El papel de las Fuerzas Armadas Reales en el Marruecos de hoy
Dr. Carlos Echeverría Jesús  (28/2/2003)
 

Independiente desde 1956, el Reino de Marruecos reúne toda una serie de peculiaridades que hacen de este Estado un objeto de estudio especialmente atractivo desde la perspectiva de las Relaciones Internacionales y de los Estudios de Seguridad y de Defensa. Dentro de él, y citando a un gran conocedor de la realidad política y social del país magrebí como es el Profesor Bernabé López García, las Fuerzas Armadas Reales (FAR) constituyen “la institución de la que menos se sabe en el Marruecos de hoy”, aseveración que compartimos y que nos ha llevado a intentar responder al desafío intelectual que supone intentar conocerlas mejor.[1] Hay en este intento un interés reforzado no sólo por la realidad que supone la vecindad inmediata, sino también por la necesidad que existe de explorar espacios potenciales, y algunos ya plenamente reales desde hace años, de cooperación fructífera con España y con sus Fuerzas Armadas, y todo ello en el contexto de la necesidad de crear confianza, de reforzar la seguridad regional y de contribuir juntos a dar respuesta a los desafíos cada vez más complejos de una sociedad internacional globalizada.Nuestra aproximación a las FAR incluirá los enfoques clásicos que se pueden utilizar para aproximarse al estudio de cualquier ejército del mundo: el tipo de misiones, el tipo de unidades a considerar, el material y su origen o el personal que lo componen.[2] Para el caso de las FAR, todo ello deberá ser contextualizado en el marco del complejo devenir histórico del Marruecos independiente, un Estado joven pero sustentado por pilares bien asentados en una larga tradición.

Las FAR: de los objetivos tradicionales -defensa de la independencia e integridad territorial y defensa del sistema monárquico- a las nuevas misionesEn este primer apartado se hará un repaso rápido pero necesario a los principales hitos en la historia del papel de las FAR a través del cumplimiento de sus misiones tradicionales, a saber: la defensa de la independencia e integridad territorial así como del sistema monárquico. Más adelante se tratarán las nuevas misiones de las FAR, equiparables a las que otras fuerzas armadas del mundo han debido ir incorporando a sus planteamientos.[3]En este epígrafe se tratará, desde un punto de vista técnico, el conflicto del Sáhara Occidental con sus fases y con el especial papel jugado en ella por el Arma de Ingenieros que, con la construcción de más de 2.000 kilómetros de muros defensivos, cambió completamente el rumbo de la guerra llevando al alto el fuego primero y al acuerdo de paz después.

La defensa de la independencia y de la integridad territorialUna vez lograda la independencia política, en 1956, el principal objetivo de la Corona marroquí, visto con la perspectiva de casi medio siglo, ha sido el de resolver lo que en Marruecos se considera un “déficit de soberanía” heredado del período colonial, algo que, hasta ahora, se ha logrado siempre en detrimento de España y, según la percepción marroquí, tan sólo parcialmente. Pero la discusión sobre los límites del viejo reino marroquí también ha llevado a cuestionar las fronteras terrestres con su gran vecino, Argelia, y en este ámbito las FAR hubieron de hacer frente a su primer desafío de seguridad exterior a mediados de octubre de 1963, en el marco de la conocida como “Guerra de las Arenas”.[4] Según Hassán II, fue la insistencia del entonces Presidente argelino, Ahmed Ben Bella, sobre la pertenencia del puesto fronterizo de Hassi el Baida a Argelia, la que llevó a una guerra breve pero en la que se produjeron encarnizados combates en zonas del oasis de Figuig y de Tinduf.[5] En la Cumbre de la Liga Árabe de El Cairo, de febrero de 1964, ambos países magrebíes firmaron un acuerdo que establecía una zona desmilitarizada en su frontera común para evitar así un enfrentamiento similar. Sin embargo, escaramuzas en toda esa región se produjeron después en diversas ocasiones y el contencioso terminó, al menos teóricamente, con la firma del Tratado de Ifrán (1969) y de la Convención de Rabat (1972), si bien la ratificación del Tratado hubo de esperar hasta 1989.[6]Tras la retrocesión por parte de España de Tarfaya (1958) y de Sidi Ifni (1969), el interés marroquí se concentró en el Sáhara español, territorio a descolonizar en el que Argelia apoyaba a un movimiento de liberación nacional, el Frente Polisario. Este frente meridional ha sido y es importante en el contexto del irredentismo marroquí que incluía tradicionalmente también a Mauritania, sólo reconocida como Estado por Marruecos en fecha tan tardía como 1969. En 1974, Marruecos creaba el Frente de Liberación y Unidad, para cubrir las operaciones de las FAR contra el pujante Polisario y, también, contra las fuerzas españolas. Finalmente, los acuerdos tripartitos de Madrid, de 14 de noviembre de 1975, permitieron a las FAR ocupar el mismo día el territorio septentrional de la colonia española, comenzar formalmente sus enfrentamientos con el Polisario y, ocasionalmente, también con efectivos de las Fuerzas Armadas argelinas.[7] A partir de aquí, se daba comienzo a un conflicto que puede ser dividido en tres fases:- La primera, que se extendió hasta 1979, vino marcada por la iniciativa militar del Polisario. En ella, los independentistas controlaban casi todo el territorio y concentraban su ofensiva sobre el adversario más débil: Mauritania. El debilitamiento de este Estado llevó al derrocamiento del gobierno de Moktar Uld Daddah, el 10 de julio de 1978, que permitió la firma en Argel de un Acuerdo de Paz entre el Polisario y Mauritania auspiciado por Argelia y Libia. Este hecho incentivó por otro lado a las FAR a ocupar la totalidad de la ya excolonia española. Siempre en esta primera fase, el Polisario era especialmente eficaz gracias a la disponibilidad de material bélico pesado facilitado por Argelia: la Ofensiva “Huari Bumedián”, en 1979, llevó a los saharauis a atacar Tantan, Bir-Nzaran, Lebirat, Samra, Bucraa y Zag.De esta época datan los primeros contactos entre EEUU y Marruecos por los que el primero facilitaba material bélico al segundo, y se comenzaba a negociar lo que luego sería el Acuerdo bilateral de cooperación militar de 1982 que describimos en el capítulo tercero de este trabajo.- La segunda fase (1979-1988) vino marcada por la construcción progresiva de hasta seis muros por parte de las FAR, con un perímetro total de más de 2.000 kilómetros, que fueron decisivos para la evolución de la guerra. Es de destacar que la construcción del sexto muro provocaba en abril de 1987 un enfriamiento en las relaciones entre Marruecos y Mauritania por estar éste situado a tan sólo 40 metros de la frontera entre ambos países. Dos meses antes, en febrero de 1987, el sangriento ataque realizado por el Polisario con blindados y misiles SAM-6 en la zona de Mahbes y Al Farsiya, próximas a la frontera con Argelia y con Mauritania, fue hecho público por las FAR en lo que constituiría una apertura progresiva por parte marroquí del acceso a la información sobre el conflicto, una vez se iba comprobando que la estrategia de los muros impedía una victoria militar saharaui. En mayo del mismo año una columna motorizada de las FAR, compuesta por 60 hombres, franqueaba la frontera argelina en la región de Bechar y era interceptada por militares argelinos que capturaron a 31 prisioneros y mataron a dos soldados marroquíes.