres principales problemas de España? Respuesta múltiple). Desde mi punto de vista, este éxito iba a dejar un legado considerable en la manera en que los decisores gubernamentales afrontaban el terrorismo. Sin embargo, un año después de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, el CIS preguntó “¿Cree usted que puede haber atentados terroristas de la misma magnitud del 11 de septiembre de 2001 en las próximas semanas o meses en los Estados Unidos o en otro país desarrollado? El 62,6% de los preguntados respondió que sí[17]. El primer fracaso en la gestión de crisis: el hundimiento del Prestige El 13 de noviembre de 2002, el petrolero monocasco Prestige, de 26 años y cargado con 77.000 toneladas de fuel de baja calidad (M-100), envió un mensaje de socorro tras sufrir una vía de agua y una escora de 25 grados a 28 millas de Finisterre en la costa gallega. A pesar de las adversas condiciones meteorológicas causadas por el temporal, las autoridades políticas deciden remolcar el buque hacia alta mar. La ruta escogida fue más bien errática y, al final, se demostró fatal: al principio el petrolero fue hacia el norte y después, tras una supuesta intervención de las autoridades francesas preocupadas de proteger su propia costa, hacia el sur, antes de encaminarse finalmente hacia el este. La marea negra aparece en la costa gallega el 16 de noviembre contaminando 190 kilómetros de costa. Tres días después el petrolero se parte por la mitad por efecto del temporal en su casco desvencijado, hundiéndose a una profundidad de 4.000 metros a 120 millas al oeste de las Islas Cíes, mientras aún contenía 50.000 toneladas de fuel. Más allá del tremendo daño medioambiental y el devastador coste económico de la marea negra para el sector pesquero, la respuesta social al hundimiento del Prestige fue agravada probablemente por la trágica secuencia de accidentes similares en las costas gallegas en las décadas precedentes: Polycommander (1970), Urquiola (1976), Andros Patria (1979), Casón (1988) y Mar Egeo (1992). Hubo defectos políticos en relación con la gestión de la crisis. Hubo una falta de reacción de las autoridades políticas en los niveles de gobierno regional y nacional al comienzo de la crisis. Luego no hubo coordinación entre las distintas unidades encargadas de las distintas operaciones en los diferentes niveles de gobierno: local, Capitanía de La Coruña); regional (Xunta de Galicia), y nacional (Delegado del Gobierno en Galicia, Dirección General de Salvamento Marítimo del Ministerio de Fomento). Se carecía de un buque aspirador para limpiar las aguas y de un protocolo de actuación para vertidos petroleros pese a los precedentes. No hubo un despliegue rápido de las Fuerzas Armadas para ayudar a la limpieza de las costas. Hubo una aguda falta de comunicación de los departamentos implicados (Medio Ambiente y Fomento). No hubo suficiente asesoramiento técnico a las autoridades políticas de cada nivel. El presidente Aznar tardó un mes y un día en acudir a la costa gallega tras la llegada de la marea negra. Esta lenta respuesta gubernamental y una pésima política informativa facilitaron la enojada respuesta de la población gallega. El movimiento Nunca Máis fue dirigido al principio por nacionalistas de izquierdas pero pronto abarcó un espectro socio-político mucho más amplio, incluyendo socialistas y post-comunistas. La primera manifestación vio a cerca de 150.000 personas en marcha por la capital gallega de Santiago de Compostela y representó un momento clave en la historia de la acción colectiva en la región. Hubo un repertorio de acciones de protesta innovador con la colaboración del mundo del arte y la cultura. Bajo el liderazgo de Rajoy, a cargo de la coordinación del gobierno para gestión de la situación posterior a la crisis, se implantaron medidas de ayuda para compensar a los diferentes sectores afectados y finalmente el presidente Aznar desveló el denominado Plan Galicia, según el cual la región recibiría unos 12.000 millones de euros más en inversiones[18]. La guerra de Irak: el fracaso en superar / neutralizar la opinión pública opositora Aunque Aznar era consciente de la necesidad de ganar la opinión pública para los asuntos de defensa mientras estaba en la oposición[19], una vez en el poder no siguió su propia lección y no se aplicó a ello ni en la participación en el conflicto de Kosovo ni en la guerra de Irak. Este fue el caso en este último ejemplo, con su apoyo, más fotográfico que efectivo. No trató de convencer a la opinión pública española de los méritos de su posición, ni incluso a sus ministros ni a su propio partido. Justo lo contrario de lo que el presidente González hizo en la primera Guerra del Golfo. González dio una dura batalla para convencer a periodistas, pacifistas, comunistas… y a algunos sectores de su propio partido para ganarse la opinión pública, aunque él entonces tuvo el apoyo del PP. Aznar reconocería implícitamente más tarde su error[20], pero este no es el modus operandi de los hombres de Estado en una democracia. Rajoy fue su única ayuda entre sus ministros. Su resignación a perder el favor de la opinión pública fue un grave error porque dejó a sus partidarios sin un encuadre para interpretar la situación. Como afirma Lamo “La batalla por la legitimidad de la intervención en Irak era difícil, sin duda. Los españoles son uno de los pueblos más pacifistas de Europa y se resisten a aceptar el uso de la fuerza en la mayoría de las circunstancias. Pero una fuerte campaña como la de Blair pudo haber producido una división de opiniones, quizás no como en Reino Unido, pero sí como en Holanda o Polonia. Los datos avalan esta conjetura. En todo caso el gobierno del presidente Aznar no supo hacer esa campaña o no quiso hacerla. Irak pudo ser ilegal pero legítimo, como Kosovo. Pero no lo fue. Y el resultado es que, como dicen los anglosajones, bad cases make bad law, Irak ha acabado resultando un mal caso para casi todo”[21]. Comparto esta opinión pues creo que había espacio suficiente para defender la posición de Aznar y tratar de favorecer el vuelco o la neutralización de las opiniones. Las actitudes contrarias a Sadam Husein eran notables, y sin una campaña previa como las de Bush o Blair, y sin conocer sus prácticas genocidas. Los españoles estaban muy preocupados por el conflicto (80%). El 60% consideraba a Sadam un peligro para la seguridad internacional. Un 54% creía que estaba vinculado al terrorismo internacional, aunque ignoraban probablemente su financiación del terrorismo suicida palestino. El 80% estaban de acuerdo con las resoluciones de las Naciones Unidas que ordenaban el desarme de Irak, y el 58% creía que disponía de armas de destrucción masiva ocultas. Sin embargo, estas opiniones eran compatibles con un anti-americanismo notable, un 62% se oponía a la posición de los Estados Unidos ante el conflicto. La valoración positiva de la política gubernamental era sólo del 11%, con un 35% favorable a la oposición socialista. El 91% declaraba su oposición a la intervención militar[22], con un 67% apoyando ingenuamente una postura neutral, sin darse cuenta que todos somos corruptos y decadentes infieles occidentales, aliados de los Estados Unidos para los islamistas[23]. La política en una democracia depende de la opinión pública; la actuación política sin atenderla es tan irresponsable como doblegarse a ella. Para tener éxito en una ordenación política democrática, es crucial que los líderes políticos encuadren (frame) las políticas públicas de tal manera que generen apoyo público para ellas, identidades comunes y definiciones de la situación compartidas, tanto en los niveles de las elites como en los de las masas de la opinión pública. La falta de encuadramiento de la guerra de Irak y de la postura española en el repertorio de argumentos para la comunicación política del gobierno se demostraría desastrosa en los venideros Idus de marzo. Hubo una gran manifestación contra la guerra en Madrid el 15 de febrero[24], así como en otras capitales españolas, y otra menor el 23 de febrero de 2003. Sin embargo, el gobierno no enviaría las tropas hasta que la guerra había terminado formalmente. Y su cometido era una misión de mantenimiento y consolidación de la paz (peacekeeping y peacebuilding), con unas reglas de enfrentamiento y de comportamiento estrictas y precisas. Pero la oposición socialista y post-comunista la encuadró como si fuera una misión de guerra, con el objetivo de movilizar a sus seguidores contra el gobierno popular. El segundo fracaso en la gestión de crisis: el desastre del Yak-42 Después de terminar su misión humanitaria en Afganistán y Kirguizistán, 62 militares españoles regresaban a casa en un Yakovlev-42 alquilado. El avión se estrelló en Trabzon (Turquía) el 26 de mayo de 2003 y todos los pasajeros fallecieron. Hubo varios errores en la gestión de la crisis por parte del ministro de Defensa. La elección de aviones de origen soviético alquilados para el transporte militar para ahorrar recursos financieros fue hecha en contra del criterio de su propio secretario de Estado de Defensa. El ministro negó la existencia de informes militares previos solicitando un cambio en estos vuelos debido a sus condiciones inseguras, lo que más tarde se comprobó que era falso. No hubo una atención personalizada a las familias de las víctimas. Los cuerpos de las víctimas no fueron identificados mediante exámenes forenses porque no se enviaron forenses civiles a Turquía (en las Fuerzas Armadas españolas no hay militares especialistas forenses), y, en consecuencia, hubo errores en la identificación de los cuerpos que afectaron a la mitad de las víctimas. El ritual de duelo seguido por el gobierno del PP sirvió como medio para culpabilizar al ministro y al presidente del gobierno por sus decisiones y no-decisiones. El clima organizativo en las Fuerzas Armadas se deterioró intensamente por estos