¿QUÉ ES EL BARÓMETRO DEL REAL INSTITUTO
ELCANO?
Desde su creación el Real Instituto Elcano de
Estudios Internacionales y Estratégicos ha prestado atención a la imagen de
España y a la opinión pública internacional sobre nuestro país, convirtiéndola
en una de sus áreas de investigación estratégicas. El resultado ha sido la
puesta en marcha del OPIEX (Observatorio Permanente sobre la Imagen de España
en el Exterior). La otra cara o, si se prefiere, el reverso de esa línea de
análisis es el estudio de la opinión pública española sobre política exterior
y relaciones internacionales, incluyendo la imagen de los otros países.
El instrumento que ha diseñado el RIE a este
último efecto es el Barómetro del Real Instituto Elcano. Se trata de una encuesta
periódica, realizada tres veces al año (noviembre, febrero y junio) a una
muestra de 1200 personas, representativa de la población general española.
Se diferencia de otros sondeos que ya se vienen realizando en nuestro país
con regularidad –por ejemplo, el Barómetro del Centro de Investigaciones
Sociológicas- precisamente por estar centrada única y exclusivamente en las
opiniones, valores y actitudes ante las relaciones internacionales y la política
exterior española en toda su amplitud (cultura de defensa, imagen de países,
actitudes ante la Unión Europea, percepción de amenazas y conflictos, etc.).
El cuestionario del BRIE se estructura en dos
módulos básicos. Por un lado, tenemos un conjunto de preguntas que, total
o parcialmente, se repetirán en las tres olas anuales, de manera que al cabo
del tiempo se pueda disponer de la serie temporal de un conjunto de parámetros
básicos. Esta es la “parte constante” del BRIE. Pero el núcleo del Barómetro
lo compone la “parte variable” de preguntas sobre cuestiones de actualidad,
que cambiará necesariamente en cada ola de la encuesta.
Pasamos a exponer el diseño y los resultados
de la primera ola, de noviembre de 2002.
LA PRIMERA OLA DEL B.R.I.E. (NOVIEMBRE 2002)
La parte variable de este primer Barómetro de
noviembre de 2002 incluye en primer lugar preguntas en las áreas principales
de la acción exterior española que han sido de actualidad en fechas recientes:
- UE: los trabajos de la Convención sobre el
Futuro de Europa y el proceso de ampliación
- Cuestiones bilaterales: los contenciosos de
Gibraltar y Marruecos
- Latinoamérica: la crisis argentina
En un segundo bloque , se introducen preguntas
relacionadas con la coyuntura internacional. En esta ocasión el BRIE se ha
centrado –como no podía ser de otra manera- en los temas más candentes en
la actualidad internacional: el terrorismo global, la cuestión iraquí y, en
relación con los temas anteriores, el papel de los Estados Unidos tras el
11-S. En el cuestionario del BRIE se han replicado preguntas de sondeos internacionales
recientes. En su mayor parte están tomadas de la encuesta ‘Worldviews 2002.
Comparing American and European Public Opinion on Foreign Policy’ del Chicago
Council on Foreign Relations y el German Marshall Fund of the United
States. La encuesta se llevó a cabo en mayo y junio de este mismo año
en los EEUU y en seis países europeos: Alemania, Francia, Holanda, Italia,
Reino Unido y Polonia. En definitiva el Barómetro del Real Instituto nos permite
comparar la opinión pública española con la de otros países.
En este resumen de prensa exponemos
algunos de los hallazgos más sobresalientes de esta primera ola del BRIE.
Comenzamos por las cuestiones bilaterales y que afectan a la política exterior
española, para pasar después a problemas globales.
1. La baja prioridad de los gastos de defensa
y de asuntos exteriores.
En el terreno de gasto público, las demandas
de los ciudadanos no se corresponden con la realidad de una potencia media
como España, cada vez más presente en la arena internacional. De
todas las partidas de gasto público, son las de Defensa y Asuntos Exteriores
las que menos se desea que aumenten. Sólo el 20% demanda un aumento
del gasto –porcentaje que contrasta con el 90% de la demanda en educación,
o el 55% de la de orden público. En cuanto a Ayuda y Cooperación Internacional,
las opiniones están claramente divididas entre quienes consideran que deberían
aumentarse (45%) y quienes consideran que deberían mantenerse (44%).
2. Las causas del conflicto con Marruecos
Para uno de cada tres entrevistados la
principal causa de las tensiones y conflictos entre nuestro país y el país
africano es la inmigración ilegal. A destacar también que las pretensiones
territoriales de Marruecos sobre Perejil o Ceuta y Melilla son situadas como
segundo motivo, igual de decisivo que las causas económicas (competencia agrícola
o pesquera). Así lo estima uno de cada cuatro encuestados. Finalmente, la
cuestión del Sahara apenas se identifica con el conflicto: sólo la elige el
9% de los encuestados.