- La tercera fase, en la que estamos aún inmersos, comienza en 1988 con la aceptación por ambos contendientes de la mediación de la ONU que desembocará en un alto el fuego, primero, y en un Plan de Paz después. A tal proceso se llega a partir de las conclusiones alcanzadas por las dos partes el 30 de agosto de 1988. En esta fase se ha respetado el alto el fuego, y la Misión de Observación de la ONU para la Organización de un Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) es garantizadora de éste, pero ello no ha impedido la existencia de tensiones y de amenazas de regreso a las hostilidades, algunas de ellas en épocas muy recientes. A título de ejemplo, en enero de 2001 y con motivo del paso del Rally “París-Dakar” por el territorio del Sáhara Occidental, el Frente Polisario protestaba por lo que consideraba una violación del alto el fuego de 1991 al desplegar las FAR un contingente de fuerzas a fin de proteger la carrera, y advertía de la posibilidad de volver a la guerra.[8]Para muchos analistas el conflicto del Sáhara Occidental ha permitido en gran medida mantener ocupadas a las FAR y afianzar en sus puestos a los máximos responsables de la seguridad del Estado.[9] Desde la perspectiva de su peso financiero, a fines de los ochenta se estimaba en un tercio del presupuesto de Defensa el coste del despliegue militar en el Sáhara Occidental, porcentaje que decreció con la situación nueva surgida con el Acuerdo de 1991 pero que aún es importante si tenemos en cuenta la necesidad de mantener un considerable despliegue militar.[10] Además, el estancamiento de la situación tiene un componente añadido en lo que a las FAR respecta: el desencanto por situaciones sin salida como la de los militares marroquíes prisioneros del Frente Polisario. El 17 de enero de 2002 la mediación de José María Aznar ante el Frente Polisario como Presidente de turno de la UE lograba la liberación de 115 militares marroquíes; en esos momentos, y según la Cruz Roja, quedaban aún 1.362 prisioneros en manos saharauis, y algunos de ellos desde hace más de 20 años.[11] Un año antes, el 14 de diciembre de 2000, era la mediación de la Presidencia francesa de la Unión la que lograba la liberación de 201 prisioneros marroquíes.[12]

La defensa del sistema monárquicoEl papel jugado por Hassán II como Jefe Supremo de las FAR en defensa de la estabilidad del sistema político ha sido tradicionalmente el más destacado dentro y fuera del país. El artículo 30 tanto de la Constitución de 1962 como de las posteriores de 1970, 1972, 1992 y la reforma de 1996, establecen que el Rey “es el jefe supremo de las Fuerzas Armadas Reales. Él nombra los empleos civiles y militares, y puede delegar ese derecho”, y el artículo 35, también en todas ellas y también con idéntica redacción, le faculta para decretar el estado de excepción ante situaciones que pongan en peligro la integridad territorial o la estabilidad del sistema constitucional.[13] Así, inmediatamente después de la independencia, y siendo aún príncipe heredero, el luego Rey Hassán II sofocó en enero de 1957 la disidencia de Addi ou Bihi, gobernador de Ksar el-Suk en la región de Tafilalet, y dirigió, junto al entonces Coronel Ufkir, la represión de la revuelta rifeña de 1958, desde Alhucemas hasta Taza.[14]Junto a esta utilización temprana y directa de las FAR para sofocar levantamientos político-sociales internos, es importante destacar la implicación de éstas como instrumento del poder a lo largo de los años sesenta, algo que se ve reflejado especialmente en la política de nombramientos del Rey.[15] En ese periodo, Hassán II veía en las FAR a sus grandes protectoras -simbolizado en su lema “Dios, Patria, Rey”-, y por ello fue tan traumático el hecho de que el 10 de julio de 1971, en el marco de la celebración de su 42 cumpleaños en su residencia de verano de Skirat, a las afueras de Rabat, Hassán II sufriera el primer intento de golpe de Estado, dirigido además por el Jefe de su Casa Militar, el General Mohamed Mebdouh. A partir de este trágico acontecimiento -que provocó la muerte de 200 personas, 138 de ellas entre los sublevados- se abría un nuevo período en la historia de las relaciones entre la Corona marroquí y las FAR.[16]El primer intento de golpe costó la vida a 7 de los 12 generales con que contaban entonces las FAR (4 fusilados a posteriori y 3 muertos durante los hechos, incluido Mebdouh), 74 oficiales y suboficiales fueron condenados a diversas penas, y un millar de cadetes que participaron en el intento fueron finalmente liberados sin cargos. Ufkir, quien sustituiría al Mariscal Mizián como ministro de Defensa, sería responsable de las depuraciones en el seno de las FAR tras esta primera intentona.[17] Por otro lado, su puesto de ministro de Interior fue cubierto por otro militar, el Coronel Ahmed Dlimi, responsable directamente ante el Rey en el marco peculiar de la política marroquí que incluye una serie de ministerios, considerados “de soberanía”, cuyos titulares eran y son nombrados directamente por el Monarca.[18]La desconfianza del Rey hacia las FAR iba a reforzarse aún más, ya que el 16 de agosto de 1972, tan sólo trece meses después de la primera intentona golpista, se producía una segunda, inspirada además, y ahí está el agravante, por el propio ministro de Defensa, Ufkir.[19] Desde entonces se eliminaron las figuras tanto de ministro de Defensa como de jefe de Estado Mayor, se retrasaron las promociones dentro de las FAR hasta 1984, y el armamento y la munición permanecen en depósitos vigilados por la Gendarmería Real, el principal cuerpo paramilitar dirigido desde hace más de una década por el hoy General de Cuerpo de Ejército, Housni Benslimane. Actividades normales como desfiles o maniobras fueron eliminadas, limitadas o si no, estrechamente controladas, ya que la imagen de 6 cazas F-5 atacando el Boeing 727 del Rey quedó firmemente grabado en la memoria.En cualquier caso, aunque tales normas de funcionamiento efectivamente existieron también hay que señalar momentos de deshielo desde la cúpula del poder hacia las FAR. Así, y a título de ejemplo, no hay que olvidar que en septiembre y octubre de 1991 la gran mayoría de los militares detenidos por las dos intentonas golpistas fueron liberados por orden real.