graves errores de liderazgo. Aviso sin respuesta: los atentados terroristas de Casablanca y el asesinato de siete agentes de inteligencia en Irak El 12 de mayo de 2003, terroristas suicidas atacaron tres complejos de viviendas para trabajadores extranjeros en Riad, Arabia Saudí, asesinando a 34 personas, y el 28 de mayo fueron detenidos 11 sospechosos de pertenecer a al-Qaeda. El 12 de mayo de 2003, una serie de ataques terroristas en Casablanca, Marruecos, dejó a 41 personas muertas y a cerca de 100 heridas. Un terrorista suicida detonó los explosivos adheridos a su cuerpo en un restaurante español. Un centro cultural español, un cementerio y un centro comunitario judíos, el consulado belga y un hotel de lujo fueron afectados por las explosiones en el restaurante y por los cuatro coches bomba. Los atentados terroristas en Casablanca demostraron efectivamente que al-Qaeda había lanzado una campaña terrorista internacional sostenida y coordinada en la estela de la guerra de Irak. Mientras que era posible que militantes saudíes locales operando autónomamente de la dirección de al-Qaeda pudiesen haber realizado los atentados de Riad, es mucho menos probable que extremistas marroquíes nativos tuvieran la capacidad para organizar y perpetrar atentados suicidas simultáneos. Aunque los funcionarios marroquíes habían admitido que la mayoría de los atacantes eran marroquíes, y probablemente miembros del grupo local Assirat al-Moustaqim, también estaban muy interesados en destacar que algunos de los terroristas habían regresado recientemente de otro país y que el entrenamiento con explosivos debía haber sido proporcionado por una fuente extranjera[25]. Esta campaña quedó especialmente de manifiesto cuando siete agentes de inteligencia españoles fueron asesinados en una emboscada en Irak[26]. Parece que algunos protocolos de seguridad no se siguieron y que ello pudo proporcionar la oportunidad para la traición y la emboscada. Está claro ahora que ambos eventos, los atentados de Casablanca y de Irak, fueron una posible prueba de un golpe inminente. Las autoridades políticas tuvieron suficiente asesoramiento de inteligencia pero éste quizá no fue adecuadamente persuasivo, asimismo dichas autoridades carecían probablemente de una evaluación precisa y de un juicio sólido sobre su propia inteligencia. Bin Laden había amenazado explícitamente a España (Al Andalus para las personas de religión islámica, un ejemplo extraordinario del esplendor del califato, a ser recuperado de los infieles) en su cinta de video del 7 de octubre de 2001, y varias veces anteriores. Si se añade la presión policial contra las células islamistas durmientes en suelo español tras el 11 de septiembre de 2001 a todo ello, conseguimos un cóctel muy peligroso desde el punto de vista de la seguridad. Además, el gobierno cometió otro error evitable: la decisión de prohibir llevar el uniforme reglamentario a los compañeros de armas de los siete agentes del CNI a su funeral, cuando todos los asesinados eran militares. Este incidente empeoró el clima organizativo dentro del servicio de inteligencia. Fracasos en la gobernación y el surgimiento de una oposición populista La mayoría absoluta conseguida por el PP en 2000 había abierto la posibilidad a una reforma popular que fuese más coherente con los objetivos estratégicos del partido que su gobierno en minoría en la legislatura previa. Defino reforma como “una innovación en la política pública que manifiesta inusitadamente una redirección o refuerzo sustancial de las políticas públicas previas”[27]. El gobierno Aznar se las arregló para conseguir, mediante el patrocinio de legislación y con otras acciones ejecutivas, un inhabitual número de reformas en diferentes sectores de política pública: antiterrorismo, defensa y política exterior, educación, relaciones industriales, presupuestación, el plan hidrológico nacional, el refuerzo de la identidad nacional española, etc. Esta reforma popular preparó el terreno para el conflicto y la disputa debido a su propio contenido y a la falta de una política de comunicación diseñada para ganar la opinión pública. Esto se agravó por el estilo de liderazgo presidencial del presidente Aznar: distante y opuesto al pensamiento en grupo. De hecho constituyó una auténtica estructura de oportunidad política para el desenvolvimiento de grandes olas de acción colectiva, abriendo un ciclo de protesta. En efecto, este ciclo de protesta presenta las características fundamentales de la descripción de Tarrow del concepto[28]: un conflicto intensificado a lo largo del sistema social con vías de difusión desde el centro hacia la periferia; son un crisol de los que evoluciona el repertorio de protesta; y, finalmente, los ciclos producen encuadres de significado nuevos o transformados para justificar o dignificar la acción colectiva. Veamos algunos ejemplos. Hubo numerosas movilizaciones estudiantiles contra algunas medidas legislativas del PP, generalmente con manifestaciones en la calle. Otra cuestión controvertida fue la decisión del gobierno de impulsar un ambicioso plan hidrológico nacional para trasvasar agua del río más caudaloso, el Ebro, a las regiones propensas a la sequía del este y del sudeste de España. Otro conflicto muy importante fue el proyecto del gobierno para la reforma del mercado de trabajo. La falta de consenso con los sindicatos socialista y post-comunista provocó una huelga general el 20 de junio de 2002 lo que condujo al final de unas relaciones industriales pacíficas. En suma, hubo una cristalización de un ciclo de protesta contrario a las políticas públicas del PP a la búsqueda de un encuadre maestro que sirviera para unificar la oposición contra el gobierno: las manifestaciones contra la guerra de Irak proporcionaron elementos importantes para ese encuadre. En todo caso, el comportamiento de la oposición socialista en la movilización estudiantil, la marea negra del Prestige, el plan hidrológico nacional, la huelga general y la guerra de Irak, fue puramente populista. Empleo el concepto sólo para denotar la persecución de objetivos políticos desde fuera y en contra de las instituciones del gobierno representativo, por partidos u otros grupos de interés que intentan presionar al sistema político con los instrumentos de la política de la protesta y el activismo: manifestaciones, marchas masivas, cortes de tráfico, etc., en breve “movilización desde abajo”. Esto fue quizá una consecuencia no intencionada de calificar como débil el liderazgo del nuevo dirigente socialista que trató de combinar ambas facetas. Ante estos eventos debe resaltarse que el gobierno carecía de una política de comunicación eficiente, tanto en el sentido de explotar los éxitos gubernamentales en diversos sectores de política pública (economía y política fiscal, asuntos exteriores, antiterrorismo…), y en el sentido de minimizar los numerosos errores y fracasos en otras políticas públicas. Parece que la mayoría absoluta en un régimen parlamentario impeliera equivocadamente al olvido de la opinión pública. Esto es una grave falta de comprensión de los requisitos para gobernar una democracia liberal contemporánea[29]. La campaña y las encuestas Las campañas reducen la incertidumbre del votante pero es igualmente impresionante en estos asuntos cuán modesto parece ser su efecto, cuánta incertidumbre permanece cuando se han acabado. La campaña del PP acentuó dos líneas temáticas[30]: España-terrorismo-seguridad y estabilidad económica-recortes fiscales-pleno empleo, mientras que los socialistas airearon las políticas de vivienda y de bienestar social. Los atentados terroristas rompieron la primera línea electoral del PP e incrementaron la incertidumbre de los votantes porque fueron eventos traumáticos, un incidente fuera del rango de la experiencia normal, algo que la mayoría de la gente esperaría ser extremadamente estresante para las personas que tuviesen que soportar sus efectos. ¿Influyó el ciclo de protesta la intención directa de voto en las elecciones generales? ¿Habrían ganado los socialistas si no fuera por el 11-M y sus extraordinarias repercusiones de mala política de información gubernamental y movilización popular? Una aproximación sencilla, pero inadecuada se encuentra en el examen de las encuestas de opinión pública disponibles. Debe recordarse que las encuestas de opinión no pueden ser publicadas durante los últimos seis días antes de una elección en España[31]. La Tabla 6 muestra los datos sobre intención directa de voto[32]. La recuperación de la intención de voto para el PSOE, y el descenso para el PP, era visible hasta abril de 2003, inmediatamente después del fin formal de la guerra de Irak. Después de eso, hay una tendencia inversa favorable al PP. Tabla 5. Intención directa de voto y resultado electoral, 2000-2004