3. Las soluciones de Gibraltar
Entre los encuestados no hay una postura
unánime respecto a la mejor solución para Gibraltar. El 40% de los
encuestados defiende la opción de la soberanía exclusiva de Española, con
o sin un estatuto especial. Pero hasta un 30% de los encuestados se decanta
por la opción posibilista de la soberanía conjunta. Además, igual de importante
es la no respuesta a la cuestión (el 29% no sabe o no contesta).
Por el contrario, hay más acuerdo en torno
al procedimiento a seguir. Para uno de cada dos encuestados (48%)
la mejor forma de proceder para solucionar el problema de Gibraltar es la
negociación bilateral entre los gobiernos del Reino Unido y España.
Solo el 25% de entrevistados que parece legitimar un referéndum entre los
gibraltareños.
4. Un europeísmo contradictorio
Según los ciudadanos españoles, ¿cuáles son las áreas geopolíticas que España
debe tener más en cuenta en sus relaciones internacionales? El 73% de
los entrevistados consideran que la prioridad de la política exterior española
debe ser Europa. América Latina se sitúa en segundo lugar, con un
39% de las respuestas. Las relaciones trasatlánticas con Estados Unidos ocupan
el tercer lugar en las preferencias estratégicas de los españoles, con un
20% de menciones totales–casi la mitad de las de América Latina
Ahora bien, el europeísmo de los españoles que
acabamos de subrayar contrasta con el alto nivel desconocimiento o desinterés
por los temas europeos. Un primer ejemplo. El 90% desconoce los objetivos
de la Convención sobre el Futuro de la Unión Europea. Sólo el 1% acierta
a mencionar el objetivo de la Constitución.
Una segunda muestra de este europeísmo contradictorio
es que hasta el 80% desconoce por completo la información más
básica sobre el proceso de ampliación: cuáles son los países en vías
de adhesión. Sólo el 13% de los encuestados menciona Polonia como
país de la ampliación.
5. La débil percepción de amenazas globales
Los españoles se sienten a salvo de los problemas
internacionales más graves.
Sin duda alguna, el terrorismo internacional es el tema
que más preocupa en la actualidad a la opinión pública española. Al preguntar
por las posibles amenazas de orden mundial, prácticamente la totalidad de
la población -el 85%- lo considera una amenaza a tener en cuenta. La segunda
gran amenaza percibida en España es la inmigración. El 80% de la población
percibe la inmigración como una reto importante para España.
Pero incluso la consideración de esas dos preocupaciones
como muy importantes no llegan a alcanzar a más del 50% de la población. Por
el contrario, el número de items que superan el 50% es de 7 en los EEUU,
y de 2 en Europa.
En resumen, de todas las cuestiones globales, las únicas que preocupan
a los españoles son el terrorismo internacional y la inmigración. El número
y la intensidad de los problemas percibidos es menor que en Europa y los EEUU.
6. Una oposición matizada al ataque a Irak
En el Barómetro también se pedía al encuestado su opinión sobre un hipotético
ataque de los EEUU a Irak. El 60% los entrevistados considera que EEUU no
debería invadir Irak, y el 24% que, de hacerlo, EEUU debería contar al menos
con el apoyo de sus aliados y Naciones Unidas. Sólo el 2% apoya un ataque
unilateral. En España el porcentaje de ciudadanos que se opone a cualquier
tipo de ataque (oposición absoluta) es dos veces mayor que en la media de
los países europeos, y seis veces, el de los EEUU.
Ahora bien, aunque ese 60% rechaza categóricamente
la acción militar liderada por los EEUU, cuando genéricamente se recuerdan
motivos que pueden justificar una intervención militar contra el régimen de
Sadam Hussein, esa postura es matizada: un 60% -el mismo porcentaje de la
pregunta anterior- considera que sería justificable atacar si Irak tuviese
armas de destrucción masiva.
En cualquier caso estamos ante una clara tensión
en la opinión pública: se justifica la intervención, cuando menos en algún
supuesto, pero se rechaza el ataque de los EEUU. La clave de esta aparente
contradicción podría estar en el rechazo del liderazgo norteamericano: posiblemente
es la mención de Estados Unidos como líder del ataque lo que despierta el
rechazo a una intervención
7. El rechazo del liderazgo norteamericano
La comparación con otros
países refuerza la conclusión anterior. Se puede afirmar que de los
países europeos España es el país más crítico con las líneas estratégicas
de los EEUU en política exterior. Sólo un 2% de los encuestados considera
muy deseable el liderazgo fuerte de los EEUU, mientras que la media europea
es de casi el 20%, por no hablar del 40% que encontramos en los EEUU. También
la opción de “algo deseable”, que tanto en los EEUU como en Europa atrae al
40% de los encuestados, es menor en España: en torno al 20%.
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