[20] Por otro lado, la evolución del sistema político en Marruecos, con una apertura progresiva que comienza en los últimos años del reinado de Hassán II, y que se afianza en el reinado de su hijo Mohamed VI, marca un período enormemente interesante. Cuando fallece Hassán II, el 23 de julio de 1999, el nuevo Rey sorprendió a todos haciendo participar a la cúpula militar en la ceremonia de la “Bay’a” -la tradicional proclamación de fidelidad al Sultán-, algo que no había sucedido nunca con anterioridad. Así, algunos medios de comunicación han venido describiendo en tiempos recientes la progresiva recuperación del papel y de la influencia de las FAR en la política marroquí. La sustitución de Driss Basri como ministro de Interior en noviembre de 1999, tras veinte años a su frente, o el nombramiento dos meses antes del Coronel-Mayor Hamidu Laanigri como Director de la División de Seguridad del Territorio (DST), los servicios de inteligencia interior, dirigidos hasta entonces por un civil a las órdenes de Basri, son presentados como los primeros y significativos pasos en tal sentido.[21] Por otro lado, el hecho de que se mantuviera en su puesto al General de División Abdelhak Kadiri como responsable de la Dirección General de Estudios y Documentación, la inteligencia exterior, dejaba en manos exclusivamente militares el manejo de toda la información clasificada que se suministra al Jefe del Estado. Incluso la seguridad de éste último, tras la caída en desgracia del Jefe de la Seguridad Real, Haj Mediuri, quedaba también en manos militares, en concreto de la Gendarmería Real dirigida desde hace más de una década por el General de Cuerpo de Ejército Benslimane.[22] Precisamente la Gendarmería Real recibía en febrero de 2001 el encargo de lanzar una campaña sin precedentes para investigar más de 10.000 casos de posible corrupción.[23]Conocedor de que la estabilidad de su régimen pasa por unas buenas relaciones con las FAR, Mohamed VI se ha venido acercando de forma progresiva a éstas. En agosto de 2000 el Rey asistió en Errachidia a las primeras grandes maniobras con fuego real que se llevaban a cabo desde hacía casi 30 años, y ese mismo mes ascendió a numerosos oficiales y creó el grado de General de Cuerpo de Ejército. Por otro lado, desde enero de 2001 se han incrementado los sueldos de los militares en general, pasando los soldados rasos a cobrar ya el salario mínimo. Meses después, en agosto de 2001, el General El Kadiri, uno de los pilares del régimen, era nombrado Inspector General de las FAR, después de 20 años al frente de los servicios de inteligencia exterior, donde era reemplazado por su adjunto, el General de Brigada Ahmed Harchi.[24]

Las nuevas misionesHasta tiempos muy recientes no se empieza a dar visibilidad dentro de Marruecos al papel de las fuerzas de seguridad paramilitares (Gendarmería Real y Fuerzas Auxiliares) y de las FAR (Marina Real) en su lucha contra los tráficos ilícitos en general y, en especial, contra el tráfico de inmigrantes irregulares. Sin embargo, a nivel doctrinal una amplia descripción de los desafíos había sido hecha ya, el 29 de octubre de 1996, por el entonces General de División El Kadiri ante una delegación de la Asamblea de la UEO en visita a Rabat, en la que incluía tanto a los tráficos ilícitos (seres humanos y drogas) como al terrorismo islamista.[25] El 8 de septiembre de 2001, la Gendarmería Real rescataba 13 cadáveres y un superviviente de una expedición ilegal en un barco pesquero accidentado en Sidi Taibi, a 40 kilómetros de Rabat, y el día 9, mientras la Gendarmería Real capturaba a otros cinco supervivientes del naufragio del día anterior, la Marina Real detenía una lancha con 39 inmigrantes irregulares que se dirigían a España. El compromiso creciente de las autoridades marroquíes con la lucha contra la inmigración irregular se ha puesto de manifiesto también a lo largo de 2002: el 11 de septiembre de 2002 la Marina Real lanzaba dos operaciones, en Alhucemas y en Tánger, en las que interceptaba a 72 irregulares; el 17 de septiembre eran 241 los detenidos en Tánger, 111 de ellos subsaharianos. Según la agencia oficial de noticias de Marruecos -Maghreb Arab Press (MAP)- a esas alturas del año Marruecos había repatriado desde Tánger a 1.223 subsaharianos.[26] En el balance del año 2002 en materia de lucha contra la inmigración irregular, presentado por las autoridades marroquíes en enero de 2003, la Gendarmería Real de Tánger y de El Aaiún había detenido a un total de 2.533 irregulares.[27]El terrorismo, aunque no ha estado ausente de la realidad marroquí en los últimos años, no ha tenido ni tiene similitudes con lo que ha sucedido desde principios de los noventa en la vecina Argelia. Ello, unido a la idiosincrasia específica del sistema político marroquí, ha evitado hasta hoy que las FAR hayan llegado a jugar un papel, o siquiera a vislumbrarlo, equiparable al de sus homólogas argelinas en el ámbito de la lucha antiterrorista, si bien sus servicios de inteligencia, tanto interior como exterior, sí han jugado y juegan un papel cada vez más relevante. No deberá de estar sin embargo ausente esta cuestión en la reflexión, ni tampoco en la planificación, de los círculos de defensa marroquíes de ahora en adelante, y ello no sólo por la extensión del activismo islamista dentro de las fronteras marroquíes, sino también por la internacionalización acelerada de tal fenómeno que sí afecta tanto a Marruecos como, sobre todo, a un número creciente de sus ciudadanos. Sobre el activismo islamista radical dentro de Marruecos es importante destacar cómo el diario Libération advertía, a fines de marzo de 2002, del surgimiento en varias regiones del país de “bandas integristas que se organizan como milicias privadas y hacen reinar el terror en los barrios”, citando el caso de la ciudad de Fez, donde se habían llegado a realizar desde controles de identidad de automovilistas hasta persecución del consumo de alcohol, imágenes que recuerdan demasiado a la Argelia de 1990 -cuando empieza a hacerse cada vez más visible la violencia islamista-. Por otro lado, a los estallidos de violencia urbana ocurridos en Casablanca y Rabat en 2000 y 2001 hay que añadir las manifestaciones espontáneas ocurridas en abril de 2002 en Casablanca y Salé, que provocaron destrozos y enfrentamientos y que incluyeron protestas islamistas el 2 de abril ante el Consulado de los EEUU en Casablanca. Aunque tales acontecimientos recibieron la apropiada respuesta política y, en su caso, policial, el hecho de que se produjeran obliga a un seguimiento estrecho por parte de los planificadores marroquíes.[28] El temor a las infiltraciones del extremismo islamista en las propias filas es también una realidad como lo fuera en el pasado en la vecina Argelia; en enero de 2003, la Gendarmería Real ha detenido a un sargento de las FAR, Yusef Amani, que había robado fusiles de asalto “Kalashnikov” en su acuartelamiento de Guercif con la intención de entregárselos a un grupo islamista de Meknes.