Fuente: CIS 2000-2003. Tampoco hubo una convergencia final de la intención de voto entre los dos grandes partidos nacionales, de acuerdo con las encuestas publicadas por varios medios[33]. Según los datos no hay una aproximación progresiva entre la intención de voto al PP y al PSOE, que es la explicación dominante para el vuelco electoral[34]. Sin embargo, una versión más sutil y menos extrema es la de Torcal y Rico[35]: “La tragedia tuvo un efecto sobre los votantes, como es obvio, con todo, este efecto no puede entenderse aislado de los eventos de la agenda política española en los años anteriores. En otras palabras, la tragedia del 11 de marzo, mediada por otros acontecimientos que no tenían relación directa con las explosiones, el ataque terrorista y, en especial el manejo que el gobierno hizo de la información en los días inmediatamente siguientes, sirvieron para acelerar un cambio que se había estado preparando durante semanas con anterioridad. Este cambio se forjó por las acciones del gobierno conservador durante los tres años previos”. Pero se habla de vuelco no sólo por el cambio de mayoría sino porque fue un resultado inesperado: “sin precedentes”, “histórico”. De hecho la diferencia neta entre la diferencia media entre el voto pronosticado para el PP y el PSOE y los resultados finales fue de 10,3 puntos porcentuales, una desviación demasiado grande, incluso para lo que es habitual en España[36], y excesivo también para ser efecto de la campaña, dadas las previsiones. Como afirma González[37]: “Hay pocas dudas, al día de hoy, de que el vuelco electoral se gestó a raíz del 11-M y la consiguiente movilización27, que disparó la tasa de participación de alrededor del 70% (nivel característico de las elecciones de continuidad: 1986, 1989 y 2000) hasta alrededor del 80% (característico de las elecciones de cambio: 1982 y 1996)”. Los sentimientos y las decisiones de los votantes en los Estados Unidos (por ejemplo, las elecciones al Congreso de 2002) o en Israel (en especial en 1996), y otros países parecerían ofrecer una prueba clara de que el terrorismo ciertamente puede cambiar la opinión en el nivel de las masas. Pero como cuestión general, por término medio, la dirección de ese cambio es probable que favorezca en el terreno electoral a las fuerzas políticas de derecha[38], más que a los partidarios de la retirada de tropas de Irak, como en este caso. IDUS DE MARZO: ENCUADRAMIENTO (FRAMING) Y CULPABILIZACIÓN[39] Al-Qaeda emitió una declaración de guerra contra las democracias occidentales hace siete años. Sin embargo, la mayoría de los occidentales, en especial en Europa, no pensaron en adoptar decisiones para proteger y defender nuestros valores y nuestro sistema político. Los atentados fueron una prueba de la vulnerabilidad estratégica española. Había tanto una forma estricta y otra débil de esta vulnerabilidad. La forma estricta era que los terroristas decidieron lanzar un atentado contra objetivos españoles porque parecía ventajoso hacerlo así en comparación con otros objetivos alternativos. La manera débil era que, tras las explosiones, los terroristas podrían coercer tácitamente a las nuevas autoridades políticas socialistas, cuyas manos estarían atadas por sus mentalidades presumiblemente vulnerables, en comparación con la postura firme contra cualquier clase de terrorismo del gobierno del PP. De hecho, el presidente Aznar había insistido en el peligro islamista pero cuando se produjeron algunas detenciones en Barcelona, el gobierno popular sólo recibió burlas desde los escaños de la oposición. El periodo que se abre con el final de la Guerra Fría, en nuestra era de política mediatizada, si un primer ministro gestiona mal sus relaciones con otras elites y periodistas opositores, y con el público en general, especialmente si no puede encontrar argumentos convincentes que sustenten su línea política puede perder el control del encuadre. En materias ambiguas, bajo algunas circunstancias críticas, las elites opositoras, incluidos los periodistas, y los indicadores de la opinión pública pueden conseguir conjuntamente tanta influencia sobre el encuadramiento como el gobierno, pese a todos sus recursos[40]. Jueves, 11 de marzo de 2004: los atentados Con frecuencia las coyunturas críticas son momentos de indeterminismo estructural relativo en las que actores con intención configuran resultados de una manera más voluntarista que lo que las circunstancias normales permiten. Estas coyunturas son críticas porque una vez que se ha seleccionado una opción, se hace cada vez más difícil volver al punto inicial cuando múltiples alternativas todavía eran posibles. En un marco de referencia de dependencia de la trayectoria, la pieza central del análisis es un escenario de coyuntura crítica —los ataques terroristas en nuestro caso— porque después de esta fase las grandes trayectorias de desarrollo alternativo se van cerrando gradualmente[41]. Los atentados terroristas en la recta final de la campaña electoral produjeron esta coyuntura crítica Durante la campaña electoral, el PP había resaltado su historial en el gobierno en “la lucha contra el terrorismo”. Sus candidatos acusaron con verosimilitud y frecuencia al nacionalista PNV, en el poder en el País Vasco, de utilizar la amenaza de ETA para obtener ulteriores aumentos de poder. El PP acusó también al PSOE de no ser suficientemente enérgico en cuestiones de terrorismo, y de estar aliado en el gobierno de Cataluña con un pequeño partido anti-sistema y separatista favorable a la añeja política de apaciguamiento o negociaciones de desarme con ETA. Después de que ETA anunciase un alto el fuego en Cataluña el 18 de febrero de 2004, el ministro del Interior declaró la “máxima alerta” y afirmó que un “ataque o al menos un intento” terrorista sería muy probable en España antes de las elecciones del 14 de marzo. El jueves 11 de marzo, a las 7.35 diez bombas explosionaron en cuatro trenes que provenían de ciudades periféricas a la estación de Atocha en Madrid, causando 192 muertos y cerca de 1.500 heridos. La primera página del diario ABC de ese mismo día hablaba de un despliegue especial de las fuerzas de seguridad en prevención de un atentado de ETA. La población española resultó extremadamente traumatizada por la matanza, que también consiguió los titulares de primera página de todo el mundo. En el contexto de las afirmaciones y negaciones preelectorales sobre el nacionalismo vasco terrorista, la sospecha inmediata entre los españoles fue un ataque de ETA, pese a su evidente debilidad, o quizá por ella, y al hecho de que nunca había desatado un atentado de esa magnitud[42]. Según la información proporcionada por los gobiernos local y regional de Madrid, la respuesta ante la emergencia fue bastante eficiente y rápida[43]: · Dos horas después de los ataques, 291 ambulancias transportaron a los heridos a 19 hospitales madrileños, tratando a 1.430 pacientes durante las primeras nueve horas y realizando 95 operaciones quirúrgicas. · 162 vehículos de bomberos se desplazaron a los cuatro escenarios de la tragedia. · Antes de que hubiese transcurrido una hora se activaron seis vehículos para donación de sangre. Miles de ciudadanos madrileños formaron largas colas para donar sangre. En ese lapso de tiempo el gobierno regional catalán envió 500 bolsas de plasma sanguíneo. · Durante el primer día, el teléfono de emergencia (112) atendió 20.000 llamadas con un tiempo de respuesta de 30 segundos. · Durante las primeras horas, se formaron cuatro equipos judiciales, uno por cada tren atacado, compuestos de un juez, un fiscal, un secretario judicial, un forense y varios auxiliares judiciales, para el levantamiento de los cadáveres. · En las primeras 24 horas, se identificaron 120 cuerpos por 83 forenses madrileños, también vinieron inmediatamente forenses de Galicia y Cataluña. · En las primeras 48 horas, la unidad de atención psicológica del gobierno regional visitó 3.000 hogares, se activaron 450 profesionales y se prepararon 1.200 en reserva. /29 expertos voluntarios cuidaron a los parientes de las víctimas. · Después de 24 horas, el sistema de trenes de cercanías estaba operativo al 80%. · El arzobispo de Madrid ofreció tantos sacerdotes como se necesitasen. · Taxistas, hosteleros, agencias de viaje, líneas aéreas y grandes almacenes se ofrecieron a apoyar a las familias de las víctimas en todo lo que necesitasen El problema aguardaba el encuadramiento político de los atentados. Gobierno: el encuadre“la autoría de ETA” Aznar llamó a S.M. el Rey, a su candidato, al ex presidente del gobierno regional catalán y al líder de la oposición a las 9.55. Les dijo que iba a convocar una manifestación con el lema “Con las víctimas, con la Constitución, por la derrota del terrorismo” para el viernes por la tarde. No recibió ninguna objeción. Pero la primera tarea de Aznar fue conseguir una composición general de lo que estaba sucediendo, evaluando la magnitud de los ataques. Estableció un programa mínimo: asistencia a las víctimas, prevención de nuevos atentados, garantizar los servicios básicos, detención de los autores y, finalmente, garantizar el derecho a voto en las elecciones[44]. Los ataques implicaron el fin formal de la campaña electoral. Siguiendo su estilo de liderazgo personal, Aznar no convocó a la Comisión Delegada del Gobierno para Situaciones de Crisis[45], ni a la Comisión Delegada del Gobierno para Inteligencia, En su lugar reunió una suerte de gabinete interno de crisis informal que se convocó a las 11.00 en el Palacio de La Moncloa (véase su composición respectiva en la Tabla 7). Debe destacarse que el ministro de Defensa no participó en el gabinete informal; el servicio de inteligencia que depende de él tampoco participó en la persona de su director. La naturaleza de los atentados puso al ministro del Interior bajo el foco de los medios de comunicación. Había acudido al escenario de las explosiones y tuvo que sufrir, como el resto de las personas que estaban allí, la explosión controlada de una bomba descubierta en una mochila que no había explosionado durante los ataques. Después de eso, apareció ante los medios, pidiendo que todo el mundo mantuviese la calma, que lo primero era ocuparse del cuidado de las víctimas, y para dar explicaciones de los atentados. Dijo que no había habido un aviso previo (una diferencia respecto a la mayoría de los ataques de ETA) y que era el momento de las fuerzas de emergencia y de seguridad[46]. A las 11.20 el ministro se reunió con el alcalde de Madrid y la presidenta del gobierno regional para organizar la asistencia a las víctimas y a sus familias. Tabla 6. Composición de los órganos de gestión de crisis e inteligencia, el gabinete de crisis informal sombreado.
Fuente: elaborado por el autor. Tabla 7. Dependencia y relaciones de la Comisión Delegada del Gobierno para Situaciones de Crisis.
Fuente: Ministerio de Defensa. De 12.00 a 13.00 se reunieron el Secretario de Estado de Seguridad, el Director General de Policía, el Director General de la Guardia Civil, el Subdirector de la Policía, el Subdirector de la Guardia Civil, y los Jefes de los servicios de información de la Policía y de la Guardia Civil. Durante la “tormenta de ideas” se valoraron distintos datos. Los precedentes se consideraron muy significativos El 24 de diciembre de 2003, ETA había puesto dos bombas hechas con 25 kilos de titadyne, una marca comercial de dinamita robada en Francia, en mochilas en un tren de largo recorrido desde Irún (Guipúzcoa) a Madrid. La explosión estaba preparada para 20 minutos después de la llegada del tren a la estación de Chamartín en Madrid. El 28 de febrero de 2004, una furgoneta con 506 kilos de cloratita, un explosivo hecho a mano, más 30 kilos de titadyne, y 90 metros de cordón detonante, fue detenida en Cañaveras (Cuenca). ETA había planeado hacer explosionar la furgoneta cerca de Alcalá de Henares, el mismo sitio desde donde se pusieron las bombas en los trenes en los atentados del 11 de marzo de 2004[49]. Alrededor de las 12.45, el Comisario de Seguridad Ciudadana llamó al Subdirector de la Policía desde el escenario de los ataque, para decirle que el explosivo empleado era titadyne más detonador. El informante es un artificiero no identificado. El Secretario de Estado llama al ministro al Palacio de la Moncloa para darle esta información. La imagen para el encuadre de la autoría de ETA estaba bastante clara. El Centro Nacional de Inteligencia difundió un informe más tarde a las 15.51, afirmando que la organización terrorista ETA era la autora del atentado, basándose en los antecedentes mencionados y en las similitudes con la situación en 1997 y el asesinato de Miguel Ángel Blanco, descartándose la hipótesis islamista por la ausencia de una huella significativa: el terrorista suicida[50]. El gobierno declaró tres días de luto nacional. El candidato popular, Mariano Rajoy, declaró el fin de su campaña electoral; mostró su dolor y su rabia por los atentados, y pidió unidad, serenidad, firmeza y resolución para acabar con el terrorismo[51]. Pero la contribución principal para la construcción del encuadre de la autoría de ETA provino del ministro del Interior en su primera conferencia de prensa alrededor de las 13.00 horas. Dijo que “ETA estaba buscando una masacre, ustedes me han oído decirlo meses atrás, hace días”, las fuerzas de seguridad les han parado en cuatro ocasiones. Necesitaban un atentado con muchas víctimas con un efecto masivo. Restó importancia a la denegación de la responsabilidad de ETA como una afirmación ponzoñosa, intolerable y falsa. Él estaba hablando como “ministro y como español”. Describió la situación en aquel momento: 173 muertos, más de 600 heridos. Había habido 13 explosiones a las 7.39, más tres controladas con detonadores de acción retardada. Agradeció a los servicios de emergencia y de sanidad su rápida reacción y elogió la coordinación entre los diferentes niveles de gobierno. Después respondió a las preguntas de los periodistas. La primera pregunta fue sobre la intervención de al-Qaeda. Replicó que no había duda sobre la autoría de ETA, que Otegi, el portavoz de la rama política de ETA, era un mentiroso por negar la intervención de ETA. Afirmó que no era la primera vez que negaban su participación en momentos similares, y que ETA siempre trataba de propagar miedo, confusión y desorientación. Dijo que cumplirían íntegras las penas de prisión y que pagarían un alto precio por sus acciones terroristas. En respuesta a una pregunta sobre el tipo de explosivo empleado, afirmó que se estaba investigando pero que el modus operandi era el de ETA: bombas en trenes, bombas en mochilas. Era su estrategia general, estaban buscando un gran atentado. Al responder a una pregunta sobre la manera en que ETA suele reconocer sus atentados, afirmó que nadie había reclamado la autoría y que ETA no siempre reivindicaba su responsabilidad inmediatamente. Aseveró que ETA necesitaba este tipo de acción para reforzar su presencia pública. “Si no cambiamos nuestra estrategia, venceremos”. Es necesario confiar en las fuerzas de seguridad y en la investigación policial para averiguar qué ha sucedido, invocando la unión contra el terrorismo[52]. Aquí observamos las dos funciones de encuadramiento más importantes, según Entman[53]: la definición del problema, que suele predeterminar virtualmente el resto del encuadre o marco, y su remedio, porque promueve directamente el apoyo a una política pública, en este caso la política antiterrorista popular. Para Entman “encuadrar (o enmarcar) se refiere al proceso de seleccionar y destacar algunos aspectos de una realidad percibida, y realzar el relieve de una interpretación y una valoración de esa realidad[54]. Así la cobertura de los medios de comunicación proporciona una clara definición del problema con el encuadramiento del evento, un remedio al enmarcar un asunto relacionado y, finalmente, transmite un juicio moral. La Familia Real visitó a las familias de las víctimas en los hospitales. El ministro de Justicia reiteró el encuadre: fue ETA, apoyamos a las víctimas, pedimos unidad contra el terrorismo para aplicar el peso de la ley, la firmeza de la democracia, y sentencias judiciales para enviar a los autores a la cárcel; se mantendrá el calendario electoral, y solicitó una votación masiva el domingo. Es importante recordar que el mismo Aznar fue víctima de un atentado terrorista de ETA el 19 de abril de 1995, cuando era ya líder de la oposición. Este hecho iba a condicionar su manera de pensar en esta materia. La comparecencia de Aznar ante la prensa alrededor de las 14.40 señaló dramáticamente un momento trágico para los españoles y para él, pues había recibido un golpe terrible en su despedida política. Su discurso iba a consagrar el encuadre de la autoría de ETA sin mencionar explícitamente a la banda terrorista vasca. Declaró que “los terroristas habían añadido otra fecha a la historia de la infamia”. “Estamos con las víctimas y sus familias, siento como propia la misma angustia, y no olvidaremos lo que ha pasado”. Agradeció la excepcional respuesta ciudadana, el trabajo de los servicios de emergencia y sanidad, y la eficacia y el sentido del deber de las fuerzas de seguridad, y de los funcionarios judiciales, locales y regionales. Aseguró a la población que se habían tomado las medidas apropiadas para reestablecer los servicios públicos y que la investigación policial había comenzado inmediatamente. Había informado a S.M. el Rey y hablado con diferentes líderes de los partidos políticos y de diferentes instituciones. Había declarado “tres días de luto como expresión pública de nuestro dolor”. Insistió en la necesidad de una lucha internacional contra el terrorismo. Dijo que este asesinato masivo carecía de ninguna justificación: “el terrorismo no es ciego, han matado a muchas personas por el mero hecho ser españoles; todo sabemos que este asesinato masivo no es la primera vez que se intenta, las fuerzas de seguridad han impedido varios intentos; gracias a las fuerzas de seguridad tienen su capacidad operativa más debilitada que nunca”. “Les derrotaremos, no tenga nadie ninguna duda, lograremos acabar con la banda terrorista con la fuerza del Estado de Derecho y con la unidad de todos los españoles. Acabaremos con ellos con leyes fuertes, con unas fuerzas de seguridad y con tribunales de justicia firmemente respaldados y decididamente resueltos a aplicar la ley, los criminales serán detenidos, serán juzgados y condenados por tribunales que sólo están sometidos al imperio de la ley. Cumplirán íntegramente sus condenas y no tendrán otro horizonte que el de ver amanecer todos los días entre los muros de prisión”. “Estamos del lado de las víctimas. Estamos del lado de la Constitución; es el pacto de la inmensa mayoría de los españoles que garantiza las libertades y los derechos de todos, es también el gran acuerdo sobre nuestro régimen político y es la expresión de nuestra España unida y plural. No vamos a cambiar de régimen ni porque los terroristas maten ni para que dejen de matar. Por eso les digo a todos los españoles, que no debemos aspirar a nada que no sea la completa derrota del terrorismo, la derrota completa y total, su rendición sin condiciones de ninguna clase, no hay negociación posible ni deseable con estos asesinos que tantas veces han sembrado la muerte por toda la geografía de España, y que nadie se llame a engaño, sólo con firmeza podremos lograr que acaben los atentados, una firmeza que debe estar presente tanto en la propia lucha antiterrorista como en la rotunda oposición a los objetivos finales que los terroristas pretenden alcanzar. Para defender estas causas, el gobierno pide a los españoles que se manifiesten mañana en las calles de toda España bajo el lema Con las víctimas, con la Constitución y por la derrota del terrorismo. Deseo que esas manifestaciones sean tan abrumadoras como el dolor que sentimos hoy, tan cívicas como el patriotismo que nos hace sentirnos solidarios con todos aquellos que sufren las consecuencias de la acción del terrorismo. Somos una gran nación, somos una gran nación cuya soberanía reside en todos los españoles, quien decide es el pueblo español, y nunca permitiremos que una minoría de fanáticos nos imponga nuestras decisiones sobre nuestro futuro nacional”[55]. Como es obvio, no mencionó a ETA por su nombre pero sí tácitamente. Sin embargo, desarrolló el encuadre presentado primero por el ministro del Interior. Menos implícitamente, aludió a la postura secesionista del nacionalismo vasco, tanto de su rama política como de la terrorista, profiriendo un juicio moral contra ella. Finalmente, reivindicó su propia política antiterrorista como remedio para los atentados. Mientras tanto, había aparecido una nueva pista significativa: se había encontrado una furgoneta tras ser mencionada por un testigo a las 10.50 cerca de la estación de ferrocarril de Alcalá de