[29]En cuanto al activismo internacional del terrorismo islamista y a la presencia de marroquíes en sus filas, ésta es una cuestión de interés creciente no sólo para las fuerzas de seguridad, sino también para los servicios de inteligencia y para las propias FAR. El desafío terrorista en la vecina Argelia tanto del Grupo Islámico Armado (GIA) como del Grupo Salafista de Predicación y Combate (GSPC) -éste último “especializado” en sangrientos ataques a las Fuerzas Armadas y de seguridad- provoca inquietud en Marruecos, así como la evidencia de las conexiones entre estos grupos y los islamistas marroquíes,[30]. Todo ello lleva a que la necesidad de una mayor coordinación intermagrebí sea urgente. En este sentido, el Ministro de Interior argelino, Nuredin Yazid Zerhuni, hacía un llamamiento en Beirut, el 29 de enero de 2002, en la apertura de la XIX Sesión del Consejo de Ministros Árabes de Interior, a una mayor cooperación interárabe en la lucha antiterrorista y, en las mismas fechas (28-29 enero 2002), los Ministros de Justicia de los Estados miembro de la Unión del Magreb Árabe (UMA), que no se reunían desde 1994, buscaban en Nuakchott criterios para analizar el fenómeno terrorista en común.[31]El 11 de mayo de 2002 una operación coordinada por el Jefe de la DST, el General Laanigri, evitaba sangrientos atentados en Marruecos, incluyendo, según fuentes marroquíes, ataques a buques de guerra occidentales en el estrecho de Gibraltar, y mostraba la realidad de un sofisticado terrorismo islamista cada vez más globalizado que se extiende por el Magreb y por Europa.[32] Los 17 detenidos marroquíes en Guantánamo habrían facilitado la pista para capturar a tres saudíes considerados enlaces de Al Qaida -uno de ellos próximo a Abu Zubeida, responsable de reclutamiento de la red de Osama Bin Laden- y a cuatro cómplices marroquíes.[33] Habrían recibido instrucciones del Mulá Bilal, responsable de operaciones de Al Qaida para el Magreb y Oriente Próximo, para ejecutar los atentados en Marruecos. Tras su comparecencia ante la justicia de Casablanca el 13 de junio, parece probado que, desde comienzos de 2001, los detenidos habrían hecho proselitismo entre los activistas del Grupo Islámico Combatiente (GIC) marroquí, presente en Casablanca y Fez, y con vínculos con el GSPC argelino.[34]Finalmente, aunque no por ello ni más reciente ni menos importante, es preciso destacar las misiones encomendadas a unidades de las FAR que tienen un objetivo económico, o de protección de intereses económicos del Reino, pero que se ubican en una visión amplia de la seguridad. Así, sobresale la actividad tradicional de vigilancia y protección de las actividades pesqueras de flotas extranjeras en aguas de soberanía o de administración marroquí; la asignación de 5 patrulleras “Rais Bargach” de la Marina Real al Ministerio de Pesca, o de 4 de las 6 en servicio del modelo “El Wacil” o, finalmente, de 2 de las 4 “El Lahiq” de que dispone el país para actividades aduaneras, son un claro ejemplo de ello.[35] En los últimos años, las prospecciones que cada vez con más intensidad se vienen realizando en aguas atlánticas marroquíes y en aguas del Sáhara Occidental por compañías como Total-Fina-Elf, AGIP y otras han creado y seguirán creando con toda seguridad necesidades añadidas, tanto de material como humanas, de cara al control de dicho espacio marítimo, algo que se pone claramente de manifiesto ya con el encargo de dos fragatas clase “Floreal” a Francia en 1998 y de las que, en 2002, tenía una en servicio: la “Mohammed V”.[36]

El funcionamiento de las FAR dentro de MarruecosEn este punto describiremos tanto la peculiar estructura de mando -con la figura del Monarca como Jefe Supremo y Jefe del Estado Mayor General de las FAR o la ausencia de la figura del Ministro de Defensa desde 1972-, como el despliegue territorial (los tres grandes mandos tradicionales: Noroeste-Atlas, Fronteras y Sur),[37] completando nuestro análisis con referencias a la evolución de cada uno de los tres ejércitos y de sus fuerzas paramilitares, la evolución del presupuesto de defensa y las adquisiciones más relevantes de material militar. Una mención especial merece el papel de las fuerzas paramilitares -la Gendarmería Real y las Fuerzas Auxiliares-, importantes por su volumen total, (42.000 miembros) que se ha mantenido constante prácticamente durante toda la década pasada para aumentar sus efectivos en años recientes ante el incremento de sus misiones.Todo lo relacionado con las FAR es un ámbito reservado al Monarca, quien concentra en su persona los cargos de Jefe Supremo, consagrado por el artículo 30 de la Constitución, de Jefe del Estado Mayor General y de Ministro de Defensa desde la supresión de este Ministerio en 1972. Las tareas propias de la administración de las FAR han venido recayendo en el Secretario General de la Administración de la Defensa Nacional y en parte también, aunque de importancia menor, en el Inspector General de las FAR,[38] dos puestos ocupados siempre por jefes de la máxima confianza del Monarca, como lo fueron durante años el General Mohamed Achabar para el primer cargo y el General Driss Benaïssa para el segundo. Tradicionalmente, el principal inconveniente de esta concentración del poder ha sido la ralentización en la toma de decisiones, algo especialmente molesto en los tiempos en los que en el Sáhara Occidental se libraba una guerra abierta contra el Frente Polisario, y la compleja red de gobernadores militares y de ayudantes de campo del Rey tenían que reunirse para decidir sobre el lanzamiento de cualquier operación.En cuanto a los medios humanos  hay que destacar que entre 1990 y 1996 éstos se han mantenido constantes en los tres ejércitos: del total de 195.500 hombres, 175.000 correspondían al Ejército de Tierra, el más voluminoso y de los que 75.000 son profesionales con buen grado de instrucción y 100.000 son soldados de reemplazo que pasan un período de 18 meses de servicio militar que se mantiene fijo hasta hoy, 7.000 a la Marina Real (incluyendo 1.500 infantes de Marina) y 13.500 a la Real Fuerza Aérea.[39] Aunque tradicionalmente considerada la rama menos desarrollada de las FAR, en 1997 se detecta ya el primer incremento relevante de miembros en la Marina Real, que pasa de los 7.000 a los 7.800, derivado del incremento de misiones a ella encomendadas. De hecho, en 2000 subirá hasta los 10.000 miembros que conserva en la actualidad haciendo ascender la cifra total de las FAR a los 198.500 efectivos. Por otro lado, es preciso destacar la cifra de 150.000 reservistas, que lo son hasta los 50 años de edad, para tener con ello una imagen completa en cuanto a medios humanos. En cuanto al despliegue de las FAR en el interior del país se mantienen los tres mandos tradicionales: Noroeste-Atlas; Fronteras, cuya relevancia comienza a decrecer a partir de 1993; y Sur, con Cuartel General en Agadir, siempre sensible por la vigencia del contencioso saharaui y, en los últimos tiempos, reforzado también por el surgimiento de un desafío nuevo como es la proliferación de tráficos y de actividades ilícitas.