Henares. Después de una rápida inspección, la furgoneta se transportó a las instalaciones policiales centrales, siguiendo los procedimientos operativos establecidos, a donde llegó cerca de las 15.00. Más tarde, se encontraron una cinta de audio grabada con versículos del Corán en árabe y 7 detonadores fabricados en España, con trazas de dinamita Goma 2-ECO (usada también por ETA pero años antes). Se había convocado una reunión de altos funcionarios policiales a las 17.00, mientras tanto, la ministra de Asuntos Exteriores Palacio daba instrucciones escritas a los embajadores españoles, invocando el encuadre de la autoría de ETA a las 17.28, de cara a conseguir una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que mencionase a la organización terrorista vasca. Hubo una valoración de la información nueva que había llegado a estar disponible (el error de la dinamita tytadine en el escenario de los atentados), y se abrió una nueva línea de investigación debido a los nuevos datos, sin abandonar el encuadre de la autoría de ETA[56]. Esta es la manera habitual de producirse en cualquier clase de investigación: uno tiene que proceder lenta y cuidadosamente, añadiendo piezas de información comprobada, sin descartar ningún camino hasta que se consigue una imagen provisional de la materia que estás investigando. Sucedió algo extraño: la CNN comenzó a transmitir el mensaje de S.M. el Rey a las 20.00. La segunda conferencia de prensa del ministro del Interior empezó al mismo tiempo, mencionó la nueva pista pero insistió en el encuadre de ETA: “la organización terrorista es la primera línea de la investigación policial, su prioridad, pero se ha abierto una segunda línea. Deben extremarse la prudencia y la cautela. Les digo toda la información con transparencia”. Los explosivos y los antecedentes apuntaban a ETA. Había un modus operandi similar: mochilas en un tren el 24 de diciembre de 2004[57]. Aunque se habló de la nueva pista, el encuadre no se cambió ni se extendió para incorporar al terrorismo islamista. Oposición Rodríguez Zapatero fue el primer líder político en atribuir a ETA la autoría de los atentados en una entrevista en la Cadena COPE a las 8:45[58]. Más tarde, en una declaración formal a las 13.10, declaró su afecto y solidaridad con los sentimientos de las víctimas y sus familias, pidió serenidad y unidad. El atentado es contra la democracia, contra nuestros valores y nuestros principios constitucionales, haciéndose eco del lema de la manifestación convocada por Aznar. Necesitamos la unidad democrática contra el terrorismo; cualquier gobierno daría la misma respuesta. Declaró su apoyo al presidente Aznar en la coordinación de nuestra respuesta cívica y política, y en la convocatoria de manifestaciones populares de reafirmación democrática. Mostró su apoyo a las fuerzas de seguridad, e invocó la unidad, la libertad de la nación española y la democracia, expresando su compromiso con España y la unidad de sus ciudadanos[59]. Sin embargo, el presidente socialista del gobierno regional catalán, Maragall, cabeza de una coalición de socialistas, post-comunistas y catalanistas republicanos y secesionistas, expresó sus dudas sobre el lema de la manifestación convocada[60]. Por la mañana temprano, a las 9.30, el nacionalista vasco que presidía el gobierno regional había hablado contra ETA, dando por hecho su autoría del atentado. El portavoz de la rama política de ETA fue la única voz descarriada aquella mañana, pero de acuerdo con el CNI, carecía de información directa de ETA, por lo que su objetivo podría consistir en distraer la atención. Este informe de inteligencia se emitió a las 15.51 y fortaleció la insistencia gubernamental en el encuadre de la autoría de ETA[61]. Medios seleccionados La reacción de los medios de comunicación de masas en general fue de apoyo al encuadre de la autoría de ETA. La referencia dominante, el diario de mayor circulación, El País, apoyó ese marco, antes y después de hablar su director con el presidente del gobierno. Pero la red de emisoras con mayor audiencia, la Cadena Ser (tanto El País como la Cadena Ser pertenecen al poderoso grupo de medios de comunicación PRISA), pronto empezó a transmitir algunos rumores que primero aumentaron la confusión y más tarde desarrollaron un encuadre antagónico al gubernamental. Aunque los periódicos de Madrid publicaron ediciones extra, me centraré en los programas de la Cadena Ser porque tiene la mayor audiencia y fue la más influyente. Como en el intento de golpe de Estado el 23 de febrero de 1918, la radio iba a ser una fuente muy importante durante aquellos días de marzo. Debe destacarse que según las encuestas de uso de medios, la población piensa que la radio es más objetiva que la televisión y goza de mayor confianza entre el público. Audio: el encuadre antagónico Después de un atentado terrorista, siempre hay confusión como la niebla de la batalla. Sin embargo, no es tan frecuente que el desconcierto alumbre rumores, aunque en momentos de crisis éstos tienden a florecer. En este caso, los rumores, o las noticias improvisadas, fueron funcionales para construir un encuadre antagónico en contra del marco gubernamental sobre los ataques terroristas. La importancia del papel desempeñado por la Cadena Ser surge de la misma situación de crisis junto con su lugar como actor protagonista del periodismo interpretativo en la esfera pública española. Nadie puede negar su protagonismo en promover ciertas definiciones y remedios del problema y en negar o desmerecer otros en esta coyuntura crítica, como se verá. El primer rumor fue una historia atribuida a la Comisaría General de Información a las 20.30, según la cual el Ministerio del Interior estaba distribuyendo nueve fotografías en blanco y negro de activistas de ETA como posibles sospechosos, tres mujeres y seis hombres entre 20 y 24 años de edad[62]. Esto se demostró falso. Más importante fue el comienzo del conflicto de encuadres porque implicaba la ruptura del marco gubernamental. El contenido del rumor fue el supuesto descubrimiento de un terrorista suicida entre los cadáveres, según, se afirmaba, tres fuentes diferentes. El ministro del Interior desmintió la historia pero la emisora la radió a las 22.00[63]. ¿Por qué sucedió este repentino cambio de encuadres? Este cambio fue muy importante porque alteró el clima simbólico tras los atentados. Y lo hizo porque coincidió con una supuesta declaración de responsabilidad de las explosiones en Madrid por al-Qaeda, en el diario londinense Al-Quds Al-Arabi, que no parecía ser un auténtico documento de al-Qaeda, según Yigal Carmon, experto en terrorismo islamista[64]. La existencia de un terrorista suicida disolvería el encuadre de la autoría de ETA porque era el único elemento que faltaba para que los atentados encajaran en el modus operandi de al-Qaeda como había señalado el informe del CNI. Los llamamientos a la unidad ante los atentados terroristas no duraron ni 24 horas. El encuadre antagónico iba a crecer sobre dos bases: la oposición política y algunos medios de comunicación. Lo que es políticamente importante es la presencia de un encuadre antagónico relativamente completo al día siguiente, no meros fragmentos de información dispersos incoherentemente a través de las noticias. Viernes, 12 de marzo de 2004: las manifestaciones ¿Hubo una persistencia básica, una suerte de repetición de la pauta estructural de fracaso en la gestión de crisis? ¿Cuáles fueron los mecanismos específicos de reproducción? La rigidez de los actores gubernamentales, que no fueron capaces de incorporar una cierta flexibilidad en su encuadramiento de los atentados, debe resaltarse, así como la fractura del clima de unidad nacional suscitado por el gobierno regional catalán, al cuestionar la mención de la Constitución en la pancarta que encabezaba las manifestaciones. Sin embargo, el encuadre antagónico comenzó a ser desarrollado en el nivel masivo por la Cadena Ser y por el diario El País en el nivel de las elites. La importancia de la movilización fue innegable: más de 11.000.000 personas, de una población total de 42.000.000, se manifestaron en las ciudades de España. Pero el clima unitario duró un lapso demasiado breve. Varios políticos del PP fueron atacados en la manifestación de Barcelona. En la de Madrid, pequeños grupos de activistas gritaron a la cabeza de la manifestación: “¿Quién ha sido?”. En otras partes de la manifestación gritaron contra ETA[65]. Gobierno Tras descubrir una mochila con una bomba sin detonar, un artificiero de la policía fue capaz de desactivarla alrededor de las 5.15 de la mañana. Gracias a su heroica acción, se descubrieron el explosivo y el mecanismo para explosionarlo: dinamita Goma 2-ECO de origen español, detonadores de cobre fabricados también en España y un teléfono celular con su tarjeta prepago conectada. Más tarde, aquella noche, se siguió la pista de la tarjeta, pero debe resaltarse que esta pista no era definitiva todavía porque podría haber apuntado a cualquier parte (el subdirector para operaciones de la Dirección General de la Policía, mencionó Francia o Yugoslavia)[66]. Así durante este día, la investigación procedió con nuevos datos, pero ambas líneas de posible autoría estaban abiertas todavía. De acuerdo con ello, el gobierno sostuvo, quizá con demasiada rigidez para algunos oídos, el encuadre de la autoría de ETA, pero siempre mencionó los datos relativos a la otra línea sin dilación. Rajoy el candidato del PP animó a participar en la manifestación convocada para esa tarde en defensa de la vida humana y de España que habían sido atacados[67]. El presidente Aznar dio una conferencia de prensa a las 11.20. Afirmó que sería concedida la nacionalidad a las víctimas que no eran españolas. Expresó su compromiso con la transparencia como siempre, y dijo que no se iba a descartar ninguna línea de investigación. Atacó al portavoz de la rama política de ETA, diciendo que “el gobierno no concede ningún crédito a los portavoces de ETA y a sus organizaciones satélite ilegales. Ese es mi criterio, ese es nuestro criterio, compartido por los ciudadanos españoles, y es el único criterio responsable”. “Ninguna sociedad democrática puede admitir que hay terrorismos de géneros distintos o calificaciones morales, que hay terrorismos explicables o inexplicables”. “Yo no distingo entre el fanatismo religioso o el étnico”. En la conferencia de prensa, un periodista dijo que el secretario de organización socialista había acusado al gobierno de ocultar información y exigía conocer la autoría antes del domingo. El presidente del gobierno replicó que se había facilitado toda la información disponible. Dijo que cuando la cinta con versículos en árabe hubiera sido analizada, la opinión pública sería informada tan pronto como los resultados fueran conocidos. Él personalmente había informado al candidato socialista, al candidato del PP, y a los directores de los periódicos más importantes dos veces. E insistió en el encuadre de la autoría de ETA y, en especial, sobre sus antecedentes: después de treinta años de terrorismo, la hipótesis lógica sobre la autoría es ETA, justo como todo el mundo pensó. El sistema público de transporte es un bien conocido objetivo para ETA[68]. El periodista estrella de la Cadena Ser, Gabilondo, criticó a Aznar instantes después y sugirió que el acuerdo de las Azores (entre Bush, Blair y Aznar acerca de la guerra en Irak) podría haber cargado el arma terrorista islamista. El ministro del Interior dio una nueva conferencia de prensa describiendo los nuevos datos a las 18.00: los materiales empleados en la bomba desactivada que eran dinamita Goma 2-ECO con metralla, un detonador y un teléfono celular. Insistió en las similitudes del modus operandi con los atentados de ETA. Confirmó que la dinamita y los detonadores eran del mismo tipo que los hallados el 11 de marzo en la furgoneta. Dijo que su prioridad era ETA, que no había motivo para descartarla, basándose en pruebas circunstanciales. Sin embargo, la investigación policial continuó siguiendo las otras pistas. Quitó importancia la primera reivindicación desde Londres, afirmando que carecía de credibilidad, de acuerdo con la inteligencia y el ministro del Interior británicos. La conferencia de prensa fue interrumpida para emitir varios anuncios: no hay más sonidos con declaraciones[69]. Oposición En el partido socialista, se siguió una pauta familiar en comunicación política: el candidato socialista pidió unidad e invocó la solidaridad, y su secretario de organización atacó al gobierno por ocultar información. Por la mañana temprano, Rodríguez Zapatero, siguiendo el pie dado por el periodista, dijo en una entrevista: “la respuesta política tendría alguna variación dependiendo de si estamos ante un atentado terrorista de al-Qaeda o de ETA (…) necesitamos un gobierno que informe adecuadamente”. Los periodistas y comentaristas advirtieron al gobierno y al ministro del Interior de que no ocultaran información y de que fuesen transparentes[70]. Más tarde, Rodríguez Zapatero convocó una rueda de prensa desde la sede central del PSOE a las 13.11, “urgió al gobierno para que informase con diligencia”, como si no lo estuviese haciendo así, y criticó al gobierno por no convocar una reunión con todos los grupos parlamentarios para dar y recibir información en un diálogo directo, para realizar una declaración conjunta de unidad, fortaleza y solidaridad con las víctimas, y para afrontar este desafío siguiendo un curso común[71]. Ibarretxe, presidente del gobierno regional vasco, había afirmado a las 10.15 que la valoración política sería diferente dependiendo de la autoría, afirmando “tenemos derecho a saber”[72]. De otra parte, la banda terrorista vasca ETA negó cualquier implicación en los ataques terroristas en Madrid. Una persona anónima telefoneó al diario vasco Gara, afirmó representar a ETA y negó “cualquier responsabilidad” por las bombas colocadas en Madrid. La persona que llamaba dijo que ETA no había tomado parte en la matanza perpetrada en Madrid. ETA emplea habitualmente la misma táctica (llamadas telefónicas a ese periódico) para reivindicar su autoría de los atentados terroristas. Es la primera vez que ETA ha utilizado esta táctica para negar explícitamente cualquier implicación. Medios seleccionados El conflicto de encuadres había comenzado al día siguiente de los ataques. Los diferentes medios de comunicación iban a ser los escenarios donde el enfrentamiento simbólico se iba a producir. Sin embargo, el presidente del gobierno y el ministro del Interior, confiados en su control de los medios gubernamentales, en especial la televisión pública, no parecieron percatarse de que su encuadramiento de los atentados terroristas estaba siendo cuestionado y de que ellos no estaban afrontando el encuadre antagónico. Prensa El diario ABC aceptó el encuadre de la autoría de ETA: alabó las políticas de identidad nacional y antiterrorista, pidiendo serenidad y la unidad de los partidos políticos y los ciudadanos[73]. El diario El Mundo fue más crítico. Su editorial dijo que la autoría estaba abierta; mencionó que la BBC había hablado de la posibilidad de una “acción conjunta” entre ETA y al-Qaeda, pero que era necesario esperar hasta el final de la investigación policial y judicial. Señalaba que las consecuencias políticas dependían de las diferentes autorías y criticaba la precipitación del ministro del Interior, acusándole de dar precedencia a sus prejuicios sobre los datos[74]. El diario La Vanguardia de Barcelona también afirmaba que la autoría estaba abierta. Añadía que si hubiera sido al-Qaeda sería “una violencia indiscriminada contra la población civil de un país que los radicales islámicos habrían decidido castigar por el apoyo de su Gobierno a la guerra de Irak”[75]. El diario El País cuestionaba sin mucha sutileza, el encuadre de la autoría de ETA: primero, apuntaba a “la eventualidad de que sea obra de al-Qaeda y de que tenga relación con el papel jugado por el Gobierno de Aznar en la guerra de Irak”; segundo, acusaba sibilinamente al gobierno pero sin aportar ningún dato que justificase su aserto “sólo cabe esperar que no se haya producido un ocultamiento o una manipulación de la información por parte del Gobierno”. Si al-Qaeda fuera la autora, los atentados serían “un intento de extender la guerra de Irak a territorio español”, culpabilizando al gobierno por “la rentabilización electoral del terrorismo que se ha producido durante la campaña electoral”; si se tratase de una acción conjunta entre al-Qaeda y ETA, la culpa también sería de Aznar por “confundir todos los terrorismos y convertirlos en uno solo”. Con todo, la idea de la autoría de ETA no había que descartarla todavía según el editorialista[76]. Audio La mención de la Constitución, como símbolo de las instituciones políticas nacionales, en el lema de las manifestaciones se consideró por algunos periodistas como una manipulación (“¿Cómo puedo aceptar una Constitución que ha permitido gobernar a Aznar?”); otro periodista afirmó, tras la conferencia de prensa del ministro del Interior en la que informó de las nuevas pistas, que el ministro carecía de credibilidad, y que se temía que el gobierno estaba ocultando información, entre otros ejemplos[77]. Sábado, 13 de marzo de 2004: las micro-movilizaciones (flash-mobs) contra sedes del Partido Popular Las elecciones iban a tener lugar al día siguiente, por lo que durante el denominado día de reflexión tanto la difusión de propaganda como cualquier acto de campaña electoral están prohibidos por la legislación reguladora de las elecciones, pero el conflicto de encuadres alcanzó su clímax mediante el alineamiento de los encuadres de los medios de comunicación opositores y las flash-mobs que rodearon numerosas sedes del PP aquella tarde, vulnerando la prohibición antedicha. Gobierno El día 12 cerca ya de la medianoche, la investigación policial, siguiendo el rastro de la tarjeta asociada al teléfono celular de la bomba desactivada, dio sus primeros resultados. Se había seguido la pista y ya alrededor de las 11.00 del día 13, el lugar donde se había vendido la tarjeta, regentado por dos indios, condujo a un locutorio de dos marroquíes, pero las nacionalidades de los sospechosos no fueron reveladas por el servicio de información de la policía excepto al juez que iba a formar la orden de detención[78]. El gobierno agradeció a la población su participación en las manifestaciones. El ministro del Interior dio su cuarta conferencia de prensa a las 14.47. Afirma que había avances en la indagación policial y reitera que se trabaja en ambas líneas de investigación, e insiste en la línea de ETA por los antecedentes, la lógica y el sentido común, sin mencionar las inminentes detenciones, pero aludiendo a la posibilidad de no dañar la investigación, siguiendo los procedimientos operativos establecidos para una detención. No hubo terroristas suicidas. No puede descartarse la cooperación entre diferentes organizaciones terroristas. Un periodista preguntó sobre la posible repetición de las elecciones generales en caso de que el gobierno hubiese ocultado o distorsionado información. El ministro reiteró que había informado con honradez y transparencia sobre los nuevos indicios tan pronto como él había sido informado por las fuerzas de seguridad, diciéndoles a la prensa todos los progresos que se iban haciendo[79]. A las 20.10 el ministro del Interior dio información sobre una operación policial abierta: dos indios (el ministro dijo equivocadamente hindúes) y tres marroquíes habían sido detenidos en Madrid y se estaban realizando varios registros. El motivo era la venta de un teléfono celular y la falsificación de una tarjeta prepago. Pidió prudencia y cautela, así como alabó la eficacia y profesionalidad de las fuerzas de