[40] El Ejército del Sáhara, que durante largos años ha concentrado el 90% del total de efectivos de las FAR y ha estado dirigido por el General Abdelaziz Bennani, y que ha venido participando estrechamente en la gestión de toda la región, es previsible que vea disminuir su papel -y en consecuencia su despliegue- no sólo si finalmente se logra caminar hacia una solución del contencioso, sino también si se logra poner en práctica la tantas veces prometida reforma de la gestión del territorio. En este sentido, es importante destacar que en marzo de 2001 se comentaba en Marruecos que el anuncio de Mohamed VI de la elección por sufragio universal del Consejo Real Consultivo del Sáhara -órgano creado por él mismo en septiembre de 1999 para dar respuesta al descontento saharaui- podría acabar relegando, cuando se produzca de forma efectiva, el papel de las FAR en la región.En el apartado de las dotaciones presupuestarias y materiales de las FAR es preciso seguir refiriéndose al conflicto del Sáhara Occidental -sobre todo en lo referente a las décadas de los setenta y ochenta del pasado siglo- pero también, aunque en menor medida y ello si es que extrapolamos dicho conflicto, a la rivalidad estratégica tradicional con la vecina Argelia, y más recientemente, a la necesidad de renovar el material para hacer frente a los nuevos desafíos. Marruecos dobló su presupuesto de defensa entre 1976 y 1982, pasando de 684 millones de dólares a 1.328 millones, y ello en el marco de los años más duros del conflicto del Sáhara Occidental; luego, a lo largo de la década de los ochenta, dicho presupuesto evolucionaría hasta los 1.136 millones de dólares en 1986 y los 1.360 millones en 1990, cuando la guerra se había estabilizado gracias a la estrategia de muros descrita con anterioridad. Los gastos de defensa representaban aproximadamente el 5,2% del PIB, un porcentaje alto que no impedía que el Rey Hassán II evaluara en 1987 la necesidad de una gran inversión añadida para modernizar las FAR -que el propio Monarca cifraba en unos 1.000 millones de dólares- que  nunca se llegó a asignar.[41]En 1991, año de la puesta en marcha del Plan de Paz para el Sáhara Occidental, el presupuesto de defensa caía a los 983 millones de dólares, para comenzar a ascender de nuevo aunque modestamente en los dos años siguientes (1.100 millones) y, ya de forma progresiva después: 1.230 en 1994, 1.300 en 1996, 1.700 en 1999, 1.300 en 2001 y 1.700 de nuevo en 2002.[42]En cuanto a la rivalidad con Argelia, este factor fue determinante hasta comienzos de la década de los noventa, buscando tradicionalmente ambos países un equilibrio tanto en medios humanos como materiales para sus respectivas fuerzas armadas y llevando a reacciones automáticas ante las adquisiciones del vecino. En los últimos años se ha seguido verificando aunque en menor medida ya que, por un lado, el conflicto del Sáhara Occidental es desde hace más de una década más político y diplomático que militar, y que por otro lado las necesidades argelinas se han disparado para hacer frente a un poderoso terrorismo islamista. La rivalidad se mantiene aún en el terreno de las adquisiciones de cierto material militar, y podemos afirmar que ambos Estados procuran mantener un equilibrio de capacidades y de operatividad de sus respectivos sistemas de armas, siguiendo al pie de la letra un razonamiento que Mark STENHOUSE hiciera a mediados de la década pasada: “La rivalidad tradicional entre Marruecos y Argelia podría llevar a Argelia a comprar aviones mejorados Mig-29 en respuesta a la adquisición de F-16 por Marruecos”.[43] En 1994 Marruecos cerraba su frontera con Argelia e imponía el visado a los ciudadanos de este país ya que Rabat acusaba a los servicios secretos argelinos de estar detrás de un atentado islamista en el que murieron dos turistas españoles en el Hotel “Atlas Hasni” de Marrakech.[44] En tiempos más recientes (febrero 2001), cuando el boom de los precios del petróleo ha permitido a Argelia modernizar su capacidad militar con adquisiciones a la República Popular China y a Sudáfrica, así como con la firma, en enero de 2001, de un acuerdo de cooperación militar con la Federación Rusa, y que estas adquisiciones han sido evaluadas por Rabat en clave de incremento del papel regional del gigante magrebí y no de resolución de problemas internos (terrorismo islamista), las inquietudes en Marruecos han crecido.[45] En tal contexto y no otro habría que situar la adquisición por parte marroquí de 48 carros de combate T-72 a Bielorrusia en 2001.[46]El entorno internacional también ha tenido su incidencia en el terreno de las adquisiciones y, en consecuencia, en el de los gastos de defensa. A principios de los noventa, y como consecuencia de las negociaciones sobre fuerzas convencionales en Europa (CFE), la posibilidad de que parte del material militar sobrante, atractivo para unas fuerzas armadas magrebíes atrasadas en términos de armamento, pudiera ser destinado a éstas aparecía como posible en el contexto de una nueva reflexión sobre la seguridad en la región.[47] En 1990 Marruecos recibió 60 carros M-60A1 procedentes de los excedentes de los EEUU en Alemania, y en 1994, 240 carros de combate M-60A3 de idéntico origen.[48] Por otro lado, en 1993, Marruecos trataba ya de adquirir las dos corbetas italianas clase “Assad” construidas por encargo de la Marina de Guerra iraquí, operación ésta bloqueada a causa del embargo internacional contra el régimen de Bagdad: sus intentos de conseguirlas, que se mantuvieron a lo largo de esa década, fueron finalmente infructuosos.[49]

Por otro lado, la necesidad de hacer frente a nuevas misiones sobrevenidas obligaba a Marruecos a adquirir patrulleras para controlar las actividades pesqueras de flotas extranjeras en las aguas del Sáhara Occidental a fines de los años ochenta, decantándose Marruecos, sobre todo, por modelos españoles y franceses.[50] Es de destacar por su importancia el encargo a Francia, en 1998, de dos fragatas clase “Floreal”, la primera de las cuales entraba en servicio en 2002.[51]Hablar de las nuevas misiones y de su creciente importancia nos obliga también a hacer una referencia específica a los dos cuerpos paramilitares, siempre importantes pero más aún en los últimos años.[52]Ya en 1990, la Gendarmería Real, dependiente de las FAR, contaba con 10.000 hombres, mientras que las Fuerzas Auxiliares, dependientes del Ministerio de Interior, contaba con 30.000 hombres, montante que incluía un Cuerpo de Intervención Móvil de 5.000 hombres. Estas cifras se mantendrían constantes hasta 1994, año en que la Gendarmería Real veía incrementarse sus efectivos humanos hasta los 12.000 hombres, que se incrementaban hasta los 18.000 en 2001 y los 20.000 en 2002, contando en este último año dicho cuerpo con 18 barcos de control costero y una moderna flota de helicópteros utilitarios y de transporte.[53]