policía sesenta y cuatro horas después de los atentados. No descartaba nada todavía porque era demasiado pronto para trazar conexiones con ataques islamistas previos, o con grupos extremistas marroquíes, pero ésta era la línea que estaba produciendo progresos. Rajoy, el candidato del PP, hizo una declaración solemne contra las flash-mobs que rodeaban las sedes del PP en Madrid y en otras ciudades a las 21.14: “Soy Mariano Rajoy, secretario general del Partido Popular y candidato a la Presidencia del Gobierno. He acudido urgentemente a la sede del Partido Popular porque se está produciendo en estos momentos una manifestación ilegal e ilegítima, que rodea toda nuestra sede, imputando, además, graves delitos al Partido Popular. Comparezco ante la opinión pública para informar de estos hechos gravemente antidemocráticos, que no se habían producido nunca en la historia de nuestra democracia y que tienen por objeto influir y coaccionar la voluntad del electorado en el día de reflexión, día en el que están prohibidas en toda democracia toda clase de manifestaciones para que el proceso electoral discurra limpiamente. Pido desde aquí y exijo a los convocantes de esta manifestación ilegal que cesen en su actitud y concluya este antidemocrático acto de presión sobre las elecciones de mañana. A lo largo del día de hoy dirigentes de partidos políticos que prefiero no mencionar, han realizado manifestaciones públicas que sin duda han influido en esta convocatoria que está teniendo lugar. El Partido Popular ha denunciado estos hechos ante la Junta Electoral Central, que es la autoridad competente en garantizar la pureza del proceso electoral. Estamos esperando a que se tomen las medidas pertinentes que aseguren que el proceso electoral se va a celebrar en el día de mañana en libertad y sin coacciones. Asimismo pido, y lo hago con toda solemnidad, a todos los ciudadanos que declinen su asistencia a todos los actos que se están convocando ante otras sedes del Partido Popular en diferentes lugares de España. Exijo de sus organizadores que suspendan de inmediato cualquier acto convocado para esta noche que son una grave muestra de intolerancia y pido solemnemente al resto de los partidos políticos que desautoricen de manera expresa estas presiones intolerables que repiten el acoso a las sedes del Partido Popular en la campaña de las pasadas elecciones municipales y autonómicas y que en ambos casos están dirigidas a influir negativamente sobre las elecciones. Y esta manipulación no la vamos a consentir. Agradezco a los militantes y simpatizantes de mi partido las muestras de solidaridad que están llegando a esta sede y también pido a todos los dirigentes del Partido Popular que mantengan la serenidad democrática como hasta ahora y que demos una lección de convivencia. Muchas gracias a todos y sólo dos cosas más. Felicitamos a las fuerzas de seguridad del Estado por las detenciones que han efectuado y esperamos que conduzcan al rápido esclarecimiento de los atentados. Y mañana que todos los ciudadanos españoles acudan a las urnas a votar libremente y sin sentirse coaccionados como mejor respuesta frente al terrorismo”[80]. Más tarde, el ministro Portavoz del gobierno contestó a la acusación de mentir del portavoz de Rodríguez Zapatero y de las flash-mobs que rodeaban las sedes del PP, a las 23.34: “Ruego, en nombre del gobierno, que no se hagan más imputaciones falsas, que no se utilicen métodos que nos recuerdan otras épocas felizmente superadas, apelo a la responsabilidad de las formaciones políticas y al sentido de la prudencia exigibles en estas fechas, lamento profundamente estas insólitas declaraciones en un día como el de hoy. El gobierno sólo tiene que felicitarse por la extraordinaria manifestación de civismo demostrada por todos los ciudadanos y por la excelente labor de las fuerzas de seguridad del Estado, y reitero la solicitud a los responsables políticos que sepan estar a la altura de las circunstancias en estas fechas. Por último, el gobierno rechaza y recuerda que en el día de hoy no se pueden celebrar manifestaciones, concentraciones ni actos públicos bajo ninguna circunstancia y reclamamos que no siga dañándose el proceso democrático e incumpliéndose lo que saben que determina la ley”[81]. La Junta Electoral Central dio la razón al PP en su recurso por las concentraciones ante sus sedes cerca de las 2.00 del día 14. El dilema de Rajoy era peliagudo pues en el momento en que intervino, realizada ya por Aznar una gestión de la crisis que él no había podido controlar, si intervenía para denunciar el acoso ilegal de las sedes que se estaba produciendo, su comportamiento era percibido como una intromisión poco presentable del candidato del partido todavía en el poder en la jornada de reflexión, pero si no lo hacía podía ser peor, pues sus militantes y votantes necesitaban su liderazgo para sobreponerse con calma al hostigamiento ilegítimo del que eran objeto. Sin embargo, la intervención de Zaplana estaba fuera de lugar con claridad por reiterativa y extemporánea, lo que suscita una pregunta que planea desde el inicio de la crisis ¿por qué no hay portavoces profesionales encargados de la comunicación política en vez de políticos con mayor o menor facilidad de palabra? Oposición Pérez Rubalcaba, el portavoz socialista, intervino en nombre del candidato Rodríguez Zapatero a las 21.30. Dijo que “Lamentamos que el comportamiento ejemplar de los ciudadanos no se haya visto acompañado de un comportamiento semejante por parte del gobierno. Los ciudadanos españoles se merecen un gobierno que no les mienta, un gobierno que les diga siempre la verdad. El Partido Socialista conocía las líneas de trabajo de las fuerzas y cuerpos de la seguridad del Estado, a pesar de ello por sentido del Estado, por respeto a la memoria de las víctimas, hemos estado callados cuando desde el gobierno se hacían descalificaciones y afirmaciones que no siempre se han correspondido con la verdad. Nunca, nunca utilizaremos el terrorismo en la confrontación política. Esta ha sido y será siempre nuestra actitud y nuestro comportamiento. Reiteramos pues nuestra convicción de que este abominable crimen no admite ninguna clase de juego político. Reiteramos asimismo nuestro compromiso de contribuir a mantener la serenidad, la unidad y la confianza de los ciudadanos en las instituciones democráticas y en la tarea de las fuerzas y de los cuerpos de la seguridad del Estado. Reiteramos nuestra convicción de que este momento exige especialmente limpieza en el juego político y con la exigencia de conocer toda la verdad, reiteramos nuestro compromiso de convocar a las fuerzas políticas una vez que pasen las elecciones generales para reconstruir la unidad de todos los demócratas frente a los ataques terroristas. Queremos finalmente dirigirnos de forma especial a los ciudadanos para que mantengan la serenidad que han venido mostrando en estos últimos días. Hoy es el día de la reflexión, mañana los españoles tenemos la ocasión con nuestra participación en las elecciones generales de homenajear a las víctimas y de reforzar una vez más nuestras convicciones comunes: la paz y la libertad. Los ciudadanos quieren conocer toda la verdad sobre los horribles sucesos acaecidos en Madrid en los últimos días y la verdad, toda la verdad, se acabará sabiendo, ese es nuestro compromiso con las víctimas”. Ante la pregunta de un periodista, afirmó que “el Partido Socialista ni ha convocado ni convocará jamás una manifestación delante de otro partido político democrático ni el día de la reflexión ni ningún otro día del año”[82]. La hábil explicación del candidato socialista por persona interpuesta reiteraba y sintetizaba con claridad el encuadre “el gobierno miente” pero sin aportar pruebas concretas, insinuando el manejo de información privilegiada, lo que cuestiona la profesionalidad de algunos miembros de las fuerzas de seguridad y del servicio de información. La declaración cumplía dos funciones, de acuerdo con la clásica distinción de Austin: una semántica, descriptiva o referencial; otra perlocucionaria (performative), esto es, la persuasión de que era el gobierno quien había vulnerado los principios enunciados, cuando el mismo hecho de enunciarlos constituía también un encuadre partidista de los acontecimientos, en este caso, una politización selectiva del atentado terrorista. Prensa El diario ABC afirmó que el gobierno había informado a la opinión pública con “realismo y cautela”, “realismo, porque señalar a ETA como primer sospechoso del atentado múltiple no es ninguna temeridad, sino la constatación de meras obviedades”, “cautela porque Acebes ha insistido en que no se descarta la autoría de ninguna organización, asumiendo el riesgo de la incertidumbre”. En apenas 36 horas el presidente del gobierno ha comparecido ante los medios de comunicación en dos ocasiones y el ministro del Interior en tres. “El que quiera, que compare el crédito del Gobierno de Aznar con el crédito que merece ETA y, bajo sus responsabilidad, que decida a quién creer, aun cuando la banda terrorista haya desmentido tardíamente a través de Gara —y si el comunicado es auténtico— su responsabilidad en los atentados”[83]. El Mundo afirmaba que el análisis y las consecuencias políticas variarían en función de la autoría, que dejaba abierta entre ETA y al-Qaeda, y pidió el voto por Rajoy[84]. La Vanguardia de Barcelona criticó prudentemente al ministro del Interior pero mostrando comprensión hacia su comportamiento por las especiales circunstancias “Unas declaraciones (…) que bien pudieron ser precipitadas por la tremenda impresión del atentado y la necesidad de dar una respuesta inmediata y creíble basada en deducciones aunque no en certezas”. “La incertidumbre sobre la autoría de los atentados ha hecho mella en la opinión pública, una parte de la cual puede mostrarse desconcertada cuando no con la impresión de que se le está escondiendo información por motivos únicamente electorales. Un supuesto que resulta poco creíble pero que puede haber calado en un sector de la ciudadanía. Los partidos políticos urgen al Gobierno a ser diligente, transparente y veraz en la información sobre las investigaciones de las fuerzas de seguridad. Pero difícilmente puede informarse sobre conjeturas y presunciones. La certeza de la investigación no debe ser nunca objeto de premuras”[85]. El País dijo que la postura del gobierno sobre la autoría de ETA era sólo “una hipótesis, una deducción racional; no el resultado de indicios directos”. “En cambio, la aparición en Alcalá de Henares, punto de partida de los trenes que llevaban las bombas, de una furgoneta que contenía una grabación de versículos del Corán y varios detonadores, es un indicio, todavía no una prueba, pero algo más que una hipótesis”. Criticaba el énfasis del ministro en la autoría de ETA, e insistía en los distintos efectos políticos y electorales. “La duda es si la resistencia del Gobierno a admitir otras hipótesis, y en todo caso a mantener como más verosímil la de ETA, es o no interesada (…) El Gobierno, empezando por su presidente, está obligado a extremar la prudencia y a no convertir en certeza lo que es una hipótesis de trabajo”[86]. Audio ¿Por qué? ¿Quién ha sido? Estaseranlaspreguntas en el aire. La Cadena Ser informó a las 15.00 que el CNI estaba dedicando el 99% de sus recursos a la hipótesis del terrorismo islámico[87]. Sin embargo, esta información fue desmentida poco después por el propio director del CNI a las 16.50. Uno de los problemas fundamentales de la gestión de la crisis fue precisamente la marginación y la falta de información de primera mano del servicio de inteligencia[88]. La Cadena Ser comenzó a retransmitir desde la sede el PP en la calle Génova a las 18.30 acerca de una manifestación convocada desde diferentes sitios web en Internet (Plataformaculturacontralguerra.org, noalaguerra.com, nodo50.com, lahaine.org...) y mediante SMS (short message service [servicio de mensajes breves]) y mediante teléfonos celulares. El primero de los sitios mencionados anunciaba que la Cadena Ser y CNN+ iban a retransmitir la movilización. Se informó de la detención de los sospechosos marroquíes a las 19.52. La emisora dio información sobre la propagación de flash-mobs contra la sedes del partido en el poder en diferentes ciudades: Barcelona, Santiago de Compostela, La Coruña, Valencia, Bilbao, Palma de Mallorca. Se anunció una nueva manifestación en la Puerta del Sol a las 24:00 en Madrid. Un periodista pidió a las 23.20 la creación de una comisión de investigación en el Congreso si se confirmase que el ministro del Interior y el gobierno habían manipulado, ocultado o retrasado la información sobre los atentados terroristas con el objetivo de evitar un obstáculo o en busca de la victoria electoral. Más tarde, después de la última intervención del ministro Portavoz contra las acusaciones socialistas de mentir y las micro-movilizaciones, el mismo periodista habló de una tentación gubernamental de declarar un estado de excepción para interrumpir la celebración de las elecciones[89]. Domingo, 14 de marzo de 2004: las elecciones Las flash-mobs continuaron deambulando por el centro de Madrid, gritando contra el PP hasta el amanecer. La votación comenzó a las 9.00. La participación final ascendió al 75,7%, 6,9 puntos porcentuales más que en las elecciones generales del 2000. Prensa ABC criticó la “organizada manifestación que cercó la sede del PP”. Elogió la eficacia al presentar resultados concretos de la investigación policial cuarenta y ocho horas después del ataque y la transparencia porque “la verdad, según era conocida, ha sido facilitada a los ciudadanos, sin cálculos electoralistas”. “Desde la izquierda se aventaba la sospecha de que retenían información incómoda para darla a conocer después de las elecciones. A pesar de que los hechos desmentían esta insidia, desde la oposición se acusaba ayer al Ejecutivo de ocultar la verdad. Pero no lo ha hecho. Por el contrario, hasta el momento, las únicas informaciones fiables han sido las del Gobierno. Frente a ellas sólo se han urdido intoxicaciones y manipulaciones”. “Los que decían que ETA no podía condicionar la agenda política, que no había que utilizar el terrorismo como arma electoral (…). Para ellos el terrorismo islámico sí sirve para atacar a un gobierno democrático (…) y para condicionar la agenda política y, si hace falta, la moral”[90]. Por su parte, El Mundo dijo que “al Gobierno hay que reconocerle la transparencia y honestidad con las que se comportó ayer por la tarde. Fiel a la promesa de informar de cualquier detalle significativo en la investigación, el ministro del Interior dio cuenta de unas detenciones que, si bien no sirven para esclarecer la autoría de los atentados de forma definitiva, apuntan en una dirección —la del terrorismo islámico— que puede ser perjudicial para los intereses electorales del PP”. Sin embargo, las autoridades políticas han sido sobrepasadas por los acontecimientos “El Gobierno se encuentra en estado de shock desde el jueves y ello está afectando a la gestión de la crisis (...) Haya sido fruto de una pérfida estrategia de los asesinos o producto de la casualidad, el caso es que se ha llegado a una situación límite. Ahora bien, ni siquiera teniendo en cuenta todo esto se puede justificar la primera reacción imprudente y precipitada del presidente del Gobierno y el ministro del Interior. Tanto Ángel Acebes, con mayor contundencia, como Aznar apuntaron a ETA como responsable (…). Únicamente echando mano del impacto emocional que la masacre ha producido en Aznar puede explicarse este comportamiento impropio de la serenidad con la que los gobernantes deben asumir la gestión de las crisis por graves que éstas sean”. “Por eso no caben otros calificativos que lamentable, miserable y antidemocrática para referirse a la protesta que miles de personas protagonizaron ayer frente a la sede central del PP en Madrid, acusando al partido en el poder de engañar a la opinión pública. Los manifestantes fueron estimulados, así lo reconocieron algunos, por un grupo de comunicación «cuyos dueños tienen vínculos con el partido de la oposición socialista», según definición de la agencia Reuters. Se trata de unos hechos especialmente graves en la jornada de reflexión. El secretario general del PP compareció para pedir al resto de los partidos que se desvincularan de la protesta. Pero Pérez Rubalcaba, no hace tanto portavoz del felipismo, contribuyó a crear ese clima contra el PP al acusar simultáneamente al Gobierno de engañar a la opinión pública”[91]. La Vanguardia de Barcelona planteó un par de preguntas interesantes: “¿Es relevante conocer quiénes fueron los responsables de la matanza de Madrid? Por supuesto. ¿Es plausible, incluso factible, saberlo en tres días? Mucho nos tememos que no. Si, transcurridos más de dos años y medio de los atentados del 11-S, el Gobierno norteamericano aún no ha conseguido esclarecer todos los detalles de aquella trama, no parece posible saber aún qué tipo de asesinos perpetraron el 11-M”[92]. El País se sintió obligado a afirmar que “carece de justificación, y supone ir en la peor de las direcciones, acusar al Gobierno de los atentados, como gritaban ayer algunas de las personas que se manifestaron irresponsable e indebidamente, en la jornada de reflexión, ante la sede central del PP”. Sin embargo, insistía en que “las detenciones y el viraje de Acebes aportan nuevas y graves dudas sobre la gestión que ha venido haciendo el Gobierno de la información sobre los atentados”. “Adquiere así plena justificación la pregunta que se hacían muchos manifestantes el viernes y que se repitió ayer en las concentraciones ante las sedes del PP en Madrid y Barcelona: ¿quién ha sido? Al menos en el último momento los ciudadanos españoles empiezan a tener datos concretos sobre la investigación. Hubiera sido insoportable llegar a las urnas con una incertidumbre de tal calado, aunque sea criticable que la reflexión cediera ayer el protagonismo a las manifestaciones convocadas ante sedes del Partido Popular”[93]. Con esto se cerraba el encuadre opositor. Los resultados finales de las elecciones generales pueden verse en la Tabla 9. El PP perdió votos respecto a sus expectativas en las encuestas pre-electorales, aunque muy poco en relación a las anteriores elecciones generales. Este fue el final del conflicto de encuadres que había ordenado la pugna política. El PP había sido culpado de los atentados y el presidente Aznar había servido como chivo expiatorio al que se transfiere el dolor colectivo, lo que vendría a explicar la ausencia posterior de incidentes xenófobos de entidad. Tabla 8. Resultados electorales en el Congreso de los Diputados en las elecciones generales de 2004 y 2000
* Porcentaje del total de votos para cada partido. ** Incluye los votos para Unión del Pueblo Navarro-PP en Navarra en 2004. *** Incluye los votos para Iniciativa per Catalunya-Verds tanto en 2000 y en 2004. Fuente: Junta Electoral Central 2000: Boletín Oficial del Estado. 2-Abril-2000: 14166-14194; Junta Electoral Central 2004: Boletín Oficial del Estado. 5-Mayo-2004: 17586-17618. EL CONFLICTO DE ENCUADRAMIENTOS (FRAMING): LA POLITIZACIÓN SELECTIVA DE UNA CRISIS DE SEGURIDAD La interpretación pública del encuadramiento de los atentados terroristas debe verse a la luz de que ocurrieron durante un debate público muy publicitado y controvertido, al final de una campaña electoral que había comenzado trece días antes. Mi hipótesis sobre la trayectoria causal que produjo los efectos que trajeron consigo el vuelco electoral es como sigue. El efecto fundamental es el miedo; este es el clima de opinión que posibilita culpar al gobierno en vez de a / o junto con los terroristas. Como se | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||