La importancia de la proyección exterior de las FAR en el marco de la política de defensaEn este punto se tratará tanto del contexto subregional magrebí como de los acuerdos de cooperación en materia de defensa, desde el más temprano con los EEUU (1982) -que incluía “facilidades de tránsito” para la entonces emergente fuerza de despliegue rápido estadounidense[54]-, hasta el más tardío con España (1989), pasando por la rica relación con Francia así como con algunos países árabes y subsaharianos en este ámbito. Finalmente, se hará especial referencia, tanto por las potencialidades que tiene para la modernización de las FAR en todos los sentidos como por constituir un capítulo importante de la política de defensa marroquí, al papel jugado en misiones internacionales, tanto bajo bandera de la ONU (Bosnia-Herzegovina, Camboya, República Democrática del Congo o Somalia) como bajo bandera de la OTAN (IFOR/SFOR y KFOR).

El contexto subregional magrebíTal y como describíamos en el primer epígrafe, la historia política reciente demuestra que la evolución de las relaciones entre los Estados magrebíes ha impedido una fluidez en la cooperación subregional en el ámbito de la seguridad y de la defensa. No obstante, hay que señalar que la creación de la Unión del Magreb Árabe (UMA), con la firma en Marrakech de su tratado constitutivo el 17 de febrero de 1989, abrió un período apto para el debate y para el diseño de posibles aproximaciones.[55] Es necesario destacar los dos artículos del Tratado, el 14 y el 15, que inciden en el ámbito de la seguridad y de la defensa: el primero incluye una cláusula de defensa automática: “Todo acto de agresión contra uno de los Estados Miembro será considerado como un acto de agresión contra los otros Estados Miembro”. El artículo 15 establece el compromiso de los cinco Estados signatarios de “no permitir en su suelo actividades u organizaciones que amenacen la seguridad, la integridad territorial o el sistema político de cualquier otro Estado Miembro” así como el de no incorporarse a “cualquier alianza o pacto político o militar dirigido contra la independencia política o la unidad territorial de cualquiera de los otros Estados Miembro”.[56]La evolución posterior de las relaciones políticas entre los dos miembros principales de la UMA -Argelia y Marruecos- ha impedido la puesta en práctica de dicho Tratado en casi todos sus aspectos y, en especial, los referidos a cuestiones de seguridad y de defensa.[57] La entrada en crisis de la UMA a partir de 1992, con la aplicación del embargo de la ONU contra Libia -acusada de dos actos de terrorismo aéreo (el vuelo de PanAm derribado sobre Lockerbie, en diciembre de 1988, y el vuelo de la compañía francesa UTA derribado en Níger en 1989)- y con estallido de la violencia terrorista en Argelia como principales impedimentos internos a la región, el desarrollo de los artículos referidos a seguridad y defensa en el Tratado, así como la actividad de la organización subregional en el terreno político, se vieron bloqueados durante prácticamente una década hasta que nuevos intentos de revitalización situados en 2001-2002 tratan de activarla de nuevo.

Relaciones con EEUUEl Acuerdo con EEUU (1982) se enmarca en plena Guerra Fría, en el contexto de las ofensivas polisarias apoyadas por Argelia y Libia y en el del despliegue estadounidense en el mundo. En virtud de este Acuerdo, que creaba la figura de un Comité Militar Conjunto, Marruecos concedía facilidades a los EEUU para sus necesidades de despliegue.Históricamente, esta cooperación bilateral se reforzó a partir de la visita a Rabat, en diciembre de 1996, del entonces Secretario de Defensa Caspar Weinberger, asistiendo desde entonces a un incremento importante de la ayuda militar estadounidense a Marruecos, país con el que fuerzas de EEUU vienen celebrando maniobras anuales.[58] Por otro lado, un acuerdo firmado en enero de 1987 entre la Real Fuerza Aérea marroquí y la NASA convertía la base aérea de Benguerir -situada entre Casablanca y Marrakech posee la pista de mayor longitud del eje Europa Occidental-Norte de África- en pista de aterrizaje de emergencia para las naves aeroespaciales de la agencia norteamericana. A mediados de 2001, y siempre en el marco de las relaciones bilaterales Rabat-Washington, la alerta dada por el Departamento de Estado sobre posibles actividades terroristas contra sus intereses en Marruecos acompañaba al cierre de dichas instalaciones de la NASA.El vínculo de Marruecos con EEUU es y será lo suficientemente fuerte como para garantizar a medio y largo plazo amplios espacios de cooperación. En diciembre de 2000, Royal Air Maroc (RAM), la línea aérea comercial marroquí, designaba a Boeing en lugar de a Airbus para modernizar parte de su flota, en concreto la adquisición de dos B-337 y de dos B-767 cuya entrega está prevista dentro de 2003; esto no es sino el mantenimiento de una práctica que viene de atrás en el uso de los modelos Boeing 707 y KC-130H para abastecimiento en vuelo, de los C-130H de transporte o de los helicópteros CH-47 también de transporte, todo ello en el terreno militar. El Ejército de Tierra por su parte, disponía ya en 1995 de 224 carros M-48A5 y de 300 M-60 (60 A-1 y 240 A-3).[59]

Relaciones con FranciaEs importante destacar, por su valor simbólico, el hecho de que pocas semanas antes de su fallecimiento, en agosto de 1999, el Rey Hassán II asistió como invitado de honor del Presidente Jacques Chirac al Desfile del 14 de Julio, durante el que un Tabor marroquí desfiló ante ambos Jefes de Estado.[60] Lejos de ser anecdótica, esta imagen tenía un importante soporte de realizaciones concretas que vienen desde antiguo y que se mantienen de manera sostenida a lo largo de los años. La proximidad entre ambos Estados en el ámbito de la seguridad y de la defensa se ha reflejado tanto en ejercicios anuales de los tres ejércitos y de las fuerzas paramilitares como en el material de que se han venido dotando las FAR: desde sistemas de vigilancia electrónica en los muros del Sáhara hasta carros AMX-13, ya muy anticuados, o los más modernos AMX-10RC, con un escuadrón actualmente desplegado en Kosovo, y vehículos blindados VAB;[61] la Real Fuerza Aérea sigue utilizando los cazas Mirage F-1CH; y, finalmente, la Marina Real se moderniza en los últimos años con material francés: patrulleras rápidas PR-72 y P-92, buques anfibios de transporte y de apoyo logístico Champlain BATRAL y, más recientemente, con el encargo en 1998 de dos fragatas clase “Floreal”, una de las cuales es ya operativa desde 2002. Por otro lado, Francia impulsa con ímpetu desde 2001 un eje Marruecos-Mauritania-Senegal tratando de reforzar su peso regional y contrarrestar también el empuje de los EEUU en los últimos años.[62]Los intercambios de visitas tanto de funcionarios civiles como militares evidencia la importancia de las relaciones. Por su actualidad, destacaremos la visita a Rabat, el 4 de noviembre de 2002, de la Ministra de Defensa francesa, Michèle Alliot-Marie, tan sólo una semana después de la visita oficial de su colega de Asuntos Exteriores,  Dominique de Villepin, en el marco de un reforzamiento de las relaciones bilaterales que se acelera desde hace aproximadamente dos años.

Relaciones con EspañaLas relaciones con España han sido tradicionalmente fecundas en todos los ámbitos fijados por nuestra normativa para las relaciones con terceros Estados en el ámbito de la defensa.[63] Basadas en el Acuerdo de Cooperación en Materia de Defensa firmado el 27 de septiembre de 1989 y completado con el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación de 4 de julio de 1991-en el que ambos Estados renuncian al uso de la fuerza para dirimir sus posibles diferencias-, ambos textos han servido de marco jurídico para la celebración anual de ejercicios tanto por parte de los Ejércitos del Aire como de las Marinas respectivas -que ya se organizaban antes incluso de la firma de dichos acuerdos- así como de un número creciente de actividades prácticas en las que intervienen ambos Ejércitos de Tierra (Brigadas Paracaidistas de Alcalá y de Kenitra, Divisiones Acorazadas, etc).[64] A principios de junio de 2001 se reunía en Madrid la Comisión Mixta sobre Asuntos de Defensa dirigida, por parte marroquí, por el General de Cuerpo del Ejército Abdelaziz Bennani, y por parte española por el Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), Almirante Antonio Moreno Barberá.[65] Poco después, ya en pleno verano, unidades navales de ambos países, junto a otras de los EEUU, Francia, Grecia, Italia, Portugal, Reino Unido y Turquía celebraban las maniobras “Tapón 01” sobre un supuesto de coordinación en el control del Estrecho ante una crisis internacional.[66]En el terreno del material, España ha venido siendo desde 1977 el primer suministrador de la Marina Real, tanto con las cuatro patrulleras clase “Lazaga” como con la corbeta clase “Descubierta”, en servicio con el nombre de “Lt. Col. Errhamani”, que durante largos años han sido las unidades navales marroquíes más útiles, y sus usuarios han venido recibiendo adiestramiento en Cartagena (Murcia); CASA ha dotado con aviones CN-235 a la Real Fuerza Aérea; Inisel o Ceselsa han facilitado tecnología y formación; y empresas como Santa Bárbara, Expol y Ert han dotado de vehículos y municiones al Ejército de Tierra de Marruecos.Pero la importancia de las relaciones bilaterales en este ámbito concreto es aún mayor si atendemos a los obstáculos existentes en ambas orillas, realidad ésta que hace aún más necesaria la profundización de la cooperación en seguridad y defensa para contribuir con ello a la creación de confianza.[67] En el ámbito de la creación de confianza es preciso destacar no sólo los ejercicios anuales, sino una actividad que siendo más discreta se ha mostrado enormemente positiva como es la formación. En su balance anual realizado con motivo de la Pascua Militar de 2001, el Jefe de Estado Mayor del Ejército resaltaba la presencia de profesorado español en centros de formación militar extranjeros refiriéndose a “las escuelas superiores y de Estado Mayor de Marruecos, Centro y Sudamérica”.[68] De los centros de formación militar en Marruecos cabe destacar la Escuela de Estado Mayor, en Kenitra, donde también se encuentra la Escuela de Perfeccionamiento de Cuadros del Ministerio del Interior; la Academia Real Militar de Meknès, la célebre Escuela Militar “Dar El Beida”, centro tradicional de formación militar del Reino ya desde la época colonial; la Escuela de la Real Fuerza Aérea marroquí en Marrakech; etc.Es importante también destacar el papel de España al coadyuvar al trabajo de instituciones internacionales competentes en materia de seguridad y defensa y a las que está vinculado Marruecos, y que incluyen desde el diálogo más pionero en seguridad y defensa iniciado por la Unión Europea Occidental (UEO), en 1992 y por impulso en gran medida de España, con Marruecos y otros países mediterráneos, hasta la Iniciativa Mediterránea de la OTAN, lanzada en febrero de 1995 y en la que el impulso español fue también crucial. En éste último, destaca el papel jugado por la Embajada de España en Rabat como Embajada Punto de Contacto de la OTAN en Rabat -también lo es en Nuakchott- para todo lo referente a la Iniciativa Mediterránea de la Alianza.[69]En el terreno de la cooperación entre los cuerpos de carácter paramilitar, la cooperación formal entre la Gendarmería Real y la Guardia Civil se ha asentado en los últimos años tanto en la coordinación de la lucha contra los tráficos ilícitos como en la formación en los centros de enseñanza de ambos cuerpos. Junto a la existencia de oficiales de enlace en cada país, ambos cuerpos proceden día a día a mejorar tanto los contactos formales como los instrumentos de cooperación, adaptándolos tanto a los cambios en la naturaleza de los desafíos de seguridad que se consideran comunes como en la innovación tecnológica a la hora de hacerles frente.[70] Como ejemplo reciente, elegido entre muchos, de cooperación efectiva destacaremos que el 9 de noviembre de 2002 un grupo de 41 irregulares eran detenidos por la Gendarmería Real en la playa marroquí de Beliones, situada en las proximidades de Ceuta, tras ser avisada por la Guardia Civil que los había detectado gracias a los modernos medios incluidos en el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE).

Relaciones con otros EstadosEs importante destacar la aproximación de la política exterior marroquí a dos regiones del mundo en las que las relaciones tienen relevancia en el terreno de la defensa: el mundo árabe -en especial los países del Golfo Arábigo/Pérsico- y África Subsahariana.[71] En tiempos ya muy recientes es de destacar el acercamiento de Rabat a algunos Estados de Europa Oriental -Bielorrusia, Federación Rusa y Ucrania- en lo que a la adquisición de material militar respecta: sobresale por su volumen la adquisición de 48 carros de combate T-72 a Bielorrusia en 2001.[72]Los vínculos de Marruecos con algunos Estados árabes del Golfo son importantes en términos político-diplomáticos, y también lo han sido y lo son en términos de adquisición de material militar y/o de financiación para la adquisición de éste. Por otro lado, esta relación de dependencia con respecto a Arabia Saudí, a los Emiratos Árabes Unidos (EAU)[73] y a otros Estados de la región, explica una de las intervenciones exteriores más sonadas de las FAR en los últimos años: el despliegue de 1.200 hombres en Arabia Saudí en el marco de la “Operación Tormenta del Desierto” (1991), y ello a pesar del coste político tanto en el marco del mundo árabe como en el de la propia población marroquí.[74]Con África Subsahariana hemos de destacar la tradicional vocación africana de la política exterior marroquí, reflejada tanto en esfuerzos diplomáticos[75] como en despliegue bilateral de fuerzas o en contribución a operaciones de paz, así como la pugna constante con Argelia y con el Frente Polisario, especialmente visible en el marco de la Organización para la Unidad Africana (OUA), hoy Unión Africana (UA). En el marco del esfuerzo constante tanto para atraer a su causa a las élites de los Estados africanos, en general, como para incrementar su influencia en la subregión de África Occidental, en particular, destaca la labor marroquí de formación de cuadros de mando y de entrenamiento de las fuerzas armadas de países como Senegal, Mauritania, Chad o Nigeria, así como de otros más alejados como la República Democrática del Congo (ex-Zaire), Guinea Ecuatorial, Gabón o la República Centroafricana.[76] Tradicionalmente, en Guinea Ecuatorial la presencia marroquí se ha ocupado de apoyar a la estabilidad del régimen presidencialista de Teodoro Obiang Nguema.[77] El caso de Senegal es un ejemplo digno de ser destacado: su Presidente, Abdulaye Wade, declaraba el 21 de enero de 2001 su apoyo incondicional a Marruecos con respecto al Sáhara Occidental, y cada vez más militares senegaleses se forman anualmente en academias militares marroquíes.[78] La vocación africana de Marruecos en el terreno de la seguridad y de la defensa se ha extendido incluso al terreno de la exportación de material militar producido por una aún incipiente industria nacional de defensa; a título de ejemplo, destacaba a principios de los noventa la venta de material militar a Gabón (Contrato “Gabón”).[79]

El papel de las FAR en operaciones de paz en el mundoEl papel de las FAR en operaciones de paz en el mundo es destacable,[80] habiéndose concentrado su contribución, que perdura hasta la actualidad, en tres escenarios principales: el africano, el asiático y el europeo. Ya en el último párrafo del Preámbulo de la Constitución de 1992, reformada en 1996, se señala que el Reino de Marruecos “reafirma su determinación a trabajar por el mantenimiento de la paz y de la seguridad en el mundo”.[81] Tal vocación se refleja también, a partir de 1996, en la asignación permanente de una unidad tamaño brigada tanto para las operaciones de paz lideradas por la ONU como por  la OTAN.[82]Su experiencia pionera en África se sitúa en la Misión de la ONU en el Congo (ONUC), que duró entre julio de 1960 y junio de 1964, período durante el que las FAR aportaron dos batallones -uno de infantería y otro paracaidista- para el mantenimiento del orden y el restablecimiento de la paz y de la concordia entre los contendientes. Sin salir del continente, es importante hacer también referencia al papel marroquí en la Misión de Naciones Unidas en Angola, en concreto en su segunda fase (UNAVEM II), en la que mantuvo sobre el terreno entre 1989 y 1996 a 15 observadores militares y a 11 miembros de la policía civil.[83]En cuanto a su papel en Somalia, es importante destacar cómo la presentación de una difícil participación, dada la complejidad del escenario somalí de la época, se presentó como una contribución en el marco de la solidaridad con un país árabe e islámico.[84] La complejidad del escenario se confirmó dramáticamente para el contingente marroquí pues, cuando el 3 de octubre de 1993 se producía la batalla del Hotel “Olympic” en Mogadiscio, un soldado marroquí de las fuerzas de la ONU caía muerto junto a otro miembro malasio de los “cascos azules” y a 18 “Rangers” de los EEUU.[85] En Somalia, las FAR contribuyeron a las dos fases: en UNOSOM I (abril 1992-marzo 1993) se ocuparon de vigilar el respeto del alto el fuego en Mogadiscio, así como de asegurar la llegada de la ayuda humanitaria y proteger al personal y las instalaciones de la ONU, enviando 5 observadores militares previamente al despliegue de hasta 1.430 hombres una vez fue creada la Fuerza de Intervención Unificada (UNITAF) en diciembre de 1992; Marruecos contribuyó igualmente a UNOSOM II desde marzo de 1993 hasta marzo de 1994.Destacable también en el contexto africano es su contribución a la Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUC), iniciada el 30 de noviembre de 1999 y que perdura hasta la actualidad. Marruecos contribuye con un contingente de las FAR de 614 militares así como con 4 oficiales de Estado Mayor, y ha puesto a disposición de la MONUC un hospital médico de nivel 2. Completa su contribución con observadores militares y con agentes de policía civil.[86]Fuera ya del continente africano, y tras destacar su breve despliegue en Asia, donde Marruecos contribuyó a la Misión de las Naciones Unidas en Camboya (UNTAC), entre agosto de 1992 y junio de 1993, con 100 agentes de policía civil, es necesario concentrarse en su aportación en suelo europeo, concretamente balcánico, del que ha sacado, sigue y seguirá sacando múltiples lecciones, y ello porque su papel ahí ha sido y es aún hoy muy relevante por haber contribuido tanto bajo bandera de la ONU (UNPROFOR) como bajo bandera de la OTAN (IFOR/SFOR y KFOR). En este sentido, el paso de UNPROF